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Displasia de cadera en el perro : estado actual

Fuente Laborda, Josep de la; García Arnas, Félix; Prandi Chevalier, David; Franch, Jordi; Peña Giménez, Ma. Teresa

Abstract

La displasia de cadera en el perro es una patología que se presenta con relativa frecuencia en la clínica de pequeños animales. Si bien su diagnóstico es sencillo cuando la lesión ya se encuentra en una fase avanzada, en ocasiones no lo es tanto cuando aquélla se encuentra en una fase inicial en la que tanto los signos clínicos como los radiológicos no son demasiado evidentes. La importancia de realizar un diagnóstico precoz, así como la elección de la técnica quirúrgica más adecuada en cada caso, son aspectos fundamentales para poder asegurar el mejor pronóstico. En el presente trabajo se repasan los distintos aspectos de la enfermedad.

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DISPLASIA DE CADERA EN EL PERRO. ESTADO ACTUAL. J. de la Fuente", F. García**, D. Prandi'", J. Franch'", T. Peña**. RESUMEN. La displasia de cadera en el perro es una patología que se presenta con relativa frecuencia en la clínica de pequeños animales. Si bien su diagnóstico es sencillo cuando la lesión ya se encuentra en una fase avanzada, en ocasiones no lo es tanto cuando aquélla se encuentra en una fase inicial en la que tanto los signos clínicos como los radiológicos no son demasiado evidentes. La importancia de realizar un diagnóstico precoz, así como la elección de la técnica quirúrgica más adecuada en cada caso, son aspectos fundamentales para poder asegurar el mejor pronóstico. En el presente trabajo se repasan los distintos aspectos de la enfermedad. Palabras clave: Dísplasia, Cadera; Perro. INTRODUCCIÓN. La displasia de cadera en el perro es una enfermedad descrita por primera vez en 1935 por Schnelle(25),que, como su nombre indica, consiste en un desarrollo incorrecto de la articulación coxofemoral durante la fase de crecimiento del animal. Ello da lugar inicialmente a una grave disfunción debido a la inestabilidad y al dolor que provoca, y secundariamente a la aparición de lesiones degenerativas en dicha articulación. Desde 1935 hasta nuestros días se han realizado numerosos estudios al respecto, y si bien se han obtenido importantes avances en determinados aspectos tales como el diagnóstico y el tratamiento, todavía quedan otros muy importantes por resolver como por ejemplo. la prevención. Respecto al diagnóstico podemos decir que así como antiguamente la enfermedad sólo se diagnosticaba cuando el animal ya presentaba claros síntomas de dolor articular y avanzadas lesiones * U.M.C.V. (Unidad Móvil de Cirugía Veterinaria) . CI Barcelona, 25. 08181 Sentmenat (Barcelona). **Unitat de Cirurgia. Facultat de Veterinària. Universitat Autònoma de Barcelona. 08193 Bellaterra (Barcelona). ABSTRACT. Canine hip dysplasia is a relatively common problem in small animal practice. Although its diagnosis is easy in an advanced stage, it beco mes harder in earlier stages when clinical signs and radiological features are not so evident. The early diagnosis, as well as the most convenient surgical technique selection, are the key points to ensure the best prognosis. This paper reviews the different aspects of hip dysplasia. Key words: Dysplasia: Hip, Dog. degenerativas a nivel coxofemoral, en la actualidad puede diagnosticarse de forma mucho más precoz cuando el animal se encuentra todavía en fases muy iniciales de la ,enfermedad en las que el dolor articular es muy poco manifiesto, en las que no existen lesiones degenerativas y en las que prácticamente el único signo de la enfermedad consiste en una inestabilidad articular'< 4). Respecto al tratamiento diremos que quizás sea éste el aspecto que más avances ha experimentado a lo largo de estos últimos años, pues si antiguamente éste iba encaminado únicamente a eliminar el dolor mediante reposo, antiinflamatorios y analgésicos, o bien mediante ciertas técnicas quirúrgicas como la pectinectomía o la artroplastia de excisión, en la actualidad va encaminado principalmente a prevenir la aparición de lesiones' degenerativas mediante osteotomías correctivas de fémur proximal o de acetábuId23,26), Y si estas lesiones degenerativas ya han aparecido, el tratamiento se centra en la ili 78 Displasia de cadera en el perro. Estado actual. J. de la Fuente et al. Clinica Veterinaria de Pequeños Animales (Avepa) Vol. 17, n." 2,1997 sustitución total de la articulación por una prótesis de cadera'l20), Por contra, otros aspectos tan importantes de la enfermedad, como puede ser la prevención, continúan estando hoy en día sin resolver a pesar de los numerosos esfuerzos realizados al respecto, siendo éste precisamente el principal y más importante punto sobre el cual hay que actuar para conseguir controlar definitivamente la displasia de cadera en el perrd30), El interés de este trabajo consiste en comentar el estado actual de la enfermedad haciendo hincapié en lo referente a su etiología, patología, diagnóstico y tratamiento, ETIOLOGÍA. Se considera la displasia de cadera como una enfermedad de tipo multifactorial, es decir, que para que se manifieste tienen que coincidir una serie de factores de los cuáles el principal es el genético. Sobre este carácter genético diremos que se trata de una enfermedad hereditaria poligénica de tipo recesivo, es decir, hereditaria porque el animal nace fenotípicamente sano y conforme crece van apareciendo las lesiones, poliqènica porque intervienen diversos complejos genéticos a la vez, y recesiva porque la enfermedad se manifiesta únicamente cuando es transmitida por ambos progenitores a la vez'!". Este factor genético es el responsable de que la enfermedad se transmita de forma genotípica, aunque para que ésta se manifieste externamente en el animal, es decir de forma fenotípica, es necesaria además la influencia de otros factores, como por ejemplo la alimentación (exceso de calorías y de calcio), peso corporal (exceso de peso), desarrollo músculo-esquelético de la región pélvica (crecimiento desincronizado entre ambos tejidos), distrofia del músculo pectíneo (acortamiento, pérdida de elasticidad y fibrosis del músculo) e incorrecta orientación pélvica por anomalías vertebrales congénitas (segmentos vertebrales de transicióril'P'. Por todo ello, y debido tanto al carácter recesivo como al carácter multifactorial de la enfermedad, puede entenderse que si no se produce una combinación entre estos factores pueden aparecer animales que sean sanos fenotípicamente pero que a la vez sean enfermas genotípicamente, es decir, que no manifiesten la enfermedad externamente pero que la posean a nivel de su código genético. Y aquí es donde radica el problema, es decir, que si estos animales aparentemente sanos se utilizan como reproductores puede llegar a darse el caso de que en alguno de sus descendientes se produzca la combinación de estos factores condicionantes y aparezca un animal que desarrolle la enfermedad, a pesar de haber utilizado para la cría a progenitores aparentemente sanos. PATOLOGÍA. Se trata de una enfermedad hereditaria, es decir que se transmite genéticamente de padres a hijos, pero que no es congénita, o sea que el animal nace con la cadera sana y es durante la fase de crecimiento cuando van apareciendo una serie de alteracíones'ê'. Estas alteraciones consisten básicamente en dos fenómenos: Por un lado se produce una elongación de las estructuras que estabilizan la articulación como son la cápsula articular, el ligamento de la cabeza del fémur y la musculatura periarticular, dando lugar todo ello a la aparición de inestabilidad articular. Por otro lado se alteran las orientaciones espaciales de los huesos que forman la articulación, es decir del acetábulo o del fémur proximal, aunque en ocasiones pueden verse afectados ambos a la vez. Cuando esta altera- , ción de la orientación espacial afecta al acetábulo se manifiesta en forma de hipo o hiperinclinación acetabular, y cuando afecta al fémur proximal se manifiesta en forma de anteversión o retroversión del cuello femoral, coxa vara o coxa valga. En caso de hipoinclinación acetabular, coxa vara y retroversión del cuello femoral no se producen manifestaciones clínicas, es decir, son asintomáticas por lo que no se tratarán. En cambio, en caso de hiperinclinación acetabular, coxa valga y anteversión del cuello femoral sí que se producen manifestaciones clínicas debido a las graves alteraciones a que dan lugar, por lo que sí que habrá que tratarlas. Estas graves alteraciones aparecen como consecuencia de que, debido tanto a la inestabilidad articular como a la incorrecta orientación espacial 80 Displasia de cadera en el perro. Estado actual. J. de la Fuente et al. Clínica Veterinaria de Pequeños Animales (Avepa) Vol. 17, n. º 2, 1997 ósea, las superficies articulares del acetábulo y de la cabeza femoral no contactan totalmente entre ellas durante el movimiento articular sino que lo hacen únicamente a nivel de unas pequeñas zonas de dichas superficies. Ello da lugar a que esas pequeñas zonas soporten una sobrecarga y terminen por lesionarse, apareciendo las clásicas lesiones degenerativas. Estos dos fenómenos comentados, es decir, la inestabilidad articular y la mala orientación espacial bien del acetábulo o bien del fémur proximal, dan lugar durante una primera fase de la enfermedad (Fig. 1) a la aparición de fenómenos de tipo inflamatorio, momento en el cual aparece el dolor-'?'. Si durante esta primera fase no se trata quirúrgica mente mediante una osteotomía correctiva la enfermedad sigue avanzando, entrando ya en una segunda fase (Fig. 2) caracterizada por la aparición de una serie de lesiones degenerativas tales como la destrucción del cartílago articular y del hueso subcondral (esclerosis), el engrosamiento de la cápsula articular, la elongación y engrosamiento del ligamento de la cabeza femoral y su posterior rotura, la deformación del acetábulo y de la cabeza y cuello femoral, la formación de osteófitos periarticulares y la atrofia musculari'?'. La diferenciación entre estas dos fases de la enfermedad, es decir, el antes (Fig. 1) Y el después (Fig. 2) de la aparición de las lesiones degenerativas, es muy importante ya que condicionará el tipo de tratamiento quirúrgico que habrá que realizar en cada caso. DIAGNÓSTICO. El diagnóstico de la displasia de cadera se realiza mediante una minuciosa exploración del animal centrada básicamente en la anamnesis, la inspección, la palpación y el examen radiológico. En primer lugar se realiza la anamnesis, en la cual el propietario nos comenta el tipo de dolor que presenta el perro, y así como durante la fase inicial de la enfermedad éste suele ser de tipo agudo e intermitente, durante la fase avanzada ya es de tipo crónico y continuo. Cuando el animal se encuentra todavía en la fase inicial de la enfermedad la presencia del dolor puede encontrarse Fig. 1. Displasia coxofemoral bilateral en fase inicial, es decir, en la que todavia no han aparecido lesiones degenerativas. Fig. 2. Displasia coxofemoral bilateral en fase avanzada, es decir, en la que ya han aparecido lesiones degenerativas. enmascarada, es decir, puede suceder que el propietario no haya observado que el animal presenta dolor sino que únicamente no se deja tocar la zona de la cadera, o que muestra una agresividad progresiva, o que no 'puede rascarse con las extremidades posteriores, o bien que le cuesta realizar según que tipo de movimientos como subir escaleras o subirse al coche. Estos hechos son perfectamente compatibles con un cuadro de dolor a nivel coxofemoral. En segundo lugar se realiza la inspección del animal durante la marcha para comprobar si presenta algún tipo de cojera. En fases avanzadas de la enfermedad, en las que ya existen lesiones degenerativas, se observa un andar típico que consiste en dar pasos mas cortos de lo normal acompañados de pequeños saltos, consiguiendo de esta forma aligerar el peso que soporta la extremidad afectada. En estas fases avanzadas el estado de la musculatura de la zona pélvica se encuentra atrofiada. 82 Displasia de cadera en el perro. Estado actual. J. de la Fuente el al. Clinica Veterinaria de Pequeños Animales (Avepa) Vol. ! 7. n 2 2, 1997 En tercer lugar se realiza la palpación, centrándola en dos tipos de exámenes, uno con el animal despierto y otro con el animal bajo anestesia general. La palpación realizada con el animal despierto va encaminada principalmente a comprobar si existe o no dolor en la articulación; en cambio, la palpación realizada con el animal bajo anestesia general va encaminada a comprobar la presencia o no de inestabilidad y también la amplitud de movimientos de dicha articulación. Durante el primer examen, es decir con el animal despierto, se estudian las dos articulaciones coxofemorales empezando siempre por la menos afectada y observando la reacción del animal. Se realizan movimientos de flexoextensión y de abducción de la articulación. A un animal enfermo estos movimientos le producirán dolor; en cambio, a un animal sano, no, aunque hay que tener en cuenta que algunos animales aun sin tener dolor reaccionan de forma violenta a esta manipulación o viceversa, es decir, que a pesar de tener mucho dolor no lo manifiestan. Por ello es conveniente explorar antes otras articulaciones, incluso de la extremidad anterior, para comprobar el tipo de reacción que muestra cada animal a la exploración. En aquellos casos en los que ya existan lesiones degenerativas podrá notarse además crepitación al realizar estos movimientos. Una vez realizado el estudio de la palpación con el animal despierto se procede al estudio de la palpación con el animal anestesiado, para poder comprobar de esta forma el grado de estabilidad y la amplitud de movimientos de la articulación. Para la amplitud de movimientos se realizan movimientos de flexión, extensión, abducción, rotación interna y externa, observando si existe o no anquilosis articular. Para la estabilidad se comprueba si existe o no laxitud articular mediante la prueba de Ortolani, la cual consiste en sacar parcialmente la cabeza femoral de la fosa acetabular mediante presión y recolocarla de nuevo, siendo verificado todo ello por palpación. En caso de ser positivo significa que existe inestabilidad articular, lo cual por sí solo ya es un signo patognomónica de la enfermedad(4,22). Finalmente, y como cuarto apartado dentro de la exploración del animal, se realiza un examen radiológico en proyección ventrodorsal con las articulaciones coxofemorales en extensión, los fémures paralelos y con las rótulas situadas en la zona centro de la tróclea femoral, abarcando desde la séptima vértebra lumbar hasta las rótulas. Ha de existir una perfecta simetría entre ambas hemipelvis e igualmente ha de obtenerse una imagen radiológica de calidad suficiente como para permitir su lectura, teniendo la precaución de que quede identificado el lado derecho o el izquierdo del animal. Es conveniente realizar dos tomas de cada proyección, ya que pequeñas variaciones en el posicionamiento del animal pueden llevarnos a un error en el momento de realizar el diagnóstico (19). Una vez obtenida la imagen radiológica ha de procederse a su interpretación. De entre los distintos protocolos para la lectura de estas radiografías cabe destacar por un lado el desarrollado en Europa por la FCl (Fédération Cynologique Internationale) en 1978 y actualizado posteriormente en 1991 (3), Ypor otro lado el desarrollado en Estados Unidos por la OFA (Orthopedic Fundation for Animals) en 1966 y actualizado posteriormente en 1974(5). En 1993 Flückiger (6) desarrolló otro interesante y completo protocolo para la lectura de estas radiografías (Tabla l). Este autor aconseja que, además de realizar la clásica proyección ventrodorsal con las articulaciones coxofemorales en extensión, se realice una segunda proyección igual pero con dichas articulaciones en flexión. De todas formas hay que comentar que Flückiger no tiene en cuenta la displasia de fémur proximal, por lo que a este protocolo es aconsejable añadirle la lectura del ángulo cérvico diafisario que ronda los 140 0 y el ángulo de anteversión del cuello femoral que ronda los 15 0 (18). Prieur(24)aconseja calcular también el ángulo de inclinación acetabular en una proyección transversa al eje longitudinal de la pelvis (Fig. 3), considerando como normales aquellos valores que se encuentren por debajo de los 50 0 según un eje horizontal (Fig. 4). A pesar de que este cálculo es de suma importancia ya que muestra la cobertura real que el acetábulo proporciona a la cabeza femoral, la dificultad en realizar esta proyección radiológica especialmente en perros de gran talla hace desestimar en muchas ocasiones su utilización. Hay que hacer hincapié que en Europa, según la FCl (Fédération Cynologique Inter83 Oisplasia de cadera en el perro. Estado actual. J. de la Fuente et al. Clinica Veterinaria de Pequeños Animales (Avepa) Vol. 17, n." 2, 1997 al -e e: U e: ct íij o U "ili '¡¡; Q)- e: QQ " ""O 'tl el "¡¡j "¡¡j > ~Q) e ~Q) Q) ..91 ... E ""O E el ro el Q) ~ o » "~ el > Ci <IJ .... <IJ ""¡¡j e > o ro ooo E .... .s e: .s e: E > e o g .2) Q) <C 01 01 Q) Q) oe: U Q .¡¡; <C .¡¡; co .... el ro U-l e -o '0 N ce ce ~ N \D ...... ...... ...... ::l O 6 M r'- M .... ...... /\ e ::l c.. E <IJ <IJ <IJ E .8 E =ª .... .8 .s ""ê ~ E o ro ~ ...... ;3 ro Q) Q) .6- .8 e: C0 .8 01 e? .8 e: el ""ê' <IJ Q) íij <IJ Q) <IJ ro Q) s o .6o .... o el 01 oi oi ro <IJ .s .... .= :; ro ::o ::o e: g " Q) "Q) E Q) .... <IJ .:;:: .c el » ro ..c: el Q) .c el o '¡¡; '¡¡; '¡¡; o u ro el u ro E u o- .8 '$ 's ro e: ro :~ e: ro e: ro .... 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Clínica Veterinaria de Pequeños Animales (Avepa) Vol. 17. n." 2. 1997 Fig. 3. Proyección radiológica transversa al eje longitudinal de la pelvis, en la que se observa la cobertura real que el acetábulo proporciona a la cabeza femoral. (Imagen cedida por el Or. Ramón Sever de la Unidad de Cirugía de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza). nationa/e), no puede certificarse a un perro como libre de displasia de cadera hasta los 12 meses de edad, excepto en las razas gigantes en que la edad mínima ha de ser de 18 meses. Ello significa que cualquier examen realizado a un perro de menos de 12 o 18 meses de edad (dependiendo de la raza) sólo podrá certificar que en el momento en que se realiza el examen el animal está libre de displasia de cadera, pero ello no implica que el animal no pueda manifestar la enfermedad hasta lós 12 o 18 meses de edad. Por contra, en Estados Unidos, según la OFA (Orthopedic Fundation for Anima/s), dicha certificación no puede realizarse hasta los 2 años de edad. TRATAMIENTO. En el momento de plantear el tratamiento quirúrgico de un animal con displasia de cadera hay que partir de la base de si en la articulación existen o no lesiones degenerativas. Si todavía no existen tales lesiones, o bien dichas lesiones son muy leves (Fig. 1), el tratamiento indicado consistirá en realizar osteotomías correctivas, ya sean de acetábulo (Fig. 5) o bien de fémur proximal (Fig. 6). Si por el contrario ya existen tales lesiones (Fig. 2) se optará por realizar artroplastias, bien de excisión (Fig. 7) o de sustitución (Fig. 8). Otro factor condicionante que también hay que tener muy en cuenta en el momento de decidir el tipo de tratamiento es la laxitud articular, ya que una articulación en la que exista una gran Fig. 4. Ángulo correcto de inclinación acetabular en el perro. Fig. 5. Triple osteotomía de cadera. laxitud articular (Fig. 9) no será candidata a una osteotomía correctiva sino que lo será a una artroplastia?', En aquellos casos en los que se decida realizar una osteotomía correctiva, es decir en aquellos casos en los que todavía no existan lesiones degenerativas y en los que el grado de laxitud articular sea moderado (Fig. 1), hay que determinar si la alteración afecta al acetábulo o bien afecta al fémur proximal. Como hemos comentado anteriormente, tanto la hipoinc1inación acetabular, la coxa vara, como la retroversión del cuello femoral no provocan alteraciones funcionales, por lo que no se tratarán. En cambio, la hiperinclinación acetabular, la coxa valga, y la anteversión del cuello femoral sí que provocan 86 Dísplesta de cadera en el perro. Estado actual. J. de la Fuente et al. Clinica Veterinaria de Pequeños Animales (Avepa) Vol. 17. n.º 2.1997 Fig. 6. Osteotomía intertrocantérica. Fig. 7. Artroplastia de escisión. graves alteraciones, por lo que deberán ser tratadas. Si nos encontramos ante una hiperinclinación acetabular, es decir, que el ángulo de inclinación acetabular sea mayor de 50 0 (Fig. 4), el tratamiento consistirá en realizar una triple osteotomía de cadera (Fig. 5). Esta técnica consiste en liberar el acetábulo de sus tres fijaciones óseas (ilion, isquion y pubis), colocarlo a continuación con una inclinación suficiente como para que proporcione una correcta cobertura a la cabeza del fémur y estabilizarlo finalmente mediante una placa de osteosíntesis colocada en el ilion y con un cerclaje en el isquionv". Si se trata de una coxa valga, es decir, de que el ángulo cérvico diafisario sea mayor de 140 0 , o bien si se trata de una anteversión del I Fig. 8. Artroplaslia de sustitución. (Imagen cedida por los Profesores U. Matis y R. Kóstlín de la Unidad de Cirugía de la Facultad de Vetèrínaría de Munich). Fig. 9. Displasia de cadera bilateral en la que existe una gran laxitud articular. cuello femoral, es decir, de que el ángulo de anteversión sea mayor de 15 0, habrá que realizar una osteotomía intertrocantérica (Fig. 6). Esta técnica consiste en practicar una osteotomía justo por encima del trocánter menor de fémur, a continuación realizar una ostectomía en cuña del fragmento proximal y finalmente estabilizarlo mediante una placa de osteosíntesis'êê' . Por contra, si ya existen lesiones degenerativas (Fig. 2) o bien el grado de laxitud articular es muy marcado (Fig. 9), el tratamiento indicado consistirá en realizar una artroplastia de excisión en aquellos casos en que el animal no supere los 15-20 kg, o bien una artroplastia de sustitución en aquellos casos en los que el animal supere los 15-20 kg. La artroplastia de excisión consiste en elimi87 Displasia de cadera en el perro. Estado actual. J. de la Fuente et al. Clinica Veterinaria de Pequeños Animales (Avepa) Vol. 17, n." 2, 1997 nar la cabeza y el cuello femoral (Fig. 7) con lo que, a pesar de que la amplitud de movimientos queda limitada aproximadamente en un 25 %, se consigue eliminar el dolorv?'. La artroplastia de sustitución consiste en eliminar tanto la cabeza y cuello femoral como el acetábulo, y sustituirlos por unos componentes protésicos (Fig. 8). Mediante esta técnica se consigue eliminar el dolor y además se conserva el 100 %de la amplitud de movimientos de la articulación. En la actualidad el tipo de prótesis total de cadera más utilizada es la modular, es decir que el componente femoral consta de dos módulos, por un lado la cabeza femoral y por otro lado el vástago fernoral'ê", DISCUSIÓN. El control de la displasia de cadera en el perro ha de ir encaminado principalmente a la prevención de la enferrnedad'P'. Existen países, como por ejemplo Suecia, en los que se han realizado verdaderos esfuerzos para intentar conseguir su erradicación obteniendo muy buenos resultados'?'. Para ello hay que conseguir la cooperación conjunta de tres elementos como son el criador, el veterinario y el propietario del animal. El criador ha de proceder a una minuciosa y estricta selección de los reproductores que utiliza para la cría, descartando tanto los animales que padezcan la enfermedad como los que sean sospechosos de padecerla debido a sus antecedentes familiares, aunque se trate de animales de gran valor económico. En segundo lugar, el veterinario, por un lado, tiene que conocer lo suficientemente la enfermedad como para poder realizar diagnósticos precisos y evitar de esta forma que animales con cuadros leves puedan pasar inadvertidos, y por otro lado, ha de aconsejar a los criadores y a los propietarios para que no utilizen estos animales enfermos como reproductores debido a las nefastas consecuencias que ello puede acarrear. Por último, el propietario, al igual que el criador, es el que decidirá si utilizar o no el animal como reproductor, de ahí la gran importancia del veterinario a la hora de hacerle comprender el grave problema de que se trata. Hay que hacer hincapié en distinguir claramente los dos estadios o fases por las que evoluciona la enfermedad, que son el antes y el después de que aparezcan lesiones degenerativas a nivel de la articulación. Esto es decisivo tanto a la hora de realizar el diagnóstico como a la hora de decidir qué tratamiento es el más adecuado. Respecto al diagnóstico hay que tener en cuenta que, si bien en ocasiones los signos son muy claros (cojera, atrofia muscular de la zona pélvica, imposibilidad de realizar ciertos ejercicios, dolor a la manipulación, coxartrosis) y consiguientemente resulta sencillo realizar dicho diagnóstico, en otras ocasiones es realmente difícil llegar a diagnosticar la enfermedad, sobre todo en los estadías iniciales de la misma. En el momento de realizar el diagnóstico hay que tener en cuenta por un lado que no siempre aparecen juntos todos los signos característicos de la enfermedad, es decir la inestabilidad, el dolor, la disfunción y la coxartrosis, y por otro lado, que en ocasiones estos signos están presentes pero es difícilllegar a evidenciarlos (14). Vamos a continuación a detallar estos cuatro signos característicos de la enfermedad: Sobre la inestabilidad articular diremos que actualmente este concepto está tomando cada vez más importancia dentro del diagnóstico precoz de la enfermedad, ya que se le considera como el primer signo que aparece en estas caderas displásicas'tê'. En ocasiones pueden encontrarse animales con un ligero dolor, sin signos radiológicos, pero con el signo de Ortolani positivo, o lo que es lo mismo, con inestabilidad articular. Si estas articulaciones inestables no son tratadas con urgencia mediante osteotomías correctivas, evolucionarán con toda probabilidad hacia una coxartrosis(l7, 26). Sobre el dolor diremos que si bien en ocasiones su presencia es muy clara, en otras ocasiones pueden plantearse serias dudas de si la respuesta que obtenemos del animal durante la manipulación se corresponde realmente con el cuadro de dolor que sufre o no. Por ejemplo, cuando un animal ofrece resistencia y se queja mucho al realizarle movimientos de flexo-extensión y abducción de la articulación pero es difícildeterminar si ello es debido a que siente dolor o bien es debido a que rehusa dejarse manipular por un extraño. Por contra, en otras ocasiones hay animales que tienen dolor en la articulación pero que 88 , '. Displasia de cadera en el perro. Estado actual. J. de la Fuente et al. Clínica Veterinaria de Pequeños Animales (Avepa) Vol. 17, n." 2, 1997 no lo manifiestan claramente durante el exarncn debido a la situación de estrés que sufren en esos momentos. En todos estos casos es conveniente realizar la exploración generalizada de otras articulaciones y observar la respuesta del animal. Sobre la disfunción, al igual de lo que sucede con el dolor, también diremos que si bien en ocasiones su presencia es evidente, en otras ocasiones es difícil llegar a detectarla. Por ejemplo, existen casos en los que la disfunción consiste únicamente en que el animal no puede subir al coche, o bien que no quiere jugar con otros perros. Estos pequeños detalles hay que obtenerlos del propietario durante la anamnesis, ya que aunque parezca que no tienen importancia en ocasiones son el punto de partida del diagnóstico precoz de la enfermedad. Sobre la coxartrosis diremos que su determinación se realiza principalmente a través del examen radiológico. En este apartado hay que volver a recordar las dos fases por las que atraviesa la enfermedad, la primera en la que todavía no existen lesiones degenerativas y la segunda en la que ya han aparecido dichas lesiones. Al igual que sucedía en los anteriores apartados, la dificultad en la interpretación del examen radiológico se nos plantea cuando nos encontramos ante animales en los que los signos de la enfermedad no son demasiado evidentes, es decir, cuando se encuentran en la primera fase de la enfermedad en la que todavía no han aparecido lesiones deqeneratívasí'?'. En estos casos, en el momento de estudiar las imágenes radiológicas resulta de gran ayuda seguir los distintos protocolos desarrollados para tal fin, entre los cuáles destacamos el descrito por Flückíqcr>'. Este protocolo está desarrollado a partir de los descritos en Europa por la F.c.l. (Fédératia n Cynologique Internationale) en 1978 y el descrito conjuntamente por la British Veterinary Association y la German Shepherd Dog Improuement Foundation en 1978, intentando simplificar los criterios de ambos e introduciendo conceptos como son la estabilidad articular y la línea de Margan. Distintos autores discuten la eficacia del estudio radiológico de la displasia de cadera en la tradicional proyección ventrodorsal con las articulaciones coxofemorales en extensión y los fémures paralelos, si éste no va acompañado de un estudio de la estabilidad de la articulación. Ello es debido a que al examinar estas radiografías puede suceder que animales en los que todavía no hayan aparecido alteraciones a nivel óseo y en los que el único signo de la enfermedad sea una laxitud articular, sean diagnosticados como libres de la enfermedad ya que dicha laxitud en ocasiones no queda reflejada en este tipo de imágenes radiológicas. Por ello proponen la necesidad de realizar conjuntamente a estos estudios radiológicos otras tomas en las que se provoque una distracción de la articulación(2,27,28). Otros autores comentan también que en el momento de valorar la laxitud articular que existe en una imagen radiológica hay que tener en cuenta si el animal se encuentra despierto, sedado o bajo anestesia general, ya que las imágenes obtenidas en cada caso pueden ser muy distintas'l'". Dentro de este apartado del diagnóstico por radiología hay que hacer alguna consideración: en primer lugar, que si bien la displasia de cadera es la principal causa de coxartrosis en el perro, podemos encontrar casos en los que dicha lesión degenerativa haya sido provocada por otro tipo de enfermedades como por ejemplo artritis sépticas, artritis inmunomediadas de tipo erosivo, necrosis isquémicas de la cabeza femoral, fracturas no tratadas de acetábulo o de cabeza femoral, e incluso coxartrosis de tipa senil. Por ella, en ocasiones, al diagnosticar una coxartrosis puede caerse en el error de atribuirle la etiología a una displasia de cadera cuando quizás haya .sido otro el agente causal. La otra consideración a destacar consiste en que en perros de razas de gran talla, como por ejemplo el Mastín español, Montaña de los Pirineos y Terranova, la anatomía de sus caderas puede inducir a confusión en el momento de realizar el diagnóstico radiológico. Ello es debido a que en estas razas la anatomía de una articulación coxofemoral sana difiere en algunos aspectos de la anatomía de una articulación coxofemoral sana de razas de menos talla, como por ejemplo el Pastor alemán, Pastor belga, Labrador, Boxer y Golden Retriever. Dentro del apartado del tratamiento quirúrgico de la displasia de cadera conviene destacar que, 'si bien existe acuerdo unánime en el tratamiento más indicado de los animales en los que ya existen lesiones degenerativas, en 90