Reflexiones de Plutarco y de Dión de Prusa sobre las ciudades griegas del este y su relación con Roma
Abstract
López Salvà, Mercedes
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REFLEXIONES DE PLUTARCO Y DE DION DE PRUSA SOBRE LAS CIUDADES GRIEGAS DEL ESTE Y SU RELACION CON ROMA Mercedes Lopez Salva Universidad Complutense de Madrid ABSTRACT This paper tries to show through a selection of texts fiom Plutarch and Dio Chrysostomus how both authors -who kept up un excellent relationship with Romeadviced the greek cities to arrive at an understanding position with Rome without renouncing to their rightful claims for independence and so they exhorted them to exert mutual solidarity and self-government. La vida y la obra de Plutarcol y la de DiÓn2, apodado el Crisóstomo, son espejo de la historia de su tiempo. Uno y otro vivieron su juventud bajo el imperio de 10s Claudios, su madurez bajo el de 10s Flavios y conocieron a Nerva, Trajano y Hadriano. Plutarco, griego de Queronea, y Dión, natural de Prusa (actual Bursa), ciudad griega del este, se sintieron siempre muy ligados afectivamente a su ciudad natal, 10 que no he óbice para que viajaran por otras ciudades del imperio, se formaran en ellas y entablaran relaciones de trabajo y de amistad con sus gentes. Nacieron ambos en la primera mitad de 10s años 40 en familias distinguidas, recibieron una esmerada educación y participaron activamente en 10s avatares políticos de su época. Frecuentaron 10s círculos de la élite política de Roma y tuvieron incluso trato con algunos emperadores. Plutarco recibió de Trajano 10s ornamenta consularia. También Dión, que como su padre y su madre había recibido la ciudadanía romana, fue invitado por Trajano a Roma a pronunciar su discurso IV Sobre la Realeza. Plutarco visito algunas ciudades griegas del este y Dión pronunció discursos en muchas ' Cf. K. ZIEGLER, Plutarchos von Chaironeia, Stuttgart, 19642 (RE XXI 1951, cols. 636 SS.), R. VOLKMANN, Leben, Schriften und Philosophie des Plutarch von Chaeronea, 2 vols., Berlin, 1867-69 y C. P. JONES, Plutarch and Rome, Oxford, 1971. Cf. H. von ARNIM, Leben und Werke des Dio von Prusa, Berlin, 1898; C. P. JONES, The Roman World of Dio Chrysostom, Cambridge, 1978 y P. DESIDERI, Dione di Prusa. Un intellettuale greco neil'imperio romano, Mesina, 1978.
de ellas ofreciendo consejo politico a sus ciudadanos. La vida y la obra de estos dos autores es, en efecto, un reflejo de cómo 10s griegos de la epoca imperial con una cierta posición económica, social y cultural tenian acceso al aparato gubernamental romano. Roma, al intervenir en las ciudades griegas, se apoyó en las minorias dirigentes de esas ciudades, que ejercian el control sobre ellas en beneficio propio y de 10s romanos, pues les era dado a esos aristócratas locales prosperar, siempre y cuando no intentaran sobrepasar 10s limites impuestos mas o menos tácitamente por Roma. Sucedió que después de 10s abusos de poder de 10s últimos monarcas helenisticos, algunas ciudades gnegas volvieron sus ojos a Roma. Plutarco3, que admiro a Alejandro, tuvo, en cambio, un pobre concepto de 10s monarcas helenisticos4. Les critica su ambición desmedida. su afán de poder y su vulgaridad5, y 10s compara a estatuas colosales con apariencia divina pero que en realidad no son sino plomo y piedra6. Frente a esta situación heredada de las monarquias helenisticas, Plutarco se muestra satisfecho con lapax romana y piensa que gracias a Roma se introdujo un cierto orden y estabilidad en el mundo. Asi, dice: ((Las mayores fuerzas y poderes humanos se movian al azar y entraban en colisión porque nadie dominaba, aunque todos 10 deseaban. El movimiento, el extravio y el cambio de todas las cosas y personas era irremediable, hasta que Roma creció y se fortaleció y anexionó a ella no s610 sus pueblos y gentes, sino también a extranjeros y reinos de allende 10s mares. Asi, sus asuntos más importantes tuvieron estabilidad y seguridad, y su dominio, sin tropiezo, la llevo a un ordenado y Único ciclo de paz)b7. Pero Roma no so10 introdujo seguridad y estabilidad en un mundo caótico sino que garantizó una cierta participación en el poder, concedió a 10s habitantes mas distinguidos de las poleis griegas la ciudadania romana y les permitió entrar en el cursus honorum hasta alcanzar incluso la dignidad senatorial. Plutarco nos habla de las ambiciones politicas de personas procedentes de Quios, Galacia y Bitinia8, y afirma en su obra dedicada a Menémaco, dirigente de Sardes, que 10s romanos concedieron una cierta libertad a las ciudades griegas, y que si no les dieron mas tal vez fuera porque no les convenia, y les recuerda a este propósito la enemistad entre sus paisanos Pardalas y Tirreno, que cristalizó en guerras intestinas y la posterior ocupación de ' En su compendio de Máximas de Reyes y Generales es de Alejandro de quien mayor número de anecdotas relata en un total de treinta y cuatro (cf. Moralia 179D-181F) y le dedica 10s discursos I y I1 de Sobre la Fortuna o Virtud de Alejandro (Mor. 326D-345B). C. h~~~~s,Piutarch's Political Thought, Nueva York, 1982, p. 22-25. Cf. Vida de Pirro, 12,3 y Mor. 56 F. Mor. 779F-780A. ' Ibid. 317B. Ibid. 470C.
Romag. Plutarco acepta, pues, el nuevo orden impuesto por 10s romanos y propugna -10 mismo que Diónuna relación de concordia entre Grecia (y al decir Grecia incluyo también las ciudades griegas del Mediterraneo Oriental) y Romalo. Tal vez en esta aceptación del orden romano de un griego como Plutarco, subyazga la admiración por la idea de la unión de la humanidad que animó a Alejandro a emprender sus campañas para fundar un imperio universal. Efectivamente, el imperio romano, con la unificación que estaba llevando a cabo, era 10 que mas se aproximaba a la idea de unidad del cosmos que un dia soñó Alejandro. Con la paz de Augusto se habia abierto una nueva era. El hecho es que en este momento de la historia y después de la experiencia negativa de las monarquias helenisticas, Plutarco aconseja a 10s griegos la cooperación con Roma. Pero una lectura detenida de 10s ensayos politicos de Plutarco nos ha dejado la impresión de que la actitud del queronense hacia Roma no es la de una admiración sin ningun tipo de reservas. En 10s consejos politicos que da a 10s dirigentes de Sardes les recuerda que, aunque sean gobernantes de una ciudad, no son en realidad mas que ccunos subordinados controlados por procónsules, procuradores de César)), y les dice que aquella ciudad ya ((no es la antigua Sardes, capital del célebre imperio lidiol). Y ah añade que no deben sentirse orgullosos de su corona, viendo como ven que las botas de 10s romanos estan sobre su cabeza". Piensa, no obstante, que 10 mejor para 10s griegos es una buena relación con Roma y aconseja a 10s dirigentes de las ciudades griegas que entablen amistad con romanos influyentes con vistas a obtener de ellos mas apoyo para sus ciudades12. No otra cosa, dice Plutarco, hicieron Polibio y Panecio, 10 mismo -podemos añadirque hicieron Dión y Plutarco. Y aun ofi-ece otro ejemplo de este comportamiento a su amigo de Sardes: cuando César, dice, tom6 Alejandria tuvo una conversación con el filosofo Areo, uno de sus cautivos, y tan agradable impresión le caud al monarca, que decidió perdonar a la ciudad. Plutarco fundamenta su apoyo a esta actitud de dialogo en el hecho de que procura una relación de igualdad y de justicia, básica para cualquier tipo de amistad y Ibid. 824C-D. 'O Cf. G. W. BOWERSOCK, Augustus and the Greek World, Oxford, 1965; id., ccGreek Intellectuals and the Imperial Cult in the Second Century A. D.)) en Le culte des souverains dans ['Empire Romain (Entretiens sur I'Antiquité Classique XIX), Vandoeuvres - Ginebra, 1973, p. 177-206; B. FORTE, Rome and the Romans as the Greeks saw them, 1972 y J. PALM, Rom, Romertum und Imperium in der griechischen Literatur der Kaiserzeit, Lund, 1959. " Mor. 813 F: 66 al TQ UTE~~V~ pi) nokb ~~OVETV pqSi TILUTE~ELV, i)pO?v~a TOOS ~ak~ious i~láv~ ~iis KE~U~S; cf. J. H. OLIVER, ccThe Ruling Power)), Transactions of the American Philosophical Society, XLIII, 1953, p. 958. l2 Mor. 814C.
de concordia El propio Plutarco se jacta de haber usado su influencia con 10s romanos en beneficio de las ciudades griegas y urge a Menémaco a hacer 10 propio por el bien de Sardes. Le aconseja, en efecto, no oponer resistencia frontal a 10s muy poderosos si no quiere que su ciudad corra suerte pareja a la de Pérgamo bajo el imperio de Nerón, a la de Rodas con Domiciano o a la de Tesalia con Augusto, y le recomienda que tenga la suficiente habilidad para entrar al servicio de Roma en calidad de embajador y amigo, antes que ponerse a sí mismo y a su pueblo en terribles peligros por causa de la enemistad ~olitica'~. Plutarco apuesta, pues, por la intersubjetividad del dialogo y por el pacto frente a la obstinación en posturas empecinadas, ya que piensa que esto era 10 mas ventajoso en esos momentos de la historia para las ciudades griegas. Ahora bien, también advierte a su amigo de Sardes que si 10s responsables de las ciudades griegas deben tratar con respeto y obediencia a su soberano, no deben en ningún momento humillarse ante 61 ni darle dentro de su vida política mayor protagonismo del que ya tiene. Y anima a 10s griegos a que sean capaces de dirimir sus propias cuitas, pues dice: ((Quienes consultan todo tip0 de decisiones al soberano, le fuerzan a adoptar sobre ellos una actitud aún mas hegemónica de la que quiere)). Y consecuencia de esto, continúa Plutarco, es que (tel consejo, el pueblo, 10s tribunales y todo el gobierno pierde su autoridad~'~. Según testimonio de Pausanias (VI1 17,4), cuando Vespasiano revocó la libertad concedida a 10s griegos por Nerón, 10 justificó diciendo ((que 10s griegos habian olvidado cómo ser libres)). Las últimas palabras mencionadas de Plutarco revelan diafanamente que si bien Plutarco mantuvo en general unas excelentes relaciones con Roma, su aceptación del poder romano no estuvo exento de critica y que en esa aceptación hay algunos elementos básicos que deben tenerse en cuenta a la hora de enjuiciarla: uno, el convencimiento de que 10s monarcas helenisticos por sus ambiciones personales llevaron al caos y a la miseria 10s territorios que gobemaron; dos, la política expansiva de Roma era 10 que mas se parecia a la idea de un gobiemo universal propugnada por Alejandro; y tres, la política de concordia y amistad con Roma er8 la que mas favorecia a las ciudades griegas. De cualquier modo, debe subrayarse que Plutarco siempre aconsejó a las ciudades griegas que mantuvieran, en la medida de 10 posible, su propia independencia y que no entregaran sus asuntos a poderes ajenos a ellas. l3 Ibid. 814E; cf. A. D. MACRO, ccThe Cities of Asia Menor under the Roman Imperium)) en ANR WVII, 2, 1980 p. 659-697. l4 Cf. Mor. 815D y 602C, 793D, 804E, 805A, 808B, 812E, 814CE, 816CD y 819A. "bid. 814F: i~ TOÚTOU 8i al pouhj al 8fj~os KU~ 8t~aanípta al dpx? ~Üaa TT)~ i[ovuiav drr6Mva~.
Nos asomaremos a continuación, a través de 10s textos del prusense, a la vida cotidiana de ciudades griegas del este, como Tarso, Apamea, Prusa, Nicomedia, Nicea, Rodas y Alejandria, para ver como vivian su relación con Roma en 10s dos primeros siglos del Imperio16. Comencemos por Alejandria. Dión se dirige a 10s alejandrinos en un discurso pronunciado, según C. P. p on es'^, en época de Vespasiano. En él hace un llamamiento a la seriedad y responsabilidad de 10s habitantes de esa ciudad, a quienes caracterizaba el temperamento alborotador y alegre, su facilidad para reir y tomar10 todo a broma, y su gusto por la diversión y 10s espectaculos, en especial por 10s conciertos de cítara y las carreras de caballos. Les aconseja que sean ellos mismos quienes se procuren 10 necesario y que no recurran a Roma en periodos de escasez: ((Siempre estais de buen humor -les dicey sois aficionados a la risa y a la danza. S610 que cuando tenéis sed no os brota espontáneamente el vino de una piedra o un valle ni podéis conseguir leche y miel escarbando la tierra con la punta de 10s dedos. Ni siquiera el agua os llega hasta aquí por si misma, ni por supuesto disponéis de pan a discreción sino que 10 recibis de manos de vuestros superiores. De modo que ya es hora de que os dejéis de vuestras bacanales y os dediquéis mas a vosotros mismos)) (XXXII 59). También evoca con disgusto al monarca que por prestar so10 su atención a la citara dejó perder la libertad de la ciudad18 y alaba a 10s gobernantes actuales, si bien con un punto de resquemor, pues a causa del comportamiento de 10s alejandrinos han incrementado la vigilancia en la ciudad. Alejandria disfrutó del favor de Nerón, quien compartia con 10s alejandrinos la afición por las carreras de caballos, la citarodia y las francachelas. También Vespasiano estuvo en una época de prosperidad, coincidente con la crecida del Nilo, en la ciudad de Alejandria y se cuenta que incluso recibió 10s favores del dios Sarapis, quien llegó a efectuar sus milagros -se dicea través de la persona del emperador. Posteriormente Vespasiano cargó con impuestos a 10s ciudadanos de Alejandria y el emperador pas6 a ser el blanco de las mofas y bromas de 10s dicharacheros habitantes de la ciudad. A las formas alborotadas y bullangueras de 10s alejandrinos opone Dión la moderación y elegancia de modales de 10s rodios. En Rodas no se corre por las calles e incluso se reprende a 10s extranjeros que caminan desgarbadamente, y por el10 10s rodios tienen buena fama y una excelente reputación (XXXII 52). Rodas, por su situación geografica, gozó siempre de l6 Cf. A. H. M. JONES, The Cities of the Eastern Roman Provinces, Oxford 19712 y D. NORR, Imperium und Polis in der hohen Prinzipat, Munich, 1976. l7 The Roman World of Dion Chrysostom, Cambridge, 1978, p. 36. l8 DION, XXXII, 71. Hace mención a Ptolomeo XI, quien recibió el sobrenombre de airLqdls.
una extraordinaria actividad comercial y de prosperidad. En el año 220 aC era el centro mas importante de banca y crédito del mundo griego y realizaba operaciones de gran alcance. Llegó a ser la primera ciudad del mundo civilizado. Por Polibio sabemos que el vino era el principal articulo del comercio rodio. Lo certifica la cantidad de ánforas con estampillas rodias que se encuentran en 10s museos arqueológicos. Pero sobre todo fueron célebres 10s rodios por su Constitución. SegÚn testimonio de Estrabón (XIV 2,5) consiguieron arbitrar un sistema que corregia 10s grandes desniveles económicos entre las clases dirigentes y las económicamente mas débiles. A su Constitución hace también referencia Dión cuando les dice que ((con razón pueden sentirse orgullosos de sus leyes y de su buen gobierno)) (XXXI, 146-7), y e? otro lugar afirma que en Rodas ((se reuniqn a deliberar todos 10s dias y no como otros, de tiempo en tiempo, y s610 algunos de 10s que eran considerados ciudadanos libres)) (XXXI, 4). Incluso añade que muchos ((reconocen que es envidiable el bienestar de vuestra ciudad)) (XXXI, 107). Tambien la marina rodia fue la mejor organizada de todo el Mediterraneo. Gracias a ella dominaron la pirateria por mar de 10s pueblos cretehseslg. Después de la batalla de Accio, el joven César canceló las deudas de las ciudades con Roma. Y Rodas, segh afirma Dión, fue la única oiudad que en un gesto de dignidad declino este privilegio, gesto que es alabado por nuestro autor (XXXI, 67-8). Pero el tema central del discurso a 10s rodios es una reprimenda de Dión a 10s de Rodas por su costumbre de reutilizar estatuas cambiando so10 la inscripción para honrar a personajes ilustres o benefactores. Este hecho le parecia a Dión una falta de delicadeza hacia la persona en cuyo homenaje se habia erigido la estatua. Y a raiz de esta costumbre trae a colación el comportamiento de Nerón en Rodas, quien 4ice Dióntras llevarse las estatuas de Olimpia, Delfos y de la Acrópolis de Atenas, dejó, eh cambio, las de Rodas en señal de benevolencia y respeto a la ciudad (XXXI, 148-150). Refleja este hecho la actitud favorable de Nerón hacia Rodas, al mepos hacia sus clases dirigentes que serían, suponemos, las honradas con las estatuas. El emperador Nerón en su filohelenismo concedió libertad a la ciudad y la liberó de impuestos, libertades que fueron canceladas de nuevo por Vespasiano. Dión apela varias veces al origen helénico de 10s rodios20 y afirma que en la actualidad son 10s únicos griegos que pueden demostrar haber llegado a ser un pueblo importante y les exhorta a que por envidias, insensateces y rivalidades no se abandonen a si mismos como hicieron sus antepasados y l9 Cf. M. ROSTOVTZEFF, Historia social y económica del mundo helenistico, t. 11, Madrid, 1967, p. 855 s. 20 DI~N, XXXI, 18, 55, 117, 157-163; cf. J. TOULOMAKIS, Zum Geschichts-bewusstsein der Griechen in der Zeit der romischen Herrschaft (tes. doc.), Gotinga, 1971.
llamen ((amos)) a otros (XXXI, 19). Les exhorta también, como hacia Plutaco con 10s de Sardes, a que en 10 posible mantengan su independencia, y asi les dice: ((La posibilidad que a vosotros os queda, creo yo, es poneros al frente de vosotros mismos, administrar mestra ciudad, honrar y aplaudir a alguien de manera especial, asistir a las deliberaciones del consejo, actuar como jueces en 10s tribunales, ofrecer sacrificios a 10s dioses y organizar fiestas. Pues en todas estas actividades es posible que os manifestéis como 10s mejores de todos)) (XXXI, 162). Y en otro lugar alude con cierto tono crític; a la excesiva preocupación de 10s rodios por halagar a 10s romanos, 10 que demuestra que 10s rodios de la época de Dión eran conscientes de hasta que punto dependia de sus buenas relaciones con Roma su vigilada libertad y su bienestar socia121. También Dión se dirige a otras ciudades de menor importancia que Rodas y Alejandria. En su provincia de Bitinia22 habló a 10s de Nicomedia (Izmit) y a 10s de ~icea (Iznik) y, naturalmente, a 10s de Apamea y a 10s de Prusa. Como suele suceder entre ciudades de rango similar, surgian en ellas rivalidades por una cierta primacia política o comercial23. Asi, mientras Nicomedia fue considerada siempre ctrnetrópolis)) de la provincia, Nicea recibia el titulo de ((primera ciudad)); cuando ~omiciano decidió conceder a Nicomedia el titulo de ((primera)), la polémica y la rivalidad por el titulo quedó planteada24. Aquí la postura de Dión he clara. En Nicomedia hace ver a sus habitantes 10s muchos vinculos de amistad, familiares, comerciales, etc., que 10s unian con 10s de Nicea. Les explica la insensatez que supone enemistarse por un mero titulo, por un simple nombre (TIE~L bvópa~oq ab~b póvov ia~iv . bGv fi paxq) y les exhorta a que no se dejen manipular ni enemistar, a causa de su vanidad, por 10s gobernantes romanos, sino que se preocupen de todo el pueblo de 10s bitinios y concedan de buen grado su ayuda a quien se la solicite, ((Esto -les dicees 10 que os ofrecerá la verdadera primacia)) (XXXVIII, 33). Intenta también persuadirles de que la unión de estas dos ciudades les conferir6 a las dos mayor poder y más beneficios, un mejor control sobre ellas, a la vez que conseguiran que 10s gobemadores provinciales tengan mayor cuidado en caso de que quieran cometer alguna tropelia. Y ((¿es posible -les apostrofaque no os déis cuenta de que con vuestras rencillas aumentais el poder de quienes os gobiernan?)) (XXXVIII, 36). Y les advierte que con su compo~amiento loúnico que consiguen es que 10s ro21 DION XXXI, 32,33, l 12-1 14. 22 Cf. B. F. HARRIS, ((Bithynia: Roman Sovereignity and the Survival of Hellenism,) en ANR WVII, 2, 1980, p. 857-899. 23 Cf. F. GASC~, Ciudades griegas en conflicte (S. I-m dC), Madrid, 1990. 24 Cf. L. ROBERT, ((La titulature de Nicée et de Nicomédie: la gloire et la hainen, HSCP 81, 1977, p. 1-39.
manos les traten como a niños, a quienes se ofrecen pequeñeces en lugar de cosas de valor. Asi les habla: ((En vuestro caso, en lugar de justicia, en lugar de la libertad de vuestras ciudades, en lugar de no expoliaros y quitaros lo que es vuestro, en lugar de no insultaros y de no cometer violencia con vosotros, vuestros gobernantes os ofrecen titulos y os llaman ((10s primeros)), ya sea de palabra o por escrito. Y por este hecho quedan, por 10 demás, impunes al trataros como a 10s últimos)) (XXXVIII, 37). Y, ah mas, les dice que asi se convierten en objeto de risa para 10s romanos y, 10 que aún es más humillante, que 10s romanos califican esta conducta de tterrores griegos)) (iMqvt~a hpapdpa-ra, XXXVIII, 38). Se vuelve a demostrar en estos textos el orgullo de Dión por la helenidad de las ciudades del este y el recelo o la reserva que sentia 61, ciudadano romano, ante el poder de Roma. Con argumentos muy semejantes se dirige también Dion a las vecinas ciudades de Prusa y Apamea para que superen, en virtud de 10s múltiples lazos que las unen, sus conflictos recipro~os~~. Tanto Apamea como Prusa tenian el privilegio de celebrar 10s juicios en su propia ciudad. Para Prusa he éste un privilegio que consiguió Dión del emperador Trajano. ttSe considera de la mayor importancia para la solidez de una ciudad, afirma Dion, el tema de 10s juicios y todos se interesan por ellos mas que por ninguna otra cosa)) (XXXV, 17); y de 10s de Apamea habla en 10s siguientes términos: ttLos juicios se celebran en mestra ciudad a 10 largo del año y se reúne una multitud inmensa de hombres: reos, jueces, oradores, gobernantes, servidores, esclavos, bujarrones, arrieros, comerciantes, cortesanas y jornaleros. De modo que 10,s que llevan mercancias las venden al mayor precio y nada hay inactivo en la ciudad ... Pues donde se congrega una gran cantidad de gente, necesariamente se produce allí muchisimo dinero y es lugar apto para prosperar)) (XXXV, 15-16). A ambas ciudades, que tenian conflictos en su relacion, les aconseja que depongan sus diferencias y apuesten por la paz y la concordia; pues ttcualquier tipo de amistad -les dicees siempre más útil y mejor para la gente sensata que una enemistad, no solo en el ámbito privado, en las familias, sino también en el público, entre las ciudades)) (XL, 26). Y una vez mas, al dirigirse a 10s de Prusa les vuelve a recordar que nada de 10 que ocurre en la ciudad pasa inadvertido a 10s proconsules y que todos sus errores les son referidos (XLVI, 14), con 10 que facilitan la intervención nunca deseada de las autoridades romanas en la ciudad. Ofi-ece también datos muy interesantes sobre la vida política de las ciudades del este y de su relación con Roma el discurso que Dión dirigió a 25 Cf. A. BRAVO, ccNotas sobre el tema de la concordia en Dión de Pmsa)), Habis IV, 1973, p. 81-92 y A. R. SHEPARD, ctHomonoia in the Greek Cities of the Roman Empire)), Anc. Soc. 15-17, 1984-1986, p. 229-252.
10s habitantes de Tarso. Tarso se asienta en una fértil llanura de Cilicia; emerge tras las Puertas Cilicias y siempre ha estado unida por carretera con las ciudades de la costa sur y con Siria; es atravesada por el rio Cidno que la comunica con el Mediterraneo. Fue Tarso una ciudad prospera, residencia de reyes y satrapas persas; allí estuvo el emperador Augusto, quien la favoreció muy especialmente por haberle prestado su ayuda en las guerras civiles de Roma. Pero a principios del s. 11, Tarso comenzó a tener problemas que, al decir de nuestro autor, procedian de tres frentes: de las ciudades vecinas, de su entramado social v de su relación con 10s gobemadores de Roma. Tarso, en efecto, tuvo problemas con su vecina ciudad de Egas (Ayas); con la ciudad de Solo (Pompeyópolis); con Adana; y, sobre todo, por cuestiones fronterizas y de reivindicación de tierras. con la ciudad de Malo. situada al sureste de Tarso. en la ribera del rio Pirino. Cuando Dión, ante esta situación, se dirige a 10s de Tarso, les aconseja que no se inquieten en demasia por 10 de Malo, les exhorta a una actitud de generosidad y a que les concedan todo 10 razonable; al fin y al cabo, les dice, ((jamas la ciudad de Malo sera mayor que la de Tarso)). Y aun añade que lo mas conveniente seria enviarles emisarios y reprender10s de palabra, ((pues esto es 10 propio de hombres sensatos, mientras que el excitarse mas de la cuenta, el recurrir a la autoridad y sentirse víctima de un insulto es mas bien propio de pequeños burgueses)), les di~e~~. En otras palabras exhorta también a 10s de Tarso a que sean ellos mismos sus propios jueces, que procuren solucionarse sus problemas y que inicien una política de amistad y concordia con la ciudad vecina y, aun mas, respecto a este tema añade: ((Si 10s habitantes de Egas estan reñidos con vosotros, o 10s de Apamea con 10s de Antioquia, o para ir mas lejos, si 10s de Esmima están contra 10s de Éfeso, 10 que hacen es discutir por la sombra de un asno, porque 10 que es presidir y dominar es cosa de otros)) (XXXIV, 48). Tarso he una ciudad conflictiva. Tenia fama por su afición a 10s pleitos y litigios. Y era una ciudad con tensiones sociales, tanto entre las distintas clases como entre 10s miembros de un determinado status. Inclusa Dión exclama: ((Me parece que no podria encontrar ni siquiera a dos hombres que pensaran 10 mismo en esta ciudad)) (XXXIV, 20). Y se hace eco de las discrepancias que también existim en el Senado, en el Consejo e incluso en la Asamblea. Dión, cuando pronuncio este discurso, les exhortaba a desembarazarse de sus ambiciones personales y de sus privilegio~ particulares y a dirigir su acción hacia el bien comun. Aconsejaba a 10s ciudadanos que consideraran como tales a todos 10s que habian nacido en la ciudad, aunque fueran pobres y que 10s integraran en el quehacer comunitari~. No hay nada mas nocivo para la ciudad, les dice Dión, que marginar a determinados grupos sociales (tejedores), ni nada que provo26 Cf. XXXIV, 46: VO~~[ELV bPpí[~uea~ ~LK~OTIOXLTQV pCMov &VO~JTIWV iu~iv.