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Enseñar la civilización bizantina a través del cine

Lillo Redonet, Fernando

Abstract

A través del llamado cine "de romanos" ha mostrado su singular visión de esa época acudiendo más a los tópicos propios de su género que a escrúpulos histórico-filológicos. Los tópicos de este tipo de cine contribuyen a dar una idea falsa de la Antigüedad que es la que ha transcendido al gran público.

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ENSEÑAR LA CIVILIZACIÓN BIZANTINA A TRAVÉS DEL CINE Fernando Lillo Redonet IES de Valga (Pontevedra) [email protected] 1. El cine "de romanos" y su uso en el aula El cine, como narrador de historias que es, no podía permanecer insensible a los grandes acontecimientos de la Antigüedad. A través del llamado cine "de romanos" ha mostrado su singular visión de esa época acudiendo más a los tópicos propios de su género que a escrúpulos histórico-filológicos. Los tópicos de este tipo de cine contribuyen a dar una idea falsa de la Antigüedad que es la que ha transcendido al gran público. Pero, al juzgar este tipo de películas, debemos tener en cuenta que su misión no era enseñar historias basadas en concienzudos estudios, sino entretener a un público que pedía una serie de tópicos que deseaba encontrar, como pueden ser: una historia de amor, villanos malísimos, sensualidad, duras pruebas, juegos del circo o del anfiteatro desarrollados en grandes espacios y con gran movimiento de masas.... Sin embargo, algunas de estas películas, a pesar de sus habituales deformaciones, poseen un transfondo de verdad que puede descubrirse acudiendo a las fuentes grecolatinas o arqueológicas. Sólo así podrá observarse la trasformación que estas han sufrido a causa del nuevo vehículo de expresión que tiene sus propias leyes, y que nos enseña generalmente más de la época en que se rodó la película, que de la época histórica de la que trata. En nuestro país existe una abundante bibliografía sobre el "cine de romanos" y su aplicación en el aula de la que hacemos una selección al final de este artículo. Dentro de la denominación "cine de romanos" caben también películas de la Grecia antigua que han sido tratadas por mi mismo en cuanto a sus posibilidades didácticas. También existen películas sobre Bizancio que no han tenido, hasta el momento, un tratamiento didáctico adecuado. De entre ellas, he escogido la más representativa desde mi punto de vista: Teodora (R. Freda, 1954). En este artículo exponemos cómo a través de ella pueden abordarse algunos de los aspectos más populares de la civilización bizantina. La película narra la fascinante historia de Teodora y su ascensión desde los subterraneos del circo a la púrpura de emperatriz. Ahora bien, las fuentes para este tratamiento casi nunca son las fuentes grecolatinas directas, sino las fuentes novelescas o teatrales. Así parece ser que el punto de partida de las primeras versiones cinematográficas de Teodora es la obra teatral de Victorien Sardou titulada Théodora (1884). No se hicieron esperar las adaptaciones cinematográficas y ya en 1909 Ernesto Maria Pasquali rodaba Téodora, imperatrice y al año siguiente el americano Otis Turner lanzaba Justinien et Théodora (1910). El filón tuvo éxito, al igual que los filones de los mártires cristianos ejemplificados en las numerosas adaptaciones de Quo vadis? y Los últimos días de Pompeya. Seguirían la Théodora de Henry Pouctal (1912), la de Giovanni Vitrotti (1913) y la de Leopoldo Carlucci (1922) con una sensual Rita Jolivet. Pero la Teodora por excelencia sería Gianna Maria Cannale en Teodora, imperatrice di Bisanzio (1954), de Riccardo Freda que comentamos a continuación y que formó la imagen popular de esta heroína. Describimos su argumento, para después realizar un comentario del mismo y finalizar con la propuesta de unas actividades didácticas adecuadas para su posible uso en Bachillerato en las materias de Cultura clásica, Historia, Latín o Griego. 2. La película: Teodora (1954) FICHA TECNICA TEODORA (1954) Título original: Teodora, imperatrice di Bisanzio Nacionalidad: Italo-francesa, 1954 Director: Riccardo Freda Guión: René Wheeler, Claude Accursi, Ranieri Cochetti, Riccardo Freda Fotografía: Rodolfo Lombardi Decorado: Antonio Valente, Filiberto Sabardella Vestuario: Veniero Colasanti Música: Renzo Rossellini, dirigida por Franco Ferrara Intérpretes: Georges Marchal, Gianna Maria Cannale, Renato Baldini, Irene Papas, Carletto Sposito... La película se presentó el mismo año que el Ulises de Mario Camerini y pertenece a lo que podríamos denominar "pre-peplum", entendiendo el término peplum como el equivalente de "cine de romanos" de los años sesenta y setenta. Estas películas de comienzos de los cincuenta se caracterizaban por una producción ambiciosa de imponentes decorados. A este grupo pertenecerían el Ulises (1954) de Mario Camerini, Helena de Troya (1955) de Robert Wise y Alejandro Magno (1955) de Robert Rossen. Todavía no se había llegado a la trivialización del peplum italiano propiamente dicho. El director Riccardo Freda cuenta en su haber con otras películas de este mismo género, entre las que cabe destacar Espartaco, el gladiador de Tracia (1953) y Los gigantes de Tesalia (1961). Además de colaborar con Guido Brignone en En el signo de Roma (1959) y con Herbert Wise en Solo contra Roma (1962). De igual manera los intérpretes principales se encasillaron en el género. Así Georges Marchal (Justiniano) actúa, entre otras, en Espartaco el gladiador de Tracia (1953), en En el signo de Roma (1959) de Guido Brignone y como cabecilla de los rebeldes en El coloso de Rodas (1961) de Sergio Leone. Gianna Maria Cannale, la actriz que interpreta a Teodora, es conocida también por otros títulos del cine "de romanos": fue compañera de Jorge Mistral en Esclavas de Cartago (1956) de Guido Brignone y de Ettore Mani en La rebelión de los gladiadores (1959) de Vittorio Cottafavi. 3. Sinopsis argumental Los títulos de crédito se sobreimpresionan sobre el mosaico de San Vital de Rávena que representa a Teodora y su corte. A continuación aparece el texto incial de rigor en este tipo de películas que nos introduce en la acción propiamente dicha: En el año 547 el Imperio de Oriente estaba en el apogeo de su esplendor. En Rávena se consagraba la basílica de San Vital en presencia del emperador Justiniano. Justiniano, ya anciano, mira el abside de la basílica donde está representado el Señor sobre la bola del mundo y recuerda su relación con Teodora en un extenso flash-back que durará toda la película. Dentro del flash-back podemos distinguir dos etapas: una primera etapa que refleja la ascensión de Teodora hasta que consigue casarse con Justiniano, y una segunda que se refiere a su actividad como gobernante al frente del imperio. a) El camino hacia el poder La acción se traslada al mercado de Bizancio días antes del domingo de Pascua cuando tendrán lugar las competiciones de azules contra verdes en el hipódromo. Por los comentarios de la gente se deduce que los verdes son el equipo del pueblo y los azules representan a la aristocracia. Aparece Andrés, jefe de la guardia, que enseña al pueblo a un hombre enjaulado porque no se ha inclinado ante el ministro Juan de Capadocia. Justiniano, que está de incógnito entre la multitud, es testigo de todo esto. De repente alguien intenta robar a Justiniano un medallón de oro pero este lo impide quedando al descubierto el ladrón que no es otro que Teodora. Después de un cruce de miradas, Justiniano queda prendado y la sigue hasta una taberna situada en los subterráneos del hipódromo. En la taberna continúan las referencias a la rapacidad de Juan de Capadocia a cargo de un charlatán borracho que evidencia que el emperador está manejado por su ministro. Se alaba a Belisario como posible salvador de la situación. Justiniano asiste en la taberna a un baile de Teodora. Se trata de una danza, típica y tópica de las películas de romanos, inspirada vagamente en la oriental danza del vientre. Es un buen pretexto y un vehículo ideal para que Teodora despliegue su sensualidad. Las ávidas miradas del público son testigos del hechizo que ejerce Teodora. A continuación, Justiniano sigue a Teodora hasta un pajar. Ella le expone su pertenencia a la facción de los verdes, y el ultraje que recibió al morir su padre, que era domador de los leones del hipódromo. La sucesión le correspondía a ella y a su hermana, pero Juan de Capadocia había colocado a un partidario de los azules en su puesto. Justiniano, sin revelar su verdadera identidad, le da el medallón de oro y ella escapa sin ofrecer nada a cambio. La guardia de Andrés entra a la taberna y a los subterráneos buscando a Teodora que se mete en la jaula de los leones de donde la sacan para llevársela. La acción pasa luego al salón del trono, que ejemplica bien la separación del soberano de sus subditos por medio de una larga escalera en lo alto de la cual se encuentra el emperador en su trono de oro y vestido con suntuosos ropajes. Se está desarrollando una sesión del tribunal de justicia. Primero es presentado el charlatán de la taberna y en segundo lugar Teodora a la que Justiniano, ciego de pasión, condena. Al lado de Justiniano ha estado durante toda la sesión su ministro Juan de Capadocia. Justiniano confiesa su pasión por Teodora al Patriarca de Bizancio que es su confesor, quien le aconseja que se aparte de ella calificándola como cortesana, pagana y viciosa. Arcal, el auriga de los verdes, que está enamorado de Teodora, aunque esta sólo lo considera amigo, pide a Justiniano que aplace el suplicio hasta que él gane la carrera del hipódromo y consiga el perdón de Teodora. Esto no va a ser necesario porque Teodora escapa sobornando al guardián que es cegado por dejarla escapar. Teodora es ambiciosa, necesita el poder. El día de la carrera duerme a Arcal y guía ella misma la cuadriga de los verdes, frente a la de Justiniano que corre por los azules. Teodora gana la carrera y es proclamada reina por un día. Es invitada al palacio de Justiniano. Juan de Capadocia intenta tentarla creyendo que es un capricho pasajero del emperador. En el curso de un típico y lujosísimo banquete, Teodora va enamorando a Justiniano. Arcal entra en palacio dispuesto a acabar con Justiniano pero es detenido y condenado a las minas de sal en Anatolia por violar el recinto sagrado de palacio. Teodora no se va a dejar manejar y pide el matrimonio. b) El ejercicio del poder Han pasado cinco años desde el matrimonio de Justiniano y Teodora. Teodora ya comparte el trono con su marido y posee todos los atributos. Se produce la llegada de Belisario que necesita soldados para la conquista de Occidente. Propone una liberación de esclavos. Justiniano promulga un nuevo código de Justicia. Todas estas innovaciones causan descontento entre la aristocracia y los azules. Teodora acuerda una señal con Belisario, que estará con su ejército al otro lado del Bósforo por si se necesita la fuerza de las armas. Hay una conversación entre Teodora y Justiniano donde se da cuenta de la evolución de sus personalidades. Ahora Justiniano ya no busca a Teodora por pasión ni Teodora busca a Justiniano por ambición. Existe entre ellos un sincero amor. Juan de Capadocia trama una conspiración. Un verde debe acabar con Teodora que se opone a sus planes y ese verde será su despechado amante Arcal. Este se introduce en las habitaciones privadas de Teodora pero no consigue matarla. Se reconcilian en el preciso momento en que Justiniano entra y los ve juntos. Justiniano deja de tener fe en Teodora. Además la hermana de esta, que se ha aliado con Juan de Capadocia, le miente respecto a la relación de Teodora y Arcal. Entretanto Teodora ha escapado y consigue que los verdes se subleven en el hipódromo. Allí en los subterraneos resisten a la guardia al tiempo que han encendido una hoguera como señal para Belisario. En las luchas de los subterraneos mueren Arcal y Andrés. Teodora es apresada y justo cuando el verdugo, que no es otro que el carcelero ciego, va a matarla, llega Justiniano que, advertido por Belisario que ha llegado con sus tropas y, una vez que Juan de Capadocia ha confesado su culpabilidad, la salva en el último momento. La acción vuelve a la basílica de San Vital del comienzo de la película y junto al rostro de Justiniano aparece el de Teodora ya vieja. Justiniano da gracias a Dios por la mujer que le salvó a él y a su pueblo. 4. Comentario Según una de las convenciones más genuinas del cine "de romanos" siempre debe existir una historia de amor. Y precisamente aquí la historia de amor es el eje central de la película. La evolución de este amor marca la diferencia entre una primera parte de deseo y ambición y una segunda de establecimiento de un amor sincero y una puesta a prueba del mismo. Justiniano se representa en el terreno amoroso como pasional en la primera parte, mientras que en el terreno político parece manejado por su ministro Juan de Capadocia y por el Patriarca de Bizancio. La separación clara entre el soberano y el pueblo, evidenciada en el salón del trono, intenta paliarla haciendo visitas de incógnito a su pueblo. En la segunda parte aparece como personaje débil que no confía en la firmeza de Teodora. Teodora se presenta en la primera parte como ambiciosa y lasciva. Por ello contemplamos la escena de la danza, que haría reír a Procopio por su mojigatería, pero no debemos olvidar que para la época de rodaje del film esta danza era ya un atrevimiento. La Teodora de la segunda parte es una mujer cambiada y de dotes políticas. Al servicio de esta historia de amor se han creado personajes secundarios como Andrés, el jefe de la guardia, brazo ejecutor de Juan de Capadocia; Arcal, el amante desgraciado de Teodora que propicia los equívocos en la pareja y permite la introducción de Teodora en una carrera de cuadrigas típica del género; la hermana de Teodora, que con su maldad constante, que no cambia una vez en el poder, como lo ha hecho Teodora, sirve de contrapunto a la conversión de la emperatriz. Juan de Capadocia es un caso de personaje histórico exagerado con vistas a que quede como el malo de la película y como el causante de todas las desgracias, lo cual históricamente no es totalmente cierto, si bien la venalidad y corrupción de este ministro de Justiniano fueron proverbiales. A esto se añaden algunas incorreciones históricas, siendo la mayor de ellas que Teodora y Justiniano no se conocieron siendo este emperador, sino que ambos se casaron antes de que Justiniano vistiese la púrpura. Además, la revuelta de los verdes del final de la película es como veremos lejano eco de la revuelta popular conocida como Nika. A pesar de estos defectos, que no lo son en la lógica interna de la película, podemos atisbar ciertas ideas más o menos verosimiles del Bizancio de Justiniano. La escena del mercado de Bizancio refleja bien la idea de la pobreza del pueblo llano en un Imperio cuyos señores vivían en el lujo más opulento, como testimonian en el film los decorados de interiores de los Palacios imperiales de tonos luminosos, frente a los tonos marrones de la taberna y de los subterráneos del hipódromo, que, sin embargo, está tan cercano a los palacios en la geografía real de Bizancio. El hipódromo juega en la película un papel relevante. Es el lugar de origen de Teodora, la vemos bailar en sus tabernas, su padre era el domador de osos (y no de leones, como se dice en la película). En realidad su padre fue domador de osos de los verdes y, al morir este, los verdes abandonaron a su mujer e hijas, que fueron recogidas por los azules. Así pues, Teodora no odiaba a los azules sino a los verdes. De todas maneras la distinción de verdes como equipo del pueblo (comerciantes) y azules como equipo de los aristócratas está bien conseguida, incluso la identificación de la política aristocrática con los azules y el emperador nos ayuda a intuir que los equipos eran algo más que simples asociaciones deportivas. El que Justiniano corra para que el pueblo le vea puede reflejar de lejos la gran relación que tenían el hipódromo y el poder. El hipódromo era el lugar donde el soberano entraba en contacto con su pueblo. Allí también se producía la aclamación popular y surgían tanto las alabanzas como las protestas y revueltas. Las secuencias de la carrera de cuadrigas eran cita obligada en las películas "de romanos" desde la versión de Ben-Hur de Fred Niblo (1926). La de esta película presenta un aceptable hipódromo, con una buena carrera que incluso contiene naufragios, aunque creo que no es comparable con el fastuoso circo y la emocionante carrera del Ben-Hur de William Wyler (1959). El último dato referente al hipódromo es que los guionistas parece que se inspiraron vagamente en la revuelta Nika para construir el final de la película, con la revuelta de los verdes y la presencia de Belisario. La revuelta Nika se desarrolló de manera diferente y las causas, si bien fueron otras, guardan cierta relación con la película. No podemos extendernos aquí en complejas explicaciones por lo que sólo haremos una breve referencia. Parece que la revuelta fue provocada por la subida de impuestos y el cobro de los mismos a cargo de los ministros de Justiniano, entre los que se encontraba Juan de Capadocia. El Imperio necesitaba dinero para cubrir los gastos de la capital y las guerras exteriores. Se rebelaron los verdes y los azules juntos, pasando por encima de sus diferencias. Los rebeldes causaron grandes estragos en la ciudad y obligaron a Justiniano a deponer a Juan de Capadocia y otros. Aún así, la revulta continuó e incluso hubo un intento de proponer a Hipatio como emperador alternativo. Finalmente la revuelta fue ahogada en sangre cuando Belisario atacó el hipódromo con sus tropas causando la muerte de unas 30.000 personas. Paradójicamente gracias a las destrucciones ocasionadas se levantó una nueva iglesia de Santa Sofía, la que hoy conocemos. Estamos, en suma, ante una película convencional pero con posibilidades de aprovechamiento como proponemos a continuación. 5. Aprovechamiento didáctico de la película I. Actividades previas al pase de la película A) Preparación por parte del alumnado con ayuda del profesor y exposición en el aula de los siguientes aspectos: 1. El reinado de Justiniano: política exterior e interior (Para ello pueden consultarse los dos primeros artículos del Cuaderno de historia 16 nº282 dedicado a El Bizancio de Justiniano, que corren a cargo de L. A. Cuenca ("Un emperador incansable") y G. Fernández ("Problemas económicos").) 2. El hipódromo de Bizancio: azules y verdes (Para ello puede leerse "El pueblo del hipódromo" capítulo II del libro de Francis Fèvre, Teodora, emperatriz de Bizancio y el término Nika revolt en The Oxford Dictionary of Bizantium. 3. Un arte común para el Imperio (Es muy ameno e instructivo el artículo de M. A. Elvira "Mosaico de artes y estilos" en Cuadernos historia 16 nº282, 14-24, que puede acompañarse de diapositivas). B) Lectura de textos escogidos de la Historia secreta de Procopio de Cesarea. Sobre todo los capítulos referentes a la descripción del carácter de Teodora. II. Actividades posteriores al pase de la película 1. Resume el argumento de la película y dí cual es el tema principal de la misma. 2. Realiza un catálogo de personajes y dí cuáles son reales y cuáles ficticios. ¿Cuáles son los rasgos más destacados de Justiniano y Teodora en la película? 3. ¿Cómo se refleja la relación del emperador con su pueblo? 4. ¿Qué relevancia tiene el hipódromo en la película? 5. ¿Qué función tiene el decorado en la película? Bibliografía AA.VV. (1991): The Oxford Dictionary of Bizantium, Oxford. AA. VV. (1985): El Bizancio de Justiniano, Cuadernos Historia 16 nº282. CANO P. L.; LLORENTE, J. (1985): Espectacle, amor y martiris al cinema de romans. Tarragona, Facultad de Filosofía y Letras. DUPLÁ, A.; IRIARTE, A. (eds.) (1990): El cine y el mundo antiguo. Bilbao, Universidad del Pais Vasco. ESPAÑA, R. de. (1998): El peplum. La Antigüedad en el cine. Barcelona, Glénat. FÈVRE, F. (1989): Teodora, emperatriz de Bizancio, Edaf. HUESO MONTÓN, A. L. (1988): "El mundo clásico en el cine histórico (aproximación historiográfica al peplum)", Cuadernos cinematográficos nº6 ; 75-85. LILLO REDONET, F. (1994): El cine de romanos y su aplicación didáctica. Madrid, Ediciones Clásicas. LILLO REDONET, F. (1997): El cine de tema griego y su aplicación didáctica. Madrid, Ediciones Clásicas. LILLO REDONET, F. (1997): "Estudios científicos y didácticos sobre cine y mundo clásico: una aproximación", Tempus16; 17-37. UROZ, J. (ed.) (1999): Historia y cine. Alicante, Publicaciones de la Universidad de Alicante.