Bases y fundamentos para una aproximación sociológica a la vejez
Abstract
Es tracta de realitzar una aproximació a la sociologia de la vellesa. Per a això, s'exposen en aquest article algunes de les reflexions i dels arguments més globals que des de la sociologia es fan sobre la vellesa i la seva relació amb la societat i la producció. S'assenyalen també les relacions de la vellesa amb les "plusvàlues socials", el "temps", el concepte de "generació" i "les edats", la "mort" i el "cos". Els factors diferencials dintre de la població anciana són els més importants i els que cal ressaltar dins una sociologia de la vellesa.
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BASES Y FUNDAMENTOS PARA UNA APROXIMACIÓN SOCIOLÓGICA A LA VEJEZ Pedro Sánchez Vera Departamento de Sociologia e Historia Económica CJniversidad de Murcia Resum Es tracta de realitzar una aproximació a la sociologia de la vellesa. Per a aixd, s'exposen en aquest article algunes de les re exions i dels arguments més globals ue des de la sofiologia es fan sobre la vel P esa i la seva relaczó amb la societat i Lproduccib. S ifisenyalen també les relacions de la vellesa amb les (plusvdbes socials)), el ((tem s)), el concepte de (( eneracióm i ((les edats)), la ((mort)) i el ((cosu. Els actors ddrencials dintre de e oblació anciana sdn els mPs importants i e / s que cal ressaltar dins una socio 4 ogia de la vellesa. Resumen Se trata de realizar una aproximación a la soci010 ía de la vejez. Para esto, f se exponen en este articulo algunas de las reflexionesy e 10s argumentos másglobales que desde h socio,!ogid se hacen sobre la vejez y su relaczón con la sociedad y laproducción. Se indican también las relaciones de la vejez con las lwvalias 2' soczaless, con el ((tiempon, con el concepto de ((generaciónw y ((las e adesw, con la ((muertes y con el cccuetpo)). Los factores diferenciales dentro de la población anciana son 10s más importantes y 10s que se deben resaltar dentro de una sociologia de la vejez. Abstract This article is an approach to the soci010 of the old age. To realize this approach, it exposes some of the moreglobal tEufht! and,argyvzents which om sociology are mode about rhe old age and its re anonshzp wrth socie9 an4roduction. It also underlines the relationships of the oid age with the ((socia zncreased valuesu, with cctime)), with the conce t of ((generations and (de ages)), with ((deathand with the nbodyr. Those a$j%rentialfactors within the elder population are the mosir important to underline within a sociology of the oidage.
((Papers)): Revista de Sociologia Celebrándose en este año 1993 el año europeo de las personas de edad avanzada y de la solidaridad entre las generaciones (Barenyes, M. P., 1992, pp. 75-76), y a través de este número monográfico de la revista PAPERS, es hora de hacer una recapitulación sobre una serie de ámbitos sociales y culturales que definen y caracterizan a la vejez; sin embargo, en la vejez no todo son rasgos comunes sino que, bien al contrario, con frecuencia 10 heterogéneo se hace rasgo dominante. En el presente articulo intentamos resaltar la heterogeneidad y diversidad que caracteriza a las poblaciones ancianas. De manera intencional hablamos de ccpoblaciones)) con el fin de resaltar 10 que de diferencialidad existe en las mismas. Parece que ahi radica parte del quehacer del sociólogo: describir y analizar las diferencias que la realidad social objetiva contiene. Y esta tarea sociológica se hace a veces conveniente o necesaria para matizar o aclarar pareceres divergentes, contrarrestar representaciones y/o enfatizar el alcance de conceptos e ideas. En las páginas que siguen hemos querido hacer un poc0 de todo esto. Frente a la hegemonia conceptual y práctica de la tercera edad como ccgrupo)), cuando no decididamente como ccgrupo socials, intentamos referir esta a sus fundamentos sociales. Ahí y no en otro lugar podremos conocer la teleologia de estas representaciones sociales homogeneizadoras sobre la tercera edad, y escudrifiar en la naturaleza social de la segmentación que caracteriza a 10s ancianos. La población anciana o, mis exactamente, las poblaciones ancianas son abundantes o no. Todo depende de una valoración arbitraria cuantitativa que se establece o por la cua1 nos rejimos para considerar si un cuantum es o no elevado, o si sencillamente se comporta conforme a medias o estadisticas de diferente tipo. De otra parte, son decisivos 10s criterios o supuestos conceptuales de partida. Según éstos, la cantidad de ancianos ser6 acorde con 10s indicadores objetivos adoptados. En el caso de la población anciana, el concepto que determina el cuantum viene definido tambien arbitrariamente. Los ancianos son parte de la población no activa, al estimarse la edad laboral en España en sesenta y cinco años, aunque en proceso de revisión. De esta manera, y en general, en la mayor parte de paises desarrollados toda persona que llegue a esa edad deja de ser ccpoblación activa)), esto es: deja de tener relación directa, legal y estadística con el trabajo, pasando a engrosar el subgrup0 de no activos, denominado de ccjubilados y pensionistas)). Los principios que fundamentan la convención arriba señalada se basan resumidamente en dos argumentos principales: el primer argumento es el que mantiene que esa decisión intenta dejar paso en el trabajo a las generaciones jóvenes. Según éste, se ccsustiruye)) y se ccrenueva)) una mano de obra por otra mis
Bases y fundamentos para una aproximación sociológica a la vejez joven y dinámica, pero eso si, menos experta y que se supone hay que formar para que se haga cargo del sistema productivo y del mantenimiento de la sociedad no productiva. Este principio de la ccsocialización)) de los jóvenes con el trabajo y la producción se sustenta a su vez en otros principios mis generales: uno de carácter demográflco, cual es el del ccreemplazo generacional)) en el mundo de la producción; otro de carácter económico basado en el rendimiento del ((capital humana)); y otro de ca!racter educativo basado en la ccinstrucción práctican y en la ccresponsabilidad societaria)). Según estos principios, la producción se ve continuamente renovada y actualizada por la via de 10s imputs y de 10s outputs que se producen en 10s (crecursos humanos)) en relación con el sistema productivo, constituyéndose llos recursos humanos en factor básico del rendimiento y de la producción. Y trasladando el ((testigoa de la organización social (cultural, política y productiva) de generación en generación. El segundo argumento por el que se postula la jubilación, una vez llegada la mágica edad de 10s sesenta y cinco afios, es el del c:merecido descansos. El anciano del siglo HX no tenia derechos y trabajaba hasta que podia, sufriendo un proceso progresivo de descualificación profesional, y donde la vejez era igual a la pobreza, y a la ayuda de la familia o a la beneficencia! de las institituciones. Las condiciones de trabajo tayloristas no hacen sino acelerar el envejecimiento fisico de 10s productores y restar valor al trabajo de las personas ancianas. El Welfare State consigue a mediados del siglo actual proteger por la via de la ccpensións a 10s jubilados y a sus familias. Asi, la ccjubilación)) es socialmente concebida como derecho y también como gracia o concesión del Estado y/o de sus gobernantes. En relación con 10s dos argumentos caben y se han hecho muchas consideraciones criticas de diferente signo e incluso contradictorio. Resumiendo al extremo algunas de las principales, son éstas: 1. La jubilación de efectivos no siempre es sustituida en igual magnitud, bien sea porque el sustituyente sea la cctecnologia>) o porque sencillamente no hace falta ninguna sustitución de personas. Incluso en determinados trabajos u ((oficios)) no hay nada que reemplazar, pues justamente se trata de su cancelación. 2. El mantenimiento de la población no productiva no depende s610 de 10s activos ocupados. Asi, las tasas de dependencia demográfica quedan relativizadas para convertirse en un indicador social mis, pues son muchos 10s no jóvenes que desean incorporarse al sistema productivo (v.g: mujeres). Y 10 que es mis: 10s ancianos, en realidad, no son mantenidos por nadie, sino por ellos mismos, que se han ido pagando a 10 largo de su vida laboral y mediante su cotización anticipada su porvenir. 3. El trabajo es un bien escaso, y por tanto hay que prolongar (retrasar) la entrada de 10s jóvenes en el sistema productivo. De esta manera, el sis-
ccpapers)): Revista de Sociologia tema educativo adquiere funciones no s610 instructivas (Moncada, A., 1976, 1979; Martin, J.-De Miguel, A., 1979). 4. La edad de jubilación es impuesta de manera objetiva al sujeto, sin haber sido consultado sobre otra posibilidad. 5. En muchas ocasiones la jubilación (pensión) es un logro social (regiones desfavorecidas), pero este principio no es generalizable desde el momento en que hay sujetos que desean seguir produciendo y que están en perfecto estado para ello. 6. Con las nuevas tecnologias se rompen las formas tradicionales de transmisión de la cultura estas favorecen a 10s jóvenes (mis motivados y con conocimiento instrumental) y a 10s dotados de ccplusvalias sociales)) (que son 10s que más fácilmente han tenido acceso a ellas o a su mejor conocimiento). 7. La ccsecularización)~ de la ética del trabajo dota a éste de cometido instrumental en las generaciones jóvenes, dejando de ser un valor en si mismo (Castillo Castillo, J, 1989). Las importantes mutaciones socio-económicas acaecidas en 10s paises desarrollados han ido reduciendo paulatinamente la edad media de vida activa de 10s sujetos, e imponiendo unos mayores tiempos de acceso a la misma, a la par que dilatando el tiempo de duración de la c(jubilaciÓna, siendo previsible una mayor reducción del tiempo de vida activo de 10s sujetos, fundamentando de esta manera 10 que se ha venido en llamar la ccsociedad)) o la cccivilización del ocion (W. AA., 1968), sociedad que en el fondo y en razón de la procedencia y trayectoria social, no hace sino acrecentar las diferencias sociales entre grupos y clases sociales (ibidem, pp. 89 y SS. y W. AA. 1971). Esta sociedad del oci0 referido a la tercera edad y en atención a la duración de su tiempo de oci0 y a la gran transformación cultural en ella acaecida se ha venido en Ilamar, emulando a Thornstein Veblen, ((la nueva clase ociosa)), pues en ella se producen nuevos fenómenos que antes no existian (viajes, ocio, juegos.. .). Resulta chocante ver cómo 10s grupos de tercera edad -sabedores de las connotaciones peyorativas del término ccocio))- evitan este vocablo en sus denominaciones o en la relación de sus objetivos, sustituyéndolo cuando es obligado por el de cctiempo libre)), que es más liviano y en general connota menor ccculpabilidad)), pues evita y sustituye la parte individual de inactividad, pereza y otras connoraciones, por esa otra mucho mis global y transitoria que es la de cctiempo libren (que se supone parcial y despues de ciertas tareas). No es de extrafiar esta evitación en 10 posible del término oci0 (y de su uso: la ociosidad), pues es moneda común pensar que 10s ancianos viven de las cctransferenciass de otros secrores productivos y de las aportaciones del patrimoni0 nacional del Estado, siendo a su vez unos grandes consumidores de servicios
Bases y fundamentos para una aproximación sociológica a la vejez y de salarios indirectos (salud, ocio, transportes). De esta manera, 10s ancianos -que dentro de las gandes diferencias que entre si existen, y que defendemos como factor diferencial entre ellos, gozan en general de un aceptable nivel de vida. Asi se transmite la idea de que 10s ancianos cuestan muy caros, pues mantener un nivel decoroso de vida para ellos es igual a reducirlo de 10s otros (mhime cuando lleguen a ancianos las generaciones numerosas procedentes del babi boom). LAS PL USVALÍAS SOCIALES Y LA VEJEZ En toda sociedad hay suje1:os que se sitúan mejor que otros en razón de su prestigio, de su poder, de su rango o sencillamente del reconocimiento social. La ((plusvalia), de 10s sujetos en sociedad viene dada por un cúmulo de factores, entre 10s que hay que destacar 10s siguientes: 1. El aspecto fisico, esto es: la corporeidad (sujeta a modas, modos y valores) que es el sumatori0 de salud, fisico natural, y vestido y aditamentos. 2. La personalidad individual. Que es producto de un gran número de factores, entre 10s que hay que destacar el ((encanto)) personal, producto de un buen número de valores sociales que varian según el tiempo, el territori~, el sexo, la edad y la cultura. A estos hay que afiadir: la imaginación, la creatividad, las buenas costumbres, el refinamiento social y otros aditamentos que conforman el ((encanto)) de la personalidad individual. 3. Los conocimientos adquirides. Estos son objeto de plusvalia social en razón de la prominencia social de su función, de su prodigalidad o escasez, o sencillamente porque culturalmente son objeto de valor social, y por si mismos en tanwo que afiaden valor a otros factores. En general son un instrumento de plusvalia social ligado al trabajo. 4. La información a la que el sujeto tiene acceso. La naturaleza social de la información otorga plusvalia a quien la posee, pues ésta es mercancia de cambio e instrumento de interacción social. Muy ligada hoy a la posesión de las nuevas tecnologias o al acceso a éstas. 5. Las redes de interacción social a las que de forma directa (amistad, parentesco, afinidad, etc.:) o indirecta (relación profesional), o ambas a la vez, accede el sujeto, bien de forma dirigida o intencional (v. g: hacerse miembro de un club, asociación, partido) o de manera arbitraria y azarosa como producto de la acción social objetiva y/o subjetiva. La importancia de estas ((redes)) en el acceso y control de la información son viejos
ccPapersn: Revista de Sociologia temas de la sociologia, asi como la importancia de 10s códigos simbólicos de acceso a dichas redes. 6. Las riquezas materiales acumnladas o de las que se es usufructuario. Éstas, bien administradas y disfrutadas, aportan seguridad y distinción, y en la mayoria de 10s casos bienestar social. 7. La estirpe, el apellido o el origen social. Éstos aportan como valor la ccreferencia)) y la ccterritorialidad)). 8. El espacio. A veces la pertenencia a un espacio o territori0 determinado al que se adscriben valores sociales dominantes o culturalmente hegemónicos añade plusvalia social al sujeto o a 10s sujetos a é1 pertenecientes. 9. El sexo como factor cultural produce impronta en todas las relaciones sociales. Un sexo utiliza, al menos teóricamente, con mayor habilidad sus encantos fisicos que el otro en la cmegociación social)). La escasez o el desequilibri0 de sujetos de un sexo determinado en relación con 10s del otro sexo es objeto de plusvalia (este factor está relacionado con la edad) . 10. La edad es un valor que varia espacio-temporalmente. En cualquier caso, en las sociedades modernas 10s niños -como bien escasotienen plusvalia propia, y 10s jóvenes, como mercancia y ccpotencialidad)). Los desequilibrios generacionales en determinados grupos etáneos aportan, por la escasez de determinados grupos, plusvalia social demográfica. 1 1. El estado civil introduce un especial sesgo en todas las relaciones sociales, siendo éste un factor de normatividad que atraviesa toda la vida social del sujeto, e introduciendo junto al resto de factores anteriores un elemento más de estatus ylo de plusvalia social. Del juego de todos estos factores y su particularización en cada sujeto o ((actor)) social, a éste le deviene su estatus y su imagen social. Referido al anciano, desde luego, existe una (cimagen)) social de éste. Esa imagen es el sumatorio de muchos de 10s elementos arriba mencionados y concretados en un colectivo socialmente definido por su función social y consiguientemente por el lugar que se le asigna en la estratificación social. Sin embargo, esto no nos debe hacer olvidar las grandes diferencias que hay entre 10s ancianos. Es mis, esas diferencias son anteriores (y se acumulan) a la vejez. La imagen del anciano, siendo concreta, sin embargo, es también objetivizadora. La percepción social del anciano es el sumatorio de muchos elementos que son 10s que ccconstruyen)) (Berger-Luckrnann, 1972) una imagen que es producto de la propia sociedad, esto es: de las instituciones que se encargan de ellos, del propio (caspecto)) de 10s ancianos, que unen a su decrepitud un frecuente y manifiesto desaliño en el vestir, la propia situación ociosa y/o (canómica)). La representación social del anciano a la que tanto y tan eficazmente contribuyen
Bases y fundamentos para una aproximación sociológica a la vejez determinados análisis y discursos catastrofistas sobre la sociedad envejecida (Sauvy, A., 1960), dentro de un general ccgalimatias ideológicon (Izquierdo, A., 1987, pp. 39-49), no haceln sino acentuar la imagen de ccinutilidad sociab y de ccocio pensionado)), amén del gasto que suponen 10s ancianos o de las consecuencias sociales o ((factores c-spirituales)) del envejecimiento (ibidem, Sauvy, pp. 126-128). Justamente cuando se habla de la tercera edad (término al que nos referiremos después con mayor ~rofusión de detalles), se está intentando transmitir la imagen o la sensación de una ccvejez activa)), frente a la ccvejez enfermar que se ha venido en llamar recientemente cccuarta edadn. La gran feminización de la tercera edad no contribuye a mejorar la imagen social del anciano. La imagen, en cualquier caso, se impone de manera objetiva al sujeto y es la parte dura de la percepción social (Sánchez Vera, P., 1987). Como en el espejo, 10s sujetos perciben una determinada imagen. Los ancianos en general tienen poc0 amor a 10s espejos (que es 10 que ven 10s dem& de uno mismo), pero no por eliminarlos se evita ser visto por 10s demás. Lo lamentable de todo esto es que parte de la supuesta nueva identidad colectiva de la tercera edad proviene del sumatori0 de much,as de estas imágenes sociales. SOCIOLOGIÁ DE LAS EDADES YDE LA VEJEZ La sociologia de las edades es, desde luego, una parte del análisis sociológico que tiene por objeto el estudio de cómo la sociedad condiciona y define socialmente al ser humano en sus diferentes procesos vitales marcados por la edad. De esta manera, 10s conceptos sociales ligados a las diferentes edades vienen histórica y culturalmente condiclionados y definidos. En la interacción sujeto-sociedad en relación con el tienqpo objetivo se ejercita un determinismo social que se impone de manera objetiva al sujeto y que 10 va condicionando-dirigiendo por unos particulares procesos de ccsocialización~). Procesos que se hacen, o tienen rasgos comunes con sus cccon-géneres)); de esta manera inevitable hay formas de identificación colectiva que son a todas luces objetivas. Esa identificación se nutre de dos factores básicos: la biografia colectiva (vivencias) y la común problemática. Estos dos factores, siendo decisivos, pueden hacer olvidar, sin embargo, dónde radica la sustantividad de la diferenciación social. La edad (al igual que el sexo), forma parte del constructo social que define al estatus. No obstante, no hemos de olvidar que la ccedads es una cccondicións (socialmente devenida) amén de un ((accidente)). Elevar ésta (la edad) a variable de primera categoria puede 1k:varnos a que 10s árboles no nos dejen ver el bosque. Esto es: a la ccpsicologización~~ del fenómeno, a mi parecer, exacerbadamente extendida. La psicologización de las edades conduce entre otras cosas a
<<Papers,,: Revista de Sociologia soslayar otros aspectos de diferenciación en favor de 10 cccomún)). Igualmente, favorece cierto tip0 de descriptivismo de 10s c(hechos)) colectivos, omitiendo el análisis (causas y efectos) de las ((realidades)) sociales, en las que, a mi juicio, se producen importantes e inexplicables ccolvidos)) de algunas de esas realidades o de partels de lals mismas. Esto que observamos, en modo alguno queremos decir que sea parte de la incipiente sociologia de las edades -más bien al contrario-, sino que es frecuente y hegemónica dentro de las representaciones sociaies sobre las edades y particualrmente sobre la vejez, que es la que nos ocupa. No solamente hay diferencias sociales por edad, que las hay y muy importantes como mis arriba señalamos, sino que hay realidades distintas (y grandes) dentro de lals poblaciónles ancianals. Esas diferentes realidades sociales respecto a 10s ancianos acrecientan el interés sociológico de su conocimiento. Pero 10 que es más importante: enfatizan el alcance que tienen otros factores comunes (dentro del de la edad) como puede ser el de la situación económica, el de la autopercepción o sencillamente otros elementos culturales. Justamente, estos factores culturales constituyen con harta frecuencia la esencia o causa práctica de la c(diferenciaci6n)) con respecto a otros grupos etáneos o generacionales, que son la base de la marginación social en la que se encuentran respecto a la sociedad, y son el fundamento y la definición de la ccsubculturan del anciano. Desde luego, sin esos mimbres, difícil es tejer un cesto: el de una sociologia de la vejez con entidad propia; esto es: con anclajes analiticos. De esta manera, una sociologia de la vejez debe partir de sociedades y de poblaciones ancianas concretas que nos permitan establecer y remarcar la taxonomia de la diferenciación desde una perspectiva sociológica integrada. Uno de 10s tradicionales temas de la sociologia de la educación ha sido el de la segregación de las edades. Por una parte, 10s sistemas educativos estructuran sus curriculos sobre unos estadios de maduración (~ia~etianos fundamentalmente) que si bien son ciertos desde 10s postulados de una epistemologia genética (Palop, P., 1981), resultan exacerbados en la práctica educativa al separarse definitivamente por grados y edades a nifios y jóvenes. Por otra parte la dinámica social reduce cada vez más 10s ámbitos de interacción social entre generaciones a dominios privados (farniliares sobre todo), produciéndose aún en el ámbito familiar una mis que notable pérdida de relación con personas de diferentes edades, tal como acontecia en la familia extensa y en la numerosa (hermanos de edades distintas). Este hecho resulta tanto mis curioso cuanto que son más las personas que llegan a edades avanzadas como consecuencia del incremento en la esperanza de vida. Y resulta también rnás patétic0 y sorpresivo por cuanto es la primera generación de nietos que suele conocer a todos sus abuelos. De otro lado, la mayor madurez de 10s jóvenes y menor senescencia de 10s ancianos se ven incursas en procesos de cambio sociai intens0 y rápido que por
Bases y fundarnentos para una aproximaci6n sociológica a la vejez una parte (es el caso espafiol) avivan las diferencias intergeneracionales, y por otra magnifican el valor innovación y cambio. De esta manera, a las tradicionales discriminaciones por sexo, raza, pobreza y otras, se va incorporando sutilmente una nueva y más infllexible que es la discriminación por edades (Sagrera, M., 1992, pp. 9-16). Para este autor, desde una perspectiva casi militante, el ccedadismo)) debe ser combatido a través de la desmitificación del mito de la ccadultezs (ibidem, p. 16-18). EL CUERPO, SOCIEDAD I.' VEeZ Los sujetos son en parte 10 que su aspecto denota (el cuerpo como escenari~). El paso del tiempo, aunque deja huellas fisicas y condiciona la personalidad de cada ciudadano, es el factor mis objetivo de referencia social. Pues cada sujeto tiene un cuerpo, e:n el que aunque con mis o menos importantes márgenes de error, se puede determinar el impacto del tiempo sobre su cuerpo (edad biológica). De esta manera, del cuerpo socialmente informante, es difícil sustraerse, ya que es el reflejo de una historia o biografia individual, de unos rasgos o caracterizaciones de 10s grupos próximos al sujeto en cuestión, y el reflejo de una condición y estatus social individual y de clase social. De esta manera el cuerpo es un elemento de alto valor metafórico. La sociologia del cuerpo está por hacerse; asi 10 seííalan autores como Turner que entiende que el cuerpo puede y debe convertirse en una parte central de la investigación sociológica (Turner, B. S., 1989, pp. 57-89), pues el cuerpo es fundamental para 10s Órdenes micro y macro de la sociedad. Este autor va más allá en sus apreciaciones y sugiere la posibilidad de reinterpretar a Goffman (y con él a algunos otros interaccionistas: Mead, Garfinkel). Para Turner, 10s interaccionistas simbólicos admiten la existencia de una doble situación, pues de un lado existe un contraste entre el yo y la sociedad, pero tambien el yo se hace realidad por medio de la actuación. Asi, la representación del cuerpo en la vida diaria (cotidiana) es fundamental para la actuación del yo. De esta manera no habrá que interpretar la sociologia de Goffman como el estudio de la representación del yo en 10s agrupamientos sociales, sino como ((la actuación del yo a través del instrumento del cuerpo socialmente interpretado)) (ibidem, p. 68). Por consiguiente, el cuerpo es el blanco también de 10s rituales de degradación de la exclusión social, que en el caso de la vejez es uno de 10s factores de representación social. Una sociologia del cuerpo deberia incluir a juicio de Turner, entre otros elementos, una ccsociologia de la desviación y del control)), pues las mortificaciones del yo están unidas a las del cuerpo. Distinguinendo entre la desviación de las apariencias del cuerpo (sonrojos, rubores, secreciones no deseadas) su-
((Papers)): Revista de Sociologia Siempre han existido longevos (tantos como hoy). Como sefiala Arnando de Miguel (c.. .en contra de 10 que se cree, no es que la longevidad sea ahora mayor, sino que la población envejece.. . La vida de 10s viejos no se ha alargado sustancialmente en las últimas décadas y siglos: no hay ahora rnás centenarios que antes)) (De Miguel, A., 1987, pp. 1.243); dicho de otra manera, el peso relativo de longevos sobre el total de ancianos no es hoy mucho mayor que 10 fue en épocas pasadas. Lo que si que ocurre es que hay rnás viejos (por la disminución de las tasas de mortalidad para todas las edades), pues mis gente llega a la vejez. Lejos de las concepciones que ven la vejez como un ccgrupo social)) (v. g.: Arethe, Rose, Peterson) hemos de insistir una vez mis que esta es una ((situación social)) socialmente devenida, en la que se observan, entre otras, diferencias básicas tales como: las de posición y estatus social, las de hábitos y estilos de vida, las propias diferencias generacionales entre ellos, asi como las estrictamente biográficas. Entre tantas diferencias, el accidente de la ccedad)) produce -faltaria misrasgos comunes, pero ¿suficientes para ahogar o sofocar anáíisis de mayor calado social como pueden ser 10s referidos a estratificación social? Las diferencias entre 10s viejos son de ((estructura social)), y por mor del periodo histórico que les toc6 vivir a 10s ancianos esparioles de hoy (el mis joven nació en el afio 1930 y de ahi para abajo) esas diferencias sociales son más que relevantes. Eso, claro está, no s610 se traduce en el patrimoni0 que poseen y en las pensiones que perciben, sino en aspectos también claves como son su hontanar cultural, sus biografias, sus perspectivas y, 10 que es más destacable, su ccesperanza de vida)) y su ccsalud)). Y de tal suerte son importantes las wdiferencias)) que la administración espafiola ha tenido que intervenir en niveles impensables hoy en otros paises desarrollados a través de las pensiones (casistenciales)) y ((no contributivas)), no tanto para poner equidad, cuanto para ccracionalizar)) y administrar la pobreza. Y aún una diferencia mucho rnás relevante que introduce mayor diversidad entre los'ancianos: la territorial. Las diferencias espaciales son notables entre 10s ancianos de Espafia. Tendremos ocasión de ver10 más adelante. Estas diferencias territoriales se explicitan tanto en 10s aspectos cuantitativos (proporción de ancianos en las diferentes comunidades autónomas o en cualquier otra unidad territorial) como en 10s cualitativos (instrucción, renta, salud, familia, etc.). De esta manera, la edad aparece como un sesgo altamente destacado en cualquier estudio de estructura social que queramos abordar, máxime en paises, que como Espafia, ejercen y desarrollan tardiamente 10s dividendos del estado social. Volviendo al concepto sociológico de base, ccla generaciónn, introduce cierta claridad (y también complejidad) en 10 de por si nebuloso: ((la vejezs. La generación es ante todo presente inexcusable y pasado objetivo. Por una parte se vive el ((accidenten colectivo de la edad, de la jubilación, de 10s achaques y de cierta ccsegregación)) social.
Rases y fundacnentos para una aproximación sociológica a la vejez La ((historicidad)) que incorpora al análisis de la población el concepto de ccgeneración)) es importante, pues el envejecimiento es colectivo y también individual. Al menos este concepto hace distingos biográficos generales (que no es poco), y diferenciadores con respecto a las otras generaciones. Francisco Ayala dice de la ccgeneración)) que es (cel eslabón sobre el que engrana el proceso histórico-social; en ella puede encontrarse la unidad histórica mis elemental y, por consiguiente, también el concepto cardinal de la sociologia)). (Ayala, F., 1984, p. 239), pero sin embargo, reconoce Ayala: (ces un concepto que nuestra ciencia (la sociologia) ha sometido a elaboración todavia deficiente)) (ibidem, p. 240). Y tiene razón el maestro Ayala, pues al final el ((accidente)) biológico de pertenecer a una generación explica la ((historicidadn o historia colectiva de 10s sujetos de una generación, pero no explica la diversidad de ellos. En suma, el concepto de ccgeneración)) unifica biográficamente, pues como él indica, ((tomada en su conjunto, una generación se realiza en el vivir, y 10 que la distingue de las demás es su estilo de vida)) (ibidem, p. 247), pero sin embargo no remarca las diferencias. La sociologia es desde luego la ciencia de 10 común (Iéase objetiva), pero también de la ((diferencia)) (léase subjetiva) aunque toda diferencia tenga su raiz social y su parte objetiva. Como sefiala Ma Angeles Durán: ((La "generación", tiene, pues doble dimensión o dos formas posibles de vinculación al tiempo: la "verticalidad, en cuanto sucesión de descendientes (padre, hijos, nietos, etc), y la "horizontalidad en la coexistencia en un mismo momento del tiempo de individuos de distintas edades (Durán, M. A., 1986, p. 104). Los asuntos generacionales son importantes en todas las edades, pero el paso del tiempo da y dará un ((contenido)) social a cada generación. De esta manera, 10s viejos de hoy, e11 atención a su aspecto fisico (salud) como en atención a algunos grandes indicadores de estratificación social: renta, instrucción, hábitat, son diferentes a 10s que hubo hace treinta afios, y serán diferentes a 10s que lleguen a esa edad dentro de otros treinta. Pero con independencia de si 10s viejoslas (sobre todo las segundas) son muchos o pocos, 10 cierto y verdad es que 10s ancianos han alcanzado una proporción y un volumen total en las sociedades que se han constituido en un problema social, ((por primera, vez 10s viejos y 10s viejoslas se han hecho visibles en el mundo y sus necesidades y problemas comienzan a ser las necesidades y problemas de la sociedada (Bazo, M.T., 1990, p. 2). Todo esto es cierto, pero no s610 es el número, sino sus estado. Espafia se engancha demasiado rápida a veces al carro de la modernidad teórica, olvidando las deficiencias de nuestro estado de bienestar. En 10s ancianos estas deficiencias afloran más que en ningún otro lugar, a pesar de que las economias domésticas -las familiashan sofocado y aliviaclo al Estado de acciones de mayor envergadura para con 10s ancianos, pues ellos padecieron mis que ningún otro sector las
((Papersn: Revista de Sociologia limitaciones de nuestro estado benefactor. Justamente la identidad del anciano proviene como arriba sefialamos de su situación social objetiva de escasa relevancia social asi como de su cccondición)) de pobreza potencial. Como sefiala Ma Ángeles Durán: ((El sentimiendo de conciencia generacional que indudablemente existe entre 10s ancianos proviene en gran parte de su situación de penuria)). Al ser cada vez más una categoria administrativa, es inequívoca una cierta transformación en ccgrupos sociales)) (en plural), que están ccdotados de una consciencia generacional y facilidades para la interacción que no tuvieron en épocas anteriores (por ejemplo, mediante la obligatoriedad de la jubilación, la coincidencia en 10s locales de cobro de pensiones, en el uso de locales especificamente destinados a ellos, residencias y actividades organizadas, etc.)) (Durán, M. A., o.c., p. 110). Dentro de la teoria sociológica sobre la vejez dominan 10s enfoques que prestan especial interés al comportamiento del anciano como ccactor)), o al de 10s ancianos como ccgrupo)) producto de una peculiar ccsubcultura)) propia de la edad (Mishara, B. L., Riedel, R. G., 1984.). Particularmente curiosas resultan en esta linea las tesis de Arethe sobre el anciano como grupo social segregado, donde las circunstancias o caracteristicas comunes de 10s ancianos (v. g.: aislamiento) les lleva a su particular aislacionismo. Por otra parte, autores como Riley, no se cansan de insistir en las bondades de estudiar a 10s ancianos utilizando una estratificación elaborada según la edad, en vez de una estratificación hecha por estatus y menos por clases sociales. Particularmente interesantes resultan las tesis de Atchley, en tanto que subraya que la vejez es una cccontinuidad)) con estadios anteriores de la vida. De esta manera la ccadaptación)) social a la nueva situación se produce de forma diferente según 10s sujetos. Otros autores, como es el caso de Streib, se permiten muy sensatamente cuestionar la entidad de 10s ancianos como grupo social con entidad autónoma y con conciencia de pertenencia. Según Streib (1 965, p. 2 13) ccen términos estrictamente sociológicos, las gentes de edad constituyen un agregado estadístic~ o categoria social, pero no un autentico grupo)). Sin embargo, un aspecto de suma importancia -y que escapa a la extensión de estas páginasa efectos de conocer la sociologia de la diferencia es: la desigual autopercepción de la situación de anciano que tienen 10s sujetos incursos en esas edades. Ciertamente que 10s determinantes objetivos y subjetivos de la percepción de uno mismo frente a 10s demás son múltiples, pero no hemos de negar la importancia (y el interés) que a efectos analiticos del fenómeno tiene este hecho. Julio Iglesias de Usell nos aporta pistas sobre un hecho de sumo interés a la hora de asignar funciones sociales al anciano en el seno de la familia. La figura del abuelo, en efecto, ha sido transcendental en las sociedades tradicionales, sobre todo en familias extensas y polinucleares. A diferencia de 10 que ocurria en periodos no lejanos de la historia europea y 116 - - - -
Bases y fundanlentos para una aproximación sociológica a la vejez espafiola, hoy la mayoria de nifios conocen a sus abuelos (y cada vez mis a sus bisabuelos). Bien, pues sin embargo el anciano también se ve expropiado de su papel socializador de 10s nifios en la familia. Sometido a una relación relativamente distante de sus nietos y segregado de la producción directa, su circulo relacional está cada vez rnás circunscrito a personas de edad similar. En esta misma linea y buscando las bases de una sociologia de la ancianidad, aparece como asunto d~e sumo interés el conocimiento de 10s procesos de interiorización por parte de 10s ancianos de ccsu)) realidad social objetiva. Esta interiorización de la realidad se impone socialmente al anciano y es producto del juego de fuerzas resultante de la (cimagen,) real y de unas potenciales y teóricas resistencias. Siendo la (cimagen)) la parte dura de la representación (Sánchez Vera, P., 1987). De esta manera resulta especialmente importante la percepción-representación que el anciano se hace de (cese grup~)). Por otra parte el anciano mantiene inexcusablemente una relación amor-odio con el grupo de ancianos, pues si de un lado rechaza la pertencia al mismo -10s ancianos son ((10s otros))--, son mucho 10s elementos comunes de 10s que participa. VEJEZ Y TANA TOS La vejez, no cabe duda, se presenta más próxima al anciano. Por próxima, el anciano pierde temor a la muerte. La pérdida frecuentemente de su cónyuge introduce un vacio notable que aproxima al anciano a la muerte. Sin embargo en la vida social contemporánea se produce una banalización de la muerte a la vez que se marcan cada vez mis las distancias y 10s temores, a diferencia de 10 que históricamente ha ocurrido (Ariés, P., 1992). La sociedad occidental contemporánea pone ((distancia)) fisico-lingüística y ccsimbólica)) con la muerte. Ekto es, retrasándola al máximo -faltaria más-; por eso la negación-ocultación de la ccvejez)) a través del lenguaje (tercera edad, mayores.. .), y la ccexclusióna (Hert, R., 1990) de todo 10 que la recuerde ylo acerque. Los procesos colectivos de representación social se tornan truculentos y mágicos en determinados asuntos. En la vejez o en la ancianidad (senectud es término menos social y mis geriátrico) se sustituye o suplanta 10 central o la esencia de la misma (el hecho de envejecer) por una generalización social con visos de inmediatez. La ((tercera edad)) es el resultante de la suma aritmética de 1 + 1 + 1 o de la concatenación de 10s periodos vitales, pero alin tiene cierto contenido de ((fase terminal)) o 10 que es 10 mismo de dramatismo. Sin embargo el término ccmayores)) que empieza a suplantar al anterior -y al que auguro rápido y profundo éxito a tenor del vigor y la decisión con que la administración 10 ha empezado a utilizares la generalización de 10 genérico.
c&'apers)): Revista de Sociologia Ciertamente que la presencia de la muerte ha sido uno de 10s hechos que más han dererminado el mundo simbólico y representacional de las sociedades. La convivencia cotidiana con el fenómeno restaba valor a la vida y consiguientemente al sujeto. La gran mortalidad infantil hacia bautizar a 10s recién nacidos para librarlos del pecado original en la religión católica. A mayor edad, las probabilidades de fallecer se multiplican, esto es: la muerte se aproxima. La vejez se ccestigmatiza)) de ese principio en mayor medida que las edades mis jóvenes. La imagen totalizante y totalizadora de las instituciones de ancianos (Goffman, E.; Barenys, M. P., 1991) viene marcada y legitimada por el estigma de la muerte próxima; de esa manera nada rar0 resulta la segregación social de 10s ancianos en esas residencias o instituciones ccad hoc)). Con el incremento de la esperanza de vida, se produce una importante victoria de la ((ciencia)) sobre la ccmuerte)), entrando aqui en contradicción esa victoria de la ciencia con la racionalidad del sistema (Baudrillard, 1980). Como sefiala este autor (ibidem, p. 191) ((las tierras conquistadas en esta marcha de la muerte son socialmente desérticas.. . La tercera edad expresa bien 10 que significa: es una especie de Tercer Mundo.. . No es mis que un trozo de vida marginal, asocial, un gueto, una prórroga.. . Se trata de una liquidaci6n de la vejez. A medida que 10s vivos viven mis largamente, a medida que le "ganan" a la muerte, cesan de ser reconocidos simbólicamente. Condenada a una muerte que retrocede constantemente, esta edad pierde su estatuto y sus prerrogativa~. . . La esperanza prolongada de vida no ha desembocado sino en una discriminación de la vejez, que deriva a su vez de la discriminación de la muerte misma. Lo ((social)) aqui también ha cumplido su tarea. Has hecho de la vejez un territori0 social, han socializado esta porción de vida encerrándola en si misman (ibidem). Desde luego dentro de la teoria sociológica, el tema de la muerte ha sido relativamente fecundo -v.g: Mannheim, Parsons, Durhheim-, sin embargo está por hacerse una verdadera sociologia de la muerte, esto es con un objeto propio que no la desvincule del análisis sociológico global. La edad en este caso, como la clase social, asi como otras variables de carácter cultural diversas, es un factor mis -muy importante desde luego-, pero puesto en relación con otros tantos. Al igual que la enfermedad, la muerte es separada de la vida social simbólica y físicamente (Foucault). También en la enfermedad como en la salud, la clase social es un factor al que no se le ha prestado la debida atención, y es una variable altamente significativa de 10s estados de salud, incluyendo naturalmente su relación con las edades avanzadas (Rodríguez, A., De Miguel J., 1990, pp. 66-95). Para terminar, una fundamentación sociológica de y sobre la vejez debe partir, como antes sefialamos, de las bases sociales por las que la colectividad percibe y se representa esa cccondición)~ (la de anciano). Pero junto a esto, es
Bases y fundamentos para una aproximación sociológica a la vejez I fundamental resaltar que hablamos de ccpoblaciones ancianas)) heterogéneas. Indagar en la diferenciación de estas poblaciones es buscar caminos sociológicos adecuados para la verdadera ccidentidad), del anciano y de la vejez. A pesar de 10s rasgos c:oncurrentes que cualifican a la tercera edad y que conllevan aspectos comunes o de una cierta (y relativa) identidad colectiva, sin embargo, conviene resaltar que esa identidad es cultural e ideológica y, desde luego, 10 1 es también concreta. Arbelo C, A.; Hernández, G.; Arbelo L., A. (1986). Demografza sanitaria de la edad adulta. Madrid, Ministeri0 de Sanidad y Consumo. Aries. Ph. (1992). El hombre ante la muerte. Madrid, Taurus. Attias-Donfut, C1 (199 1). Generations et ages de la vie. Paris, Press Universitaires de France, pp. 19-30. Ayala, F. (1984). Tratado de Sociologia. Madrid, Espasa-Calpe. Barenys, Ma, P. (1991). Residen'cias de ancianes. Barcelona, Fundació Caixa de Pensions. Barenys, Ma P. (1992). ~Año 1993. Año Europeo de las personas de edad avanzada y de la solidaridad entre las generaciones)). Rev. Gerontologia, Vol 2, NO 2, pp. 75-76. Baudrillard, J. (1972). ((La moral de 10s objetos. Función-signos y lógica de clasc)), en: La signifiación delentorno. Barcelona, C.O. de Arquitectos de Cataluña y Baleares. Baudrillard, J. (1976). La génesk ideológica de las necesidades. Barcelona, Anagrama. Baudrillard, (1978). J. Cultura y simulacre. Barcelona, Kairós. Baudrillard, J. (1980). El intercambio simbólico y la muerte. Barcelona, Monte Ávila Editores, pp. Y 91-192. Bazo, M.T. (1990). La sociedadanciana. Madrid, C.I.S., p. 2. Bourdieu, P. (1 988). La Distinción (criteri0 y bases sociales delgusto). Madrid, Taurus. Berger, P. L., Luckmann, T. (11972). La construcción social de la realidad. B. Aires, Amorrortu. Castillo Castillo, J. (1989). ((El creciente cometido instrumental del trabajo)). Reu. Sistema, no 88, enero, pp. 93-103. De Mipel, A. (1986). ~Los viejos en la sociedad actual)), en W. AA. Sociedady Sociologia, Barcelona, Salvat, p. 1243. De Miguel, A. (1987). La España Cíclica. Madrid, Fundación Banco Exterior, pp. 35-36. Durin, Ma A., (1986). ((Las Bases biológicas de la estructura social)), en Salustiano del Campo, Tratado de Sociologia Vol. 1, Madrid, Taurus, p. 1 10. Glendenning, F. (ed.) (1985). Educational Gerontology. International Perspectives. Croom Helm. Londres, pp. 31-53 (referido a clases de educación gerontológica. iqué es la educa. gerontológica?)
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