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La ópera italiana y el verismo: Pérdidas y hallazgos en la transposición del sistema

Fernández Valbuena, Ana Isabel

Abstract

Las parejas de opuestos realidad/ficción, sistema literario/sistema melodramático son los extremos sobre los que discurre este artículo, centrado sobre la ópera italiana de finales del XIX, y su deseo de expresar la realidad, tal como la formulaban las teorías del naturalismo. Los principios científicos que pretende aplicar al arte generan en el sistema teatral nuevas escuelas interpretativas que acerquen al espectador la anhelada "verdad escénica", pero en un movimiento que busca llevar la verdad al arte, ¿es posible una traducción veraz a otro sistema formal? El sistema de la lírica parece alejado de todos estos principios: ¿cómo dar veracidad a un arte que por su tradición ha recurrido siempre a una forma de expresión, el canto, más cercana a lo ritual que a la mímesis aristotélica? Mediante ejemplos canónicos de la ópera italiana se intenta valorar los logros y las pérdidas en este proceso de traducción entre sistemas.

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LA ÓPERA ITALIANA Y EL VERISMO: PÉRDIDAS Y HALLAZGOS EN LA TRANSPOSICIÓN DEL SISTEMA Ana Isabel Fe nández Valbuena RESAD, Mad id Resumen Las pa ejas de opues os ealidad/ icción, sis ema li e a io/sis ema melod amá ico son los ex emos sob e los que discu e es e a ículo, cen ado sob e la ópe a i aliana de inales del XIX, y su deseo de exp esa la ealidad, al como la o mulaban las eo ías del na u alismo. Los p incipios cien í icos que p e ende aplica al a e gene an en el sis ema ea al nue as escuelas in e p e a i as que ace quen al espec ado la anhelada “ e dad escénica”, pe o en un mo imien o que busca lle a la e dad al a e, ¿es posible una aducción e az a o o sis ema o mal? El sis ema de la lí ica pa ece alejado de odos es os p incipios: ¿cómo da e acidad a un a e que po su adición ha ecu ido siemp e a una o ma de exp esión, el can o, más ce cana a lo i ual que a la mímesis a is o élica? Median e ejemplos canónicos de la ópe a i aliana se in en a alo a los log os y las pé didas en es e p oceso de aducción en e sis emas. Palab as cla e: Ópe a, Ve ismo, Na u alismo Abs ac This a icle is abou he opposi e’s couples ic ion/ eali y, li e a y sys em/ melod ama ic sys em, ha ing nine een h cen u y I alian Ope a in i s hea . Na u alism heo ies poin ed on he willing o exp essing eali y, bu , in such a mo emen , is i possible o ansla e ai h ully a om one o ano he sys em? F om d ama o ope a? Scien i ic p inciples a e abo e na u alism heo ies, and hey b ing hea e in o new challenges on ac ing, longing o he scenic u h. Bu ope a sys em seems o be a away om hese p inciples: how could we exp ess he u h in a d ama wi hin ly ical adi ion? Tha is singing? Following some examples om ce ain I alian ope as conside ed e is e, his a icles means o alue i s achie emen s and i s loss du ing he ans e p ocess be ween sys ems. Key wo ds: Ope a, Ve ismo, Na u alism. El p esen e a ículo se p opone es udia la ansposición del géne o ea al a la o ma ope ís ica en el ma co del mo imien o e is a. No obs an e, el en oque adop ado no con empla la aducción en su acepción de ans e encia de una lengua a o a, sino como pa e de la noción e ó ica de anscodi icación, es deci , del paso de un sis ema comunica i o a o o, dis in o, o complemen a io; una noción que esume Angelo Ma chese (1989) bajo la oz In e ex ualidad: “Un ex o puede ans o ma elemen os de con enido o de o ma de o os ex os, y con ello nos hallamos an e el enómeno es é ico de la LAÓPERAITALIANAYELVERISMO:PÉRDIDASYHALLAZGOSENLATRANSPOSICIÓNDELSISTEMA anscodi icación, po medio del cual la especi icidad de una ob a puede econoce se únicamen e median e su compa ación con el código del ex o al que se emi e”. Si dicha anscodi icación la aplicamos al paso de un ex o li e a io- d amá ico a o o código que, pa iendo de és e, amplía su campo hacia la música d amá ica, nos hallamos an e un mecanismo añadido de p oducción de sen ido, como dice U. Lo man (1978), quien explica que es a nue a ansmisión del mensaje, a a és de la música, además de po medio de la palab a, supone una anscodi icación ex e na. A lo la go de es e a ículo e emos cómo un p ocedimien o o mal ex e no, como el que iene luga con los d amas na u alis as que se in en an lle a al géne o lí ico de la ópe a de inales del siglo XIX, implica, no obs an e, un cambio p o undo en el sen ido de dicho mensaje, despojándolo de algunos de los p incipios que sus en a on en o igen la elección o mal. 1. De la mímesis al na u alismo: na a can ando En los albo es del géne o d amá ico, cuando la música y la poesía caminaban aún unidas en él, la Poé ica de A is ó eles explicaba que el ea o e a mímesis, imi ación de la ealidad. Siglos después, en pleno Renacimien o, los a is óc a as de la Came a a Flo en ina die on o igen a la ópe a p ecisamen e cuando in en aban esuci a lo que ellos c eían que había sido el ea o g iego o iginalmen e: una pieza ep esen ada can ando; eci a can ando lo llama on ellos. Es e géne o cul o, pe o de p e ensiones modes as, e olucionó ápidamen e, con aminándose con las eo ías ea ales p opias de cada pe íodo. Has a el siglo XIX los con enidos del géne o ea al son adap ables al melod ama, po la colabo ación en e la música y la palab a, que hace más é il la d ama u gia, g acias al eclamo emocional que consigue la p ime a, sin al e a los p incipios d amá icos o iginales. Tocando el inal del siglo, sin emba go, la li e a u a quie e plasma la ealidad y busca una o ma consecuen e con es e deseo. La endencia ealis a plasma en ella el e lejo iel del mundo y a con a la idea de la esc i u a como simple c eación a ís ica: p e ende aplica al a e p incipios cien í icos, pues con ía en la ciencia como supe ado a del oscu an ismo y c ee que el esc i o debe esc u a la ealidad en busca de lo “ e dade o”, mos ándolo de o ma casi documen al, a alando la e acidad del documen o con el p incipio de no in e ención po pa e del au o , es deci , con ando a a és de un na ado impe sonal. Es in e esan e eco da , en es e sen ido, el nomb e que se da en i aliano al mo imien o: e ismo, de e o ( e dade o, e dad), dando a las he amien as obje i as de los na ado es na u alis as una ca ego ía DOLETIANA 3 ÒPERA I TRADUCCIÓ 2 LAÓPERAITALIANAYELVERISMO:PÉRDIDASYHALLAZGOSENLATRANSPOSICIÓNDELSISTEMA que a más allá del a e, buscando una usión con la ida. No se a a sólo de llega a la obje i ación de la ealidad, sino de oca , a a és de es as écnicas po las que discu e el diálogo en e au o y des ina a io (Co i, 1997), la noción de e dad. En Eu opa es a búsqueda pasa de la no ela al ex o d amá ico g acias a Émile Zola, uno de los p incipales impulso es del na u alismo en el ea o; y de allí a la escena, donde los ac o es a on an la necesidad de c ea una nue a o ma de in e p e ación que se haga po ado a de ese anhelo de “ ealidad”, de ese e lejo de la na u alidad. En F ancia es el Tea o Lib e de And é An oine el que in es iga sob e el mejo modo de plasma la e dad en la escena, y en Rusia Kons an in S anisla ski lide a es as ideas en el Tea o de A e de Moscú, donde c ea un mé odo que ha llegado como escuela de in e p e ación has a noso os: el mé odo na u alis a, más conocido, po su di usión uni e sal, como “el mé odo”. La ópe a de inales del XIX se sien e ambién con agiada de ese deseo de exp esa la ealidad, pe o ¿es es o posible en una o ma d amá ica donde la con ención de exp esa se necesa iamen e can ando iola los p incipios más básicos de la na u alidad? 2. Realismo, na u alismo y e ismo Los manuales de li e a u a, al habla de los esc i o es ealis as, explican que lo más impo an e pa a ellos e a con a una his o ia lo más ielmen e posible, en una endencia li e a ia de ca ác e épico. Pa a ello in oducen escena ios y ambien es locales y se e ie en a acon ecimien os y cos umb es con empo áneos; es o incluye la anca ep oducción del dialec o y de lo ulga y la u ilización de documen os, ca as y memo ias que enma quen las ci cuns ancias de los acon ecimien os desc i os. Además, los p o agonis as de las his o ias del na u alismo más o odoxo pe enecen al es a o social más bajo – campesinos, pas o es, peones, mine os- que has a inales del siglo XIX, sal o alguna excepción, sólo habían sido p o agonis as en el escena io de ob as cómicas, o de ex os dialec ales. En I alia el e ismo ue el p ime mo imien o li e a io de ca ác e nacional – eco demos que la uni icación de I alia en un único es ado se había p oducido en 1861- y si ió pa a con a al pueblo i aliano las dis in as ealidades locales, en un país que conocía poco de sí mismo más allá de las on e as egionales. Sus dos igu as más ep esen a i as ue on Luigi Capuana y Gio anni Ve ga y pa a ellos la o ma cob ó g an impo ancia, pues su gió del empeño de c ea un es ilo pe suasi o y documen al a a és del lenguaje y sus es uc u as. DOLETIANA 3 ÒPERA I TRADUCCIÓ 3 LAÓPERAITALIANAYELVERISMO:PÉRDIDASYHALLAZGOSENLATRANSPOSICIÓNDELSISTEMA Así lo a i ma Gio anni Ve ga en el “P ólogo” a su no ela Los Mala oglia: ... Cuando consigamos que en la no ela la a inidad y cohesión de cada una de sus pa es sea an comple a que el p oceso de su c eación se con ie a en un mis e io, igual que el desa ollo de las pasiones humanas, y que la a monía de sus o mas sea pe ec a, y la since idad de su ealidad an e iden e /.../ que la mano del a is a sea casi in isible, sólo en onces end á el aspec o de un hecho eal; la ob a de a e pa ece á habe se ab icado sola, habe madu ado y su gido de o ma espon ánea, como algo na u al, sin man ene pun os de con ac o con su au o , sin mancha del pecado o iginal.1 Pa a log a es a imp esión Ve ga se ale de ecu sos como el ex añamien o, adop ando al na a el pun o de is a de una sociedad u al –la Sicilia de inales del siglo XIX- cuya óp ica e ela su conciencia e ideología, en la que la ans o mación social se e casi imposible, po su ijeza, lab ada a lo la go de años inmu ables. La lucha po el sus en o es lo más impo an e y quien acasa se queda ue a de esa sociedad. En el lenguaje es o se e idencia median e a caísmos, palab as dialec ales, p o e bios y modismos muy elemen ales. Y ambién median e la u ilización del discu so indi ec o lib e, que consis e en la exposición de los diálogos en e los pe sonajes sin media explicaciones po pa e del na ado ( e a p opósi o de la sin axis e is a, y su supe ación a comienzos del siglo XX, Guglielmine i, 2007). El au o enuncia a p esen a los, y la oz que na a es la de una especie de co o, que comple a la con igu ación de cada pe sonaje con los dis in os pun os de is a. Veamos como ejemplo un b e e diálogo del ela o de Ve ga Ca alle ia Rus icana (1880), an es de ans o ma se en d ama; hablan Tu iddu y la que ue su no ia, Lola, casada con o o: - Compad e Tu iddu, ¿ya no saludamos a las iejas amis ades? - ¡Ay! –suspi ó el jo en- ¡sue e que iene, el que la puede saluda a usía! - Pues si iene us ed ganas de saluda me, ya sabe dónde es á mi casa – espondió Lola. Tu iddu ue a saluda la an o que los ecinos lo mi aban con son isa maliciosa... El ma ido de Lola andaba iajando po las e ias con sus mulas. - El domingo engo que i a con esa me, que es a noche he soñado con u as neg as – dijo Lola. Luigi Capuana solía deci que an o Ve ga como él habían esc i o solamen e sob e pueblos y pe sonas que habían conocido po expe iencia di ec a, pe o que en el a e la an asía se unía a la ealidad en la búsqueda de lo e dade o, pues lo e dade o e a, en su opinión, 1 En h p://www.imala oglia.i /index.php?op ion=com_con en & ask= iew&id=8&I emid=5. Todas las aducciones del p esen e a ículo son de la au o a. DOLETIANA 3 ÒPERA I TRADUCCIÓ 4 LAÓPERAITALIANAYELVERISMO:PÉRDIDASYHALLAZGOSENLATRANSPOSICIÓNDELSISTEMA una isión pe sonal e indi idual de las cosas, un elemen o subje i o (se puede co eja a p opósi o Fe oni, 1980). De ahí la céleb e de inición de Giuseppe Ve di “in en a e il e o”: ... Copia la e dad puede se buena cosa, pe o es mejo in en a se la e dad, mucho mejo ... Copia la e dad es á bien; pe o en onces ¡es una o og a ía, no una pin u a!” (1913, I copiale e e. ca a a la condesa Ma ei, 2 oc ub e, 1876). En el clima ya un poco decaden e de los años ‘80, el e ismo llega al ea o en ob as en p osa y Ve ga, no sin ama gu a, con iesa en 1894 que aunque había esc i o pa a el ea o no lo es imaba una o ma de a e supe io a la no ela, sino una o ma “in e io y p imi i a”, una sue e de aducción impe ec a del sis ema na a i o al de la mímesis d amá ica, en una época de la his o ia de la in e p e ación ac o al en la que no e an p ecisamen e la e osimili ud y la na u alidad los asgos que obse aban los ac o es y ap eciaba el público (co eja pa a es a a i mación las palab as de K. S anisla ski 2007, pp. 11-22). Su paso hacia el sis ema del d ama lí ico ue inmedia o, y se ubicó un paso más allá de lo a i icial, po la p opia na u aleza del géne o, lo que lle ó a algunos de los au o es e is as a echaza la musicalización del ex o como algo iel a su o iginal. Fue el caso de G. Ve ga, como amos a e seguidamen e. 3. El e ismo en la ópe a Un as eo igu oso po la his o ia del melod ama nos p opo ciona ía muchas so p esas en lo que se e ie e a la ep esen ación de la ealidad, pues hallamos in enciones ealis as en ópe as ba ocas y, sob e odo, en el llamado géne o bu o. Pe o a eniéndonos al pe iodo que nos ocupa, di emos que en un in en o de es ablece una c onología pa a el géne o e is a en la ópe a, el his o iado Massimo Mila (1977) señala como p ecu so a Ca men de Bize ; o os, como R. Leibowi z en su céleb e His o ia de la ópe a, incluyen Manon (1884) de Jules Massene y La T a ia a (1853) de Giuseppe Ve di como p eceden es. T as de habe conocido y ensayado nue as endencias ope ís icas, el pensamien o de Ve di en o no al concep o del e ismo se exp esaba de es a o ma: ¡Ay, con el p og eso, la ciencia, y el e ismo...! ¡Ay, ay! Todo lo e is as que que áis..., pe o Shakespea e e a un e is a sin sabe lo. E a un e is a po su inspi ación; noso os lo somos po un p oyec o, po un cálculo. (1913, I copiale e e) DOLETIANA 3 ÒPERA I TRADUCCIÓ 5 LAÓPERAITALIANAYELVERISMO:PÉRDIDASYHALLAZGOSENLATRANSPOSICIÓNDELSISTEMA Con ello aludía a una me odología a ís ica que cons eñía la gene osa melodía omán ica que aún p esidía los p esupues os de los composi o es; el e ismo musical, no obs an e, llegó inalmen e de la mano del e ismo li e a io. La ob a de G. Ve ga de e minó el gus o po es os emas en la ópe a, aunque la na a i a o el d ama de los au o es e is as no u ie on mucho p o agonismo en la época como a gumen os melod amá icos. El p opio Puccini enunció a pone música al d ama de G. Ve ga La Lupa en a o del lib e o de La Bohème, inse o en la co ien e llamada neo oman icismo. También Pie o Mascagni llegó a comenza un p oyec o de colabo ación con Émile Zola, bas ión del na u alismo ancés, quien había diseñado un lib e o ex aído de su Nana y se lo había o ecido a Mascagni pa a que lo con i ie a en una ópe a. Es o sucedió du an e un iaje de Zola a Roma, y en 1895 se ealizó la p ime a lec u a del lib e o, de Ugo Oje i, pa a Giulio Rico di –que apoyaba el p oyec o o eciendo su publicación- y pa a Mascagni. Pe o un año después el composi o no se había sen ado aún an e el lib e o, ocupado en la composición de I is (1898), una ópe a adsc i a al decaden ismo. Mascagni animó en onces a Oje i a colabo a con uno de los más impo an es lib e is as de la época, Luigi Illica, y la espues a de Illica después de su lec u a nos da una pis a de las di icul ades de ans e i a la ópe a his o ias azadas po na ado es e is as, dela ando la imposibilidad de aduci de uno a o o géne o el mismo mensaje sin des i ua lo: En conjun o, el lib e o es excesi o en muchas de sus pa es y hab ía que ehace lo /…/ Nana es di ícil, po que –pe mí ame- si lo despojamos de odo ese lenguaje zoliano bes ial y p esun uoso no queda nada más que ca naza li e a ia sin mayo no edad. ¡Zola no se ha p eocupado ni siquie a de dibuja el ambien e! Lo único que nos ha dado es una colección de adje i os. (En O selli, 1990). En ealidad, la supe ación de las posiciones e is as e a ya un hecho consumado en Mascagni pocos años después del es eno de la ópe a undacional del géne o e is a, Ca alle ia us icana. An e es as di icul ades pa a abo da el e ismo y pe manece en él, las ópe as esc i as en e 1890 y 1913 an ep oduciendo en la escena lí ica lo que a p oponiendo la moda li e a ia, ans i iendo sin aumas el na u alismo de las p ime as no elas conside adas e is as hacia el es e icismo y mis icismo del mo imien o mode nis a pos e io , llamado en I alia decaden ismo, cuyos p incipios e an con a ios a los que p edicaba el e ismo. Es es e un asun o que en ámbi o musicológico se descuida a menudo, pues se iende a conside a el es ilo de esc i u a ocal como la cla e pa a sepa a una ópe a omán ica de una e is a, con independencia de la o odoxia me odológica con que és a a e el a gumen o. DOLETIANA 3 ÒPERA I TRADUCCIÓ 6 LAÓPERAITALIANAYELVERISMO:PÉRDIDASYHALLAZGOSENLATRANSPOSICIÓNDELSISTEMA 4. Ca alle ia us icana, del d ama al melod ama En 1880 Gio anni Ve ga publicó su ela o Ca alle ia us icana, que con enía, en su ex ao dina ia b e edad –apenas media docena de páginas-, odos los elemen os es uc u ales de su na a i a. T es años más a de, en 1883, edi ó dicho ela o en e sión d amá ica bajo el í ulo Ca alle ia us icana. Scene popola i. El d ama se es enó en Tu ín en 1884, con la amosa Eleono a Duse como p o agonis a, cosechando un éxi o inespe ado, que lo lle ó a se aducido y ep esen ado en F ancia y Alemania. La ópe a en un ac o del mismo í ulo es aba ya en p oyec o desde que P. Mascagni ie a el d ama ep esen ado en Milán en 1884, pe o no se es enó has a el 17 de Mayo de 1890 en el ea o Cos anzi de Roma, con ocasión de un concu so ope ís ico de la edi o ial Sonzogno. Sus lib e is as ue on los li o neses Gio anni Ta gioni-Tozze i y Guido Menasci, que inicia on con es a ópe a una colabo ación p o esional des inada a du a décadas. Sin emba go, Ve ga, en una ca a a Capuana (en Raya G., 1984: 356), cali icaba es e melod ama de “pas icce o musicale con ela i o b indisi”. Y es que en el paso del géne o na a i o al d amá ico el au o había man enido un pun o de is a obje i o como na ado , pe o comp ome ido como au o , a pesa de los cambios es uc u ales obligados po el ánsi o de un géne o al o o. Sin emba go, su aducción melod amá ica –que no e a de su pluma- a pesa de o ece una es uc u a muy ce cana a la pieza ea al, p esen aba un esul ado inal casi di e gen e en es ilo e in enciones. Mascagni, po su pa e, sos u o siemp e que el d ama de Ve ga en su ansposición musical es aba ce ca de la e dad, a i mando que es e ipo de ópe a e is a no e a sino la ampli icación de cie os asgos del melod ama i aliano del siglo XIX, cuyo ealismo popula alcanzaba, en su opinión, los umb ales del na u alismo. Es a opinión, que a iende al ema pe o no a su a amien o o mal, es la que ha p e alecido en buena pa e de la c í ica li e a ia y musical a lo la go del siglo XX, lo que ha con ibuido, en mi opinión, a gene a con usión sob e el concep o de e ismo en los dis in os sis emas: li e a io/d amá ico/lí ico d amá ico. Ca alle ia us icana na a los amo es en e Tu iddu Macca y Lola: él eg esa a su pueblo as cumpli el se icio mili a , y encuen a a su no ia casada con Al io, el ca e e o, homb e de una cie a posición económica. Pa a p o oca los celos de Lola Tu iddu seduce a San uzza, o a jo en del pueblo, que se enamo a locamen e de él. Lola en onces cede, y San uzza, po despecho, e ela el en edo al compad e Al io, que exige un inmedia o ajus e de cuen as. La ob a concluye con el duelo en e los dos i ales en pleno domingo de DOLETIANA 3 ÒPERA I TRADUCCIÓ 7 LAÓPERAITALIANAYELVERISMO:PÉRDIDASYHALLAZGOSENLATRANSPOSICIÓNDELSISTEMA Resu ección. La se ena a que ab e la ópe a, can ada po Tu iddu en e cajas, como si es u ie a eg esando de una noche de amo compa ida con Lola, es el único agmen o esc i o en dialec o siciliano en oda la ópe a, y es á compues a sob e un pe iodo musical in o mal: una p ime a pa e más anquila, la o a más acele ada, como sucede en la música popula . Pe o el acompañamien o o ques al que Mascagni iende bajo la pa e ocal no iene ya nada de popula , esul a pe ec amen e cul o. No se a a de una se ena a a la gui a a –que iene glo iosos p eceden es en la his o ia de la ópe a-, sino de un ex o de p e ensiones popula es pe o de g an concen ación semán ica, o ques ado como un poema sin ónico, lo que aiciona el sen ido o iginal del ex o ¿Dónde es a ía, en onces, el lími e de la ecepción na u al del lenguaje y dónde el pun o en el que el músico lo des i úa? Mascagni no omó de la ealidad la inspi ación musical pa a es a a ia, ecogiendo, po ejemplo, el olclo e de la Sicilia en que se ambien a la ópe a; su música no iene nada que e con la ealidad social de los pe sonajes que ac úan, luego su opción di e ge de las opciones lingüís icas y es ilís icas del d ama o iginal. Y así lo exp esó G. Ve ga al p opio Mascagni en una ca a esc i a poco an es de la i ma del con a o de Ca alle ia: Cuando hace algún iempo el seño Sal es i me comunicó su in ención de pone música a mi Ca alle ia us icana, yo, aunque no me opuse a su deseo, le hice no a las di icul ades que encon a ía en adap a esa ob i a a las necesidades del melod ama, espe ando el mé odo a ís ico y el i mo escénico del que de i a el poco mé i o que pueda ene ; di icul ades que pude cons a a más a de, en la adap ación que lle a on a cabo o as pe sonas... No obs an e, no encuen o es as di icul ades insupe ables, es más, c eo que el ema, a ado con a e, da ía ocasión de hace algo nue o y e dade amen e o iginal a un jo en ingenioso como us ed ha demos ado se ; /…/ Pe o no ol í a sabe nada de ellos du an e bas an e iempo, y no me al a on azones pa a c ee , como de hecho sucedió, que an o el S . Sal es i, como el maes o Puccini, pa a el que debía esc ibi el lib e o, habían abandonado la idea... (en Mascagni 1891, Ca ania 15 de ma zo de 1890) Sabemos, no obs an e, que ue el p opio Sal es i quien aconsejó a Ve ga que acep a a la candida u a de Mascagni pa a pone música a su pequeña agedia, an e la imposibilidad de lle a a cabo él mismo el p oyec o que había concebido con Puccini, po es a aquejado de una g a e en e medad. En la adap ación d amá ica de Ca alle ia us icana la ac i ud dis anciada del na ado o o gaba a la colec i idad el p i ilegio de na a , haciéndose ansmiso a implíci a de sus iolen os códigos del hono . De ahí el ca ác e co al de la pieza, p esen e en o os ela os de Ve ga, donde, jun o a los p o agonis as, con i e odo un pueblo pa ícipe de un común des ino de dolo , pues el papel na ado lo asumen los pe sonajes secunda ios que apa ecen jun o a ellos; es e co o se e ela a a és de unos diálogos cándidos y DOLETIANA 3 ÒPERA I TRADUCCIÓ 8 LAÓPERAITALIANAYELVERISMO:PÉRDIDASYHALLAZGOSENLATRANSPOSICIÓNDELSISTEMA DOLETIANA 3 ÒPERA I TRADUCCIÓ 9 p imi i os, con su de e minismo y su esignación y se á el que condene al p o agonis a y lo empuje al sac i icio. La pieza ea al es á es uc u ada como una la ga me á o a del duelo que al inal lib an los dos homb es, y su a mazón se man iene in ac o en el d ama lí ico: b e es pasajes ápidos y esenciales, que limi an los ges os al pu o i o, cuya impo ancia se agigan a con el anscu i de la acción du an e el domingo de Pascua, con sus oques a misa y la celeb ación del sac i icio di ino. Ambas e siones comienzan al alba del domingo de Pascua, y los encuen os en e los pe sonajes has a el desa ío de Al io se suceden en el mismo o den y obedecen a los mismos mecanismos d amá icos. Pe o hay una di e encia e iden ísima que mani ies a la con adicción den o de la p opia poé ica e is a: el mo imien o li e a io buscaba desublima los emas, mien as que el melod ama, po su p opia na u aleza, anhela la sublimación. Así, los pe sonajes de la ópe a hablan de un modo impensable pa a su condición social e inadecuado a la si uación que se plan ea, y sus co os pa ecen no cumpli o a unción que la de ado na algunos momen os y abunda en la celeb ación pascual, insis iendo en una isión olcló ica median e los co os de ape u a que celeb an el eg eso del campo y el cese de las aenas en onos a cádicos. Nada de colec i idad p imi i a, más bien an icipos de olclo ismo dannunziano. El himno a la esu ección, sin emba go, se encuen a en e las páginas más céleb es de la his o ia de la música co al, y es la an í esis del e ismo li e a io, pues sus acen os mé icos son los p opios de los decasílabos _ _ ' _ _ ' _ _ ' _, un i mo e na io que no esul a lexible en i aliano: Regina coeli. Inneggiamo, il Signo non è mo o, Ei ulgen e ha dischiuso l´a el; inneggiamo al Signo e iso o, oggi asceso alla glo ia del ciel. Dall´al a e o a u benede o ques o´oli o che ama a il Signo , po i e acc esca nell´umile e o la domes ica pace e l´amo . Regina coeli. Can emos himnos al Seño , que no ha mue o, pues adian e ha abie o su sepulc o; can emos al Seño esuci ado, hoy subido a la glo ia del cielo. Po el al a ha sido bendecido es e oli o, que amaba nues o Seño ; que aiga y ag ande en nues os humildes echos la paz amilia y el amo . A pesa de se común en la poesía i aliana, los ejemplos más céleb es de decasílabos son p ecisamen e agmen os co ales cul os, como el que ab e Il con e di Ca magnola, de Alessand o Manzoni. Po habe sido es udiado en o a sede (Fdez. Valbuena, 1994), no insis i é en los aspec os léxicos que con ibuyen al alejamien o de lo popula , an sólo eco da é que si Ve ga elige pa a sus ob as el dialec o siciliano sob e el i aliano no ma i o –lo que supuso his ó icamen e un impulso