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Eubeos y vikingos: ¿piratas o comerciantes?

Abstract

La naturaleza de la expansión eubea por el Mediterráneo durante el siglo VIII aC ha sido objeto de una intensa discusión desde las excavaciones realizadas en Lefkandi, Pitecusa y Al Mina (Siria). De acuerdo con la opinión mayoritaria, el comercio fue el motor principal de este proceso, aunque el autor defiende la tesis de que fue la piratería la que empujó a los eubeos fuera de sus fronteras. Se buscan pruebas de ello, tanto en fuentes griegas y asirias como en una comparación tipológica con la expansión de los vikingos, especialmente en Rusia.

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Eubeos y vikingos: ¿piratas o comerciantes?

Author: Signes Codoñer, Juan
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 2008
Source: https://ddd.uab.cat/pub/faventia/02107570v30n1-2/02107570v30n1-2p125.pdf
Resumen
La na u aleza de la expansión eubea po el Medi e áneo du an e el siglo VIII aC ha sido obje o de
una in ensa discusión desde las exca aciones ealizadas en Le kandi, Pi ecusa y Al Mina (Si ia).
De acue do con la opinión mayo i a ia, el come cio ue el mo o p incipal de es e p oceso, aunque
el au o de iende la esis de que ue la pi a e ía la que empujó a los eubeos ue a de sus on e as.
Se buscan p uebas de ello, an o en uen es g iegas y asi ias como en una compa ación ipológica
con la expansión de los ikingos, especialmen e en Rusia.
Palab as cla e: eubeos, ikingos, a egos, pi a as, come cian es, esc i u a.
Abs ac . Euboeans and Vikings: Pi a es o T ade s?
The na u e o he Euboean expansion in he Medi e anean du ing he 8 h cen u y BC has been sub-
jec o a li ely discussion since he indings in Le kandi, Ischia and Al Mina (Sy ia). Acco ding
o he communis opinio, ading was he main eason o Euboean colonisa ion. Howe e ,
he au ho conside s ha pi acy o e s a mo e plausible explana ion o i , inding some a gumen s
o his hesis in G eek and Assy ian sou ces, as well as in a ypological compa ison wi h
he Viking ade wa io s (mainly in Russia).
Key wo ds: Euboeans, Vikings, Va angians, pi a es, ade s, w i ing.
En 1995, Me yn R. Popham e I ene S. Lemos publicaban, en el Ox o d Jou nal o
A chaeology, un in o me p elimina donde daban cuen a del descub imien o de
una umba de ca ac e ís icas peculia es en el cemen e io de Toumba en Le kandi
(Eubea), en el cu so de las exca aciones lle adas a cabo el año an e io 1. La impo -
ancia de es a umba, la núme o 79, echada a p incipios del siglo IX aC, ue esal-
ada con elocuen es palab as po los au o es, que la cali ica on de «unique o ha
bu ial g ound and o G eece as a whole» en aquella época. Las azones de es a
excepcionalidad enían que e con los obje os encon ados jun o a los huesos del
1. POPHAM-LEMOS, 1995.
Fa en ia 30/1-2, 2008 125-141
Eubeos y ikingos: ¿pi a as o come cian es?
Juan Signes Codoñe
Uni e sidad de Valladolid. Facul ad de Filoso ía y Le as
Depa amen o de Filología Clásica
[email p o ec ed]a.es
Recepción: 18/12/2008
allecido, in oducidos en un calde o de b once después de la c emación. Se a a-
ba, en esencia, de una se ie de a mas (una espada de hie o, una pun a de lanza,
ein a y cua o pun as de lecha de hie o, dos cuchillos de hie o), un allado de
b once, dos pendien es de b once, es os de una balanza con su cadena, una se ie
de dieciséis pesos de pied a, un sello cilínd ico de hema i a p oceden e del no e
de Si ia (da able en o no a 1800 aC) y una se ie de obje os ce ámicos, en e los
que había ja as de o igen enicio y chip io a, así como c á e as eubeas y enócoes
á icas. La coincidencia de odos es os obje os en la umba susci aba muchos
in e ogan es a los au o es del a ículo. Así, po ejemplo, se hacían la siguien e
p egun a:
Do he weapons in combina ion wi h he Nea Eas e n objec s and, specially, he
collec ion o weigh s imply a me chan en u e o wa io s a us and, i so, we e such
people an impo an elemen in he backg ound o ea ly o e seas ading?
Aunque los au o es no espondían a su p opia p egun a en el a ículo, el í ulo
de és e e a ya de po sí elocuen e: «A Euboean Wa io T ade ». La coincidencia,
en e ec o, de a mas jun o a obje os de come cio en la umba pa ecía p opicia es a
conclusión.
T as la publicación de los da os ela i os a la umba en el e ce olumen de
Le kandi al año siguien e2, la impo ancia del descub imien o no pasó inad e ida
a los es udiosos. En los años siguien es, hubo a ias publicaciones en las que se
in en ó de e mina el papel o la unción que es e «come cian e gue e o» pudo
ene en la sociedad de la isla. Aunque hubo algún in es igado que conside ó que
el a ón incine ado de la umba núme o 79 e a enicio3, la mayo ía pa ió de la
base de que e a eubeo (po lo an o, g iego) y miemb o de la éli e local eubea. Más
allá de las nume osas y a iadas in e p e aciones p opues as4, hay que señala que,
po lo gene al, se esal ó la condición de «come cian e» del no able eubeo, mien-
as que su condición de «gue e o» pasaba a un segundo plano, al como suge ía
la exp esión inglesa «wa io ade » usada po Popham y Lemos, en ez de un,
igualmen e concebible, « ade wa io ».
Una de las e lexiones más p o undas sob e la elación mu ua de los concep-
os de «come cian e» y «gue e o» ino ya en el año 1997 de la mano de un lib o
de Da id Tandy i ulado, signi ica i amen e, Wa io s in o T ade s5. Resumiendo
las esis del lib o, puede deci se que el au o in en aba explica el mecanismo po
el que los gue e os eubeos se sin ie on a aídos po el come cio medi e áneo pa -
iendo de dos ap io ismos: 1) que mien as su ac i idad como gue e os se ci -
126 Fa en ia 30/1-2, 2008 Juan Signes Codoñe
2. POPHAM-LEMOS, 1996.
3. PAPADOPOULOS, 1997. Una espues a a sus a gumen os se puede encon a po ejemplo en RIDGWAY,
2004: 22-28.
4. Véase la úl ima en KROLL, 2008, con e e encias a la bibliog a ía an e io . En el a ículo, se llama
la a ención sob e las pesas encon adas en la umba que esponden a pa ones de pesos o ien ales
(mesopo ámicos, si ios, pales inos y egipcios). Véase la no a 12 pa a el o igen á abe de los pa o-
nes de pesos ikingos.
5. TANDY, 1997.
cunsc ibía a G ecia, su condición de come cian es aba caba buena pa e del
Medi e áneo; 2) que, como suge ía el í ulo, su condición de gue e os p ecedía
a la de come cian es. Así pues, la p esencia ocasional en las umbas de a mas y
obje os come ciales pod ía in e p e a se como la p ueba de su ansición de un
es adio a o o. Y, en cualquie caso, la condición de come cian es elegaba de
nue o a un segundo plano su condición de gue e os. Sin emba go, es posible in e -
p e a la coexis encia de a mas y a e ac os come ciales en una umba de mane a
muy di e en e. El mundo ikingo nos puede o ece un pun o de compa ación
adecuado6.
En 1866 se halla on po lo menos nue e umbas ikingas du an e los abajos
pa a ex ae g a a ealizados en Islandb idge, a las a ue as de Dublín. Los obje os
encon ados en las umbas, da ados en el siglo IX dC e an los siguien es: sie e espa-
das, una empuñadu a, seis lanzas, el ombligo de un escudo, una mon u a zoomó -
ica, una hebilla de cin u ón, a ias hojas de cuchillos, ma illos, enacillas, pie-
d as de a ila , dos balanzas, diez pesos deco ados de plomo, dos pa es de b oches
o ales, a ias cuen as de id io, husos, pequeños ubos me álicos (quizás pa a gua -
da agujas) y un hacha pequeña. Aunque no se sabe exac amen e qué obje os iban
en cada umba, es bas an e p obable que an o a mas como balanzas y pesos com-
pa ie an el mismo espacio7. Es o es, de hecho, lo que ha ocu ido en o os muchos
casos documen ados de umbas ikingas. Así, en una umba masculina del cemen-
e io ikingo de Time e o, en las ce canías de Ya osla l (al no es e de Moscú),
da ada ambién en el siglo IX dC, se encon ó una espada ca olingia con una balan-
za8. Más al su , en el cemen e io de Gnezdo o, ce ca de Smolensk, en una umba
de un homb e y una muje nó dicos, se encon a on, en e o as cosas, una espada
ca olingia o a, abalo ios de c is al, pied as de a ila , una balanza pequeña con una
se ie de pesas pa a pesa pla a y cinco di hams abasíes, el más ecien e acuñado
en 907-908 dC en Bagdad, lo que pe mi e da a el en e amien o en o no a es os
años9. También, en el amplio cemen e io de Hemlanden, en Bi ka (ce ca de
Es ocolmo), muchas de las umbas de gue e os ikingos del siglo XdC ienen,
además de espadas, balanzas y pesos, lo que se puede in e p e a como que algu-
nos habi an es de la ciudad se dedicaban a ambos menes e es10. Una umba ikin-
ga descubie a ce ca de Yo k en el 2004 y dada a conoce a los medios po Simon
Holmes, miemb o del Po able An iqui ies Scheme de Yo kshi e, incluye ag-
men os de dos espadas, una pied a de a ila , una mon u a do ada con deco ación
cincelada, una balanza de b once y dos se ies de cua o pesos (poliéd icos y en
o ma de disco). Sie e monedas del ey Bu g ed de Me cia, dos de Al edo el G ande
y un di ham á abe pe mi en da a el en e amien o ca. 870 dC11.
Eubeos y ikingos. ¿pi a as o come cian es? Fa en ia 30/1-2, 2008 127
6. Lo mismo sugie e LURAGHI, 2006: 34, n. 68: «In gene al e ms, i seems ha he s udy o he G eeks
in he Medi e anean con ex o he I on Age would p o i om ex ended compa ison wi h he
his o y o he Vikings».
7. De alles sob e el cemen e io ikingo en Kilmainham e Islandb idge en O’BRIEN, 1998a y 1998b.
8. NOONAN, 1997: 145.
9. SCHENKER, 1989.
10. SHENK, 2002: 71.
11. Repo aje en B i ish A chaeology 76, 2004, c . h p://www.b i a ch.ac.uk
El pa alelo con nues a umba núme o 79 de Le kandi esul a po lo an o e i-
den e, aunque las decenas de miles de umbas ikingas encon adas po oda la
geog a ía eu opea apo en una masa de in o mación in ini amen e más amplia que
la que p opo cionan los hallazgos de la Eubea p imi i a y, po lo an o, una ipología
mucho más ica12. En cualquie caso, esul a in e esan e obse a que las p ime-
as expediciones ikingas ue a de las on e as de Escandina ia, especialmen e
en el siglo IX dC, no son ca ac e izadas en la mode na his o iog a ía como u o
de un impulso come cial, sino más bien como la olun ad de ap opia se po la io-
lencia de las iquezas gene adas po el come cio en e los países si uados más al
su de sus on e as13. E iden emen e, las p ime as expediciones de pi a e ía y
saqueo de los ikingos pusie on a és os en con ac o con el come cio, pe o ello no
los con i ió de mane a au omá ica en come cian es. Los au o es que se e ie en a
es e con ac o de los ikingos con el come cio hablan, po lo gene al, no de «wa io
ade s», sino de « ade wa io s». En consecuencia puede pensa se que la cons-
an e p esencia de balanzas con sus co espondien es pesos en las umbas de los
gue e os ikingos no iene que e con su ac i idad como pací icos come cian es
y que lo más p obable es que los nó dicos las u iliza an pa a pesa el bo ín. ¿Es
es a e lexión asladable a los p ime os colonizado es eubeos? ¿Debemos ca ac-
e iza los como « ade wa io s» en ez de «wa io ade s»?
En ealidad las palab as pueden gene a equí ocos y con iene no an o aga-
a se a ellas cuan o de ini la ealidad que ep esen an. Thomas Noonan, que sí
habla de «me cade es» escandina os en la p ime a ase de la implan ación ikin-
ga en Rusia, los desc ibe luego en é minos que no pa ecen encaja del odo con
la ac i idad de un pací ico come cian e:
The Scandina ian me chan s who we e ac i e in Eu opean Russia should no be
en isaged as law-abiding shopkeepe s. They did no hesi a e o use o ce and in i-
mida ion o in e jec hemsel es in o local communi ies and compel he na i es o
p o ide he u s, sla es, and o he commodi ies hey wan ed. When he na i e éli-
es e used o co-ope a e he Scandina ians equen ly des oyed hem. Bu i was
128 Fa en ia 30/1-2, 2008 Juan Signes Codoñe
12. Hab ía, en cualquie caso, que dis ingui en e los eso os y los ajua es une a ios ikingos a la
ho a de alo a los obje os desen e ados. Una buena pano ámica g á ica sob e los en e amien-
os ikingos en oda la geog a ía eu opea se puede encon a en el excelen e lib o de GRAHAM-
CAMPBELL, 1995. Pa a una insc ipción única en una caja en la que el dueño indica habe com-
p ado una balanza, c . PILTZ, 1998b: 88. DUCZKO, 2008: 109 llama la a ención sob e el o igen á abe
de las balanzas y de los pa ones de pesas halladas en pode de los ikingos.
13. SAWYER, 1997b: 3-8 («Why he aids began»). Tan a es la insis encia en los ac os de pi a e ía y
saqueo de los ikingos en los manuales al uso, que ha habido in es igado es ecien es que, en lo que
pa ece una eacción pendula , de ienden la condición p imo dial de come cian es de los pueblos nó -
dicos en su expansión po Eu opa. Ese es el caso de BOYER, 2005b: 256 que a i ma que los ikin-
gos « u en a an ou des comme çan s, pa iculiè emen bien doués e équipés pou ce exe ci-
ce, e qui se se on mués selon les da es e les lieux en pilla ds». En ealidad, el p opio au o
econoce luego que no p e ende ca ac e iza a los ikingos como «des a iquan s honnê es e ino -
ensi s» e incluso admi e que la dis inción en e pi a e ía y come cio ma í imo quizás no enía sen-
ido en es a época. Se puede encon a una in e esan e e lexión eó ica sob e los modelos come -
ciales en sociedades p imi i as a p opósi o del caso ikingo (aplicable pe ec amen e al caso eubeo)
en PILTZ, 1998: 99-102.
o en possible o a oid con lic : he Scandina ian me chan s, a e all, also ac ed
as agen s, selling he goods which he local éli es had ex o ed om hei own peo-
ples and supplying hese éli es wi h he p es igious impo s ha ein o ced hei
s a us. In ime, he exploi a ion o he na i e peoples was pe ec ed14.
De acue do con es a idea, los ikingos en Rusia, más que come cian es, ue-
on gue e os que ob u ie on sus me cancías bien median e saqueo (como bo ín),
bien median e exacciones impues as po la ue za. Sólo con el iempo, cuando se
ue on asen ando en los e i o ios que conquis a on, pudie on desa olla p ác icas
come ciales sin el uso de la ue za. Véase lo que esc ibe, po ejemplo, Elizabe h
Pil z sob e la e olución del come cio ikingo en Rusia:
The Va angian expedi ions eas wa ds s a ed as ibu e collec ing en e p ises led by
kings and lo ds and we e con inued by semi-p o essional peasan -me chan s, a mad ,
who con inued along he same ou e when mili a y expedi ions became ans o -
med in o mo e p o i able peace ul cul u al exchanges, as i happened bo h in Rus’
and Byzan ium15.
¿Po qué no aplica es e esquema e olu i o al ámbi o g iego?
Desde un mode no pun o de is a, hay algo de deshon oso en la dedicación a
la pi a e ía, aunque no desde luego en la isión de las sagas nó dicas que na an
con odo lujo de de alles los ac os de pi a e ía de los gue e os nó dicos y la glo ia
y el p es igio que gana on con ellos. No obs an e, algunos helenis as pa ecen no
sen i se cómodos con la idea de que el llamado «milag o g iego» (que empezó po
la p ospe idad económica de las ciudades es ado g iegas) se o iginó a pa i de
p ác icas an poco edi ican es como la pi a e ía. Eso es, sin emba go, lo que dice
el p opio Tucídides al p incipio mismo de su ob a (I.5):
Pues los g iegos de an año, así como los bá ba os ibe eños del con inen e y cuan-
os ocupaban islas, desde que empeza on a elaciona se en e sí g acias a sus na es,
se dedica on a la pi a e ía [πρHς λ ηστε&αν]. Iban a su en e los homb es más pode-
osos, que buscaban su p opia ganancia, así como medios de subsis encia pa a los
más débiles, y cayendo sob e ciudades que ca ecían de mu allas y se hallaban dise-
minadas en aldeas, las saqueaban, ob eniendo de ello su p incipal medio de sub-
sis encia, ya que es e compo amien o aún no signi icaba deshon a [αKσχνην] algu-
na, sino que conlle aba más bien incluso algo de glo ia [δξης]. Y aún hoy en día
p ueban que es o es así algunos pueblos del con inen e, pa a los que es un hono
[κσμος] ene éxi o con es a ac i idad, y del mismo modo los an iguos poe as, que
siemp e di igen a los que desemba can en una cos a la misma p egun a de si son
pi a as [λ ηστα&], en la idea de que ni aquellos a los que se in e oga desap ueban
es a p o esión, ni aquellos a quienes in e esa conoce la la censu an16.
Eubeos y ikingos. ¿pi a as o come cian es? Fa en ia 30/1-2, 2008 129
14. NOONAN, 1997: 144.
15. PILTZ, 1998b: 102.
16. Sigo, con pequeños cambios, la aducción de GUZMÁN GUERRA, 1989: 37-38.

El ela o de Tucídides no deja luga a dudas de que ue la pi a e ía y no el
come cio lo que condujo a los g iegos ue a de sus on e as a comienzos de
la época a caica. La pi a e ía explica así un p oblema ecuen emen e mencionado
po los his o iado es de época a caica y al que la esis come cial no daba solución,
conc e amen e el de qué es lo que ealmen e expo aban o endían los g iegos
y, de mane a des acada, los eubeos a los pueblos con los que en aban en con ac o.
En e ec o, en e a la p esencia de abundan es obje os o ien ales en e i o io eubeo,
sólo encon amos ce ámica eubea en e i o io o ien al, conc e amen e en Al Mina,
en la desembocadu a del ío O on es, en Si ia17. La abundancia de hie o en Eubea
y la posible exis encia de una adición me alú gica en la isla pueden explica el
in e és que po ella enían los enicios18, pe o no que los eubeos se desplaza an
has a Si ia pa a ende sus p oduc os. Si suponemos, en cambio, con Tucídides,
que los eubeos se dedica on p imi i amen e a la pi a e ía, no hay p oblema pa a
explica cómo pudie on lle a a Eubea an os p oduc os de O ien e: no se a a ía
an o de «impo aciones», cuan o de simple «bo ín» p oduc o de gue as y saque-
os. Lo que los eubeos expo aban e a, simplemen e, su p opia ue za mili a como
me cena ios y soldados.
Nos hubie a gus ado que Tucídides nos con a a con a qué ciudades o pue-
blos p ac ica on la pi a e ía los an iguos g iegos. Sin emba go, con amos con
algunos da os p opo cionados po la a queología y las uen es an iguas que son
más que e elado es y que han sido ecopilados en un a ículo ecien e po Nino
Lu aghi.
En p ime luga , se nos ha conse ado una ca a de un o icial asi io al ey
Tigla h-Pilese III (744-727 aC), da ada en o no al 738-732 aC, que in o ma del a a-
que de los jonios (Ianauya) a a ias localidades que es án si uadas p obablemen-
e en la cos a enicia. Aunque el es ado del ex o es p oblemá ico y las mode nas a-
ducciones di ie en, en una de és as se indica que cuando las opas del gobe nado
apa ecie on pa a hace en e a los g iegos, és os, sin habe omado nada, se mon-
a on de nue o en los ba cos y desapa ecie on en medio del ma . Más e e encias
enemos, en dis in as uen es asi ias, de las campañas del ey asi io Sa gón II
(722-705 aC) con a los jonios. En ellas se indica, epe idamen e, que Sa gón cazó
«como a peces a los jonios, que i en en medio del ma ». En una de es as uen es
se p ecisa incluso que los jonios solían a aca a los habi an es del eino de Ti o
(de nue o Fenicia) y de la ie a de Que (Cilicia)19.
Es as alusiones a los g iegos pe seguidos en el ma después de sus a aques en
ie a pa ecen encaja pe ec amen e en un con ex o de pi a e ía, aunque la a que-
ología ambién nos con i ma que debió de habe asen amien os pe manen es de
los g iegos en el Medi e áneo o ien al, como el mencionado de Al Mina. Es a
si uación ecue da ambién a la de los a aques ikingos a Ingla e a du an e el
siglo IX dC, lle ados a cabo en g an pa e po daneses, en los que se combinaban las
expediciones pun uales de saqueo (« aids») con la ocupación de ie as (lo que
130 Fa en ia 30/1-2, 2008 Juan Signes Codoñe
17. BOARDMAN, 1990.
18. BAKHUIZEN, 1976.
19. LURAGHI, 2006: 30-31.
lle ó al es ablecimien o del Danelaw). La di e encia con nues o caso es que cuan-
do las uen es his ó icas asi ias nos in o man a inales del siglo VIII aC sob e la
pi a e ía g iega en el á ea de Cilicia y Fenicia, los g iegos se nos mues an en e i-
ada en es as á eas, en las que pudie on habe in e enido ya desde el siglo IX aC,
si suponemos que el «wa io ade » de la umba núme o 79 de Le kandi e a en
ealidad un pi a a eubeo.
La in e ención de los g iegos en Cilicia no desapa eció comple amen e a aíz
de las campañas de Sa gón II, sino que con inuó oda ía du an e unos años a p in-
cipios del siglo VII aC, si hacemos caso a una no icia ansmi ida po los
Bαβυλωνιακ que el sace do e babilonio Be oso esc ibió a p incipios del siglo III
aC pa a el ey seléucida An íoco I. En es a no icia se menciona una campaña lle-
ada a cabo po el ey asi io Senaque ib (704-681) con a los g iegos en Cilicia en
o no al año 696 aC. Desg aciadamen e, es a in o mación no ha sido ansmi ida
di ec amen e, sino a a és de dos exce p a de ella hechos po Alejand o Polihís o
y Abideno, cuyo con enido ecoge Eusebio de Cesa ea po doble pa ida en su
C ónica20. Pa a mayo in o unio, la c ónica g iega de Eusebio no nos ha llegado
en su eno o iginal y en es a pa e nos es conocida sólo a a és de una e sión
a menia da ada en el siglo VdC, edi ada a p incipios del XIX21 y aducida al alemán
po Ka s casi un siglo después22. Quizás debido a es a ci cuns ancia la e e encia
de Be oso ha pasado un poco desape cibida en e los ilólogos clásicos, aunque
coincide de mane a so p enden e con las e e encias con enidas en las uen es
cunei o mes asi ias y nos con i ma que los g iegos lucha on con a los asi ios en
O ien e. Nada indica que es u ie an allí como pací icos me cade es.
Un pla o enicio de pla a, comen ado po Lu aghi en su a ículo, co obo a es a
in e p e ación23. Se a a de una ob a maes a de la o eb e ía enicia, da ada en
o no al 710-675 aC, con eccionada p obablemen e en Chip e y hoy gua dada en el
B i ish Museum, desde donde se p es ó ecien emen e pa a una exposición eni-
cia celeb ada en Pa ís24. En e las di e sas escenas ep esen adas en el pla o, encon-
amos el a aque a una ciudad amu allada ealizado po soldados asi ios acompa-
ñados de hopli as g iegos en o mación ce ada. És os úl imos son ácilmen e
econocibles po los penachos de sus cascos, los escudos edondos con dis in os
emblemas y las lanzas que ena bolan. Es signi ica i o que, en e los de enso es de
Eubeos y ikingos. ¿pi a as o come cian es? Fa en ia 30/1-2, 2008 131
20. FG His 680 (Be ossos) F 7 (31) y 685 (Abydenus) F 5 (6). C . SCHNABEL, 1923: 143.
21. AUCHER, 1818. Es a edición, du an e mucho iempo inaccesible, se puede aho a desca ga g a ui-
amen e en la ed po Google Books.
22. KARST, 1911. Robe Bed osian ealizó, en 2008, una aducción di ec a del a menio al inglés que
se o ece ambién g a ui amen e en la ed: h p:// bed osian.com/euseb.h ml. En ella, la aduc-
ción de los dos pasajes que nos in e esa es como sigue: «Now soon he ea e he [Sennache ib]
ecei ed wo d ha he G eeks had come o he land o Cilicia o wage wa . [Sennache ib] wen
he e and deployed his oops, b igade by b igade. He iumphed o e he enemy, despi e he ac
ha many o his own oops we e killed» (Be oso); «In his pe iod Sennache ib became he 25 h
o ule [o e he Assy ians]. He conque ed and subdued Babylon unde his con ol, de ea ed he
G eek na al lee o he coas o Cilicia» (Abideno).
23. LURAGHI, 2006: 36-38.
24. FONTAN-LEMEAUX, 2007: 21 (ilus ación) y 342 (nº 168 del ca álogo).
la ciudad, se encuen en ambién ep esen ados dos hopli as g iegos, lo que es,
según Lu aghi, un indicio de que los g iegos in e enían como me cena ios en los
con lic os de O ien e du an e es a época y, llegado el caso, podían en en a se en e
sí al se icio de sus espec i os amos. Una úl ima p ueba de la ac i idad me ce-
na ia de los g iegos en O ien e iene p opo cionada, inalmen e, po dos piezas de
ab icación si ia de la gua nición de un caballo comen adas po Lu aghi25. Se a a
de una es e a de caballo de b once encon ada en el san ua io de He a en Samos y
una an eoje a, ambién de b once, encon ada en el san ua io de Apolo en E e ia,
ce ca, po lo an o, de la Le kandi eubea. Ambas piezas pa ecen casi de la misma
gua nición y pueden da a se ácilmen e po las insc ipciones a ameas que apa ecen
en ambas y que las iden i ican como p opiedad del ey Hazel de Damasco, que
ocupó el ono en el 842 aC. Como sabemos que el ey asi io Tigla h-Pilese III
saqueó Damasco en el 732 aC, Lu aghi sugie e que me cena ios g iegos pa ici-
pa on en el saqueo, se lle a on es as piezas como bo ín a su pa ia y las consag a-
on a He a y Apolo. De hecho, los es a os en que se encon a on pueden da a se de
ines del siglo VIII aC.
Vol iendo al ela o de Tucídides, hay o o elemen o que llama nues a a en-
ción. Cuando el his o iado g iego indica que los an iguos poe as «siemp e
di igen a los que desemba can en una cos a la misma p egun a de si son pi a-
as», se es á e i iendo a un pasaje o mula que apa ece dos eces en la Odisea
y una en el Himno a Apolo, en el que el na i o (Nés o o el Cíclope en el caso
de la Odisea) p egun a al ex anje o (Telémaco o Ulises en es e caso) si a iba
«po negocios» (κατ? πρ3ξιν) o bien «sin p opósi o […] como los pi a as po
el ma , que agan o eciendo sus idas y causando desg acias a los ex años»
(μαψιδ&ως […] ο¥ τε ληϊστ3ρες Gπεaρ λα, το& τ 5λωνται ψυχ?ς παρ*μενοι,
κακHν 5λλοδαποσι φροντες)26. Vemos aquí como pi a e ía se asocia es e-
chamen e al come cio.
La misma duda espec o a las in enciones del ecién llegado po ma apa e-
ce en la p egun a que Beaduhea d, baile del ey de Wessex, di ige a los ikingos
que a acan en la cos a de Ingla e a a ines del siglo VIII, cuando desea in o -
ma se de sus in enciones. En es e caso conc e o, los ecién llegados ma a on al
inquisi i o sajón27. Y ambién los ikingos que acompañan al empe ado bizan-
ino en su embajada an e Luis el Piadoso en el 839 son is os con ecelo po el
ca olingio, que se niega a anquea les el paso po su eino an e la sospecha de que
sean explo a o es de sus e i o ios28. Pe o, más conc e amen e, la asociación
en e pi a as y come cian es se hace explíci a en las uen es bizan inas que e ie-
en la llegada de ikingos a Cons an inopla. Lo emos cla amen e, po ejemplo,
en un pasaje del De adminis ando impe io, una ob a compues a po enca go del
empe ado Cons an ino VII Po i ogéne o (912-959 dC) en la que se ecogen
in o maciones sob e los dis in os pueblos que en an en con ac o con el impe-
132 Fa en ia 30/1-2, 2008 Juan Signes Codoñe
25. LURAGHI, 2006: 38-40.
26. Od. 3.71-74 y 9.252-255; H. Ap. 452-455.
27. FORTE-ORAM-PEDERSEN, 2005: 125-129. C . SWANTON, 2000: 54-55.
28. Annales Be iniani anno 839 en RAU, 1958: 44.
io. En e ellos, se encuen an los que los g iegos denominan ο. SPς, que no son
oda ía los usos, sino los gue e os ikingos o a egos (p edominan emen e sue-
cos) que dominan amplias á eas del e i o io esla o p oceden es del Bál ico. En
un pasaje de la ob a se a i ma que debe sabe se «Que los os no pueden acudi a
es a ciudad impe ial de los omanos, ni po causa de gue a ni pa a come cia
[οdτε πολμου χριν, οdτε πραγματε&ας], a menos que hagan la paz con los
pechenegos [un pueblo u co si uado en el á ea de C imea]»29. Los « usos» o
a egos, en e ec o, habían a acado con ecuencia Cons an inopla y sus aleda-
ños desde que apa ecie on po p ime a ez an e sus mu allas en el 860 dC,
un hecho que conocemos ela i amen e bien po dos homilías p onunciadas en
la ocasión po el pa ia ca Focio30. Sin emba go, poco a poco, sus elaciones
con los bizan inos ue on egula izándose, de o ma que enemos no icias de la
exis encia de dos a ados de paz en e Bizancio y los a egos en el siglo XdC,
ansmi idas po el llamado Rela o de los años pasados del monje Nés o , una
ob a esc i a en uso a inales del siglo XI dC. Así, en el a ado supues amen e
susc i o en e a egos y bizan inos en el año 943, se incluyen cláusulas con e e-
encias exp esas a come cian es « usos» que acuden a Cons an inopla, aunque
acompañadas de o as p ecisiones que indican que los saqueos de los a egos
con inuaban siendo habi uales:
Si los « usos» no ienen pa a come cia , que no omen pagos mensuales. Que el
p íncipe cas igue a sus legados y a los usos que lleguen aquí pa a que no come an
excesos en las aldeas y en nues o país. Y cuando lleguen, que i an en la iglesia de
San Maman e, y en onces noso os, los empe ado es, en ia emos a alguien pa a
egis a ues os nomb es y que omen el pago mensual31.
Es a ac i ud dual de los « usos», que an o saquean aldeas y e i o ios bizan-
inos como p ac ican el come cio, no deja de plan ea p oblemas a los in es i-
gado es, pues o que los a egos del e i o io uso siguie on siendo soldados y
me cena ios has a bien a anzado el siglo XI, en muchos casos al se icio de
Bizancio. Es más, desde el año 988 dC, cuando Vladími de Kíe se con ie e a
la o odoxia, hay un cue po de soldados a egos a mados con doble hacha en la
co e bizan ina que se con ie e en una ue za de éli e iel al empe ado . Aunque
a eces no e a an iel, si conside amos lo que nos dice Sno i S u luson en su
saga sob e Ha ald de No uega, que es u o al se icio del impe io bizan ino en e
1033-1042, an es de se co onado ey en su país en 1047. Según Sno i, que esc i-
be en el siglo XII dC, «du an e su es ancia en Cons an inopla Ha ald omó pa e
en es ocasiones en un saqueo palaciego, pues es la cos umb e allí que cada ez
que mue e un empe ado , los a egos son au o izados a hace un saqueo pala-
ciego. Se les au o iza a hace pillaje en odos los palacios en los que se gua dan
los eso os del empe ado y oma lib emen e odo aquello que caiga en sus
Eubeos y ikingos. ¿pi a as o come cian es? Fa en ia 30/1-2, 2008 133
29. MORAVCSIK-JENKINS, 1967: cap. 2, líneas 16-18.
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