En torno al "Éthos toü neoü" aristotélico (Rhet. II, 12-14)
Abstract
Clua Serena, Josep Antoni
Full text
José Antonio Clúa Uno de 10s pasajes menos abordados dentro del profundo y en ocasiones arcano <<corpus aristotélico,, es el análisis del Estagirita acerca del carácter y del talante juveniles1 Forma parte, además, de un opúsculo con una tematica poc0 ético-filosófica. Se trata de la Retórica, libro 11, 12-14, y solo cabe entenderlo como retahila expositiva de conocimientos sobre 10s caracteres del joven (ra r'jf917 rwv v~dv) que sirvan al orador a la hora de componer y estructurar sus discursos. No es ocioso devolverlo a la luz, especialmente en una época, la nuestra, en que, a pesar de la abrumadora proliferación de desconciertos pedagógicos y docentes en disciplinas a cualquier nivel, se suelen, sin embargo, desdeñar cada vez mis tan valiosas aportaciones clasicas por diáfanas, lúcidas e inveteradas que sean. Estos bosquejos psicológicos, tan propios del quehacer de Aristóteles y de sus seguidores peripatéticosl, merecen ser aquí reseñados por cuanto constituyen un legado pósdpmo e imperecedero de cómo el carácter del joven se ha ido perpetuando a lo largo de las generaciones. Además soy de la opinión de que cualquier aplicación rigurosamente pedagogica no debe menoscabar ninguno de dichos principios, antes bien, presuponerlos y tratar de armonizarlos con el método respectivo que se escoja2. ' Recuérdese en este sentido 10s Caracteres de Teofrasto. Frecuentemente se atribuyen como motivos del fracaso educativo la exigencia acadé- ~ Faventia 912 (1987), 67-77 EN TORNO AL <<ETHOS TbÜ NEOÜu ARISTOTELICO (Rhet. II,12-14) I
A la importancia del texto per se conviene añadir la repercusión que tuvo ya en la misma antigiiedad clasica, especialmente en Horacio, Epistula ad Pisones, vv. 156-174, que reproduce, parafraseando incluso, itleas aristotélicas3, y en Plutarco, De virtute morali, 11. De otra parte, la excelente traducción de don Antonio Bergnes de las Casas, el rector helenista de la universidad de Barcelona durante el sexenio liberal decimonónico (1868-1874), que reproduzco escogiéndola por sus innumerables aciertos, como ya destaco hace casi un siglo uno de sus sucesores en la cátedra de griego en la Universidad, don Luis Segala y Estalella4. Una traducción que, junto con otros pensamientos de Aristóteles, Bión, Diógenes, Epicteto, Marco Aurelio, Pitágoras, Platbn, Plutarco, etc. vio la luz en diferentes números de la revista La Abeja, por 61 mismo fundada, hacia 1863, y que apareció sin la firma del intérprete. Con su mención esperamos rendir un sincero homenaje a quien fue el restaurador5 de 10s estudios clasicos en España durante 10s años cuarenta y siguientes de la centuria pasada, realizando e1 10 que no hicieron las instituciones6. mica, las dificultades a la hora de .definir in abstracton, la relación antiempática entre alumno y profesor, etc., dejándose por consabidos e incluso anacrónicos 10s estudios psicoIógico-analíticos sobre la índole y carácter del joven, que tanto ayudan para cualquier aplicación pedagógica. ' Aunque, como bien apunta A. TOVAR, Aristóteles. Retórica, I.E.P., Madrid 1971, p. 168, la intención de este autor era diferente: <La coincidencia con la descripción de 10s caracteres en Horacio, Ars Poetica, 56-179, es mis bien aparente, ya que al latino le interesan Los caracteres en cuanto tema para el poeta dramático.~ Cf. L, SEGALA, Apuntes para una Biblioteca de traductores de obras griegas en Cataluria, discurso inaugural leído en la solemne apertura del curso académico de 1916 a 1917 ante el claustro de la Universidad de Barcelona, Barcelona 1916, pp. 27-36. aRestaurador>> en un sentido .siempre relativo, es decir, teniendo en cuenta 10 que existia anteriormente a la época de este filólogo. Por otra parte, conviene siempre sacar a colacidn, a la hora de hablar de estudios clásicos en España, una acertada observación de la plurna del profesor L. GIL en sus apuntam mi en tos para un análisis sociológico del Humanismo española, Est. Clis., 25, 1979, que reza asi: <La tradición de 10s estudios clásicos en España desde el siglo xvr a nuestros dias podria compararse con el historial clinico de un enfermo crónico que atraviesa por crisis agudas y periodos de relativo restablecimiento, sin que, contra todo pronostico, llegue jamás a un fatal desenlace ni recupere tampoc0 la salud definitivamente. Terriblemente reiterativa en sus situaciones, es escaso el interés científic0 que ofrece. ..z (p. 143). D. Antonio Bergnes de las Casas llevo la cátedra de griego de la Universidad Literaria de Barcelona desde el 20 de febrero de 1841 y fue nombrado en 1857 decano de la misma. Durante 10s conflictivos años del sexenio liberal fue nombrado rector (1868) y en 1872 <<Senador del reynoa por la provincia de Barcelona, concediéndosele poc0 antes (21 de Diciembre de 1871) la Gran Cruz de la Orden civil de Mana Victoria. Su labor filológica en
En las lineas que siguen no creo necesario insistir en el espiritu c<logicistan del que, sin duda, aparece repleto el texto que nos ocupa, ni hablaré de <<paradigma aristotélico~), ni de ccrazón ordenadora del mundo,,, asi como tampoc0 de <<filosofia de1 sentido comun,,, epitetos éstos caracteristicos y consabidos en el pensamiento aristotélico. No haré alusiones a obras clasicas ~040 las de Ross, Jaeger, J. Moreau7, etc., antes bien me limitaré a esbozar consideraciones concretas, en modo alguno absolutas ni conclusivas, que permitan una intelección 10 mas completa posible del texto objeto de exegesis. El pasaje aristotélico a que me refiero comienza asi: Los jóvenes son de índole apasionada, y propensos a hacer 10 que desean; y entre 10s placeres del cuerpo, buscan sobre todo 10s del amor, y por ellos se dejan vencer; son inconstantes, y se fastidian pronto de 10 que anhelaron; desean con ardor, pero cesan luego. Sus antojos son violentos, mas no duraderos, como la sed y el hambre en 10s enfermos. Son iracundos y arrebatados, y propensos a seguir sus ímpetus, y no resisten a la pasión. Llevados del pundonor, no sufren con paciencia el menosprecib, sino que se irritan cuando creen que se les ha ofendido. Son amantes de distinciones, y mis alin de la victoria, pues la juventud desea la preeminencia; y la victoria es una preeminencia, y son mas bien estas dos cosas (esto es, amantes de ei terreno de las humanidades clásicas es vasta. Además de numerosas traducciones de autores modernos en lenguas vivas, publicadas en la editorial por é1 mismo fundada, merecen citarse sus célebres obras: Nueva grdmútica griega (1833), sus crestomatías (Crestomatia griega, 1847, Crestomatía inglesa, 1874, Novísimo Chantreau o Gramútica francesa, 1845), y especialmente sus discursos inaugura'les de 1837 y 1851, tras 10s cuales aflora una gran erudición y un sentido pedagógico muy notable. Con todo, su labor de helenista no fue originalisima ni constituyó ninguna gran aportación que pudiera ser digna de mención en relación con la ciencia que venia siendo elaborada en la Europa decimonónica. Uno de sus mejores exégetas, S. O~rvBs, en un libro biográfico titulado Bergnes de las Casas, helenista y editor, Barcelona 1947, dijo, sin embargo, algo muy acertado a mi entender: a,.. la tarea emprendida por nuestro helenista con ser modesta, resultaba oportunísima en España, donde, ni existia una tradición, ni cabia hablar de estudios griegos organizados. Es innegable que Bergnes señala a 10s estudios helénicos españoles un nuevo derrotero, abriendo una ventana de cara a Europaa (pp. 62-63). ' Remitimos al lector a dichas exposicione~ sistemáticas elaboradas por unos de 10s mejores conocedores actuales del Estagirita. W. NAEGER, en su libro Aristóteles, F.C.E., Méxic0 1946, revolucionó la concepción tradicional que se tenia sobre este filósofo, señalando 10s diversos estadios de su pensamiento. W. r). Ross, Aristóteles, Ed. Sudamericana, Buenos Aires 1957. J. MOREAU, Aristbteles y su escuela, Eudeba, Buenos Aires 1972, que realiza primordialmente un análisis de la historia de la escuela fundada por Aristóteles.
distinciones y de victorias) que amantes de dinero, al cual no son nada aficionados, porque no han probado todavia la indigencia, según dice el apotegma de Pitaco a Anfiarao8. Para entender a qué responde la alusión explicita del Estagirita a la juventud en el marco de una obra sobre retórica, conviene advertir que a nuestro filósofo le interesaba estudiar 10s caracteres humanos, y para el10 establecia una especie de clasificación teniendo en cuenta las predisposiciones a las pasiones, 10s hábitos, las edades y las condiciones de fortuna. Por pasiones 61 entendia la cólera, el deseo y las emociones de este género; por hábitos, las virtudes y 10s vicios. Por edades, la juventud (v~órqq), la madurez (ct~prj) y la vejez (y~jpaq)~. Por condiciones de fortuna, la nobleza de nacimiento, la riqueza, las variedades del poder, asi como sus contrarios y, en general, la buena o mala suerte. Pues bien, Aristóteles inicia su elenco de caracteres por la juventud, integrando en éste, asi como en 10s sucesivos pasajes dedicados a otras etapas de la vida, 10 que 61 mismo considera pasiones, hábitos y fortuna. En mi opinión, como tónica general resulta su descripción sobre la juventud un tanto pesimista y desfavorable, ya que tenia como presupuestos precisamente 10s que caracterizan negativamente a la juventud, y no a la madurez ni a la vejez. Todo reproches y explicaciones propias de un akmt vital ultrapasadolo. Diferente resulta, en cambio, la brevisima descripción del carácter juvenil por parte del poeta Horacio, quien, tras destacar negativamente 10s placeres que experimenta el imberbis iuvenis con 10s caballos, 10s canes y el césped del campo despejado", asi como su fuerte inclinación al vicio, no deja, sin embargo, de caracterizar con el mismo tono la etapa siguiente a la correspondiente a la juventud. El texto a que me refiero reza asi: No se sabe a ciencia cierta todavia cual era la indole de dicho apotegma perteneciente a uno de 10s siete sabios griegos, Pítaco. Anfiarao era un adivino que aparece en la epopeya heroica. ARISTOTELES, Rhet., 1388 d-1389 a. 'O Cf., por ejemplo, las palabras de A. LESKY, Literatura griega, Madrid 1976 (Bern 1963): a,. . y a 10s años de la madurez remontan 10s tres libros de la Retórica que se contrapone y aun parangona con las obras de 10s retóricos profesionales Teodectes y Anaxímenes,) , . (p. 603). " Conviene notar que dichos placeres aparecen contrapuestos a la sumisión del joven a las pasiones amorosas en Aristóteles.
Conversis studiis, aetas animusque virilis quaerit opes et amicitias, inservit honori; commisisse cavet quod mox mutare laboretI2. Por otra parte, 10 característic0 de este primer párrafo aristotélico es, como puede observarse, la contraposición magistral ccpasiÓn>,-ccinconstancia,,, o si se quiere ccarrebato del animo,,-ccdescenso vertiginoso del mismo,,. Sin duda anda implicito, en medio de estas dicotomias, el concepto de virtud. A las virtudes que tienen que ver con 10 irracional, es decir, con la vida sensitiva, que a su vez se divide en ccapetito concupiscible,, y ccapetito irascible,,, corresponden las virtudes de la cctemplanza,, y la ccfortaleza.,, Además, hay que huir de 10s extremos viciosos y propugnar un termino medio (p~oóz~lq). Asi, por ejemplo, el hombre valiente será quién huya tanto de la cobardia como de la temeridad que representan 10s extremos. Dicho en otros términos, la virtud es un habito racional que presupone una serie de requisitos entre 10s que destaca la ccdeliberación>> sobre 10s medios a utilizar para la consecución del fin y asimismo -y eso es 10 que critica nuestro filósofo a propósito de la juventud careate de virtud por naturaleza-, la cepropia,, ejecución, a no ser que algo exterior a la voluntad 10 impida. Por todo 10 cua1 aparece muy bien esbozado, a mi entender, el parangón aristotélico entre el joven y el enfermo antojadizo13. Pero antes de seguir adelante con nuestro texto, trataré de hacer ver cuál era la concepción aristotélica gobre la preeminencia y las distinl2 HORACIO, Ep&. ad Pisones, 156-179. Concretamente me refiero a 10s vv. 166-168, que traducidos vendrian a decir: Al cambiar de aficiones, la edad y el espiritu varonill anhela riquezas y amistades, se esclaviza ante la honra;/ se cuida bien de no realizar lo que luego se afana por cambiar. I l3 Sin af6n de insistir demasiado en este punto, creo importante sefialar, sin embargo, que dicha idea aristotélica jalona toda su obra, especialmente en su Etica a Nicómaco ('H0i~a N~Ko~~xEL~), en su &¿ica a Eudemo ('Het~a E661jpeta), en su Gran Etica ('H0i~a peyaha) y en su tardio tratado Sobre las virtudes y vicios (nspi hpsrQv ai K~K~OV). Una buena aportación al estudio de dichas inveteradas dicotomias <<voluntariedad-involuntariedadn, avirtud-elección deliberadaw asi como sobre la naturaleza de la aprohairesis,), puede hallarse en las obras recientes de Anthony KENNY, Aristotle's theory of will, New Haven 1979, pp. 3 SS., y de John M. COOPER, Remon and Human Good in Aristotle, Harvard U. 1975, caps. I1 y 111. Asimismo, dobre la ambición en 10s jóvenes, la aphilotimian, cf. Troels ENGBERG-PEDERSEN, ~risjotle's Theory of Moral insight, Clarendon Press, Oxford 1983, p. 81. Véase adernis cap. 5 aThe Psychology: Passions and reason* y cap. 6, (<Moral Insight and Desire.>
ciones anheladas por la juventud. Para ello, nada mejor que sacar a colación unos pasajes ilustrativos de la forma de gobierno propugnada por el filosofo de Estagira: Mejor es que la masa sea soberana, antes que 10s aristócratas, que son pocos, porque puede darse que 10s muchos, aunque entre ellos cada uno no sea un gran hombre, en su conjunto sean mejores que 10s aristócratas tornados también en su conjunto ... (Política, 111, 6, 1281). En muchas cosas juzga mejor el pueblo que un individuo, quienquiera que sea. (Política, 111, 10, 1286). El texto aristotélico continua, poniendo en paralelo las cualidades o virtudes innatas -no racionalesdel joven y las respectivas explicaciones etiológicas de dicho estado moral: Y no son malos, sino antes bien, buenos, porque no han visto todavia muchas maldades; y confiados, porque no han sido todavia engafiados muchas veces; sus esperanzas son risuefias, pues, 10 mismo que 10s ebrios, sienten cierto calor natural. Y al propio tiempo, por no haber sufrido muchos desengafios, viven generalmente para la esperanza. Pues, en efecto, la esperanza es del porvenir; pero la memoria es de 10 pasado. Y para 10s jóvenes es el porvenir rnucho y 10 pasado poco; pues en la primera jornada de nada creen acordarse, pero 10 esperan todo. Y son faciles de engafiar por 10 que llevamos dicho, y porque dan cabida a la esperanza; y son valientes, porque son iracundos y confiados; pues 10 primer0 hace que no teman, y 10 segundo que tengan buen animo: el hombre arrebatado, nada teme; y el que espera algo bueno, es animoso. Y son ruborosos, pues no tienen por decente 10 que no lo es, sino &e estan dirigides por la educación solamente. Y son magnánimos, pues todavia no han sido humillados por la vida, e ignoran las necesidades (...) Y mas bien quieren hacer 10 bello que lo útil; pues viven mas bien para el sentimieqto que para la razón, y es propio de la razón lo útil, y de la virtud lo bello. De nuevo resalta en este parágrafo la peootqq, y en aspectos concretes. Asi, por ejemplo, en 10 relativo al valor (&vFpeia). Aristoteles habia ya recordado14 que es una virtud que ocupa el lugar entre dos l4 Et. Eud., 111, 1, 1228 b, 4: Gijhov cS< I) p&aq 6tá0~al< 0paoÚrqro< ai 6eihia~ E~LV dv6p~ia. Para este aserto basamos nuestra información en la obra de Constantin VJCOL
I ~ I contrarios: la temeridad (0pdoo<) y el miedd (+~$o~)~ que son opuestos entre si (&vz~K&~~Ev~). En la descripción que nos ocupa, en cambio, la juventud aparece caracterizada como arrebatada y Semeraria en grado extremo --cf. el menosprecio del postulado ancestral pqGkv &yav, (ccnada en demasia,) en el párrafo siguiente. Corre además subrepticia en nuestro texto la idea expresada por el propio Estagirita en otros lugares, según la cua1 pocos jóvenes sienten naturalmente la inclinación a la virtud, y que por tanto todos 10s demás necesitan de educación que desarrolle 10 que es innato en ellos -la bondad, la confianza, la esperanza en nuestro pasaje-, porque asi perduraran una vez se hayan convertido en hábitos. Pero quizás 10 mas digno de consideración sea el afán aristotélico por enfatizar la experiencia y el paso del tiempo como factores primordiales en la educación del jov,en. Da un paso adelante al cifrar, pues, el desarrollo, no solamente e~n la voluntad y la temperancia, sino también en el devenir paulatino proceso vital. Y dicho aserto aparece paralelamente nque en otros terminos, en la fitica a Eudemo y en Allí se afirma que el dolor y el placer -y por tanto las experiencias positivas y negativascondicionap toda virtud moral y todas las acciones en general. Asimismo, viene a confirmar la importancia del placer y del dolor como regla que dirige la conducta del hombre la contraposición entre el bien, 10 Útil y 10 agradable, tres cosas básicas que se deben buscar, y sus tres contrarias. Por último, dos son 10s temas principales que jalonan el final del pasaje que nos ocupa. De una parte, la amistad (4 +tho+thia) y el desinterés juvenil a la hora de elegirla, y de otra el tema del ccexceso>> (TO o+o6pózspov). Todo el10 explicado en parte por la predilección del joven ante 10 bel10 ,en vez de 10 útil -es decir, el eco horaciano ccutilium tardus provisor>+-: Y son mas amigos de sus amigos, y mas camaradas de sus camaradas que las otras edades, porque se alegran de vivir juntos, y porque no juzgan de nada todavia por su utilidad; de suerte que tampoc0 respecto de 10s amigos, esto es, tienen el propio desinterés en la elección de amigos. Y en todo pecan por exceso y violencia contra I IONESCU, La filosofia moral de Aristóteles eh sus etapas evolutivas, C.S.I.C., Madrid 1973, vol. I, pp. 196-197. '5 Cf. por ejemplo, Et. Eud., 11, 4, 1221 b, 3 SS. y Et. Nicom. rr, 3, 1104, b, 5.
la máxima quilónica [esto es, contra el dicho de Quilón, uno de 10s siete sabios de Grecia]; este precepto es ~q6~ir ayav, nada en demasial6; pues todo 10 hacen con exceso; pues aman con exceso y aborrecen con exceso y 10 propio todo 10 demás: creen saber10 todo y afirman con fuerza. Y esto nace de ser en todo extremados (...). Y son compasivos, porque creen que todos 10s hombres son buenos y mejores de 10 que son; pues por su propia bondad juzgan de 10s demás, y suponen que estan padeciendo injustamente (. . .). Tal es la indole de 10s jóvenes. En primer lugar, para comprender mejor el sentido del utilium tardus provisor aristotélico-horaciano, conviene remitirse a las numerosas ocasiones en que, a 10 largo del pasaje que nos ocupa, ha destacado Aristóteles esa predilección juvenil por la preponderancia y la preeminencia. EsPe afan por hallar la distinción lleva consigo la búsqueda de todo 10 que pueda ocasionar honor y victoria. El hóytopoq, es decir, la razón, el calculo, produce utilidad (ro oljp+spov), mientras que la &PET~;~, la virtud, trae consigo 10 bello y bueno (TO ~ahov). El joven prefiere 10 ultimo, e incluso etimológicamente la virtud es semejante a la preeminencia (&pszQ-&ptozsra)17. Este parrafo y el anterior sugieren, ademas, muchas mis cosas. Concretamente, parece acertada, en dicho contexto, la traducción del término griego @30S como <<sentimiento>>, es decir, literalmente, <c(los jóvenes) viven más para el sentimiento que para la razónn, por cuanto 10 que viene a continuación acaba de contraponer, a modo de dicotomia, 10 útil a 10 bello o sentimental, o 10 que es 10 mismo, 10 relativo al adulto y al joven respectivamente. Por otra parte, en el talante de Aristóteles andaba interiorizada la concepción de la felicidad como adquisición propia de la virtud, o sea que el hombre debia, por si sólo, alcanzar la condición de su verdadera dicha. Además, debia ser fruto de una virtud completa y perfecta que aunase todas las demás virtudes iY qué mayor virtud podia encontrar el Estagirita sino la ~aho~hyaeia, ideal de vida griega, que consistia en buscar 10 moralmente bello y bueno de manera absoluta?18. Ahora bien, según Aristóteles, posee la belleza moral el hombre l6 Incluimos el paréntesis como glosa explicativa de don Antonio Bergnes de las Casas. l7 Cf. A, TOVAR, OP. cit., p. 168, nota 56. A 61 se debe esta ingeniosa comparaci6n etimológica. En Eudemia, vrrr, 3, 1249 a 1-11 y en 10s Magna Moralia, 11, 9 hallamos una discusidn acerca de esta virtud.
para quien 10s bienes que adquierel y las cosas bellas que ejecuta 10 son de manera absoluta (8nhQ hya0ix1Kai 6nhGq ~ahk)'~. Entra, por tanto, en la consideración de la felicidad el concepto de abienes adquiridos,,. Con el10 creo poder evidenciar cómo nuestro filósofo entendia, en realidad, esa contraposición a la que antes me referia. Dicho en otros términos, si consideramos cbmo posible la suposición según la cua1 Aristóteles concebia en su época senil que todo joven no podia hallar la felicidad por desestimar 10 útil, podemos entonces pensar que 61 opinaba que para conseguirla se precisaban ambos presupuestos: ccanhelar 10 útil,) y ccperseguir 10 bedlo>>. Por tanto, no creo entender el pasaje como un menosprecio de lb ccbellor sino como una presuposición de esta cualidad para la prosecución de la felicidad. Además, como consecuencia lógica de esa elección de 10 bel10 (fi npoaip~ot~ zoO Kahofi) por parte del joven, se desprende una gran copiosidad en el numero de amigos 4 un desinterés a la hora de escogerlos, asi como un naciente deseo dk vivir en comun (TO ourqv). En efecto, aunque en apariencia cueste advertirlo, queda planteada en este parágrafo, si bien con breves pinceladas, toda una caracterización sobre la ccamistad,, a modo delteoria. Asi, por ejemplo, en alguna que otra ocasión se habia preguntabo Aristóteles si convenia o no procurarse el mayor número posible de amigos. Resulta curioso observar, sin embargo, cómo el pasaje que nos ocupa es una excepción a la tónica general esbozada en otros lugares, porque, según el Estagirita, las amistades numerosas no tienen base sólida. Quien tiene muchos amigos, aún siendo hombre de bien, eh realidad pasa por no ser amigo de nadie, en cuanto con ellos so10 alcanza a formar un ambiente social agradablez0. Junto con este tema, y estrechamente vinculado con 61, nos encontrarnos con 10 relativo a la intimidad de vida común entre amigos. Tras esa breve nota de nuestro pasaje, a saber, ccporque se alegran de vivir juntos),, corria sin duda latente el concepto aristotélico expresado undique2': la vida intima entre amigos produce deleite al gozar en comun l9 Cf. el extens0 comentari0 sobre este punto de Constantin V. IONESCU, op. cit., vol. 11, pp. 277 SS. 20 Cf. Constantin V. IONESCU, ibidem, vol. I, pp. 201-220 y 334-364. Véase asimismo Eudemia, VI], 12, 1245 a 18 y Nicomaquea, yI11, 6. Por otra parte, manifiesta asimismo el propio Aristóteles la inconveniencia de la p+sesión de muchos amigos en el hecho que se necesitan continuas pruebas de afecto y elloes imposible cuando Crwtpol, numerosos son 10s amigos. 2' Asi por ejemplo, en Nicomaquea, IX, 12.