Iberismo y latinización: Nombres latinos en epígrafes ibéricos
Abstract
Siles, Jaime
Full text
IBERISMO Y LATINIZACIÓN: NOMBRES LATINOS EN EPÍGRAFES IBERICOS Iberismo y latinización 1.1. La escritura ibérica, caracterizada por ser una inteligente conjunción de silabario y alfabeto', ha servido para anotar, en áreas geográficas distinta2 y espacios temporales diferentes3, lenguas diversas entre si: 1 TOVAR. A., .Les écritures de I'Ancienne Hispania,, Le Décbzffrement des écritures et des langues (= Colloque du XXXIXe Congrk Internationul des Orienta¿istes), Paris, 1975, PP. 15-23. 2 Como consecuencia de diversos avatares históricos, no siempre bien determinados, la escritura ibérica, inicialmente centrada en las regiones de Levante, Cataluña y valle medio del Ebro, se extendió también --como su lenguapor el Sur de Francia (cf: GARC~A BELLIDO, A., aUna nueva ciudad ibérica del Mediodía de Francia y la localización de otra*, AErA, XV [1942], pp. 256 SS; ídem, aHispanos en el Sur de Franciaa, BRAH, 1361137 [ 19551, pp. 35-44; JANNORAY. J.J., Ensérune. Contn'bution a' l'étude des civilisations prétomaines de la Gaule Méridonale, Paris, 1955; FLETCHER VALLS. D., aAlgunas fuentes clásicas atribuibles a 10s ber ros del Sudeste de Franciaa, Crónica del IV CASE [Elche, 19481. Cartagena, 1949, pp. 216-222 e ídem, Problemas de Cultura Ibérica, Valencia, 1960, pp. 83-1 14; ALMAGRO. M., aMateriales arqueológicos ibéricos en la Aquitania*, Ampurias, XVII-XVIII [1955-561, pp. 254 SS.; LAFON. R.. aLes inscripcions en caracteres iberes dVAubagnan et les inscriptions latines d'Aire-sur I'Adours, Actes du IXe Congrzs dd'Etudes Régionaíes tenu a' Saint-Sever les 28 et 29 avd, 11916, Landes de Gascogne et Cbaíosse, Arcbéologie, Histoire, Economie, Société de Borde, pp. 1-6 e ídem, aInscriptions en caracteres iberes de Perpignan~, RIO, XVII, 1 [1965], pp. 1-6) y por Andalucía (cf. TOVAR, A., aExtensión de la lengua ibérica en Andalucíae, Zepbyrus, VI1 [1956], pp. 81-83). Mb problemático resulta, en cambio, hablar de extensión de la escritura y la lengua ibérica en Cerdeña. Las inscripciones ibéricas allí aparecidas (cf. W. F. von Landau, aNeue phonicische und iberisch Inschriften aus sard ini en^, Mitteilungen der Vorderasiatischen Gesellscbaf, 111, 5 (1900), pp. 103 SS.; Gmcia Y BELLIDO. A. aLos iberos en Cerdeñav, Emerita, I11 (1935). pp. 25 1-255; GOMEZ-MORENO. M. Misceláneas, Historia, Arte, Arqueologiü, Madrid, 1949, p. 314, nP 98), de las que s610 una es legible (cf: BELTR~N. A. asobre las inscripciones ibéricas de Cerdeña~,, BSEAA, LIII-LIV (1949-1950), pp. 17 SS.; PWOTIINO, M:, <El problema de las re~acidnes entre Cerdeña e Iberia en la antigüedad prerromana*, Ampurias, XIV [1952], pp. 153-155), la de Cagliari, no permiten hablar de asentamiento, ni mucho menos de extensión. Sobre su descubrimiento faltan datos y Pallottino indica (art. cit. p. 153) que apudiera haber llegado a Cerdeña ocasionalmente en tiempos poste- - - riores a 10s de su fabricación o de su uso originariov. 3 Para el origen de las escrituras hispánicas, cf. TOVAR. A., asobre la fecha del alfabeto
ibérica4, celtibéricas, ligur6, gala7 y latina8. A la especificidad de cada una de ellas dicho sistema se ha ido acomodando: el10 produjo, en el interior del mismo, modificaciones, derivada, todas ellas, de las diferencia~ existentes entre la lengua ibérica, para cuya representación gráfica dicho sistema se ideó, y las restantes (celtibérica, gala, ligur, etc.), a cuya representación dicho sistema tuvo que adaptarse. 1.2. Las forma de 10s signos sufrieron modificación y sus valores fonéticos apenas fueron alterados. De ahi que pueda afirmarse que hubo, en lineas generales, más adopción que adaptación9. Las alteraciones (bastante minimas, si se tiene en cuenta el carácter tan distinto de las Ienibérico~, Zephyrus, I1 (1951), pp. 97-101; ídem, aLa escritura hispánica y 10s orígenes del alfabeto,, BSEAA, XVIII (1952), pp. 15-19; ídem, aSobre el origen de la escritura ibérica,, AEsA, XXXI (1958), pp. 178-181; para la historia de la escritura en Hispania, cf: LAFON, R., *Les écritures anciennes en usage dans la Péninsule Ibériques, Bulletin Hispanique, LIV (1952), pp. 165184, e ídem, aLas escrituras antiguas usadas en la Península Ibérica,, BRSVAP, X (1954), pp. 97-101; FÉVRIER. J., ~Rernarques SUI I'écriture ibérotartessienne,. Rivista degli Studi Orientali, (1957). pp. 7 19-730; DE HO2 BRAVO J., aAcerca de la historia de la escritura prelatina en Hispania,, AfiA, XLII (1969). pp. 104117. Sobre 10s límites crono~ógicos de la escritura ibérica, cf: GARC~A Y BELLIDO, A., aLa inscripción ibérica fechada rnás antigua,, AEsA, XXI (1948), pp. 81-82 y aDos datos cronológicos relativos a la escultura y la epigrafia ibérica~, Estudios dedicados a Menéndez Pidal, I11 (Madrid, 1952), pp. 507 SS., que coincide con las fechas (s. 111-1 a. C.), indicadas por Gómez-Moreno (Misc., p. 283 SS.). 4 Cf. GÓMEZ-MORENO, M., asobre 10s iberos y su lenguan. Homenaje a Menéndez Pidal, 111 (Madrid, 1925), pp. 475-499; A. Tovar, The Pn'mitive Languages of Spain andPortugal, New York, 1961, pp. 50 SS.; MICHELENA. L., aLa langue ibsre~, Actas del11 Cofoquio sobre lenguas y culturas prerromanas de la Península Ibérica (Tübingen, 17-19 junio 1976). Salamanca, 1979, pp. 23-29. 5 TOVAR. A., .Las inscripciones ibéricas y la lengua de 10s celtíberosn, BRAE, XXV (1946), pp. 7-42 (= Spracben und Inscbriften, Amsterdarn, 1973, pp. 124-158); ídem, aLenguas indoeuropeas: Testimonios Antiguosn, Encicfopeaia Lingüística Hispánica, I (Madrid, 1960) pp. 101-126; LEJEUNE. M., Celtiberica, Salamanca, 195 5; SCHMIDT, K.H., aproblerne des Keltiberischenr, Actas 11, pp. 101-1 15; MICHELENA L., aLos textos hispánicos prerrornanos en lengua indoeuropea,, Actas del V Congreso fipariol de Estudios Clásicos, Madrid, 1978, pp. 431-448.. 6.7 UNTERMANN J., aGallier, Ligurer und Iberer in Südfrankreich nach dem Zeugnis von Pesonennamen~, Proceedings of tbe Nintb Internataonal Congress of Onomastic Sciences (London, 3-8 VI1 1966). Lovaina, 1969, pp. 439-454 e ídem, aLengua gala y lengua ibérica en la Galia Narbonensis~, APL, XII (1969). pp. 99-161. 8 TOVAR. A., aLéxico de las inscripciones ibéricasn, Estudios dedicados a Menéndez Pidal, 11 (Madrid, 1951), p. 323. 9 Casos similares se docurnentan en Italia: cf: LEJEUNE, M., aSur les adaptations de I'alphabet étrusque aux langues indo-européennes dVItalie,, REL, XXVI (1957), pp. 88-105 y CRISTOFANI. M. Sull'origine e la diffusione dell'alfabeto etruscon, ANRW, I, 2 (1972). pp. 466-489.
guas anotadas) surgieron de la necesidad de dar representación gráfka a un sonidolo o secuencia de sonidos, inexistentes en ibérico". 1.3. Por Último, el semisilabario ibérico sufrió -como consecuencia de la cada vez más creciente romanizaciÓnl2 y del consiguiente influjo de Esta sobre el sistema de escritura indígenaotro tip0 de modificaciones, como : a) la aproximación de las grafías indígenas a las letras capitales romanas13; 6) la introducción del signo .r para anotar el sonido lm1 14; 6) la tendencia, tardía, hacia unaescritura orientada a la representación alfabética y al progresivo abandono del silabismo15. 1.4. La implantación, en la Península Ibérica, del sistema alfabético del Lacio y de su lengua, el latín, determinaron la desaparición del semisilabario indígena, primero, y de la lengua ibérica, después, sin que sea posible establecer en el10 una precisa gradación: mientras en Contestania encontramos, en el siglo I a. C., nombres ibéricos escritos en alfabeto 10 Tal es el caso de galo ti.u.i.f., en el que el signo ( = lul), vocálico en ibérico (cf: TOVAR. A., ~Fonoiogía del ibérico*, Miscefánea Homenaje a André Martinet, 111 [Universidad de La Laguna, 1962), p. 178-1791, funciona con valor consonántico (cf: Untermann, APL, XII, p. 108; Michelena, Actas II, p. 28). como demuestra el paralelo en escritura latina Toutodivrjr (CIL, XI, 2817). 11 Así, celtibérico ti.i.ta.n.o.i., en el que $i.?.- es anotación del radical ide. @ei-/tri-, frecuente en la formación de tantos antropónimos (cf: TOVAR. A., <Numerales indoeuropeos en Hispanian, Zephyms, V [1954], pp. 17-22; ALBERTOS FIRMAT. M? L. La Onomástica Personaf Primitiva de Hispania. Tarraconense y Bética, Salamanca, 1966, pp. 227-228). 12 Cf: GARC~A Y BELLIDO. A., .La latinización de Hispania~, AEsA, XL (1967), pp. 3-29; SUMMER. G.V., <Roman Policy in Spain before the Hannibalic War~, HSCP, 72 (1967). pp. 205-246. 13 De la cuestión me ocupo en .Sobre el signo ibérico Y y 10s valores fonéticos que anota: apuntes para una sistematización de las grafías de las nasales en la escritura ibérican, Emerita (en prensa). 14 Cf: TOVAR. .Fonologia ... D, p. 174. 15 Cf. TOVAR, gLéxico ...*, pp. 281-282, a propósito de la leyenda monetal f.e.ta.i.á.m.a. (en la que el sigoo para ltal debe funcionar como consonante sólo: como Itl); tarnbién, en la misrna dirección y para otros lectores, UNTERMANN, J., aDas silbenschriftliche Element in der iberischen Schrift~, Emerita, XXX (1962), p. 293, nota 1 y aZu keltiberischen Miinzlegendena, AEsA, XLV-XLVII (1974), p. 473, nota 21; para la lengua ibérica, cf: FLETCHER. D., MESADO. N., Nuevas Inscripciones Ibéricas de fa provincia de Casteffón de fa Pfana, Castellón, 1968, pp. 11-12 y SILES. J., Sobre un posibfe préstamo griego en ibérico, Valencia, 1976, pp. 29-30, nota 107.
latino16, hay, en Cataluña (cf: infra 5 3), materiales de la misma época, que presentan, en cambio, el fenómeno inverso: nombres latinos, escritos en semisilabario ibérico. El hecho, significativo de por si, constituye una prueba clara de 10 difícil que resulta -por el momento, al menosdeterminar, de modo concluyente, 10s efectos inmediatos (10s posteriores son de todos conocidos) de la romanización sobre las lenguas y escrituras perromanas de la Península. En este sentido -y en contra de 10 que, desde un punto de vista lógico, seria de esperar-, ni siquiera 10s materiales de las zonas mis pronto romanizadas, como es el caso de Cataluña, permiten afirmar que la romanización haya seguido un proceso de alfabetización y latinización, geográfica y cronológicamente, uniformes. Más bien hay que suponer -y ese es, en parte, uno de 10s objetivos del presente trabajouna fase intermedia -cuyos detalles desconocemos-, en la que coexisten el iberismo declinante y la incipiente latinización. I.>. Ese periodo -a cuya etapa final corresponden 10s nombres ibéricos escritos en grafia latina y 10s nombres latinos anotados en semisilabario ibéricoes, precisamente, el que, desde un punto de vista lingüistico, pretendemos estudiar aquí. La linea de investigación seguida para el10 se inscribe por completo en las directrices trazadas, hace ya años y para cuestiones de indole semejante, por don Antonio Tovar. El objeto de estudio 10 constituyen aquellos materiales, escritos en grafia indígena, que contienen, sin embargo, lengua latina (sobre todo, onomástica), y en 10s cuales se advierte, coexistiendo con la romanización y en fecha relativamente avanzada de la misma, un cierto grado de iberismo, visible en un hecho de naturaleza cultural: en el matenimiento -inclusa, en las zonas más pronto y mis profundamente romanizadasdel sistema ibérico de escritura; 10 que prueba que, pese a la latinización, se mantuvo (si bien no por mucho tiempo) el uso del semisilabario, utilizado, todavia a mediados del s. I a. C., para la anotación de nombres latinos. Y no s610 de 10s nombres de 10s indigenas latinizados -10 que seria fácilmente entendible-, sinó también, y como indican las monedas, para la representación grz~ca de 10s nombres de quienes, oficialmente, eran 10s agentes encargados de difundir y cuidar 16 C' s1~~s.J.. ~Einheimische Eigennamen auf einem hellenistischen Mosaik aus La Alcudia de Elche (Spanien)~, BzN, XIII, 3 (1978), pp. 331-340.
la latinización: 10s magistrados monetales, bajo cuyo control se hacían las emisiones. La explicación del por qué de dicho mantenimiento es algo que, por ahora, no está del todo claro. Puede imputarse: a) o bien a 10 arraigado, en la Península, del sistema de escritura ibérico; 6) o bien a las dificultades de sustituir, en relativamente poc0 tiempo, un sistema de escritura semisilábico, como el ibérico, por otro plenamente alfabético, como el latino; si no es que, con el movimiento sertoriano y como reacción frente al poder centralizador de Roma, se produjo una revitalización del uso del semisilabario17. En cualquier caso, su pervivencia es un hecho que 10s historiadores deberían estudiar con más detalle. Nuestro trabajo -aunque, en cierto modo, plantea la necesidad de dicho estudiose ciñe -y ese es su'objetivo principala dos cuestiones: I) reunir e inventariar 10s materiales latinos anotados en escritura ibérica; 2) explicar las particularidades lingüísticas de algunas de estas formas, en las que se evidencia, a nivel morfológico, el carácter dialectal (suditálico) de la romanización (al menos, de la de Cataluña). Con el10 prestamos atención: a) a una esfera de la latinidad, no suficientemente atendida por 10s latinistas18; 6) a algunos aspectos del fenómeno de aculturación19, que la latinización de la Península Ibérica entraña. 2. Los materiales: inventario y dasificación 2.1. Para 10s materiales latinos en epígrafes ibéricos, nos hemos servido fundamentalmente de las inscripciones ibéricas conocidas hasta la fecha: tanto de las publicada, como de las inéditas. El fondo epigráfico utiliza17 Un uso similar al que, del arcaísmo, harán 10s escritores de época imperial, cf BARDON, H., <Notes sur la littérature impériale. 111: rL'archafsme de Tacite et sa valeur politiquen, Latomus, 111 (1939), pp. 258-260. 18 A excepción de Vallejo, Tovar, Moralejo Laso, Díaz y Díaz, Mariner y J. Gil. 19 Para su concepto, cf: VEYNE, P., aL'hellenisation de Rome et la problématique des aculturations~, DiogZ~e, 106 (1979). pp. 3-29.
do para el10 procede, en su totalidad, de 10s documentos prerromanos de la Península, escritos en grafia indígena, que constituyeron el objeto de nuestra tesis doctora120. Damos en cada caso el letrero en escritura ibérica con su transcripción, el lugar del hallazgo, la naturaleza del texto y la bibliografia relativa al mismo; e indicamos, cuando es el10 posible, su explicación gramatical. 2.2. La clasificación de 10s materiales la hemos hecho siguiendo criterios puramente lingüísticos. De ahí su división en: I. nombres latinos inseguros o que plantean ciertas dificultades de adscripción, bien por no estar clara la latinidad de 10s mismos, bien porque en ellos ha actuado, deformándolos, el substrat0 ibérico indígena; 2, nombres latinos, cuya latinidad es evidente; 3. nombres de magistrados monetales, cuyas particularidades de flexión exigen una explicación y un tratamiento aparte. 3. Nombres latinos en epígrafes ibéricos 3.1. Nombres Iatinos inseguros Incluimos en este grupo una serie de letreros de adscripción dudosa o problemática. Asi: -uno, de una lápida de Ampurias2! bastante mutilada:] rr .v ixr 1.. leído .]i.n.ti. I ga.n.[. . .22, en el que GÓmez-Moren~~~ se inclinaba a reconocer el nombre latino (Qu)inti Tam@iIi). A dicha identificación se oponen, sin embargo, varias dificultades: a) que las partes anteriores y posteriores de la lápida, en la que el letrero aparece, están rotas y, por 10 tanto, cualquier reconstrucción que de las mismas se haga es conjetural; b) que Schul~e~~ no recoge, en la onomástica latina, ninguna forma co20 SILES. J., LéXiGo de fas inscnpciones ibéricas, Diss. Salamanca, 1976; un resumen del mismo, de igual titulo, ha aparecido en la Serie: Resúmenes de Tesis Doctorales, Salamanca, 1979. Una edición, en castellano, apareceri en la aSerie de Trabajos Varios, que edita el Servicio de Investigaciones Prehistóricas de la Excma. Diputación Provincial de Valencia; otra, en alemán, constituirá el tomo V de 10s Monumenta Linguatun Hispanicatum, que se edita, bajo la dirección del Prof. Dr. Jiirgen Untermann. 21 Museo de Gerona, Inv. 968. Cf: G~MEZ-MORENO. Misc., p: 287, nP 1; TOVAR. aLExico ... s, p. 321. 22 Cf: ALMAGRO BASCH. M., Las Inscn)ciones arnparitanas griegas, ibéncas y fatinas, Barcelona, 1952, pp. 63-64, nP 1; MALUQUER DE MoTEs,J., Epigrafh Prefatina de /a Península Ibérica, Barcelona, 1968, p. 139, nP 256 a. 23 BRAH, 112, p. 265. 24 SCHULZE. W., Zur Geschichte Lateinischer Eigennanen, Berlin-Zürich-Dublin, 19662; cf:, no obstante, Tamp(h)ifus (p. 322 y 461) y Tamp(h)ius (p. 277).
tejable; c) que, dentro de la onomástica primitiva de Hispania, existen nombres con 10s que la fragmentada forma ta.n [. . . puede compararse: asi, el nombre Damonus (CIL, 11, 6257) de Ampurias2> y 10s antropónimos indigenas ta. n. e. i. ce. i. s. de Begas26, Tannepaeseri de Puebla de Castro (CIL, 11, 5840), Tannegahiunis de Borriol (CIL, II,4040), Tannegadinia (CIL, 11, 3796) y Tannegiscemi (CIL, 11, 3794) de Liria27, a 10s que pueden añadirse dos grafitos de A~aila~~, con el letrero ta.n. (posible abreviatura del nombre del propietario) y el letrero ta. n. ba.1. e. u.:., que presenta un plomo, Orelyl 129, de CastelMn. Fuera de territori0 ibérico encontramos también nombres con 10s que podria compararse: cf: el genitivo Danceti3O y la forma Tapcpioc 31, que Palomar Lape~a3~ relaciona con el topónimo Tampium; - otro w o w O r33, de una estampilla de Azaila, leido bo.r.o.te. n., que Vallejo34 interpreta como versión, en escritura ibérica, del nombre personal Protemus, documentado, también, en una estampilla (Protemus/Fecr;) y en el CIL, 11, 2748, en la forma Proteni; - y un tercero, ~ü~ot 35, de un jarro de plata de Tivissa, leido ba. te. 2.r. e., que Gómez-Moren03~ y Mi~helena3~ relacionan con el lat. 25 Hallazgo Único en Hispania: cf: ALBERTOS FIRMAT, op. cit. p. 103. 26 PERICAY. P., - MALUQUER DE MOTES. J., eproblemas de la lengua indígena en Catalufia,, II Symposium de Prehistoria Peninsular, Barcelona, 1963. p. 107. 27 Para Tanne-, elemento de la composición nominal ibérica, cf: SCHMIDT. K.H., aDie Komposition in gallischen Personennamenn, ZfCPh, 26 (1957). pp. 214, 215, 221, 254 y 275; ALBERTOS FIRMAT. M.1 L. Emenja, XXVIII (1960). pp. 294 y 304. 28 Cf: CABRE. J., Corpus Vasorum Hispanorum. Cerámica de Azaila, Madrid, 1944, fig, 19, n? 150, nP 156 y fig. 20, n? 244. 29 Cf: FLETCHER. D., aNuevas Inscripciones Ibéricas de la región valencianaa, APL, XIII (1972), PP. 109-110. 30 CIL, 11, 5316 = 906, Talavera. 31 Cf: HOBNER, CIL, 11, p. 40. 32 PALOMAR LAPESA, M., Lu Onomástica Personal Pre-latina de la antigua Lusitania, Salamanca, 1957, p. 101. 33 Cf: GOMEZ-MORENO. Misc., p. 295, n? 30; TOVAR. aLéxico ... o, p. 298; CARO BAROJA. J., Hirtoria de Espaiia dngidapor R. Menéndez Pi&, I, 3 (Madrid, 1954), pp. 759-760; GARCIA Y BELLIDO. A., aMarcas de terra sigillata en caracteres ibéricos. Protemus en Azaila~, AesA, XXXII (1959), pp. 164-166; TOVAR. aFonología ... D. p. 172; ALBERTOS FIRMAT. OP. cit., p. 59; MALUQUER DE MOTES. Epigrafu, p. 126, n? 206. 34 VALLEJO. J., .La escritura ibérica. Estado actual de su con oci mi en to^, Emenja, XI (1943), 474-475. Cf: algunas objeciones en ARANEGUI. C.. SILES. J. <En torno a un grafito ibérico de Fuenvich (Requena),, Zephyrus, XXVIII-XXIX (1978). p. 322, nota 22. 35 Cf: G~MEZ-MORENO. Misc., p. 293, n? 27; TOVAR, aLéxico ... s, p. 292; MALUQUER DE MOTES. Epigrafib, p. 137, n? 239; SILES. Préstamo, p. 10. 36 Cf: Misc., p. 267. 37 MICHELENA. L., aiUn aorist0 sigmático indoeuropeo en la pitera ibérica de Tivissa?>, Emerita, XX (1952). pp. 153-160.
patera, pensando que se trata de la adaptación indígena de un pré~tamo~~; - también podria incluirse, dentro de este apartado y aunque s610 sea para dejar constancia de su existencia, la forma M~Q $0 39, leída s'. e. igi.r., que presentan algunas monedas de Undicescen-Ampurias, y que P. Beltrán40 y Untermann4' identifican con el gentilicio latino Sergza, bien atestiguado en el CIL, 11. Pese a el10 la identificación resulta -desde un punto de vista morfológicodifícil de explicar. Mb convincente parece, en carnbio, la interpretación de Villar~nga~~, según la cua1 s'. e. ?.gi. r. de las monedas seria una marca ibérica de valor, indicando tal vez peso o cantidad43. A excepción de la estampilla de Azaila, con el letrero bo.r.0.te.n. ( = lat. Protemus), la relativa latinidad de estos nombres queda mb que dudosa y es, desde luego, discutible y cuestionable. Las hemos incluido aquí, bajo la relativización del asterisco, con la sola intención de subrayar la problematicidad lingüística que su interpretación plantea. 3.2. Nombres latznos Reunimos aquí una serie de nombres, alguno de ellos incompleto, pero cuya latinidad es evidente. Así: 38 Como es frecuente en 10s nombres de vasos y recipientes: cf: la bibliografia y 10s ejemplos, que doy en Préstamo, pp. 14-19 y añádanse 10s indicados por LAZZARINI. M.L., a1 nomi dei vasi greci nelle iscrizioni dei vasi stessis, Archeofogia Cfassica, XXV-XXVI (1973-74). pp. 132-130 y COLONNA. G., aNomi etruschi di vasi*, Ibidem, pp. 341-375. En el caso de ba.te.i.r.e. habria que explicar las particularidades fontticas: para ib. b anotando lat. p, cf: SCHMOLL, U., aDie iberischen und keltiberischen Nasalzeichens, KZ 76 (l96O), p. 290 y BzN, XII (1961). p. 101; para ib. -eiante r, cf: MARINER, S., aDatos paia la filología latina en topónimos hispánicos prerromanos*, Emerita, XXX (1962), p. 269. Sin embargo, resulta difícil aceptar la equivalencia ib. ba. te. i. r. e. = lat. patera: en Azaila (cf: CABRE, CVH, fig. 16, nP 5; fig. 17, nP 22; fig. 19, n? 161.1. y 161.2.: CABRÉ. AEsAA, VI [1926], P. 39, fig. 38) aparecen formas como &.te. y ba.te.ba., que han de relacionarse con ba.te.i.r.e.; por otra parte, en escritura del Algame, hay una piedra, en la que GÓMEZMORENO (La Escnjura BástufoTurdetana (Primitiva Hispánica), Madrid, 1962, p . 19-20, n? I) lee u.a.r.m.a.ba.te.i.r.; por todo ello, tal vez sea mejor interpretar ba.te.i.r.e. como nombre personal: así, VALLEJO. J.. xExploraciones Ibtricas IVD, Emerita, XXII (1954), p. 226. 39 Cf: UNTERMANN. J., Monumenta Linguamm Hispanicamm. Bd. I: Die Miinzfegenden, Wiesbaden, 1975, p. 171, A.6.4. 40 Cf: BELTRAN. P., aLas monedas griegas ampuritanas de Puig Castellars, Obra Compfeta. I. La Antigüedad, Zaragoza, 1972, p. 84. 41 MLH, p. 83. 42 VIUARONGA GARRIGA, L., <Las marcas de valor en las monedas de Undicescen*, VI1 CNA, Zaragoza. 1963. p. 336. 43 Una lectura e interpretación distinta apudG6~~~-MORENO, Misc., p. 315, nP 105 r.
- La secuencia.T.h .x? r r 4 ?44, de una lápida de Ampurias, leída ..]ci. . co.?.n.e.l.z. [ ?, en la que Gómez-Moreno4> reconstruye ¿.u. ]e. para 10s signos que faltan al comienzo. La lápida est5 rota, también, despuis del signo r ( = i). Lo que impide saber si el letrero continúa. Las conjeturas para su interpretación gramatical (morfológica y sintáctica) pueden ser varias: a) que I. u.] ci y co.?.n.e.l.z[. ? concierten en género, número y caso. Pero -y éste es el problemajqué caso?, jgenitivo sg. masc.?, jo un nominativo sg. masc., con la desinencia (o la grafía) dialectal en -i de 10s nombres en -&s (cJ infra 3 3.3.)? Eso, claro, en el caso de que el letrero esté completo y la reconstrucción de Gómez-Moreno sea la correcta; 6) que el letrero continúe y haya que completar la última parte del mismo en: co,?,n,e.l.z.[o 6 co.?.n.e.l.j.[u.s.; las dos formas son de nominativo sg. masc. y ambas alternan en 10s Eiogia de 10s Escipione~~~. En tal caso, !.u.] ~2.~7 seria un genitivo de filiación. El fragmentari0 estado de la 1ápida impide decidirse por uno u otro de 10s sentidos aquí apuntados. - Dos grafitos sobre cerámica acampaniense BD: uno, de B~rriac~~, con el letrero AP, leído ca.^., que Maluquer interpreta como genitivo sg. del praenomen latino Caius. Y otro, de Tona, con el letrero A+$, leído l.u,ci, e interpretado por el mismo investigador como genitivo sg. del praenomen latino Lucius49. En ambos casos se trata, al parecer, de Be~itzernamen~~, es decir, de nombres propios, en genitivo, indicando, con la alusión al nombre del propietari0 del vaso, la posesión del mismo, 44 La misma lápida estudiada supra 93.1. ; para la bibliografia, cf: la indicada en notas 21 y 22. 45 Misc., p. 267. 46 Cf: CIL, 12, 6, 7, 8, 9, 11, 12 y 15. Para la forma Cornebo, cf: JANSSEN. H.H., Histonjche Grammatica van he# Lat+, Den Haag, 1952, p. 43, $50; SAFAREWICZ. J., Historische Lateinische Crammatik, Halle (Saale), 1969, p. 48 y 129. 47 Sobre Lucius, cf: NIEDERMANN, M., aLatio risus praenomine, Ausonio, Mosella, 1229, Vox Romanica, V (1940). p. 185. 48 Cf: MALUQUER. J., <DOS grafitos ibéricos con nombres latinos~, Zephynrs XIV (1963), pp. 108-110; SAN MART^ GREGO. E., aUn lote de cerámicas de barniz negro procedente de Tona (Plana de Vich, Barcelona),, Pyrenae, 10 (1974), p. 135; SILES, BzN, XIII, 3 (1978), p. 340, nota 55. 49 MALUQUER. art. cit. en nota 48, p. 109. 50 La mayor parte de las inscripciones vasculares ibéricas suelen contener nombres personales (concretamente, el nombre del posesor): cf: UNTERMANN, J., APL, XII (1969). pp. 99-161 (sobre todo, 107-1 10) y ARANEGUI-SILES. Zepbynrr, XXVIII-XXIX (1978), p. 324, nota 26.
blas respectivas no habian sufrido aún el influjo absorbente de la latiniza~ión~~~. Cuando Esta se inicia, el latín est5 todavia cctroppr2s luim6me de la rusticitar~'~~ y las capas inferiores de sus hablanteslo3 continúan utilizando aún una l'angue de paysanslo4, teñida de dialectalismos105. Mientras esto sucede, una lengua itálica como el osco, cuya latinización ha sido relativamente recientelo6, mantiene viva, todavía en el s. I. a.C., una forma peculiar de su literatura: la atellanalo7, por influjo de la cua1 sedn introducidos en el latin 10s nominativos plurales en -as, documentados en un autor contemporáneo de Lucrecio, Pomponio de Bol~nia'~~. Pues bien, en osco, 10s temas en -io presentan, en el nominativo singular1°9 y como consecuencia de la sincopa de 6 ante -s finall10 un doble resultado: a) '-yos > -is (-iJ -is, -is, -LC); b) "-iyos>-iis (-ii, -i;$, -i6 -iesJ -ieJ -ies, -iec). Los nombres de 10s magistrados monetales ti.be.r.i. y 1.u.ci. padrian muy bien ser nominativos singulares con reducción a -idel sufijo de derivación *-yo-: como el n. sg. Albani (CIL, 12, 383) o las formas oscas helevilll ( = Helvius) y paapi, Esta en monedas del 98-88 KNAPP. R.C., Aspects of the Roman fiperience in Ibena 206-100 B.C. (Anejos de Hispania Antiqua, IX), Valladolid, 1977, pp. 143-162. 101 Go~zÁu ROLAN. T.. *La formación del latin popular y su proceso de absorción de las lenguas itálicas~, CFC, XI (1976), pp. 73-121. 102 Cf: MOHL, p. 250. ' 103 Cf: PISANI. V., aEntstehung von Einzelsprachen aus Sprachbiinden~, Kratylos, XI (1966). pp. 125-141 (sobre todo, p. 133 SS.). 104 Cf: MAROUZEAU. J., aLe latin langue de paysansu, Mélanges Vendryes, Paris, pp. 25 1-264; BONFANTE, G., nLe latin langue de paysans,, REL, 1954, pp. 162-174. 105 Cf: ERNOUT. A., Les éléments dbíectaux du vocadulaire latin, Paris, 19282; CAMPANILE. E., aElementi dialettali nella fonetica e nella morfologia del latinov, SSL, I (1961). pp. 1-21; PISANI. V., 011 falisc0 nella formazione del pi6 antico latino volgareu, Ric Ling, 5 (1962). PP. 55-64. 106 Cf: DELFINO, M.G., a11 problema dei rapporti linguistici tra I'osco e i1 latinou, Serta Eusebiana. Miscelfanea Pbitologica, Genova, 1958, pp. 27-86; PORZIO GERNIA. M.L., .Aspetti dell'influsso latino sul lessico e sulla sintassi oscax, AGI, 55 (1970). pp. 94-144; CAM. PANILE, E., <La latinizzatione dell'oscoo, Scn>tiin onore di G. Bonfante, I (Brescia, 1976). PP. 109-120. 107 Cf. DEVOTO. G., Gli Antichi Italici, Firenze, 1969, PP. 183 SS. y LOPES PEGNA. M., Popoli e Lingue dell'ltalia Antica, Firenze, 1967, pp. 2 12 SS. 108 Cf. LEJEUNE. M., uNotes sur la déclinaison latinen, REL, 1945, pp. 87-92 (= Probleme derlateinischen Grammatik, hrsg. von K. Strunk, Darmstadt, 1973, p. 167, nota 7). 109 BO~IGLIONI. OP. cit. p. 107. 110 Cf: BENEDIKTSSON, H., uThe Vowel Syncope in Oscan-Umbrians, Nord Tidsskrift for Sprogvidenskap, Bd. XIX (1960), pp. 157-295; bx. H., aDie lateinische Synkope als historisches und phonologisches Problema, Krat~los, XI (1966). pp. 156-165; LEJEUNE. M., L'Anthroponymie Osque, Paris, 1976, pp. 76 SS. 111 PISANI. V.. Le Lingue dell'ltalia Antica Oltre illatino, Torino; 19642, p. 8 1, nP 22.
a.C. 112, igual a Pa@i(lls). De ser así, quizá tengamos aquí una prueba más -y de índole morfológicadel carácter suditálico (osco), visible también en la onomástical13, de la latinización de Hispania: al menos, de la de Cataluña. 112 VE~R. E., Handbucb der Itaiiscben Dialekte, Heidelberg, 1953, p. 139. 113 Cf: DOLC, M., aAntropinimia Latina,, ELH, I, p. 389 SS.; el influjo de la colonización osca en España ha sido puesto en duda por RHOLES. G., aoskische Latinitat in Spanien?,, Revue de Linguistique Romane, XIX (1955). pp. 221-225; ídem, Jnfluence des éléments autochtones sur les langues romanes (Problhes de Géographie Linguistique)~, Actes du Colloque ~nternationbl de Civilisations, Littératures et Langues Romanes, Bucarest, 1959, pp. 241 SS. y 252 ss. Pero, cf:, también, AEBISCHER. P., ibídem, pp. 286-287, quien se muestra partidari0 de la latinización osca de la Península Ibérica. Para un estado de la cuestión sobre el tema, con indicación de las diversas opiniones encontradas al respecto, cf: BALDINGER. K., La Fomación de los dominios lingürjticos en la Península Ibérica, Madrid, 1972, pp. 104 SS. y LAPESA. R., Historia de la Lengua fipabofa, Madrid, 19808, PP. 55-112.