Sobre Belerofonte/Belorofonte. De Boccaccio a Napoleón
Abstract
En un pasaje del Quijote (II, 40), se menciona al jinete del caballo Pegaso como Belorofonte, nombre que los editores desde la segunda edición de 1605, salvo los más conservadores, que no anotan nada peculiar, enmiendan de acuerdo con la tradición clásica y renacentista en Belerofonte o Bellerophonte(s). Sin embargo, el error gráfico aparece en la Edad Media y perdura en la Genealogia de Boccaccio, que lo transmite en tradición paralela hasta el presente y que es la que se analiza en este artículo.
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Resumen En un pasaje del Quijote (II, 40), se menciona al jinete del caballo Pegaso como Belorofonte, nombre que los editores desde la segunda edición de 1605, salvo los más conservadores, que no anotan nada peculiar, enmiendan de acuerdo con la tradición clásica y renacentista en Belerofonte o Bellerophonte(s). Sin embargo, el error gráfico aparece en la Edad Media y perdura en la Genealogia de Boccaccio, que lo transmite en tradición paralela hasta el presente y que es la que se analiza en este artículo. Palabras clave: tradición clásica, mito de Belerofonte, Don Quijote, mitógrafos clásicos, medievales y renacentistas, Napoleón. Résumé. À propos de Belerofonte/Belorofonte. De Boccaccio à Napoléon Dans un passage du Quijote (II, 40), on mentionne l’écuyer du cheval Pégase comme Belerofonte, nom que les éditeurs, depuis la deuxième édition de 1605, sauf les plus conservateurs, qui ne notent rien de péculier, corrigent conformément à la tradition classique et de la Rénaissance en Belorofonte ou Bellerophonte(s). Cependant, l’erreur graphique apparaît au Moyen Âge et il perdure dans la Genealogia de Boccaccio, qui le transmet en tradition parallèlle jusqu’au présent. Cette double tradition c’est l’objet de cet article. Mots clé: tradition classique, mythe de Bellérophon, Don Quijote, mythographes classiques, du Moyen Âge et de la Rénaissance, Napoléon. En un pasaje del Quijote (II, 40), se pone en boca de la dueña Dolorida este pasaje en el que se enumeran los caballos más celebrados y que anticipan el episodio de Clavileño: —Para andar reposado y llano, mi rucio, puesto que no anda por los aires; pero por la tierra, yo le cutiré con cuantos portantes hay en el mundo. Riéronse todos, y la Dolorida prosiguió: —Y este tal caballo, si es que Malambruno quiere dar fin a nuestra desgracia, antes que sea media hora entrada la noche estará en nuestra presencia, porque él me significó que la señal que me daría por donde yo entendiese que había hallado Faventia 31/1-2, 2009 167-177 Sobre Belerofonte/Belorofonte. De Boccaccio a Napoleón Alberto Blecua Universitat Autònoma de Barcelona Departament de Ciències de l’Antiguitat i de l’Edat Mitjana [email protected] Recepción: 19/2/2009
el caballero que buscaba sería enviarme el caballo donde fuese con comodidad y presteza. —Y cuántos caben en ese caballo? —preguntó Sancho. La Dolorida respondió: —Dos personas, la una en la silla y la otra en las ancas, y por la mayor parte estas tales dos personas son caballero y escudero, cuando falta alguna robada doncella. —Querría yo saber, señora Dolorida —dijo Sancho—, que nombre tiene ese caballo. —El nombre —respondió la Dolorida— no es como el caballo de Belorofonte, que se llamaba Pegaso, ni como el del Magno Alejandro, llamado Bucéfalo, ni como el del furioso Orlando, cuyo nombre fue Brilladoro, ni menos Bayarte, que fue el de Reinaldos de Montalbán, ni Frontino, como el de Rugero, ni Bootes ni Piritoo, como dicen que se llaman los del Sol, ni tampoco se llama Orelia, como el caballo en que el desdichado Rodrigo, último rey de los godos, entró en la batalla donde perdió la vida y el reino. —Yo apostaré —dijo Sancho— que pues no le han dado ninguno desos famosos nombres de caballos tan conocidos, que tampoco le habrán dado el de mi amo, Rocinante, que en ser propio excede a todos los que se han nombrado. Desde la segunda edición, impresa tres meses después de la primera de 1605 —o mejor, 16041—, el Belorofonte se enmienda, como parece lógico, en Belerofonte. Salvo algunos editores conservadores como Schevill, Murillo, Gaos, Florencio Sevilla o Pedraza, que mantienen la lección de la princeps, pero sin anotar nada anómalo, el resto lo corrige de acuerdo con la tradición mitológica clásica y renacentista, esto es, Belerofonte. Yo mantuve la lección de la princeps, Belorofonte, aduciendo que sería errata de cajista o deturpación lingüística de la Dueña Dolorida, que no andaba muy sabida de la tradición mitológica2. Broma cervantina. Pero estaba mal la nota, aunque no la lección Belorofonte. Por esos azares tan benéficos para quienes nos dedicamos a estas minucias filológicas —que no lo son en este caso—, hace unos meses presenté, por gentileza de sus traductoras, María Consuelo Álvarez y Rosa María Iglesias, la edición de La genealogía de los dioses paganos de Boccaccio3. Excelente traducción realizada sobre el autógrafo del certaldense en edición exquisita. Es un libro al que Boccaccio dedicó varias décadas y en el que demuestra una inmensa erudición y una capacidad dispositiva extraordinaria. A pesar de no poder liberarse del todo de la alegoría —el llamado evemerismo—, Boccaccio muestra un sentido crítico admirable4. Fue un 168 Faventia 31/1-2, 2009 Alberto Blecua 1. F. RICO (2006), El texto del «Quijote», Barcelona, Destino. 2. DQ, Madrid, Espasa-Calpe, Austral, nº 500, p. 1040, n. 13. 3. Los quince libros de la Genealogía de los dioses paganos, Madrid, Centro de Lingüística Aplicada Atenea, 2007 (la primera edición, menos elaborada, se publicó en Madrid, Editora Nacional, 1983). 4. Todavía sigue siendo el libro de Jean SEZNEC ([1940], La survivance des dieux antiques, Studies on The Warburg Insitute, vol. XI, Londres) la mejor introducción al tema (la edición inglesa [1953], The survival of Pagan Gods, Nueva York, Harper, es preferible, porque tiene añadidos y enmiendas del autor. Está traducida al castellano como [1985], Los dioses de la Antigüedad y el Renacimiento, Madrid, Taurus, 1985).
libro muy leído y numerosas veces reeditado en latín, francés e italiano durante el siglo XVI. Consta la obra de quince libros que incluyen cada uno numerosos capítulos. En los libros IV, Xy XI, se hace una breve referencia a Belerofonte (sic) al tratar de la Quimera, de Pegaso y de los descendientes de este héroe. En cambio, en el XIII, 58, dedica el capítulo, extenso, a Belorofonte (sic): ‘Belorofonte’, según está en las mencionadas palabras de Glauco a Diomedes, fue hijo del antedicho Glauco. Fue ciertamente este ‘Belorofonte’ un joven destacado por su ilustre belleza y famoso por su gran virtud. Dice Homero que fue rey de Éfira que, privado del reino por Preto, rey de Argos, vivió en su casa por orden suya. La esposa de aquél, Antea o, según Lactancio [ad Theb. 4.589] Estenobea, cautivada por su hermosura, lo empujó a su pasión y al que se negaba lo acusó ante Preto de haber querido violarla. Él, indignado, al no haber querido matarlo, le entregó, para que se las llevara a su suegro ‘Arióbates’, unas cartas en las que se ordenaba que se le matara. Y ‘Belerofonte’, al llegar a Licia, fue enviado por ‘Arióbates’, para que muriera, a matar a la Quimera. En efecto, la Quimera era un ser monstruoso, como se ha dicho antes donde se ha hablado de ella. Pero ‘Belorofonte’, tomando el caballo Pegaso, voló hasta ella y la mató. Después, como ‘Arióbates’ tuviera una guerra contra los sólimos, confiando en el valor de ‘Belorofonte’, lo envió a la lucha; del mismo modo éste redujo y puso en fuga a los sólimos. En tercer lugar le ordenó tomar las armas contra las Amazonas que lo atacaban. Y ‘Belerofonte’ las obligó, vencidas, a volver a sus fronteras. Al haber visto estas cosas el rey, se compadeció de él y según dice Lactancio [ad Theb. 4.589] le dio como esposa, junto con una parte del reino, a su hija ‘Aquímene’, hermana de Antea, de la que tuvo a Isandro, Hipóloco y Laodamía. Por su parte, Estenobea o Antea, tras haber sabido que él era honrado por su padre, se suicidó. Y según opina Servio, a causa de este crimen llegaron a la locura las hijas de Preto. (Ed. cit., p. 597-598) Parece claro que Boccaccio trabajaba con modelos manuscritos distintos: en unos aparecía Belerofonte (libros IV, 24, X, 34, XI, 34) y en otros, Belorofonte (libro XIII, 58). Las fuentes que menciona para esta última forma son Fulgencio y Lactancio, que, en las ediciones habituales de estos autores, los recensores modernos editan Belerofonte5, de acuerdo con la tradición clásica. La forma correcta es, desde luego, Belerofonte, con épsilon, que documenta con su habitual exhaustividad y saber Pierre Grimal en su Diccionario de mitología griega y romana (Barcelona: Paidós, 1981, revisada por el autor). Es la que dan todos los grandes mitógrafos renacentistas y todos los diccionarios, misceláneas y polyntheae de los siglos XVI y XVII que he consultado. Y, sin embargo… …Y, sin embargo, Cervantes vuelve a utilizar Belorofonte en el Viaje del Parnaso (1614, III, 340), Lope de Vega en El animal de Hungría y en La nueva victoria del Marqués de Santa Cruz (ap. TESO), y una vez el Conde de Rebolledo (ap. CORDE). Y, algo sorprendente, también consta con esta entrada en el Tesoro de la lengua castellana o española de 1611 de Sebastián de Covarrubias. No se trata, pues, de Sobre Belerofonte/Belorofonte. De Bocaccio a Napoleón Faventia 31/1-2, 2009 169 5. Utilizaré, salvo en las citas directas de textos, que varían notablemente —Bellerophontis, Bellerophons,Bellerophonte,Belerophonte, etc.—, las formas Belerofón y Belerofonte.
una errata del cajista cervantino del Quijote, sino de una tradición paralela a la ortodoxa onomástica clásica. Y Google es buen amigo. Se me ocurrió entrar, por fortuna para no cometer errores y para escribir con más rigor este artículo dedicado a nuestra querida homenajeada, Bellorophon en el buscador. Sorpresa grande: más de 500 entradas. Y más sorpresa: la nave inglesa que trasladó a Napoleón en agosto de 1815 a Santa Elena…, se llamaba Bellorophon, que anduvo tirando cañonazos en la batalla tristemente célebre de Trafalgar. Un editor francés del siglo XVI también imprimía bajo la enseña de Belorofon. Y existe un juego francés ecuestre en la red que tiene la misma denominación y un blog muy extendido con el mismo nombre. Y en Wikipedia, al tratar de astronomía en la constelación de Pegaso, se menciona también a Belorofón. Y, añado, en Irlanda existe un lugar que también presenta esta toponimia (ap. Google). Maravilloso fenómeno de la tradición mitológica. Ningún mitógrafo, que yo sepa, contra toda la tradición clásica, denomina a Belerofonte como Belorofon, ni siquiera Boccaccio en IV, Xy XI. Ni los grandes mitógrafos renacentistas, como Giraldo Cintio, Cartari o Natal Comes o los hispanos como Pérez de Moya y Baltasar de Vitoria, que acuden a los anteriores y, sobre todo, a Boccaccio6. Desconozco si los expertos clasicistas en mitografía han escrito sobre el motivo, esto es, sobre una simple mala lectura medieval de la onomástica de Belerofonte o Bellerofonte o Bellerophonte. Pero tiene interés ese cambio de una e por una o. Siempre he creído que en lo pequeño está lo grande. Habrá que explicar, pues, qué avatares ha sufrido el nombre del gran héroe desde Homero hasta Cervantes y la nave que condujo a Napoleón a Santa Elena o a una monumental escultura de Pegaso y Bellorophon (sic), que en fechas recientes figura en un parque público de Londres. De eso me ocupo a continuación. Son Homero y Apolodoro quienes transmiten la tradición del mito de Belerofonte —en griego. Relata el autor de La Ilíada: Pero ya que deseas saberlo, te diré cuál es mi linaje, de muchos conocido. Hay una ciudad llamada Efia en el riñón de Argólide, criadora de caballos, y en ella vivía Sísifo Eólida, que fue el más ladino de los hombres. Sísifo engendró a Glauco, y éste al eximio Belerofonte, a quien los dioses concedieron gentileza y envidiable valor. Mas Preto, que era muy poderoso entre los argivos, pues a su cetro los había sometido Zeus, hízole blanco de sus maquinaciones y le echó de la ciudad. La divina Antea, mujer de Preto, había deseado con locura juntarse clandestinamente con Belerofonte, pero no pudo persuadir al prudente héroe, que sólo pensaba en cosas honestas, y mintiendo dijo al rey Preto: —¡Preto! Muérete o mata a Belerofonte, que ha querido juntarse conmigo sin que yo lo deseara. Así habló. El rey se encendió en ira al oírla; y si bien se abstuvo de matar a aquél por el religioso temor que sintió su corazón, le envió a Licia, y haciendo en un díptico mortíferas señales, entregole los perniciosos signos con orden de que los mostrase a su suegro para que éste le hiciera perecer. Belerofonte, poniéndose en cami170 Faventia 31/1-2, 2009 Alberto Blecua 6. Véase el excelente prólogo de Carlos CLAVERÍA a su edición de la Philosofía secreta de Juan Pérez de Moya (Madrid, Cátedra, 1995).
no debajo del fausto patrocinio de los dioses, llegó a la vasta Licia y a la corriente del Janto: el rey recibiole con afabilidad, hospedole durante nueve días y mandó matar otros tantos bueyes pero al aparecer por décima vez Eos de rosados dedos, le interrogó y quiso ver la nota que de su yerno Preto le traía. Y así que hubo la funesta nota ordenó a Belerofonte que lo primero de todo matara a la ineluctable Quimera, ser de naturaleza no humana, sino divina, con cabeza de león, cola de dragón y cuerpo de cabra, que respiraba encendidas y horribles llamas; y aquél le dio muerte, alentado por divinales indicaciones. Luego tuvo que luchar con los afamados Solimos, y decía que éste fue el más recio combate que con hombres sostuviera. Más tarde quitó la vida a las varoniles Amazonas. Y cuando regresaba a la ciudad, el rey, urdiendo otra dolorosa trama, armole una celada con los varones más fuertes que halló en la espaciosa Licia; y ninguno de éstos volvió a su casa, porque a todos les dio muerte el eximio Belerofonte. Comprendió el rey que el héroe era vástago ilustre de alguna deidad y le retuvo allí, le casó con su hija y compartió con él la realeza; los licios, a su vez, acotáronle un hermoso campo de frutales y sembradío que a los demás aventajaba, para que pudiese cultivarlo. (Ilíada VI 147-200, trad. Segalá) La versión de Apolodoro, que transmitió el nombre de la poco casta esposa de Preto, Estenobea, a la posteridad y el de Yóbates, complementa la de Homero y de sus escoliastas: Belorofontes, hijo de Glauco, hijo de Sísifo, después de matar involuntariamente a su hermano Delíades —al que algunos llaman Pirén y otros Alcímedes—, llegó ante Preto, quien lo purificó. Pero Estenebea se enamoró de él y le envió propuesta para un encuentro; como éste rehusara, ella dijo a Preto que Belerofontes le había hecho proposiciones infames. Preto lo creyó y entregó a Belerofontes una carta para Yóbates, en la que había escrito que le diese muerte. Yóbates, después de leer la carta, le ordenó matar a la Quimera, esperando que la fiera acabaría con él, ya que no era fácil de dominar por muchos y menos por uno: tenía la parte anterior de león, la cola de dragón y en medio una tercera cabeza de cabra por la que arrojaba fuego. Devastaba la región y destruía los ganados, pues era una sola criatura con la fuerza de tres animales. Se dice también que la Quimera había sido criada por Amisodaro, y así lo asegura también Homero, y que había nacido de Tifón y Equidna, según relata Hesíodo. Belerofontes, montado en Pegaso, caballo alado nacido de Medusa y Posidón, elevándose por los aires, asaeteó desde allí a la Quimera. Después de este lance, Yóbates le mandó combatir contra los sólimos, y una vez cumplida esta tarea, le ordenó luchar contra las amazonas; y como también las aniquilara, Yóbates escogió a los licios sobresalientes por su valentía, y les encargó que lo mataran tendiéndole una emboscada. Pero cuando todos ellos hubieron sucumbido a manos de Belerofontes, Yóbates, admirado de su fuerza, le mostró la carta y lo invitó a quedarse junto a él; además de entregarle a su hija Filónor, al morir le legó el reino. (Apollod. Bibl. II, 3: introd. Javier Arce; trad. y notas de Margarita Rodríguez de Sepúlveda. Madrid: Gredos, 1985, p. 92) Sintetizaron la tradición Higino, Fulgencio y Placido Lactancio. Doy los textos: Hyg. De Astron. 2, 18: Alii dicunt, quo tempore Bellerophontes ad Proetum Abantis filium, Argivorum regem, devenerit, Antiam, regis uxorem, hospitis amore inductam petisse ab eo uti sibi copiam faceret, promittens ei coniugis regnum […] Qui, Sobre Belerofonte/Belorofonte. De Bocaccio a Napoleón Faventia 31/1-2, 2009 171
quod eum dilexerat, noluit ipse supplicium sumere, sed, quod ei Pegasum equum esse sciebat, mittit eum ad Iobatem, Antiae patrem, quam alii Stheneboeam dixerunt, ut ille filiae pudicitiam defendens Bellerophontem obiceret Chimaerae, quae eo tempore Lyciorum agros flamma vastabat. Hyg. De Astron. 2, 21: Martem autem ex Sterope Oenomaum procreasse, quam alii Oenomai uxorem dixerunt; Meropen autem Sisypho nuptam Glaucum genuisse, quem complures Bellerophontis patrem esse dixerunt; quare propter reliquas eius sorores inter sidera constitutam, sed, quod homini nupserit, stellam eius obscuratam. Hyg. Fab. 57, 1: STHENEBOEA. Bellerophon cum ad Proetum regem exsul in hospitium uenisset, adamatus est ab uxore eius Stheneboea; qui cum concumbere cum ea noluisset, illa uiro suo mentita est se ab eo compellatam. Hyg. Fab. 157: Bellerophon ex Eurynome Nysi filia. Hyg. Fab. 243, 2: Stheneboea Iobatis filia, uxor Proeti, propter amorem Bellerophontis. (Ap. Bibliotheca Augustana Latina) Fue la Mitología de Fulgencio libro de suma importancia para la Edad Media y en grado no menor los comentarios de Lactancio a la Tebaida. Fulgentius 3, 1 Fabula Bellerofontis. Pritus rex uxorem habuit Antiam nomine; quae amauit Bellerofontem. Cui dum ob stupri causam mandasset, ille noluit; quem marito criminata est. Ille eum ad Cymeram interficiendam misit per socerum suum; quam Bellerofons equo Pegaso residens interfecit, qui de Gorgonae sanguine natus fuerat. Bellerofonta posuerunt quasi buleforunta, quod nos Latine sapientiae consultatorem dicimus, sicut Homerus ait: O χρ παννχιον εδειν βουληφρον νδρα,id est: nec decet tota nocte dormire consiliatorem uirum. Nam et Menander similiter in Disexapaton comedia ita ait: βουληφρως μετραν Δημα προκατλαβες #ρασιν,id est: consiliarie nostram, Demea, praeoccupauisti uisionem. Nam ut hoc certum sit, Homerus in fabula eiusdem Bellerofontis ita ait: $γα&' φρονοντα δα(φρονα Βελλεροφντην, id est: bona cogitantem, sapientissimum consili<ari>um. Spernit libidinem, id est Antiam; antion enim Grece contrarium dicitur, sicut antichristus dicimus quasi *ναντ(ον το+ Xριστο+,id est contrarius Christo. Uide itaque cuius uxor Antia dicatur; nihilominus Priti. Pritos Panfila lingua sordidus dicitur, sicut Esiodus in bucolico carmine scribit dicens: βεβρι&,ς σταφυλ.ς ε/ <λε>λακτισμνης α0μορρωι, id est: sordidus uuarum bene calcatarum sanguineo rore. Et cuius uxor libido est nisi sordis. At uero Bellerofons, id est bona consultatio, qualem equum sedet nisi Pegasum, quasi pegaseon, id est fontem aeternum. Sapientia enim bonae consultationis aeternus fons est. Ideo pinnatus, quia uniuersam mundi naturam celeri cogitationum teoria conlustrat. Ideo et Musarum fontem ungula sua rupisse fertur; sapientia enim dat Musis fontem. Ob hac re etiam sanguine Gorgonae nascitur; Gorgona enim pro terrore ponitur; ideo et in Mineruae pectore fixa est, sicut Homerus in tertio decimo ait: τ.ι δ’ *π μ1ν Γοργ, βλοσυρ3πις *στεφνωτο. Ergo hic duplex assertio est; aut enim terrore finito sapientia nascitur, sicut de sanguine id est de morte Gorgonae Pegasus, quia stultitia semper est timida, aut initium sapientiae timor est, quia et magistri timore sapientia crescit et dum quis famam timuerit sapiens erit. Unde et Cymeram occidit; Cymera enim quasi cymeron, id est fluctuatio amoris, unde et Homerus ait: κ+μα κελ<αιν>4ν κορ&εται. Ideo etiam triceps Cymera pingitur, quia amoris tres modi sunt, hoc est incipere, perficere et fini172 Faventia 31/1-2, 2009 Alberto Blecua
re. Dum enim amor nouiter uenit, ut leo feraliter inuadit, unde et Epicarmus comicus ait: δαμαστς 5ρως λεοντε(αι δυνμει &αλερς,id est: domitor cupido leontea uirtute praesumptior; nam et Uirgilius in georgicis tetigit dicens: ‘Catulorum oblita leena seuior errauit campis’. At uero capra quae in medio pingitur perfectio libidinis est, illa uidelicet causa, quod huius generis animal sit in libidine ualde procliuum; unde et Uirgilius in bucolicis ait: ‘edique petulci’. Ideo et Satyri cum caprinis cornibus depinguntur, quia numquam nouerunt saturari libidinem. At uero quod dicitur: ‘postremus draco’, illa ratione ponitur, quia post perfectionem uulnus det penitentiae uenenumque peccati. Erit ergo hic ordo dicendi quod primum sit in amore inchoare, secundum perficere, tertium uero peniteri de perfecto uulnere. (Ed. Helm, BTL, p. 59-61) Lactantius Placidus In Statii Thebaida commentum 4, 589 PROETVSQVE NOCENS ideo nocens quia Bellerophontem innocentem uoluit occidere. Bellerophontes, Glauci filius, cum ignarus ad Proetum in hospitium uenisset et uxor Proeti Sthenoboea [siue Antia] illum amaret nec ab eo impetrare potuisset ut se cum concumberet, apud suum uirum mentita est ab eo se compellatam fuisse. Proetus ad Iobatem, socerum suum, misit et de eadem re Bellerophonti dedit tabellas perferendas socero. quibus lectis interficere noluit talem uirum. sed cum ille prudentia sua et castitatis auxilio se ab instanti periculo liberasset, tamen, ut pudicitiam periculi probaret immanitas, ad interficiendum Chimaeram missus est, quam ille Pegaso iuuante prostrauit. denuo eum misit ut Calydonas uinceret. etiam illos cum uicisset, nouissime Iobates sciuit quae sibi fuisset causa tanti mali faciendi. crimina quae in eum confi<n>xerat aboleuit uirtutemque eius laudans alteram filiam Alcimenen ei dedit uxorem7. at Sthenoboea re cognita ipsa se interfecit. ergo hic Proetus nocens, qui innoxiam iuuenem periculis tantis obiecit. ergo hic Proetus nocens, qui innoxiam iuuenem periculis tantis obiecit. haec fabula apud Homerum est in libro sexto (Il. VI 155-197). ipse est Proetus, cuius filias sub contumelia laesi numinis Iuno furore compleuit, quo se factas buculas putarent. de quibus Vergilius (ecl. VI 48): ‘Proetides implerunt falsis mugitibus agros’. (Ed. Sweeney, BTL, p. 304-5) Tanto Fornuto o Cornuto como Palefato fueron menos conocidos por estar en griego. Todos ellos traen la forma clásica Belerofonte8. Dejo a los de clásicas el estudio pormenorizado de las variantes de toda esta masa de manuscritos de autores que transmitieron el mito y el nombre a la Edad Media. Me limito a conjeturar, por lo que viene a continuación, que, en alguna rama fértil de Fulgencio o de Lactancio, el nombre de Belerofonte se había transmitido con el error Belorofon. Y, en efecto, tanto en las fuentes de la General Estoria como en el Ovide moralisé de Pierre de Berçuire figura ya el error Belorofón. De aquel primer magister tomaron el mito los redactores de la General Estoria (ca. 1275): Dize el maestre en razón de Seustis estos quatro viessos en latin: Gorgenis effrigie mortales uertatur ide, Nam qui viderunt lapides quasi diriguerunt, Sobre Belerofonte/Belorofonte. De Bocaccio a Napoleón Faventia 31/1-2, 2009 173 7. Cf. Hyg. 57, 4, casi igual: at rex uirtutes eius laudans alteram filiam dedit ei in matrimonium. 8. He utilizado la edición de Basilea, 1543.
Bellorophon monstro cum Palladis arte perennito Comit equi pennas et se demictic in auras. Estos últimos viessos quieren dezir desta guisa en el lenguaje de Castiella: la mortal yda es mudada por la paresçencia de Goleen, et los que uieron assi se tornaron duros como piedras; et Bellorophon, matando a Gorjeen con el arteria de Pallas, affeyto las penno las del caballo, e dexose yr por el aer. […] Et de otra guisa eran ellas muy fermosas. duennas assi como cuentan Eusebio. & Jheronimo. Daquello ál que dizen estos uiessos adelant. que belorofon mato al bestiglo. Con el arte de pallas Bellorophon es por el rey Persseo. Et esto es por lo que dixiemos aqui de como los sabios mudauan los nonbres a las cosas en sus estorias. a lugares. por que dize aqui el maestro bellorofon por Persseo. Et dixo bestiglo por gorgen.& pero lamo bestiglo. A aquellas duennas.; por que eran cosa muy periglo sa en aquella tierra lo uno porel grant poder que auien. lo al por la muy grant fermosura que era tanta; que todos los Autores. & todas las estorias acuerdan; que assi se parauan desmemoriados quantos las ueyen como si fuessen piedras Et a estas uencio Persseo como es contado & leuo dellas la cabesça; esto es el reyno; & esto se entiende con aquello que dize el Autor que mato bellorofon al bestiglo. fascas Persseo a Gorgen. Daquello al otrossi que dize el Maestro que affeyto bellorophon las pennolas del cauallo. El cauallo fue aquel pegaso de que dizen los Autores que nascio de las gotas de la sangre que salie de la cabesça de Medusa. Mas el cauallo. & sus pennolas. & su uolar. & leuar a Perseo por el aer. non es otra cosa si non que dan a entender los sabios que lo dixieron encubierta mientre; por el cauallo los biennes & las riquezas del reyno. Las pennolas & el uolar que Persseo fizo pues que aquel reyno ouo; es qwe fue o quiso por el mundo. & cunplio lo que cometio con el poder daquel reyno. & desta guisa uolaua aquel cauallo. & Persseo en el. Et esta razon mouio Seustis. fascas el diablo conta Alicia. esto es contra la yglesia de xpisto. queriendol dezir que esto era las grandes uertudes. & los grandes fechos que fazien los sus dioses. (General Estoria. Segunda parte, ed. Pedro Sánchez-Prieto Borja, Universidad de Alcalá, 2003, fol. 226v.) Y en la traducción de Gómez de Zamora del Ovide moralisé: […] hospedadores que por çierto mereçen ser punjdos / onde dize el apostol de hospedar non querades olujdar. Aqui se faze mençion del cauallo pegaso & de cómo belorofon fue enviado en çeçilia a conquistar el mostruo que se llamaua chymera. Por quanto enotra manera falle escripto del fallamento del pegaso por tanto aquj me pareçio digna cosa de enxerir aqui / esto falle escripto/. Que preco Rey de libia ouo dos mugeres dela primera ouo un fijo muy sabio & entendido muy fermoso por acatamento muy fuerte / por obra muy graçioso en aseo el quual bellorofon auja nonbre. Aqueste despues dela muerte dela madre segunda muger tomo que auja nonbre çenola quelo cobdiçio carnal mente & el moço aborreçiendola commo uaron la menospreçio del qual ensañada la madrastra çerca del padre lo acuso & quela oujera soliçitado le denunçio & en señal quela quesiera forçar sus uestimentas Rasgadas & su rostro Rasgado engañosa mente le alego. El padre propuso matar al fijo mas por que […]. (Alfonso Gómez de Zamora, Morales de Ovidio. BNM ms. 10144, ed. C. Carr, Hispanic Seminary of Medieval Studies, Madison, 1995, folio 96v. ap. CORDE). 174 Faventia 31/1-2, 2009 Alberto Blecua
Como Boccaccio sólo menciona a Fulgencio y a Lactancio, habrá que suponer que manejó un manuscrito con la lección Belorofonte, aunque lo más probable es que tuviera presentes también a Berçuire y los Mitographi vaticani9. No importa. La obra del de Certaldo, excelente libro, tuvo un éxito grande en el siglo XV. Aquí se tradujo el Ovide moralisé hacia el año 1452 por Gómez de Zamora para el marqués de Santillana, como se ha indicado, y Alfonso de Madrigal, El Tostado, lo utiliza en Las XIIII questiones del Tostado10: Deste Pegaso muchas cosas escriven los Poetas. Dizen que en él iva cavalgando Beloforis quando peleó contra Cimera. El Tostado da como fuentes de la fábula a Lactancio y a Fulgencio, pero trae Bellofor(ont)is, doble error onomástico. Probablemente, ambos errores se remontan, como se ha indicado, a ramas manuscritas de Lactancio y Fulgencio. La mitografía humanista volvió a las fuentes clásicas y recuperó la épsilon de ese maravilloso personaje que reúne todas las condiciones de los mitos trágicos, desde la falsa denuncia de la malvada esposa de Preto, la carta en que se pide que maten al mensajero, las pruebas que tiene que superar —Quimera, Amazonas, los Solimos y los escogidos de Ióbates—, hasta la boda principesca y la muerte fatal y tragicómica, pues Pegaso es derrocado por la picadura de un tábano. Admirable historia que no ha tenido, por cierto, fecunda posteridad literaria11. En toda esa tradición renacentista de mitógrafos, misceláneas, polyanteae, calepinus, adagia12, alciatos y demás no vuelve a aparecer el medieval Belorofón salvo en la que deriva de la Genealogia de Boccaccio, que impregnó toda Europa, en particular, Inglaterra y Alemania. Y también España. Por eso me sorprende que una persona tan culta como el lexicógrafo Sebastián de Covarrubias incluya el lema Belorofón en su Tesoro de 1611 (y también Noydens en el suplemento de 1674): BELOROFONTE. Nombre griego Bελλεροφντης, fue hijo de Glauco, rey de Ephyra, hermoso y gentilhombre por estremo, y de gran virtud; éste, huésped de Preto, rey de los Argivos, fue requerido de amores de Sthenobea, su mujer, y por no aver condescendido con su depravada voluntad y desenfrenado apetito, le tomó tan gran odio, que le acusó delante de su marido; el qual embió a su suegro Iobate, rey de Lycia, con cartas cerradas, en las quales le pedía le diese muerte que él dexava de darle por no violar el derecho de hospedaje. Iobate, respetando lo mesmo, le Sobre Belerofonte/Belorofonte. De Bocaccio a Napoleón Faventia 31/1-2, 2009 175 9. Véase la introducción de ÁLVAREZ e IGLESIAS a su traducción de la Genealogía, p. XXXII-LXVII. 10. Cito por la segunda edición de Amberes, Martín Nucio de 1551, folio 179v. 11. En Francia, el célebre Lully escribió una tragicomedia lírica sobre este personaje (1678). En España, Antonio Zamora compuso una excelente comedia-ópera, Todo lo vence el amor, que se imprimió en el Tomo Primero de sus Obras (Madrid, 1744). Y doña Emilia Pardo Bazán publicó en 1905 como introducción sinfónica a la novela La Quimera una breve Tragicomedia en dos actos para marionetas titulada La muerte de la Quimera (hay edición al cuidado de Marina MAYORAL [Madrid, Cátedra, 1991]). Para el simbolismo del monstruo mitológico en el siglo XX, vid. Juan Carlos MAINER, La doma de la Quimera (Barcelona, UAB, 1987). 12. Erasmo dedicó un sabio adagium (Litteras Bellerophontis) que procede en su mayor parte de la Ilíada, aunque conoce otras fuentes del mito.