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La solidaridad en fanlilias atipicas Graciela Sarrible Universitat de Barcelona. Facultat de Ciencies Econbmiques. Departament de Sociologia. Avinguda de la Diagonal, 690.08034 Barcelona. Spain Resumen La solidaridad no constituye un objeeo de estudio frecuente en sociologia y menos aún en el grupo familiar. A travis de unas entrevistas y de un andisis cualitativo, se analizan las opciones, las motivaciones y 10s sentimientos que rodem a las personas que ayudan a 10s demás. Se trata de situaciones especiale!; y de soluciones particulares. Estos casos no responden a la media ni intentan abarcar todo el panorama de posibilidades. Al contrario, se trata de considerar opciones alimites)) para entender 10s aspectos que internienen en las decisiones tomada en el grupo familiar. Los &neros tienen comportamientos diferentes, sobre todo respecto a la reclusión o a la participación en otras actividades. El punto de vista de las trabajadoras que se dedican a cuidar enfermos está contemplado y comparado con 10s familiares que realizan la misma tarea. Las contradicciones que incurren durante la entrevista permite vislumbrar sentimientos opuestos que no desmerecen el valor de la tarea realizada. Palabras clave: solidaridad, familias atipicas, cuidados, enfermos. Abstract. Solidarity in non commonj%milies - Solidarity is not a commen subject of study in Sociology, not even in the research of the fsmily. This work is based in a qualitative analysis of the inte~ews. Feelings, behavours and reasons of the persons who takes care of the others are considered. Only particular situations are studied. They are not commons, not mediums. They are boundary possibilities so as to understand the background of the decisions. Gender behave distinnctivly, not only in the fsnily but also in relation of outside activities. The point of view of workers is also considered in comparison with not-workers. The contradictions let us perceive opposites feelings, that don't devalue the task. Key words: solidarity, nom commor1 families, care, ill. - Sumario Introducción Discusión Ariálisis Bibliografia
44 Papers 45,1995 Graciela Sarrible Introducción La tesis de 10s investigadores anglosajones que la familia es un eje central para la comprensión de la cultura contempodnea puede ser aplicada al mundo mediterráneo. Esta idea, desarrollada por el constructivismo social, permite centrar ciertos análisis del cambio social alrededor del núcleo familiar, de la vida privada y de 10s valores que dan prioridad a las relaciones afectivas respecto a las cuestiones materiales, como trabajo, éxito o dinero (Gubrim y Holstein, 1990). El terreno de 10s sentimientos no ha estado abonado en sociologia. Desde M. Weber se 10 considera como un componente de la acción no racional. Las corrientes posteriores, sobre todo las que centran sus teorias en la elección racional, no incluyen estos aspectos como decisorios. El poder de la norma resulta una explicación sociológica, mientras que las ciencias de la conducta proveen las explicaciones sobre 10s sentimientos, a partir de situaciones individuales. En la última década, cuando el modelo mb estable y difundido de familia desde la Revolución Francesa ha comenzado a perder su hegemonia frente a otros alternativos, la reconsideración de ciertos aspectos hasta ahora postergados como 10s sentimientos, forma parte de la critica de 10s viejos modelos. Sin embargo, todavia no ha pasado a integrar nuevas teorias o respuestas. Existe una cierta apertura para considerar 10s sentimientos como un elemento a tener en cuenta en el estudio de la familia: si el modelo anterior de pareja se podia basar en la norma, la inestabilidad presente puede tener como componente esenciallos sentimientos mutuos de satisfacción-insatisfacción que manifiestan sus integrantes. El estudio de la solidaridad, como uno de 10s sentimientos de grupos primarios, se ha desarrollado en las ciencias sociales, sobre todo en la historia social y en la antropologia. La documentación sobre asociaciones de ayuda mutua ha permitido reconstruir manifestaciones de solidaridad concretas y grupales (Université de Nice, Soliáarités, afflnités et groupementes sociaux dans les pays mediterranéens, Nice, 1982). Sin embargo, mucha menos atención se ha prestado al terreno de la solidaridad familiar. Si dejamos de lado 10s discursos morales que hacian de la familia el centro de un univers0 de buenos sentimientos, no han sido numerosas las aportaciones en este terreno. La razón principal es la anteriormente apuntada: la solidaridad, como sentimiento, no era considerada un objeto de estudio sociológico, al menos digno de mayor crédito. En la medida en que en una encuesta se plantea la cuestión de la solidaridad, la respuesta inmediata se refiere a las personas cercanas. Se ha demostrado que se trata, en general, de personas del ámbito familiar, más que de amigos. En primer lugar, se solicita la ayuda de 10s padres, sobre todo en el caso de parejas jóvenes s610 después, del resto de parientes (Bonvalet y otros, 1993). :Y, En las famllias nucleares (pareja e hijos), 10s abuelos son 10s primeros a quienes se dirige la solicitud; tanto cuando se trata de ayuda económica como
La solidaridad en famllias atipicas I Papers 45, 1995 45 de cuidar a 10s niiíos pequefios o resolver problemas cotidianos. La cuestión que puede resultar inhabitual es cómo resolver dificultades o situaciones excepcionales, tanto en el caso de familias nucleares, como en otras de composición diversa de la media. Esta cuestión resultó central en la investigaciónl. Cuando 10s núcleos que tienen miembros dependientes (niños o ancianos) no pueden (o no quieren) ayudar en circunstancias inusuales, como hospitalizaciones prolongadas o enferrnedades crónicas; entonces la cuestión es quién puede encargarse de ellas. El espiritu de solidaridad familiar es el que da respuestas a estas situaciones. En ausencia de un miembro de la familia, habrá otro disponible. Sin embargo, no siempre se alcanza una situación satisfactoria para todas las partes. Se han realizado veintiséis entrevistas en Cataluiía para estudiar las respuestas de 10s diferentes miembros de una familia en momentos criticos. Las entrevistas se han circunscrito a personas que por razones familiares o como trabajo se encargaban de otras en situación de dependencia. El objetivo de esta investigación es el de replantear el estudio de 10s sentimientos como un aspecto que tendría que ver con las relaciones familiares, en tanto relaciones sociales. Incorporar esta dimensión, basta ahora casi postergada, implica resaltar todos 10s aspectos contradictorios que contiene, tanto en el ámbito del discurso como en la justificación de la acción. El objetivo más empirico reposa en el análisis de 10s mecanismos de toma de decisión en situaciones críticas. La metodologia cualitativa ha sido escogida en la medida en que se la ha considerado un instrumento aclecuado para una primera aproximación a cuestiones internas de la familia, a sentimientos y motivaciones, que son sujeto de difícil medición. Se ha estimado que esta opción era válida para poder relacionar las opiniones y razones expuestas como justificación de 10s comportamientos. No se trató, en ningún caso, de presentar todo el abanico de posibilidades y soluciones que concurren en casos criticos. Se ha tratado de recoger 10s sentimientos y las motivaciones de las personas que deciden, libremente o no, hacerse cargo de 10s demás. Conocer el marco en el que se toman estas decisiones, las alternativa que se evalúan y la opinión sobre su labor constituian cuestiones que se intentan dilucidar. La razón por la cual se ha considerado a las familias escogidas en la encuesta como (catipicas)) reside en que su estructura no corresponde a las categoria más extendidas. Todas las persorias interrogada viven en familia, si consideramos la acepción menos restringida del término2. Una abuela que se encarga de sus nietos constituiria una familia. Un hijo adulto que cuida su madre octogena1. Esta investigación fue financiada con fondos del Ministeri0 de Educaci6n y Ciencia (SEC920460). 2. Sobre la acepción del termino familia: Apropósito de la definición del concepto defamilja, Graciela Sarrible, DT9401. Documents de Treball. Facultat de Ciencies Econbrniques i Empresarials. Universitat de Barcelona, 1994.
46 Papers 45, 1995 Graciela Sarrible ria, con la cual ha vuelto a vivir luego de la disolución de un matrimonio, constituye la persona principal de la familia y del hogar. Una mujer empleada para ocuparse de una persona mayor que vive en su hogar mientras cria a su hijo durante ocho afios, constituye un caso limite de la definición de familia. Se estima, entonces, que viven en familia. Pero no se tendrán en cuenta exclusivamente las relaciones categorizables que se establecen entre ellas, sino también 10s sentimientos que se generan. La limitación que implica la elección de las entrevistas significa que las respuestas constituyen puntos de vista posibles, no necesariamente únicos. Se trata s610 de una visión, entre otras,. No se intenta abarcar todas las posibilidades. Avanzar explicaciones tentativas que constituyeran opciones satisfactorias por si solas o complementarias de otras es el objetivo de este trabajo. Los principales temas que han surgido de este anáiisis, y que se exponen a continuación, son tres. En primer lugar, 10s comportamientos y actitudes de hombres y mujeres difieren. Delinear caracteristicas por géneros permite insistir en una constante disparidad, aún cuando se trate de desempeñar un mismo papel dentro del ámbito familiar. En segundo lugar, las personas que ocupan este lugar pero no pertenecen a la familia denotan sentimientos y motivaciones similares a 10s anteriores. En tercer lugar, las oposiciones entre 10s sentimientos expresados a través de la entrevista son motivo de un anáiisis particular. Las contradicciones, constantes en estas encuestas, sirven para desvelar la oposición entre la obligación moral, 10s afectos y las exigencias de esta tarea. La discusión final recoge las interpretaciones propuestas en el marco de una generalización que sirve de conclusión al trabajo. Existen rasgos comunes entre la mayoria de las historias de vidas recogidas. En primer lugar, existen numerosos casos en que 10s familiares han cambiado temporalmente de domicilio para poder cuidar a alguien. El segundo aspecto a destacar es que, en general, no se trata de la primera vez que ocurre. La misma persona que ahora se muestra solidaria, en el pasado ya ha ayudado a otros familiares en situaciones semejantes. En la misma familia, las historias se repiten con un mismo personaje. Se puede suponer que algunas personas están siempre disponibles o se ofrecen voluntarias, mientras que otras no. Se diria que sienten una cierta obligación de encargarse de cuidar a 10s demás. Este marco moral se muestra en oposición con 10s servicios profesionales (casas de reposo, asilos, cuidadoras profesionales) que se encargan de personas enfermas. Cuando el miembro de la familia se ofrece o se considera necesario es porque está persuadido que 10s profesionales prestan un servicio insuficiente o caro. La ternura y la compañia tendrian mis importancia que la atención especializada. Si bien se trata de una elección, no es libre. Las personas que ayudan manifiestan sentimientos contradictorios hacia las que están a su cargo, de condena hacia 10s que no colaboran o no actdan como ellas, pero sobre todo respecto
La solidaridad en familias atipicas Papers 45, 1995 47 de su propia situación. Declarari que actúan por amor, pero no pueden evitar que el entorno que se supone que han escogido les deprima. La contradicción también se manifiesta entre el ofrecimiento aparentemente libre y sus propias declaraciones de no encontrar otro que 10s reemplace. Los sentimientos expresados deben ser interpretados en el contexto de la entrevista en que cada uno justifica sus propios méritos. El resto de familiares, que no tienen un comportamiento ((tan solidari0 o desinteresado)), según 10s propios entrevistados, son mal considerados y convertidos en culpables de 10s males que han sucedido o podrian todavía acontecer. La voluntariedad del ofrecimiento no resulta como libre o primera opción, sino como el resultado de la eliminación del resto de posibilidades. Los temas expuestos a continuación han permitido plantear una serie de interrogantes. Estas cuestiones constituyen el nudo de las interpretaciones que surgen del anáiisis. Ellas son: 1. Autosujciencia. La familia expresa sentimientos de autosuficiencia. Si falta un miembro, debe haber otro que pueda reemplazarlo. Las personas manifiestan una cierta obligación moral. La cuestión consiste en dilucidar hasta qué punto la voluntariedad en la prestación de servicios puede constituir el eje de la elección. 2. Con&sión de sentimientos. Los sentimientos de solidaridad se confunden en muchos casos con la clarid~ad. La negociación, entendida como un trato entre iguales en el seno de la. familia, no resulta evidente cuando se trata de personas dependientes. El respeto por la opinión o el deseo de 10s otros no siempre forma parte de la toma de decisiones. Es importante saber si las personas ancianas expresan libremente su opción y si ésta se toma en consideración. 3. La exclusiva responsabilidad. Los miembros de la familia que se encargan del cuidado de otros se sienten como 10s únicos responsables. No ven alternativa~ a su labor y a su dedicación, aún cuando en la familia otros miembros han realizado la misma labor en el pasado, en situaciones semejantes. El desprecio a 10s demás forrna parte del sentimiento que 10s legitima en su papel. 4. Contradicciones. Muchos de [os sentimientos expresados resultan contradictorios. La obligación se enfrenta a una cierta libertad de elección verbalizada en el discurso. Se ama a la persona que se cuida, pero no se la soporta. No existe aceptación to rechazo, sino una amalgama de sentimientos contrapuestos. Cuando se trata de cuidados, no por azar se piensa en la mujer. Si en la mayoria de 10s casos es un familiar femenino y cercano el que realiza la tarea, es váiido considerar10 el termino de comparación con 10s otros casos: trabajadoras y hombres. Si la mujer realiza un trabajo no remunerado y reconocido que s610 le otorga poder de decisión, la trabajadora representa la cara inversa.
48 Papers 45, 1995 Graciela Sarrible En el caso del hombre, sus expectativas también son diferentes. Se mueve con más independencia, no sufre frecuentes depresiones y logra el reconocimiento de su tarea al ocuparse de 10s demás de forma organizada. Sin embargo, 10s tres protagonistas mencionados se mueven en un mar de contradicciones. Sus deseos de reconocimiento contrastan con una imagen social negativa y sus valoraciones de otros miembros de la familia no tienen en cuenta experiencias pasadas. El desarrollo de este análisis valorará estos aspectos. Los géneros La frecuentación de la intensidad de las relaciones familiares en 10s paises mediterráneos se presenta, según 10s resultados de las encuestas, como rnás elevada que en otras zonas próximas (De Miguel, 1992). Entre 10s jóvenes casados, la necesidad de visitar a la madre parece mis fuerte que la de ver al padre. La figura femenina constituye todavia un punto de apoyo y referencia para 10s jóvenes. En Espaiia, como en Italia, 10s jóvenes no manifiestan ninguna urgencia o necesidad de dejar el hogar de sus padres para vivir solos o en pareja (Vallés, 1992). Esta diferencia de trato se debe a que las expectativas respecto al padre y a la madre resultan distintas. Se espera de cada uno un tip0 de ayuda particular. No se le pide 10 mismo. Mientras que se acude al padre en busca de apoyo material, a la madre se le demandan servicios, además de quizás un mayor apoyo afectiva. No se trata de que a 10s enfermos o a 10s niiíos 10s cuiden s610 las mujeres, pero es 10 que frecuentemente ocurre. Parece como si 10s hombres sintieran la obligación o se plantearan hacerlo s610 cuando no hubiera mujeres disponibles. Sin embargo, esta labor genera respuestas diferenciadas por parte de cada uno de 10s sexos. Los resultados de la encuesta muestran que es la madre la que decide de ocuparse de 10s jóvenes adultos cuando están enfermos. Es la madre la que toma las decisiones de traslado del hogar para mejorar la calidad de vida o estar rnás cerca de 10s centros asistenciales. El papel del padre, como bien describen muchos teóricos de la familia, no queda bien perfilado (Roussel, 1989). El padre parece aceptar las decisiones que se toman rnás que participar activamente en ellas cuando la situación es critica, y será la madre la que preste la mayor dedicación de su tiempo en el futuro. La mujer toma las decisiones directamente cuando se trata de sus propios padres y tiene voz y voto en el caso de que tenga que ocuparse de sus suegros. Aún cuando 10s hijos tienen la última palabra, al ser las nueras la que permanecen al lado de 10s enfermos y que ofrecen su tiempo, esta situación condiciona las opciones y la decisión final que toman sus maridos. La persona que se encarga de 10s enfermos se convierte en la persona principal. El10 significa que no es solamente la responsable, sino también aquella que sustenta la autoridad o tiene un voto de calidad. Lamentablemente, 10s enfermos son rara vez escuchados. Se deberia tener en cuenta su opinión en
La solldarldad en farnillas atiplcas Papers 45, 1995 49 la medida en que se est4 tomando una decisión respecto a su vida. En cambio, constituye a 10 sumo un elelmento más, sin revestir habitualmente la consideración de fundamentai. En vez de la madre, otra mujer puede reemplazarla y adquiere la importancia del papel que ejerce. En 10s casos de enfermos de sida, si no existia una madre próxima, otra mujer se convertia en la compafiera y aún la esposa de la persona enferma. En estos casos, las mujeres expresaban pena y no una obligación morai ancestral de ayuda. Aún cuando estuvieran obnubiladas por sentimientos de fatalidad, estas mujeres expresaban su deseo de ayudar y acompaiiar al enfermo. Son conscientes que sin su ayuda la persona que quieren se sentirá infeliz o desprotegida. En esa medida, su actitud puede estar condicionada por esa necesidad. Dicen no sentirse obligada a ocuparse ellas mismas, pero la pregunta de quién puede reemplazarla queda sin respuesta. La figura de la buena samaritana podrá ser revalorizada en este contexto. Ni contenta, ni triste. Es el sentido común o la caridad cristiana interiorizados en la infancia 10 que las motiva en sus acciones. Estas personas se sienten rnás responsables que obligadas. Este sentimiento predomina frente al rechazo o a las depresiones que comporta ser testigos del deterioro de un familiar próximo. No abandonarian al enfermo. Una cierta añoranza de la libertad perdida, que esperan recuperar más tarde, contribuye a vivir esta situación exclusivamente como transitoria. Cuando no hay mujeres, son 10s hombres 10s que asumen la tarea. En estos casos, el hombre no se considera que está adoptando un papel femenino, sino que es su obligación atender a su madre o a su hijo. Los hombres resultan ser más duros que las mujeres en sus juicios condenatorios acerca de 10s demás miembros de la familia que no ofrecen su ayuda. Igual que en el sexo femenino, se sienten las únicas personas capaces de cumplir con esta tarea. Los otros hermanos son despreciados, explícitamente o a través de un discurso indirecto, por la falta de colaboración que se visualiza tan libre como egoista. Cuando se trata de una mujer, no las tratan de igual manera. Se diria que 10s hombres resultan menos exigentes con el otro sexo, de la misma manera que las mujeres son rnás duras con sus congéneres que con el sexo masculino. Estos hombres critican duramente a sus hermanos, pero se muestran rnás comprensivos en sus juicios acerca de sus ex-mujeres, por ejemplo. En 10s dos casos de hombres entrevistados, ambos se encontraban en el paro. La principal razón esgrimida fue que no podian continuar trabajando y ocupándose de su madre hospitalizada. Pero la diferencia sustancial respecto a las mujeres se basa en que contribuyen con su trabajo y su tiempo en asociaciones voluntarias. No s610 piensan en su propio caso, en la atención de sus respectivas madres, sino también en las restantes personas que se encuentran en similar situación. Por el10 despliegan una actividad voluntaria y organizada para que otros también puedan contar con una cierta ayuda. Mientras que las mujeres se [enfrentan con su tarea, entendida como personal y privada, 10s hombres generalizan su problema intentando encontrar soluciones para 10s desconocidos. Si las mujeres permanecen casi recluidas en
50 Papers 45, 1995 Graciela Sarrible su hogar, 10s hombres sienten la necesidad de salir. Pensar en 10s dem& constituye la justificación de sus escapadas y de las ausencias del hogar. Dispuestos a pagar a otra persona para que 10s reemplace, el hecho de desarrollar otras actividades les permite reencontrar la estima perdida por la falta de trabajo retribuido. Se ha mencionado a la familia, a 10s próximos, a 10s parientes. Hasta estos momentos parecia como si la ayuda se prestara exclusivamente entre aqueilos que tenim una relación consanguinea. Puede ser cierto para la mayoria de 10s casos, pero estas tareas no siempre están realizadas por personas con lazos de sangre. Las trabajadoras Las mujeres que cuidan a personas dependientes como trabajo retribuido expresan sentimientos particulares y distintivos de otros empleos. Se sienten parte integrante de la familia. Segdn sus propias declaraciones, no aceptarian mejores ofertas para continuar ocupándose de las personas que están a su cargo. Manifiestan sentimientos de ternura y amor hacia las personas que cuidan que pretenden correspondidos. Igual que 10s miembros de la familia que se desempefian en las mismas tareas, las trabajadoras consideran que ocuparse de personas enfermas o ancianas constituye una obligación. Sin embargo, reconocen que su presencia tiene un cariz complementario. En la medida en que la vida moderna exige nuevas formas de organización del tiempo, admiran o desprecian a las familias a partir de la dedicación y atención que prestan a la persona que cuidan, independientemente de su permanente y constante presencia. También comparten con 10s farniliares que tienen la misma ocupación el sentimiento de ser irreemplazables. Suponen equivocadamente que la persona podria morir si la abandonan y carnbian de empleo. Se sienten tan cercanas y responsables de la persona que cuidan como 10s miembros de la familia que desempefian la misma tarea. El sentimiento mis contradictori0 con su posición es el desprecio que manifiestan por la contrapartida en dinero que reciben por su trabajo, explicando que su permanencia obedece a 10s buenos sentimientos que las animan. Resulta cuando menos sorprendente la convergencia de sentimientos y justificaciones de personas tan diversas. No era de esperar que todas las personas manifestaran homólogos sentimientos y motivaciones. Una cierta generosidad, como también la necesidad de reconocimiento por 10s sentimientos que pretenden cornpartidos, constituyen la llave de su permanencia y de su falta de reconocimiento de alternativas posibles. Se esgrime el amor como la razón prioritaria. Un amor que fue recibido en el seno de la familia de origen y que se puede devolver en estos momentos. En cambio, la obligación moral constituye la respuesta intempestiva e inmediata. Los sentimientos de amor y ternura compensarian la tristeza y la falta de libertad. La obligación representaria la razón de permanencia que otorga la fuerza necesaria para continuar.
La solidaridad en familias atipicas Papers 45, 1995 51 Al inicio de la convivencia en el hogar de las personas que deben cuidar, las trabajadoras pasan por un período de adaptación dificil. Esta situación se prolonga hasta el dia en que pueden controlar -pero también soportarlas exigencias del enfermo. Es s610 en ese momento que deciden quedarse. Si no se llegara a resolver satisfactoriamente la convivencia, entonces se manifiestan disponibles para cualquier carnbio de empleo, por ende de hogar. Las excusas presentadas a la ocasión son de distinto cariz, pero en general se refieren a la falta de colaboracit6n de la familia del enfermo, a su descuido y a la falta de interés que demuestran. De igual manera que cuando sienten que no existe un apoyo de parte de la familia, prefieren partir. No solamente necesitan cierto reconocimiento de su labor por parte de las personas que las contratan, tarrlbién esperan de ellas que mantengan su participación en las decisiones que deben ser tomadas. Prefieren compartir la responsabilidad que de otro modo resultarles excesiva. Cuentan con que 10s familiares puedan acudir en (caso de crisis. No son ellas las que desean tomar las decisiones difíciles. J Las etapas en la adaptación de la relación enfermo-cuidadora implican la continua consolidación de su posición interna en el hogar y con la familia. Soportar el mal humor del enfermo tiene: como contrapartida la aceptación de su situación y de su posición, en primer lugar, por parte del enfermo y, en segundo lugar, por parte de 10s demás. El inicio de la relación puede resultar conflictivo si 10s enfermos no fueron consultados o no escogieron esta solución. De ahí que el rechazo sea frecuente. Ellas mismas manifiestali que el enfermo esperaba que la propia familia se ocupara y no una persona ajena a ella. El10 significa que una de las formas de lograr la aceptación pasa por (:onvencer al enfermo de que la situación en que se encuentra, si no es la ideal, al menos es la mejor solución a la cua1 pueden optar aquellas personas que le aman. En una segunda etapa, las personas enfermas se resignan a la permanencia de un extraño, pero consideran que cualquier otro seria mejor. En realidad, la aceptación no es tal: se disfraza de un cambio de persona y no de situación, que parece asumida. Gsta será una de las últimas reivindicaciones que puedan ser planteadas con total libertad de criteri0 y elección. En estos casos, la alternativa que se le presenta al enfermo es la de internación en un asilo o aceptación total de la persona y de la situación en que se encuentra. Todo se resuelve con el abandono de la lucha y las reivindicaciones por un cambio de parte del enfermo. Las trabajadoras, por su parte, manifiestan la necesidad de ser amadas. Desem valorar su trabajo a través del reconocimiento de sentimientos que pretenden sean recíprocos. No solamente se exige del enfermo esta relación afectiva, sino también a 10s familiares próximos, sobre todo a aquellos que la han contratado. Resulta evidente que no quieren ser tratadas como asalariadas. Esperan dignificar su tarea a través de la valorización que 10s dem& hacen de ella. Las expresiones verbales de reconocimiento resultan, en general, suficientes a este efecto.