Pape s
45, 1995
25-31
Sexo, géne o, sexua1id:ad.
La
pe inencia
de un en oque cons uc i is a*
Raquel
Osbo ne
UNED. Facul ad de Ciencias Polí icas
y
Sociologia. Depa amen o de Sociologia
I1
C/ Senda del Rey, s/n. 28044 Mad id. Spain
Resumen
Al
igual que (cel géne os es una ca ego ia socialmen e cons uida, necesi amos de un en o-
que cons uc i is a pa a el análisis d.e la sexualidad, análisis que aquí nos in e esa en la
medida en que a ec a a la si uación de subo dinación emenina. Si la sexualidad no es-
ponde a nada esencial ni na u al sino que se halla his ó ica, cul u al
y
socialmen e cons-
uida,
y
si además la analizamos en un con ex o de
dominación/subo dinación,
la
consecuencia se á que podemos cambia esas pau as, pe o pa a el10 necesi amos, en e o os
ac o es, mucha más in es igación
y
: igo académicos a la ho a de a a es a emá ica.
Palab as
cla e: sexo, géne o, sexualidad, cons uc i ismo,
eminisme.
Abs ac .
Sex, gende , sexualig.
A
cons m ionis app oach
A
cons uc gende is a social cons uc ion.
A
cons uc ionis analysis o sexuali y is needed
o unde s and woman's subo dina ion. Sexuali y is a his o ical cul u al and social cons-
uc ion in a domina ion e sus suba~ dina ion con ex . (Redac ion)
Key
wo ds:
sex, gende , sexuali y, cons uc ionism, eminism.
Si enemos en cuen a el i ulo de es a mesa, a o unadamen e podemos deci
que a es as al u as ya no podemos conside a al géne o como una ca ego ia
nue a a la ho a de analiza la ealidad social. Desde p incipios de 10s aiíos se en-
a, sociólogas no ea ne icanas del! p es igio de Jessie Be na d o A lie Hochschiid,
en e o as, c i ica on el sesgo iasculino an o en la eo ia como en la me o-
dologia de las ciencias sociales,
:y
u iliza on como eje de su c i ica
10
que a-
dicionalmen e se incluia bajo la denominación de cc oles sexualesn.
*
Es e abajo ue p esen ado como ponencia en la sesi6n <;El géne o como una nue a ca e-
go ia pa a el análisis de la ealidad social?)) incluida en el simposium
Sociologia delgéne o.
NCong eso españolde sociologia.
Mad id, 24 al 26 de sep iemb e de 1992. El ono colo-
quiai se ha conse ado en cie a medida, aunque con e oques.
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Desde en onces ha llo ido bas an e en odas pa es, aunque en España
oda ia es e po consolida una endencia y
un
camino abie os ya po muchas
muje es de den o y de ue a de la Academia, en e o as las aquí p esen es. Y
si digo que es a po consolida es po que una cosa es el abajo de c i ica ea-
lizado po pa e de quienes de ienden la necesa ia inclusión de una pe spec i-
a de géne o en el análisis de la ealidad social, y o a algo dis in a es su
acep ación po pa e de la comunidad sociológica en gene al. Desde luego que
la inse ción de una sesión como és a en el p esen e cong eso a es igua que se ha
eco ido un la go echo. No es cues ión, no obs an e, con odo y se impo -
an e, de es udia
sólo
(cel ema de la muje s o inclui la a iable ccsexos a in
de analiza si uaciones que nos concie nen y que has a hace poc0 no se enian
en cuen a. Se a a de u iliza un en oque eminis a en las ciencias sociales, en
es e caso la sociologia, que no o a cosa supone habla de una pe spec i a de
géne o. En endemos po géne o el cons uc o social que con ie e a homb es
y muje es en se es sociales en e a su concepción como me as en idades bio-
lógicas, se es que po
10
demás se hallan encuad ados en unas de e minadas
elaciones de dominación/subo dinación.
Yo po mi pa e que ia ceñi me mis al papel de la sexualidad en la desi-
gualdad social po azón de sexo y a la o ma en que podemos a a es a emá-
ica en las ciencias sociales. La única ma ización que aiíadi é a
10
ya dicho es que
si adicionalmen e ha cos ado, y segui á cos ando, la acep ación del en oque
eminis a en las ciencias sociales, menciona exp esamen e la dimensión de la
sexualidad desde es a Óp ica puede plan ea oda ia algunas esis encias, bien
po consided sele un ema al que aún odea un cie o abú y al que nos ace -
ca nos con una media son isa, bien po concede le poca impo ancia y se is o
me amen e como un epi enómeno a la ho a de analiza la disc iminación po
azón de sexo.
Lo p ime 0 que hemos de ene en cuen a es que, al igual que la ca ego ia
de ccgéne o)) esponde a
10
que socialmen e llegamos a se pa iendo de la ma e-
ia p ima biológica que en o igen nos con o ma en an o que se es humanos,
según
10
que acabamos de comen a , la sexualidad, al y como la i imos, la
en endemos, la gozamos y la su imos, no esponde pa a nada a una supues a
libido na u al, como desde hace más de un siglo nos han hecho c ee la medi-
cina, la psicologia, la psiquia ia y la sexologia. Expe imen amos la sexualidad
a ni el indi idual o pe sonal, pe o a la ho a de es udia la y en ende la podemos
a i ma , con Gayle Rubin, que 10s deseos se hallan cons i uidos en el cu so de
p ác icas his ó icas y sociales especí icas (Rubin,
1984:
276). Los i imos indi-
idualmen e a a és de nues os cue pos, pe o a nbién nues os p opios cue -
pos poseen un signi icado cul u al, no na u al (ibidem: 276-277). Podemos
des aca , asi, que no hay una esencia ace ca de qué es
10
que cons i uye la sexua-
lidad, no hay nada inmu able al espec o.
Que ea nos la sexualidad como un hecho no na u al, es deci , his ó ico y
sociocul u al, nos lle a a ompe con la idea de que exis e un sus a o sexual
na u al en 10s se es humanos. Con en oques de es e ip0 se ompe con las eo-
ia~ de la sexualidad que adicionalmen e han dominado el pano ama y que di -
Sexo, gCne o, sexualidad. La pe inencia
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I
man, a) o bien que el sexo es aigo undamen almen e pelig oso, que po an o
I
s610 puede se acep ado si se canaliza en o ma ap opiada hacia el ma imo-
nio, o
b)
que el sexo es básicamen e saludable y bueno, s610 que ha sido ep i-
mido y negado po una sociedad co up a.
Es amos aludiendo implíci amen e a la denuncia de la ((hipó esis ep esi an
que o muló Michel Foucaul en su
His o ia de
h
sexualidad
y que an o ha
con ibuido, en e o as cosas,
a
desmi i ica una e a como la ic o iana. Dicha
época, en con a de
10
que con~únmen e se c eia, no ep esen ó me amen e la
ep esión de la sexualidad, sino que compo 6 una amplia p oducción, ca e-
go ización y mul iplicación de 10s discu sos sob e la sexualidad. Es
10
que
Foucaul denomina ((el disposi i o de la sexualidad)).
Abandona la hipó esis ep esi a nos si e, además, como se iala Je ey
Weeks, pa a in en a comp ende 10s múl iples mecanismos del pode en un
momen o his ó ico de e minado, mecanismos que no son di igidos po una
sola en idad o g upo sino que esponden a complejos p ocesos de elaciones
e in e eses. El pode no se eje ce de una o ma monolí ica, sino que pod ía-
mos deci ((que se a eje ciendd) (Schu , 1980:
7),
que es un p oceso que da
luga a mecanismos con adic o ios, mecanismos que p oducen al mismo iem-
po la dominación
y
la oposición a esa dominación, la subo dinación y la esis-
encia (Weeks, 1986: 36-37). I>e ahí que, ampoc0 en el caso de las muje es,
sea co ec o imagina que odo ha sido me a ep esión, con odo y
10
mucho
que nues a sexualidad nos ha sido negada. Cabe pensa más bien que, en un
con ex o de dominación que ha enido luga desde hace mucho iempo y de
muy di e sas mane as, ha habido luga pa a oposiciones y esis encias. La p o-
pia exis encia del eminismo dn es imonio de ello.
Las p eocupaciones eminis as en o no a la sexualidad p o ienen ya del
p ime eminismo o ganizado en el siglo XIX, p eocupaciones que denuncia-
ban cómo las di e encias de sexo se u ilizaban pa a es ablece elaciones de
dominación de 10s homb es sob e las muje es, 10s p oblemas de explo ación
sexual, o las posibilidades de co isenso y elección en es e e eno (Weeks, 1986:
89). Pos e io men e, ya en 10s a ios ein e y ein a del p esen e siglo, as el
su gimien o y de enes ación de un mo imien o in e nacional a a o de e o -
mas sexuales, con cong esos de igual nomb e, y el ascenso del ascismo, se
pusie on de mani ies o las conexiones en e sexualidad y polí ica. Po esos a ios
Wilhem Reich eo izó sob e la
al
conexión al asocia libe ación sexual y libe-
aci6n polí ica, en la medida en que la p ime a debia p oduci una modi ica-
ción del ca ác e de las pe sonas y p opo ciona les la ene gia que les pe mi ie a
sacudi se el yugo del au o i a ismo (Reich, 1985). Pe o la asociación en e
sexualidad y polí ica s610 dejó d.e se una cues ión ma ginal en 10s a ios sesen-
a y se en a, a causa en buena niedida del eminismo.
Aunque ya hemos mencionado a Foucaul po la g an in luencia que han
enido sus esc i os a la ho a de plan ea un nue o en oque cons uc i is a en el
análisis de la sexualidad, Foucaul no deja de se deudo no con eso de las apo -
aciones eminis as en o no a es a emá ica de la sexualidad y el pode , como
muy bien se iala Alicia Puleo en su lib o
La dialéc ica de la sexualidad.
En e
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es as apo aciones des aca en 10s inicios de la segunda ola del eminismo la
igu a de Ka e Mille con su ob a Polí ica sexual. En es e lib o K. Mille sos-
iene que la sexualidad e leja la ensión en e la dominación masculina y la
subo dinación emenina, idea ya conocida, como hemos mencionado hace un
momen o, pe o que ella sub ayó al des aca la i npo ancia de las di e encia de
pode en el e eno de la sexualidad. Mille se p opuso demos a que (cel sexo
es una ca ego ia social imp egnada de polí ica)), en endida és a no en el sen i-
do con encional que se manejaba po en onces de las euniones, 10s p esiden es
y 10s pa idos, sino como (cel conjun o de elaciones y comp omisos es uc u-
ados de acue do con el pode , en i ud de 10s cuales un g upo de pe sonas
queda bajo el con ol de o o g upo)), en es e caso las nuje es bajo el con ol
de 10s homb es (Mille , 1975:
32).
Es a p ime a eo ia sob e el pa ia cado, enunciada en 1970 en el caldo de
cul i o de un eminismo incipien e, dio paso en 1975 a la o mulación de o a
au o a ya ci ada, Gayle Rubin, que esc ibió un a iculo de g an in luencia y
que cons i uyó el a anque de una concep ualización que pos e io men e el
e ninismo u iliza ia con p o usión. El a iculo se denominó c(T &co de muje-
es)), e mino acuñado en iempos po Emma Goldman pa a e e i se a la p os-
i ución. Rubin
10
eadop a sob e odo po sus implicaciones le ies osianas
en elación con las sociedades cuya o ganización se hallaba basada en el sis e-
ma de pa en esco, en las que el in e cambio de muje es ocupaba un luga des-
acado. En el an edicho abajo Rubin acuña la e minologia de ccsis ema de
sexolgéne oa -el sex-gende sys em-, que p e ie e a la de pa ia cado, a la que
conside a como mh amplia y menos especi ica. Po ccsis ema de sexolgéne o))
en iende (cel conjun o de disposiciones po las que una sociedad ans o ma la
sexualidad biológica en p oduc os de la ac i idad humana)) (Rubin, 1975:
159). Con es e concep o Rubin p e endió do a se, y do a al eminismo, de
un ins umen o concep ual que pa ecia desc ibi adecuadamen e ala o gani-
zación social de la sexualidadu po medio, como ya hemos indicado, de una
ein e p e acidn de Lé i-S auss y su idea del in e cambio de muje es como
base de la o ganización social. Nues a au o a p e endió explica igualmen e
((la ep oducción de las con enciones del sexo y del gene o)) a a és de una
elec u a del complejo de Edipo eudiano, pasada po Lacan. La eo ia eu-
diana, en cuan o que acionalización de la subo dinación emenina, es echa-
zada po Rubin, quien la in e p e a mh bien como la desc ipción de un p oceso
que subo dina a las muje es y que, en an o is a desde es a Óp ica, es ima ap o-
echable po el eminismo.
No obs an e la p opia Gayle Rubin, en un esc i 0 pos e io de 1984 eco-
gido en el lib o p epa ado po Ca ole Vance i ulado Piuce ypelipo, cues ionó
su an e io o mulación en el sen ido de nega le al eminismo el p i ilegio
de su en oque a la ho a de en ende la subo dinación sexual de las muje es.
Con inúa conside ando al eminismo como la eo ia de la op esión de géne o,
pe o cues iona su sup emacia en cuan o eo ia de la op esión sexual pues o
que, según ella, asumi es o implica la ausencia de dis inción en e el géne-
o, po un lado, y el sexo, en endido como el deseo e ó ico, po o o. Po
Sexo,
gene o, sexualidad.
La
pe inencia de un en oque cons uc i is a Pape s
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supues o que, sigue nues a amo a, el desa ollo del mode n0 sis ema sexual
-el que comienza, según Fo~ caul , a pa i de la e a mode na, del siglo die-
ciocho- ha enido luga en un con ex o de op esión gené ica; además,
no caben dudas ace ca de que el dis u e sexual ha sido concebido como
un a ibu o y un p i ilegio masculinos, y de que el modelo de sexualidad
igen e es un modelo que a o ece al a ón. Pe o anali icamen e con end ia
sepa a los, indica Rubin, aunque el10 suponga i con a co ien e de la ma-
yo ia del pensamien o eminis a, que opina que la sexualidad se de i a del
géne o.
Como ejemplo ci a Rubin la op esión de las lesbianas: además de e se
op imidas como muje es, son achadas po añadidu a de pe e idas o des-
iada;
10
que en es e caso en a en juego es un sis ema de es a i icación sexual,
aplicable igualmen e a 10s honlb es gays, 10s a es is y las p os i u as. Rubin
iene en cuen a
10
muchisimo que en común poseen el sis ema de géne o y el
sis ema sexual, pe o aún asi psopone el desa ollo au ónomo de una eo ia y
una polí ica especi icas a la sexualidad a in de pode comp ende y aba ca la
o ganización social de la sexualidad. Es a es una p opues a que necesi a mayo
elabo ación y e lexión pe o que yo lanzo a la pales a en su o mulación o i-
ginal, pues o que supone una in e esan e apo ación que con iene no pe de de
is a.
Nos cen a emos a con inuación en algunas cues iones ela i as al en oque
cons uc i is a en o no a la sexualidad que aquí es amos manejando. C eo
eco da que e a Ca ole Vance la que exp esaba g scamen e que (cel p inci-
pal Ó gano sexual se halla si uado en e las o ejas)). El10 da idea de la dimen-
sión no na u al y no esencial, en el sen ido de p incipios inmu ables, de la
sexualidad, asi como de la necesidad de en ende la como una cons ucción
his ó ica y social, no basada me amen e en la biologia, aunque es o Úl imo sea,
po supues o, innegable. De odas o mas esul a mucho mis ácil, me odo-
lógicamen e hablando, el pensa en é minos de una libido na u al que ha sido
du amen e ep imida, que la : lexiÓn, cuando seguimos un modelo cons uc-
i is a, ace ca de las injus icias en o no a la sexualidad (Rubin, 1984:
277).
Como señala Ca ole Vance: ((la eo ia de la cons ucción social con iene en si
misma un p oblema pa a odo aquel que es udie la sexualidad, y es que e obli-
ga a cues iona e us p opias ca ego ías y a da e cuen a de que son cul u al e
his ó icamen e especi icasa. No podemos ol ida que el eminismo ((pa icipa
en g an medida de es e en oque "cons uc i is a", ya que su p egun a básica
descansa sob e la o ma en que es a cons uido el "géne o", la o ma en que se
ha ido c eando la noción de "muje ")) (Osbo ne, 1990). Como esc ibe Ann
Sni ow, la misma conciencia de la ((no na u alidad de dicha noción con i-
buye a c ea una ensión básica den o del eminismo en e, po una pa e, la
necesidad de de-cons ui la ca ego ia de muje , po medio de la cual ha sido
de inida y ence ada en un es echo ma co de ac uación;
y,
po o a, la necesidad
de cons ui o de oma conciencia de la p opia iden idad en an o que muje-
es y do a la de un sólido signi icado poli ico, imp escindible pa a cons ui
un mo imien o (Sni ow, 1989: 205).
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En la misma linea (que Sni ow), Vance c ee que hay un genuino p oble-
ma: el plan eamien o que desde es a pe spec i a se es ablece sob e el cue po.
Resul a ob io que un en oque de es a índole echaza las eo ias de e minis as
de co e biologis a o esencialis a, pe o ambién ha habido una endencia a
ac ua como si el cue po no exis ie a. Asi que aquí nos en en amos con una
nue a ensión: po una pa e pa ece a iesgado hace casi desapa ece el cue -
po en la eo ia de una mane a que no es ealmen e plausilble en elación con
nues a p opia expe iencia, pe o si po o a pa e que emos inclui lo, jcómo
podemos hace lo sin ol e
a
cae en pos u as esencialis as? se p egun a nues-
a au o a. Po que
10
que es á dando la imp esión en 10s deba es eminis as es
de que se es á gene ando un cie o hipe desa ollo de las eo ias sob e la sexua-
lidad sin con as e con una base empí ica su icien e, con da os ace ca de la ea-
lidad sexual de las muje es (y 10s homb es).
A
menudo, se iala Vance, las eó icas
eminis as que esc iben sob e la sexualidad
10
hacen sob e una base insu icien e
de da os o como si hubie a una expe iencia emenina uni e sal.
Y
si bien es o
ha sucedido adicionalmen e en el campo de la sexualidad mien as s610 10s
homb es con olaban es a disciplina, y aun así es a endencia comenzó a co e-
gi se en un momen o dado, quizás aho a las eminis a sigan come iendo, en
pa e, el mismo e o .
Es o.sucede, se apun a, en e o as, po dos azones: a) Po que las emi-
nis as no es án muy amilia izadas con la sexologia, la cual, a pesa de odos
sus p oblemas de sexismo y de cie os p esupues os que da po sen ados ace -
ca de las muje es, ha ecogido un mon ón de da os empi icos que mues an
una g an di e sidad en las o mas de la sexualidad de es as úl imas. b) O a
causa puede debe se a la ausencia de in es igaciones sob e la sexualidad, o la
sexualidad emenina si se quie e, e ec uadas con un en oque cons uc i is a
que haya hecho especial hincapié en la pe spec i a de gdne o (Osbo ne, 1990).
Cuando es o se log e ealiza , y és e pa ece un o o ap opiado pa a comen a la
necesidad de ales in es igaciones, se pod ia quizás deja de pon i ica sob e
elas expe iencias sexuales de las muje esa, asi como de ans o ma nues as
p opias c eencias en supues os ((da os)) ela i os a 10s pelig os o 10s deseos de
las muje es.
Siguiendo a Foucaul , Weeks y Rubin undamen almen e, hab emos de
con empla las nume osas ue zas que in e ienen en la con o mación de la
sexualidad -la economia, la polí ica, la eligión o las g andes ideologías como
el psicoanáiisis, 10s sis emas educa i o, legal y sani a io- y su imb icación con
ins i uciones ccp i adas), como pueden se el ma imonio, la amilia, el cuida-
do de 10s hijos, el hoga , la in imidad y el amo . Un anáiisis polí ico ace ca del
sexo s610 es posible si és e no es concebido exclusi amen e como un enómeno
biológico o como un aspec o de la psicologia indi idual (Rubin, 1984:
275).
La dimensión his ó ica y social de la sexualidad pe mi e ene en cuen a cómo
in luyen en ella enómenos elacionados con la demog a ia, la inmig ación,
10s con lic os u banos, cues iones epidemiológicas - an mani ies as aho a con
la cues ión del sida-, e c.
Es
mucho más uc í e 0 y menos p ejuicioso a la ho a
de es ablece las polí icas sexuales ene en cuen a es os ac o es que 10s adi-
Sexo, gene o, sexualidad.
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cionales c i e ios de pecado, en e medad, pa ologia, neu osis o decadencias
que a odaslos suenan amilia es en elación con la o ma de enjuicia la sexua-
lidad (ibidem: 276).
Resul a e iden e que la sexualidad ocupa un muy impo an e luga an o en
nues a op esión como en nues o p oyec o de libe ación. Son las dos e -
ien es an bien sin e izadas en el ó ulo de ((Place y pelig o)) con que i ula
su lib o Ca ole Vance. El mo imien o de muje es ha luchado denodadamen-
e po pone en p ime plano de las conciencias y de las legislaciones 10s p o-
blemas ela i os a las ag esiones sexuales y a la ep oducción -incluidos la
an iconcepción, el abo o
y
las nue as ecnologias ep oduc i as-; ha denun-
ciado el modelo masculino de sexualidad, que p omue e mo es p i ados y
unas o mas públicas -como po ejemplo la po nog a ia y la p os i ución-
que p i ilegian una sexualidad hecha po y pa a el a ón; ha c i icado igual-
men e la in isibilidad de las lesbiana. Pe o queda mucho po hace ,
y
po
10
p on o y ya que es amos aquí en es e con ex o, con end ia esal a la con e-
niencia de a a es os asun os desde la Academia con el igo que se me ecen.
S610 si nos do amos de ins umen os me odológicos e icaces log a emos que sean
omados en se io al iempo que consegui emos a anza en el conocimien o de
una ma e ia que nos a ec a a odas y a odos. Muchas g acias.
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