Resumen
La na u aleza de la expansión eubea po el Medi e áneo du an e el siglo VIII aC ha sido obje o de
una in ensa discusión desde las exca aciones ealizadas en Le kandi, Pi ecusa y Al Mina (Si ia).
De acue do con la opinión mayo i a ia, el come cio ue el mo o p incipal de es e p oceso, aunque
el au o de iende la esis de que ue la pi a e ía la que empujó a los eubeos ue a de sus on e as.
Se buscan p uebas de ello, an o en uen es g iegas y asi ias como en una compa ación ipológica
con la expansión de los ikingos, especialmen e en Rusia.
Palab as cla e: eubeos, ikingos, a egos, pi a as, come cian es, esc i u a.
Abs ac . Euboeans and Vikings: Pi a es o T ade s?
The na u e o he Euboean expansion in he Medi e anean du ing he 8 h cen u y BC has been sub-
jec o a li ely discussion since he indings in Le kandi, Ischia and Al Mina (Sy ia). Acco ding
o he communis opinio, ading was he main eason o Euboean colonisa ion. Howe e ,
he au ho conside s ha pi acy o e s a mo e plausible explana ion o i , inding some a gumen s
o his hesis in G eek and Assy ian sou ces, as well as in a ypological compa ison wi h
he Viking ade wa io s (mainly in Russia).
Key wo ds: Euboeans, Vikings, Va angians, pi a es, ade s, w i ing.
En 1995, Me yn R. Popham e I ene S. Lemos publicaban, en el Ox o d Jou nal o
A chaeology, un in o me p elimina donde daban cuen a del descub imien o de
una umba de ca ac e ís icas peculia es en el cemen e io de Toumba en Le kandi
(Eubea), en el cu so de las exca aciones lle adas a cabo el año an e io 1. La impo -
ancia de es a umba, la núme o 79, echada a p incipios del siglo IX aC, ue esal-
ada con elocuen es palab as po los au o es, que la cali ica on de «unique o ha
bu ial g ound and o G eece as a whole» en aquella época. Las azones de es a
excepcionalidad enían que e con los obje os encon ados jun o a los huesos del
1. POPHAM-LEMOS, 1995.
Fa en ia 30/1-2, 2008 125-141
Eubeos y ikingos: ¿pi a as o come cian es?
Juan Signes Codoñe
Uni e sidad de Valladolid. Facul ad de Filoso ía y Le as
Depa amen o de Filología Clásica
[email p o ec ed]a.es
Recepción: 18/12/2008
allecido, in oducidos en un calde o de b once después de la c emación. Se a a-
ba, en esencia, de una se ie de a mas (una espada de hie o, una pun a de lanza,
ein a y cua o pun as de lecha de hie o, dos cuchillos de hie o), un allado de
b once, dos pendien es de b once, es os de una balanza con su cadena, una se ie
de dieciséis pesos de pied a, un sello cilínd ico de hema i a p oceden e del no e
de Si ia (da able en o no a 1800 aC) y una se ie de obje os ce ámicos, en e los
que había ja as de o igen enicio y chip io a, así como c á e as eubeas y enócoes
á icas. La coincidencia de odos es os obje os en la umba susci aba muchos
in e ogan es a los au o es del a ículo. Así, po ejemplo, se hacían la siguien e
p egun a:
Do he weapons in combina ion wi h he Nea Eas e n objec s and, specially, he
collec ion o weigh s imply a me chan en u e o wa io s a us and, i so, we e such
people an impo an elemen in he backg ound o ea ly o e seas ading?
Aunque los au o es no espondían a su p opia p egun a en el a ículo, el í ulo
de és e e a ya de po sí elocuen e: «A Euboean Wa io T ade ». La coincidencia,
en e ec o, de a mas jun o a obje os de come cio en la umba pa ecía p opicia es a
conclusión.
T as la publicación de los da os ela i os a la umba en el e ce olumen de
Le kandi al año siguien e2, la impo ancia del descub imien o no pasó inad e ida
a los es udiosos. En los años siguien es, hubo a ias publicaciones en las que se
in en ó de e mina el papel o la unción que es e «come cian e gue e o» pudo
ene en la sociedad de la isla. Aunque hubo algún in es igado que conside ó que
el a ón incine ado de la umba núme o 79 e a enicio3, la mayo ía pa ió de la
base de que e a eubeo (po lo an o, g iego) y miemb o de la éli e local eubea. Más
allá de las nume osas y a iadas in e p e aciones p opues as4, hay que señala que,
po lo gene al, se esal ó la condición de «come cian e» del no able eubeo, mien-
as que su condición de «gue e o» pasaba a un segundo plano, al como suge ía
la exp esión inglesa «wa io ade » usada po Popham y Lemos, en ez de un,
igualmen e concebible, « ade wa io ».
Una de las e lexiones más p o undas sob e la elación mu ua de los concep-
os de «come cian e» y «gue e o» ino ya en el año 1997 de la mano de un lib o
de Da id Tandy i ulado, signi ica i amen e, Wa io s in o T ade s5. Resumiendo
las esis del lib o, puede deci se que el au o in en aba explica el mecanismo po
el que los gue e os eubeos se sin ie on a aídos po el come cio medi e áneo pa -
iendo de dos ap io ismos: 1) que mien as su ac i idad como gue e os se ci -
126 Fa en ia 30/1-2, 2008 Juan Signes Codoñe
2. POPHAM-LEMOS, 1996.
3. PAPADOPOULOS, 1997. Una espues a a sus a gumen os se puede encon a po ejemplo en RIDGWAY,
2004: 22-28.
4. Véase la úl ima en KROLL, 2008, con e e encias a la bibliog a ía an e io . En el a ículo, se llama
la a ención sob e las pesas encon adas en la umba que esponden a pa ones de pesos o ien ales
(mesopo ámicos, si ios, pales inos y egipcios). Véase la no a 12 pa a el o igen á abe de los pa o-
nes de pesos ikingos.
5. TANDY, 1997.
cunsc ibía a G ecia, su condición de come cian es aba caba buena pa e del
Medi e áneo; 2) que, como suge ía el í ulo, su condición de gue e os p ecedía
a la de come cian es. Así pues, la p esencia ocasional en las umbas de a mas y
obje os come ciales pod ía in e p e a se como la p ueba de su ansición de un
es adio a o o. Y, en cualquie caso, la condición de come cian es elegaba de
nue o a un segundo plano su condición de gue e os. Sin emba go, es posible in e -
p e a la coexis encia de a mas y a e ac os come ciales en una umba de mane a
muy di e en e. El mundo ikingo nos puede o ece un pun o de compa ación
adecuado6.
En 1866 se halla on po lo menos nue e umbas ikingas du an e los abajos
pa a ex ae g a a ealizados en Islandb idge, a las a ue as de Dublín. Los obje os
encon ados en las umbas, da ados en el siglo IX dC e an los siguien es: sie e espa-
das, una empuñadu a, seis lanzas, el ombligo de un escudo, una mon u a zoomó -
ica, una hebilla de cin u ón, a ias hojas de cuchillos, ma illos, enacillas, pie-
d as de a ila , dos balanzas, diez pesos deco ados de plomo, dos pa es de b oches
o ales, a ias cuen as de id io, husos, pequeños ubos me álicos (quizás pa a gua -
da agujas) y un hacha pequeña. Aunque no se sabe exac amen e qué obje os iban
en cada umba, es bas an e p obable que an o a mas como balanzas y pesos com-
pa ie an el mismo espacio7. Es o es, de hecho, lo que ha ocu ido en o os muchos
casos documen ados de umbas ikingas. Así, en una umba masculina del cemen-
e io ikingo de Time e o, en las ce canías de Ya osla l (al no es e de Moscú),
da ada ambién en el siglo IX dC, se encon ó una espada ca olingia con una balan-
za8. Más al su , en el cemen e io de Gnezdo o, ce ca de Smolensk, en una umba
de un homb e y una muje nó dicos, se encon a on, en e o as cosas, una espada
ca olingia o a, abalo ios de c is al, pied as de a ila , una balanza pequeña con una
se ie de pesas pa a pesa pla a y cinco di hams abasíes, el más ecien e acuñado
en 907-908 dC en Bagdad, lo que pe mi e da a el en e amien o en o no a es os
años9. También, en el amplio cemen e io de Hemlanden, en Bi ka (ce ca de
Es ocolmo), muchas de las umbas de gue e os ikingos del siglo XdC ienen,
además de espadas, balanzas y pesos, lo que se puede in e p e a como que algu-
nos habi an es de la ciudad se dedicaban a ambos menes e es10. Una umba ikin-
ga descubie a ce ca de Yo k en el 2004 y dada a conoce a los medios po Simon
Holmes, miemb o del Po able An iqui ies Scheme de Yo kshi e, incluye ag-
men os de dos espadas, una pied a de a ila , una mon u a do ada con deco ación
cincelada, una balanza de b once y dos se ies de cua o pesos (poliéd icos y en
o ma de disco). Sie e monedas del ey Bu g ed de Me cia, dos de Al edo el G ande
y un di ham á abe pe mi en da a el en e amien o ca. 870 dC11.
Eubeos y ikingos. ¿pi a as o come cian es? Fa en ia 30/1-2, 2008 127
6. Lo mismo sugie e LURAGHI, 2006: 34, n. 68: «In gene al e ms, i seems ha he s udy o he G eeks
in he Medi e anean con ex o he I on Age would p o i om ex ended compa ison wi h he
his o y o he Vikings».
7. De alles sob e el cemen e io ikingo en Kilmainham e Islandb idge en O’BRIEN, 1998a y 1998b.
8. NOONAN, 1997: 145.
9. SCHENKER, 1989.
10. SHENK, 2002: 71.
11. Repo aje en B i ish A chaeology 76, 2004, c . h p://www.b i a ch.ac.uk
El pa alelo con nues a umba núme o 79 de Le kandi esul a po lo an o e i-
den e, aunque las decenas de miles de umbas ikingas encon adas po oda la
geog a ía eu opea apo en una masa de in o mación in ini amen e más amplia que
la que p opo cionan los hallazgos de la Eubea p imi i a y, po lo an o, una ipología
mucho más ica12. En cualquie caso, esul a in e esan e obse a que las p ime-
as expediciones ikingas ue a de las on e as de Escandina ia, especialmen e
en el siglo IX dC, no son ca ac e izadas en la mode na his o iog a ía como u o
de un impulso come cial, sino más bien como la olun ad de ap opia se po la io-
lencia de las iquezas gene adas po el come cio en e los países si uados más al
su de sus on e as13. E iden emen e, las p ime as expediciones de pi a e ía y
saqueo de los ikingos pusie on a és os en con ac o con el come cio, pe o ello no
los con i ió de mane a au omá ica en come cian es. Los au o es que se e ie en a
es e con ac o de los ikingos con el come cio hablan, po lo gene al, no de «wa io
ade s», sino de « ade wa io s». En consecuencia puede pensa se que la cons-
an e p esencia de balanzas con sus co espondien es pesos en las umbas de los
gue e os ikingos no iene que e con su ac i idad como pací icos come cian es
y que lo más p obable es que los nó dicos las u iliza an pa a pesa el bo ín. ¿Es
es a e lexión asladable a los p ime os colonizado es eubeos? ¿Debemos ca ac-
e iza los como « ade wa io s» en ez de «wa io ade s»?
En ealidad las palab as pueden gene a equí ocos y con iene no an o aga-
a se a ellas cuan o de ini la ealidad que ep esen an. Thomas Noonan, que sí
habla de «me cade es» escandina os en la p ime a ase de la implan ación ikin-
ga en Rusia, los desc ibe luego en é minos que no pa ecen encaja del odo con
la ac i idad de un pací ico come cian e:
The Scandina ian me chan s who we e ac i e in Eu opean Russia should no be
en isaged as law-abiding shopkeepe s. They did no hesi a e o use o ce and in i-
mida ion o in e jec hemsel es in o local communi ies and compel he na i es o
p o ide he u s, sla es, and o he commodi ies hey wan ed. When he na i e éli-
es e used o co-ope a e he Scandina ians equen ly des oyed hem. Bu i was
128 Fa en ia 30/1-2, 2008 Juan Signes Codoñe
12. Hab ía, en cualquie caso, que dis ingui en e los eso os y los ajua es une a ios ikingos a la
ho a de alo a los obje os desen e ados. Una buena pano ámica g á ica sob e los en e amien-
os ikingos en oda la geog a ía eu opea se puede encon a en el excelen e lib o de GRAHAM-
CAMPBELL, 1995. Pa a una insc ipción única en una caja en la que el dueño indica habe com-
p ado una balanza, c . PILTZ, 1998b: 88. DUCZKO, 2008: 109 llama la a ención sob e el o igen á abe
de las balanzas y de los pa ones de pesas halladas en pode de los ikingos.
13. SAWYER, 1997b: 3-8 («Why he aids began»). Tan a es la insis encia en los ac os de pi a e ía y
saqueo de los ikingos en los manuales al uso, que ha habido in es igado es ecien es que, en lo que
pa ece una eacción pendula , de ienden la condición p imo dial de come cian es de los pueblos nó -
dicos en su expansión po Eu opa. Ese es el caso de BOYER, 2005b: 256 que a i ma que los ikin-
gos « u en a an ou des comme çan s, pa iculiè emen bien doués e équipés pou ce exe ci-
ce, e qui se se on mués selon les da es e les lieux en pilla ds». En ealidad, el p opio au o
econoce luego que no p e ende ca ac e iza a los ikingos como «des a iquan s honnê es e ino -
ensi s» e incluso admi e que la dis inción en e pi a e ía y come cio ma í imo quizás no enía sen-
ido en es a época. Se puede encon a una in e esan e e lexión eó ica sob e los modelos come -
ciales en sociedades p imi i as a p opósi o del caso ikingo (aplicable pe ec amen e al caso eubeo)
en PILTZ, 1998: 99-102.
o en possible o a oid con lic : he Scandina ian me chan s, a e all, also ac ed
as agen s, selling he goods which he local éli es had ex o ed om hei own peo-
ples and supplying hese éli es wi h he p es igious impo s ha ein o ced hei
s a us. In ime, he exploi a ion o he na i e peoples was pe ec ed14.
De acue do con es a idea, los ikingos en Rusia, más que come cian es, ue-
on gue e os que ob u ie on sus me cancías bien median e saqueo (como bo ín),
bien median e exacciones impues as po la ue za. Sólo con el iempo, cuando se
ue on asen ando en los e i o ios que conquis a on, pudie on desa olla p ác icas
come ciales sin el uso de la ue za. Véase lo que esc ibe, po ejemplo, Elizabe h
Pil z sob e la e olución del come cio ikingo en Rusia:
The Va angian expedi ions eas wa ds s a ed as ibu e collec ing en e p ises led by
kings and lo ds and we e con inued by semi-p o essional peasan -me chan s, a mad ,
who con inued along he same ou e when mili a y expedi ions became ans o -
med in o mo e p o i able peace ul cul u al exchanges, as i happened bo h in Rus’
and Byzan ium15.
¿Po qué no aplica es e esquema e olu i o al ámbi o g iego?
Desde un mode no pun o de is a, hay algo de deshon oso en la dedicación a
la pi a e ía, aunque no desde luego en la isión de las sagas nó dicas que na an
con odo lujo de de alles los ac os de pi a e ía de los gue e os nó dicos y la glo ia
y el p es igio que gana on con ellos. No obs an e, algunos helenis as pa ecen no
sen i se cómodos con la idea de que el llamado «milag o g iego» (que empezó po
la p ospe idad económica de las ciudades es ado g iegas) se o iginó a pa i de
p ác icas an poco edi ican es como la pi a e ía. Eso es, sin emba go, lo que dice
el p opio Tucídides al p incipio mismo de su ob a (I.5):
Pues los g iegos de an año, así como los bá ba os ibe eños del con inen e y cuan-
os ocupaban islas, desde que empeza on a elaciona se en e sí g acias a sus na es,
se dedica on a la pi a e ía [πρHς λ ηστε&αν]. Iban a su en e los homb es más pode-
osos, que buscaban su p opia ganancia, así como medios de subsis encia pa a los
más débiles, y cayendo sob e ciudades que ca ecían de mu allas y se hallaban dise-
minadas en aldeas, las saqueaban, ob eniendo de ello su p incipal medio de sub-
sis encia, ya que es e compo amien o aún no signi icaba deshon a [αKσχνην] algu-
na, sino que conlle aba más bien incluso algo de glo ia [δξης]. Y aún hoy en día
p ueban que es o es así algunos pueblos del con inen e, pa a los que es un hono
[κσμος] ene éxi o con es a ac i idad, y del mismo modo los an iguos poe as, que
siemp e di igen a los que desemba can en una cos a la misma p egun a de si son
pi a as [λ ηστα&], en la idea de que ni aquellos a los que se in e oga desap ueban
es a p o esión, ni aquellos a quienes in e esa conoce la la censu an16.
Eubeos y ikingos. ¿pi a as o come cian es? Fa en ia 30/1-2, 2008 129
14. NOONAN, 1997: 144.
15. PILTZ, 1998b: 102.
16. Sigo, con pequeños cambios, la aducción de GUZMÁN GUERRA, 1989: 37-38.
El ela o de Tucídides no deja luga a dudas de que ue la pi a e ía y no el
come cio lo que condujo a los g iegos ue a de sus on e as a comienzos de
la época a caica. La pi a e ía explica así un p oblema ecuen emen e mencionado
po los his o iado es de época a caica y al que la esis come cial no daba solución,
conc e amen e el de qué es lo que ealmen e expo aban o endían los g iegos
y, de mane a des acada, los eubeos a los pueblos con los que en aban en con ac o.
En e ec o, en e a la p esencia de abundan es obje os o ien ales en e i o io eubeo,
sólo encon amos ce ámica eubea en e i o io o ien al, conc e amen e en Al Mina,
en la desembocadu a del ío O on es, en Si ia17. La abundancia de hie o en Eubea
y la posible exis encia de una adición me alú gica en la isla pueden explica el
in e és que po ella enían los enicios18, pe o no que los eubeos se desplaza an
has a Si ia pa a ende sus p oduc os. Si suponemos, en cambio, con Tucídides,
que los eubeos se dedica on p imi i amen e a la pi a e ía, no hay p oblema pa a
explica cómo pudie on lle a a Eubea an os p oduc os de O ien e: no se a a ía
an o de «impo aciones», cuan o de simple «bo ín» p oduc o de gue as y saque-
os. Lo que los eubeos expo aban e a, simplemen e, su p opia ue za mili a como
me cena ios y soldados.
Nos hubie a gus ado que Tucídides nos con a a con a qué ciudades o pue-
blos p ac ica on la pi a e ía los an iguos g iegos. Sin emba go, con amos con
algunos da os p opo cionados po la a queología y las uen es an iguas que son
más que e elado es y que han sido ecopilados en un a ículo ecien e po Nino
Lu aghi.
En p ime luga , se nos ha conse ado una ca a de un o icial asi io al ey
Tigla h-Pilese III (744-727 aC), da ada en o no al 738-732 aC, que in o ma del a a-
que de los jonios (Ianauya) a a ias localidades que es án si uadas p obablemen-
e en la cos a enicia. Aunque el es ado del ex o es p oblemá ico y las mode nas a-
ducciones di ie en, en una de és as se indica que cuando las opas del gobe nado
apa ecie on pa a hace en e a los g iegos, és os, sin habe omado nada, se mon-
a on de nue o en los ba cos y desapa ecie on en medio del ma . Más e e encias
enemos, en dis in as uen es asi ias, de las campañas del ey asi io Sa gón II
(722-705 aC) con a los jonios. En ellas se indica, epe idamen e, que Sa gón cazó
«como a peces a los jonios, que i en en medio del ma ». En una de es as uen es
se p ecisa incluso que los jonios solían a aca a los habi an es del eino de Ti o
(de nue o Fenicia) y de la ie a de Que (Cilicia)19.
Es as alusiones a los g iegos pe seguidos en el ma después de sus a aques en
ie a pa ecen encaja pe ec amen e en un con ex o de pi a e ía, aunque la a que-
ología ambién nos con i ma que debió de habe asen amien os pe manen es de
los g iegos en el Medi e áneo o ien al, como el mencionado de Al Mina. Es a
si uación ecue da ambién a la de los a aques ikingos a Ingla e a du an e el
siglo IX dC, lle ados a cabo en g an pa e po daneses, en los que se combinaban las
expediciones pun uales de saqueo (« aids») con la ocupación de ie as (lo que
130 Fa en ia 30/1-2, 2008 Juan Signes Codoñe
17. BOARDMAN, 1990.
18. BAKHUIZEN, 1976.
19. LURAGHI, 2006: 30-31.
lle ó al es ablecimien o del Danelaw). La di e encia con nues o caso es que cuan-
do las uen es his ó icas asi ias nos in o man a inales del siglo VIII aC sob e la
pi a e ía g iega en el á ea de Cilicia y Fenicia, los g iegos se nos mues an en e i-
ada en es as á eas, en las que pudie on habe in e enido ya desde el siglo IX aC,
si suponemos que el «wa io ade » de la umba núme o 79 de Le kandi e a en
ealidad un pi a a eubeo.
La in e ención de los g iegos en Cilicia no desapa eció comple amen e a aíz
de las campañas de Sa gón II, sino que con inuó oda ía du an e unos años a p in-
cipios del siglo VII aC, si hacemos caso a una no icia ansmi ida po los
Bαβυλωνιακ que el sace do e babilonio Be oso esc ibió a p incipios del siglo III
aC pa a el ey seléucida An íoco I. En es a no icia se menciona una campaña lle-
ada a cabo po el ey asi io Senaque ib (704-681) con a los g iegos en Cilicia en
o no al año 696 aC. Desg aciadamen e, es a in o mación no ha sido ansmi ida
di ec amen e, sino a a és de dos exce p a de ella hechos po Alejand o Polihís o
y Abideno, cuyo con enido ecoge Eusebio de Cesa ea po doble pa ida en su
C ónica20. Pa a mayo in o unio, la c ónica g iega de Eusebio no nos ha llegado
en su eno o iginal y en es a pa e nos es conocida sólo a a és de una e sión
a menia da ada en el siglo VdC, edi ada a p incipios del XIX21 y aducida al alemán
po Ka s casi un siglo después22. Quizás debido a es a ci cuns ancia la e e encia
de Be oso ha pasado un poco desape cibida en e los ilólogos clásicos, aunque
coincide de mane a so p enden e con las e e encias con enidas en las uen es
cunei o mes asi ias y nos con i ma que los g iegos lucha on con a los asi ios en
O ien e. Nada indica que es u ie an allí como pací icos me cade es.
Un pla o enicio de pla a, comen ado po Lu aghi en su a ículo, co obo a es a
in e p e ación23. Se a a de una ob a maes a de la o eb e ía enicia, da ada en
o no al 710-675 aC, con eccionada p obablemen e en Chip e y hoy gua dada en el
B i ish Museum, desde donde se p es ó ecien emen e pa a una exposición eni-
cia celeb ada en Pa ís24. En e las di e sas escenas ep esen adas en el pla o, encon-
amos el a aque a una ciudad amu allada ealizado po soldados asi ios acompa-
ñados de hopli as g iegos en o mación ce ada. És os úl imos son ácilmen e
econocibles po los penachos de sus cascos, los escudos edondos con dis in os
emblemas y las lanzas que ena bolan. Es signi ica i o que, en e los de enso es de
Eubeos y ikingos. ¿pi a as o come cian es? Fa en ia 30/1-2, 2008 131
20. FG His 680 (Be ossos) F 7 (31) y 685 (Abydenus) F 5 (6). C . SCHNABEL, 1923: 143.
21. AUCHER, 1818. Es a edición, du an e mucho iempo inaccesible, se puede aho a desca ga g a ui-
amen e en la ed po Google Books.
22. KARST, 1911. Robe Bed osian ealizó, en 2008, una aducción di ec a del a menio al inglés que
se o ece ambién g a ui amen e en la ed: h p:// bed osian.com/euseb.h ml. En ella, la aduc-
ción de los dos pasajes que nos in e esa es como sigue: «Now soon he ea e he [Sennache ib]
ecei ed wo d ha he G eeks had come o he land o Cilicia o wage wa . [Sennache ib] wen
he e and deployed his oops, b igade by b igade. He iumphed o e he enemy, despi e he ac
ha many o his own oops we e killed» (Be oso); «In his pe iod Sennache ib became he 25 h
o ule [o e he Assy ians]. He conque ed and subdued Babylon unde his con ol, de ea ed he
G eek na al lee o he coas o Cilicia» (Abideno).
23. LURAGHI, 2006: 36-38.
24. FONTAN-LEMEAUX, 2007: 21 (ilus ación) y 342 (nº 168 del ca álogo).
la ciudad, se encuen en ambién ep esen ados dos hopli as g iegos, lo que es,
según Lu aghi, un indicio de que los g iegos in e enían como me cena ios en los
con lic os de O ien e du an e es a época y, llegado el caso, podían en en a se en e
sí al se icio de sus espec i os amos. Una úl ima p ueba de la ac i idad me ce-
na ia de los g iegos en O ien e iene p opo cionada, inalmen e, po dos piezas de
ab icación si ia de la gua nición de un caballo comen adas po Lu aghi25. Se a a
de una es e a de caballo de b once encon ada en el san ua io de He a en Samos y
una an eoje a, ambién de b once, encon ada en el san ua io de Apolo en E e ia,
ce ca, po lo an o, de la Le kandi eubea. Ambas piezas pa ecen casi de la misma
gua nición y pueden da a se ácilmen e po las insc ipciones a ameas que apa ecen
en ambas y que las iden i ican como p opiedad del ey Hazel de Damasco, que
ocupó el ono en el 842 aC. Como sabemos que el ey asi io Tigla h-Pilese III
saqueó Damasco en el 732 aC, Lu aghi sugie e que me cena ios g iegos pa ici-
pa on en el saqueo, se lle a on es as piezas como bo ín a su pa ia y las consag a-
on a He a y Apolo. De hecho, los es a os en que se encon a on pueden da a se de
ines del siglo VIII aC.
Vol iendo al ela o de Tucídides, hay o o elemen o que llama nues a a en-
ción. Cuando el his o iado g iego indica que los an iguos poe as «siemp e
di igen a los que desemba can en una cos a la misma p egun a de si son pi a-
as», se es á e i iendo a un pasaje o mula que apa ece dos eces en la Odisea
y una en el Himno a Apolo, en el que el na i o (Nés o o el Cíclope en el caso
de la Odisea) p egun a al ex anje o (Telémaco o Ulises en es e caso) si a iba
«po negocios» (κατ? πρ3ξιν) o bien «sin p opósi o […] como los pi a as po
el ma , que agan o eciendo sus idas y causando desg acias a los ex años»
(μαψιδ&ως […] ο¥ τε ληϊστ3ρες Gπεaρ λα, το& τ 5λωνται ψυχ?ς παρ*μενοι,
κακHν 5λλοδαποσι φροντες)26. Vemos aquí como pi a e ía se asocia es e-
chamen e al come cio.
La misma duda espec o a las in enciones del ecién llegado po ma apa e-
ce en la p egun a que Beaduhea d, baile del ey de Wessex, di ige a los ikingos
que a acan en la cos a de Ingla e a a ines del siglo VIII, cuando desea in o -
ma se de sus in enciones. En es e caso conc e o, los ecién llegados ma a on al
inquisi i o sajón27. Y ambién los ikingos que acompañan al empe ado bizan-
ino en su embajada an e Luis el Piadoso en el 839 son is os con ecelo po el
ca olingio, que se niega a anquea les el paso po su eino an e la sospecha de que
sean explo a o es de sus e i o ios28. Pe o, más conc e amen e, la asociación
en e pi a as y come cian es se hace explíci a en las uen es bizan inas que e ie-
en la llegada de ikingos a Cons an inopla. Lo emos cla amen e, po ejemplo,
en un pasaje del De adminis ando impe io, una ob a compues a po enca go del
empe ado Cons an ino VII Po i ogéne o (912-959 dC) en la que se ecogen
in o maciones sob e los dis in os pueblos que en an en con ac o con el impe-
132 Fa en ia 30/1-2, 2008 Juan Signes Codoñe
25. LURAGHI, 2006: 38-40.
26. Od. 3.71-74 y 9.252-255; H. Ap. 452-455.
27. FORTE-ORAM-PEDERSEN, 2005: 125-129. C . SWANTON, 2000: 54-55.
28. Annales Be iniani anno 839 en RAU, 1958: 44.
io. En e ellos, se encuen an los que los g iegos denominan ο. SPς, que no son
oda ía los usos, sino los gue e os ikingos o a egos (p edominan emen e sue-
cos) que dominan amplias á eas del e i o io esla o p oceden es del Bál ico. En
un pasaje de la ob a se a i ma que debe sabe se «Que los os no pueden acudi a
es a ciudad impe ial de los omanos, ni po causa de gue a ni pa a come cia
[οdτε πολμου χριν, οdτε πραγματε&ας], a menos que hagan la paz con los
pechenegos [un pueblo u co si uado en el á ea de C imea]»29. Los « usos» o
a egos, en e ec o, habían a acado con ecuencia Cons an inopla y sus aleda-
ños desde que apa ecie on po p ime a ez an e sus mu allas en el 860 dC,
un hecho que conocemos ela i amen e bien po dos homilías p onunciadas en
la ocasión po el pa ia ca Focio30. Sin emba go, poco a poco, sus elaciones
con los bizan inos ue on egula izándose, de o ma que enemos no icias de la
exis encia de dos a ados de paz en e Bizancio y los a egos en el siglo XdC,
ansmi idas po el llamado Rela o de los años pasados del monje Nés o , una
ob a esc i a en uso a inales del siglo XI dC. Así, en el a ado supues amen e
susc i o en e a egos y bizan inos en el año 943, se incluyen cláusulas con e e-
encias exp esas a come cian es « usos» que acuden a Cons an inopla, aunque
acompañadas de o as p ecisiones que indican que los saqueos de los a egos
con inuaban siendo habi uales:
Si los « usos» no ienen pa a come cia , que no omen pagos mensuales. Que el
p íncipe cas igue a sus legados y a los usos que lleguen aquí pa a que no come an
excesos en las aldeas y en nues o país. Y cuando lleguen, que i an en la iglesia de
San Maman e, y en onces noso os, los empe ado es, en ia emos a alguien pa a
egis a ues os nomb es y que omen el pago mensual31.
Es a ac i ud dual de los « usos», que an o saquean aldeas y e i o ios bizan-
inos como p ac ican el come cio, no deja de plan ea p oblemas a los in es i-
gado es, pues o que los a egos del e i o io uso siguie on siendo soldados y
me cena ios has a bien a anzado el siglo XI, en muchos casos al se icio de
Bizancio. Es más, desde el año 988 dC, cuando Vladími de Kíe se con ie e a
la o odoxia, hay un cue po de soldados a egos a mados con doble hacha en la
co e bizan ina que se con ie e en una ue za de éli e iel al empe ado . Aunque
a eces no e a an iel, si conside amos lo que nos dice Sno i S u luson en su
saga sob e Ha ald de No uega, que es u o al se icio del impe io bizan ino en e
1033-1042, an es de se co onado ey en su país en 1047. Según Sno i, que esc i-
be en el siglo XII dC, «du an e su es ancia en Cons an inopla Ha ald omó pa e
en es ocasiones en un saqueo palaciego, pues es la cos umb e allí que cada ez
que mue e un empe ado , los a egos son au o izados a hace un saqueo pala-
ciego. Se les au o iza a hace pillaje en odos los palacios en los que se gua dan
los eso os del empe ado y oma lib emen e odo aquello que caiga en sus
Eubeos y ikingos. ¿pi a as o come cian es? Fa en ia 30/1-2, 2008 133
29. MORAVCSIK-JENKINS, 1967: cap. 2, líneas 16-18.
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