De la metodología y las especies dimisionarias
Abstract
Crespán Echegoyen, José Luis
Full text
DE LA METODOLOGfA Y LAS ESPECIES DIMISIONARIAS José Luis Crespin Echegoyen (Universitat Autbnoma de Barcelona) Si existe algún fantasma que recorre 10s campos sociológicos, no cabe la menor duda que es el fantasma de la metodologia. Martillo de herejes y refugio de pecadores, matrona inflexible y cortesana complaciente a la vez, la metodologia se ha visto entronizada en el lugar principal de cada casa. La crisis, o mejor, las crisis que sacuden al cuerpo sociológico desde hace tiempo, han provocado la emergencia de un territorio sacralizado del que nadie discute su existencia y necesidad, pero acerca del cua1 no se consigue un mínimo acuerdo en 10 referido a su propia definición y consistencia: es el territorio de la metodologia. Asistimos, pues, más o menos perplejos, más o menos combativos, al momento estelar de un llamado debate metodológico en el que las más de las veces se vuelcan argumentos impertinentes traídos de otros ámbitm de debate. Ell0 provoca desasosiegos varios entre el personal y se traduce frecuentemente en descalificaciones y denostaciones genéricas respecto de la metodologia y de 10s metodólogos. Sea como fuere, la denostación corre pareja a la fascinación. Porque la metodologia, como dama frívola y esquiva, como personaje de mil caras, seduce y abandona. Habría otra lectura posible de la meto~dologia como autoseducción, como espejo, y en la que cada uno propone exactamente como modelo aquell0 que uno hace o es. De esta manera nos encontrariamos, además de inmersos en un juego de narcisos silenciosos, ante la imposibilidad manifiesta de comunicar a 10s demás nuestra verdad o nuestra belleza -para el caso es lo mismo-, pues serian absolutamente incapaces de
<<Papers)>: Revista de Sociologia comprenderla y compartirla absolutamente seducidos por la suya propia. Pero dejaremos este apunte de lectura para otra ocasión.' Cabe legitimamente preguntarse cómo puede haberse llegado a una tal situación de ambivalencia y, sobre todo, preguntarse cómo podemos encontrar la tangente de escape a este circulo infernal, que si bien no es seguro que nos vaya a conducir al paraíso sin escalas intermedias, sí por 10 menos nos pueda proporcionar una nueva perspectiva de la cuestión y, por 10 tanto, una posibilidad de redención. Con respecto a la primera pregunta hay que resaltar que la metodologia (permitasenos este singular impropio, pues seria más adecuado hablar de metodologias o de prácticas metodológicas) ha ocupado este lugar central y privilegiado en la medida que ejerce una triple función que en otras disciplina~ más consolidadas que la Sociologia ha ejercido y ejerce la teoria. En efecto, la metodologia ejerce, en el contexto de las ciencias sociales, una primera función de legitimación-exclusión. En una situación generalizada de incertidumbre cognoscitiva y normativa, el sistema de exclusiones, de rechazos, queda exclusivamente asignado a la dicha metodologia. En segundo lugar, la metodologia aparece como la garantia de <testar en uerdad)>. Es ésta una función complementaria de la anterior hasta el punto que, aun siendo diferentes, la una no tendría sentido plena sin la otra. No s610 se trata de expulsar a 10s falsos, sino además de garantim nuestra verdad. Y, finalmente, la metodologia tal y como hoy est6 conceptualizada, ejerce 10 que podríamos llamar la función de control de la producción del discurso sociológico. Es ésta una función de segundo grado que no opera tanto a nivel de sistema norrnativo estricto como a nivel de la negación de la posibilidad de producciones intelectuales anómalas o transdisciplinares. De alguna manera esta función no hace sino enmascarar una patente fobia interdisciplinar, haciendo aparecer una aparente y exclusivamente verbal filia transdisciplinar. La posibilidad del ejercicio de esta triple función se ha producido a partir de una situación critica del sistema cientgco que afecta no tan s610 a las ciencias sociales, conceptualizadas por algunos como de desarrollo preparadigmático, sino a la práctica globalidad de las ciencias. Esta crisis científica viene caracterizada por una triple dimensión: 1) un cierto agotamiento del paradigma cientííico dominante, 2) la quiebra de la hegemonia 1. Cuando estibamos dando 10s últimos toques a este escrito, ha llegado a nuestras manos un magnifico ejemplar de esta lectura narcisista: ctConsideracions sobre la crisi actual de la Sociologia,, de J. Estruch y S. Cardús, en Butlleti Informatiu de la Fundacid Jaume Bofill, Barcelona, 1984. Tal y como decirnos en el texto, dejamos ,su comentari0 para posterior ocasión.
De la metodología y las especies dimisionarias del modelo disciplinar y 3) la revisión de la relación sujeto-objeto en las prácticas del conocer. Conviene que nos entretengamos un minimo en cada una de ellas para poder explicar la ascensión a la centralidad de la metodología y, particularmente, qué metodología es la que se constituye como central. 1. Agotamiento del 'paradigma cientifico dominante Pasando por encima de la polisemia del termino paradigma, del que, como ha señalado Masterman: el propio Kuhn hace más de una veintena de usos diferentes, y reteniendo exclusivamente el concepto de modelo o ejemplo pautado, detectamos en el desarrollo científic0 actual la aparición de indicios mis que suficientes para entender que nos hallamos a las puertas de una fase de 10 que Kuhn denomina <(ciencia extraordinaria),. Resulta probada la emergencia de preguntas impertinentes a las que 10s científicos <(ordinarios>> no pueden dar respuesta o, incluso, no pueden formularlas en términos operativos por estar ubicadas en un contexto no significativo para el modelo con el que operan. Lo cua1 no es reducible a decidir la ilegitimidad de las preguntas en base a criterios de contenido de la ciencia <tordinaria)> o en base a criterios de adecuación del sujeto o sujetos sociales que las formulan, como todavia se postula desde numerosos ámbitos corporativos. La pmibilidad de formulación operativa y, por ende, de respuesta a tales preguntas obliga a operar en términos post-paradigmáticos con 10 que Lakatos ha denominado ctlógica de descubrimiento>>, que no siempre pretende la formulación de un paradigma de tip0 superior como pretende decir una cierta historia natural de la ciencia, Todo ello viene a demostrar la imposibilidad manifiesta de una ciencia <textraordinaria)> como desarrollo paradigmático de la ciencia <(ordinaria)> y obliga a abandonar la vieja ilusión de una normativa estricta aplicable a la resolución de no importa qué problema del ámbito disciplinar correspondiente. Esto plantea la incómoda disyuntiva de, o bien aceptar la incapacidad del paradigma con su metodología incluida, o bien aceptar que el mencic~ 2. Masterman, Margaret: 1975, <(La naturaleza de 10s paradigmas,, en Lakatos y Musgrave (eds.), La critica y el desarrollo del conocimiento, Barcelona, Grijalbo, PP. 159-201. 3. Kuhn, Thomas S.: 1975 (e.0. 1902), La estructura de las revoluciones cientificas, Madrid, Fondo de Cultura Econ6mica. 4. Lakatos, Imre: 1974, ctMetodologías rivales de la ciencia: las construcciones racionales como guia de la historias, en Teorema, vol. IV/2, pp. 199-214.
<(Papers)>: Revista de Sociologia nado paradigma es s610 una reconstrucción parcial de 10s objetivos y procedimientos utilizados por 10s hombres en sus prácticas de conocer. En cualquier caso, el dilema sólo tiene sentido en y desde un posicionamiento paradigmático y la imposibilidad de una resolución satisfactoria apunta claramente en la dirección del agotamiento antes mencionado del modelo dominante. Para nosotros resulta mucho mb sugerente, y también eficiente, seguir la propuesta de Feyerabend de csustituir 10s castillos formales en el aire, bellos pero inútiles, por un estudio detallado de las fuentes primarias en la historia de la ciencia)>, que, de alguna manera, entronca con la pretensión foucaultiana de una arqueologia del saber. 2. Qziiebra de la hegemonig del modelo disciplinar Tradicionalmente las diferentes disciplinas científicas se han construido y consolidado como resultado de una apropiación en exclusiva de ciertos objetos de conocimiento por parte de científicos que, necesariamente, se han visto obligados a formular o reformular un método propio e interno a la disciplina. Además de una posible lectura de la disciplinarización del conocimiento como manifestación de las ptácticas de poder social de 10s científicos, tal y como dice Foucault,6 cabria destacar con Cerroni 10 que tal proceso ha supuesto de <cdesarticulación del objeto)> y de ccpulverización del método),. Desarticulación del objeto en la medida que su instauración como elemento definitori0 de la disciplina supone, voluntaria o involuntariamente, su desarraigo del contexto, que es el que, precisamente, ha revelado a1 objeto como significativo y, en consecuencia, supone una pérdida notable de dimensiones sustantivas. Por otra parte, la exigencia de privatización de un método, las más de las veces sólo justificable como criteri0 de demarcación-exclusión legitimadora, supone una alteración profunda de una de las caracteristicas del método cientifico, a saber, su pretensión de universalidad. Pero, al margen de esta lectura del proceso de disciplinarización de la ciencia, hay que consignar otro fenómeno que es el que precisamente pone en cuestión la hegemonia de la disciplina como unidad estructurante de la 5. Feyerabend, Pau1 K.: ctFilosofía de la ciencia: una materia con un gran pasado,, en Teorema, vol. IV/l, pp. 11-27. 6. Foucault, Michel: 1970 (e.0. 1969), La arqueologia del saber, México, Siglo XXI. 7. Cerroni, Umberto: 1971 (e.0. 1968), fletodologia y ciencia social, Barcelona, Martínez Roca.
De la metodologia y las especies dirnisionarias ciencia. Tal fenómeno no es otro que 10 que podemos denominar la <trevuelta de 10s objetos)>. En efecto, 10s objetos de conocimiento se constituyen cada vez más como objetos contextuales, teórico-abstractos, con la consecuente pérdida de su inmediato referente material. Esta constitución de 10s objetos de conocimiento, que ya habia sido significada por Weber y otros autores en el terreno de las ciencias sociales, empieza a ser confirmada por científicos de las ciencias naturales como Prigogine y otros. De algún modo, esta transformación desplaza el criterio de demarcación de 10s objetos a 10s procedimientos de conocer tales objetos. La práctica científica disciplinar se ve obligada a utilizar como elemento central de estructuración la llamada metcmdología, tal y como hemos dicho anteriormente. Pero resulta obvio que éste es un criterio de exclusión mucho más laxo y, sobre todo, obliga a 10s científicos disciplinares a una práctica esquizofrénica en la que simultáneamente se ha de legitimar la validez universal del método científico y la existencia y necesidad de un método particular de la correspondiente disciplina. Es precisamente por este sesgo por donde empiezan a aflorar diferentes conceptualizaciones de la metodologia se& sea para uso interno de 10s miembros de una disciplina o para uso extern0 frente a otros colectivos. 3. La revisión de la relación sujeto-objeto en las prácticas del conocer El desarrollo del conocimiento científico, al menos del que constituye nuestra referencia temporal, se basa en el axioma innegociable de la existencia de una realidad externa al sujeto, verificable por no importa quien, siempre que utilice 10s mecanismos adecuados de observación. El modelo experimental supone la posibilidad de reproducción de situaciones exactamente iguales el número deseado de veces por parte del investigador. Ello implica la definición de una externalidad absoluta del objeto de conocimiento con respecto al sujeto que 10 realiza. La situación paradigmática es la de absoluta descontaminación del cientifico respecto de 10s objetos que estudia. La subjetividad, es decir, cualquier vinculación emo8. Weber dice textualrnente: <<No son las relaciones reales entre "cosas" 10 que constituye el principio de delimitación de 10s diferentes campos científicos, sino las relaciones conceptuales entre problemas., Weber, Max: 1965, Essais sur la théorie de la science, París, Plon. 9. Prigogine, Ilya y Stengers, Isabelle: 1983 (e.0. 1979), La nueva alianza, Madrid, Alianza Editorial. También puede verse Prigogine, Ilya: 1983, <<¿Tan s610 una ilusiÓn?)>, Czradernos fnfimos, 111, Barcelona, Tusquets.
<(Papers>>: Revista de Sociologia tiva entre sujeto y objeto, debe ser eliminada, puesto que constituye, según el paradigma, un obstáculo epistemológico de primer orden. Pues bien, hoy nos encontramos que, en la práctica científica, la experimentación, tal y como viene definida paradigmáticamente, est6 perdiendo su carácter de centralidad procedimental. Y el10 por diversas razones. En primer lugar por el propio carácter de los objetos, que, ademsis de su condición relacional teórico-abstracta, se sitúan en microescalas o macroescalas de imposible contrastación empírica por la via de la experimentación convencional. Pero es que además estas condiciones abren la puerta a un hecho, tradicionalmente denostdo en la práctica científica, como es la interpretación. Nos encontramos asi ante un hecho relativamente novedoso como es el de que todo proceso de producción de conocimientos es, sobre todo, un proceso de interpretación o, 10 que es 10 mismo, un proceso de producción simbólica s610 significable y comprensible a partir de la condición de historicidad del sujeto que 10 desarrolla. La coartada de una realidad exterior, reproducible y experimentable, independiente del sujeto ha comenzado a fracasar de manera generalizada y no sóo en 10s campos cientificos sociales donde siempre había planteado problemas importantes, sino también en 10s terrenos cientificos naturales, tal y como han puesto de manifiesto Prigogine y Wagensberg 'O entre otros. En tal situación s610 queda la opción de, o bien continuar peleando contra 10s molinos, aunque ya sepamos que no son gigantes, o bien hacer un planteamiento epistemológico constructivo, es decir, de posibilidad de producción de nuevo conocimiento que asume la mutua implicación entre sujet0 y objeto. Como apunta Ibáñez," esta mutua implicación no s610 no es denostable sino que es la condición que <{funda la posibilidad del conocimiento y extiende el campo de la observación a la propia subjetividad),. Pero aun siendo una condición necesaria, no puede ser entendida como suficiente, pues, por sí sola, no garantiza la eficiencia de un conocimiento que podria ser perfectamente incomunicable. Hará falta que nos dotemos de ciertos controles procedimentales como garantia de comunicación y posibilidad de comprensión de lo conocido y como posibilidad, asimismo, de alcanzar el acuerdo intersubjetivo que permita avanzar colectivamente en el conocimiento. 10. Wagensberg, Jorge: 1985, ctIdeas sobre la complejidad del mundoa Superinfimos, 3, Barcelona, Tusquets. 11. Ibáñez, Jesús: 1979, Más allá de la sociologia, Madrid, Siglo XXI.
De la metodologia y las especies dimisionarias UN PRINCIPIO DE DEFINICI6N Una vez esbozados 10s puntos críticos de la práctica cientííica actual y apuntado el proceso por el que la metodología se ha visto aupada a un puesto central y decisivo, quizá conviene empezar a dilucidar cuáles son 10s rasgos constitutivos de esta metodologia que aparece reclamada para funciones tan diversas. Para realizar tal ejercicio vamos a centrarnos en el terreno de las ciencias sociales, y más específicamente en la Sociologia, aunque esto no significa que vayamos a cerrarnos la posibilidad de realizar 10s excursos necesarios a 10s demás campos científicos. La primera constatación a hacer es la de que, efectivamente, resulta difícil, por no decir imposible, realizar una d&nición formal, sólida y consistente de 10 que se entiende por metodologia. Entre varias razones, debido a la diversidad de problemas que 10s sociólogos se plantean y a la diversidad de 10s niveles de reflexión en 10s que operan para afrontar tales problemas. En definitiva, encontramos que tanto la via de definición forma1 -10 que 10s metodólogos dicencomo la via de definición sustantiva -10 que 10s sociólogos hacenpresentan grandes dificultades de sistematización. De principio encontramos una utilización confusa de términos -método, métodos, metodologia, técnicasque no es sino el reflejo de la no resolución, tanto a nivel individual como colectivo, del problema de la relación entre teoria e investigación, Nuestra perplejidad ante tal confusión corre pareja a la de Grawitz:l2 <(No puede uno sino maravillarse del extremo desorden en este campo. La mayoria de 10s autores distinguen el método de 10s métodos. Con todo, se encuentra este termino utilizado para caracterizar unos procedimientos que se sitúan a niveles muy diferentes, en cuanto a su inspiración más 0 menos filosófica, a su grado de abstracción, su finalidad mb o menos explicativa, su acción en unas etapas más o menos concretas de la investigación y el momento en que se sitÚan.)> Resulta pues obligado considerar alguna via de sistematización conceptual que permita un principio de ordenación. Un primer principio ordenador es el nivel de reflexión en el que se desarrolan y producen 10s instrumentos analiticos. Bourdieu, Chamboredon y Passeron l3 plantean la existencia de tres niveles de reflexión --epistemológico, metodológico y tecnológicoorientados a tres finalidades u obje12. Grawitz, Madeleine: 1975, Métodos y Técnicas de las ciencias sociales, 2 vols., Barcelona, Hispano-Europea. 13. Bourdieu, P., Chamboredon, J. C., Passeron, J. C.: 1976 (e.0. 1973), El oficio de sociólogo, Madrid, Siglo XXI.
<<Papers)>: Revista de Sociologia tivos diferentes: la conquista contra la ilusión del saber inmediato, la construcción teórica del objeto y la comprobación empírica. Ibáiíez l4 plantea igualmente estos tres niveles, pero además 10s concreta en 10s ámbitos para 10s que resultan pertinentes las preguntas: ¿Para qué se hace? ¿Por qué se hace así? (Cóm0 se hace? En ambos casos lo que resulta evidente de entrada es que ninguno de 10s niveles de reflexión o, mejor dicho, las prácticas correspondientes a ellos, pueden funcionar de modo independiente, aunque efectivamente tienen una autonomia relativa. No obstante son frecuentes las concepciones y prácticas en las que 10s métodos y las técnicas utilizadas son completamente ajenos a la actividad teórica y, en consecuencia, les es concedida una vali'dez casi universal para no importa qué tip0 de problema teórico se tenga planteado. La referencia tópica a la abusiva utilización de la técnica de encuesta nos evita mayor explicitación. A partir de esta sistematización tenemos, pues, un principio de definición de la práctica metodológica como aquella que tiene como finalidad la construcción teórica del objeto y que debe dar justificación de por qué se desarrollan 10s trabajos de investigación de una determinada manera entre las múltiples posibles. Dicho de otra manera, la práctica rnetodológica debe tener como productos finales un objeto de investigación y un dispo6itivo analític0 justificado y estrechamente vinculado a aquél. A nuestro juicio, lo que puede resultar más clarificador de en qué puede consistir tal práctica metodológica es la caracterización, ni que sea mínima, de tales productos. Caracteristicas del objeto de investigación En primer lugar hay que considerar la diferencia entre 10s objetos tal y como se expresan en la realidad y los objetos constitutivos del interés investigador del sociólogo. Con ello no hacemos sino apuntarnos a una ya bastante importante tradición en la Sociologia que distingue entre cuestiones sociales y cuestiones sociológicas. El proceso de transformación de una categoria a la otra, que ha sido denominado de muy diversas maneras: reencantamiento, problematización, desenmascaramiento, complejización, etc., seria, pues, aquello que daria especificidad al trabajo de sociólogo y, sobre todo, diferenciaria la Sociologia de la pura reelaboración del sentido común, sentando la posibilidad de producir un conocimiento c(nuevo)>. Una primera vocación de la práctica rnetodológica es, pues, la de la transformación de 10s objetos sociales en objetos sociológicos, es decir, el dimen14. Ibáñez, Jesús: 1979 (op. cit.).
De la metodologia y las especies dimisionarias sionamiento de tales objetos en términos ~i~nificativos que trasciendan la pura percepción <tingenuan socialmente determinada de 10s mismos. Es esta rnisma característica de construidos y de no dados de 10s objetos de investigación la que nos ¿a las pistas de su constitución: no externos al sujeto, teórico-abstractos y contextualizados. Vayamos por partes. Si el investigador es el que construye el objeto, parece obvio que su propia subjetividad está implicada en tal proceso. Muchos han sido 10s que desde la Sociologia y otras ciencias, incluso naturales, han sefialado la importancia ¿e esta implicación, no ya como obstáculo tal y como se explica desde el paradigma dominante, sino como fundamento del conocimiento tal como hemos apuntado más arriba. A nosotros nos es especialmente grata la expresión del lingüista Sau~sure:'~ <(Es el punto de vista el que crea el objeto.)> Pues bien, una de las tareas primeras que debe afrontar la práctica metodológica es la de la explicitación y sistematización de la subjetividad del investigador, es decir, la base material sobre la que opera para construir su objeto. S610 el10 permitirá comprender el conocimiento producido en la medida que se sabrá no s610 10 que se dice sino, 10 que es más importante, desde donde se dice. La segunda dimensión constitutiva del objeto es la de su condición teórico-abstracta. Si el objeto de investigación ha de ser construido o producido por el investigador, quiere decir que su estructura sustantiva ha de ser una modelización, por 10 tanto teórico-abstracta, dinámica del comportamiento simultáneo de lm elementos intervinientes que el investigador determina como relevantes. Dicho de otra forma, la estructura del objeto no puede ser otra cosa que la propuesta teórica de un modelo de interacciones entre elementos significativos, o sea, un sistema de hipótesis. Desde esta perspectiva de la práctica metodológica el sistema de hipótesis no es algo adicional al objeto, sino que es básicamente la estructura del objeto de investigación. Y, finalmente, la tercera dimensión constitutiva del objeto es la de su naturaleza contextual. Decir que no puede darse la construcción de un objeto de investigación genérico, independiente del contexto social en el que se produce, es, de hecho, una trivialidad. Prácticamente Xa totalidad de 10s investigadores están de acuerdo en destacar la importantla del contexto en la definición del objeto. La pequeña diferencia está en que mientras para unos este contexto interviene como elemento modificadlor o mediador del objeto, sobre todo en la medida en que se trabaja con objetos sociales no sociológicos, para nosotros este contexto es constitutivo del objeto. El ob 15. Saussure, Ferdinand: 1981, Curso de Lingiiística General, Madrid, Akal.
<(Papers,: Revista de Sociologia puede resultar rnás ilustrativo, y seguro que de lectura mis ligera, intentar tipificar algunos comportamientos, bien entendido que 10s tipos que a continuación se describen no suelen darse en estado puro entre 10s sociólogos, sino rnás bien como combinaciones y variaciones de allos. Las descripciones que siguen pretenden ser un muestrario o bestiari0 amable y no exhaustivo de especies sociológicas al uso catalogables como <cespecies dirnisionarias)>. Todas ellas se caracterizan por un rasgo dimisionario especifico, si bien, como hemos dicho antes, 10 normal es encontrar hibridaciones varias. Los ingenuos ingeniosos Su principal rasgo dimisionario es el de no plantearse jamh que pueda haber una realidad rnás compleja que la que se manifiesta cotidianamente. Tratan principalmente de describirla de una manera ingeniosa de tal guisa que su discurso aparezca como original y novedoso, aunque de hecho no sea rnás que una sarta 'de trivialidades ya conocidas. Generalmente sus productos se caracterizan por no aportar nada nuevo al conocimiento e interpretación de 10s problemas, que, por 10 común, son tomados directamente de la vida misma sin mediaciones intelectuales que 10s puedan enturbiar . Son fervientes partidarios de la opinión de que la realidad habla por sí misma a condición de que sea interrogada sin trampa ni cartón, es decir, de modo neutral. Consecuentemente creen con íirmeza en la separación radical entre sujeto y objeto de la investigación y, en su variante más ingeniosa, acostumbran a tener grandes éxitos de ventas. Acostumbran a utilizar un lenguaje formalmente moderno y critico como apoyatura funcional para decir perogrulladas. La subespecie de <(no ingeniosos)> son además insoportables. Su principal característica es la de no definir jamás por sí mismos sus objetos de investigación. Se trata de una especie rnás taimada que la anterior, puesto que toman en préstamo, como sustitutivo del proceso de construcción, definiciones elaboradas por otros, para otros objetivos y otras finalidades, que casi nunca especifican. Su gran recurso es la cita erudita (con una media estimada entre 3 y 5 citas por página), que utilizan como elemento fundamentalmente defen-
De la metodologia y la:; especies dirnisionarias sivo frente a eventuales críticas. Acostumbran a tent:r un gran dominio* de la técnica de la analogia, con la que obran auténticas maravillas para ofrecer lecturas novedosas. Su gran problema es que finalmente suele quedar bastante claro que no saben de qué están hablando, pues les acostumbran a fallar lm cimientos conceptuales sobre 10s que construir, además de manejarse habitualmente con materiales de derribo, de desecho o impropios, que de todo hay en la viña del Señor. En general, suelen ser bastante superficiales --de ahí 10 de <(a la violeta)>--, aunque últimamente se est6 prodigando basitante la subespecie embolica que fa fort, que consigue ocultar bastante bien la superficialidad bajo una maraña espectacular, especular y heterogénea de citas y referencias. Suelen vivir a la sombra institucional y no tienen grandes éxitos de ventas, aunque, por 10 general, tienen bastante predicamento académico, Su característica más definidora es la de haberse quedado prendidos en una idea -a veces una tecnología específica, que de todo hayy se limitan a reducir todo su ámbito de preocupación a la reproducción, algunas veces ampliada, de dicha idea o tecnología. Acostumbran a ser fanáticos y dogmáticos, aunque no ignorantes, y ven a 10s discrepantes como auténticos enemigos a 10s que Eiay que combatir en todos 10s terrenos. Quizás porque la mera existencia de <(diferentes>> pone en peligro su propia seguridad. Son básicamente inseguros. Suelen ser reduccionistas y cualquier elemento de la realidad les sirve como pretexto para acabar hablando de 10 que siempre hablan o haciendo. 10 que siempre hacen. Suelen ser de corta vida pública si no se reconvierten, aunque hay casos de longevidad y éxito profesional -normalmente allende las fronterasadmirables. Se da una subespecie bastante daiiina constituida por individucs fascinados por la idea de la negación yy/ de la corrupción. Para ellos todo 10 que hacen 10s demás es negativo y corrupto y suelen acabar generando paranoias, 10 que 10s hace francamente inaguantables para vivir en comunidad con otras especies. No obstante se toleran bastante bien con 10s maniqueos debido a sus comunes aficiones depredadoras.
*Papers)>: Revista de Sociologia Los maniqueos Como apuntábamos antes, tienen rasgos comunes con 10s fascinados negativos, aunque 10s diferencia el hecho de estar mucho mh seguros de sí mismos. La depredación suele ser en estos individuos un brillante ejercicio de demostración de 10 mucho que valen. Su característica dimisionaria es la de no cuestionar jamás su propia posición frente a 10s objetos, muchas veces completamente visceral, lo que se complementa con la trivialización y desprecio de 10s argumentos o posiciones discrepantes. Suelen ser hábiles argumentadores y, como rasgo especifico diferenciador de 10s anteriores, tienden a amalgamar todo lo foráneo en una misma cosa, a la que tienden a calificar de perversa. En general son poco agresivos, aunque si se les provoca puden resultar altamente peligrosos, pues es sabido que no hay nada tan peligrcxo como un individuo poseedor de la verdad o, lo que es peor, convencido de ello. Suelen ser de producción corta y monotemática y muestran una tendencia exagerada a vivir en pequeñas colonias de adictos. Los hijos del s2'tuacionismo Aunque el situacionismo tuvo claramente definida desde el principio su condición de efímero, ha generado post mortem una especie que se caractteriza por intentar perpetuar, con carácter general, los rasgos de provisiomalidad e interinidad, 10 que no deja de ser una paradoja interesante. Así, el análisis concreto de situaciones concretas se ha convertido para la individuos de esta especie en un nuevo paradigma limitado estrictamente a la interpretación de fenómenos particulares. Aunque no lo manifiestan, su rasgo dimisionario más claro pasa por la renuncia a la posibilidad de comunicación de lo conocido, la renuncia a Iograr un acuerdo intersubjetivo y, consecuentemente, renuncian a la efisiencia instrumental del conocimiento. Suelen invocar la teoria psicoanalítica y a 10s etnometodólogos y muestran una afición especial por 10s problemas individuales o de pequeños grupos, que, según algunos, aunque no est6 confirmado, no revela otra cosa más que la transferencia hacia lo público de sus propias problemáticas individuales o grupales. Su instrumento preferido es la especulación, y entre ellos hay auténticos maestros especuladores. Tienen concomitancias con algunas especies de las faunas antropológica y filosófica, aunque por otra parte se suelen mostrar celosos guardianes del corporativismo sociológico. Muestran un cierto carácter gregari0 y no son agresivos.
De la metodología y las especies dimisionarias Los <(No me 10 mentes, veci~a), De las especies dimisionarias, ésta es la que está constituida por 10s individuos más simpáticos y felices. Acostumbran a manifestar ostensiblemente su perplejidad ante cualquier complejidad que se les plantee y prefieren no enterarse de la misma, reenviándola a 10s Campos competenciales correspondientes, que, por supuesto, nunca son 10s suylos. Su configuración dimisionaria es total y su instrumento preferido es el manual. Suelen fabricar productos reader's digest y acostumbran a tener cierto éxito profesional entre 10s consumidores de sociologia wash &- wear. Formalmente se reclaman interdisciplinarios, posiblemente por la necesidad que experimentan constantemente de relacionarse con expertos de 10s diferentes campos y temáticas complejas con 10s que se enfrentan. Acostumbran a ser público agradecido y gran consumidor de charlas, seminarios y conferencias, no porque tengan gran interés en complicar su cuadro teórico referencial, sino porque esa actividad les permite detectar presuntos especialistas y ampliar su red de conexiones interdisciplinares. En cualquier caso, son extraordinariamente sociables. Damos por finalizado, por el momento, el bestiari0 amable de especies sociológicas dimisio-narias. Esperamos que se entiendar que las diferentes especies mostradas no pretenden corresponderse con ningún personaje en concreto, aunque no nos es licito decir aquell0 tan sobado, pero mono al fin y al cabo, de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. De hecho, 10 que hemos pretendido es ofrecer una serie de reflexiones sobre nuestra propia práctica como investigador y conjurar a nuestros propios fantasmas para que cada cual pueda explorar sus propios limites. Sóo asi seremos todos capaces de dar un salto adelante, que buena falta nos hace.