Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull
Abstract
El sueño de la conversión en Ramon Llull está relacionado con las vicisitudes vitales del propio autor. Así pues, la influencia islámica en el sistema luliano es obvia, además del conocimiento de fuentes árabes por parte del mismo. Por otro lado, la visión de Mahoma y el Islam que Ramon Llull presenta está íntimamente relacionada con sus planes apologéticos, insertándose en la tradición cristiana de refutación, tratando de forma tradicional un tópico como el del Anticristo
Full text
Resumen El sueño de la conversión en Ramon Llull está relacionado con las vicisitudes vitales del propio autor. Así pues, la influencia islámica en el sistema luliano es obvia, además del conocimiento de fuentes árabes por parte del mismo. Por otro lado, la visión de Mahoma y el Islam que Ramon Llull presenta está íntimamente relacionada con sus planes apologéticos, insertándose en la tradición cristiana de refutación, tratando de forma tradicional un tópico como el del Anticristo. Palabras clave: Ramon Llull, Mahoma, Islam, Anticristo. Abstract The dream of the conversion in Ramon Llull is related with the own author’s vital vicissitudes. Therefore, the Islamic influence in the lulian system is obvious, besides the knowledge of Arab sources on the part of the author. On the other hand, Mohammed’s vision and the Islam that Ramon Llull presents is intimately related with its apologetic plans, inserting it in the Christian tradition of rebuttal, being in to traditional way a topic like the Antichrist. Words key: Ramon Llull, Mohammed, Islam, Antichrist. Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull Mohammed and the Antichrist in Ramon Llull’s writings Jordi PARDO PASTOR Archivivm Lvllianvm-Universitat Autònoma de Barcelona Instituto Brasileiro de Filosofia e Ciência Raimundo Lúlio ("Ramon Llull") Recibido: 11 de noviembre de 2004 Aceptado: 8 de febrero de 2005 Anales del Seminario de Historia de la Filosofía Vol. 22 (2005): 159-175 159 ISSN: 0211-2337 Pardo.qxd 15/06/2005 13:16 Página 159
I. Introducción El contexto medieval hispánico es, ciertamente, rico por sus peculiaridades, características que lo diferencian del medioevo latino en general, puesto que desde el punto de vista del resto de la cristiandad latina el estilo de vida que hallamos en la Península y sus islas es totalmente diferente del resto de Europa: la gran diferencia es la supuesta ‘convivencia’1que se produce con los miembros de las tres religiones monoteístas.2‘Convivencia’ que se observa más claramente en los estratos populares, en detrimento de las capas dirigentes, ya sean éstas eclesiásticas o políticas. Asimismo, también podemos hablar de ‘tolerancia’ en las esferas intelectuales, aunque con cautela. De este modo, los textos que se producen en la Hispania de la Edad Media se ven influidos no tan sólo por la proyección de las auctoritates judías y musulmanas que se han infiltrado en los cenáculos intelectuales cristianos gracias a las escuelas de traductores y a los studia linguarum, sino también por lo que se ha denominado teología de controversia.3Sin embargo, la ‘convivencia’ entre estos tres pueblos que ocupan la Hispania medieval, no impide que surjan (incluso se propicien) textos de refutación al ‘infiel’ que pretenden desbaratar la religión del ‘otro’.4 Por tanto, judíos y musulmanes serán vistos por los teólogos cristianos como el origen de todos los males, llegando a atribuirles tanto a unos como a otros poderes mágicos y maléficos debido a su alianza con Satanás. Esta perspectiva que ofrecen muchos textos medievales hispánicos es producto, sin duda alguna, del contexto multicultural que acabamos de plantear, pero, por otro lado, es, también, resultado de la tradición textual que se está marcando desde Oriente con escritos que demoJordi Pardo Pastor Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull Anales del Seminario de Historia de la Filosofía Vol. 22 (2005): 159-175 160 1El término ‘convivencia’ fue acuñado por Castro, A., The Structure of Spanish History, Princeton, 1954. Véase también, Hillgarth, J. N., «Spanish Historiography and Iberian Reality», History and Theory 24 (1985), 23-45. 2Domínguez Reboiras, F., «La España medieval, frontera de cristiandad», Cristianismo y Europa ante el tercer milenio, Salamanca, 1998, p. 80. 3Tomo el término de Saranyana, J. -I., «A propósito de la disputa de Barcelona de 1263 (La razón especulativa versus la fe teologal)», Pensamiento medieval hispánico, 2 vols., José María Rábanos (coord.), Madrid, vol. II, pp. 1513-1527, aquí p. 1514. Véase, también, Pardo Pastor, J., «Diálogo Interreligioso en la Edad Media Hispánica. Consideraciones históricas a partir del Concilio Vaticano II», Estudios Eclesiásticos, 309 (2004), pp. 217-260; Íd., «‘Diálogo Interreligioso’ y Edad Media latina», Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, 2004, pp. 433-446. 4A grandes rasgos la situación de los reinos cristianos orientales puede equipararse a la situación hispánica, pues hay en ambos territorios un sometimiento de la población cristiana por parte de los musulmanes quienes efectúan una campaña de conquista de territorios. Ambos casos propician la aparición de textos para contraatacar a estas nuevas hordas invasoras y se produce un fenómeno de demonización del Islam. Véase Khoury, A. Th., «Apologétique byzantine contre l’islam (VIIIè-IXè», Proche Orient Chrétien, Jerusalén, 29, 1979, pp. 243-300; 30, 1980, pp. 132-174; 31, 1981, pp. 14-49; Kedar, B. Z., Crusade and Mision, European Approaches toward the Muslims, Princeton, 1984; y Tolan, J. V., Medieval Christian Perception of Islam; a Book of Essays, Nueva York-Londres, 1996. Pardo.qxd 15/06/2005 13:16 Página 160
nizan el Islam. Siguiendo este punto de vista, las obras de controversia cristianas latinas se llenarán de afirmaciones tales como que los judíos son hijos del diablo (Jn. 8, 44) o que el falso Profeta anunciará la llegada del Anticristo (Dn. 8, 1-27), afirmaciones que ya hallábamos mutatis mutandis en el pseudo-Sebeos en el año 661.5Ésta será una de las armas que utilizarán los polemistas medievales cristianos para refutar la fe de los ‘infieles’ y para mantener alejados a los cristianos de las comunidades de judíos y musulmanes. A este propósito, la figura del Anticristo se utiliza, en numerosas ocasiones, como elemento para desmarcar el cristianismo del judaísmo y el Islam, y considerar a estos últimos como verdaderos enemigos de la cristiandad. No es necesario trazar aquí con detalle de qué manera se utiliza la figura del Anticristo a modo de herramienta de refutación al ‘infiel’, ni cómo esta imagen ha sido transformada tipológicamente en diferentes épocas con relación a distintos personajes o acontecimientos,6aunque sí creo que debemos aportar cuáles son las preceptivas que se tenían presentes en la época con relación a este tema: 1) el Anticristo se hará pasar por Cristo, luchando contra Él o, lo que es lo mismo, contra su doctrina, de lo que deducimos que el Anticristo será un falso profeta; 2) el Anticristo tergiversará las enseñanzas de los Evangelios, dando a conocer una nueva doctrina; y 3) el Anticristo será aquel que negará la divinidad de Cristo, es decir, rechazará que Jesús fue el hijo de Dios.7De esta suerte, todos aquellos que profesen uno o más puntos de los que acabamos de proponer serán considerados seguidores del Anticristo. Consecuentemente y a tenor de lo que acabamos de exponer, no es de extrañar que judíos y musulmanes sean considerados tipológicamente como prosélitos del diablo y del Anticristo. No creo que con esta asimilación se esté presentando aquí una Jordi Pardo Pastor Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull 161 Anales del Seminario de Historia de la Filosofía Vol. 22 (2005): 159-175 5Sebeos, Histoire d’Heraclius, París, 1905, pp. 104 y ss. 6A continuación aportamos bibliografía que trata el tópico del Anticristo en los orígenes neotestamentarios y el desarrollo de las especulaciones apocalípticas en la Edad Media: Mc Ginn, B., Visions of the End. Apocalyptic Traditions in the Middle Ages, Nueva York, 1979; Íd., El Anticristo: Dos milenios de fascinación humana por el mal, Barcelona, 1997; R. Kenneth Emmerson, Antichrist in the Middle Ages: A Study of Medieval Apocalypticism, Art, and Literature, Manchester, 1981; y Guadalajara Medina, J., Las profecías del Anticristo en la Edad Media, Madrid, 1996. 7Tres puntos que hallamos esbozados inicialmente en Isidoro de Sevilla: «20. Antichristus appellatur, quia contra Christum uenturus est. Non quomodo quidam simplices intelligunt, Antichristum ideo dictum, quod ante Christum uenturus sit, id est, post eum ueniat Christus; non sic, sed Antichristus Graece dicitur, quod est Latine contrarius Christo; ???? enim Graece in Latinum contra significat.[0316C] 21. Christum enim se mentietur, dum uenerit, et contra eum dimicabit, et aduersabitur sacramentis Christi, ut ueritatis ejus Euangelium soluat. 22. Nam et templum Hierosolymis reparare, et omnes ueteris legis caeremonias restaurare tentabit; sed et ille Antichristus est qui negat esse Deum Christum, contrarius enim Christo est; omnes enim qui exeunt de Ecclesia, et ab unitate fidei praeciduntur, et ipsi Antichristi sunt.» (Isidorus Hispalensis, Etymologiae, PL, LXXXII, col. 316B316C). Claro está, Isidoro no se refiere en ningún momento a Mahoma, sino que tiene en mente personajes tales como Antíoco Epiphanes o Nerón, considerados en su momento encarnaciones del Anticristo. Pardo.qxd 15/06/2005 13:16 Página 161
perspectiva escatológica, la antesala del final de los tiempos, aunque sí es cierto que los errores de fe de estas comunidades fortalecen las convicciones del Anticristo y, como veremos más adelante en Ramon Llull, debemos convertir a los ‘infieles’ para que cuando el Anticristo llegue al mundo de los vivos no pueda servirse de ellos para sus maléficos fines.8 Para Daniel9los orígenes de este constructo ideológico o caricaturización del Islam proviene de la ignorancia que se tiene de la religión del ‘otro’, aunque, ciertamente, las conjeturas que los primeros textos orientales cristianos y, más tarde, los textos cristianos latinos realizan son demasiado precisas para apostar por un total desconocimiento. Más bien, todo ello apunta, claramente, a una voluntad explícita que viene regida por una clara ideología cristiana y el deseo de refutación.10 En el caso de las obras hispánicas de los siglos IX y X podría servirnos la idea de que fueron escritas a raíz del desconocimiento que se tenía del Islam en el momento, aunque, con más detenimiento, podemos observar que hay ciertas similitudes entre un autor como Juan Damasceno, que establece la imagen negativa de Mahoma y el Islam, y la obra de los apologistas cordobeses.11 Esto último no niega que se produzca una deformación del Islam y que se establezcan comparaciones de lo más irracionales, creando una imagen de la sociedad islámica que no se asemeja a la realidad pero que sirve para mostrar a los musulmanes como bestias ‘satánicas’.12 Estas primeras relaciones de los cristianos latinos con la doctrina islámica, más las posibles influencias señaladas de los textos cristianos orientales sirven para que los primeros deduzcan lo siguiente del Islam y su Profeta: 1) Mahoma es un falso profeta y el Islam una religión herética; 2) Mahoma tergiversa las enseñanzas de los Evangelios proponiendo una nueva exégesis; y 3) Mahoma y el Islam niegan el carácter divino de Jesucristo. Se observará que estos puntos están ‘íntimamente’ relacionados con los ya expuestos con relación al Anticristo estableciéndose, si se quiere, una asimilación entre ambos tipos. Esta visión conduce a ver el Islam como algo demoníaco, tomándose no un camino de refutación –entendiendo el término Jordi Pardo Pastor Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull Anales del Seminario de Historia de la Filosofía Vol. 22 (2005): 159-175 162 8Sin embargo, sí hay textos orientales que presentan la visión escatológica del Anticristo y afirman que la aparición del Islam es el cumplimiento del Apocalipsis. Entre los autores que afirman tal visión están el ya mencionado pseudo-Sebeos y Pseudo-Metodio. Véase Landes, R., «Millenarismus absconditus», Le Moyen Âge, 98 (1992), pp. 356-377. 9Daniel, N., Islam and the West. The making of an Image, Edimburgo, 1960; Íd., The Arabs and Medieval Europe, Londres, 1977; Íd., Islam et Occident, París, 1993. 10 A este respecto véase Flori, J., La guerra santa. La formación de la idea de cruzada en el Occidente cristiano, Granada, 2003, p. 231. 11 Millet-Gérard, D., Chrétiens mozarabes et culture islamique dans l’Espagne des VIIIè-IXèsiècles, París, 1984, p. 153. 12 Tolan, J. V., «Mahomet et l’Antéchrist dans l’Espagne du IXesiècle», en Monde oriental et monde occidental dans la culture médievale. Wodan: Greisfswalder Beiträge zum Mittelalter, 68 (1997), pp. 167-180; Íd., Les Sarrasins. L’Islam dans l’imagination européenne au Moyen Âge, París, 2003. Pardo.qxd 15/06/2005 13:16 Página 162
como ‘demostración de los errores de la religión islámica’–, sino que se produce una predicación de desgaste en donde se induce a ver a los musulmanes como heréticos y seguidores del Anticristo.13 Se topifica en estos momentos la caracterización de Mahoma como Anticristo en el cristianismo latino, aunque también se producen tipificaciones de Mahoma y sus seguidores como bárbaros, seres lujuriosos y adúlteros, creando un constructo monstruoso, en definitiva, una especie de ‘bruto’ («inter suos brutos Arabes»).14 Muchos otros textos perfilarán esta visión diabólica y salvaje de Mahoma –y, lógicamente del Islam– con atribuciones como «[…] potestas seu uirtus triginta uirorum data fuit […] in coitu»;15 sentencias como las de Eulogio de Córdoba «nefandum et scelerosum uatem […]» y «magnum, adulterum et mendacem esse cognouimus»;16 la visión del Islam como Anticristo por parte de Beda el Venerable, o el intento de derivar Meca de «moecha» (adultería) ya en autores más tardíos como Walter de Compiègne o Marcos de Toledo.17 Estos simples ejemplos pueden servir para plantear la envergadura del panorama medieval con relación a la visión que el mundo cristiano latino (que posiblemente es heredada del cristianismo oriental) tiene del Islam y servirnos para centrarnos en Ramon Llull. Ciertamente, los clérigos cristianos latinos han construido un monstruo teológico que, gracias a la distancia entre ambas religiones, va retroalimentándose de equívocos y perversiones intelectuales.18 No cabe duda que desde estos momentos, tanto en Hispania como en el resto de la Europa cristiana latina, relacionar Anticristo e Islam se convierte en un tópico que el mismo Ramon Llull adoptará en sus escritos para lidiar con su obsesivo caballo de batalla: Mahoma y el Islam. Jordi Pardo Pastor Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull 163 Anales del Seminario de Historia de la Filosofía Vol. 22 (2005): 159-175 13 Debemos señalar, aunque de pasada, que las conquistas de territorios de la cristiandad latina por parte de los musulmanes comprendieron la Galia, Aquitania y Germania, e incluso una parte de Italia. Esta puede ser una razón más a la intencionalidad de los primitivos textos apologéticos, pues el conocimiento (aunque sea sólo por los acontecimientos bélicos) es natural. Cfr. Pareja, F. M., Islamología, Madrid, 2 vols., 1952-1954, vol. I, capítulo IV; y Bréhier, L., «L’Islam et l’invasion arabe», en Fliche-Martin (edd.), Histoire de l’Eglige, París, 1959-1964, vol. V, pp. 124-130. 14 Cfr. Díaz y Díaz, M. C., «Los textos antimahometanos más antiguos en códices españoles», en Archives d’Histoire doctrinale et littéraire du moyen âge (1971), pp. 149-164, aquí p. 157. Véase Southern, R. W., Westerns views of Islam in the Middle Age, Cambridge, 1962; y D’Alverny, M.-Th, «La conaissance de l’Islam en Occident du IXesiècle au XIIesiècle», en L’occidente e l’Islam nell’alto medioevo, Spoleto, 1965, pp. 577-602. 15 Cfr. Daniel, N., Islam and the West. The making of an Image, op. cit., p. 97. 16 Elogius Cordobensis, Epistula Tertia ad Wiliesindum, en Corpus Scriptorum Muzarabicorum, vol. II, pp. 501-502. 17 Cfr. Daniel, N., Islam and the West. The making of an Image, op. cit., p. 80. 18 Barceló, M., «“...Per sarraïns a preïcar” o l’art de predicar a audiències captives», en El debat intercultural als segles XIII i XIV, Actes de les primeres jornades de Filosofia Catalana, Girona, 25-27 d’abril de 1988, Estudi General 9 (1989), pp. 117131. Pardo.qxd 15/06/2005 13:16 Página 163
II. Ramon Llull y el Llibre contra Anticrist Como se ha apuntado en ciertos estudios, Ramon Llull mantiene una visión dual frente al Islam y su Profeta. Mientras que por un lado orienta toda su producción intelectual a refutar la religión islámica, por otro hallamos una cierta fascinación por el Corán y la dicción, casi divina, de la Ley mahometana, aunque dicha Ley, llena de fábulas y lubricidades, contradiga el origen divino de la misma. También admira la fidelidad de los musulmanes y la sabiduría de sus pensadores, aunque afirma que, sin duda, se hallan en el error.19 Esta visión del Islam entra en relación, obviamente, con el sistema luliano de refutación al ‘infiel’ y con el Ars illuminata. Así pues, Ramon Llull propone un tipo de diálogo que, sutilmente, induce al interlocutor a mantener una disputa intelectual, una controversia teológica: Lex christianorum est uera, sancta et Deo accepta; lex autem Saracenorum falsa et erronea. Et hoc sum paratus probare.20 En este sentido, la originalidad del sistema luliano radica en que Ramon Llull es un gran conocedor de los presupuestos filosóficos y teológicos islámicos, además de manejar fuentes musulmanas que tratan sobre la persona de Mahoma.21 Con relación al Ars luliana se ha demostrado que Ramon Llull toma elementos comunes de las tres religiones reveladas, a saber, judaísmo, cristianismo e Islam para crear un sistema que sea cercano a los ‘infieles’ y, a su vez, sirva para demostrar los elementos que separan a los judíos y musulmanes de los cristianos: Trinidad y Encarnación. Claro ejemplo de esta hermenéutica teológica son las dignitates dei que Ramon Llull propugna, las cuales tienen como espejo los s?firot hebraicos y las hadras musulmanas. La base de la que Ramon Llull parte es el origen común que Jordi Pardo Pastor Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull Anales del Seminario de Historia de la Filosofía Vol. 22 (2005): 159-175 164 19 Con relación a Ramon Llull y el Islam, véase Artus, W. W., «El Dinamismo Divino y su obra máxima en el Encuentro de Llull y la Filosofía Musulmana», Estudios Lulianos 22 (1978), pp. 155197; Urvoy, D., Penser l’Islam. Les présupposés islamiques de l’“art” de Llull, París, 1980; Garcías Palou, S., Ramon Llull y el Islam, Mallorca, 1982; Lohr, Ch., «Christianus arabicus, cuius nomen Raimundus Lullus», Freiburger Zeitschrift für Philosophie und Theologie 31 (1984), pp. 57-88; Bonner, A., «L’apologètica de Ramon Llull i Ramon Martí davant de l’Islam i el Judaisme», en El debat intercultural als segles XIII i XIV, Actes de les primeres jornades de Filosofia Catalana, Girona, 25-27 d’abril de 1988, Estudi General 9 (1989), pp. 171-185; Burman, T., «The influence of Apology of Al-Kindi and Contrarietas Alforica on Ramon Llull’s late religious polemics, 1305-1313», Mediaeval Studies 53 (1991), pp. 197-228 ; y Pindl, T., «Ramon Llull, protagonista del diálogo intercultural», Mediaevalia 26 (1997), pp. 46-60. 20 Raimundus Lullus, Vita coaetanea (= Raimundi Lulli Opera latina. Tomus VII. Op. lat. 189), Harada, H. (ed.), (Corpus Christianorum. Continuatio Mediaeualis XXXIV), Turnhout, 1980, p. 297. 21 O. De la Cruz, apunta algunas en su «La información de Ramon Llull sobre los otros», en Corcó, J., Fidora, A., Olives, J., Pardo, J., Què és l’home? Reflexions antropològiques a la Corona d’Aragó durant l’Edat Mitjana, Barcelona, Prohom edicions, 2004, pp. 178-201. Pardo.qxd 15/06/2005 13:16 Página 164
dichas tres religiones comparten con la Biblia, la fe en un Dios creador y un lenguaje que proviene de la filosofía griega y que se ha convertido en escolástica, ya sea judía, cristiana o musulmana.22 El punto de partida es muy sencillo: para superar aquello que separa cristianismo de judaísmo e Islam debemos promover aquello que los une. Este será el motivo de basar toda su teoría del conocimiento en las dignidades divinas que las tres corrientes religiosas comparten.23 En Ramon Llull se cumple plenamente la idea de la supuesta ‘convivencia’ que presentábamos más arriba. El polígrafo mallorquín vive en una sociedad (la de la recién conquistada Mallorca) que alberga un cuarenta por ciento de población musulmana y, por tanto, no es de extrañar, entonces, que se produzca en él un interés real por el Islam y Mahoma, personaje tan importante en la religión musulmana como Jesucristo en la cristiana. Este interés o influencia se observa, claramente, en su sistema, que él mismo denominaba como modus loquendi arabicus, aunque la figura de Mahoma sigue tratándose en la línea que la tradición cristiana marca. Sin embargo, hay una gran diferencia, por ejemplo, entre Ramon Llull y personajes más o menos cercanos en época y contexto tales como Pedro Alfonso o Ramon Martí, ambos autores de textos sobre el Islam.24 Estos últimos establecen textos precisos que se muestran como obras refutatorias de la religión musulmana, mientras que Ramon Llull jamás escribió un Tractatus contra Saracenos o algo parecido, sino que toda su obra contiene diferentes elementos de refutación al Islam, ya sea una refutación teológica, o la confutación del Profeta, pues ello sirve de ejemplo para demostrar la falsedad del islamismo. En el presente sentido, Ramon Llull se insiere en el ordo teologalis de su época, aunque con las diferencias metodológicas que ya hemos subrayado. Jordi Pardo Pastor Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull 165 Anales del Seminario de Historia de la Filosofía Vol. 22 (2005): 159-175 22 Véase al respecto Pardo Pastor, J., « Ramon Llull y el Ars conuertendi: Antropología, apologética, diálogo y hermenéutica», Estudios Eclesiásticos 313 (2005) [en prensa]. 23 Esta particular visión luliana ha sido interpretada por algunos especialistas como un antecedente del diálogo interreligioso: Fidora, A., «Raimundo Lúlio – Educador das Religiões», Revista Mirandum,15 (2004) [publicación en internet: http://www.hottopos.com/mirand15], Íd. «Ramon Llull frente a la crítica actual al diálogo interreligioso: el arte luliana como propuesta para una “filosofía de las religiones”», Revista Española de Filosofía Medieval 10 (2003), pp. 227-243. Sin embargo, véanse las referencias bibliográficas apuntadas en la nota 3. 24 Pedro Alfonso dedica un capítulo en sus Dialogus Petri, cognomento Alphonsis ex iudaeo christiani, et Moysi iudaei (cap. V «De sarracenorum lege destruenda et sententiarum suarum stultitia confutanda», en PL CLVII, col. 138-181; ahora en traducción castellana: Ballestín, A., «El Islam en los Dialogi de Pedro Alfonso», Revista Española de Filosofía Medieval, 10 (2003), pp. 59-66) a los musulmanes; y Ramon Martí escribió el De secta Mahometi (Ramón Martí, De secta Machometi, Acta Historica et Archaeologica Mediaevalia 4 [1983], pp. 9-63), obra conocida también con los nombres Tractatus contra Mahometum, De origine et progressu et fine Machometi et quadruplici reprobatione prophetiae eius y Quadruplex reprobatio. R. Chazan («From Friar Paul to Friar Raymon: The Development of Innovative Missioning Argumentation», Harvard Theological Review 76 [1983], pp. 289-306, aquí p. 291) sugiere que Ramon Martí compuso, o participó en su composición, otra obra contra el Islam, la Suma contra el Corán, hoy perdida. Pardo.qxd 15/06/2005 13:16 Página 165
Así pues, Ramon Llull presentará a Mahoma mediante elementos verdaderos que corresponden a la tradición árabe y mediante fuentes latinas de confutación que incluye para hacer mayor hincapié en la visión del Profeta que quiere exponer. Un claro ejemplo de ello es el siguiente pasaje de la Doctrina pueril (1274-1276): [2] Mafumet fo de una villa appellada Triple, qui és a X jornades de Meca, a la qual Meca fan los sarraÿns enaxí reverència con los crestians fan al Sepulcre de Jherusalem. [3] Tripla e Meca e tota aquella província era, fill, plena de gens qui creyen en ýdoles e qui adoraven lo sol e la luna e les bèsties e los auus, e no havían conexença de Déu, ne no havien rey, e eren gens de poca discreció e ab poch d’enteniment. [4] En aquell temps se esdevench que Mafumet era mercader e anà en mercaderia a Jherusalem; e en la carrera après de Jherusalem estava un fals crestià qui havia nom Micolau, e era resclús e sabia molt de la Ley Vella e de la Nova, e aquell adoctrinà Maphumet com se levàs senyor e rey de la vila de Triple. [5] Sàpies, fill, que la doctrina que·l fals resclús mostrà a Maphumet féu moltes actoritatz de la Ley Vella e de la Nova, per loguer que n’hac.25 En este fragmento, hay una utilización concreta de las fuentes árabes y latinas en cuanto a los hechos históricos de la biografía de Mahoma para presentar al Profeta dentro de los cánones que se han trazado más arriba. Con todo, Ramon Llull afirma que Micolau (en catalán moderno Nicolau) fue el maestro de Mahoma, mientras que las biografías árabes del Profeta, e incluso obras latinas que tratan sobre su persona, atestiguan que el maestro de Mahoma fue un monje que es conocido con dos nombres, Bahira o Sergius. Sin embargo, Ramon Llull se hace eco de aquellas obras que relacionan a Mahoma con un tal Nicolás.26 Este ‘error’ voluntario en la obra luliana es muy fácil de explicar: Ramon Llull quiere que el lector relacione a Mahoma con los nicolaítas y con sus pervertidas prácticas sexuales. Del mismo modo, en la misma Doctrina pueril se nos brinda (¿casualmente?) una descriptio de la figura del Anticristo que recogemos a continuación: […] Antecrist naxerà de fembra e serà nudrit en babilònia, e con serà de la edat on fo Jhesuchrist, con comensà a preÿcar, preÿcarà aytant de temps com Jhesuchrist preÿcà, e farà falsament miracles, e prometrà grans dons, darà dels béns temporals, als hòmens, ço que li demanaran, per ço que l’adoren e que·ll creguen e que reneguen nostre senyor Jhesuchrist. Grans menases e grans morts farà a aquels qui no·l creuran ne l’obeyran, e forts rahons e semblances darà per ço que parega veer ço que dirà. […] molts lo seguiran e·l creuran d’açò qu·él farà; cor com ara, en aquest temps en què som, són tants hòmens en error […]. (pp. 230-231) Jordi Pardo Pastor Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull Anales del Seminario de Historia de la Filosofía Vol. 22 (2005): 159-175 166 25 Ramon Llull, Doctrina Pueril, Schib, G., (ed.), Barcelona, 1972, 162-163. 26 Cfr. De La Cruz Palma, Ó., «La información sobre Mahoma en la Doctrina pueril de Ramon Llull», Taula 37 (2002), pp. 37-49. Pardo.qxd 15/06/2005 13:16 Página 166
Tomando además de la Doctrina pueril otros textos de Ramon Llull, podemos observar la similitud que se establece con el Anticristo al referirse a Mahoma, otorgando al Profeta los rasgos que han descrito al Anticristo en el texto anterior, a saber, intento de asimilación con Jesucristo, falsos milagros, además de presentarse como falso profeta, promesas de bienes temporales, y belicosa crueldad excesiva: E Mafumet anà-sse’n en un pug prop Triple e estech-hi quaranta jorns, a significança de la quarentena que Jhesuchrist féu al desert e que Moysès féu en lo munt de Sinaý. [6] Com Mafument devalà del munt, adonchs se n’anà a la vila de Triple e faÿa’s propheta, e dix que Déus lo trametia al poble d’aquella ciutat, e promès-los que en paradís haurían paria de fembres, e que menjarien mantega e mel, e beurien vi e ayga e let, e que haurien bels palaus d’aur e d’argent e de péres precioses, e que haurien aytals vestidures com se volrrien. Moltres d’altres benanances los promès, per ço que·l creguessen; e gitava’s en la terra, e turcia les mans e los uyls quax endemoniat, e depuys dehia que sanct Gabriel li venia, e que li aportava paraules de Déu, les quals són en lo libre qui és appellat Alcorà […] [7] Les gents, qui eren pegues e qui no havien creensa que aprés la mort no fossen res, que oÿen ço que Mafumet los prometia de paradís e que resucitarien, havien plaer de ço que Mafumet lus deya; e convertiren-se a él totes les gents d’aquella vila. E les gents de Meca no·s volgueren convertir a la secta de Mafumet tro que Mafumet hi anà ab grans gents e pres la Meca per força; e tot home qui no·s faés sarrahí havia a morir, e enaxí Mafumet fo senyor de tota aquela terra. [8] Mafumet fo home molt luxuriós e hac IX mullers, e ac paria ab moltes d’altres fembres, e donà la secta molt ampla; e per la amplea que donà, les gents hagueren creensa en ses paraules, e aprés sa mort seguiren la secta. (163-164) Mahometus inuidiosus fuit. Nam ipse erat mercator pauper. Et fingendo se prophetam fecit se dominum illius ciuitatis [...].27 Quando Mahometus fuit factus rex, praecepit, quod omnes homines, qui nolent esse Saraceni, decapitarentur [...]. (ibid., 244) Mahometus inuidit uxorem cuiusdam famuli sui, qui postquam ipse sciuit ipsum Mahometum uidisse eam pulchram, dixit Mahometo: Domine, ego habeo pulchram uxorem, habeatis eam ad uoluntatem uestram [...] et habuit illam mulierem ad suum placitum; et sic fuit mendax et inuidiosus [...].(ibid., 245) Las similitudes entre los elementos que delimitan la descripción del Anticristo con Mahoma son obvias tanto en el texto catalán de la Doctrina pueril como en el texto latino del Liber disputationis Raimundi christiani et Homerici Saraceni (1307). Jordi Pardo Pastor Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull 167 Anales del Seminario de Historia de la Filosofía Vol. 22 (2005): 159-175 27 Raimundus Lullus, Liber disputationis Raimundi christiani et Homerici saraceni(= Raimundi Lulli Opera latina. Tomus XXII. Op. lat. 130-133), Madre, A. (ed.), (Corpus Christianorum. Continuatio Mediaeualis CXIV), Turnhout, 1998, 245. Pardo.qxd 15/06/2005 13:16 Página 167
consecuencia, la perspectiva de Anticristo-Mahoma se encuadra mucho mejor en el sistema apologético luliano y, a su vez, en la tradición cristiana que a grandes rasgos hemos esbozado. A nuestro favor tenemos citas como las que hemos presentado y la idea que Ramon Llull posee para combatir la doctrina del Anticristo, que no es otra que la de formar «unos hombres nuevos, provistos de las armas de la persuasión, [que] tratan de organizar una cruzada espiritual […]».37 Una postura que resulta idéntica a la que Ramon Llull mantiene frente a un tema como el de la conversión de los ‘infieles’ y, sobre todo, frente a la conversión del Islam. Del mismo modo, los tres puntos expuestos al comienzo de este trabajo y la relación que establecen entre ellos y Mahoma los primeros apologistas medievales (tanto latinos como orientales) se hallan, también, en la obra luliana. Por si fuera poco, términos como la crueldad y el belicismo coinciden en las descripciones de ambos personajes, Anticristo y Mahoma. Este es el punto que más fuerza puede dar a nuestra propuesta, ya que como afirma Ramon Llull el Anticristo sólo pretende traer tormentos y males a los hombres (en contraposición a Jesucristo), y en la memoria histórica de los cristianos contemporáneos a Llull se hallan más que presentes las razzias de los musulmanes. Así pues, la tradición de refutación a Mahoma y el Islam se funde en esta concepción del Anticristo en Ramon Llull. III. Conclusión No cabe la menor duda de que los paralelismos existentes entre la figura de Mahoma y la del Anticristo son claros en los textos de Ramon Llull. No tan sólo en una obra como la Doctrina pueril, donde se presenta al Profeta y, sucesivamente, al Anticristo con los mismos rasgos definitorios, sino, también, en el Llibre contra Anticrist, donde los elementos que caracterizan al Anticristo son los mismos que los que en la tradición y en otras obras lulianas sirven para definir a Mahoma y su secta. Hay cierta originalidad en la obra luliana al tratar un tema como el del Anticristo, aunque, obviamente, Ramon Llull se insiere en la tradición cristiana latina que relaciona al Anticristo con los ‘infieles’. Pese a la originalidad que siempre se le profesa, en ocasiones las fuentes nos ayudan a entender, o a duras penas a ampliar el campo de visión, la obra luliana. En Ramon Llull conviven los elementos de la tradición cristiana, además de las fuentes musulmanas y hebraicas, hecho que no sólo se observa en la peculiaridad de su sistema artístico, sino, también, en el tratamiento de figuras como la de Mahoma y el Anticristo. Es bien sabido que Ramon Llull compone sus obras pensando siempre en su interlocutor y el Llibre contra Anticrist no es un caso a parte. Si somos conscientes Jordi Pardo Pastor Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull Anales del Seminario de Historia de la Filosofía Vol. 22 (2005): 159-175 174 37 Carreras y Artau, T. y J., Història de la filosofia espanyola, 2 vols., Institut d’Estudis CatalansDiputació de Girona, Barcelona-Girona, 2001, vol. I, p. 336. Pardo.qxd 15/06/2005 13:16 Página 174
de la tradición textual que sobre la figura del Anticristo se ha escrito en las épocas anteriores a Ramon Llull y, en cierta medida, de la conciencia histórica de los hombres contemporáneos a Ramon Llull acertaremos en pensar que quiere presentar una perspectiva muy concreta del Anticristo. Dicha perspectiva se inscribe en su ideario de predicación al ‘infiel’ y, también, en su disposición a otorgar herramientas a los misioneros y en descubrir los males de la iglesia católica. Así pues, con el Llibre contra Anticrist Ramon Llull quiere relacionar subliminalmente el Islam y la figura de Mahoma con los males que provocará el Anticristo. Si, por ejemplo, Arnau de Vilanova pronosticaba de forma escatológica la llegada del Anticristo y, consecuentemente, el fin de los días, Ramon Llull, muy sutilmente, expone tipológicamente que el Anticristo puede que se halle mutatis mutandis entre nosotros, ya que en la memoria de sus contemporáneos aún están presentes las matanzas de cristianos por parte de musulmanes y el sometimiento de unos por parte de otros. Esta visión, a mi parecer, ‘populista’ del Anticristo también sirve para ofrecer una baza al cristianismo en pro de la verdadera conversión del ‘infiel’: la que se realiza mediante la razón. Hay, ciertamente, una crítica a la política de cruzada, pues la postura que están tomando los cristianos y sus representantes seglares y eclesiásticos no es otra que la misma que llevaron a cabo los musulmanes en su expansión de conquista de territorios, la misma que propugna la doctrina del Anticristo. Así pues, el Llibre contra Anticrist es la unión de ambos factores: una crítica a una iglesia que promueve cruzadas y matanzas sin sentido, y una visión del Anticristo y su doctrina que se acerca al Mahoma y el Islam que propone la tradición cristiana latina y oriental. Jordi Pardo Pastor Mahoma y el Anticristo en la obra de Ramon Llull 175 Anales del Seminario de Historia de la Filosofía Vol. 22 (2005): 159-175 Pardo.qxd 15/06/2005 13:16 Página 175