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Efectos de control en la informatización de la sociedad

Abstract

El articulo propone una reconsideración de los efectos de control social basándose por una parte, en las nuevas técnicas con las que se ejerce, como los dispositivos ecotécnicos y tecnológicos y, por otra, en su relación con los fenómenos de cambio social. El abordaje experimental de algunas de las cuestiones teóricas se define en torno al proceso de sumisión y a la producción de éste desde sistemas automatizados y aparatos informáticos.

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Efectos de control en la informatización de la sociedad

Author: Elejabarrieta, Fran
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1983
DOI: 10.5565/rev/qpsicologia.520
Source: https://ddd.uab.cat/pub/quapsi/quapsi_a1983v7n2/quapsi_a1983v7n2p107.pdf
EFECTOS
DE
CONTROL
EN
LA
INFORMATIZACI~N
DE LA SOCIEDAD
F.
J.
ELE JABARRIETA
Quade ns de Psicologia,
1983,
11,
107-128
RESUMEN
El a iculo p opone una econside ación de los e ec os de con ol social ba-
sándose po una pa e, en las nue as écnicas con las que se eje ce, como los
disposi i os eco écnicos y ecnológicos y, po o a, en su elación con los enó-
menos de cambio social. El abo daje expe imen al de algunas de
la
cues b-
nes eó icas se de ine en o no al p oceso de sumisión y a la p oducción de és-
e desde sis emas au oma izados y apa a os in o má icos.
ABSTRACT
This pape sugges s a econside a ion o he e ec s o social con ol,
as
a
esul on one hand, o he new echniques which a e wed o i s p ac ice
exe cice Le. echnological and eco echnical disposi i es, and, on he o he
hand, as a esul oJ i s ela ions wi h social change. The expe imen al s udy
o some o he heo e ical ques ions ins cen ed a ond he p ocess o submis-
sion and i s p oduc ion by au oma ized sys ems and compu e s.
108
CUADERNOS DE
PSICOLOC~A
EL CONTROL SOCIAL
Y
SU ESTUDIO
En un sen ido gene al, el con ol social con igu a una se ie de p ocesos de
conjun o que con ibuyen a asegu a el man enimien o
y
pe manencia del
o den social. Es és a una de inición que p o iene de la Sociología anglosajo-
na de p incipios de siglo, que apenas si se ha modi icado desde en onces
-y
que, al ez, sea absu do e inope an e modi ica la-. Cie o es que en nu-
me osas ocasiones se le han añadido cole illas, o se han e inado é minos,
pe o ambién es cie o que en ealidad no dice demasiado, apenas indica la
exis encia de elación en e con ol y o den. En es e pun o el acue do ha si-
do gene alizado, los p oblemas se suceden a la ho a de enume a , ca ac e i-
za
y
concep ualiza esa ((se ie de p ocesos de conjun o..
Y
es que pa a deli-
mi a el campo de e e encia concep ual de una noción, unas líneas son
muy poco. En cualquie caso no es el mé odo más adecuado pa a es ablece
los lími es que aba ca, y la ap ehensión de la pa e de ealidad que p e en-
de engloba la noción de con ol social.
En e ec o, as la g an can idad de abajos dedicados du an e la p ime a
mi ad de siglo, sob e odo po la Sociología ame icana, el es ado de la cues-
ión e a del más absolu o desconcie o. La asociación del con ol social con
modelos cul u ales, simbólicos, signi icados espi i uales, alo es, ideas, ac-
ciones, con lic os o equilib io social po ejemplo, hacían de es e é mino un
saco o o de explicación de los enómenos sociales.
La Psicología Social ampoco ha sido ajena a es e desconcie o, aunque
haya con ibuido a él en mucha meno medida.
Uno de los pocos modelos que in en an escapa a es e abuso del é mino,
el de
H.C.
KELMAN
(1974),
cons uye una es uc u a idimensional de los
p ocesos de con ol social: sumisión, iden i icación e in e nalización. Con
odo, es e modelo, aun compleji icado, encuen a se ios p oblemas en el
momen o de clasi ica la coe ción o la coacción como medios de con ol so-
cial. Igualmen e, o o de los p oblemas de es e modelo Se encuen a en una
es ingida de inición del p oceso de sumisión, limi ado al ecu so de la san-
ción y a la necesidad de una uen e p esen e y ac i a, induc o a de con ol.
En una posición diame almen e di e en e, POITOU
(1973)
ha in en ado
esboza una eo ía de las si uaciones ecu iendo en úl ima ins ancia a la
idea al huse iana de ((apa a os ideológicos de Es ado..
Es os dos modelos son ejempli icado es de lo que ha ocu ido desde an a-
ño en Psicología Social. En e una endencia de la Psicologia Social que
in en a explica los compo amien os po sí mismos, sin a ende a las elacio-
nes o inalidades que les sean e e en es, y una endencia, ambién educ-
EFECTOS DE CONTROL
EN
LA INFORMATIZACIÓN DE LA SOCIEDAD
109
cionis a, pe o en sen ido con a io, que a a pa a a ins ancias de una in-
mensidad idealis a, debe ab i se una ía de in eg ación de lo complejo y sus
elaciones, que haga posible el a ance eó ico.
Limi a se a concebi el con ol social según unos mecanismos que an de
la in e nalización de no mas a la egulación sis emá ica, a un con ol eje ci-
do median e la coe ción
y
la coacción, que asegu en una ep oducción
pu amen e mecánica de un sis ema social es ablecido, supone e i a el p oble-
ma de la conexión en e el cambio social y el con ol social. Se hace ine i a-
ble comp ende que el con ol social puede, y de hecho lo hace, o ien a los
cambios sociales, p o oca los o induci los, moldea los sis emas sociales pa-
a que omen di ecciones compa ibles con lo es ablecido, sin ol ida que
igualmen e implica la exis encia mecanismos « ep esi os».
Tal ez bajo es a ine i abilidad haya su gido el análisis de los p ocesos de
inducción en sis emas eco écnicos (disposición de medios) como p ocesos
eminen emen e p oduc o es de e ec os (PAGES,
1980)'.
Aunque debemos.
ene en cuen a, po una pa e, que los sis emas de inducción cub en un
amplio abanico de modalidades de in e acción, son pa icula men e in e e-
san es en el es udio de dependencias a disposiciones eco écnicas, y que, po
o a pa e, los p ocesos de con ol social apenas si cub en algunas de las po-
sibilidades de los sis emas de inducción, siendo és os mucho más amplios.
Bajo es a di ección de la noción de sis emas de inducción podemos consi-
de a algunos mecanismos de egulación p oducidos po ele os eco écnicos
como los apa a os in o má icos. Se a a, pues, de o o ga a es os ele os
unos e ec os que, no .siendo ca ac e ís icas de po encialidad, se si úan más
bien en su inhe encia.
Es conocido el e ec o a e ac o según el cual el descub imien o de una he-
amien a inci a a su uso indisc iminado, p o ocando incluso e ec os pe -
e sos, es deci , e ec os con a ios a los deseados y p e isibles. Fue de es a
mane a que en la mecanización de los siglos
XVIII
y
XIX,
se in oduje on
Bajo suge encia de
R.
Pages, su noción de «emp ise» se aduce po inducción
.
De es a
mane a un p oceso de inducción se de ine como aun p oceso modi icado ac ual o po encial
que se eje ce de una uen e sob e una base, e en ualmen e de mane a unila e al, en endien-
do que uen e
y
base ele an una
y
o a de o ganismos i os capaces de ac i idad in eg ada
('compo amien os')*.
(PACES,
R.
1980, p. 8).
110
CUADERNOS DE PSICOLOG~A
medios de abajo'que, lejos de mejo a los modos de p oducción, bien los
con e ían en más pesados, len os o bien eque ían mayo dedicación (GIE-
DION,
1978).
Sin emba go, es os casos, que p obablemen e son aislados,
espondían a un p incipio de me~aniz~ción inhe en es a su época: sus i ui
el ai én de la mano po un mo imien o de o ación con inua o, más p eci-
samen e, ex ende la ue za de abajo del homb e.
Más ampliamen e, la ex ensión de los e ec os de au oma ización, conduce
a una ec eación de la ma e ialidad exis en e, a la eo ganización del espa-
cio y del iempo, e incluso de la ene gía. Es as es dimensiones uni e sales
de la ida que, en la his o ia, el homb e a a de
ei zca
con la au oma iza-
ción, al mismo iempo que la en opía o a e acción gene ada po un sis e-
ma social au oma izado, p o ocan la necesidad'de nue as o mas de
ei zca-
ción.
Pod ía se és a la si uación de una sociedad upos indus ial)) que
encuen a pa cialmen e compensada una
e~zcac~
del espacio, del iempo
y
de la ene gía. Si así ueia, nos encon a íamos en e a una p olongación
del p opósi o de au oma ización que goza de más de un siglo de exis encia.
C eo que no se a a de es o. La in o má ica quizás no
eqzca
an o es as
es clásicas dimensiones, como cons uye una nue a dimensión: la in o ma-
ción. No quie o deci que an es de la in o má ica la in o mación no exis ie-
a, sino que con ella la in o mación se ele a a la ca ego ía de una dimensión
uni e sal de la ida. La in o má ica se insc ibe como un modo de ida; no
se usa, se i e. La elemá ica, po ejemplo, hace aún más absu do el despla-
zamien o de la gen e pa a encon a se en e sí.
La in o má ica
y
sus de i ados no se cons i uyen como una se ie de ins u-
men os que p olongan las capacidades del homb e, como la he amien a
clásica; inducen a un aho o de la p esencia humana, quizás más impo an-
e que el aho o de espacio o de iempo,
y
ese aho o se e ie e al con ol, la
exp esión, el pensamien o, el mo imien o, e c. Es ob io que la acionalidad
que inco po a es e cambio ecnológico conlle a un p oceso de ans o ma-
ción de las elaciones humanas y sociales, o ien ada hacia la sociedad in o -
macional.
Aho a bien, es necesa io analiza la acionalidad de ese uni e so in o ma-
cional y el papel que los apa a os in o má icos desempeñan en su cons uc-
ción, cuando menos en los aspec os que aquí nos in e esan.
La ci culación de in o mación a a és de g andes edes elemá icas, la
exis encia de eno mes bancos de da os, y en de ini i a, la inco po ación de
sis emas in o má icos en odos los sec o es de la ida social2, induce un e ec-
2
Se ía absu da una lis a de los usos
y
aplicaciones ac uales de
la
in o má ica. Bas a consi-
EFECTOS DE CONTROL EN LA INFORMATIZACIÓN
DE
LA SOCIEDAD
111
o cada ez mayo : la in o mación es á, no hace al a c ea la, se a a más
bien de encon a los medios adecuados o los caminos ace ados pa a acce-
de a ella, pe o si sabemos dónde se encuen a
y
cómo llega has a allí, no
hay p oblema. NORA y MINC (1980) lo exponían con g an cla idad. Jun o
a es o, es p e isible una nue a concepción del anal abe o: quien no sepa
p og ama . Pe o no pensemos en los lenguajes de al o ni el o cualquie
o o, más bien en que la p og amación se in oduce como un enómeno co-
idiano, la p og amación secuencia1 de la la ado a o de la ele isión, el í-
deo, la cale acción, nos p epa an a da es e paso de la p og amación del mi-
c oo denado domés ico. Algo i mización del hoga pod íamos llama lo.
Una ca ac e ís ica más de es a «in o mación» que se impone desde la
cons ucción de la sociedad in o macional es la del ol ido del e o . El e o
pe manece como algo an inhe en e al homb e que pa ece que comienza a
se una di e encia con lo que nos odea. Es a desconside ación del e o en
el en o no no sólo p o iene del g ado de so is icación al que han llegado los
o denado es, con su mínima posibilidad de incu i en él, se elaciona am-
bién con la ca ac e ís ica de edundancia que iene es e ipo de in o ma-
ción. Pe o ol e emos más a de sob e la cues ión del e o .
No hemos hecho sino apun a algunas de las posibilidades de egulación y
o den inducidas po sis emas in o má icos. Es p obable que es os e ec os
engan poca elación con los enómenos que clásicamen e se adsc iben al
con ol social. Sin emba go, desde el plan eamien o que hemos e ec uado
en la elación en e con ol social
y
cambio social, in en ando desc ibi la co-
mo un bucle e oac i o
con ol social
.-p
cambio social
P
esul a e iden e que el con ol no es algo que es a iza un sis ema, lo uel e
ígido o congela; an es bien, su p opia dinámica in e ac i a y dependien e
de un o den social induce la di ección de un posible cambio social, que a su
ez iene un e ec o e oac i o sob e el con ol social. Es ambién en esa di-
námica in e ac i a del sis ema donde la degene ación hacia el deso den ie-
ne su elación consecuen e sob e el con ol. Piénsese po ejemplo, en el caso
de las e e escencias que el abajo de
J.P. DECONCHY (1980) pone de ma-
de a la au onomía de que gozan sec o es especí icos como la bu ó ica, la obó ica o la bio-
má ica cuyo único elemen o común es el mic op ocesado , pe o po ese camino pod íamos
llega a la ans o mación de la ene gía.

.
112
CUADERNOS
DE
PSICOLOG~A
ni ies o. También en es e sen ido la in o má ica iene su his o ia,
y,
aunque
hay múl iples casos que bien pueden desc ibi lo expues o, eligi emos el del
iche o SAFARI, desa ollado po la adminis ación ancesa, po se uno
de los más conocidos.
S.A.F.A.R.I. (Sis ema Au oma izado pa a los Fiche os Adminis a i os
y
el Repe o io de los Indi iduos) p e endía c ea un iche o nacional que
pe mi ie a conec a los di e en es iche os de las adminis aciones públicas,
a a és de un epe o io de iden i icación hecho según un c i e io es able
y
único. El epe o io, con eniendo asgos de iden idad de cada indi iduo,
cons uía un código o núme o de iden i icación pa a odas las elaciones
que una pe sona pudie a man ene con la adminis ación, de al mane a
que los da os con enidos en un iche o podían ans asa se de o ma au o-
má ica a cualquie o o iche o que dispusie a de ese mismo epe o io.
El comienzo de la pues a en ma cha del plan SAFARI da a de 1970, aun-
que su o igen pueda emi i se
a
inales de los años 40. En es e pe íodo el Ins-
i u o de Es adís ica ancés (INSEE), pa a sus unciones de alimen a in o -
maciones colec i as, decide u iliza un núme o de iden i icación pa a cada
pe sona. En 1970, la adminis ación se p opone au oma iza
y
u iliza el i-
che o del INSEE de ca a a ((simpli ica la a ea de las adminis aciones y so-
b e odo a alige a el peso de las o malidades adminis a i as)) (RAPPORT
DE LA COMISSION, 1975, p. 57). Pe o, de hecho, es e cambio de pasa de
un iche o manual a un iche o in o ma izado, p oduce una se ie de despla-
zamien os
y
a iaciones que end án sus e ec os lejos del obje i o de un ins i-
u o de es adís ica: albe ga una in o mación ((pasi a)):
1.
-
Mo i a que oda la adminis ación pública se decida a u iliza
un único núme o iden i icado , de mane a que el nP del ca né de iden i-
dad se á el mismo que el de la Segu idad Social.
2.
-
Induce a que la in o mación, que en un p incipio debía alma-
cena se po el INSEE con ines es adís ico-desc ip i os, an o me es os
ines en adminis a i os (de e minación de de echos
y
debe es).
El desplazamien o p oducido po la in o ma ización es e iden e, llegando a
se un medio en acula de con ol de la población.
El cambio ope ado es inmanen e al p oceso de con ol en que se desa o-
lla, ans o ma y con o ma al mismo iempo una nue a es a egia de con-
ol. El o igen de SAFARI en la adminis ación no iene ningún ex o legal,
dec e o o ci cula que de e mina a su con ección
y
ealización, lo que da
EFECTOS DE CONTROL EN LA INFORMATIZACIÓN DE LA SOCIEDAD
113
una idea del me o alo de acele ación bu oc á ica que se le a ibuía in e -
namen e. Así, la in o ma ización ab e las pue as de una a ea ápida, eco-
nómica
y
e icaz, al mismo iempo que ex iende unos e ec os de con ol con-
ca enados a la de inición de su posibilidad: albe ga más in o mación.
SAFARI, de ogado po el pa lamen o, que lo econoció «un p oyec o
libe icidan en
1978,
cuando se hallaban au oma izados
8
millones de dosie-
es, quizás sea his o ia. Pe o, una de sus epe cusiones comienza a islum-
b a se: la iden i icación del indi iduo se o ien a a .se una iden i icación
biológica, al igual que el iden i icado iende a con e i se en la iden idad
de cada indi iduo. Tal ez sea a en u ado pensa que es os e ec os p o en-
gan de la simple inclusión de unos apa a os en el uncionamien o del cue po
social. Lo que pa ece más posible es la inducción de de e minaciones i e-
e sibles en el ma co de un sis ema social complejo, en el que es os apa a os
no p o ienen del ex e io , sino que son su mismo p oduc o. Du an e iempo
se ha conside ado que la ecnología debía analiza se como un medio del que
se dispone, sin es udia cómo esa misma ecnología, ella misma, dispone.
Hemos si uado unas coo denadas eó icas amplias que nos pe mi i án
a a empí icamen e pa e de lo expues o. Sin emba go, es necesa io, an es
de pasa a ese apa ado empí ico, delimi a el ma co eó ico conc e o del
cual se de i a la pe inencia de las hipó esis que some e emos a con as a-
ción. El ma co eó ico u ilizado ha sido el elabo ado po
R.
Pages con su no-
ción de inducción, a la que ya nos hemos e e ido.
Po odo lo expues o has a aquí, quizá se haya endido sis emá icamen e
a desconside a o ela i iza los e ec os de inducciones eco écnicas. Esa su-
bes imación de la disposición de medios ma e iales, aquí ecnológicos, que-
da compensada po una sob ees imación de las in e acciones en las que el
ac o humano desempeña un papel p eeminen e. Una si uación en la que,
en é minos de inducción, uen e
y
base dibujen un isible a co de sumisión
que pa iendo de la uen e se cie na sob e la báse, con la posibilidad kie que
la con a-inducción se cie e sob e la misma base o uel a hacia la uen e;
ambos polos, uen e
y
base, de inen la si uación «clásica» de sumisión en la
S
ELEJABARRIETA.
F.J..
Algunos e ec os sociales de la in o mación. Ap oximación
psicosocial desde el concep o de con ol social
y
desa ollo expe imen al.
Tesis
de
licencia u-
a. Uni e sidad Au ónoma de Ba celona.
1982.
114
CUADERNOS DE PSICOLOG~A
que el expe imen ado con ola, es deci igila, o ien a
y
o dena (en las dos
acepciones del é mino), la acción del suje o.
En con aposición, se puede diseña o a si uación en la que la uen e e-
le e su papel emiso de sumisión en un disposi i o in o má ico,
y
que, po lo
an o, no exis a pe cepción del a co de inducción, en la medida en que los
lujos se concen an
y
se enma can en la na u aleza del disposi i o. Se com-
p ende á que el ca ác e de lo que en p incipio se cons i uye en in e media-
io (disposi i o) en e uen e
y
base, de iene en un sis ema de inducción en
el que la uen e desapa ece como en idad isible
y
más aún como oco emi-
so . Queda cla o po an o, que las con a-inducciones consecu i as a es e
p oceso no se án p oduc o de la exis encia de un a co de inducción sino de
los e ec os de dependencia de la base al ele o.
La na u alización p o ocada po la ausencia de ac o humano emiso , se
concibe al mismo iempo como ausencia de posibilidad de e o . Nada que
p o enga de la na u aleza puede induci a e o , pues en la na u aleza mis-
ma no hay e o es, o, al menos, así se la ep esen a en los dominios donde.
ese p oblema se plan ea con más insis encia; la biología molecula (MO-
NOD,
J., 1970; JACOB,
F.,
1973). Incluso las mu aciones gené icas son
conside adas a o ables, aza de las mu aciones, pe o en unción de la selec-
ción na u al, del pe eccionamien o.
Y
no es an o el hecho eó ico de que
pueda pe cibi se, o no, la inducción de un e o p o enien e de la na u ale-
za como posible, sino el hecho de que la con a-inducción consecu i a ca o-
ce de odo sen ido. La ebelión di igida hacia un o denado impu ándole el
e o ca ece del undamen o de e icacia del que se hace eco su u ilidad. Si
és o es así, la p obabilidad de con a-inducciones o ien adas al o d(inado
es an i ele an e que si se dan, debe conside á selas de i aciones ue a dcl
sis ema. Po con apa ida, el e ec o de inducción al e o cndc á a cncap-
sula a la base den o del sis ema í:n que
S(:
:ncu(:n a p endida, p o ocando
la e ención o con a-inducción
e enida.
La p olongación
d i
una si uaci0n
de es e ipo sc: hace insos (:nibl<:, cl
aumen o
dc la in(lucci6n al o
(.S
di-
ec am<:n <: p opo cional a la c: cnción dc la con a-inducción, aunquc- no
la susp(:nd<: o alm(:n c. La
con ención
de la ~asc:, cin
(iI
Iími c-, puo lc- ~>(* -
(:c am<:n :
dispa a se
si<:ndo incapaz do manlcinci
(:I
c:quilil) io,
o,
lo
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c-s
lo mismo, cl o dcn d : d<:pcind(:nc:ia dcil suj(: o
al
c: o . El (lisl>a o (-ncl á
(.o-
mo ohjc i o, in<: i ahl(:mcin (i, la u(:n c:, pa a man c nci la (-s al)ili(la l
lc.1
sis c:ma.
H(:mos is o los asl)c:(:los sc.gm(:n a ios más ho izonlalos
lci
los Ilu,jos
l(.
i i-
luc:c:ií,n (:n
esas
hipo í! i(:as si uac:io ic:s. I)c.l>c:mos c:(:o lai o la ía la iiini;i-
n(!nc:ia
l :
o a Iín(:a,
a
sal)(:i, los c.li:(: Os
(1~
c: (la l ~ o(lu<:iclos po
la
~c'c:iio-
logía mode na. Más que en ningún o o luga se obse a que los e ec os de
e dad son pa icula men e especí icos en el apa a o in o má ico.
En
e ec-
o, la p oducción de e dad a iesga más, es deci , alcanza más lejos, po el
con enido ideológico que ehicula la complejidad de su p oducción.
Al
mismo
iempo, a iesgando más en el égimen de e dad que p opaga, dismi-
nuye
y
hace menos ac ible la con es ación. Es e égimen
,
aún siendo ideo-
lógico, no es supe es uc u al ni de alsa conciencia, es inhe en e a'la ma e-
ialidad que liga la e dad
y
el o den. Pod íamos deci que esos e ec os de
e dad son en úl ima ins ancia el esul ado del mínimo iesgo que iene un
o denado de incu i en e o , pe o su obje i o se encuen a más a anzado.
No se a a de con apone la iabilidad de la máquina al e o humano; es
u iliza el apa a o in o má ico como canal que haga p oduci
y
ci cula la
e dad, man ene la
y
epa i la; el o denado unciona como un sis ema
alidado de ob ención de la e dad
y
a a és de él se es ablece oda una
cconomía de sus e ec os, dis ibución
y
cambio, p oducción y consumo.
Las conside aciones eó icas que hemos abo dado, además de o ece el
ma co concep ual en el que se encuen a nues a emp esa expe imen al,
han pe ilado sus p ime os azos. También hemos o ecido una aga idea
de la que es nues a hipó esis:
el con ol in o ma izado, implicando la con-
cepción de ele o que zi cluye el mecanismo ma e ial y su disposición
en
el
anzbien e, esul a más e ec i o pa a induci p ocesos de sumisión en los que
se
disminuye la con es ación.
Una p ecisión más an es de de alla los enunciados que de ahí se de i an
pa a que puedan se con as ados empí icamen e. Es más que p obable que
algunos de los enómenos
y
p ocesos que acabamos de e oca escapen a los
lími es del dominio de la psicología social. Ello no debe se excusa pa a que
scan ol idados
y
dejados de lado po no ene una elación di ec a e inme-
dia amen c: in eligible con el obje o que es p opio de es a disciplina. Si así
uma, (:s a íamos in ocando una ahis o icidad que no se e leja en las eo-
ías
o
cn los au o es más econocidos, endencialmen e p eocupados po de-
moc a iza an o sus pos ulados como el obje o de su abajo. La p esencia
cI<.
inic. accioncs no linc.ales, los c uces momen áneos o pe manen es, en la
ni(.di(ia cn quc3 son. incidí.n <.s, han di. se conside ados
y
omados en cuen a
pa 21
110
mu ila
c.1
niodclo del obj o
que,
se nu e de las p ác icas sociales.
I'OI.
aii o. si Iicinos 1ial)lado de id(.ología
y
de sus elaciones con el p oblema
qu(- iios
I)~(,O~LIII:I,
no ~>~x- c~idcmos d(.sl>o da
i.1
<.cipien e, in en amos ade-
<.ii; i~l~~
I;is i.oii c- as
que.
iicccsi a 1)ai.a sil coiiip (~iisión. sin que obligue a e-
i.
; (
.
(
..
io~ic.s ~c~iic~i~;iliza(loi~¿ s
<!(.
lo i<lc*ológico
(. i
lo psicosocial.
122
CUADERNOS
DE
PSICOLOG~A
Es a misma g á ica, además de ep esen a nos la di e encia de p o es as
en e los dos g upos, nos in oduce en la segunda hipó esis, la que conside-
aba el e ec o de e ención p oducido po la si uación in o ma izada.
A
mo-
do ilus a i o, se obse a que la línea
G1
apenas si a ía has a la p ueba
3
de
la secuencia, cuando ya se habían p oducido
6
up u as de con a o,
y
que a pa i de ahí comienza a subi
y
sob epasa incluso a las p o es as del
g upo
G2.
El descenso de p o es as desde el p oblema
1
al
4,
en e los que
no hay ninguna p o es a en
G1,
puede se debido a la inu ilidad que se ob-
se a al ealiza las dos p ime as p o es as. Pa a el g upo
G2
la línea es in-
e sa, y no debe esul a ex año el bajón en la p ueba
3
de la secuencia
1,
pues en es a p ueba no se lle aba a cabo ninguna up u a de con a o. Lo
que pa ece más cu ioso es el descenso de las p o es as en la segunda secuen-
cia, y a í ulo de me a conje u a podemos conside a lo una especie de «e ec-
o bu oc á ico.. La p o es a, su desconside ación po pa e del expe imen-
ado y la ine icacia ope a i a que su e, a la la ga, pa ece que demues a
su inu ilidad
y
que los suje os acaban po acep a la si uación has a que i-
nalice el expe imen o.
Dejando a un lado conje u as desc ip i as, y a in de co obo a nues a
segunda hipó esis, hemos ealizado un análisis de a ianza de dos ac o es
con medidas epe idas, adecuado a nues o p opósi o (Tabla
1).
En él se in-
cluyen las si uaciones expe imen ales po un lado,
y
el ac o se ie po o o,
GI
2
GRUPOS
G á ica
II:
Rep esen ación de la in e acción en e secuencias (se ies de a ea
y
si uación
pos expe imen al)
y
gwpos expe imen ales.

EFECTOS DE CONTROL EN LA INFORMATIZACIÓN DE LA SOCIEDAD
123
TABLA
1
Cuad o del análisis de la a ianza en e si uaciones expe imen ales
y
las se ies de a ea
aunque la denominación de se ies como ac o sea me amen e ope a i a,
'siendo en ealidad
2
ases empo ales. Al mismo iempo, es e análisis econ-
side a la p ime a hipó esis, p olongándola en su p ecisión.
En p ime luga nos encon amos la signi ica i a elación (P(0.01) que
exis e en e si uación expe imen al
y
núme o de p o es as e ec uadas. Es e
esul ado coincide, desde le p esupues o de dependencia, con el ob enido
pa a la p ime a hipó esis (Hl). Exis e ambién una elación signi ica i a pa-
a el ac o Se ie, en el sen ido de que el núme o de p o es as depende signi-
ica i amen e (P(0.001) de la secuencia de abajo en que se hallen los su-
je os.
Sin emba go, es el esul ado de la in e acción en e si uaciones
y
se ies el
más in e esan e. La elación signi ica i a (PC0.001), nos indica la depen-
dencia en e ambos ac o es, es deci , que no se p oduce el mismo núme o
de p o es as en las si uaciones espec o de la o ganización secuencia P del
expe imen o. Así, los e ec os de cada si uación expe imen al dependen de
las ases empo ales de la a ea.(se ies). También se desp ende de es e esul-
FUENTE DE VARIACIÓN
ENTRE SUJETOS
A
SITUACIONES
SUJETOS DENTRO
DE LOS GRUPOS
INTRASUJETOS
B
SERIES
INTERACCION A
B
B
SUJETOS
INTRAGRUPOS
TOTAL
SUMA DE G.
de
L. VAR F SIGNIF.
CUADRADOS
SC,,
=
33.5 29
SCA=8.1 1 VA =8.1
8.9
P 0.01
SCid~=25.4
28
,~,
=
0.91
SC,,
=
80.3 60
SC,
=
18.2 2 V,,,
=
9.1 11.8 P 0.001
SC,
,
=
24.2 2 VA
,=
12.1 17.2 P 0.001
.
SC,
,;,
=
38 56 V,
,;,
=
0.7
SC= 113.9 89
CUADERNOS
DE
PSICOLOG~A
ado la necesidad de compa a las medias de ambos ac o es. Ya que han si-
do ealizadas en la e i icación de H1 pa a las si uaciones, nos queda po
hace la compa ación de las medias de las se ies independien emen e del
ac o si uación. Según la p ueba de Néwman-Keuls, hemos p ocedido a o -
dena las medias de mayo a meno
y
o ganiza las según las di e encias en-
e pa es (Tabla 11).
TABLA
11
Cuad o de medias de las dos se ies de a ea
y
si uación pos expe imen al
(SS)
con sus di e encias, según el mé odo de Newman-Keuls
Se ie
S3 S2
SI
medias
o denadas
0.13 0.83
1.13
S,
S2
S,
S8q.05 ( ,
56)
S,
0.70
l.--
3
-----0.54
'
S,
0.30-
2
.....0.45
SI
--
En la Tabla 11, el alo c i ico pa a encon a di e encias signi ica i as
(P
0.05) en e los pa es de medias sepa adas po 3 pasos en e sí (
=
3), es
deci en e X1 y X3 ya que son las únicas que es án sepa adas po es pasos,
es Ssq.05 (3.56)
=
0.54). Es e alo , in e io a la di e encia en e X,
y
X3
(X1
-
X3
=
l), nos señala que ambas medias di ie en'en e sí signi ica i a-
men e. Encon amos, igualmen e, di e encias en e X2
y
X3 (X2
-
X3
=
0.70
S6.0.5 (2.56)
=
0.45); pe o no en e X,
y
X2(0.30 0.45). Las di e encias ha-
lladas son odas espec o a X3, la ca ego ía pos , en la que no había ninguna
inducción a e o , pe o el simple hecho de obse a p o es as hace que la
engamos en cuen a y conside emos los e ec os del ac o se ie sob e la si ua-
ción G1, que es a lo que se e ie e en de ini i a nues a hipó esis
(H2).
Con la a iación debida a los e ec os p incipales de las se ies (Vs en
S1
=
2.5) y la Va iancia de
B
po los suje os in ag upos (VB 0.7) ob e-
nemos F
=
3.57>F(.05,2,56)
=
3.15. La signi icación de es e esul ado ien-
EFECTOS DE CONTROL EN LA
INFORMATIZACI~N
DE LA SOCIEDAD
125
de a echaza la hipó esis de que no exis en di e encias en los e ec os del ac-
o se ies cuando son conside adas odas las obse aciones en el ni el G1.
Pa a ilus a , inalmen e, la in e acción en e las secuencias y los g upos,
p esen amos la G á ica 11, de la cual podemos conclui que las di e encias
obse adas en e G1 y G2, se hallan en la se ie
1,
mien as que en las o as
dos el núme o de p o es as es muy simila , siendo las líneas p ác icamen e
pa alelas. Del mismo modo pa a G1, las di e encias en e se ies se e ie en a
la Se ie 2 con espec o de las o as dos.
Nues a e ce a hipó esis p edecía que los suje os de G1 es a ían dispues-
os a ealiza más se ies que los suje os de G2, si accedían a epe i la expe-
iencia. Sólo un indi iduo, pe enecien e al g upo de in e acción pe sonal
(G2), se negó a la posibilidad de epe i el expe imen o. En e los demás,
pa a G1, la media de se ies que piensan los indi iduos es a ían dispues os
a
ealiza es
XGi
=
3.33; y pa a G2,
XG2
=
2.78. La di e encia en e ambas
medias no es signi ica i a (
=
1.41; p
=
0.171). Sin emba go, y aunque no
hayamos encon ado signi icación, nos inclinamos po plan ea la hipó esis
de que aumen ando el pe íodo de iempo de du ación del expe imen o, la
pequeña di e encia que hallamos aho a se ele a ía conside ablemen e,
a endiendo a que ningún indi iduo, de los que abajaban con o denado ,
con es ó en el cues iona io que hubie a p e e ido habe pa icipado en la
o a si uación. En e ancha, el
67%
de los que lo hicie on con calculado a
hab ía p e e ido abaja con o denado .
Discusión
Se hace ine i able una econside ación explica i a del enómeno de la su-
misión, den o de los e ec os p oducidos en nues a expe iencia, con e e-
encia a un componen e no mencionado: la explicación pu amen e cogni i-
a. Nues o pun o de pa ida pa a la explicación de ese enómeno se si uaba
en la de inición de un ele o, ma e ialidad écnica y ma co ecológico, que
eje ci ando un con ol sob e el abajo uese capaz de induci e ec os de su-
misión. La ilusión que, señalada po WITTGEIVSTEIN, encie a el uso y
abuso de las palab as, al ez haya di igido la mi ada hacia una o ien ación
conno ada de ambien alismo, en e ancha de la p edominancia cogni i a,
o lo que es mejo , de la signi icación de las si uaciones expe imen ales.
En con a de en a en la dialéc ica de pos u as en en adas en e sí,
y
an-
e un «impasse», hemos a iculado, supe icialmen e una posibilidad de
supe ación de es e mundo de la dico omía del que no escapa la Psicología So-
cial. ¿Cómo se co esponde en el plan expe imen al esa a iculación?
A
p i-
126
CUADERNOS DE PSICOLOC~A
me a is a, pa ece posible una comp ensión de lo sucedido en el desa ollo
expe imen al con la conside ación de elemen os me amen e cogni i os. Dos
ac o es básicos se ían de e minan es pa a explica el meno núme o de
p o es as en
G1.
Sea:
1.
Que el p og ama de o denado c eado pa a el expe imen o debe ha-
be sido e isado su icien emen e pa a co egi cualquie e en ual e o de
p og amación.
2.
Que cuando los suje os comienzan a abaja con el p og ama ienen la
e e encia de que ya ha sido u ilizado an e io men e, y po an o se debe ha-
be comp obado ei e adamen e que unciona sin e o es.
La inclusión de es os dos ac o es es a ía alo a la inducción eco écnica,
en a o de la ep esen ación cogni i a que se nu e de una meno disponi-
bilidad de incu i en e o del apa a o in o má ico. Po con a, el ac o
humano pa a
G2,
es á ep esen ado como capaz de ehicula una mayo
p obabilidad de e o es, debido incluso a ma ices del p oceso de comunica-
ción como el « uido» a ec an e del mensaje, o la en onación.
Sin emba go, no pensamos que sea una explicación o almen e sa is ac o-
ia. Más bien, 'se a a de la in e acción en e la inducción de compo a-
mien os del elemen o eco écnico con la p epa ación' pa a la espues a ca ac-
e ís ica de las ep esen aciones sociales, lo que hace explica i o, no an o la
disminución de las p o es as en
G1,
como su e ención, su e aso. La pe s-
pec i a del signi icado po sí sola, no es explica i a, si no se in eg an al mis-
mo iempo los e ec os de un con ol in o ma izado, en unción de la disposi-
ción del canal mismo con que se p oducen.
En la medida en que nues as dos p ime as hipó esis se man ienen en pie,
una p e alencia de la explicación cogni i a se hubie a is o e o zada si se
co obo a a que los suje os de
G1
ienden a au oa ibui se los e o es en ma-
yo medida que los de
G2.
Pe o, independien emen e de que la au oa ibu-
ción de e o es sea mayo o no en
G1,
la explicación del compo amien o de
los suje os no puede analiza se en unción de la p edominancia de de e mi-
nación del impac o eco écnico sob e la elabo ación cogni i a, o ice e sa.
Así, ¡a in eg ación de los ac o es en los mecanismos de cpn ol u ilizados,
pe mi e la acla ación de los e ec os de homogeneidad obse ados en
G1.
P e ende , pues, desliga los y es ablece una dis inción en e ellos, obliga ía
a igno a la complejidad del con ol social ele ado de la in o ma ización.
Un con ol social que, como hemos is o, no exige necesa iamen e la exis-
encia de una uen e pe soni icada; un con ol que no es á egido po líneas
EFECTOS DE CONTROL EN LA INFORMATIZACIÓN
DE
LA SOCIEDAD
127
de acción ((du as)). La semio écnica del con ol social es p oduc i a en é -
minos de inno ación al igual que in eg ado a en é minos de o denación.
Concebi el con ol social en oposición al cambio social (MOSCOVICI, S.
1981) ocul a el mismo i enismo que se p e ende e i a , es deci , conduce a
es udia esos enómenos únicamen e en si uaciones de con lic o o negocia-
ción, e impide comp ende en su seno la inno ación o el cambio
y,
mucho
menos, la luc uación o las e oluciones sociales i e e sibles. Mien as se en-
ienda así, es a emos lejos de llega a la a iculación en e inno ación
y
o -
den social, a la in eg ación de las ines abilidades
y
las in e acciones no li-
neales (PRIGOGINE, 1
y
STENGERS,
1.
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