Resumen
Análisis de las ca ac e ís icas del agmen o 44 V. de Sa o concebido como poema adap ado a
su en o no social y e i o ial, en el que, g acias a la si uación mí ica seleccionada, se con ie e en
po ado de una iqueza de signi icados sólo pe cep ible plenamen e, an o en el con ex o inme-
dia o del cí culo emenino sá ico, como en una celeb ación colec i a del ámbi o lesbio y ana o-
lio occiden al. El au o echaza la posibilidad de una in e p e ación ominosa del mi o po sus
supues as e ocaciones homé icas. Po el con a io, el episodio seleccionado podía o ma pa e de
una adición local que ei indica a una isión dis in a del ema oyano. Sa o lle a a cabo una
usión del i ual eal con el mi o en el que la selección del léxico es á ex emadamen e cuidada.
Palab as cla e: poesía lesbia, épica, boda, muje , sociedad, Asia Meno .
Abs ac . A Socio-An h opological Reading o Sappho’s F . 44
Sappho’s agmen 44 V. is he e analyzed as a poem pe ec ly i ing he social and geog aphi-
cal backg ound. By means o he selec ed my hical episode, i con eys a g ea abundance o mea-
nings which could be ully app ecia ed as much in he Sapphic ci cle as in a Lesbian and e en
Ana olian se ing. The au ho ejec s an ’ominous’ in e p e a ion o he selec ed my h because o
i s hypo he ical Home ic allusions. On he con a y, his episode could belong o a local adi ion
indica ing an al e na i e iew o he T ojan saga. Sappho ope a es a pa icula usion o ac ual
wedding i ual and my h, in which he choice o he ocabula y is made wi h special ca e.
Key wo ds: Lesbian poe y, epic, wedding, woman, socie y, Asia Mino .
Cada agmen o de los poe as an iguos encie a una con adicción pa a noso os. El
place de su lec u a se en elaza con las múl iples dudas que nos susci a, nos c ea
la ilusión de que podemos ap ecia la iqueza que encie a, pe o nos deja acilan-
es an e las incógni as sin esol e , pe plejos de lo poco que en e dad sabemos
del mundo en que se in eg a. Y cuando apa ece un «nue o» poema (es deci , ya
iejo, pe o has a en onces ocul o a nues a is a), el doble e ec o desc i o se mul-
iplica: se ag anda la ilusión de pode es a más ce ca de sabe , pe o se agigan a
el desasosiego de la al a de espues as. Así es y así debe se . No es és a una
opinión pesimis a, odo lo con a io. Es un e o es udia a los poe as de la G ecia
a caica. Tenemos el p i ilegio de abaja sob e una «ob a abie a», nunca pa a
Fa en ia 30/1-2, 2008 143-160
«Ya ienen los no ios»: una lec u a
socioan opológica del agmen o 44 V. de Sa o
Emilio Suá ez de la To e
Uni e si a Pompeu Fab a. Depa amen d’Humani a s
[email p o ec ed]
Recepción: 21/12/2008
noso os acabada, que nos debe man ene siemp e en e la p udencia en los juicios
y la expec ación.
Es a e lexión inicial se jus i ica plenamen e en el caso del agmen o sá ico
que he elegido pa a el homenaje a una ex ao dina ia ilóloga y noble amiga, de la
que an o hemos ap endido quienes hemos enido el p i ilegio de conoce la y de
lee sus abajos. Dada la na u aleza agmen a ia de la poesía a caica conse ada,
no hay nada peo que hace se una imagen ígida de un poe a, pues o que puede
des i ua la in e p e ación de los posibles nue os hallazgos. Así sucedió (no es
un caso aislado) con la p ime a edición de es e espléndido agmen o1, cuya au o-
ía sá ica ue pues a en duda, a eces con ehemencia, po nomb es insignes como
Wilamowi z o Schadewald 2, po ci a sólo un pa de ejemplos. ¿Tan anómalo esul-
aba? Es cie o que el ex o susci aba dudas de ca ác e lingüís ico, pe o, pa adó-
jicamen e, lo que le hizo más sospechoso de inau en icidad ue (aho a nos esul a
so p enden e) ese a amien o «neoépico»3, ese desa ollo épico-mí ico na a i o
de (en p incipio) di ícil acomodo en lo que, has a ese momen o, e a conocido de
Sa o. Po que no hay nada peo que hace se una idea ígida de un poe a a caico:
enseguida un nue o ex o nos desha á esa idea. Y la eacción no puede se la del
echazo, dado que es mucho más p uden e la de la in eg ación y la ampliación de
nues o ho izon e. Sin emba go, en es e caso no e a an di ícil llega a esa in eg a-
ción. Más aún: se a a de una excepcional mues a de lo que es el mundo poé ico
de Sa o, del impo an e papel que su ac i idad lí ica desempeñaba en el en o no
geog á ico y en las ci cuns ancias sociales e his ó icas en que ella i ió. Se a a
ambién de un decisi o ejemplo (un au én ico pa adigma) de la unción y de las
ca ac e ís icas de la poesía a caica no épica.
Vayamos al agmen o en cues ión, del que o ezco en p ime luga el ex o y
una p opues a de aducción:
Κυπρο
.[ ]ας
Κρυξ !λ*ε
.*ε
.[ ]ελε
.[
{Ιδαος ταδεκα…φ[..].ις τχυς Nγγελος
‹›
τς τ’ Nλλας ’Ασ&ας .[.]δε.αν κλος Nφ*ιτον;
{Eκτωρ καa συνταιρ[ο]ι Nγοι
.σ’ λικ,πιδα
*βας ξ Kρας Πλακ&ας τ’ 5.[..]νω
Nβραν 5νδρομχαν νa να1σιν π’ Nλμυρον
πντον
.; πλλα δ’ [λ&]γματα χρσια κNμματα
πορφρ[α] κατατ[..]να, πο&
.κ
.ι
.λ’ 5*ρματα,
5ργρα
. τ
.’ 5ν
.ρ[ι]*
.μα [ποτ]ρ[ια] κ5λφαις.
144 Fa en ia 30/1-2, 2008 Emilio Suá ez de la To e
1. P. Oxy 1232 . I, cols. II, III, . 2 + P. Oxy 2076, col. II.
2. WILAMOWITZ (1914); SCHADEWALDT (1950: 48) y PAGE (1955: 68-70) esumen muy bien las obje-
ciones de ca ác e lingüís ico-mé ico que hicie on duda de la au o ía (se a a de «anomalías» en
las o mas dialec ales y en las secuencias mé icas). Además, se han exp esado objeciones de o a
na u aleza, na u almen e más subje i as. No obs an e, desde JURENKA (1914), la acep ación de la
au en icidad sá ica es p ác icamen e unánime.
3. El é mino es de BURNETT (1983: 219).
ς εJπ’; Dτραλως δ’ 5νρουσε πτ[η]ρ
.φ&λος;
Φμα δ’ !λ*ε κατ? πτ
.λιν εLρχο
.ρο
.ν φ&λοις.
αdτικ’ Iλ&αδαι σατ&ναι[ς] Lπ’ υτρχοις
~γον αKμινοις,
.π
.[]βαινε δj πας =χλος
γυνα&κων τ’ Nμα παρ*εν&κα[ν] τ..[..].σφρων,
χρις δ’ α^ Περμοιο *γ[α]τρες[
wππ[οις] δ’ Nνδρες dπαγον Lπ’ Nρ[ματα
π[ ]ες x*
.εοι, μεγλω[σ]τι δ
.[
δ[ ]5ν&οχοι φ[…..].[
π
.[ ]ξα;ο[
‹ desun aliquo e sus ›
[ w]κελοι *οι[ς
[ ] Nγνον 5ολ[λε
[=ρματ
.α
.ι
.] [ ]νον ς {Iλιο[ν
[α^λος δ’ 5δυ[μ]λης] [ ]τ’ Dνεμ&γνυ[το
[καa ψ[]φο[ς κ]ροτλ] [ων ]ως δ’ Nρα πρ[*ενοι
[Nειδον μλος Nγν] [ον wκα]νε δ’ ς α
.w
.*
.[ερα
[Nχω *εσπεσ&α
. γελ
.] [
[πνται δ’ !ς κ?τ =δο] [
[κρτηρες φ&αλα& τ’ D] […]υεδε[..]εακ[.].[
[μρρα καa κασ&α λ&β]ανς τ’ Dνεμε&χνυτο
[γναικες δ’ λλυσδο]ν =σαι προγενστερα[ι
[πντες δ’ Nνδρες π]ρατον wαχον =ρ*ιον
[Πον’ Dνκαλοντες] κβολον εLλραν,
[dμνην δ’ {Eκτορα κ5]νδρομχαν *εοεικλο[ις.
... (de?) Chip e....
como he aldo ino...
Ideo... audo mensaje o
«....................................
y del es o de Asia .... ama impe ecede a
Héc o y sus compañe os aen a la delicada And ómaca,
de i az mi ada, desde la sag ada Teba y de la [e e na] Placia,
en las na es, sob e el salob e ma ;
y nume osas pulse as de o o y es idos
pu pú eos pe umados, abiga ados ado nos,
incon ables asos de pla a, y ma il».
Así dijo. Rápidamen e se puso en pie su que ido pad e;
y la no icia llegó po la espaciosa ciudad a los se es que idos.
Enseguida los Ilíadas conduje on sus mulos bajo el yugo
de las ca e as de he mosas uedas, y a ellas subió oda la mul i ud
de muje es y, a la ez, de í genes de (bellos) obillos,
mien as que, a su ez, apa e (iban) las hijas de P íamo,
y a los ca os uncie on los caballos los homb es
( odos) los jó enes, y con g an po e (a anzaban?)
... los au igas...
.................................
................................... iguales a dioses
................................... pu o eunidos...
Una lec u a socioan opológica del agmen o 44V. de Sa o Fa en ia 30/1-2, 2008 145
a anza..................... a Ilio
y la lau a de dulce can o... se en emezclaba
y el ba i de los c ó alos.... y las í genes
can aban una melodía pu a que llegaba has a el é e
... y un eco di ino ...
y po doquie en el camino....
c a e os, copas y ...
y se en emezclaba la mi a, la casia y el incienso
y las muje es, las de más edad, emi ían gozosos g i os
y odos los homb es en onaban agudo can o amable,
in ocando a Peán, el lechado , el de la he mosa li a,
y can aban a Héc o y And ómaca, iguales a los dioses.
Como puede ap ecia se, es amos an e un poema sumamen e elabo ado, que
iene un alo in ínseco li e a io indudable. De es as cualidades, sub aya é algu-
nas a lo la go de es as páginas, aunque no p e endo hace un análisis exhaus i o
es é ico- o mal. Lo que aho a me in e esa es «deja habla », sin p ejuicios de nin-
gún ipo, al e so sá ico pa a in en a en ende mejo qué signi icado y azón de
se puede ene una composición de es a na u aleza en un momen o de la ida
de los lesbios del siglo VI aC, cómo puede explica se en elación con lo que sabemos
(y no sabemos) de la poesía y del llamado «cí culo» sá ico.
Desde el pun o de is a o mal, des aca la a monía de la es uc u a en elación
con la homogeneidad léxico-semán ica de cada pa e, co espondien e a la dis i-
bución del con enido del ela o4. Con él, se ponen en mo imien o di e sas sensa-
ciones es é icas ( isualidad, acción, sonido), odas ellas en unción de la c eación
de un ínculo es echo en e la si uación mí ica y la ealidad con empo ánea, en e
la expe iencia de los pe sonajes del mi o y la de quien escucha el can o sá ico. ¿De
qué expe iencia i al hablamos? No se ía exac o esponde que se a a «de la boda».
Digamos que es amos an e una pa e de las es que (en la ex endida endencia a
desc ibi la boda como i o de paso)5es uc u an ese decisi o momen o, en con-
c e o, el de la ag egación a una nue a unidad amilia que, en el caso de la muje g ie-
ga, es el oikos del ma ido. Pe o no se a a de un enlace cualquie a. Los p o ago-
nis as son nada menos que Héc o y And ómaca y la mo ada que los acoge á se á
el palacio oyano de P íamo. Y aquí se desencadena el dilema del ilólogo que
analiza el pasaje. Un iejo dilema que enace cada ez que p e endemos ap ecia
en su jus o alo la elación de la lí ica con la épica. No hablo ya de la enmienda a
la o alidad del plan eamien o que supone la posibilidad de que can o épico y lí i-
co hayan coexis ido desde sus inicios y no debamos cons ui una secuencia imi-
a i a (como puede sucede con la lengua poé ica), sino el p oblema de cómo debe-
mos alo a una e ocación épica que asciende la cues ión del «colo ido épico» y
que implica a su ez o o doble dilema, iejo en la his o ia de la in e ex ualidad.
146 Fa en ia 30/1-2, 2008 Emilio Suá ez de la To e
4. Véase in a el esquema en el apéndice inal.
5. Es la conocida eo ía de VAN GENNEP (1909). Véase la aplicación al i ual g iego (a eniense) de
la boda (con un cla o esquema de la ipa ición) en el a ículo «Hochzei » del Neue Pauly
(5, cols. 649-656, ealizado po Ma eile Haase).
P ime o: ¿debemos en ende que la e ocación de una escena, si uación o pasaje de
los poemas homé icos implica que el ex o e ocado queda condicionado po odos
los aspec os del e ocado y que su in elección exac a no se consigue si no se ienen
en cuen a esos ma ices? Segundo: cuando no se a a de si uaciones can adas en la
épica homé ica, ¿es amos siemp e an e la u ilización de una adición can ada en
la épica no homé ica o puede a a se de una in ención po pa e del poe a, a pa -
i del conjun o de las adiciones épicas? Y, inalmen e (en elación con el úl imo
aspec o): ¿hay que con a con una adición épica lesbia sus ancialmen e di e gen e
del es o? No p e endo que engamos espues a (y menos unánime) a es os in e-
ogan es. Sólo ab en el camino de la e lexión siguien e.
En e ec o, una ca ac e ís ica de la poesía de Sa o es la eelabo ación de adi-
ciones épicas (exp esémoslo de es e modo, algo gene al)6, el juego con la lengua
poé ica compa ida con aquélla, unido a una ap opiación y emodelación de los
p o o ipos épicos adecuada al mundo de la muje . En elación con la p ime a de
las p egun as an e io es, debemos econoce que, en es e aspec o, hay un iesgo
g ande de in e p e ación subje i a, como siemp e que se a a de alo a en qué
mane a la p esencia de un mi o e a ap eciada po el público al escucha el can o.
En un iple sen ido: a) si la selección e ec uada po el poe a supone que cada
elemen o enga una elación uní oca con un mo i o de la ac ualidad de la in e -
p e ación, b) si las exp esiones, ó mulas, e c. as ie en al nue o ex o odas las
deno aciones y conno aciones del ex o o igina io y c) si los elemen os omi idos
ienen algún alo pa a quien, conocedo de la e sión más amplia del ela o mí ico,
e oque, al oí la e sión adap ada, el conjun o de secuencias del mac o ela o.
Es e agmen o pone de elie e el dilema in e p e a i o que acabo de señala . Una
endencia ex endida en la c í ica ha sido hace p e alece lo ominoso y nega i o
en el pasaje. En e ec o (y po empeza po lo más gene al), Héc o y And ómaca no
son p ecisamen e un modelo de ma imonio al que el des ino depa e e e na eli-
cidad. Po un lado, él se con ie e en íc ima no sólo del des ino ineluc able, sino
ambién de las decisiones y de la in e ención de los dioses. Po su pa e,
And ómaca, al sob e i i a la caída de T oya (en la que pie de a su esposo y a su
hijo7), p o agoniza á p olongaciones del ela o mí ico que la con e i án en espo-
sa y mad e de di e sos hé oes, aunque gene almen e bajo la somb a de su condición
de p isione a. Más en de alle, se ha señalado la es echa elación en e memo a-
bles si uaciones de la Ilíada, de luc uoso y is e desa ollo (despedida de Héc o y
And ómaca, encuen o de Aquiles y P íamo, e c.), la coincidencia de ó mulas con
las que apa ecen en esas si uaciones y en o as que ap oximan la igu a de
And ómaca a la de Aquiles (en el doble sen ido he oico y de mue e segu a), e c.
Veamos un pa de ejemplos pa a comp oba la iabilidad del mé odo. En su análi-
sis de la p esencia de alusiones homé icas en Sa o, Leah Rissmann8, quien consi-
Una lec u a socioan opológica del agmen o 44V. de Sa o Fa en ia 30/1-2, 2008 147
6. En el sen ido de que se compa en con la adición épica. O a cosa es que se « omen» de la épica.
La an igüedad de la poesía eolia y sus peculia idades léxicas y emá icas pod ían implica un desa-
ollo an iguo no necesa iamen e «homé ico». C . la p opues a de RODRÍGUEZ SOMOLINOS (2003).
7. Con alguna disc epancia en las e siones.
8. RISSMANN (1983: 119-148).
de a es e poema «el más homé ico» de odos los sá icos9, analiza aquellas e oca-
ciones homé icas que, po acumulación, con ie en a And ómaca en es e poema
en un pa alelo de la igu a he oica de Aquiles. Po ejemplo, en la línea 5 encon-
amos la exp esión épica κλος Nφ*ιτον, pues a en boca del he aldo Ideo, apa-
en emen e e e ida a la llegada de And ómaca. Dicha ó mula apa ece una sola
ez en Home o (9, 413), cuando Aquiles ecue da las palab as de su mad e Te is:
la pe manencia en la lucha po T oya se á incompa ible con el νστος, pe o con-
segui á esa ama impe ecede a (y lo con a io, si e o na a casa)10. Pues bien, su
p esencia aquí11 signi ica ía que «Sa o puede can a el κλος Nφ*ιτον de
And ómaca, po que p e ende p esen a la como una he oína de la alla de Aquiles»12.
Algo simila ocu i ía con el epí e o que cie a el poema (*εοεικλοις), que am-
bién en la Ilíada se aplica a Aquiles. Rissmann analiza o os mo i os compa idos
con Home o, que se esumen del siguien e modo: a) de allado ca álogo de dones,
b) papel de Ideo y P íamo y c) mención de di e sos ipos de ca os. Dado que una
pa e de es os elemen os se encuen an en los ágicos momen os de la mue e o
de los une ales de Héc o , es o «p oyec a ía una somb a» sob e la mención sá ica,
que con as a ía ue emen e con la aleg ía de la celeb ación can ada po Sa o. En
es a misma línea, Law ence P. Sch enk ha llegado a la conclusión de que «el ma i-
monio nunca es á lib e de un elemen o de su imien o, y la implicación del ag-
men o 44 es que incluso el ma imonio mejo auspiciado es á des inado a ene
oscu as consecuencias»13. Se basa pa a ello en algunos de los aspec os ya consi-
de ados po Rissmann, aunque analiza con más de alle el pa alelo en e los une-
ales de Héc o en el can o 24 de Ilíada (y las escenas subsiguien es, incluidos los
e sos inales del poema) y la escena del agmen o 44. En conc e o, cada una de
las secuencias de Il. 24, 699 s. es pues a en pa alelo con las co espondien es del
pasaje sá ico14.
Desde luego, si acep amos que los modelos homé icos ienen ese peso sob e
la hipo é ica alusión sá ica, es e iden e que hab ía que acep a que el can o sá ico
encie a una ad e encia pa a los ( ambién hipo é icos) con ayen es. Sin emba -
go, a la is a de la pesimis a conclusión de Sch enk, uno se p egun a si es que e -
dade amen e Sa o se había p opues o ama ga la ies a a los no ios con un (supon-
gamos) epi alamio de an ominoso con enido (en el peo de los sen idos), al
ad e i les sob e los a a a es que pueden agua da les as la elicidad del momen-
o. Como pa a sali co iendo en ese ins an e15. Tampoco esul a ía es o compa i-
148 Fa en ia 30/1-2, 2008 Emilio Suá ez de la To e
9. «This is Sappho’s mos Home ic poem» (1983: 121).
10. En es e caso, la ó mula empleada pa a lo que Aquiles pe de ía es κλος σ*λν, 415.
11. Pues a en pa alelo con el uso que de ella hace Íbico en la céleb e Oda a Políc a es.
12. RISSMANN (1983: 124): «Sappho can sing o And omache’s κλος Nφ*ιτον because she means o
iden i y he as a he oine o Achilles s a u e».
13. «Ma iage is ne e wi hou an elemen o pain, and he implica ion o ag. 44 is ha e en he mos
auspicious ma iage is bound o ha e da ke consequences» (SCHRENK, 1994: 150).
14. Ya KAKRIDIS (1966) había llamado la a ención sob e la di icul ad que suponía el que un ca men
nup iale incluye a an ago e a e ocación.
15. Es a o ma de juzga el pasaje es lo que ha hecho desis i a algunos c í icos de conside a lo un
can o nupcial.
ble con la exube an e aleg ía que desbo da el ex o, con el a án po c ea un ambien-
e mí ico que (siemp e en el supues o del «epi alamio») sublima a la ealidad de
la ies a compa ida, con la que se unde la composición. En es e sen ido, la p opia
Rissmann ya encon ó una isión algo más op imis a que la que acabamos de ci a ,
al obse a que, igual que la boda de And ómaca supuso «el día de su sup emo
iun o», así ambién «en ninguna o a ocasión ue a de su boda es aba la muje
más en el cen o de a ención: en ningún o o momen o había una p ocesión exclu-
si amen e en su hono »16.
La p egun a que su ge no es sólo la del dilema in e ex ual an es ci ado. La
cues ión, más gene al, es si la u ilización en la lí ica a caica de un mi o es selec i-
a o alude ambién a lo que se omi e. Tenemos un ejemplo ecien e en el «no ísi-
mo A quíloco»17. Del mi o de Téle o ha seleccionado A quíloco un lash cuida-
dosamen e elegido pa a sus en a la esis o gnome de pa ida (línea 3: φεγ]ειν δ
τις ρη, ‘hay un momen o pa a hui ’), un caso espec acula de huida de los aque-
os en e al hé oe de Misia, lo que supond ía un a amien o muy a o able de és e
úl imo. Sin emba go, algunos au o es han plan eado la posibilidad de que, as la úl i-
ma línea, se desa olla a el ela o del cambio de si uación que hace hui a Téle o pe -
seguido po Aquiles. O incluso que, aunque no se ela a a es o, hab ía que con a
con que quien escucha a el poema u ie a p esen e ese cambio de la si uación.
Es as suposiciones son, de momen o, imposibles de e i ica . Más aún, en p inci-
pio, pa ece más lógico pensa que el mi o apoya simplemen e el azonamien o que
el poe a quie e sus en a : el mi o es poli alen e, en la medida en que su con enido
en elaza momen os na a i os de di e sa na u aleza, lo que no excluye la conso-
lidación de modelos ijos, menos suscep ibles de se al e ados po una e sión con-
c e a. Además, se da un aspec o más impo an e, a sabe , el condicionamien o que
supone el en o no de in e p e ación, que mul iplica la poli alencia del mi o en un-
ción de la audiencia. Añado o o ejemplo ep esen a i o que puede ayuda a acla-
a el caso sá ico. Las odas pindá icas des inadas a egine as con ienen casi exclu-
si amen e alusiones o ela os mí icos p o agonizados po los Eácidas. Ya sabemos
que Pínda o gus a de hace un empleo del mi o que puede oza el cla oscu o, pe o
es e iden e que, en un con ex o egine a, una mención, po ejemplo, de las hazañas
de Aquiles no iene más que una ca a, que es la posi i a y la del can o de una ges a
he oica a la que se equipa a la ic o ia agonís ica. Es cie o que en una oda egine-
a se ecue da que «el homb e es el sueño de una somb a»18 y que somos se es de
un día, pe o es o iene igualmen e a ensalza la necesidad de deja una huella impe-
ecede a en nues o paso po la exis encia pa a me ece la inmo alidad del can o.
Así que, ol iendo aho a al pasaje sá ico, podemos econside a de o ma muy
dis in a los pun os de apoyo de la in e p e ación «ominosa». Tomemos la ó mula
κλος Nφ*ιτον. Pa a empeza , hay que eco da que pe enece al más an iguo
Una lec u a socioan opológica del agmen o 44V. de Sa o Fa en ia 30/1-2, 2008 149
16. «I was he day o And omache’s sup eme iumph», «On no o he occasion han he wedding was
a woman mo e in he cen e o a en ion: a no o he ime was he e a p ocession solely in he
hono » (RISSMANN, 1983: 128-129).
17. Remi o a SUÁREZ DE LA TORRE (2009 y en p ensa).
18. P. 8, 95-96.
es a o compa ido po la lengua poé ica de di e sas cul u as indoeu opeas, como
es udió hace iempo M. Du an e19. Dada su ue e ca ga semán ica, so p ende que
sólo apa ezca una ez en los poemas homé icos. Sí la ol emos a encon a en un
epig ama sepulc al del siglo VII aC20. En la lí ica a caica sólo apa ece (apa e de
Sa o) en el cie e de la Oda a Políc a es de Íbico21. Todo ello puede indica que
pe enece a un ace bo o a senal poé ico no exclusi amen e homé ico y no es a en
absolu o in ec ada po el pasaje odiseico. Pe o es que, aunque así ue a, puede se -
i simplemen e como ó mula de exal ación de si uaciones y pe sonajes he oicos
sin más conno aciones. En cuan o a los pa alelos es uc u ales de las si uaciones
con as adas po los au o es ci ados (llegada del cadá e de Héc o / llegada
de Héc o y And ómaca), en p incipio co esponden a una si uación de «llegada de
un co ejo (o simila ) a una ciudad» pa a la que no hab ía muchas posibilidades
de a iación.
En esumen, mi opinión es que la desc ipción del poema sá ico admi e una lec-
u a pe se plena de signi icado, sin necesidad de conside a la a ec ada po los
pa alelos épicos nega i os y que no es necesa io p oyec a una luz nega i a ocul-
a en un mensaje implíci o. El supues o memen o a que conduci ía la in e p e a-
ción in e ex ual adical nega i a no esul a compa ible con la exube an e aleg ía
que desbo da el ex o, con el a án po c ea un ambien e mí ico que sublime la ea-
lidad de la ies a compa ida (sea cual sea)22, con la que se unde la composición.
En cuan o a la dependencia homé ica, es muy impo an e sub aya que Sa o ha
elegido un momen o mí ico absolu amen e ue a de la adición no sólo homé ica,
sino ambién de la épica a caica conocida que se can aba en las ciudades de G ecia.
Es e hecho supone una inno ación emá ica que implica una pos u a de up u a en
el plano his ó ico-li e a io a ene en cuen a pa a la alo ación del poema. Sa o da
una nue a dimensión a la mi ología oyana23.
No es posible de e mina la ex ensión de la pa e pe dida del poema24. Lo que
conse amos es ela o desc ip i o, con la inclusión de la in e ención en es ilo
di ec o del he aldo Ideo. La mención de Chip e al comienzo no es ácil de in eg a
(puede se una indicación de luga o una e e encia a A odi a y sus pode es, abso-
lu amen e no mal en una composición sá ica). Luego, el he aldo anuncia la llega-
da y se de iene en la desc ipción de los dones que po a la pa eja.
De es a desc ipción, cabe sub aya la o midable cons ucción de un uni e so
de glo ia, lujo y luminosidad que iene su cen o en el mundo emenino y en el
« iun o del amo » (de A odi a) que culmina en es a unión. El hé oe, la ciudad,
odos los in oluc ados en ella en an en el mundo de la glo ia impe ecede a de la
mano de And ómaca. La glo ia es ama de boca en boca, y Sa o sabe que ese can o
150 Fa en ia 30/1-2, 2008 Emilio Suá ez de la To e
19. DURANTE (1968: 306).
20. GDI, 1537: χοι κλÛος Nπ*ιτον αKÛε&.
21. F . S151 DAVIES ( . 47).
22. C . las al e na i as discu idas en la pa e inal de es e es udio.
23. Y ello con independencia de que el ema exis ie a en una (más que hipo é ica) «saga local».
24. Pa a su es uc u a (con de alle de los « é minos cla e»), éase el cuad o es uc u al en el apéndice
inal.
la ha á impe ecede a, igual que los con ayen es de ca ne y hueso y la jo en a la
que se dedica el poema la end án con las palab as y los sonidos que les da aqué-
lla. Es és a una conciencia del iun o sob e la mue e y lo pe ecede o que queda á
bien a aigada en la conciencia de la adición lí ica g iega y que con e i á a la
ieja ó mula indoeu opea, de cuño épico y gue e o (κλος Nφ*ιτον), en emble-
ma e bal de la poesía de encomio, de banque e y de ies a25. Cla o que hay que
con a con la adición épica, pe o en un sen ido muy dis in o. Sa o as oca los alo-
es épicos. A T oya llega on una ez na es de gue a, pe o eso es o a his o ia. La
glo ia de T oya e a más an igua y se simbolizaba median e la llegada en las na es,
sob e el salino pon o, de un puñado de jó enes y de la nue a esposa del hé oe o-
yano. Desde luego, los a is óc a as del banque e lesbio, los συνταιροι de cualquie
nue o Héc o del siglo VI podían e se aquí iden i icados, pe o el cen o de esa
glo ia es á en la muje que enamo a. Su desc ipción se ex iende po es líneas,
con epí e os al inal de la p ime a y al inicio de la úl ima y con el de alle cuidadoso
de su o igen en el cen o. Los epí e os de And ómaca (λικ,πις, Nβραν) no pueden
se más especí icos de cualidades o asgos p opios de lo emenino en la poesía a cai-
ca (aunque engan o os usos). En Home o apa ece la ó mula Fλ&κωπες Aχαιο&26,
pe o en el es o de la poesía a caica se á epí e o emenino mayo i a iamen e y como
elogio de la mi ada y los ojos. En Hesíodo es habi ual pa a desc ibi a muchachas
jó enes27 y Pínda o se lo aplica á a la p opia A odi a28. El segundo, equi alen e a
«delicado» (po lo que puede aplica se a obje os), adqui i á en la poesía a caica y clá-
sica la conno ación de «delicadeza emenina» y, a la ez, de «lujo». La p opia Sa o
desc ibe como Nβρος (un epí e o ausen e de la épica, sal o en un agmen o hesio-
deo29, donde se cali ica así a una παρ*νος) un ipo de ela ( agmen o 100), pe o
me ecen en ella el mismo cali ica i o las G acias (128, 1) y Adonis (140a 1)30 y,
sob e odo, en el agmen o 58 (25), Sa o con iesa abie amen e su apego a esa cua-
lidad: γω δj φ&λημμ’ 5βροσναν. Hay una cie a sublimación del a ac i o de
And ómaca con epí e os compa idos con deidades. Además, hay una ei indica-
ción pací ica del e i o io que se á asolado po Aquiles y del que, a la ue za, a-
e á a su concubina. La Tebas de Misia es aquí sag ada, su e i o io, pe enne31. En
suma, mucho más impo an e y signi ica i o pa a el poema que la posible elación
que se es ablezca con pasajes homé icos conc e os32 es la ei indicación de la glo-
ia que co esponde a los e i o ios que o man el en o no de la Eólide.
Una lec u a socioan opológica del agmen o 44V. de Sa o Fa en ia 30/1-2, 2008 151
25. Na u almen e, pienso en el uso en Íbico ci ado en n. 19.
26. Il. 1, 389; 3, 190; 24, 402.
27. Apa ece al e na i amen e con el epí e o καλλιπρηος (Th. 298, F . 43ª, 19; 180, 13) o con el sus-
an i o κορη (Th. 307, 998, F . 75, 15).
28. Pa. 6,1; c . Pa. 2, 99 (con παρ*νοι).
29. F . 339.
30. Sob e el léxico de los poe as lesbios y sus ca ac e ís icas, c . RODRÍGUEZ SOMOLINOS (1992).
31. Dando po buena la lec u a αKννω. No obs an e, es es i ución no segu a. En cuan o al signi ica-
do, he p e e ido en ende lo como «impe ecede a» o simila , en luga del uso p opio (cuando acom-
paña a sus an i os que implican «cu so de aguas») como «de cons an e lui ».
32. A los ci ados a iba puede añadi se el céleb e episodio de la despedida de Héc o y And ómaca
en las pue as Esceas (Il. 6, 390 s.).
C) Reacción en el palacio de P íamo y en la ciudad:
σατ&ναι + μ&ονοι
a) =χλος γυναικν – παρ*νων
b) Περμοιο *γατρες
Nρματα + wπποι
c) Nνδρες - x*εοι
D) Llegada y en ada (pe dida)
E) Acogida es i a:
1. α^λος – κ&*αρις – κρταλοι
2. πρ*ενοι (can o Nγνον)
3. κρτηρες – φιλαι + μρρα καa κασ&α λ&βανς τ(ε)
4. γναικες λλυσδον
5. Nνδρες: peán + himno a los no ios.
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