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Las ancianas en Estados Unidos: mitos y realidades

Markson, Elizabeth W.

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Markson, Elizabeth W.

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LAS ANCIANAS EN ESTADOS UNIDOS: MITOS E' REALIDADES* Elizabeth W. Markson IJniversidad de Boston La población de 10s Estados Unidos, al igual que la pot lación del resto del mundo, está envejeciendo rápidamente. Veintinueve millcnes de americanos, mis de uno de cada diez, tienen ahora sesenta y cinco afios o más. En el 2030, uno de cada cinco americanos se encontrará en esta categoria de edad. La explosión de la población entre las mayores se hace especialmente evidente entre las mujeres de una muy avanzada edad que sobreviven hasta 10s ochenta y cinco afios o más en unos números y proporciones sin precedsntes. El dramático aumento, tanto en 10s EE.UU. como en otros lugares, de mujeres que se hallan entre las edades de sesenta y cinco y ochenta y cinco a tos plantea problemas críticos a 10s ger~ntólo~os, a 10s políticos y, en general, a todos nosotros. Sus situaciones pueden ofrecernos información sobre la ac:ual calidad de vida de 10s ancianos, al igual que sobre la política que afecta ;I envejecimiento y la familia en el futuro. Este articulo revisa 10s mitos que afxtan a las ancianas americanas al igual que su estado civil, la composición f~miliar, su plan de vida, renta y empleo, ayudas familiares, ciudados otorgadcs y recibidos. Aunque Alemania Occidental y Ftancia poseen en la actualidac unas proporciones mayores de ancianos, 10s EE UU. las sobrepasarán en la: próximas décadas (1). Se espera que en el afio 2030, el número de personas de mis de ochenta y cinco afios en 10s EE.UU. casi cuadruplique su número, tendencia que se proyecta continuar5 a 10 largo de todo el siglo veintiuno. Cada vez hay mis americanos que llegan a 10s noventa afios y 10s sobrepasan: en 1986, según las apreciaciones oficiales del censo, eran centenarias unas veinticinco mil personas. Dados 10s actuales modelos de esperanza de vida, la población anciana * Reproducimos, por su interés, este articulo ya publicado en el rúmero 1 del año 1991 de la Revista de Gerontologia, a quienes agradecemos la autorizaci6n para poder editar10 en este volumen de PAPERS. ((Papers)): Revista de Sociologia creciente de 10s EE.UU. se hallará compuesta principalmente por mujeres. Las mujeres americanas de más de sesenta y cinco afios superan en la actualidad en una proporción de tres a dos a sus iguales masculinos, un cambio considerable respecto a hace escasamente treinta afios, cuando la proporción de mujeres en relación a la de hombres era de seis a cinco. Entre 10s muy ancianos (85+) hay cinco mujeres por cada dos hombres. Claramente, la tercera edad es un territori0 habitado por las mujeres durante mayores periodos de tiempo. MITOS QUE AFECTANA LAS ANCIANAS La variableproporción de dependencia y el mito de la avaricia Uno de 10s principales desafios que presenta la mayor longevidad, tanto de hombres como de mujeres, es el de que América es una nación donde se valora la vida larga pero donde la vejez no es bien recibida. Dado que la mortalidad durante la niñez y la infancia se ha reducido drásticamente, la vejez ha empezado a asociarse cada vez mis con la enfermedad y la muerte, algo temido en una sociedad tan individualista, consciente de su juventud y orientada hacia la actividad como es la sociedad de 10s EE.UU. Además, en las sociedades postindustriales normalmente no se necesita el trabajo de los mayores y su sabiduria ha sido sustituida por la educación formal y las tecnologias de la comunicación. A finales de 10s setenta, 10s economistas conservadores empezaron a seiíalar la creciente ((carga)) de tener que mantener a una población de ancianos (2). Durante un periodo de restricción fiscal en 10s servicios sociales y humanos, la llamada ccequidad generacional)), descrita por uno de sus principales defensores como ((nada más que el presente sea justo con el futuro~(3), se ha convertido en el tema de moda. Durante 10s ochenta, la tercera edad se convirtió en la cabeza de turco económica (4, 5), descrita como avariciosos que se enriquecian a expensas de 10s niiíos, y que recibian una cantidad desproporcionada de 10s beneficios de las inversiones federales. Como afirmó un anterior gobernador de Estado, Richard Lamm (principal portavoz del recientemente formado grupo lobby, Americans for Generational Equity): ((Debemos reconocer que existe una relación entre 10s presupuestos para 10s ancianos y 10s presupuestos para 10s jóvenes.. . El dinero que necesitan urgentemente 10s nifios pobres de St. Pau1 se envia a 10s ricos jubilados de St. Petersburgoa (6). En efecto, dado que 10s americanos no s610 viven más sino que también tienen menos hijos, la composición de la ccproporción de dependencian, es decir, el número de gente por debajo de la edad de dieciocho aiíos y por encima de la edad de sesenta y cuatro con respecto al de las edades activas entre 10s Las ancianas en Estados Unidos: mitos y realidades dieciocho y sesenta y cuatro, ha cambiado notablemente d rant te el siglo veinte. El promedio de hijos por familia americana en el aiío 1900 era de cuatro; hoy el promedio se encuentra ligeramente por debajo de 10s dos. En 1900 había siete ancianos por cada cien personas en edad activa; ahora hay unos veinte ancianos por cada cien en edad activa. Por primera vez ell la historia, el matrimoni~ medio en 10s Estados Unidos tiene mis padres que hijos (7). Se espera que esta tendencia aumente, con cada vez menor número de personas en edad activa que mantengan a 10s mayores. Olvidada por dcfensores de la equidad generacional preocupados por las contenciones de costes, se halla la cuestión de que el aumento de ancianos que deberán ser mantlznidos se halla contrarrestado por una disminución casi equiv Jente en la p -0porciÓn de niiíos a mantener, debido a unas tasas de natalidad más bajas. Claramente, el coste económico de 10s ancianos dependientes se halla equilibrado por 10s costes reducidos de una menor población dependiente infantil. Irónicamente, aunque se ha considerado a 10s anciano: como consumidores avariciosos de 10s recursos, no se ha promulgado ningu la legislación en 10s Estados Unidos desde 1972 que les beneficie. Las retribuciones de la Seguridad Social -la mayor fuente de ingresos para las anl:ianasse ha vuelto imponible y 10s incrementos del coste de la vida meno:, generosos1. Desde sus comienzos, ((Medicare)) --un programa de fondos federales que proporciona cuidados médicos a todos aquellos de más de sesent1 y cinco aiiosha aumentado de forma continuada la cantidad de deduciblcs, copagos y primas que deben pagar 10s particulares de su propio bolsillo. El recientemente revocado Decreto Medicare sobre el Alcance de la Salud Catast rófica de 1988, por ejemplo, tuvo como premisa fiscal subyacente que 10s ancianos correrian totalmente con el gasto de 10s nuevos beneficios mediante i-~crementos uniformes en el pago de la aseguranza medica suplementaria mensual mis de las primas anuales, que eran impuestos adicionales en la carga de impuestos sobre la base imponible de 10s ancianos. Se ha propuesto la racionalización de la asistencia sanitaria a 10s ancianos para contener 10s costes (política que ya se ha llevado a cabo en algunos otros paises: la didisis de riiíón y 10s trasplantes de corazón en Gran Bretaiía). Como ha expresado muy duramente Richard Lamm, ((Las ancianos tienen la obligación de morirse y quitarse de en medio)) una afirmación moderada más tarde con un ((Simplemente no tratamos con mucha madurez el tema de la muerte y de morir.. . y una fuente de dinero reasignable son 10s dólares que 1. La Seguridad Social en 10s Estados Unidos no está financiada por 10s ingresos generales, sino que se trata mh bien de un <(sistema de retención fiscal en la fuentrn en el que 10s jubilados de hoy son mantenidos por 10s impuestos sobre la base imponible a 10s trabajadores actuales, al igual que las contribuciones de 10s jubilados se usaban para financiar 10s beneficios de anteriores grupos de trabajadores jubilados. ((Papers)): Revista de Sociologia se están gastando con 10s enfermos terminales.. . Para mi no tiene sentido hacer trasplantes de corazón a ex-fumadores de sesenta y cinco aiíos)) (6). La racionalización del cuidado sanitari0 para 10s ancianos ha sido explicada en mayor profundidad por el moralista Daniel Callahan (8), que propuso la negación de 10s cuidados sanitarios que alarpen la vida de todos aquellos entrados en 10s setenta o mis. La racionalización de 10s recursos de asistencia sanitaria, económicos y sociales para cualquier segmento de la población tiene profundas implicaciones morales y sociales, no s610 para aquellos a 10s que les son negados sus beneficios, sino para toda la sociedad en su conjunto. Con mayor inmediatez son las ancianas y sus hijos de mediana edad o a principios de la edad madura 10s más afectados por la premisa de que 10s ancianos son egoistas, no dispuestos a llevar su propia carga, reduciendo 10s recursos sociales que pertenecen con razÓn,,a 10s jóvenes. La edad de oro perdida y el abandono fimiliar Además del nuevo mito de la avaricia de 10s ancianos, al menos otros dos mitos sobre 10s ancianos y sus familias son corrientes en 10s Estados Unidos, y ambos esconden las condiciones reales de las ancianas. En primer lugar, existe el mito de la ccedad de oro)) perdida cuando 10s ancianos eran automáticamente amados y respetados (10). Más bien, en aquellas sociedades donde el status de 10s ancianos habia sido alto, su poder derivaba precisamente de su control sobre 10s bienes y 10s recursos (1 1): situación no disfrutada a menudo por 10s miembros mis jóvenes de la familia. En segundo lugar, existe el mito del abandono familiar de 10s ancianos. Aunque el tip0 familia-clan nunca ha sido la forma de familia dominante en 10s Estados Unidos (12), se han acumulado numerosos indicios que indican que 10s miembros de la familia continúan siendo la principal fuente de ayuda entre ellos durante el curso de sus vidas, con el movimiento de recursos de 10s mk capacitados a 10s menos (13-16). Aunque 10s recientes descensos en la fertilidad han tenido como resultado unas familias más pequefias, de manera que 10s ancianos pueden confiar menos en la ayuda de 10s miembros de la familia, diversos estudios han mostrado la persistencia de 10s lazos familiares, demostrada por 10s altos indices de correspondencia, llamadas telefónicas y visitas, y por las expresiones de interés por el bienestar de sus padres por parte de 10s hijos (17, 18). En la actualidad un 80% de 10s americanos de mediana edad tienen al menos un padre vivo comparado con menos de la mitad en 1900. También es cada vez más probable que incluso aquellos con sesenta y cinco o mk afios tengan al menos un padre que les sobrevive, y las familias de cuatro y cinco generaciones se están volviendo cada vez más normales. A pesar de la Las ancianas en Estados Unidcs: mitos y realidades tendencia a una mayor movilidad residencial, especialmente entre 10s hijos adultos de las familias de clase media alta y aquéllos con yosibilidades de ascenso social, unos ocho de cada diez mayores con hijos viven a una hora de distancia en coche de al menos un hijo. La red de ayuda social a la mayoria de 10s ancianos consta asi de un centro de miembros familiares con 10s arnigos y 10s vecinos en la periferia (1 9). Los miembros ancianos de la familia también proporcionan apoyo emocional, y a veces económico, a 10s hijos adultos solteros, di.rorciados y viudos, que es rnás probable que tengan contactos cara a cara frecuentemente con un padre anciano que con sus hermanos casados (20). Tipicaniente, sin embargo, 10s ancianos prefieren un modelo de ccintimidad a distanc.ian con hijos (21); es decir, mantener su independencia viviendo cerca pero no con sus hijos. En efecto, datos longitudinales rnuestran que las personas nlayores consideran que vivir solas es ahora más deseable que hace tres décadas y, para mantener su independencia, están mis predispuestas a sacrificar 10s ingresos que obtendrian al trasladarse a vivir cor1 otros (22). La mayoria de 10s ancianos est& en instituciones Unido al mito del abandono familiar está la creencia de que una alta proporci6n de ancianos vive en asilos u otras modalidades de asistencia a largo plazo. Lo contrario es cierto; s610 un 5% de ancianos se e lcuentra en alguna de estas modalidades de asistencia a largo plazo en algún momento de su vida. Más o menos dos tercios de 10s ancianos viven en un amb ente familiar. Pero existen marcadas diferencias de sexo. Los hombres tiendell a vivir con sus esposas hasta que mueren, pero s610 poc0 rnás de un tercio de mujeres mayores de sesenta y cinco afios viven con sus maridos. De hecho, mis o menos tres cuartos del 5% de ancianos que han estado alguna vez en su vida en asilos son mujeres. El residente tipico de un asilo es una mujer blanca, viuda de ochenta y cinco afios o mis, con múltiples incapacidades, admitida procedente de una corta estancia en el hospital y mis propensa a haber vivido sola antes de su admisión. Por el contrario, s610 un tercio de 10s hombres ell asilos eran viudos en el momento de su admisión, y un 21% nunca habian cstado casados (23). Es menos probable que las ancianas afroamericanas y latin,ls ingresen en asilos u otras modalidades de asistencia; en consecuencia, sus farnilias soportan mayores cargas por sus cuidados cuando quedan seriamente incapacitadas (24). Aquéllas de cualquiera de estas razas o sexo que son admi .idas en un asilo, es rnás probable que tengan hijos vivos que 10s ancianos dentto de la comunidad, destacando el papel critico del apoyo familiar en preveni - o retrasar la institucionalización. ((Papers)): Revista de Sociologia SITUACI~N DE VIDA DE LAS ANCIANAS Estado civil, ~~rnp~~i~ión @miliar yplan de vida Estar casado tiene diferentes consecuencias para 10s hombres y las mujeres durante el curso de sus vidas, y, en la tercera edad, estar casado parece rnás crucial para la interacción social, la esperanza de vida y la ausencia de sintomas depresivos entre 10s hombres que entre las mujeres (25,26). Para ambos sexos en la tercera edad, la ausencia de hijos en el hogar se halla asociada a una mayor compenetración y compafiia entre marido y mujer (25). El plan de vida de las mujeres ancianas varia según 10s grupos raciaies y étnicos. Hay una mayor tendencia entre las ancianas afroamericanas y latinas a vivir en el centro de la ciudad que entre sus homólogas de raza blanca. Las ancianas latinas que viven en el noreste están concentradas en áreas urbanas pobres de ciudades taies como Nueva York, Filadelfia o Boston, y comparten el espaiiol como su mayor lazo común; sus antecendentes de inmigración varian tan ampliamente como sus paises de origen (27). Las ancianas asiáticas y de las islas del Pacifico constituyen un grupo muy diverso, incluyendo chinas, japonesas, coreanas, vietnamitas, laosianas, filipinas y de Hmong entre otras; como las latinas, las úitimas inmigrantes de Asia y del Pacifico se encuentran rnás a menudo concentradas en la ciudad, en vecindarios de bajos ingresos. A pesar de sus diferencia en el idioma y país de origen, las inmigrantes de Asia y de las islas del Pacifico comparten 10s temas comunes de 10s papeles estrictamente ligados a determinada edad y sexo, menor autoridad de las mujeres y la prioridad de las necesidades de la unidad familiar sobre las del miembro individual (28). Las viudas afroamericanas, de Asia o de las islas del Pacifico, tanto urbanas como rurales, tienden a vivir con otros miembros de la fmilia, mientras que las viudas de raza blanca a mantener fmilias separadas (29). Estas diferencias reflejan tanto la tradición cultural como las condiciones socio-económicas. Las mujeres no latinas de raza blanca tienen una mayor tendencia a vivir con hijos cuando están incapacitada, pero un minoritari0 grupo de ancianas, incluyendo un número desproporcionado de las muy pobres, están rnás predispuestas a vivir con miembros de la familia debido a sus desventajas económicas (24, 30). De 10s 8,5 millones de ancianos americanos que viven solos, las mujeres comprenden casi cuatro quintas partes. La mayoria son viudas, teniendo en cuenta que tres de cada cuatro mujeres entre 10s sesenta y cinco y setenta y cuatro afios viven solas, y rnás de cuatro de cada cinco tienen rnás de setenta y cinco afios (31). Muchas de las ancianas que viven solas no tienen hijos vivos, una situación rnás común entre las afroamericanas que entre las de raza blanca. Sin tener en cuenta el estado civil, la mayoria de las mujeres entran en la vejez con un gran apoyo social acumulado a través del intercambio social Las ancianas en Estados Unidos: rnitos y realidades a 10 largo de sus vidas (32). Las solteras, contrariamente a _a creencia popular, no están aisladas socialmente y no por eso tienen tampoc0 menor actividad social que las casadas, viudas o divorciadas (33,34). Las ancianas solteras manifiestan un más alto nivel de interacción con sus amigos que las casadas, y son las más propensas de cualquier grupo marital a tener hermanos o hermanas u otros parientes en casa (34). Paradójicamente, el ingreso económico no es el factor principal en 10s contactos sociales, tanto con 10:; amigos como con la familia; mientras que 10s contactos sociales están directarnente relacionados con un mayor ingreso económico entre las ancianas de raza blanca, la proporción es inversa entre las afroamericanas (35). Participación en la$erza de í~abajo e ingresos Aunque el reingreso al trabajo de las mujeres de mediana edad y de las rnás mayores se ha incrementado durante 10s últimos aiios, s610 un 20% de las mujeres entre 10s cincuenta y sesenta y cuatro años habia trab,~jado con continuidad (veintiséis semanas o más por año desde 1987 a 198.!), el 13% no tenia experiencia laboral alguna, y 10s restantes dos tercios tuvieron varios tipos de trabajos (36). El número de americanas trabajando por un salari0 minimo (que no ha variado en la pasada década) se increment6 er 2,7 millones entre 198 1 y 1987. Las mujeres continúan concentradas en las ol:upaciones peor pagada~; seis de cada diez de aquéllas con cincuenta y cinco años o mis y la mitad de aquéllas entre 10s veinte y treinta años trabajan en ventas al por menor, tareas administrativas y clericales y servicios, áreas todas ellas que pagan salarios por debajo de la media nacional para todos 10s emplcos (37). Actualmente las mujeres entre 10s cuarenta y sesenta y cinco aiios están en particular desventaja en la situación laboral, ya que han zxperimentado rnás abiertamente la discriminación sexual, menos oportunidad:~ para la formación en el trabajo y la discriminacibn por la edad (38). Las implicaciones de la posición relativamente en desventaja de las mujeres de mediana edad en el terreno laboral es, pues, que 10s hombres continúan siendo capace; de mantener o encontrar empleo en industrias siendo, además, mejor pagados y teniendo mejores beneficios en la jubilación que las mujeres. El Decreto para la Reforma de Impuestos, aprobado en 1986, facilita crédiros de impuestos en una escala móvil a personas con ingresos muy bajos, pero elimina la exención extra personal anteriormente facilitada a todos 10s mayores de sesenta y cinc0 años: otro inconveniente para aquellas mujerer; que no sufren extrema pobrcza pero tienen sueldos limitados o jubilaciones anticipadas limitadas. Tampoco se espera que mejore la situación financiera para las mujeres mayores en os próximos treinta afios. Cada vez más, la pobrez:~ en 10s Estados Unidos se ha feminizado, con ma- aPapers)): Revista de Sociologia dres solteras con hijos jóvenes y mujeres ancianas entre las mis pobres de la nación. De acuerdo con las predicciones actuales, las personas que serán pobres en el año 2020 serán principalmente mujeres ancianas que dependerin de la Seguridad Social y del Ingreso de Seguridad Suplementario (un programa de manutención por ingresos probados para ancianos e imposibilitados, pagando individualmente un máximo aproximado de 4.842 dólares por afio (en dólares de 1988), un 25% por debajo del nivel de pobreza de 5.649 dólares por per~ona)~. Comparado con 10s ancianos, las ancianas de cada uno de 10s estados civiles tienen ingresos económicos mis bajos, ampliamente asociado al modelo de dependencia económica de por vida de 10s hombres y a la viudez en la tercera edad. En 1987, por ejemplo, las mujeres ancianas comprendian el 72% de 10s ancianos pobres y tenian menos posibilidades de recibir el Ingreso de Seguridad Suplementario. El ingreso medio en dólares en 1987 -6.425para todas las ancianas, era s610 el 56% del de 10s hombres (1 1.544 dólares). Las mis vulnerables a la pobreza son las viudas ancianas, especialmente las muy ancianas y las que son miembros de minorias. Mk de la mitad de las ancianas afroamericanas y latinas que no viven con miembros de la familia, tienen ingresos por debajo del nivel de pobreza; la mitad de todas las mujeres de setenta y cinco afios o mis que viven solas, subsisten con ingresos un 150% por debajo del nivel de pobreza. Paradójicamente, a pesar de las acusaciones de 10s defensores de la equidad generacional, 10s ancianos de 10s Estados Unidos obtienen una proporción menos pequefia de sus ingresos a 10s programas de seguros sociales del Gobierno, tales como la Seguridad Social, que 10s ancianos de otros paises desarrollados (1). Las tasas de pobreza de 10s ancianos en 10s Estados Unidos en general, y de las ancianas en particular, se encuentran entre las mis altas en el mundo desarrollado (1). Cuando se ajustaron 10s ingresos a una base equivalente a siete paises, s610 Israel tuvo una mayor concentración de bajos ingresos en 10s ancianos que Estados Unidos. Cuidadores y cuidados en la farnilia Son principalmente las mujeres las que dan y reciben asistencia en la tercera edad. Aproximadamente el 72% de las asistentas son mujeres, el 29% de 2. Al inter retar 10s niveles de pobreza, es importante tener en cuenta que el gobierno federal aplica di F erentes tipos de renta para 10s menores y 10s mayores de sesenta y cinco años. Se considera que 10s mayores necesitan menos dinero; en 1987 el indice de pobreza de una pareja anciana se calculaba en ochocientos dólares menos en la renta anual que la de una pareja menor de sesenta y cinco afios. Para individuos de sesenta y cinco años o mis, el indice era de cuatrocientos ochenta y un dólares menos por año. Las ancianas en Estados Unidos: rnitos y realidades las cuales son hijas y el 23% esposas (29). La mayoria de la asistencia a largo término basada en la comunitlad, la proveen miembros de la familia, con sólo un 5% de cuidados recibidos de fuentes pagadas. Entre las parejas ancianas la cuidadora es, con doble ~robabilidad, la esposa, seguida de las hijas, otros parientes y otras fuentes c e asistencia pagada (17,39). Dichos cuidados entre las parejas casadas son m& a menudo llevados a cabo por la esposa, 10 que refleja en parte la mayor espewanza de vida de las mujeres; esto también refleja la persistencia de 10s roles seruales tradicionales entre 10s miembros de la familia. Las mujeres tienden más :i realizar tareas tales como bañar, vestir, limpiar, cocinar y 10s trabajos de la casa. Los asistentes masculinos, a menudo ofrecen servicios tipicarnente ccmas:ulinosa tales como el transporte, reparaciones en el hogar, administración f nanciera y soporte económico (40,4 1). Los ancianos seriamente incapacitados que viven con sus parejas reciben servicios pagados s610 cuando el otro miembro de la pareja está incapacitado mental o físicamente (42). Sin embargo, la mayoria de 10s ancianos inhabilitados eri la comunidad, son mujeres, muchas de las cuales enviudan despub de haber atendido a su cónyuge enfermo. De acuerdo con 10s datos de la investigación realizada por el National Nursing Home, una mayor proporción de ancianas que de ancianos admiten dificultades en las actividades tle asistencia personal tales corno el baño, el vestir, etc. Estas dificultades se hacen rnás patentes al incrementar ;a edad, aunque más de la mitad de las mujeres de ochenta y cinco años o más indican que realizan todas las actividades de asistencia personal sin dificultad. Las mujeres también admiten una mayor dificultad al realizar tareas de administrz-ción del hogar, quizás reflejando en parte el hecho de que la mayoria de las ancianas no realizan tareas de este tip0 o, si lo hacen, dudan rnás en admitir incapacidad en las encuestas de investigación. Esas ancianas tienen un status funcional peor que el de 10s hombres; cuando la edad se nlantiene constante puede tanibién reflejar la asociación de por vida entre la pobreza femenina y la salud dibil durante el curso de la vida. Los ancianos pobres son doblemente propensos a tener limitaciones relacionadas con la salud en tareas de asistencia personal o domésticas (31). Cuando una esposa no es1.á disponible o no puede cuidar de un padre anciano, 10s miembros familiares activan una jerarquia de se ección de cuidadores, con una hija (o nuera si no hay hija) en cabeza, seguida de otros miembros familiares, quizás vecinos y arnigos y, findmente, recursos exteriores (43, 19). Los cuidados no son, por 10 general, repartidos equitativamente entre 10s miembros de la familia (44, 45, 18). La proximidad a un anciano necesitado de ayuda, menos trabajo corr~petitivo y obligaciones familiares, sentimientos de agradecimiento hacia 10s padres y normas culturales y familiares también juegan su papel (46, 29). De 10s cuidadores que viven en casa, poc0 rnás de seis dc cada diez son hijos d?apersa: Revista de Sociologia 54. Schoonover, C.B. et al. (1988), On borrowed time: How thegrowth in entitlement spending threatens America >fiture, San Francisco, ICS Press. 55. Chodorew, N.J. (1978), The reproduction of mothering, Berkeley, University of California Press. 56. Population Research Bureau (1990), Worldpopulation data sheet 1990, Washington DC Population Research Bureau. 57. Robinson, B. y Thurnher, M. (1979), aTaking care of parents: a farnily cycle transition)), Gerontologist, 19, pp. 586-593. 58. 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