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Artritis reumatoide canina : a propósito de un caso

Agut Giménez, Amalia; Sánchez Valverde, M. A.; Conde, J.; Murciano, J..; Laredo Álvarez, Francisco Ginés

Abstract

En el presente trabajo se analiza un caso de artritis reumatoide canina, mostrando las diferentes pruebas efectuadas para su diagnóstico, los tratamientos utilizados y los resultados obtenidos tras la aplicación de los mismos. En todas las 'revisiones, se realizaban de forma sistemática estudios radiográficos de las articulaciones afectadas, análisis sanguíneo que incluía la realización del proteinograma y estudio del líquido sinovial, lo que permitió seguir puntualmente la evolución del proceso. Tras el sacrificio del animal se efectuaron los exámenes anatomopatológicos de las articulaciones lesionadas, confirmando el diagnóstico clínico previo de artritis reumatoide canina.

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ARTRITIS REUMATOIDE CANINA: A PROPÓSITO DE UN CASO. A. Agut*, M.A. Sánchez-Valvcrde", J. Conde:", J. Murciano", EG. Laredo" RESUMEN. En el presente trabajo se analiza un caso de artritis reumatoide canina, mostrando las diferentes pruebas efectuadas para su diagnóstico, los tratamientos utilizados y los resultados obtenidos tras la aplicación de los mismos. En todas las 'revisiones, se realizaban de forma sistemática estudios radiográficos de las articulaciones afectadas, análisis sanguíneo que incluía la realización del proteinograma y estudio del líquido sinovial, lo que permitió seguir puntualmente la evolución del proceso. Tras el sacrificio del animal se efectuaron los exámenes anatomopatológicos de las articulaciones lesionadas, confirmando el diagnóstico clínico previo de artritis reumatoide canina. Palabras clave: Artritis reumatoide canina; Artritis inmunomediada erosiva; Inmunoartritis canina. INTRODUCCIÓN. Las artritis inmunomediadas o inmunoartritis quedan clasificadas dentro de las afecciones articulares inflamatorias purulentas de origen no infeccioso(ll), siendo lacausa última, como en todas las enfermedades autoinmunes, una respuesta inmune anormal que actúa directamente contra las células del propio individuov. 4,8). En la especie canina las artritis inmunomediadas se han dividido clásicamente en dos grandes grupos: las de tipo erosivo ylas de tipo no erosivo (10,16).Las de tipo erosivo son similares, si no iguales, en sus manifestaciones clínicas, modelos radiológicos yhallazgos laboratoriales a la artritis reumatoide de la especie humana, yactualmente se conoce este tipo de artritis, que cursa con pérdida y destrucción de cartílago articular yde hueso subcondral, como artritis reumatoide canina(2,3, 6,14). "Departamento de Patología Animal (Unidad de Cirugía). Facultad de Veterinaria de Murcia. Campus de Espinardo. 30071 Murcia. '""~'ClínicaCanina de Elche. Avda. de la Libertad, 144. 03205. Elche (Alicante). ABSTRACT. The present study shows a case of canine rheumatoid arhritis. Different systems of diagnosis carried out, treatment applied, and results at short and lonq-term are reviewed. In every re-examination a complete hemogram, including proteinogram, and a synovial fluid analysis were carried out, moreover radiographs of affected joints were taken. This systematic procedure allows us to know the evolution after every treatment. After patient euthanasia, pathologic lesions of affected joints were analyzed and the clinic diagnosis of rheumatoid arthritis was corroborated. Key words: Canine rheumatoid arthritis; lrnmune-rnediated erosive arthritis; Canine immunoarthritis. Hasta la fecha, las investigaciones de la artritis reumatoide canina (ARC) no han logrado determinar su causa. Se han sospechado agentes infecciosos, pero investigaciones repetidas yextensas no han identificado un microorganismo o microorganismos responsables de la enfermedadüvï. La ARC es una afección poliarticular relativamente rara, con un bajísimo porcentaje de incidencia(15,16).Se manifiesta inicialmente por una leve cojera con inflamación de los tejidos blandos periarticulares; posteriormente se localiza definitivamente en algunas articulaciones, comenzando a aparecer claros signos radiográficos. Las lesiones más evidentes se presentan en carpo ytarso, aunque codo, rodilla, hombro ycadera pueden desarrollar imágenes radiográficas semejantesé. 7,12,16). Aunque en los primeros estadios las radiografías no muestran alteraciones articulares, los cambios en el líquido sinovial son indicativos del proceso 240 Artritis reumatoide canina: a propósito de un caso. A. Agut et al. Clínica Veterinaria de Pequeños animales (Avepa) Vol. 15, n.!l4, 1995 inflamatorio, apareciendo una alta proporción de ncutrófilos en la población celular sinovial y un descenso en la calidad del coágulo de mucinaü '. 19,21).Al mismo tiempo aparecen modificaciones en el hemograma que reflejan una alteración inflamatoria generalizada(9, 10,13). Dependiendo del ambiente y de la aptitud del perro afectado por la enfermedad, algunos pacientes, tras la instauración del tratamiento, pueden llegar a desarrollar una vida normal. Sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones, el diagnóstico es tardío y la evolución es mala, observándose una progresiva pérdida de las funciones de las articulaciones afectadas, siendo el destino final de estos animales la eutanasia, a causa de la incapacidad para caminar y a los problemas secundarios añadidos a dicha incapacidadü. 10,14,15). El objetivo del presente trabajo es analizar un caso de ARC, exponiendo la sistemática seguida para su diagnóstico, los tratamientos efectuados y la evolución a corto y largo plazo que sufrió el animal. CASO CLÍNICO. Remitida por una clínica veterinaria, se atendió en los Servicios Clínicos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia una perra Pastor alemán de 5 años de edad, aquejada de una cojera que afectaba a las cuatro extremidades desde hacía 3 meses. En la inspección se observó que el animal presentaba un claro síndrome de plantigradismo de las cuatro extremidades; en las anteriores apoyaba con las falanges, metacarpianos y carpo, yen las posteriores el apoyo se efectuaba sobre las falanges, metatarsianos y tarso (Fig. 1). La dificultad para la marcha era evidente. A la palpación se apreció la inflamación de los tejidos blandos periarticulares de los carpos y tarsos, permaneciendo normales el resto de las articulaciones. Las articulaciones carpianas y tarsianas estaban aumentadas de tamaño, siendo positiva la prueba de la transmisión de la presión, lo que indicaba un acúmulo de líquido sinovial. Se constató que la palpación articular producía crepitación e intenso dolor ál animal. Toda la sintomatología era más evidente en las extremidades anteriores que en las posteriores. El examen clínico hacía sospechar de una poliartritis y se inició la realización de las pruebas diagnósticas complementarias para determinar el tipo exacto de poliartritis, en vistas a instaurar un tratamiento adecuado. J Fig. 1. Imagen del animal en el momento de presentarse en nuestra dinica. Obsérvese la forma de apoyo de las extremidades tanto anteriores como posteriores. Examen radiológico. El examen radiológico se llevó a cabo con el animal tranquilizado y para mantenerlo en la posición adecuada se utilizaron cuñas de goma y sacos de arena. Se efectuaron radiografías anteroposteriores (AP) y laterales (L)de ambos carpos y tarsos. En todos los casos se utilizaron chasis con pantallas universales. En todas las radiografías se apreciaba con claridad la inflamación de los tejidos blandos periarticulares, acompañada de un discreto incremento del tamaño de la cápsula articular por acúmulo de líquido sinovial. El análisis de los huesos carpianos y tarsianos mostraba modificaciones de la estructura ósea con pérdida de densidad (Figs. 2 y 3). Analítica sanguínea. Se realizó una analítica sanguínea completa (Tabla I), observándose un número normal de hematíes, y valores también normales del hematocrito y hemoglobina. Por contra, se manifestó una marcada leucocitosis (25.000 Ieuc.yul) que en la fórmula leucocitaria reflejaba una fuerte neutrofilia (84 %). La bioquímica realizada determinó unos valores normales de la aspartatoaminotransferasa (ASAT) y de la alaninoaminotransferasa (ALAT), mientras que la lactatodeshidrogenasa (LDH) presentaba valores muy elevados (446 Ul/l), al igual que la fosfatasa alcalina (1.952 Ul/l). Las proteínas totales aparecieron ligeramente aumentadas (8,5 g/di), y la realización de la electroforesis demostró una ligera hiperalbuminemia (4,4 g/di) y aumento de las alfa-2-globulinas (1,14 g/dI), manteniéndose el cociente albúminas/ globulinas en 1, 19. 241 Artritis reumatoide canina: a propósito de un caso. A. Agut et al. Clínica Veterinaria de Pequeños animales (Avepa) Vol. 15, n." 4, 1995 Fig. 2. Radiografia anteroposterior (AP) del carpo en el que se efectuó el diagnóstico. Se puede apreciar la intensa inflamación de los tejidos blandos periarticulares (flecha ancha), la dilatación de la cápsula articular (flecha estrecha) yla pérdida de densidad ósea de los huesos carpianos (asterisco). Fig. 3. Radiografia anteroposterior (AP) del tarso en el dia en que se efectuó el diagnóstico. Se observa la pérdida de densidad ósea de los huesos tarsianos (asterisco). Tabla I. Valores de la analitica sanguínea ydel liquido sinovial en el momento del diagnóstico yen las revisiones tras los diferentes tratamientos. Día 160 90 Euo/ución Diagnóstico Tratamiento Tratamiento con con aspirina glucocorticoides ANAúnCA SANGUÍNEA Eritracitos Normal Normal Normal Hemoglobina Normal Normal Normal Hematocrito Normal Normal Normal Leucocitos 25.000 leuc.zul 22.000 leuc.zul 23.000 leuc.zul Fórmula leucocitaria Neutroíílía (84 %) Neutrofilia (85 %) Neutrofília (93 %) Proteínas totales 8,5 g/di 8,2 g/di 8,2 g/di A Ifa-2-globulina 1,14 g/di 1,19 g/di 1,21 g/di Fosfatasa alcalina 1.952 Ulli Normal Normal ASAT Normal Normal Normal ALAT Normal Normal Normal LDH 446 Ulli 99 Ulli Normal ANAúTICA LÍQUIDO SINOVIAL Color Amarillento Amarillento Amarillento Células Neutrófilos +Neutrófilos +Neutrófilos + Coógu/o de mucina Pobre Pobre Pobre 180 3 meses sin tratamiento Normal Normal Normal 22.000 leuc.zul Neutrofilia (96 %) 8,2 g/di 1,18 g/di Normal Normal Normal Normal Amarillento Neutrófilos + Pobre Analítica del líquido sinovial. Se realizó una punción aséptica de una de las articulaciones carpianas, extrayéndose 2 mi de líquido sinovial, que presentaba macroscópicamente un aspecto amarillento turbio y muy baja viscosidad. Las extensiones analizadas microscópicamente demostraron la presencia de un gran número de neutrófilos. La prueba del coágulo de mucina ofreció un coágulo de mala calidad, pequeño y friable, rodeado de una solución turbia (Tabla I). Diagnóstico. Los signos radiográficos de las alteraciones poliarticulares de tipo erosivo, simetría de las lesiones y localización de éstas, elevación en la analítica sanguínea de la fosfatasa alcalina y lactatodeshidrogenasa, y el examen sinovial con presencia de gran cantidad de neutrófilos y baja calidad del coágulo de mucina hacían sospechar fundamentadamente de ARC. En este momento se decidió contrastar los datos adquiridos con la 242 Artritis reumatoide canina: a propósito de un caso. A. Agut et al. Clínica Veterinaria de Pequeños animales (Avepa) Vol. IS, n. 2 4, 1995 tabla de criterios diagnósticos para la artritis reumatoide elaborada por la Asociación Americana de Reumatísmota u. Esta tabla fue creada para el diagnóstico de la artritis reumatoide humana, pero es aplicada en la especie canina por numerosos autoress. 10, 11). La tabla consta de 11 criterios; la presencia en un paciente de siete o más de ellos define una artritis reumatoide clásica, siempre que aparezcan dos de los tres criterios siguientes: cambios radiológicos típicos de la AR, positividad al test del factor reumatoide y cambios histológicos característicos de la membrana sinovial; si aparecen cinco o seis, se clasifica como artritis reumatoide definida, y la presencia de tres o cuatro hace sospechar de la existencia de artritis reumatoideüv'. En nuestro caso se pudieron comprobar seis de los criterios: • Dolor articular y sensibilidad al movimiento. • Inflamación de la articulación. • Inflamación de una segunda articulación. • Inflamación articular simétrica. • Cambios radiolóqicos típicos de la AR. • Escaso precipitado de mucina en el líquido sinovial. Tras la evaluación de todo el conjunto de pruebas realizadas, el diagnóstico emitido fue el de artritis reumatoide canina definida (presencia de cinco o seis criterios de artritis reumatoide). Fig. 4. Radiografia AP del carpa tras 60 dias de tratamiento con aspirina. Los tejidos blandos periarticulares continúan inflamados yla cápsula articular dilatada (flechas anchas), yla densidad ósea permanece alterada apareciendo lesiones quisticas (flechas estrechas). Se puede localizar el inicio de procesos degenerativos secundarios con la formación de espolones (flechas pequeñas). Fig. 5. Radiografia AP del tarso tras 60 dias de tratamiento con aspirina. Se pueden identificar procesos degenerativos óseos secundarios con la formación de espolones (flechas). Tratamiento. El tratamiento aplicado fue el recomendado por Alexander et al (1976), Lipowitz (1985 y 1989) y Clark (1994)(1, 6, 11, 12)como tratamiento inicial de la ARe. Dicho tratamiento consiste en la administración de aspirina por vía oral a dosis de 25 mg/kpv tres veces al día durante 15 días. Transcurrido este período, la cantidad de fármaco se disminuye a la mitad, continuándose con dicha dosis durante otros 15 días. La reducción progresiva de la cantidad de aspirina a la mitad, cada 2 semanas, se mantiene hasta que la dosis sea de 3 mg/kgv tres veces al día, con lo cual se habrán completado 2 meses de tratamiento. Se citó de nuevo al paciente para comprobar la evolución. Evolución. Después del tratamiento inicial, el perro se sometió a revisión. A la palpación se seguía apreciando el aumento de la cantidad de líquido sinovial de las articulaciones afectadas y la inflamación de los tejidos periarticulares. Las radiografías de los carpos revelaron una osteolisis en forma de quistes subcondrales, más avanzada que en el' estadio anterior (Fig. 4), con formación de espolones periarticulares, que también se apreciaron 243 Artritis reumatoide canina: a propósito de un caso. A. Agut et al. Clínica Veterinaria de Pequeños animales (Avepa) Vol. 15,0. 2 4,1995 en los tarsos (Fig. 5). El perro continuaba teniendo leucocitosis con una neutro filia acentuada (85 %) e hiperproteinemia (8,2 g/di) con tasas elevadas de aHa-2-globulinas (1,19 g/di), y aunque la fosfatasa alcalina había descendido, la LDH se mantenía elevada (99 Ulli) (Tabla I). El análisis del líquido sinovial mantenía las mismas características que en el examen anterior. Este nuevo examen nos reveló que la enfermedad seguía progresando, no habiendo sido efectivo el tratamiento con aspirina. Tomamos como alternativa de tratamiento la utilización de glucocorticoides (4, 6, la, 11, 16). Se eligió la prednisolona (4, la, 11) con la siguiente pauta de uso: se inició el tratamiento por vía intramuscular a dosis de 1 mg/kpv dos veces al día, durante 2 días; se continuó con dosis orales de 0,5 mg/kpv dos veces al día, durante 4 días; posteriormente se siguió la misma dosis en días alternos durante una semana, para terminar reduciendo la dosis a la mitad, en una sola toma diaria durante los 15 días siguientes, con lo que completamos un período de tratamiento de un mes, tras el cual se le citó para una nueva revisión. Al efectuar la inspección y palpación del paciente se detectó una disminución en la inflamación de los tejidos periarticulares. Esta disminución era también evidente en las placas radiográficas .obtenidas; sin embargo la destrucción ósea era mayor, pudiéndose observar la desorganización del hueso subcondral, lo cual producía un aumento del espacio articular y la mayor inestabilidad de las articulaciones carpianas (Fig. 6). En el tarso, los espolones eran mucho más evidentes que en la revisión anterior. El animal seguía manteniendo la neutrofilia (93 %); los niveles de la LDH se habían normalizado, pero persistía la hiperproteinemia (8,2 g/di). El proteinograma continuaba revelando un aumento de las alfa-2-globuIinas (1,21 g/di). En el examen del líquido sinovial se observaron las mismas alteraciones descritas con anterioridad. A pesar de nuestras indicaciones para iniciar un tratamiento combinado de antiinflamatorios y citostátícosa. 6, la, 12), los propietarios del animal, cansados de los largos tratamientos, decidieron no seguir tratándolo y mantenerlo mientras su calidad de vida fuera aceptable. Les recomendamos volver para una nueva revisión a los 3 meses. En esta nueva revisión los tejidos periarticulares volvían a estar inflamados y el acúmulo de líquido sinovial era evidente. Las radiografías mostraban una estabilización del proceso destructivo y en el hemograma permanecía la marcada neutrofilia (96 %) y la hiperproteinemia (8,2 g/dI), con aumento de las alfa-2-globulinas (1,18 g/dI). El análisis del líquido sinovial reveló las mismas características que en las revisiones anteriores. Se les recomendó a los dueños que, aunque no lo hicieran de forma constante, mantuvieran al menos largos períodos de tratamiento con aspirina, a dosis de mantenimiento (3 mg/kpv tres veces al día), alternándolos COl} períodos de utilización de prednisolona cuandò la inflamación de las articulaciones fuera más evidente. Estos tratamientos fueron controlados sistemáticamente en la clínica remisora del caso. Finalmente, tras un año y medio de control, el deterioro en la capacidad de caminar del animal se complicó con la presencia de una piómetra, y los dueños decidieron realizar la eutanasia del animal, accediendo a la toma de muestras de las articulaciones carpianas para el estudio anatomopatológico. Examen anatomopatológico. El análisis de las muestras de carpo fue realizado por la Unidad de Histología y Anatomía Patológica de nuestros servicios clínicos. Se utilizaron las tinciones de hematoxilina-eosina y azul de Prusia. Las observaciones microscópicas fueron: presencia de artritis de tipo proliferativo con infiltrado de células plasmáticas y macrófagos cargados de hemosiderina, y presencia de pigmento de color marrón extra celular (Figs. 7-9). El diagnóstico final emitido tras dichas observaciones fue el de que todas ellas eran compatibles con la presencia de ARe. A partir de este momento teníamos ya siete criterios característicos de ARC, de los cuales dos pertenecían a los definitorios de ARC clásica, con lo que podemos confirmar el diagnóstico emitido de ARC y darlo por definitivo. DISCUSIÓN. La ARC es una enfermedad de muy escasa presentación, llegando Pedersen et al (1983) a afirmar que tan sólo está presente en dos de cada 25.000 perros examinados en los hospitales veterinaríosue', y aunque Newton (1981) señala que todas las razas pueden tener las mismas posibilidades de padecer la enfermedad (15), su aparición está claramente asociada a razas caninas de pequeño tamañoe. la, 16), por lo que la incidencia, como en este caso, en una perra Pastor alemán 244 Artritis reumatoide canina: a propósito de un caso. A. Agut et a/. Clinica Veterinaria de Pequeños animales (Avepa) Vol. IS, n. 2 4, 1995 Fig. 7. Hiperplasia vellosa yacúmulo de pigmento marrón extracelular. H.E. Barra= 100 um. Fig. 6. Radiografía AP de los carpos a los 90 días (tras 30 días con tratamiento de glucocorticoides). Apreciamos una ampliación del espacio articular (flecha ancha) con incongruencia de la articulación. Se siguen apreciando los espolones óseos (flecha estrecha) ylas lesiones quisticas (flecha pequeña). Fig. 8. Infiltrado inflamatorio constituido por linfocitos, células plasmáticas ymacrófagos con pigmento de hemosiderina. H.E. Barra = 50 um . . ' Fig. 9. Coloración azul de pigmento de hemosiderina con azul de Prusia. Barra = 50 um, 245 Artritis reumatoide canina: a propósito de un caso. A. Agut et al. Clínica Veterinaria de Pequeños animales (Avepa) Vol. 15, n." 4, 1995 de más de 30 kg de peso, puede considerarse como ocasional. El diagnóstico de la ARC es francamente complicado, ya que no existen pruebas específicas que puedan orientar hacia su diagnóstico definítivoü10). La mayoría de los autores recomiendan la realización del mayor número posible de pruebas diagnósticas, y examinar los resultados y su posible compatibilidad con la presencia de AR04, 6, 10). Cuando un número razonable de signos o síntomas son compatibles con la enfermedad, se puede sospechar fundamentadamente de la misma y emitir un diagnóstico definiüvoe10-12). Los hallazgos radiológicos iniciales pueden no ser característicos, mostrando tan sólo una ampliación del espacio articular, pero posteriormente se hacen evidentes la pérdida de cartílago articular, las modificaciones estructurales del hueso subcondral con disminución de la densidad ósea y la aparición de lesiones quísticas por la penetración de sinovia, todo lo cual define una artritis de tipo erosivoz. 5, 7). Durante este período debería establecerse un diagnóstico diferencial con el lupus eritematoso y la enfermedad de Lyme, ya que ambas producen una poliartritis cuyo origen es, al igual que el de la ARC, de tipo inmunológico; sin embargo, en ambos casos las lesiones a nivel articular son de tipo no erosivo y por lo tanto en las radiografías no aparecen lesiones del cartílago articular con formación de quistes subcondrales (11, 18). En los estadios finales, debido a la enfermedad articular degenerativa secundaria, pueden apreciarse osteofitos en forma de espolones óseos y calcificación de los tejidos blandos periartícularesé. 7,10,12). Sería en este período necesario establecer un diagnóstico diferencial con la leishmaniosis, que también puede producir lesiones de tipo productivo o erosivo, aunque rara vez afecta únicamente a las articulaciones, siendo la presentación más frecuenté en la diáfisis de los huesos largos, sobre todo en el punto de penetración de la arteria nutriciav'". En la analítica sanguínea a menudo los hemogramas son normales, pero es frecuente que aparezca leucocitosis, por lo general acompañada de neutrofilia. El proteinograma puede ser normal o revelar una ligera hipoalbuminemia, con elevaciones variables de las aHa-2-globulinas y de las gammaqlobulinasv, 10, 13, 16). Los cambios en el líquido sinovial son indicativos de un proceso inflamatorio en la membrana sinovial. Se manifiestan con la presencia de coloraciones amarillas turbias o pardas, elevación del número total de células con aparición de gran cantidad de neutrófilos y una pérdida considerable en la calidad del coágulo de mucinat-s. 19, 21). En nuestro caso coincidían la mayor parte de los hallazgos, orientando claramente hacia la presencia de ARe. Los signos radiológicos encontrados eran similares a los descritos por otros autores(5, 7); el hemograma revelaba leucocitosis con elevada neutrofiliaé. 10, 13, 16) Y la analítica dellíquido sinovial mostraba disminución en la calidad del coágulo de mucina y presencia de abundantes neutrófilosü"- 19, 21). Además, la bioquímica sanguínea manifestó una elevación de la fosfatasa alcalina, típica de los procesos destructivos óscosü?', y una elevación de los valores de LDH, presentes en los procesos inflamatorios crónicos o destructivos de los tejidos blandos del sistema musculoesquelèticoü?'. A esto podemos añadir la elevación en el proteinograma de las alfa-2-globuIinas, elevación que es característica en los procesos autoinrnunes'?'. Por último, la comparación de nuestros datos con la tabla diagnóstica de la Asociación Americana de Reumatísrnos. 10, 11) califica la artritis por nosotros encontrada como una artritis reumatoide definida. La utilización del test del factor reumatoide (FR) en la especie canina, aunque puede suponer un dato más a añadir a la lista de hallazgos compatibles con la ARC, no es en modo alguno definitorio, ni tan válido como en la especie humana. En algunos casos tan sólo el 40 %de los cánidos con ARC dan positivo a la prueba del FR y, sin embargo, algunas artritis de etiología diferente pueden aparecer como positivas. Por lo tanto, ni los negativos son excluyentes, ni los positivos son concluyentes, por lo que su uso es muy restrinqidoé'. El uso de antiinflamatorios como tratamiento inicial en los casos de ARC ha sido recomendado por gran número de autoresu. 4, 6, 10-12); no obstante, no existe acuerdo entre comenzar con una terapia a base de aspirina o antiinflamatorios no esteroideosü. 6, 11, 12) o hacerlo a base de antiinflamatorios esteroídeoss. 10). En nuestro caso, el tratamiento con aspirina no produjo ninguna mejoría evidente, permaneciendo toda la sintomatología e incluso agravándose, como en el caso de las lesiones óseas subcondrales. El tratamiento con glucocorticoides (prednisolona) redujo la inflamación de los tejidos blandos periarticulares, pero no detuvo, en ningún momento, la progresión de la enfermedad. Parece ser que los tratamientos basados en la utilización única de antiinflamatorios sólo son efectivos cuando la enfermedad se encuentra en los estadios iniciales, y que estos períodos son difícilmente detectables en los cáni246 Artritis reumatoide canina: a propósito de un caso. A. Agut et al. Clínica Veterinaria de Pequeños animales (Avepa) Vol. 15, n. 2 4,1995 dOS(10).Además, en el caso de los glucocorticoides la mejoría inicial que sucede en algunos casos sólo puede mantenerse sustentándola con elevadas dosis del antiinflamatorio, lo que acarrea múltiples complicaciones secundariasuv. 16). En la actualidad se está recomendando la utilización de tratamientos combinados entre antiinflamatarías (prednisolona) y terapia inmunosupresora (azatioprina o ciclofosfamida), pera los autores no se ponen de acuerdo sobre si utilizarlos como tratamiento inicial de choque(16), o esperar hasta apreciar si tratamientos basados únicamente en antiinflamatorios no han surtido efecto(4, 6, 11, 12f. Lo cierto es que son tratamientos muy largos (16 a20 semanas), con grandes complicaciones secundarias, mal tolerados por los propietarios y con resultados no siempre posítívose. 10, 12). La terapia basada en sales de oro (crisoterapia) también está siendo probada y parece ser que los resultados son esperanzadoresüü. 16). Dos son, fundamentalmente, los tratamientos quirúrgicos que se han descrito para paliar los efectos de la ARC: la sinoviectomía y las artrodesis de las articulaciones afectadas. La sinoviectomía supone la excisión del tejido inflamado de la membrana sinovial; se realiza tan sólo en articulaciones muy afectadas con dolor constante que no remite con el tratamiento médico; los resultados no son tan buenos en la especie canina como los obtenidos en la especie humanaü-. 16). Por otra parte, las artrodesis sólo pueden llevarse a cabo cuando el número de articulaciones afectadas es pequeño; cuando hay gran cantidad de articulaciones alteradas es necesario realizar una selección de las que se van a tratar, y no siempre la fijación es efectiva, pues la desorganización estructural de los huesos implicados puede suponer la imposibilidad para mantener el implante elegido, provocando su temprana movilización y haciendo el tratamiento mefectívoe15,16). La evolución seguida en nuestro caso puede considerarse como normal, ya que muchos animales no responden, o responden de forma parcial, al tratamiento, sea éste cuál sea(4, 15).Cuando se utilizan antiinflamatorios es necesario explicarles a los propietarios la necesidad de su animal de mantener altas dosis durante largos períodos de tiempo, y aún así hacerles comprender la posibilidad de que la enfermedad siga progresando, y esto es difícil de asimilar(l2). La mala respuesta a los tratamientos y el cansancio de los dueños, continuamente preocupados por la medicación sin obtener mejorías, abocan en muchas ocasiones a la eutanasia del animalu. 10,14,15). En esta enfermedad tampoco el examen anatomopatológico puede considerarse como definitivo, se realice mediante biopsia o post mortem, y la única conclusión a la que se puede llegar es la de compatibilidad de las lesiones con la artritis reumatoideü. 4, 6). La lesión característica en la membrana sinovial es una proyección vellosa en forma de digitaciones de un tejido de granulación proliferativo fibrovascular (pannus) que avanza a través del cartílago articular y en algunos casos se extiende, produciendo destrucción ósea subcondral (artritis proliferativa). Los cambios en la membrana sinovial incluyen hipertrofia de los sinoviocitos, infiltración de las zonas subsinoviocíticas con células plasmáticas y pequeños vasos sanguíneos, y la presencia ocasional de fibroblastos y de macrófagos cargados de hemosiderina en la región subsinovialé. 11, 15,16). En nuestro caso, el examen anatomopatológico coincide con las alteraciones expuestas, por lo que confirma el diagnóstico clínico emitido de ARC. Como final podríamos recordar las frases de Newton (1981), según las cuales el mejor tratamiento para la ARC es desear que cualquiera que sea la causa que inicia el círculo vicioso que supone esta enfermedad cese en su acción y permita la salida del mismo, y mientras tanto tratar de comprender mejor lo poco que sabemos acerca de esta afección y mantener a nuestros pacientes lo más confortablemente posible tanto tiempo como podamosüe. Agradecemos a la Unidad Docente de Histología yAnatomía Patológica el interés mostrado en el diagnóstico de este caso, así como su aportación a la iconografía del mismo. Nuestro agradecimiento aJ.A. Paredes por su trabajo en la mecanografía yformato del manuscrito y por su ayuda en la elaboración de las Figuras yTablas. 247 Artritis reumatoide canina: a propósito de un caso. A. Agut et al. Clínica Veterinaria de Pequeños animales (Avepa) Vol. 15, n. Q 4, 1995 BIBLIOGRAFÍA. 1. AJexander, J.W, Begg, S., Dueland, R, SchuJtz, R.O. 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