scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Elementos teóricos relativos al desarrollo comunitario local y a su práctica en la comunidad autónoma de Galicia

Bouzada Fernández, Xan

Abstract

En primer lugar, tras constatar la reciente emergencia del sujeto local y las virtualidades y paradojas actualmente evidenciada por el concepto de desarrollo local con raíces en la cultura y tradición del desarrollo comunitario, abordaremos algunos de los rasgos tipológicos - no sólo los que impregnan contextos arcaicos y tradicionales, sino también aquellos de carácter moderno-que definen los modelos sociales comunitarios. En segundo lugar, estableceremos algunas teorias relativas a la vinculación existente entre los procesos de desarrollo local, teniendo en cuenta las potencialidades inherentes al substrato socioterritorial y cultural en el cual éstos surgen, y la capacidad alternativa de los actores sociales para modificar la realidad. Por Último, concluiremos este artículo con una evaluación de cuatro experiencias acaecidas en contextos rurales y las otras dos en medios urbanos. Estableceremos algunos criterios valorativos acerca de la vitalidad y solidez de éstos teniendo en cuenta los niveles de implicación, asi como la riqueza y diversidad de los actores sociales implicados en el proceso.

Full text

Papers 45, 1995 81-100 Elementos teóricos relativos al desarrollo comunitario local y a su práctica en la comunidad auttjnorna de Galicia Xan Bouzada Fernández Director del Instituto Gallego de Estudios Comunitarios Universidad de Vigo. Departamento de Sociologia. Vigo. Spain Resumen En primer lugar, tras constatar la reciente emergencia del sujeto local y las virtualidades y paradojas actualmente evidenciada por el concepto de desarrollo local con raíces en la cultura y tradición del desarrollo comunitario, abordaremos algunos de 10s rasgos tipológicos -no s610 10s que impregnan contextos arcaicos :y tradicionales, sino también aquellos de carácter modernoque definen 10s modelos sociale:; comunitarios. En segundo lugar, estableceremos algunas teorias relativas a la vinculación existente entre 10s procesos de desarrollo local, teniendo en cuenta las potencialidades inherentes al substrat0 socioterritorial y cultural en el cua1 ésros surgen, y la capacidad alternativa de 10s actores sociales para modificar la realidad. Por Último, concluiremos este ar1:iculo con una evaluación de cuatro experiencias acaecidas en contextos rurales y las otras dos en medios urbanos. Estableceremos algunos criterios valorativos acerca de la vitalidad y solidez de éstos teniendo en cuenta 10s niveles de implicación, asi como la riqueza y diversidad de 10s actores sociales implicados en el proceso. Paiabras clave: desarrollo local, actores, comunidad rural, medio urbano. Abstract. Local cornrnunity development in Galicia Firstly, after confirming the recent ernergence of the local actor and both the virtualities and paradoxes shown by the concept of Local Development rooted in Community Development cultura and tradition, we will deal with some of the typological features -those reaching not only archaic tradicional contexts but also modern oneswhich define community social patterns. Secondly, we will present some theories about the connections between Local Development processes, taking into account the potentialities implied by the socio-territorial and cultural substrata in which they spring, and the innovating capacity of social actors to change reality. Finally, we will conclude this article by evaluating four different experiments: two of them took place in rural contexts and the other two in urban ones. We will establish some evaluating criteria about their vitality and reliability taking into account the levels of implication as well as the richness and diversity of the social actors involved in the process. Key words: local development, social actors, rural community, urban milieu. 82 Papers 45,1995 Xan Bouzada Ferndndez Sumario De la emergencia del sujeto local El desarrollo local, entre la virtualidad endógena y la innovación Lo local y la comunidad como soportes y pretextos de desarrollo Remodelar o innovar El desarrollo local y comunitario: El desarrollo local como una destreza virtualidades y paradojas social objetivadora de 10 comunitario La transformaci6n de las comunidades Estimación evaiuativa de cuatro locales: de las comunidades tradicionales experiencias de desarrollo comunitario a las nuevas comunidades y locai promovidas en Galicia El concepto de desarrollo local y comunitario recubre hoy entre nosotros una serie de experiencias que tienen en común el presentarse como procesos concretes de organización del porvenir de ciertos territorios que, resultantes de 10s esfuerzos conjuntos de la población implicada, de sus representantes, de 10s agentes socioeconómicos y eventualmente de 10s agentes estatales, se encaminan a reconstruir un proyecto de desarrollo que integre diversos componentes económicos, sociales y culturales, asi como actividades y recursos locales'. Abundando Pad Houée, el sociólogo bretón creador del concepto y promotor de la experiencia pionera de desarrollo local en la comarca de Le Ment, en que el objetivo de un comité de desarrollo local ha de ser el de favorecer el desarrollo global de la zona. Este desarrollo global ha de plantearse desde sus diversos aspectos económicos, sociales y culturales con la convicción de que éstos resultan inseparables y complementarios, así como merced a la participación intensa de su población y a la colaboración activa de todos 10s servicios competentes. El ámbito de realización hoy de 10s proyectos de desarrollo local y comunitari~, con independencia de las aparentes simplificaciones técnicas de que son objeto por parte de algunos programas, representa un sector pleno de sugererentes dificultades desde una perspectiva sociológica teórica. El desarrollo local ha sido desde sus orígenes un ámbito en el que han convivido aspectos de tip0 resistencial con aquellos otros de carácter alternativo. El desarrollo local ha, asimismo, oscilado frecuentemente entre la posible reformulación de 10 endógeno y la apropiación de ideas externas en las cuales inspirarse. También ha caracterizado ai desarrollo local y comunitario el hecho de que éste haya basculado entre aquellas propuestas que anhelaban la promoción de integrados limbos paternalistas y aquellas otras que (con decantada vocación democrática y participativa) apostaban por una reformulación comunitaria encaminada a facilitar modos de organización reticulados que uniesen a su eficacia económica y social su carácter democrático y parti1. Datar (1986). Guide du développement local. Paris: Syrox; P. Houke (1986). ~Dynarnique du dbveloppement local rurals en W.AA. Acteurs et actions de dbveloppement local. Saint Malo: College Cooperative de Bretagne, p. 41-71. Elementos te6rlcos relatlvos al desarrollo comunitari0 local Papers 45, 1995 83 cipativo. Aiternancias todas ellas que acaso no resulten independientes del carácter de encrucijada social que hoy evidencian la mayor parte de las experiencias y proyectos sociaies encuadrables bajo la rúbrica del desarrollo local y comunitario. El desarrollo local y comunutario emerge hoy, a pesar de las diversas raices en las que éste se sustenta, como un nuevo hecho social que aparentando venir a aportarnos una solución 10 que viene a hacer realmente es a ponernos sobre el tapete toda una nueva y fecunda bateria de problemas. De la emergencia del sujeto local La emergencia de 10 local como un renacido sujeto social va a evidenciarse con una particular vitalidad hacia finales de la década de 10s setenta e inicios de 10s ochenta. Tras la crisis desencadenada en torno a 10s primeros afios setenta se va a acudir al arnparo de 10 canicro)), redescubriéndose al actor social y sus olvidadas virtualidades como medio para cambiar las condiciones de vida. Una ligera variación de perspectiva teórica será la que permita ese encuentro con el ámbito local y sus protagonistas. Simultáneamente, 10 local, frente al empuje inexorable de las potencias homogeneizadoras, inherentes al consumo y sus estéticas transnacionales, va a evidenciarse como soporte de 10 ediferenten como un cuenco alternativo y resistencial que permitiese preservar las propias raices. Ai mismo tiempo que las macrosolidaridades genéricas que habian inspirado a 10s movimientos sociales de 10s años sesenta y primeros setenta se fueron agostando, en 10 local se sentian germinar nuevas formas concretas microsolidarias que se manifestaban como más factibles e inteligibles. Lo local, con su escala próxima y su complejidad social abarcable, tiende a configurarse como una nueva referencia ante una situación económica debilitada y generadora de paro, al tiempo que ante unos estados d.el bienestar que, agónicos, se aprestan a deslastrar viejos compromisos rejuveneciéndose con el recurso al alivio neolibera12. La aparición de nuevos agentes sociales en el seno de las comunidades caracterizados por unos mayores niveles de formación, empatia y capacidad en el manejo de la información, hab~tuados en muchos casos a la movilidad, a la negociación y a la iniciativa social vendrian a aportar un especial impulso a aquellos proyectos de desarrollo económico y social que se decidian a echar sus anclas en el olvidado territori0 local. Además de 10 dicho, nuestro tiempo, definido en gran medida por la premura y la indeterminación, parece precisar del concurso de modelos utcipicos de una escala manejable que permitan soportar el desplome de las ideas que habian servido de inspiración durante las pasadas dtcadas. 2. X. Greffe (1990). Descentralzzar en favor del empleo. Madrid: Ministeri0 de Trabajo, p. 68 y s. 84 Papers 45, 1995 Xan Bouzada Fernindez En este contexto, el desarrollo local y comunitario parece resurgir como una utopia-refugio para tiempos de intens0 desguace ideológico. El repliegue hacia 10 local se ~roduce en la forma de un nuevo ideal. Se quiso reforzar al estado y nacionalizar la economia cuando se confiaba en dl. Ahora 10 local y sus ~osibilidades de desarrollo, en opinión de algunos3, servirían de tierra de acogida al inevitable reenfoque tras la decepción. En el ámbito local, en fin, hallaron una nueva bandera étnica, ecológica y cultural muchos de 10s nuevos movimientos sociales que surgen al filo del cambio de siglo. Aún asi, durante 10s últimos afios se ha evidenciado en el contexto europeo el empuje de las tendencias descentralizadoras, habria que decir que este tip0 de procesos apuntan en ocasiones hacia la hipótesis de que nos pudiésemos hallar ante tácticas derivadas de las mismas lógicas del sistema, el cual preferiria deslastrarse de algunos campos de gestión gravosos relegándolos hacia la periferia4. En este actualizado contexto el desarrollo local no va a emerger desde el vacio, sino que va a beber en toda una variopinta tradición que va desde la tradición de la economia social y el cooperativismo, hasta la animación sociocultural y la intervención socioeducativa, pasando por ámbitos de dinamización social tan sugerentes como el desarrollo comunitario anglosajón, el trabajo social reconceptualizado latinoamericano inspirado por Pablo Freire o la ordenación territorial francesa de 10s afios setenta. Toda esta rica tradición ha ido componiendo un sustrato fecundo que aunque no resulte siempre del todo visible no es totalmente ajeno a la actual eclosión del desarrollo comunitario y local. Las experiencia de desarrollo de comunidades que se promovieron en torno a la década de 10s aiios sesenta fueron portadoras de una relativa apertura, la cua1 facilitó el que éstas hayan intentado compaginar el objetivo de potenciar el tejido social existente con el aprovechamiento del empuje prescriptivo y transformador que se hallaba implicito en 10s modelos de planificación social de la comunidad. En estas experiencias se habia presentado como sustancial todo aquell0 que crestimulase y animase a la gente a expresar sus necesidades, la apoyase en sus acciones colectivas o les ayudase en sus proyectos,~5. De todos modos, en el desarrollo comunitario y local ha palpitado siempre un vigoroso aliento prometeico de vocación práctica frecuentemente inspirado desde íúera de la comunidad, dirigido a globalizar iniciativas que sirviesen para la mejora general de la calidad de vida de las colectividades en las que se promovia. También es cierto que en sus origenes se hdaron asimismo estrategias que tendian a solapar problemáticas genuinamente sociales con discursos y retóricas de cariz moral. Desde el encomiable voluntarismo fundador de Charles 3. F. Plassard (1 984). Autonomie au quotidien. Reponse rt la crise? Rdle et sens des microinitiatives. Lyon: Chronique Social, p. 152. 4. P. Willrnott (1989). Community Initiatives: Patiterns and Propects. Londres: Policy Studies Institute, p. 29. 5. A.D. Edwards & D. Jones (1976). Community and Community Development. París: MoutonIThe Hague, p. 138 y 141. Elementos te6ricos relativos al desarrollo cornunitario Iod Pavers 45,1995 85 Booth, pasando por el recreacionismo USA o la corriente antianómica de la animación sociocultural francesa hasta recientes trabajos de prevención criminológica comunitaria6, sigue: perviviendo un flujo teórico integrador que suefia mis con la construcción de un equilibri0 social plácido ajeno a conflictos disfüncionales que con la maduración ciudadana y la participación activa y critica de 10s vecinos en la gestión de sus propios asuntos. Una utopia que, asumiendo la forma de una esperanza integradora germinada entre las clases medias, sigue hoy contando con una fuerte presencia entre aquellos que trabajan en el campo técnico-social. En cualquier caso, en este tip0 de prácticas, y tal y como 10 entendieron algunos autores como Pablo Freiue, la fünción de carnbio social y de promoción democdtica y popular no encontraria aqui las puertas completamente cerradas para el posible ejercicio de virtualidades transformadoras. En el caso concreto de Galicia, de la misma manera que aconteció en todo el Estado espafiol7 durante 10s años cincuenta y sesenta, nos mantuvimos bastante ajenos a este tip0 de dinámicas. Hacia finales de esta última década se promovieron entre nosotros algunas experiencias inspirada generalmente en el trabajo comunitario latinoamericano, las cuaies hallaron frecuente acomodo en algunos programas de 10s servicios rurales de Extensión Agraria. Experiencias todas ellas que solian florecer merced al ejercicio voluntarista de algunos técnicos compelidos a actuar por propia iniciativa. El desarrollo comunitario y local habria de llegar hasta nosotros con mayor füerza, precisarnente cuando el declive del marco macroindustrial puso a muchos hombres en la calle y cuando nuestras comunidades y sociedades locales hubiesen y experimentado una transfwrmación critica que las alejase de sus mode10s tradicionales originarios. Lo local y la comunidad como soportes y pretextos de desarrollo Para la sociologia el concepto de comunidad presenta un perfil polisémico y pleno de matices, el cual oscila entre la acepción histórico-genética y su utilidad para definir espacios y ámbitos territoriales concretos. Entre 10s fbndadores de la sociologia Emile Durkheim y Ferdinand Tonnies8 realizaron un esfberzo particular dirigido a desvelar sus significados. Aunque su perspectiva de análisis no siempre resultó convergente, si se produjo una razonable coincidencia entre ellos al considerar ambos a la cccomunidada y a 10 comunitario como una realidad enraizada en 10s albores de 10 social y a la asociación o solidaridad orgánica como fenómenos prototipicos de la moderni6. T. Hopem & M. Shaw (1988). Communities and Crime Reduction. Londres: Her Majesty's Stationnery Office. 7. Habría que anotar aqui a nivel del Estado algunos esfuerzos pioneros y en aquel momento poc0 apropiados, como el que ejemplificó el trabajo de Demetrio Casado con su aPlan Social Bazau en 10s años sesenta. 8. E. Durkheim (1982). La división del trabajo social. Madrid: Akal; F. Tonnies (1979). Comunidady asociación. Barcelona: Península. 86 Papers 45, 1995 Xan Bouzada Fernández dad. Para Durkheim la progesividad de la segunda con respecto a la primera parece establecerse de modo contundente. Tonnies, por su parte, pareció dejar abierta una via a la hipótesis de que la modernidad ~udiese estar desalojando a la comunidad por su puerta principal para darle acogida desde la de servicio. Con posterioridad a ellos otros autores han seguido ahondando en una perspectiva dicotómica que evidencia todavia una considerable potencia explicativa. Si desde la sociologia, Talcott Parsons recuperó este enfoque para aplicar10 a su propuesta de las ((variables de pauta))9, en el ámbito de la antropologia reaparece a menudo con ropajes diferentes y con vocación de recurrencia. La matriz de acepciones en las que se inserta el término de ((cornunidada invoca, no s610 su posible utilización para analizar y explicar algunos espacios sociales de pequeiía escala, sino que tarnbién sirve como un recurso conceptual útil para allegarnos a la comunidad, y en general a 10 comunitario, como un valor y un simbolo característic0 de nuestro imaginari0 cultural o~cidental'~. Desde Durkheim y la escuela de Chicago la anomia y sus consecuencias sigue siendo un tema de preocupación que llega hasta nuestros dias en la forma de un debate teórico que, tras ser inicialmente provocado por Duvignaud l, continúa hoy a través de la golémica latente que confronta en la escuela francesa actual 10s plantearnientos de Gilles Lipovetsky y 10s de Michel Maffesoli. El recurso a la tentación comunitaria tiende hoy a suplir en muchas ocasiones el espacio carente y frigi1 provocado por el vacio social. En este contexto, la comunidad y 10 comunitario van a connotar una gama diversa de acepciones no siempre fácilmente delimitables entre las cuales las más evidentes serian las que siguen: 1. La comunidad como definidora de una etapa histórica anterior hoy superada por la sociedad moderna. Esta perspectiva tiende a percibir la comunidad como un hecho fundamentalmente residual. 2. La comunidad como un tip0 de organización social tradicional aún vivo hoy, que se hallaria vinculado de modo prioritario a aquellos territorios sociales caracterizados por su tamaiío reducido, por su ruralidad, asi como por un relativo arcaismo. 9. T. Parsons (1982). Elsistema social. Madrid: Alianza, p. 175 y s.; un caso reciente y original relativo a la antropologia es el que subyace en la obra de D.L. Clarke (1984). Arqueología analítica. Barcelona. Bellaterra. Quien distingue entre comunidades monotéticas y polit& ticas. 10. Tema éste sobre el cual nos detuvimos en: X. Bouzada (1992). ((Da comunidade 6 desenvolvemento comunitarion. Revista de Economia Social e Cooperativisme, núm. 5, Vigo. 11. J. Duvignaud (1990). Herqiaysubversidn. Barcelona: Icaria; G. Lipovetsky (1986). La era del vado. Sobre elindividualisma contemporáneo. Barcelona: Anagrama. M. Mdesoli (1988). La temps des tribus. Le declin de findividualisme Ans les sociétes de masse. París: Meridiens; M. Bolle de Bal (1985). La irentation communitaire. Les paradoxes de la reliance et la contraculture. Bruselas: Université de Bruxelles. Elementos te6ricos relarivos al desarrollo comunitario local Papers 45, 1995 87 3. La comunidad como un modelo peculiar de organización de la socialidad que alcanza un determinado nivel de entidad territorial, relacional e identitaria con relativa independencia tanto de su configuración interna como del tip0 de espacio en el que se halle implantado. Para este tip0 de perspectiva las comunidades poclrian resultar también detectables en áreas urbanas modernas, como puedan ser barrios o zonas diferenciadas. 4. La comunidad y 10 comunitario como un hecho simbólico y social que es susceptible de poder impregnar toda una gama diversa de iniciativas y proyectos, 10s cuales añadirían a su carácter social su rnás preciso matiz comunitari~. Este apartado abarcaria aquellos proyectos, colectivos y entidades a 10s que en algún momento se les denominó desde la sociologia como cccomunidades de interés)). 5. En último lugar, incluiremos aqui una postrera posibilidad, en una gran medida relacionada con la anterior, que utiliza a la comunidad y a 10 comunitari~ como pretextos ~otenciadores de 10s procesos de intervención y dinamización social. Esta u~:ilizaciÓn remite a la comunidad y a 10 comunitari~ (o a 10 local) desde [una doble proyección; en un sentido el desarrollo declara aqui tener una vocación comunitaria, por desear ejercer sobre una comunidad constituida, mientras que en otro sentido esta perspectiva se encamina hacia el logro de modelos sociales que resulten rnás evolucionados y ricos en sus aspectos solidarios y comunitarios que 10s actualmente existentes. La polisemia constatada, cwmdo no la ambivalencia del propio concepto, van sin duda a cooperar con su intensa proclividad a la paradoja. El desarrollo local y comunitario: virtualidades y paradojas En las lindes de 10 social el desarrollo comunitario se debate contra sus propias p ara do ja s. El desarrollo comunitari0 como vástago que es del flujo racionalizador experimentado por el trabajo social ha tenido que enfrentarse desde sus orígenes al hecho de que su éxito generador de progreso se fuese consumando al mismo tiempo que se producía la disolución de 10 comunitario tradicional a expensas de 10 orgánico y asociativo. El poso comunitario ha actuado de feedback o como minimo de pretexto para la ejecución de ese tránsito. Aquí 10 informal comunitario ha servido de soporte a la desaparición de 10 expresivo como centro y a su sustitución por la nueva centralidad instrumental y formal que caracteriza diferencialmente a 10s colectivos sociales rnás complejos y organizados. Como afirmaba Maciver12, es literalmente cierto que a la comunidad para poder salvarse no le queda más remedio que desaparecer. 12. R.M. Maciver (1917). Cornrnuniv: a Sociological Study. Londres: Macrnillan and Co., p. 211. 1 88 Papers 45, 1995 Xan Bouzada Fernández Resulta evidente que la paradoja de Maciver se instala de lleno en la ambigiiedad polisémica del concepto de comunidad. No obstante, el desarrollo comunitario y local, al oscilar entre la aculturación modernizadora y el apoyo instrumental a las marginalizadas comunidades locales, avanza por un camino en el cual las fragilidades constatadas suelen actuar como estímulos para lograr nuevos impulsos y poder así acceder a medios y recursos más operativos. Quizás se esconde aquí en gran medida la misma paradoja con la que se han tenido que enfrentar diversas etnias y culturas al constatar que para poder defenderse se veían obligada a autodisolverse imitando a su agresor13. Algo parecido le sucede al ciudadano que se halla ante el dilema de querer 10 imposible al desear simultáneamente y en el mismo contexto social disfrutar de las virtualidades del desclasamiento sin asumir el rechazo del ethos de su clase de procedencia. 0, en su extremo contrario, al conservador que para no renunciar a sus privilegios se ve forzado a realizar concesiones hasta el punto de no poder evitar la pérdida de algunos de ellos1*. La tierra sobre la que se concreta el desarrollo comunitario y local acoge todo un haz de dinámicas paradójicas que condicionan la transparencia de sus procesos. El desarrollo comunitario nacido para favorecer la democratización de 10 social y la participación se encuentra frente a la reiterada constatación de que quienes acuden a su convocatoria proceden con más frecuencia de la deseable de sectores sociales intensamente autoseleccionados. En el mejor de 10s casos: 10s más equipados de entre 10s precarios (A. Edward y otros, 1976: 174). Los agentes que lideran el proceso suelen seleccionarse aún en una mayor medida. El precari0 económico no s610 10 suele ser a ese nivel, también 10 suele ser cultural y socialmente. Y precisamente 10 cultural y 10 social son las principales herramientas en la labor de desarrollo de las comunidades. De este modo se ha instalado la sospecha de que el desarrollo comunitario y local y la descentralización hayan sido procesos que han favorecido de modo discriminatori0 a las nuevas clases medias profesionales en vez de a las clases populares hacia las cuales éste decia dirigirse. De todos modos, 10s limites y las formas de manifestarse este privilegio admitiria sin duda hoy algunas matizaciones. De la misma forma que acontece con las diferentes clases sociales tampoc0 todas las colectividades parten en igualdad de condiciones para hacer fructificar sus estrategias de desarrollo comunitario y local, aquéllas más dotadas técnica, cultural y socialmente dispondrán de mayores facilidades en el camino para que el proceso iniciado pueda llegar a buen término15. El desarrollo comunitario y local es promovido con frecuencia en dreas y coyunturas sociales y económicas excesivamente frigiles. La economia social 13. A. Toynbee (1963). El mundo el occidente. Madrid: Aguilar. 14. P. Burke (1991). La culturapopular a la Europa moderna. Madrid: Alianza, p. 376. Paradoja del funcionalisrno Barel. 15. En 10s trabajos: Ernpleo y educación a nivel local editado por el Ministeri0 de Trabajo en Madrid (1989) y G. Macrobie (1981). Small ispossible. Londres: Jonathan Cape. Se rnuestran experiencias punteras en el desarrollo comunitari0 y local situada en Canadá, Inglaterra y 10s Estados Unidos. Elementos te6r1cos relativos al desarrollo comunitari0 local Papers 45, 1995 89 suele potenciarse cuando la situación económica es menos favorable y allí donde las condiciones son mentos propicias16, es decir, cuando y donde el capital privado no se atreve17. En testas condiciones resulta verosimil la duda de que a algún nivel el desarrollo comunitario y local pueda estar trabajando acriticamente a favor de la progresiva consolidación de una sociedad cada vez más dualizada. Una dualización que separaria a unos selectos operarios de bata blanca, empleados en competitivas industrias punteras, de aquellos otros trabajadores precarios del sector de la economia social. Nos hallamos asistiendo a un madurado proceso de desguace del estado del bienestar que podria utilizar el recurso al desarrollo local y comunitario en busca de un premeditado mecanismo previsor de tensiones es una hipótesis que resulta hoy pertinente a tenor de 10 que acontece hoy en algu~?os países. Llegados a este punto resulta comprensible el hecho de que algunos autores se cuestionen el alcance y las posibilidades del desarrollo comunitario y local para erigirse en uria ((tercera vian útil para resistir en el presefite y adecuada para prefigurar un modelo social de hturo18. No obstante, el desarrollo comunitario y local, o por 10 menos la sociedad civil popular en hnción y en base a la cual éste suele ser promovido, y tal como nos han mostrado algunos autores recientemente19, es tarnbién susceptible de ser percibido como un canal robusto para el aprovechamiento del potencial de la cultura popular en el rediseiío de una sociedad mis libre: y solidaria. Potencial éste que resulta estratégico en épocas como la actual en la cual el bloqueo teórico y la desafección facilitan el que las medidas de carácter neoliberal sem presentadas como exclusivas e inexorables. La transformación de las comunidades locales: de las comunidades tradicionaies a las nuevas comunidades La sociedad gallega vive actualrnente un progresivo proceso de diversificación de sus comunidades que no resulta ajeno a la caracterización de las problemáticas, dilemas y modelos de racionalidad en las que se halla hoy implicado el desarrollo comunitario y local. En virtud de este proceso, la situación actual de las colectividades comunitarias gallegas puede aproximarse a dos tipos idea16. Ejemplo contrario que muestra hasta donde puede llegar la promoción cooperativa cuando se produce en condiciones sociaies, culturales y económicas favorables podria ser el caso del complejo industrial de Mondragón, en el País Vasco. 17. J. Robertson(l987). Future work. ~indershot-Hampshire: Gowe, p. 152: ~Community businesses and community enterprises. This new approach to economic self-help in areas o high unemployement wich are unattractive to conventionai profit-making businesn. En La Voz de Galicta de 12-2-89 se indicaba: (<Baja un 50 % el ritmo de creaci6n de sociedades anónimas laborales en Gaiicia [. . .] y España, al rnismo tiempo que se producia un aiza histórica de la bolsa españolas. 18. v. J. Robertson (1987), p. 153. 19. T. Rodríguez Villasante (1991). aMovimiento ciudadano y iniciativas populares,,, (número monográfko de Cuademos Hom), núm. 16, Madrid; J. Arocena (1986). Le ddveloppement local. Paris: L'Harmattan. 96 Papers 45, 1995 Xan Bouzada Fernftndez externos que van a ser en gran medida 10s que hagan posible el tránsito desde la comunidad implícita hacia el desarrollo explicito de sus potencialidades. En estos dos casos ha coincidido una matriz diversa de factores que hallaron un espacio propicio de convergencia en el misrno desarrollo del plan. Desde la presencia de activos actores institucionales y públicos, o de algunos miembros de la comunidad que se habian hallado implicados en experiencias sociales y organizativas con un cierto nivel de complejidad, hasta la cardinal participación de agentes sociales de procedencia externa capaces de asumir la función de gestión y programación, al lado de una situación cultural y social favorable, puede todo el10 ayudarnos a entender la actual maduración de este tip0 de experiencias. El poder de inventar realidades que algunos autores habian visto en su momento como un peligroso virtuosismo de técnicos y planificadores39, emerge asi como una estrategia efectiva que ha sido producida a través de una premeditada elaboración. Una estrategia, ésta, que podrá ser viable siempre y cuando la comunidad logre distanciarse de si misma 10 suficiente para asi poder hurgar de modo desdramatizado en la intrincada complejidad de sus propias vetas sociales40. Detenernos hoy a reflexionar acerca de las lógicas y racionalidades sociales subyacentes a 10s procesos de desarrollo comunitario y local puede ser un modo de caminar hacia un mejor conocimiento de las virtualidades latentes en aquellos procesos sociales de descentralización que pueden ser susceptibles de promover la dinarnización social y la democratización participativa en ámbitos comunitarios y locales. Estimación evaluativa de cuatro experiencias de desarroiio comunitario y local promovidas en Galicia Las cuatro experiencias en las que nos detendremos será en aquellas a las que ya nos hemos referido en el apartado anterior: las de 10s barrios de Caranza en Ferro1 y Casco Vel10 en Vigo, asi como las llevadas a cabo en las áreas de Vilardevós en Ourense y la comarca del Baixo Mifio en Pontevedra. La experiencia de desarrollo local del baixo Mifio afecta a una zona situada entre el rio Mifio y la costa Atlántica que dispone de una población aproximada de 45.000 habitantes, de 10s cuales el 75 % residen en zonas rurales y se reparten en cinco ayuntamientos diferentes. En el Baixo Mifio se puso en funcionamiento en 1989 un módulo de desarrollo local dentro de una escuela taller, el cua1 desembocó en la actualidad, merced al acierto y empuje de algunos de sus componentes, en uno de 10s cuatro programas ctLeader)) que se van a llevar a cabo próximamente en Galicia. 39. G.M. Foster (1988) p. 215. 40. En esta linea son de indudable relevancia 10s trabajos de: M. Mormont (1989). nLe local convit au développement)). RIAC, 22/62. Montreal, p. 151-163; así como el de A. Micoud (1989). .Le développement local ou comment construire de nouveaux territoiresv. HAC, 22/62, Montreal, p. 33-38. Elementos teóricos relatives al desarrollo comunitario local Papers 45, 1995 97 Esta zona contaba con una tradición relativamente activa en iniciativas comunitarias a pesar de que nunca habia contado con apoyos excesivos por parte de la Administración. Experiencias anteriores como la Granxa Escuela de Budifio y el complejo de Louro o la frustrada iniciativa de Cobami (Cooperativas do Baixo Mifio) o el desarrollo horticola cooperativo de O Rosal en 10s 1960-1970; o la más reciente vitalidad sociocomunitaria de la Parroquia de Pexegueiro en Tui, son algunos ejemplos resefiables de iniciativas endógenas promovidas en una zona de col~siderable vitalidad social. El módulo de desarrollo local y el programa Leader fueron recibidos en la zona con satisfacción al tratarse de un inesperado apoyo por parte de instituciones a unas comunidades que, a pesar de las dificultades existentes, no se habian mantenido totalmente pasivas. La experiencia desarrollada en 10s municipios orensanos de Vilardevós y Castrelo do Val, situados en el interior de la provincia de Ourense, implica a una población aproximada de 6.000 habitantes que residen en un área rural interior alejada de 10s grandes núcleos, la cua1 se vio muy afectada por las corrientes emigratorias de 10s aiios sesenta y setenta. Esta zona caracterizada por sus rasgos tradicionales iba a ver en el afio 1969 como se iniciaba un proceso de desarrollo comunitario inspirado y animado por dos curas rurales postconciliares que intentaron avivar las brasas que aún quedaban de una cierta sensibilidad cívica y comunitaria con sus raices en la Segunda República. Entre 10s afios 1972-1977 se produjo un parón, siendo durante ese último aiío cuando iba a llegar a la zona el actual promotor y tambitn cura párroco y concejal Digno González, quitn ha venido promoviendo una dilatada serie de iniciativas estimuladas por sus relaciones exteriores, primer0 con las escuelas rurales familiares y hoy merced a su integración en el COFEDER que, con sede en Valladolid, agrupa a diecisiete centros de desarrollo rural, asi como en virtud también de su vinculación a la red rural de preescolar na Casa. El colectivo Portas Abertas desde el que se coordina y promueve el trabajo comunitario en estos dos municipios orensanos ha desarrollado un programa de actividades dirigido a la infancia, mujeres y a la tercera edad con una rigurosa y costosa estructura descentralizada que ha respetado a 10s principales núcleos de la zona. Para esta experiencia sus promotores contaron durante 10s tres últimos aiios con ayudas del Ministeri0 de Asuntos Sociales por un importe medio de diez millones de pesetas al afio, a 10s cuales han sabido extraer un excepcional rendimiento. En la actualidad han conseguido un fondo de ayuda del programa c(Leader1) que les permitirá abordar proyectos de desarrollo económico local en sectores como la agricultura (castafia y miel), el turismo rural (caza) y el apoyo a una pequefia empresa cooperativa existente en la zona. El barrio de Caranza en El Ferrol tiene una población aproximada de 20.000 personas y en tl se dan todas la condiciones criticas que han afectado a nuestros barrios obreros desde mediados de 10s aiios setenta. El paro y la droga, sobre todo entre 10s jóvenes, acentuaron una profunda crisis social en esta I 98 Papers 45,1995 Xan Bouzada Fernández comunidad urbana que habia vivido solidaria y combativarnente durante 10s primeros aiíos setenta. La situación creada a mediados de 10s ochenta condujo a la asociación de vecinos al empeiío de poner en marcha un plan comunitario. A partir de 1987 y con el problema de la droga y la marginalización de la juventud como espoleta, el plan ha ido avanzando hacia su consolidación. En la actualidad dispone de un presupuesto de veintiún millones anuales que le permiten desarrollar un intensivo y variado conjunt0 de actividades fundamentalmente dirigidas a la juventud y a la mujer, que van desde el programa de deportes hasta el taller de música o las actividades de tip0 formativo. El barrio del Casco Vello de Vigo, con una población en torno a 10s 4.000 habitantes, se halla situado en el centro de la ciudad y adolece de 10s problemas caracteristicos de este tip0 de zonas, 10s cuales se resumen en el hecho de que desde hace quince años éste experimenta un progresivo deterioro urbanístic0 y social. En el barrio se fundó durante el aiío 1972 una asociación de vecinos que al distinguirse por su vigor reivindicativo acabó por convertirse en una institución sumamente incómoda para 10s gobiernos municipales de este periodo. Los últimos aiíos de corporación democrática que habrian podido marcar un cambio de rumbo hacia formas ciudadanas más pragmáticas y participativas vieron truncado este objetivo en gran medida debido a la falta de sensibilidad evidenciada en este terreno por parte de 10s recientes responsables municipales. Un cambio de perspectiva en la linea de trabajo de la asociación parecía resultar imprescindible si se deseaba dar una respuesta con visos de eficacia a 10s problemas de deterioro urbanístic0 y social que afectan actualmente al barrio. Será a finales del aiío 1991 cuando la convergencia de diferentes factores favorables facilite el que se inicie con entusiasmo un serie de iniciativas para poner en marcha un plan comunitario que contaria con el asesoramiento de aquél que habia sido puesto en marcha anteriormente en el barrio ferrolano de Caranza. De cara a realizar una aproximación evaluativa acerca de la solidez comunitaria de las cuatro experiencias seleccionadas, hemos elaborado un esquema en base a diez indicadores que permiten tanto el establecimiento de una evaluación global al ser leidos conjuntamente como la introducción de elementos de comparación y de contraste entre eiías. La presencia de lideres carismáticos ha sido resaltada de modo recurrente como una de las condiciones que facilitan el arraigo social de 10s proyectos comunitarios, no obstante esta presencia suele ser poc0 consistente en aquellas experiencias que han sido diseiíadas desde arriba y a partir de criterios fundamentalmente técnicos, como sucedió en su caso con el proyecto del Baixo Miiío. El barrio de Caranza, por su parte, ha visto durante 10s últimos aiíos como se iban alejando algunos de 10s viejos lideres vecinales, a veces por tensiones y cansancio, otras por la dificultad de mantener un diálogo estable entre el maduro sindicalista y el joven técnico que en muchos casos se manejan con imaginarios ostensiblemente diferentes. El segundo punto se halla en gran medida relacionado con el anterior. En el caso del Baixo Mifio diferentes agentes sociales se han ido aproximando a Elementos te6ricos relativos ai desarrollo c:omunitario local Papers 45, 1995 99 l 10s técnicos del módulo de desarrollo local, y hoy el centro de desarrollo rural, 1 con el objetivo de buscar apoyo para sus proyectos e iniciativas. El punto tercero aparece relativarnente consolidado y claro en el Baixo Miño y en el barrio de Caranza. Por su parte, en Vilardevós la presencia de , personas como el cura de Arzádegos, D. Digno, ejemplo de líder carismático y de persona entusiasta y bien informada, hace que las funciones de coordi- ~ nación aparezcan bien cubiertas siendo recabada la presencia de técnicos para la elaboración de 10s informes ,y proyectos agrarios y laborales o como profesionales en las actividades de tiplo educativo. En el Casco Vello de Vigo la escasa consolidación de 10s roles técnicos deriva básicamente de las actuales dificultades financieras. Y esta dificultad será la que explique también las diferencia~ internas existentes en 10s puntos cuarto y quinto. El sexto indicador nos muestra como el módulo y el posterior ((Leader)) Baixo Miño, al haber sido percibido como un logro (ca mayores* por parte de Tabla I. Decálogo evaluador de experiencias comunitarias. II objetivo cumplido de modo satisfactorio; II objetivo medianamente cumplido; O objetivo sin alcanzar. Bah Miiio Presencia de líderes carismiticos Presencia de personas con experiencia en el movimiento social IU Existencia de un staff profesional II Disponibilidad de un flujo de fondos estable IU Disponibilidad de un local propio I1 Existencia de simpatias hacia el proyecto entre politicos y funcionarios N Capacidad para mantenerse en equilibri0 frente al poder de 10s políticos locales II Lograr corresponsabilizar a 10s participantes y a la comunidad, asi como a 10s que apoyan y financian IU Gesti6n financiera escrupulosa II Tener capacidad para acoger a nuevas personas y a nuevas ideas IS Vilardevós Casco Veiio Caranza 100 Papers 45, 1995 Xan Bouzada Fernández 10s ayuntamientos de la zona, y al concebirlo éstos como un recurso genérico de favorable incidencia electoral, ha sido, en casi todos 10s casos (Tui, Tomifio, O Rosal, Oia), muy bien recibido. El proyecto de Vilardevós, por su parte, disfruta hoy de un apoyo claro aunque sesgado políticamente. En el barrio de Caranza y debido a una actual polarización de intereses políticos entre el ayuntarniento de Ferro1 -con gobierno de izquierdasy el Plan Autonómico de Drogodependencias dependiente de la Xunta, se halla en una situación de cierta tensión que parece no ser ajena en este caso a la dificultad de algunos concejales para discernir entre 10 social, 10 técnico y 10 político. El séptimo indicador nos pone de manifiesto hasta qut punto resulta costoso en ocasiones mantener la, por otro lado necesaria, autonomia política de las iniciativas comunitarias. El proyecto más autónomo, Casco Vello, es el que se halla en una situación financiera mis precaria. Los proyectos comunitarios parecen todos ellos tener, por el hecho de serlo, una cierta capacidad para lograr corrientes favorables de reconocimiento. No obstante, asimismo todos ellos, tienen también claras dificultades para conseguir que comunidad y responsables políticos se vuelquen sin reparos en su apoyo. Si bien la gestión de 10s recursos financieros suele ser generalmente rigurosa, hay que reconocer un mayor talón de Aquiles a nuestro movimiento de D. C. y L. en 10 que se refiere a su capacidad de conseguir atraer a nuevos recursos humanos que actualicen sus potencialidades de transformación. Si nos detenemos brevennente a tomar en consideración globalmente cada una de las experiencias, podemos com robar como la primera de ellas evidencia un cariz claramente gestionista8, mientras que la segunda es probablemente aquélla que, optimizando las potencialidades de una zona rural tradicional, logra de manera bastante consistente aproximarse al ideal de un proyecto maduro de desarrollo de comunidad participativa. En el caso del Casco Vello, la juventud del proyecto y las reservas que produce ante ciertos políticos el tener como interlocutora a una asociación con una clara tradición reivindicativa y beligerante acaso ayuden a entender su inspiración simultáneamente comunitaria y ciudadana, al tiempo que financieramente precaria. En el barrio de Caranza y en parte debido a su carácter de pioneros y de la dificultad existente para mantener un didogo fluido y un reparto de protagonismo entre técnicos, líderes asociativos y políticos, parece, a pesar de haber nacido con un herte impulso ciudadanista, irse deslizando hoy hacia un modelo cada vez más gestionista. 41. Remitimos aquí al lector al sugerente trabajo de T. Rodríguez Villasante y otros (1990). &sociativa ciudadana. Textos sobre asociacionismo de Madrid)). MonogrGco revista Salioh. Madrid: Facmum.