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Modelos icónicos y archimetáforas : algunos problemas metalingüísticos en el ámbito de la fraseología

Pàmies Bertrán, Antonio

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Pàmies Bertrán, Antonio

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Language Design 4 (2002, 9-20) Modelos icónicos y archimetáforas: algunos problemas metalingüísticos en el ámbito de la fraseología ANTONIO PAMIES BERTRÁN Universidad de Granada En trabajos anteriores hemos analizado un corpus fraseológico multilingüe mediante una metodología inspirada en las teorías de la semántica cognitiva (Lakoff & Jonhson 1980, Lakoff 1993) y de la tipología lexicosemántica (Wierzbicka 1996, 1998, 1999, 2000). Con dicho enfoque se pretendía verificar la existencia de mecanismos coherentes y sistemáticos en la creación fraseológica, lo cual se logró en buena medida, aunque todavía a una escala relativamente reducida, empleando una nomenclatura jerarquizada que hemos llamado modelos icónicos y archimetáforas (Pamies & Iñesta 1999 & 2000, Iñesta 1999; Pamies 2001; Iñesta & Pamies 1999 & 2002). Pero la justificación metodológica de estas categorías puede suscitar numerosas dudas que requieren cierta discusión. Todas estas dudas derivan en última instancia del hecho de estar indagándose algo que, por definición, no es "visible" como tal, el origen y la mecánica de las proyecciones metafóricas, lo que lleva inevitablemente a introducir elementos especulativos. Las teorías cognitivistas sobre la metáfora han extendido considerablemente el campo que ésta abarca; sin embargo, no todos los conceptos pueden ser metáforicos: tiene que existir previamente alguna "materia prima" semántica irreductible, de naturaleza no-metafórica, a partir de la cual pueda comenzar la cadena de proyecciones de un concepto sobre otro. Dicho de una forma muy simplificada, podríamos resumir el problema en estas dos preguntas: ¿De dónde vienen las metáforas? ¿Por qué la gente usa unas metáforas y no otras? (cf. Gibbs 1999:44 y ss.). La semántica cognitiva considera que la fuente común para la producción metafórica está esencialmente basada en la percepción, las facultades psicomotrices y la experiencia "corporeizada" (embodied experience) del ser humano (Lakoff 1987: 12). Según este paradigma que goza hoy de una amplia aceptación, determinados clichés mentales permiten proyectar nuestros conocimientos básicos adquiridos por medios 10 Antonio Pamies Bertrán psicosensoriales y vivenciales hacia otros dominios más lejanos y/o abstractos: Image schemas emerge throughout sensorimotor activity, as people manipulate objects, orient themselves spatially and temporally, or direct their perceptual focus for various purposes. Image schemas cover a wide range of experiential structures that are pervasive in experience, have internal structure, and can be metaphorically ellaborated for our understanding of more abstract domains (Gibbs 1999:45) El que el núcleo conceptual emergente que sirve de punto de partida tenga una base esencialmente biológica y psicológica, hace suponer que es universal; en otras palabras, el universalismo es inherente a este enfoque. De ahí la necesidad de confrontar, por un lado, las teorías cognitivistas con la teoría tipológica de los universales semánticos, y, por otro, con el análisis interlingüístico de expresiones que sean representativas de los procesos metafóricos. La fraseología es en este sentido un campo privilegiado. Pese a la variación superficial entre las incontables metáforas particulares, el núcleo conceptual emergente del que éstas derivan debería ser coincidente en gran medida. Invirtiendo el razonamiento, la verificación de tales coincidencias en la fraseología de muchas lenguas vendría a confirmar (o falsar) con datos tratados de forma sistemática lo que la semántica cognitiva postula sobre bases especulativas a partir de unos ejemplos elegidos. Para la semántica estructural, el tipo de metáforas que aparece en muchas unidades fraseológicas eran "metáforas muertas", lexicalizadas por el uso reiterado (cf. LeGuern, 1973), si bien este concepto es rechazado por la semántica cognitiva (Lakoff 1987; 1993), para la cual hay un mecanismo de proyección que siempre está activo, y que interviene en la comprensión de las metáforas, independientemente de que -etimológicamenteéstas sean "metáforas congeladas" (frozen metaphors) o "nuevas" (novel metaphors). Una competencia metafórica actuaría en la descodificación de ambas categorías, ya que lo que para el emisor es "congelado" bien podría ser "nuevo" para el receptor. En cierto sentido, esto se ha podido demostrar gracias a sencillos experimentos sobre la comprensión espontánea de expresiones idiomáticas de una lengua por estudiantes extranjeros cuya lengua materna no posee equivalente formal de las mismas (cf. Kövecses & Radden 1998 y Potapova 2001). Modelos icónicos y archimetáforas 11 La fraseología esta compuesta sobre todo por metáforas, ya que sus formas pluriverbales representan en bloque un concepto a partir de otro (p.ej. subirse por las paredes, estirar la pata, estar en la cuarta pregunta, para expresar respectivamente ira, muerte o pobreza). La proyección metafórica ha sido mencionada como una propiedad definitoria de los fraseologismos: «In the level of content of most idioms (especially if they are synchronically motivated) two aspects can be distinguished: actual meaning and image component» (Dobrovol’skiï 1998a:57). El mencionado concepto de motivación sincrónica se opone (al menos parcialmente) a la arbitrariedad del signo tal como la entendía Saussure, y permite investigar la posible sistematicidad y productividad en los mecanismos de creación, comprensión y uso de los fraseologismos, más allá de la particular etimología de cada uno de ellas: lo que objetivamente o históricamente aparece como arbitrario, puede ser ontogenética y fenomenológicamente (vivencialmente) motivado y motivador (Martín Morillas, 1992:630). Examinando las metáforas fraseológicas en un sentido inverso al de su proyección, se debería llegar a esos conceptos "básicos", de orden psicosensorial o psicomotor, ampliamente compartidos por distintas lenguas, cuando no universales. Pero, a la hora de analizar el material fraseológico, la nomenclatura descriptiva empleada por Lakoff y Johnson(1980) -EL CUERPO ES UN RECIPIENTE, EL AMOR ES UN VIAJE, ARRIBA ES BUENO Y ABAJO ES MALOes demasiado particular (¿acaso los recipientes y los viajes no son formas de localización?), y en su nivel superior es demasiado general como para que dicha taxonomía sea operativa a la hora de estudiar un corpus real (metáforas conceptuales, orientacionales, ontológicas). También tiene el defecto de manejar unos descriptores que parecen creados ad hoc, en una lista abierta y no jerarquizada de categorías que se van amoldando a unos ejemplos elegidos expresamente, y cuyo inventario sería pronto incontrolable si se aplicase a un corpus real abarcado en su totalidad. Aunque aceptemos el principio general que dio lugar a este tipo de nomenclaturas, nos pareció necesario estructurar mejor este metalenguaje para que resulte aplicable, justificando la elección de los grupos de metáforas susceptibles de ser representativos de unos mecanismos productivos generalizables. Un requisito que debería cumplir una nomenclatura metalingüística para indagar la organización semántica de la producción fraseológica es que los mismos componentes "básicos" que intervienen en la composición 12 Antonio Pamies Bertrán de una imagen arquetípica muy productiva deberían reaparecer en el análisis de otras imágenes arquetípicas productivas. Es necesario -en un primer momentoclasificar las unidades fraseológicas (UF) a partir de las nociones expresadas (dominio meta) para desglosar posteriormente cada categoría a partir de la imagen que la inspira (dominio fuente o grupo de dominios fuente), nivel que llamamos modelo icónico (Pamies & Iñesta 1999; 2000). Por ejemplo, la metáfora particular encogerse el ombligo tiene un dominio meta, en este caso, MIEDO, y estaría basada en un modelo icónico, en este caso, una combinación de dominios fuente (MOVIMIENTO + CUERPO). A menudo, un mismo modelo icónico puede subdivididirse en varias archi-metáforas, como subgrupo o nivel intermedio entre el modelo icónico y la metáfora particular. P.ej. el modelo icónico (MOVIMIENTO + CUERPO) sería subdivisible en varias archimetáforas según represente un movimiento hacia arriba, hacia abajo, hacia fuera, hacia dentro, etc. En principio, parece suficiente jerarquizar la nomenclatura en esos 3 niveles: modelos icónicos > archimetáforas > metáforas particulares. Se trata naturalmente de una mera convención metalingüística sin más pretensiones que la de ser útil para la clasificación del material y la comprobación de la hipótesis inicial. Esta jerarquía se podría esquematizar como en este fragmento basado en el ejemplo del miedo (cf. Pamies & Iñesta 2000). Modelos icónicos y archimetáforas 13 Si comparamos con la terminología de Lakoff & Johnson, hemos visto que estos autores llaman "metáfora estructural" a la imagen UNA DISCUSIÓN ES UNA GUERRA que explicaría expresiones tales como destruí su argumento, tus afirmaciones son indefendibles. El problema es que bajo esta "etiqueta" sólo podemos clasificar metáforas que tengan la discusión como meta y, al mismo tiempo, la guerra como fuente. No habría absolutamente nada en común entre estas expresiones y otras como atenazado por el miedo o pegarse un atracón, y harían falta miles y miles de "metáforas estructurales" para clasificar un corpus fraseológico real con este tipo de nomenclatura. En cambio en el sistema jerarquizado que proponemos tendríamos un modelo icónico (en este caso [CONFLICTO]), potencialmente aplicable a cualquier dominio meta y, por tanto, recurrente en muchos campos, no sólo en la discusión: el mismo modelo icónico [CONFLICTO] incluiría la archimetáfora EL MIEDO ES UNA AGRESIÓN si se aplica el dominio meta MIEDO (p.ej. la metáfora particular atenazado por el miedo), y la archimetáfora COMER MUCHO ES UNA AUTOAGRESIÓN si se aplica al dominio meta COMER (pegarse un atracón), y también LA DISCUSIÓN ES UN CONFLICTO que sería otra archimetáfora dentro del mismo modelo icónico [CONFLICTO], aplicado esta vez al dominio meta HABLAR. Ya no sería necesaria en este modelo descriptivo la diferencia que Lakoff & Johnson establecen entre metáfora estructural, metáfora orientacional (p.ej. ABAJO ES MALO) y metáfora ontológica (p.ej, ANIMALIZACIÓN), ya que el movimiento o el reino animal serían simplemte distintos tipos de dominio fuente. Por ello pueden combinarse con los demás para formar modelos icónicos, a su vez subdivisibles en archimetáforas (p.ej. el dominio fuente MOVIMIENTO se combina con el dominio fuente CUERPO para formar el modelo icónico [MOVIMIENTO+CUERPO] donde se incluirían archimetáforas tales como LA IRA ES UN MOVIMIENTO CORPORAL HACIA ARRIBA que a su vez incluye metáforas particulares como estar hasta las narices o fr. avoir la moutarde qui monte au nez). Lo deseable es naturalmente que tanto los modelos icónicos como las archimetáforas se repitan en el análisis de otros dominios meta y en varias lenguas, puesto que es precisamente en la recurrencia interlingüística del modelo donde reside su única validez. Así el modelo icónico [MOVIMIENTO+CUERPO] que acabamos de aplicar a la IRA tiene interés en la medida en que sea "reutilizable" para otros dominios. para la 14 Antonio Pamies Bertrán VELOCIDAD fr. à toutes jambes, itl. a gambe levate ing. to lean over backwards, el TRABAJO esp. arrimar el hombro; la POBREZA esp. estar con una mano delante y otra atrás, dar con el culo en las goteras, ing. to live from hand to mouth, la INJUSTICIA fr. mettre sur le dos [quelque chose à quelqu’un], el HAMBRE esp. tener el estómago en los pies, prt. estar com a barriga nas costas, el amor, la ira, el trabajo, etc.). Una pregunta esencial es por lo tanto ¿cómo establecer una lista de nociones para que los modelos icónicos o sus componentes no sean una simple etiqueta ad hoc hecha a la medida del material analizado? Para ser rentable, nuestra herramienta descriptiva debe tener en cuenta varias necesidades: a) La lista de descriptores (nombre de los dominios fuente que componen cada modelo icónico) debe ser reducida. Si bien las metas conforman un inventario abierto e infinito, se supone en cambio que las fuentes son muchos menos numerosas, para poder dar cuenta de un mecanismo productivo (cf. Diller 1991: 210). b) Los dominios fuente deberían corresponder a nociones universales o razonablemente susceptibles de serlo (p.ej. MOVIMIENTO, CUERPO, ANIMAL, etc.). c) Un mismo modelo icónico debe -por definiciónincluir muchas metáforas particulares y por eso mismo resultaría demasiado general a efectos prácticos, lo que hace necesario un nivel intermedio, las archimetáforas. P.ej., las UF que expresan ira esp. echar espumarajos por la boca & prt. ficar virado do avesso estarían dentro de una misma archimetáfora ("movimiento hacia fuera"), mientras que fr. entrer en colère & ing. to fly into a rage estarían dentro de otra archimetáfora ("movimiento hacia dentro"), aunque ambas archimetáforas entrarían dentro de un mismo modelo icónico ([ESPACIO] + [CUERPO]). Hay un peligro indudable de arbitrariedad en la elección de las archimetáforas, pero queda relativamente compensado por el hecho de que dicho nivel intermedio sólo cumple una función clasificatoria, pues sólo el modelo icónico tiene poder descriptivo. Aun así, se procura que la elección de una archimetáfora esté respaldada por su posibilidad de ser usada en el desglose de otros modelos icónicos. P.ej. el "movimiento hacia fuera" y el "movimiento hacia dentro" no se reducen a los modelos icónicos corporales de la ira, sino que también es aplicable a los de otros dominios, como el miedo (cf. ing. to have one’s heart in one’s mouth = Modelos icónicos y archimetáforas 15 "hacia fuera" vs. esp. le entró miedo = "hacia dentro"). De este modo se reduce razonablemente el riesgo de circularidad que tienen las categorías simplemente deducidas de los ejemplos, sobre todo si éstos han sido a su vez escogidos. Nuestra clasificación es primero onomasiológica (agrupamos las UF a partir de los dominios meta), pero luego sigue sólo criterios ontogenéticos (modelos icónicos, archimetáforas, metáforas particulares). Naturalmente, el hecho de que unas metáforas particulares aparezcan dentro de la misma "casilla" no quiere decir que entre ellas exista una perfecta identidad semántica (a veces se oponen drásticamente desde el punto de vista estilístico). Pero, dado que son siempre expresiones metafóricas con el mismo dominio meta y el mismo dominio fuente, tal grado de semejanza supera incluso el que se exige a las palabras en un diccionario de sinónimos o en un diccionario bilingüe. Ya se sabe que ni la sinonimia ni la equivalencia traductológica existen plenamente, y para esquivar este problema consideramos que dos expresiones sólo son "equivalentes" en la medida que comparten la misma definición. P.ej., ponerse tibio sólo es "sinónimo" de llenarse la andorga en la medida en que ambas expresiones se definen aquí como COMER MUCHO; y lo mismo se puede decir de su equivalencia traductológica con expresiones como fr. se caler les joues, o itl. fare una scorpacciata, criterio "práctico" sin el cual no sería posible escribir ningún diccionario. Otro problema es qué término elegir para identificar cada uno de los dominios fuente cuya combinación constituye un modelo icónico. Para ello conectamos las teorías cognitivistas con la teoría tipológica de los primitivos semánticos. Al fin y al cabo, la mencionada afirmación de Gibbs según la cual hay conceptos que no necesitan metáforas porque se pueden expresar de forma "directa" se parece mucho al principo básico de la teoría semántica que defiende Wierzbicka para la ontogénesis de los significados en general: del mismo modo que unos pocos conceptos comprensibles por sí mismos no necesitan de otros para ser definidos, y se combinan entre sí para construir los demás, es de suponer que los conceptos comprensibles por sí mismos son los primeros que no deberían tampoco "necesitar" metáforas. Esta idea de "composición" no contradice en absoluto la nocomposicionalidad que caracteriza tradicionalmente el significado de un fraseologismo (Bally 1909-1951; Čermák 1998), ya que el término no- 16 Antonio Pamies Bertrán composicionalidad se refiere a la ausencia de significado individual de las palabras que lo componen; en cambio, cuado hablamos de significado complejo como resultado de la combinación de otros significados más simples, no nos referimos para nada a los componentes formales, nos referimos al hecho de que la idea globalmente expresada es analizable en otras ideas más "simples". Por ejemplo, tomar el pelo sólo tiene un significado global ("engañar") y sus partes no tienen ninguna autonomía; pero no ser un significado "indivisible" deja de unir en él dos ideas más primarias ("causar", "creer", "falsedad", etc...). La composicionalidad conceptual de un significado es totalmente independiente de la composicionalidad formal de una expresión plurilexical. Este principio de combinación explica el que los modelos icónicos no necesiten descriptores "propios": su nombre coincide con la mera agrupación de nociones fuente que los caracteriza. Como la combinación es un hecho posible, pero no obligatorio, también puede ocurrir que un solo dominio fuente constituya un modelo icónico por sí mismo (p.ej. [ANIMAL] en las metáforas zoomórficas). La dificultad reside en la identificación de dominios fuente que no sean arbitrarios ni improvisados según las conveniencias de cada momento. Para eso también es prudente recurrir a la teoría tipológica de Wierzbicka (1992, 1996, 1998, 2000), puesto que maneja conceptos que son universales e indivisibles por definición. Al confrontar un corpus multilingüe voluminoso con estos esquemas, comprobamos la necesidad de incluir más dominios fuente, cuya productividad es indiscutida (ANIMALES, FENÓMENOS CLIMÁTICOS, OBJETOS...). Esto contradice un poco nuestro deseado paralelismo con la teoría de los primitivos universales, porque se trata de nociones cuya universalidad no está comprobada: no todas las lenguas tienen una palabra que demuestre su existencia como tal. Pero hay que tener en cuenta que: 1) se trata de conceptos que existen en una gran mayoría de lenguas; 2) cuando no existen en una lengua, ésta suele contar con hipónimos (p.ej. hay lenguas donde no existe el hiperómimo "animal" pero hay en cambio numerosos nombres de animales). Como son precisamente los hipónimos los que intervienen en la metáfora (p.ej. ser un burro, ser un lince, ser un gallina), nos parece más Modelos icónicos y archimetáforas 17 adecuado usar el hiperónimo (en este caso ANIMAL) como elemento de clasificación para estos casos, aunque no sea como tal un universal. Lo mismo se puede decir de PLANTAS, OBJETOS, FENÓMENOS CLIMÁTICOS, etc., pues sólo la abstracción que designa su totalidad falta en algunas lenguas. Por eso incluimos también estos conceptos en la nomenclatura. En cuanto a conceptos relativos a la actividad fisiológica de las personas (COMER, BEBER, DORMIR), es evidente que son conceptos emergentes por su carácter experiencial. La razón por la cual no son universales atestiguados en la citada lista es que a veces se lexicalizan en un nivel más especializado. En algunas lenguas hay verbos para distintas formas de ingerir alimento, según el agente sea animal o humano, según el objeto sea sólido, líquido, blando, duro, etc. "comer", según la acción sea completa, durativa, puntual, reiterada, habitual, etc. pero no existe un hiperónimo común equivalente a "comer", tal vez porque haya desaparecido en el pasado) (cf. Luque, 2001). Otras lenguas pueden tener un nivel más general (una noción común que abarca "todo aquello que se traga" sin diferenciar entre comer, beber, respirar...) (Ibid.). Por ello no nos parece excesivamente arriesgado añadir también algunos de estos conceptos como dominios fuente generadores de metáforas, pese a no ser universales en el sentido estricto. El riesgo de arbitrariedad queda así reducido a la elección del nivel de hiponimia en que se establecen las categorías (p.ej. entre espacio y movimiento, o bien entre movimiento vs. movimiento no-deseado). Pero ello afecta al grado de precisión de las categorías, sin cuestionarlas en sí mismas, ya que la aplicación a determinados campos nocionales pone de manifiesto unas regularidades ontogenéticas que confirman -al menos en una gran mayoría de los ejemplos estudiadosla relevancia de los mecanismos cognitivos defendidos por Lakoff, Johnson o Gibbs, así como su gran rentabilidad para el estudio lexicológico y lexicográfico de las unidades fraseológicas. Referencias bibliográficas BALLY, Charles (1909): Traité de stylistique française. (3è. éd. Genève-Paris: Georg-Klincksieck [1951]). ČERMÁK, F. (1998): "La identificación de las expresiones idiomáticas" en Luque Durán y Pamies Bertrán (eds.): Léxico y fraseología. Granada: Método, 1998: pp.1-18.