scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Modernización tecnológica en España?

Silva Castro, Alberto

Abstract

Silva Castro, Alberto

Full text

Alberto Silva Castro (Universitat Autbnoma de Barcelona) INTRODUCCION: UNA SITUACION DE DESCONCIERTO 0.1. 2Quién se atreveria a dudar que, hoy, en el <tmundo desarrollado)>, se habla muchísimo de <tmodernidad~>/<tpostmodernidad~>? No solamente existen posiciones diversas, sino que, incluso, se institucionalizan ciertos debates, como el que en estos momentos opone a Habermas con Lyotard. A su nivd, y con 10s consabidos retrasos, también España participa de estas discusiones, tan sintomáticas, de 10 que se suele denominar la <<crisis)> de Europa: crisis de la <<idea)> de Europa (de aquella <<Europa como forma de vida espirituals); crisis de las prácticas intereuropeas (mer1. Reflexiones con motivo del iibro Nuevas Tecnologías. Economia y sociedad en España, por M. Castelis, A. Barrera, P. Casal, C. Castaño, P. Escario, J. Melero, J. hladal, Aliama, Madrid, 1986, 2 vols., 1.056 pp. La versión que mis circula -y la que utilizaré para las citaciones de este articuloes la liamada El desafz'o tecnológico. España y las Nuevas Tecnologias, Alianza, Madrid, 1986, 407 pp. El texto es fruto de un informe comenzado en el marco académico de la UAM, tedimensionado a partir de una petición del Gabinete de la Presidencia del Gobierno y realizado por un equipo de científicos, en su mayoría integrados en la alta administración pública, dirigidos por el ~sociólogo Manuel Castells, catedrático en la UAM y especialista en el tema del impacto social de las nuevas tecnologías (NT) desde sus épocas de investigador en Berkeley. Lo ajustado y copioso del resultado es, en parte, función de las facilidades y ayudas encontradas en su ejecución. En sus dos versiones, el estudio se abre con un prólogo del presidente de Gobierno, Felipe González, amin de haber sido presentado al público por el propio Alfonso Guerra. +Papers)>: Revista de Sociologia cados comunes, concertaciones políticas, proyectos <tErasmo)>, <tE~reka>>).~ Si hay algo, entre otras cosas, de 10 que este debate puede alertarnos en España, probablemente sea de hasta que punto existe un desfase entre el grado de <tmodernizaciÓn)> recientemente obtenido (ademocratizaciónn politica, <treconversións económica, <capernxa)> cultural) y el grado de <ttradicionalismo)> que se sigue manifestando en muchos comportamientos. Y no me refiero únicamente a la <(gente sencilla)>. Incluyo el funcionamiento de las élites culturales, de la clase política y de la administración pública. Tras la fachada de <tmodernidad)> (y hasta de <(post)>) se ocultan procedimientos caracteristicos de la sociedad tradicional. Y, sin que sea en absolut~ el tema de estas notas, no está de más recordar qué bien encajan casi todos 10s partidos políticos españoles en 10 que podria considerarse un ittipo ideal)> de partido politico premoderno: el que gravita alrededor del líder carismático, Único considerado capaz de lograr 10s objetivos comunes y hasta de saber culles podrían ser dichos objetivos comunes? También es cierto que todos 10s partidos fundarnentan sus programas precisamente en una u otra visión de la modernidad. Podria, incluso, argumentarse que, si bien no existe en España un proyecto politico nacional común, si se planea un cierto consenso ideológico de la clase ilustrada en torno a la modernización. A través de sus élites dirigentes, España se muestra como un país abocado a un intens0 proceso de aggionzamento, de puesta al dia.4 0.2. Desde hace cierto tiempo, decir <tmodernizaciÓn)> supone plantear el tema de la itrevolución tecnológica~>. Sin embargo, debajo de las delgadas conceptualizaciones de 10s partidos políticos se ocultan, como es lógico, orientaciones bien diferentes. Tras un primer acuerdo verbal surge rápidamente la polémica. 2. Sobre el debate europeo de la modernidad/postmodernidad, ver: J. F. Lyotard, La condition post-moderne, Minuit, París, 1979; M. Horkheimer, Eclipse de la raison, Payot, Paris, 1974; J. Habermas, <(La modernidad, un proyecto incompleta>>, en La Posmodernidad, Xair6s, Barcelona, 1985. Sobre sus repercusiones en España, ver, entre otros: W.AA., La polémica de la posmodernidad, Libertarias, Madrid, 1986. 3. Ignacio Sotelo analiza muy correctamente esta situaci6n en ~Qtrién modernim a 10s modernizadores?, <(El País,, 27 de noviembre de 1986. 4. Si el PSOE tiene por delante una larga vida como gobierno acaso sea, en principio, por constituir el Único conglomerado de poder capaz de traducir en hechos concretos un anhelo que es bastante com& a la clase política, de izquierda a derecha. Tal como se ha visto con ocasión del últim0 debate sobre el estado de la nación, resulta muy difícil renunciar a la realización de 10s propios designios por mis que sea otro el que se encatgue de dicha tarea. Entre otros planteamientos que analizan esta convergencia, ver, por ejemplo, E. Lartoque, El objetivo de la modernizacidn, <(El Paiss, 16 de febrero de 1987. ¿Modernizaci6n tecnológica en Espaiiai* La revolución tecnológica constituye un concepto cuestionado desde varios ángulos : - Están 10s que se oponen a considerar la tecnologia como un factor. eternamente <(dominanten (casi nadie cree, a estas alturas, que existar~ factores adeterminantes en última instancia)>) y se niegan a que se la viva acomo un destinoa: más bien constituiria, en sus formas actuales de implantación, sobre todo una manipulación, una imposición y hasta una violación; pero siempre quedará abierta la puerta para alternativas que, no, solamente conciban/organicen un uso social diferente de la tecnologia, sino que, incluso, favorezcan el desarrollo de ordenamientos colectivos contrarios a 10s que aparentemente impondria la difusión masiva de las <cnuevas tecnologias )> .' - Están, igualmente, 10s que consideran la <trevolución tecnológican como un plus innecesario (¿para qué nuclear?, piénsese en Chernobil), o inclusa como una desviación respecto del humanismo (la {tmuerte del hombre)> entendida en un sentido tanto literal --desembocadura del armamentismo, co.. lapsos ecológicos, contaminaciones masivascomo metafórico --el ámbit~ de 10 individual <(devorado)> por las desviaciones que impone la vida en sociedad). De paso por Madrid, el excelente escritor suizo Friedrich Dürrenmatt recientemente declaraba: <(Hemos olvidado el humanismo y nas hemos volcado sobre la té~nica.)>~ - Están, finalmente, 10s que consideran que la tecnologia no es mis que una ideologia perversa, hecha de manipulaciones poc0 lógicas y hasta de tenaces malentendidos. <tNiego el progreson, declaraba recientemente Emi1 Cioran. <(Tomemos la ciencia, 10s medicamentos, la técnica médica.. . Antes la gente moria de su muerte; éste era su destino. Morian despreocupados. Ahora el hombre lleva una vida falsa ... Para 10 esencial, la cultura, la civilización, no es necesaria%? 5. Sobre la manipulación de las NT y sobre el peligro de su legitimación ideol6.. gica a través de múítiples versiones de un úníco ccpositivismo tecnolÓgico)>, ver eT excelente libro Noves Tecnologies. Risc i alternatives, recopilación dirigida por M. Medina, La Magrana, Barcelona, 1986, y, en general, las publicaciones de la Futldaci6 Bofill, promotora de éste y otros textos sobre el tema. Más ágrafas resultan, por contra, las tendencias (constatables en España, sobre todo en sus polos mis desarroUados) en favor de todo tip0 de ccopción tecnológica cero),, sobre todo en cuanto que proponen ((con qué éxito?) apearse del sistema y cevolver)> a la naturaleza, lejos del mundanal ruido, de 10s problemas comunes. 6. <<La Vanguardias, 21 de octubre de 1986. Es el conocido debate sobre cclas dos culturas)>: la de las ciencias y la de las palabras. Según Diirrenmatt, la ciencia sinterpreta a la naturalaab, pero se muestra incapaz de interpretar al hombre, respondiendo a su pregunta mis importante: jcórno vivir?, <<El País,, 23 de octubre de 1986. 7. ctEl País),, 12 de junio de 1986. Para un desarrollo de estas posturas ver, de *Papers)>: Revista de Sociologia Por otro lado están aquellos que apoyan incondicionalmente todo 10 que vaya en la línea de la innovación tecnológica: - O bien, desde un planteamiento cientifista, porque consideran la tecnologia como el nuevo factor dominante, es decir, como modelo e impulso (como meta y camino para un nuevo ordenamiento o oci al).^ - O bien, en aplicación de una mentalidad tecnocrática, porque el avance tecnológico actual clarificada, más que ningún otro factor en el pasado, 10s criterios necesariamente selectives de la evolución social, 10s criterios necesariamente jerárquicos del ordenamiento plitico y cientifico, según el encadenamiento saber = poder = saber? - O bien, se& el criteri0 neopositivista, tan en boga hoy en dia, que considera la tecnologia, una vez suprimido el primitivismo de 10s esquemas racistas o clasistas, como la única forma vigente de ideologia universal con capacidad de imponerse por igual en el norte y en el sur, en el este y el oeste?O Me apresuro a decir que 10 que aquí llamaré el <(Informe Castells)> (IC,) supera muy honrosamente todos estos obstáculos, haciendo gala de un equilibri~ que, por 10 que veremos, resulta actualrnente bastante difícil de encontrar. Tanto más cuanto que dicho estudio constituye, a todas luces, el primer trabajo de investigación sobre modernización tecnológica referido a España en su conjunto. La ponderación de juicio a la que aludo se refiere a 10s tres niveles siguientes: - A nivel de metodologia, 10s autores en ningún momento consideran la tecnologia como <(un nuevo determinismos sino únicamente como un instrumento (eso si: dominante, insoslayable y de uso urgente) de reorientación estructural cuya adjudicación social a tales o cuales actores sociales aún no estaria completamente definida. - A nivel conceptual, identifican la revolución tecnológica con la revolución social tout court y plantean una visión gglbalizadora de la tecnologia, en la cua1 no incluyen solamente las <tinvencionesn (útiles y procediinientos), sino también, y de forma indisoluble con 10 anterior, la organización de la producción tecnológica (mercado de trabajo, estructuración E. M. Cioran, Ensayo sobre el pensamiento reaccionario, Montesinos, Barcelona, 1986. 8. Es el discurso que presidia una reciente exposici6n de IBM en Barcelona sobre la utilización juvenil de la electrónica. 9. F. Vdespin, Nuevas teorias del contrato social: Rawls, Nozick y Buchanan, Alianza, Madrid, 1985. 10. A. Tofler, Avances y premisas, Plaza & Janés, Barcelona, 1983. ~Modernización tecnológica en España? empresarial, organización laboral) y las relaciones sociales que se general1 en virtud de 10s anteriores elementos. - Esto nos lleva a la dimensión política del IC: si es cierto que <<las opciones tecnológicas son esencialmente opciones sociales>>:' todo depcnderá de quién ordene 10s ordenadores. Las innovaciones tecnológicas constituirían (de momento) únicamente cambios técnicos. Lo que las haría <<socialmente inevitables)> seria su difusión social, su implantación masiva, su adopción como comportamiento y como lenguaje.12 0.3. El IC constituye un trabajo colectivo. Por tal razón, y a pesar de una perceptible unidad redaccional final, algunos puntos de vista se van explicitando de forma un tanto difusa o incluso, por momentos, sufren algunas fluctuaciones de criterio. Todo esto no impide que el IC resulte una pieza unitaria y que sus planteamientos sean suficientemente claros para todo aquel que lea con atención la densa obra. Esquematizando, se pueden encontrar tres planteamientos principales en la fundamentación del análisis: - La revolución tecnológica constituye un fenómeno inevitable (p. 373), para todo el mundo y especialmente para Europa y para España. Decir <(inevitable)> supone reconocer varias cosas: nos viene impucsta por un contexto mundial cada vez más interdependiente (pp, 119 y SS.); repetir moldes antiguos nos llevaria a problemas aún mayores que 10s que aparentemente nos está planteando (esto se refiere tanto a la reconversión técnica como al paro estructural) (pp. 171 y SS.); * en ciertas condiciones precisas y para resolver muchos problemas, se puede afirmar que la necesitamos: no podríamos concebir ningún futuro viable para España como sociedad fuera de la aplicación intensiva de las NT (p. 330). 11. Asi cornienza Europa 1995. Nuevas Tecnologias y cambio social. Informe FAST, Comisión de las Comunidades Europeas, FUNDESCO, Madrid, 1986, p. 11. Este estudio, más tdrico y global y con ciertos detalles de optirnismo transconflictivo,, constituye una pieza importante del dossier NT y enmarca europeamente el informe: aquí presentado. Son importantes las similitudes entre ambos. 12. Planea sobre el <{Informe Castells)> (IC) y sobre todo intento de tratamiento serio de estas temáticas, la clásica distinción schumpeteriana entre invención, innovación y difusión. Cf. su Business Cycles ..., MC Graw-Hill, Nueva York, 1939. uPapers)): Revista de Sociologia - La revolución tecnológica, actualmente en marcha, encuentra a España en una situación paradójica y difícil: una situación de atraso en la asimilación y, aiín más, en la producción de NT (pp. 77 y SS.); una mezcla de indiferencia al cambio tecnológico y de celeridad en su difusión (muy escasa reforma en la educación, en 10s esquemas prductivos, en la administración, etcétera, pero consumo Avido y a ritmo galopante de ciertos productos --¿útiles?, ¿fetiches?- de la microelectrónica, sobre todo a nivel doméstico (pp. 263 y SS.); una superposición de mutaciones, de conmociones y de crisis (fruto de la casi simultánea entrada de España en la democracia, en Europa y en el baile electrónico) que complican y diíicultan el análisis (p. 16). - Resulta necesario y urgente para España elaborar una política de desarrollo tecnológico (pp. 329-372): una política razonablemente <{nacionalista)>; una política firmemente basada en el sector público; una política integradora del esfuerzo privado. 1. PRESUPUESTOS DEL ANÁLISIS: LA <tREVOLUCI6N TECNOLOGICA>> COMO CAMBIO DE PARADIGMA 1.1. Vayamos por partes y comencemos por el principio. Más all6 de posiciones primarias y sin entrar en la actual polémica sobre las NT, el IC empieza caracterizando una ctrevolución tecnológica de características históricamente originales,. El IC <tconstruyes el concepto de revolución tecnológica (o de tercera revolución industrial) siguiendo una lógica ya bastante tradicional entre especialistas en esta materia,'3 vale decir centrando la atención en la búsqueda de un <(factor clave)> que explique esta ctinevitablen mutación y encontrándolo en el concepto de <tinforrna~iónn.'~ 13. Ver el <(Informe FAST,, ya citado. Ver también un libro editado por tres investigadores que participaron en la elaboración de dicho informe: P. A. Mercier, F. Plassard, V. Scardigli, La sociedad digital, Ariel, Barcelona, 1985, 121 pp. (cap. VIII). 14. <(Informe FAST),, pp. 81 y SS. ~Modernización tecnológica en España? Los elementos centrales de una definición comprensiva de revolución tecnológica serian, para el IC, 10s siguientes: <(Se trata de una serie de descubrimientos cientificos y desarrollos tec:- nológicos que afectan a 10s procesos en mayor medida que a 10s productos)> (p. 13), es decir, a 10s modos de producir y de gestionar e incluso a la misma estructura de la materia, como sucede con la biotecnologia, por ejemplo. Estos descubrimientos y estos desarrollos penetran por 10s resquicios de 10s procesos anteriores, incidiendo en todos 10s ámbitos .y niveles de la actividad humana. Más que un nuevo producto <aevolucione)> un mercado, seria más cierto afirmar que casi cada nuevo producto es consecuencia de 10s progresos cientiíicos alcanzados. <tSu materia prima, en 10 esencial, es la informaciÓn>> (p. 14). Asi, el objeto de la microelectrónica es procesarlgenerar información; el objeto de las telecomunicaciones es transmitirlintercambiar información; el objeto de la automatización es programar instrucciones y mensajes; el objeto de la biotecnologia es descifrar/reprogramar 10s códigos de la materia, et&- tera. Al decir <(informaciÓn)> no nos estamos refiriendo a la <ctransmisiÓn de datos, (comunicación) sino, fundamentalmente, al atratamiento de da.- tosa como base y criteri0 de elaboración tanto del cálculo científic0 como de la racionalización organizativa y de la productividad creciente de la actividad económica. De un <tdesarrollo basado en la cantidad (de energia, recursos naturales, trabajo, capital)%, se pasa a un ctdesarrollo basado en la calidad)> (es decir, en la capacidad cognoscitiva de actuar más eficientemente en el proceso de trabajo (p. 14). Esto implicar6 (aunque este estudio no siempre termine reconociéndolo, como veremos) que la revolución tecnológica no sea s610 un dato, una posibilidad, un instrumento en manos de quien logre utilizarlo mejor, sino también un motor generador de nuevas lógicas de relación social y de nuevos mecanismos de dominación. 1.2. No se trata, como podemos imaginar, de un mero <treajuste)> de anteriores modelos. Si se habla de <(tercera)> revolución industrial no se pretende hacer referencia a una serie de <(innovaciones incrementaless apoyadas en la lógica preexistente,15 se está hablando de un conjunto de 15. Siguiendo la lógica del análisis schumpeteriano ya mencionado, ver C. Pérez, <<Las Nuevas Tecnologías: una visión de conjunto, (pp. 43-89), en La Tercera Revolucidn Industrial. Irnpactos internacionales del actual viraje tecnológico, edición preparada por C. Ominami, Gel, Buenos Aires, 1986. Este grueso volumen representa una de las aportaciones más completas y mejor informadas aparecidas hasta este momento en castellano sobre el tema. Incluye una serie de análisis sobre la actualidad de cada una <(Papers)>: Revista de Sociologia <cinnovaciones radicales)> cuya presencia, como 10 ponen de manifiesto diferentes análisis, no podria explicarse por la mera acumulación o yuxtaposición de pequeños cambios anteriores." Se está hablando de una ruptura capaz de iniciar, como ya se está observando en buena parte del mundo desarrollado, un rumbo tecnológico nuevo. Se está hablando del inicio de un sistema tecnológico desconocido hasta ahora, el cua1 encadena las sucesivas innovaciones de acuerdo con una Iógica tan inédita como la descrita en el párrafo anterior.'? <c¿Cambio de paradigma?)> Si, desde el punto de vista sociológico, en la medida en que no se trata sólo de innovaciones puramente técnicas. Las innovaciones que aquí se tratan no sólo revolucionan 10s productos (considérese, por ejemplo, el rápido proceso de miniaturización actualmente en curso), sino también 10s procesos productivos, la estructura empresarial y las relaciones laborales. Es más, es mucho más: Las NT trastocan también la organización comercial, la organización y el estilo de la vida doméstica, 10s modos de relación social y política, la relación con 10s contenidos culturales, 10s modos de procreación, el lenguaje, la conciencia?* de las NT y sobre las respuestas nacionales de diversos paises desarrollados (incluido España) frente al nuevo escenari0 tecnológico. 16. Defendería el punto de vista que considera que el cambio social no es inevitablemente <<direccional)> o cccontinuo)>. No hay pruebas de que 10s macrocambios sem el producto acumulativa de reajustes mis pequeños. Vale decir: aunque estamos inmersos en una adeíinición de la realidad, dominante de tip0 evolucionista y organicista (y aquí ciertas tendencias del marxismo terminan dándose la mano con el liberalismo emanacionista de siempre, y ambos brindando optimistarnente por un ccprogreso)> percibido como ineluctable), no existe argumento experimental definitivo que permita pasar de la opinión/creencia/doctrina/fantasía a un criteri0 analitico fundado. Las discontinuidades se superponen a las continuidades. Hablar de cctercera revolución industrial, encierra todos 10s riesgos de la periodización: puede ayudar a reconstruir analíticamente la realidad, pero suele conducir a creer que la realidad ha sido afotografiada)>/c<reproducida)> por 10 que sigue sin ser mis que un mero artifici0 o artefacto analitico. 17. El IC describe el cambio, pero en nin& momento se detiene a desmigajar analíticamente sus propios presupuestos. Probablemente desbordaba el marco del encargo recibido. Pero seguramente habria de incluirse en un anáíisis que no s60 intentara informar, concienciar a la élite dirigente (política, científica, empresarial) sino comprender y reelaborar el problema en todas sus implicaciones. Y esto es algo que suele interesar bastante menos a un poder que, como cualquier otro, prefiere dotarse de nuevos medios de acción para sus fines antes que descubrir nuevos íines para sus medios. 18. El IC evita el doble escollo de la descalificación y del ditirambo. No cultiva ni el profetismo revolucionaria ni la ccprognosis)> a la Daniel Bell. Se limita a extrapolar a Espaiia 10 que ya sucede en otros paises. Porque, y esto el IC no 10 olvida, no estamos completamente inmersos en el nuevo ccparadigrna,: Estamos viviendo una ¿Modernización tecnoiógica en España? 1.3. Vale la pena detenerse un momento a sopesar la magnitud de este cambio.19 Sin que sea éste el momento de <(dibujar)> el nuevo paradigma, nos podemos limitar, de momento, como prudentemente 10 intenta el IC, a señalar algunos de 10s grandes temas que atraviesan las diferentes esferas de la experiencia humana (pp. 315-328). Si decimos que el proceso de cambio tecnológico actual <<revolucionaa la vida cotidiana, no nos estamos refiriendo únicamente (i10 cua1 ya es enorme!) a la reorganización de usos y costumbres como consecuencia de la progresiva implantación del llamado <thogar electrÓnico)> (pp. 264282). Estamos pensando en el desfase generacional con respecto a la asimilación y a la utilización activa de las NT; a la acentuación de las diferencia~ sociales y sexuales fruto del actual mdo de difusión de tales NT; a la individualización, la privatización y al relativo empobrecimiento de la vida social como consecuencia de la soluci6n de un número cada vez maycbr de situaciones fuera de la interacción social (gestión bancaria, visionamiento de peliculas, compras, reservas de viajes, información política, etcétera); a la transformación progresiva de la vida política en consumo de imágenes (aquí, de nuevo, puede servir de ejemplo el reciente debate sobre el estado de la nación)?' Si decimos que las NT <trevolucionans el aparato productivo, la administración y la gestión, no es solamente porque provoquen la progresiva suplantación de la energia mecánica por energia electrónica (seria reducir la automatización y la robótica a la mecanización característica de las dos revoluciones industriales precedentes). Se está pensando en algo que el IC enuncia al pasar (y que, luego, desgraciadamente, no analiza en todas sus consecuencias): <<Se abre la posibilidad histórica de hacer directamente productivo el trabajo intelectual, superando uno de 10s fundamentos esenciales de la división social del trabajo)> (p. 15);. La revolución industrial que se nos anuncia consiste en la industrialización de la información. La electrónica y las comunicaciones tienden a transformar considerablemente el -1argaetapa de transición, donde 10 nuevo tiende a imponerse, pero a condición de convivir prolongadamente con 10 antiguo. 19. C. BIack considera que <cel cambio ... que ahora se está produciendo, es de un alcance y de una intensidad como s610 ha experimentado la humanidad en dos ocasiones precedentess: <(La aparición de 10s seres humanes)> y <tel paso de las sociedades primitivas a las sociedades civilizadas)>. The Dynamics of Modernization: A Study ,in Comparative History, Harper and Row, Nueva York, 1966, pp. 1-34. Reproducido por Robert Nisbet (ed.), Cambio Social, Alianza, Madrid, 1979, 226 pp. 20. Sobre la transformación de la política en imagen caben opiniones tan dispares como 10s intereses y la ideologia de ios diferentes opinantes. Comparar la postura de J. Ramoneda, revista <(Saber)>, invierno 1987, pp. 45-50, con la de J. M. de Areilza, La democracia televisiva, <{El País)), 27 de febrero de 1987. uPapers~: Revista de Soaologia 3. HACIA UN DEBATI? ABIERTO SOBRE LAS <tNUEVAS TECNOLOGfAS)> 3.1. En ciertos ambientes intelectuales Y/O progresistas parece que <(todo el mundo)> se haya puesto a hablar en estos momentos sobre las NT. Al mismo tiempo se advierte, por contra, la ausencia casi total de un verdadero debate sobre sus implicaciones en la modificación de nuestra estructura económica y en la evolución progresiva de nuestros modos de vida. No es difícil darse menta de que las dificultades para abordar dicha discusión no residen, esencialmente, en factores exteriores (por ejemplo: trabas o reticencias planteadas por las élites encaramadas en la alta administración del Estado), sino en las dificultades que, en mayor o menor grado, cada uno de nosotros experimenta para comprender ese nuevo ámbito del pensamiento y de la acción, dada la gran cantidad de terminologia~ en buena medida desconocidas o inhabituales para nosotros. Nos exige razonar con una lógica que a menudo nos aleja de 10s cauces acostumbrados. Nos plantea disyuntivas que, muchas veces, ni siquiera identificamos como tales. Tendemos a visualizar las NT como la expresión de disciplinas excesivamente tecnificadas o excesivamente esotéricas (y que, en cualquier caso, nos provocan una sensación de ignorancia y de desconfianza). En dicha medida tendemos a dejarlas en las exclusivas manos de 10s <(especialistas)>. Cabria sospechar esta actitud oculta tras muchas adhesiones en bloque demasiado apresuradas, demasiado acriticas, a las NT, por parte de considerables sectores de nuestras intelectualidades progresistas. Espero, a estas alturas, haber resefiado suficientemente 10s abundantes méritos del IC. Entre ellos volvería a recordar, en destacado lugar, el hecho de representar la primera propuesta coherente y global, razonada y aplicable, de 10 que debería ser una politica progresista de desarrollo para la España de 10s próximos treinta años; de aquí su trascendencia histórica. Si me he permitido, sin embargo, ser critico en relación con ciertos aspectos del IC es, precisamente, por el peligro de recepción acrítica que encierra esta investigación (al mismo tiempo tecnicista y progresista) por parte de lectores demasiado acostumbrados a oponer un presente tecno16 gico manipulador contra porvenires definidos (desde la mera ideologia) como mis favorables, mis positivos y apetecibles, pero sin un futur0 realmente verificador. Para muchos no resulta todavía claro que un camino concreto de desarrollo tecnológico (el IC propone pistas precisas) es, justamente, 10 que permitiría transformar nuestras fantasias de futuros (10 mismo da que sean atemorizadas o esperanzadas) en realidades, pasando de actitudes mera- ~Modemización tecnológica en España? mente utópicas a posiciones positivamente políticas. Este pasaje de la utopia a una mayor conciencia s610 podrá producirse por medio de un debate. Al menos eso creo. 3.2. Tal debate, es evidente para todo el mundo, todavia esth pe:ndiente, siendo asi que resulta a todas luces indispensable (ya estamos rnetidos hasta el cuello en un proceso de cambio que, al comienzo de estas notas, calificábamos de <{inevitable)>), a todas luces urgente (la rampa por la que nos deslizamos puede llevar, en muy pocos aiios, o bien hacia un reforzamiento de las posiciones españolas en un contexto económico cada dia más internacionalizado, o bien hacia una extranjerización de nuestra economia, con la consiguiente pérdida de contenido nacional de 10s propios pilares institucionales). Tal debate, finalmente, parece posible. El IC afirma, reiteradamente, que la revolución tecnológica constituye, ah, un proceso abierto, con grandes posibilidades de incorporación por parte de la sociedad española (pp. 166 y SS., 335 y SS.). Sin que se pueda pensar razonablemente que podemos, ips0 jacto, situar a España en el pelotón delantero de 10s lideres de la revolución tecnológica (EE.UU., Japón y, en algunos casos, Reino Unido, RFA u Holanda), si, en cambio, se puede y se debe trabajar en la hipótesis de situar a España como potencia tecnológica de tip0 interme~lio.~~ 3.3. Un debate de este tip0 deberia ser impulsado desde el seno de 10s sindicatos, las universidades, las organizaciones empresariales, 10s partidos políticos, 10s ayuntamientos, 10s movimientos ciudadanos y, obviamente, la administración pública. Todo el tejido social deberia estar involucrado en una problemática que, de ninguna manera, puede seguir constítuyendo feudo de unos pocos técnicos y expertos. Pero, para que tal debate resulte abierto y productivo, no estaria de 30. La participación española en el proyecto <tEureka, (presencia activa en al menos 8 de 10s 30 proyectos en discusión) est6 poniendo de manifiesto amplias posibilidades de explotación de ctnichos)> concretos de desarrollo tecnológico. Algunos de 10s proyectos mis ambiciosos están encabezados por empresas espaiiolas, como es el caso de ctGaleno 2000s (sistema experto para el diagnóstico de enfermedades del aparato respiratori0 y cardiovascular) o de ctEurópolis)> (creación de un método de regulación del tráfico en base a un sistema informático muy avanzado, con vistas sobre todo a 10s Juegos Olímpicos de Barcelona y a Sevilla 92). En otros varios proyectlos, se intenta incluir participación española al considerarlos claves para el logro de ciertos objetivos nacionales, como por ejemplo, en 10s que persiguen 10s objetivos siguientes: robotización de la industria textil, IyD de un sistema europeo de láser con destino industrial y de ingeniería. Está de mis decit que España podrá beneficiarse del conjunt0 de 10s proyectos realizados en el marco de ctEurekaa, a nivel medico, industrial, educativo, etcétera. ~ ccPapers)>: Revista de Sociologia más observar ciertas reglas como las que, a titulo únicamente indicativo, propongo a continuación, Evitar las j~lsas alternatiuas. Las conversaciones de pasillo (que no, todavia, debates públicos) en torno a las NT se reducen, muchas veces, a cónclaves exclusives de grupos que, por utilizar 10s términos de Umberto Eco, podríamos designar como apocalípticos e integrados. Los <(integrados* 10 tienen clarisimo: la revolución tecnológica está en marcha; no sólo es inevitable sino que resultará definitivamente positiva, fuente de todo tip0 de progresos; todo el problema radicaria en incorporarse masiva y rápidamente a ella, entendiendo que sólo se puede hablar de <(costes>> si pensamos a corto plazo, ya que a largo plazo no podrá menos que significar la realización de las más ambiciosas esperanzas. bs <tapocalípticos>> también 10 ven claro a su manera: no es cierto que la tendencia sea tan inevitable como se afirma (también se podria pensar en modalidades reducidas de automatización de 10s procesos productivos, por ejemplo, de forma de disminuir el paro tecnológico); si observamos, en cambio, las lineas predominantes de la actual revolución tecnológica, entonces sí, está claro que el retraso de España en microelectrónica, informática y biotecnologia es irrecuperable y que nos dirigimos hacia una sociedad española especializada en ofrecer servicios (por ejemplo: turismo) a 10s polos tecnológicamente creatives de Europa, EE.UU. y Japón; de cualquiera de las dos formas la tendencia resultaria para Espafia mucho más negativa que positiva. Se trata de evitar, al mismo tiempo, el <<ramalazo primitivistan (volver a una sociedad pastoril dada la imposibilidad de llegar en buena posición a una sociedad tecnológica), y 10 que algunos han llamado el <cpragmatismo desarmado>> (aceptar como mal menor 10 que se considera inevitable, tratando de sacar de el10 el máximo beneficio). Y, para lograrlo, luchar contra la concepción mágica de la tecnologia (la tecnologia como bien supremo.. . o como mal supremo), adquiriendo unos minimos de cultura tecnológica que nos permitan comenzar entendiendo 10s problemas que se ~lantean.~' 31. Se obsetvan diversos <<estilos>> dentro de 10 que se podria entender como un considerable esfuetzo por socializar a las clases t6cnicas y dirigentes en la convicci6n de la necesidad de un profundo cambio tecnológico en España: - Cualquiera que lea asiduarnente la prensa podrá enterarse de la cantidad de propuestas, surgidas de las asociaciones empresariales, cámaras de comercio, y empresas electrónicas multinacionales, tendentes a las aplicaciones electrónicas para la solución t6cnica de problemas puntudes de organización de procesos productivos y/o de gesti6n. - Menudean igualmente las propuestas, surgidas de diferentes sectores de la administración pública, tendentes a la recalificaci6n técnica del personal en términos de ¿Modernización tecnológica en España? Entablar un debate teórico. Por todo 10 aludido anteriormente (2." parte de este articulo), se podrá entender hasta qué punto lo que se denomina revolución tecnológica cuestiona cierto evolucionisme emanatista y tempera cierto optimismo progresista: decir que el cambio tecnológico es un proceso abierto presupone entender que sus orientaciones definitivas no están aún totalmente definidas e implica afirmar que no resulta evidente ni ineluctable que de dichos carnbios se siga un progreso (entendiendo ccprogreso)> como mejora de las condiciones de la mayoria de la poblaciórl, a cualquier respecto que se esté hablando). Todo 10 cua1 nos lleva a la necesidad de reubicar el factor tecnológico dentro de una comprensión más flexible de la dinámica social en su ~0njuht0: relativizando su adscripción predominante a la esfera económica, por considerar10 como un factor englobante, que interviene de forma considerable y simultáneamente, en las esferas económica, política, cultural y mental; considerándolo como el factor actualmente más dominante dentro del devenir social; entendiéndolo, sin embargo, como no determinante, sino, en definitiva, reorientable en función de las prioridades políticas de la sociedad, fruto a su vez de la correlación de fuerzas entre 10s diversos sectores afectadais por 10s carnbios tecn~lógicos.~ aprendizaje de nuevas técnicas de administración y de nuevos procesos de organización y de gestión de políticas tecnológicas. - Van surgiendo, en mucha menor cantidad, iniciativas de planteamientos globales sobre la política tecnológica espaiiola y sobre la transformación tecnológica mundial, a cargo de movimientos, grupos y hasta cenádos que actúan en universidades (UAM, UCB, Menéndez Pelayo), en sindicatos y movimientos políticos (Conjer2ncia dWomes i Dones &Esquerra) o en grupos de investigación (Boííll, Fundesco, Esade, etcétera). 32. Es en este nivel teórico donde pueden acaso detectarse ciertas carencias qw dificultan la fundamentación de un debate como el que se propone. Algunas de ellas han sido mencionadas anteriormente: - Cierta fluctuación en 10 que a caracterización del Estado se refiere: <Constituye el Estado un <{instrumento de clasc), o solamente un <{instrumento posible, en mancs de 10s sectores mis dinámicos progresistas, sea cual sea en definitiva su extraccióo social? - Idéntico tip0 de fluctuación respecto a la comprensión del movirniento histórico: ¿Es posible mantener la idea de una ctclase abanderacías? <Es mejor, en cambio, suponer que la revolución tecnológica constituye una dinámica 10 suficientemente autónoma como para arrastrar por sí sola el carro de la sociedad, pudiendo ser conducida únicamente por 10s sectores capaces de seguir o de iníiuenciar su ritmo?; ¿o incluso apapersa: Revista de Sociologia Entablar un debate politica El ámbito de un debate realmente abierto y socializado no podria ser (no está de más recordarlo) 10s despachos, sino, más bien <tel ágora)>, el aire libre del encuentro social, sea en su versión netafórica y reducida del debate parlarnentario, sea sobre todo en su versión literal y callejera de discusión que se encarna en la vida ciudadana y en sus movimientos significatives. - Lo que, con motivo de la <tirrupción)> de las NT, se plantea con mayor urgencia es el control social de 10s procesos que aquéllas producen o al menos incentivan. Decir <(control social)> implica varias cosas: que 10s representantes sociales (sindicalistas, políticos, líderes ciudadanos, etcétera) conozcan a fondo las NT: sólo se domina 10 que se comprende; e que 10s sindicalistas integren el control de la renovación tecnológica del aparato productivo como una reivindicación central y decisiva en defensa de 10s intereses de 10s trabajadores, ligando dicha reivindicaci6n a fa rentabilidad social y a la repartición de 10s beneficios del aumento de productividad; 1 que 10s científicos sociales desarrollen sistemas de evaluación social de la tecnologia, capaces de ubicar con precisión 10s impactos directos e indirectos de las nuevas aplicaciones y de valorar comparativamente su rentabilidad social (desde el desplazamiento geográfico de mano de obra a 10s impactos ecológicos, pasando por las posibles mutaciones debidas a manipulaciones genéticas y por la investigación ergonómica destinada a bajar costes de la seguridad social, etcétera); que los enseñantes tomen en serio y aceleren su propia reconversión profesional, para poder acelerar la introducción de la informática en todos 10s niveles de enseñanza, como instrumento, como lenguaje y como proce- \dirniento heurístico, de acuerdo con reiteradas investigaciones en la materia; que 10s líderes políticos progresistas se esfuercen por desarrollar mecanismos de control político de la carrera armamentista y nuclear; que 10s líderes de 10s movimientos ciudadanos y de las asociaciones de consumidores introduzcan entre sus afiliados el gusto por el control poputai vez resulte mis adecuado pensar que una cosa es la dinámica del contlicto sociai y otra la del desarrollo cientifico? - Carencia de una concepción a un tiempo abierta y comprensiva dei <tcarnbio socials, donde una definición sociológica del factor tecnológico ocupe su lugar, todo su lugar y nada mis que su lugar: ~Constituye un factor dominante, determinante, englobante?, ¿y qué significan esos c~cativos? ~Modernización tecnológica en España? l lar de la vida ecológica y por el andisis critico de la utilización doméstica de 10s diferentes gadgets electrónicos. Un debate polític0 no podría limitarse a la implementación de acciones defensivas, las cuales, si son útiles y urgentes, producen un nivel de inñuencia limitado. Ha de contribuir directamente en la tarea de elaborar una estrategia tecnológica suprapartidaria. Igual que existe una política territorial, costera o de yacimientos, que se considera <{de Estado>>, asi debería diseñarse consensualmente una estrategia tecnológica basada en la defensa y el desarrollo de 10s intereses nacionales. Esto incluye diferentes contactos e investigaciones, amén de una rediscusión sobre las condiciones y caracteristicas de la presencia española en la Europa económica, militar y política a la luz del auge de las NT. Este debate político no podria evitar plantear las profundas transformaciones institucionales que parecen necesarias en Espaiia si de veras se quiere incentivar con éxito un procesa de adopción de nuevos procesas productivos, de gestión y de organización, basados en la llamada <(tecnologia de la información)>: transformaciones en la empresa;33 transformacianes en 10s d indicat os;^ transformaciones en el sistema edu~ativo;~~ transformaciones en el aparato administrativa del E~tado;~~ transformaciones en nuestra concepción de la vida social y política;" Entre la actitud del entreguismo fatalista y la táctica del avestruz, este debate puede ayudarnos a desarrollar una nueva postura: la del judoka38 que se enfrenta esquivando el bulto, soporta la embestida de su contrincante gracias a una gran flexibilidad y contraataca con velocidad utilizando sus extremidades y dejando a buen cubierto las zonas más vitales. Nos es aún posible convertirnos en judokas. No en vano España ha formado a algunos de 10s mejores judokas del deporte contemporáneo.. . 33. Instituciones como ESADE están pensando activamente en esta íínea. 34. Ver las sugerencias de M. Ludevid, La segona revolució sindical, <(Revista de Catalunya,, núm. 5, febrero 1987, pp. 11-21. 35. Ver, por ejemplo, el dossier Inteligencia artificial, educación natural, <(Cuabdernos de Pedagogia*, núm. 138, junio 1986, pp. 7-34. También núm. 134, 136, etc. 36. El IC trata de algunos aspectos técnicos de este proceso, pp. 292-302. 37. Movimientos como, entre otros, la ConferPncia ú'Homes i Dones d'Esquerru, de Catalunya, procuran plantearse modos de organización y orientaciones ideológicas que tengan en cuenta estas premisas. 38. Escuché esta propuesta a Josep Maria Vegara, en el curso de un debate público seciente.