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La estructura corporativa en la agricultura española

Moyano Estrada, Eduardo; Pérez Yruela, Manuel

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Moyano Estrada, Eduardo; Pérez Yruela, Manuel

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Nuestra aportación va a consistir en una breve exposición del contenido de una investigación mis amplia presentada como tesis doctoral en la Universidad de Córdoba con el titulo de <tCorporatismo y Agricultura: aproximación al caso espaiiol, (E. Moyano, 1982). Nos centraremos en tres aspectos de la citada investigación, que constituirán el contenido básic0 de las líneas que siguen. Primero, plantearemos brevemente el debate sobre el corporatismo o corporativismo y situaremos en 61 la posición teórica de la que hemos partido para la investigación desarrollada. Segundo, formularemos de forma esquemática las proposiciones fundamentales del marco teórico elaborado para dar explicación a la manifestación del fenómeno corporatista en la agricultura. Y, finalmente, trataremos 10 que han sido las relaciones entre las Organizaciones Profesionales Agrarias (OPAS) y el Ejecutivo en las negociaciones anuales de precios agrarios celebradas en España durante el período de transición democrática, por haber sido dichos encuentros el caso más típico de corporatismo que ha podido observarse en la agricultura espafiola. LA ESTRUCTURA CORPORATIVA EN LA AGRICULTURA ESPAÑOLA Eduardo Moyano Estrada y Manuel Pérez Yruela (Universidad de Córdoba) epapers,: Revista de Sociologia 2. ALGUNAS &FLEXIONES EN TORNO AL DEBATE CORPORATISTA Aun sin entrar de lleno en el debate sobre el <ccorporatismo~~ iniciado ya a principios de 10s setenta y enriquecido con gran número de aportaciones procedentes de posiciones intelectuales diversas,' si es conveniente situar en dicho debate la posición teórica de la que se ha partido para llevar a cabo la investigación antes citada. Una revisión de las más importantes aportaciones existentes en el debate corporatista permite observar cóm0 éstas se centran casi exclusivamente en 10s aspectos económicos del corporatismo, concretamente en las prácticas de la negociación y del pacto entre gobiernos, patronales y sindicatos sobre cuestiones relacionadas con la actividad industrial. La manifestación del corporatismo en otras esferas de la vida social, como la política, o en otras actividades económicas, como la agricultura, no ha sido, por 10 general, motivo de interés en dicho debate. Esta restricción de 10s estudios corporatistas plantea una doble problemática que afecta negativamente al progreso científic0 logrado en el debate. En primer lugar, está el problema del objeto de análisis, ya que la utilidad de la perspectiva corporatista para estudiar aspectos relacionados con el proceso de articulación de intereses a través de grandes organizaciones en esferas diferentes de la económica o en actividades distintas de la industrial, es puesta en duda al comprobarse que 10s conceptos de esa perspectiva no son aplicables al objeto que se desca analizar sino que, por el contrario, su fertilidad analítica se reduce a objetos de un ámbito mis restringida. Ello obliga a 10s investigadores centrados en otras esferas de la vida social a elaborar nuevos marcos teóricos, 10 que supone acuñar nuevos conceptos y definiciones e, incluso, nuevas tipologias. Así, surge un segundo problema, cua1 es la ausencia de acuerdo general sobre una definición del corporatismo. Existen, ciertamente, importantes definiciones del tema, unas más elaboradas que ottas, pero todas ellas son fruto de aproximaciones al corporatismo desde posiciones alejadas, que han impedido un cierto nivel de consenso teóri~o.~ Ambos problemas, el 1. Dado que otras aportaciones a este coloquio se centran en el debate corporatista, analizando sus mis importantes colaboraciones y posiciones teóricas, renunciamos a la posibilidad de exponer aquí una nueva revisión del mismo. 2. Buena muestra de la falta de acuerdo general sobre una definición de corporatismo puede observarse analizando las definiciones enunciadas por Schmitter, Winkler o Panitch, por citar las mis signiíicativas. Mientras que para el primer0 el corporatismo es un sistema de representación de intereses, para WinMer es un sistema econ6mic0, distinto del capitalismo y del socialisrno, y para Panitch es una estructura política dentro del capitalismo avanzado. La estructura corporativa en la agricultura espafiola del objeto de análisis y el de la definición, están relacionados. En efecto, la centralización del análisis sobre objetos limitados ha impulsado a 10s investigadores a la formulación de definiciones restringidas del corporatismo que, en el mejor de 10s casos, s610 tienen validez para estudiar la manifestación concreta del fenómeno de una manera parcial. Por todas esas razones, la posición teórica de la que aquí se parte es la de una concepción general del corporatismo que no reduce su objeto de análisis a una esfera concreta de la vida social, sino que pretende captar las nuevas formas de articulación de intereses a través de grandes organizaciones que pueden observarse, con mayor o menor relevancia, en todos 10s ámbitos de las sociedades capitalistas avanzadas. Desde esta posición teórica, el corporatismo se concibe como un fenómeno característic0 de las sociedades capitalistas avanzadas, pero no exclusiva de ellas, por el cua1 las grandes organizaciones de intereses --corporacionesostentan un cierto grado de hegemonia como elementos vertebradores del orden Dicha hegemonia se entiende como el resultado de un proceso de corporatización social, es decir, de articulatión de intereses a través de grandes organizaciones, en el que han intervenido diversos factores: la creciente división del trabajo, la concentración económica, las nuevas funciones del Estado, la implantación del modelo de sociedad de consumo, la división del mundo en bloques hegemónicos, la consolidación de 10s sistemas sociales imperantes, etc., mis algunas condiciones técnicas que la han hecho posible. Asimismo, en dicha posición teórica se admite que el corporatismo adquiere una dinámica propia en cada área o sector de actividad, de acuerdo con las peculiaridades de 10s procesos productivos que en ellos tienen lugar y de acuerdo con sus estructuras socides. No obstante dicha heterogeneidad, puede establecerse la tendencia general a que en cada área o sector de actividad se produzca una concentración de poder en unos cuantos centros de decisión, constituidos por las aípulas de sus respectivas pirámides de representación y !!jometidos a un alto grado de interde3. La posición teórica del corporatismo utiliiada en este trabajo ha sido ya formulada por S. Giner y M. Pérez Yruela en su libro La sociedad corporativa (Madrid: CIS, 1979). Los conceptos de ctcorporaci6n*, ccproceso de corporatización* y ccexpansión corporativa* han sido acuñados por estos autores y expuestos en la obra ya mencionada, por 10 que el uso que aquí se hace de 10s mismos ha procurado ajustarse a la definición enunciada por 10s citados investigadores. De entre dichos conceptos conviene señalar que por ctcorporación>> se entiende una organización de intereses caracterizada por: la pretensión de ser monopolia representativo, poseer un alto grado de especialización funcional y llevar a cabo una intensa coordinación imperativa sobre sus miembros, una interna divisi611 de las tareas organizativas y una jerarquización explícita y detallada. *Papers)>: Revista de Sociologia *enden~ia.~ Estas cúpulas decisorias entran en interrelación con las de otras áreas o sectores de actividad, estableciendo nuevos centros de decisión a un nivel superior y, asi, sucesivamente. En el vértice de este proceso piramidal se encuentra la cúpula del Estado como gran corporación que ejerce una coordinación imperativa sobre 10s diversos actores, con el objetivo de reproducir el sistema social imperante con el menor coste posible. Sin embargo, en el proceso de interrelación de las diversas corporaciones no se da un equilibri0 de poder e influencia entre ellas, ni el Estado juega un papel neutral en el mismo, sino que en dicho proceso se reffejan 10s sistemas de desigualdad social y económica dominantes, 10 que hace que tel corporatismo no pueda garantizar la estabilidad y la reproducción del sistema social al estar sus instituciones de representación/mediación permanentemente sometidas a 10s conffictos emanados de la propia naturaleza de dicho sistema.' El corporatismo no elimina, por tanto, 10s codictos sociales inherentes a la sociedad pero 10s modifica en la forma y en el contenido, radicando ahi, precisamente, su importancia como elemento fundamental de reestructuración del orden social. Así, el corporatismo hace que la dinámica conflictiva no tenga ya lugar mediante un enfrentamiento directo entre 10s diversos grupos de intereses, sino que esté mediatizada a través de organizaciones representativas intensamente corporatizadas, de manera que, en la práctica, el conflicte se reduce a una oposición entre las aípulas dirigentes de 10s grupos sociales en liza, oposición que puede manifestarse de muy diversas formas. En resumen, desde la posición teórica aquí utilizada, el corporatismo no es s610 la práctica de la negociación entre gobierno; sindicatos y organizaciones patronales, sino un fenómeno más amplio de reestructuración del orden social a través de grandes organizaciones de intereses, intensamente corporatizadas y fuertemente interrelacionadas. Fenómeno pre4. En la esfera económica, por ejemplo, y dentro de ella, en el sector industrial, d poder se concentra en las cúpulas de las organizaciones empresariales y de 10s sindicatos, las cuales están sometidas a un alto grado de interdependencia y participan en centros de decisión de divers0 rango. 5. La permanente conflictividad a que se ven sometidas las instituciones corp ratistas de representación/mediación introduce en su seno una situación de inestabilidad que afecta a la funcionalidad del corporatismo como elemento de estructuración del orden social en el capitalismo avanzado. Un anáiisis mis exhaustivo sobre este tema puede verse en el articulo de G. Lehmbruch, <(Liberal Corporatism and Party Government,, publicado en P. Schmitter y G. Lehmbmch, Trends toward Corporatist Indermediation (Londres: Sage, 1979) y en el de L. Panitch, ctTrade Unions and the Capitalist State,, publicado en New Left Review, enero-mano, 1981, pp. 21-43. La estructura corporativa en la agricultura espaiiola sente en todos 10s ámbitos de las sociedades capitalistas avanzadas, aunque con características peculiares en cada uno de ellos. 3. EL CORPORATISMO AGRARI0 La manifestación del fenómeno corporatista en la agricultura de 10s países capitalistas avanzados adopta unos rasgos caracteristicos. Bien es cierto que, al igual que en otros sectores de actividad, en la agricultura se produce una reducción del pluralisme representativo y la configuración de una estructura corporatista basada en grandes organizaciones de intereses. Pero a diferencia de otros sectores, la estructura corporativa de la agricultura presenta una mayor dispersión, ya que existe un mayor níimero de organizaciones de intereses en liza y una mayor debilidad de éstas, tanto a nivel macro como microsociológico, y que estas organizaciones tienen una estructura interna débilmente corporatizada y están sometidas a una permanente interferencia de agentes externos, con los que mantienen estrechos lazos de dependencia. Asimismo, la estructura corporativa agraria, aun presentando 10s rasgos típicos de un corporatismo de tip0 pluralista, está sujeta a un alto grado de intervencionisrno estatal que no tiene comparación con las estructuras corporativas de otros sectores. Para dar explicación a esta peculiaridad del corporatismo agrario, la investigación ya citada elaboró un marco teórico constituido por las proposiciones que a continuación se exponen de una manera harto esquemática: u) En el ejercicio de su influencia en 10s centros de decisión donde se formulan las líneas directrices de la política agraria, las organizaciones representativas de 10s diversos intereses agrarios muestran una gran debilidad frente a organizaciones de intereses no agrarios y frente a la Administración estatal, b) Esta debilidad puede ser explicada en base a un conjunt0 de factores cuya naturaleza es doble. Por un lado, están 10s factores de naturaleza econcjmica, referidos todos ellos a 10s diversos aspectos de la subordinación de la agricultura en el sisteina económico de 10s paises capitalistas avanzados. Subordinación manifestada, entre otras cosas, por la pérdida 6. Este apartado hará referencia al proceso de tuticulación de intereses de 10s distintos grupos de agricultores existentes en la sociedad rural, excluyendo del análisis a 10s trabajadores asalariados, cuyas peculiaridades exige un tratamiento aparte. <(Papers)>: Revista de Sociologia de hegemonia de la agricultura como actividad productiva: por su dependencia financiera y por su integración dependiente en el sistema agroalimentario. C) Por otro lado, están 10s factores de naturaleta social, relacionados de forma general con las dificultades que encuentra el proceso de articulación de intereses en la sociedad rural para crear organizaciones fuertes y bien consolidadas que actúen como interlocutores válidos e idóneos ante la Administración estatal y ante otras organizaciones no agrarias. Esta dificultad radica en el hecho de que en la sociedad rural el proceso de articulación de intereses puede verse como un proceso dialéctico entre dos tendencias: una, que favorece la dispersión de 10s agricultores en varias organizaciones de intereses y, otra, que hace tender el proceso hacia la concentración de todos ellos en una sola organización fuertemente reivindicativa de 10s intereses del secto~r agrari0 como un todo homogéneo. Entre 10s factores de dispersión pueden destacarse 10s siguientes: por un lado, la heterogeneidad de la agricultura desarrollada, tanto a nivel de la diferente orientación productiva entre las explotaciones agrarias como dentro de cada explotación, que dificulta la conciliación de problemáticas distintas en un programa reivindicativo común y favorece la aparición de organizaciones sectoriales; por otro lado, las peculiaridades de la actividad productiva agrícola y sus condicionantes fisicos -aislamiento y dispersión geográficos, fuerte dependencia del agricultor del ciclo productivo de su explotación, etc.-, que dificultan la construcción de una infraestructura organizativa dlida y bien articulada que recoja eficazmente las demanda~ heterogéneas del sector; finalmente, hay que considerar entre esos factores de dispersi6n la estructura de Ja propiedad de Ja tierra y las formas de tenencia, al plantear problemáticas específicas y diferenciadas a 10s pequeños, medianos y grandes agricultores, así como a 10s propietarios y arrendatarios. Contrarrestando 10s factores de dispersión están presentes ciertos elementos de carácter sociocultural e idedógico que hacen que el proceso de articulación de intereses tienda hacia la concentración. Unos elementos pueden estar relacionados con 10s sistemas de patronazgo y demás lealtades primordiales que, tradicionalmente, han caracterizado las relaciones sociales en el medio rural y que, en el caso de la agricultura desarrollada, 7. Indicadores de esa pCrdida de hegemonia de la agricultura como actividad productiva serían el menor porcentaje de la población activa agraria en la población activa total, su menor aportación relativa al PIB o el menor peso relativo de 10s intercambios comerciales agrarios en el comercio exterior. La estructura corporativa en la agricultura espaiiola no han desaparecido sino que se manifiestan de forma diferente.' Otros, sin embargo, pueden estar relacionados con el impacto que la ruptura del orden tradicional en el medio rural y la pérdida de hegemonia del sector agrario en el sistema económico general han tenido sobre las conciencias colectivas de 10s diversos grupos componentes de la estructura social rural, quienes adoptan actitudes comunes de recelo hacia agentes externos identificados con la sociedad urbano-industrial y en 10s que los agricultores personalizan las causas de su sometimiento a intereses que escapan de su propio control. Estas actitudes culminan en una tendencia generalizada a que los diversos grupos de agricultores se integren en una especie de <tfrente agrarion para defender 10s intereses de la agricultura como un todo, frente a otros sectores econ6micos? d) A pesar de las dificultades que encuentra el sector agrario para articuIar por si mismo sus intereses en organizaciones representativas fuertes y bien consolidadas, el buen funcionamiento del sistema económico y social en el capitalismo avanzado exige que del sector surjan interlocutores válidos e idóneos para participar en las instituciones corporatistas de representación/mediaci6n caracteristicas de este tipo de sociedades. Por ello, el proceso de corporatización en la agricultura se ve permanentemente interferido por otras dinámicas corporatistas, produciéndose así una especie de corporatización <<desde fueran del sector agrario en el que intervienen elementos del corporatismo estatal, así como de 10s corporatismos que tienen lugar en la esfera política y en esferas económicas distintas de la agricultura, persiguiendo todos ellos imponer en el sector agrario una estructura corporativa acorde con los objetivos particulares de 10s grupos que interíieren. Así, el corporatismo estatal ineerfiere a través de agentes corporatizantes, como las Cámaras Agrarias, o bien utilizando la baza del reconocimiento como interlocutores a organizaciones de carácter general y ámbito estatal o promoviendo nuevas organizaciones. Esta interferencia ha 8. Un ejemplo de esos factores de concentración puede observarse en la integración de pequeños agricultores en organizaciones dorninadas por grandes empresarios agrícolas, explicada, entre otras cosas, por la red de dependencias económicas establecidas entre estos dos grupos sociales, haciendo que el grupo en posición subordinada se vea obligado a aceptar las condiciones impuestas por el grupo dominante si desea continuar recibiendo 10s beneficios de dicha relación dependiente. 9. Esa tendencia a la creación de un ctfrente agrario~ en el terrcno sindical se traslada en determinadas circunstancias al terreno político con la creación de ccpartidos agraristas*. Para un anáiisis del comportamiento politico de 10s agricultores en el seno de las democracias occidentales puede verse Juan J. Linz, ccPattern of Land Tenure, Division of Labor and Voting Behaviour in Europe>> en <<Comparative Politicss, abril, 1979, pp. 365-430. ctPapers~: Revista de Sociologia perseguido objetivos tales como neutralizar la posible contestación a determinada~ medidas de política agraria, interfiriendo la participación y la representación de las organizaciones agrarias en 10s centros de decisión, o como tarnbién contrarrestar 10s factores de dispersión sin llegar nunca a favorecer la tendencia a la creación de un ctfrente agrarios, que representaria una amenaza para el logro de 10s objetivos de la politica econ& mica general. La interferencia realizada por el corporatismo político no estatal se refleja en el objetivo de 10s partidos políticos por crear sus bases de apoyo en la sociedad rural ante las sucesivas contiendas electorales.l0 Por su parte, el corporatismo económico no agrario interfiere con el propósito de canalizar o neutralizar las reivindicacicsnes de 10s diversos grupos de intereses agrarios por cauces que no pongan en peligro los intereses de 10s nuevos sectores hegemÓnicos." Los supuestos colltenidos en las proposiciones anteriores -subordinación económica, débil corporatización interna, interferencia de otras estructuras corporativasconstituyen, en definitiva, 10s elementos básicos del marco teórico elaborado para analizar la manifestación del fenómeno corporatista en la agricultura de 10s paises capitalistas avanzados. Tales proposiciones deberán ser contrastadas empíricamente con el estudio de casos concretos para comprobar su validez como elementos explicativos de 10s hechos sociales que son objeto de atención en el debate en torno al corporatismo. 10. La estrategia empleada por 10s partidos políticos para interferir en el proceso de articulación de intereses que tiene lugar en la agricultura, varia desde Ia promoción de organizaciones de agricultores ideológicamente afines hasta la colocación de sus militantes en 10s puestos diiectivos de organizaciones ya constituidas. En la elección de la oportuna estrategia por parte de 10s partidos políticos internienen variables tales como la posición ideológica de cada partido y su correspondencia en la estructura social mral, su capacidad de influencia en 10s centros pollticos de decisión o 10s recursos utiliiados para ejercer dicha capacidad. 11. La interferencia del corporatismo económico no agrario se analiza de forma exhaustiva en la investigación ya citada, donde se formula, incluso, una tipologia de la misma, expresada en estas tres categorias de interferencia: extraorganizativa, intraorganizativa e interorganizativa. La estructura corporativa en la agricultura espaiiola 4. EL ANALISIS DE UN CASO EMPIRICO: LAS NEGOCIACIONES ANUALES DE PRECIOS Y D.EMAS MErlIDAS DE POLITICA AGRARIA ENTRE LAS OPAS Y EL EJECUTIVO EN ESPARA Durante la transición democrática en España las relaciones entre las Organizaciones Profesionales Agrarias (OPAS) y el Ejecutivo han tenido como punto culminante las negociaciones anuales para determinar 10s precios de 10s productos agrarios sometidos a regulación oficial y pars fijar otras medidas de política agraria no circunscritas al Brea de la política de Frecios. Estas reuniones han constituido el caso más significativo de la manifestación del corporatismo en la agricultura espaiiola, plasmándose en ellas las peculiaridades de dicho fenómeno y representando, por tanto, un interesante laboratori0 para contrastar empíricamente algunos de 10s elementos contenidos en el marco teórico anteriormente expuesto, Para comprender la dinámica que ha tenido lugar en las denominadas <tnegociaciones de precios agrarios* entre las OPAS y el Ejecutivo es necesario plantear, previamente, las claves técnicas que están presentes en dichas reuniones. Con estas claves técnicas se quiere dar respuesta a cuestiones tales como: por qué se ha negociado, quiénes han sido 10s actores participantes, dónde se han llevado a cabo esas negociaciones, qué y cómo se ha negociado. Estas respuestas permitirán abordar, más adelante, con un mayor rigor, el aspecto sindical de dichas negociaciones y su dinámica a lo largo del período cortsiderado.12 En primer lugar, hay que señalar que la intervención del Estado en la agricultura es tanto una exigencia del propio sector agrari0 como un imperativo del sistema económico y para llevar a cabo esa intervención el Estado, a través de sus oportunos organismos, aplica determinados instrumentos de política agraria. La política de precios es uno de esos instrumentos y dado su carácter de breve temporalidad, al tener que ajustarse a las peculiaridades de cada campaña agrícola en contraste con la política 12. Como se ha señaiado, el período considerado en esta investigación es el de la transición democrática iniciada con el advenimiento de la monarquia parlamentaria y culminada, según el criteri0 de muchos investigadores que aquí se comparte, con la victoria del PSOE cn las elecciones de octubre de 1982. Por tanto, las negociaciones de precios celebradas en 1983 no son objeto de anáiisis, aunque comparten. muchas de las caracteristicas manifestadas en las anteriores. apapers*: Revista de Sociologia incrementos de precios iban a representar al Tesoro Público. En Ia actitud de 10s representantes del Ministeri0 de Agricultura, Pesca y Alirnentación intervenían elementos de racionalidad técnica y económica. Por ejemplo, procuraban que no se desequilibrase en exceso la relación ofertademanda en 10s diversos productos, no admítiendo, por tanto, incrementos altos en productos claramente excedentarios para evitar que aumentase su superficie de cultivo y, por ende, su oferta. Desde el lado de las OPAS puede decirse que ha existido clara conciencia de que no había posibilidad alguna de modificar 10s planteamientos de la Administración respecto al incremento promedio del nivel de precios agrarios. La escasa consdidación de sus estructuras organizativas, su bajo nivel de implantación y su dispersión y heterogeneidad son elementos que explican la debilidad negociadora de las OPAS, a 10s que habría que añadir su dificultad, por la peculiaridad de la actividad agrícola, para mantener una actitud firme de presión en defensa de sus reivindicaciones. Todo ello, junto con la composición de las <(mesas, negociadoras en las que 10s representantes de las OPAS estaban en franca minoria y, en ,el mejor de 10s casos, siempre la Administración era mayoritaria frente al sector privado,'' ha hecho que el objetivo negociador de las OPAS haya estado centrado en influir en la distribución del incremento promedio entre cada producta. En este tema surgian importantes discrepancias, como se verá más adelante, dado que las características socio-económicas de las bases sociales a quienes cada OPA representaba hacían que estuviesen especialmente sensibilizadas en la problemática de aquellos grupos de productos que son la base del tipo de agricultura que aspiran a defender. Asi, la situación de la oferta y la demanda en cada producto, la evolución de sus costes de producción y la situación del nivel de 10s precios de mercado en comparación con el de 10s prerios de regulación, plantean problemáticas específicas para cada producto sobre las que varia la sensibilidad de unas organizaciones a otras, al ser variable la repercusión del incremento de sus precios en sus respectivas bases sociales. Finalmente, un aspecto económico fundamental de las negociaciones ha sido el relacionado con las denominadas <cmedidas complementarias>>, de las que ya se ha hecho referencia. Sobre este tema si que se entablaba una verdadera negociación entre la Administración y las OPAS especialmente, 18. Desde la institucionalización de las negociaciones con su traslado al FORPPA, Ias sucesivas mesas negociadoras han estado constituidas por quince representantes de la Administración y catorce del sector privado, de 10s cuales cinco correspondían a las OPAS y 10s nueve restantes a la representación de las Cámaras Agrarias y de Comercio, Cooperativas, Sociedades Agrarias de Transformación, Agrupaciones de Productores Agtarios, Industrias Agroalimentarias, Amas de Casa y Consumidores. La estructura corporativa en la agricdtu~a espafiola manteniéndose, por 10 general, al margen el resto de 10s participantes. Dado el carácter de <tcajón de sastre)> de dichas medidas, en donde puede caber todo y no caber nada, las OPAS intentaron compensar por esa via 10 que no podían lograr por via precios. Así, cada organización, de acuerdo con su peculiar visión de la política agraria y su específica sensibilización sobre 10s diversos aspectos de la problemática del sector, procuraba introducir en este capitulo un conjunto de medidas que cccomplernentase)> 10s incrementos de bs precios agrarios y se tradujese en compensaciones económicas a 10s grupos de agricultores que representaban. A través de estas medidas, las negociaciones trascendían el ámbito de la política de precios para entrar en el terreno de la de estructuras y, en ocasiones, incluso en cuestiones que escapaban a la propia política agraria, como ha sido el caso de 10s temas relacionados con la Seguridad Social Agraria. La inclusión de las <tmedidas complementarias>> en las negociaciones entre el Ejecutivo y las OPAS puede decirse que ha sido una conquista de estas últimas y el carácter de <ccajÓn de sastren de esas medidas ha constituido, en cierto modo, una baza negociadora importante de las organizaciones. Por estas razones, tras el lapso negociador de 1980, explicado, entre otras cosas, por el flagrante incumplimiento de las medidas negociadas el año anterior, el Gobierno aprovechó el mandat0 parlamentari0 de institucionalizar sus relaciones con las OPAS y trasladó, como se ha señalado, las negociaciones al seno del FORPPA, con 10 que reduda el rango decisori0 de 10 acordado en ellas y acotaba el conjunto de temas que podian ser incluidos entre las ctmedidas complementarias>>. En esta nueva situación, la actitud de 10s representantes de la Administración en el tema de las <tmedidas complementarias)> ha estado condicionada por el peso que dichas medidas representaban, en términos económicos, al Ministerio de Hacienda, que era el que imponía el <(techo>> máximo a su cuantía global. La polémica fundamental que ha estado presente en el período considerado, no sólo entre OPAS y Ejecutivo sino en aquélias entre sí, sobre el tema de las <tmedidas complementariass, se ha centrado en el cumplimiento de las medidas acordadas en las negociaciones. A diferencia de 10s acuerdos sobre 10s incrementos de precios de 10s productos regulados, que erm rápidamente aprobados, parcial. o totalmente, en el Consejo de Ministros siguiente a las negociaciones y tenían aplicación inmediata y tangible para 10s agricultores, el cumplimiemo de las emedidas complementariass acordadas dependía de la voluntad de la Administración, concretamente del Ministerio de Agricultura, y de la supervisión y seguimiento que las OPAS podían realizar a 10 largo del año. Tras la experiencia de las dos primeras negociaciones en las que el grado de lncumplimiento de las itmedidas complementarias)> fue muy elevado, las OPAS procuraron que cada uPapersn: Revista de Sociologia medida acordada estuviese acompañada de la creación de la correspondiente comisión de seguimiento y del establecimiento de plazos para su cumplirniento por parte de la Administración. No obstante esta exigencia de las OPAS, la realidad ha sido que 10s escasos recursos organizativos de éstas han &cultado, en gran medida, que en la prhctica pudiesen llevar a cabo un firme seguimiento y un control de las medidas acordadas. De esta manera, la importante baza negociadora que representaba para las OPAS la inclusión de las <tmedidas complementarias>> perdia eficacia a la hora de hacerlas cumplir, lo que ha sido causa de no pocos conflictes entre las organizaciones e, incluso, en el seno de cada organización. Conflictes motivados por 10s diferentes puntos de vista sobre la conveniencia de basar la postura negociadora ante la Administración en la conquista de medidas de difícil cumplirniento, en perjuicio de aumentar la presión sobre el logro de inaementos mayores en 10s precios de 10s productos agrarios. Las diversas estrategias utilizadas por la Administracidn en sus relaciones con las OPAS y la diferente actitud de éstas ante el conjunto de temas que componen las negociaciones, sólo pueden ser explicadas en su totalidad si se hace, además de 10s anteriores, un análisis polític0 y sindical de las mismas. En las líneas que siguen se procederá a exponer 10s aspectos sindicales y políticos que subyacen en cada negociación, utilizando para el10 una dimensión temporal para ir viendo el contenido cambiante de la dinámica que ha tenido lugar entre las OPAS y el Ejecutivo. Entre estos aspectos se comentarán aquí 10s relacionados con: a) el intervencionismo estatal en dichas instituciones corporatistas de negociación; b) la mutua legitimación entre las OPAS y el Ejecutivo; c) la dispersión y diferenciación sindical de las OPAS participantes, y 8) la institucionalización de las negociaciones y las formas de interferencia corporatista. a) Como se ha señalado anteriormente, las negociaciones de precios agrarios entre las OPAS y el Ejecutivo se iniciaron en febrero de 1978, bajo la presidencia del ministro Martinez de Genique, como resultado de 10s Pactos de la Moncloa. Desde entonces, sobre todo en las de 1978 y 1979, el intervencionismo estatal en esas instituciones corporatistas de negociación ha sido manifiesto y ha constituido un elemento de gran importancia para comprender la dinámica que en ellas ha tenido lugar. Las negociaciones de 1978 y 1979 pueden ser consideradas como aobras personales)> del ministro de Agricultura, Lamo de Espinosa. En La estructura corporativa en la agricultura española: efecto, cuando entró en el citado Ministerio, en mano de 1978, traslad6 las recién comenzadas negociaciones de precios desde el FORPPA, donde se iniciaron, a la sede ministerial, recibiendo por ello el calificativo de <(mesas o pactos de Atocha)>. Su objetivo fundamental era lograr con esas negociationes un verdadero impacto ante la opinión pública y, especialmente, ante la clase política, mostrando el modelo de cómo debia llevarse a cabo ese tip0 de relaciones con las organizaciones de intereses para sacar adelmre, de forma negociada, 10s importantes y, al mismo tiempo, conflictivos temas de política agraria. Para ello rodeó de espectacularidad la negociación, a la que dio amplia difusión en 10s medios de comunicación, y seleccionó detenidamente las relaciones con las OPAS convocadas. En esta etapa inicial del sindicalisme agrario, las organizaciones de intereses hegemónicas en el sector eran la COAG y la CNAG, por lo que basó en éstas toda la dinámica negociadora, habiendo incluso llegado a acuerdos con ellas previamente a la celebración de las negociaciones de precios, a fin de culminar con éxito dichas negociaciones. Las negociaciones de 1979 fueron planteadas de forma similar por el ministro de Agricultura y tarnbién se celebraron en la sede de dicho Ministeri~. Sin embargo, la dinámica de las relaciones con las OPAS cambi6 sustancialmente por parte del ministro, como consecuencia de 10 que represent6 la celebración entre ambas negociaciones de las elecciones a Cámaras Agrarias, que tuvieron lugar a fines de mayo de 1978. Dada esta situatión, las negociaciones de 1979 se caracterizaron por una dínámica diferente a las anteriores; ya no se basaron en 10s pactos con la CNAG y la COAG sino que la ausencia de éstos posibilitó otros nuevos y la aparición del protagonismo del resto de las organizaciones participantes, es de&, del CNJA, que repetia la participación, y de UFADE y FTT, que asistieron por primera vez. En el año 1980 no hubo negociaciones propiamente dichas sino que las OPAS integradas en el denominado <(Frente Agrarioo -compuesto por CNAG, CNJA, UFADE y FTTfueron convocadas a unas <(mesas consultiva~)> en la sede del FORPPA para determinar 10s incrementos de 10s precios agrarios de forma escalonada, sin negociación global previa dei cccuadro macroeconómico~>. El alto grado de incumplimiento de las <(medidas complementariasn acordadas en las negociaciones del año anterior, el elevado incremento de 10s precios de 10s inputs producido y el bajo nivel de incremento general de precios agrarios impuesto por el Ministerio de Economia al de Agricultura, explican, en gran medida, d interés del ministro Lamo de Espinosa para evitar la celebración de unas negociaciones que se vaticinaban intensamente conflictivas. Si a 10s hechos anteriores se unen la debilidad real de las OPAS, 1:ras el auge de la etapa inicial, y el am- .<&'apers, : Revista de Sociologia biente sindical, especialmente tenso por las movilizaciones promovidas por la COAG en protesta contra, y para contrarrestar, el ctFrente Agrario)> formado por el resto de las organizaciones, se obtiene un amplio cuaáro explicativo del cambio en la estrategia del Ejecutivo ante las OPAS y la impotencia de éstas para oponerse al mismo. En 1980, por tanto, s610 hubo consultas entre la Administración y algunas OPAS y no una negociación global sobre la problemática del sector agrario, 10 que se tradujo, en la práctica, en un incremento sensiblemente más bajo que 10s aiios anteriores en el nivel general de 10s precios agrarios y la ausencia de compromisos sobre <tmedidas complementari as^>. A partir de la moción presentada por la oposición en el Pleno del Congreso de 10s Diputados del 24 de octubre de 1980, y asumida parcialmente por el Gobierno, se promulgó el decreto de reestructuración de 10s Órganos de gobierno del FORPPA -Consejo General y Comité Ejecutivo y Financieroy se acord6 trasladar, de forma definitiva, las negociaciones entre las OPAS y el Ejecutivo al seno de dicho organismo autónomo de la Administración, institucionalizándolas e introduciendo en ellas la interferencia de nuevos grupos participantes. Desde ese momento, en 10s Gos 1981 y 1982 se celebraron con normalidad en el FORPPA las negociaciones de precios agrarios y <tmedidas complementari as^> en el seno de la denominada Comisión Especializada, equivalente, en cuants a su composición, al Consejo General del FORPPA, dado el temor por parte de la Administración de que las impugnaciones presentadas a la composición de dicho Consejo invalidaran 10s posibles acuerdos tomados en el mismo. Como se ha señalado, la nueva otientación de las negociaciones significó una nueva dinámica en la que ha estado ausente el protagonismo personal del ministro de turno, como se puso de manifiesto en las celebradas en 1982, a pesar de que poc0 tiempo antes de las mismas se había producido un cambio ministerial. 6) Una vdoración político-sindical de las negociaciones celebradas en el periodo considerado tras el oportuno análisis del contenido de 10s discursos emitidos por las diversas organizaciones agrarias participantes, permite afirmar que su dinámica ha descansado, fundamentalmente, en la legitimación mutua que dichas negociaciones han representado para el Ejecutivo y para las OPAS. Desde el lado del Ejecutivo, las negociaciones han significado una forma de legitimar su política agraria en una etapa de transición política desde un régimen autoritari0 a otro democrático, en la que, precisamente, el partido encargado de dirigir el proceso de reforma ha estado constituido por personas y grupos estrechamente vinculados al anterior régimen y, por tanto, necesitados de legitimar socialmente las nuevas directrices de su política. Esta necesidad de legitimación social por La estructura corporativa en la agricultura espaiiola parte del Ejecutivo ha estado, aunque no exclusivamente, en la base explicativa de mantener unas negociaciones con las OPAS, que si bien fueron iniciadas por mandat0 de 10s Pactos de la Moncloa también es cierto que pudieron no establecerse, dado que la firma de tales pactos no significaba una fuerte autoridad para su cumplimiento, como ocurrió con otras cuestiones acordadas en ellas. Por parte de las OPAS ha sido unánime el reconacimiento de su débil posición negociadora en dichos encuentros con el Ejecutivo y de la escasa capacidad de influencia en unas cuestiones relacionadas con la polftica de precios, sobre las que previamente existia un importante condicionarniento por parte de 10s objetivos generales de la Política Económica. Sin embargo, también ha sido unánime la necesidad de participar en ellas por cuanto esas negociaciones constituían una fundamental razón de ser ante sus bases saciales y, tal vez, la única oportunidad de aparentar erigirse en grupos de presión en 10s centros de decisión desde donde fluye la política agraria del país. Además, las negociaciones han sido la motivación principal para que las OPAS estudiasen en profundidad la problemática agrícola española y conociesen 10s planteamientos económicos de 10s que elaboran la política agraria, asi como, han sido ocasiones para que las agricultores participasen directarnente en la resolución de 10s problemas que les afectan. C) Las posiciones de las OPAS ante 10s temas que se han debatido en hs negociaciones de precios agrarios se diferencian entre sí de acuerdo con sus específicas filosofias reivindicativas. En efecto, las diferencias profunda~ en las filosofias reivindicativas y formas de concebir la política agraria que existen entre 10s sindicalismos <(de clasc>>, <tempresarial>> y <<reformista>> tienen su reflejo en las respectivas actitudes mantenidas en las mesas negociadoras celebradas en el período considerado. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, aunqut: hay elementos 10 suficientemente comunes en 10s discursos de las OPAS para establecer la tipologia anterior, en la práctica negociadora la dispersión ha sido mayor, ya que, además de las diferencias profundas de tip0 ideológico a las que responde con cierto rigor la citada clasificación, se ha producido en esa dinámica la inevitable competencia entre organizaciones de un mismo tip0 de sindicalismo con el objetivo de consolidar o acrecentar su iduencia en 61, en perjuicio de la que poseía la organización competidora. Así, no puede hablarse de una posición Única del sindicalismo <(de clasc)>, puesto que las actitudes de COAG y FTT han variado en la dinámica negociadora y no han planteado, previamente, una estrategia sindical común como pudiera creerse dadas sus reales afinidades ideológicas. Lo mismo puede decirse en el caso del sindicalismo <(reformista)>, aunque con ciertos e importantes matices, dado <<Papers,: Revista de Sociologia el permanente proceso de aproximación y alejamiento entre el CNJA y UFADE, así como sus intensos personalismos, que han hecho variar sus actitudes y estrategias negociadoras según el estado de sus relaciones interorganizativas. El caso <tempresarial agrícola, ha sido mis simple por cuanto ha participado en las negociaciones representado, exclusivamente, por la CNAG, cuya hegemonia es indiscutible en este tip0 de sindicalisrno. Sin entrar en las diferentes filosofias reivindicativas de las OPAS, se hará una serie de comentarios sobre sus respectivas actitudes en la dinámica negociadora. En el sindicalisrno <{de clase~, la COAG mantuvo la hegemonia negociadora desde su participación en la primera negociación de 1978 y ha representado el apoyo fundamental utilizado por la Administración para sacar adelante las sucesivas negociaciones. Su elevado nivel de implantación en zonas importantes de agricultura familiar y la firmeza y claridad de su filosofia reivindicativa, basada en una política de rentas cuyo eje fueran las <tmedidas complementarias)>, aunque sin olvidar la necesaria política de precios, han sido factores que han resultado compatibles con 10s objetivos políticos y económicos del Ejecutivo. Así, la aceptación, por parte de la COAG, como hecho inevitable, que la recuperación del nivel de rentas de 10s agricultores no puede lograrse por via precios, de acuerdo con la lógica del sistema económico, y su convicción de que la política *de precios es siempre discriminatoria para 10s agricultores familiares, les ha llevado a planteu sus objetivos negociadores en el terreno de las gmedidas complementaria~)>, con 10 que dejaba de constituir una amenaza, y si se convertia en un apoyo, al objetivo del Ejecutivo de que el incremento general de 10s precios agrarios no traspasara el techo impuesto por el Ministeri0 de Economía.19 De acuerdo con 10 que entiende como intereses de la agricultura familiar, la COAG, en el tema de la distribución del incremento general de precios entre cada ~roducta regulado, ha procurado conseguir mayores aumentos en aquellos productos que son mis básicos para ese tip0 de agricultura, como el algodón, el maíz, la leche, el vino, etc., reivindicando, constantemente, la inclusión entre 10s regulados de 10s productos hortofrutícolas, que son la base, en muchas zonas, de 10s agricultores familiares. La ausencia de una clarificación interna sobre su filosofia y estrategia sindicales, a caballo entre 10s trabajadores agricolas y 10s pequeños agricultores, ha conducido a la FTT a mantener una actitud pasiva, como a la 19. Prueba de eiio es que en las negociaciones en las que participó la COAG siempre aprobó 10s acuerdos finales, 10 que no siempre ha ocurrido con el resto de las OPAS. La estructura corporativa en la agricultura española defensiva, en las negociaciones. Sus reivindicaciones apenas se han diferenciado de las de la CQAG y sus distintas actitudes han sido, tal vez, resultado de estrategias para afirmar una cierta diferenciación organizativa y sindical respecto de esa otra organización, que no de distintas concepciones sobre 10 que debía ser la política agraria mis beneficiosa para la agricultura familiar. Por razones similares a 10 antes señalado para la COAG, a las que habría que aííadir la posible influencia de la política de consenso mantenida entre el partido del Gobierno de UCD y el PSOE, la FTT no ha sido nunca obstáculo para que salieran adelante las negociaciones de acuerdo con 10s planes del Ejecutivo. El comportamiento del sindicalismo <tempresarial)>, representado por la CNAG, en las negociaciones de precios agrarios ha sido de gran claridad, dentro de su peculiar filosofia reivindicativa y de su creciente aproximaci6n a los planteamientos económicos de la CEOE. La actitud general de la CNAG ha sido la de plantear las negociaciones en torno a la política de precios y en considerar secundarias las amedidas complementarias)>, reivindicando un incremento general, que si bien era fiel reflejo de la situación del sector, justificada con sofisticados argumentos y estudios técnicos, era, sin embargo, inaceptable en 10s planteamientos de Política Económica desde 10s que partía la Administración y hacía omisión de la repercusi6n discriminada que tales incrementos tendrían, caso de aprobarse, entre 10s distintos tipos de agricultores. En este sentido, han sido sus reivindicaciones de incremento general de precios, las más alejadas de las propuestas por la Administración y por el resto de las OPAS. Respecto a la distribución del incremento general entre 10s diversos productos el interés fundamental de la CNAG se ha centrada en el logro del mayor incremento de precios posible en cultivos extensivos como cereales, aceite de oliva, remolacha o girasol, entre otros, que son la base del tip0 de agricultura dominante en ella. El sindicalismo <<reformista)>, representado por el CNJA y UFADE, se ha movido en las negociaciones con la ambigiiedad propia de un sináicalismo de bases sociales muy heterogéneas, de estrechos vínculos con la anterior Administración, difícilmente desligables, y de permanente tensión por la fuerte presión organizativa a que se ha visto sometido por parte del sindicalismo <tempresarial)>. Su actitud negoci_adora, por tanto, ha estado fuertemente condicionada por 10s demás participantes, ya que tenim la permanente necesidad de diferenciar su posición tanto del sindicalismo <<de clases como del <(empresarial)>. Así, su fime convicción en la defensa de la agricultura familiar les ha conducido a plantear las negociaciones sobre la base de unas crmedidas complementariasn que compensasen 10 que no podia conseguirse por via precios y que reestructurasen el sector de <<Papers,: Revista de Sociologia cara al próximo ingreso en la CEE, pero han debido procurar no aparecer adoptando posiciones similares a las del sindicalismo <(de clasc)>. Por ello, frecuentemente, el comportamiento de 10s representantes del sindicalismo <(reformista>> ha sufrido imprevisibles variaciones de difícil justificación como no sea introduciendo elementos explicativos del tip0 de 10s anteriormente señalados. d) Finalmente, hay que poner de manifiesto que en la dinámica que ha tenido lugar a partir de la institucionalización de las negociaciones con su traslado a la sede del FORPPA, concretamente a la Comisión Especializada equivalente a su impugnado Consejo General, se han reflejado con claridad aIgunos aspectos de la interferencia corporatista señalada anteriormente. En efecto, la presencia en dicha Comisión de representantes de grupos distintos de 10s agrarios ha introducido una clara interferencia en el proceso de articulación de 10s intereses agrarios y en su participación, a través de las OPAS, en esas instituciones corporatistas. Así, la participación del sector industrial agroalimentario ha constituido una interferencia de tip0 <cinterorganizativo)>, ya que estos representantes de estructuras corporatistas diferentes de la agraria han competido con 10s representantes de esta para influir en 10s centros de decisi6n. Además, el hecho de que ambas organizaciones representativas estén integradas en la CEOE ha añadido a la interferencia señalada otra de tip0 <cintraorganizativo)>, al producirse la competencia entre organizaciones pertenecientes a una misma estructura organizativa de rango superior, puesto que entre ellas se ha dado la mutua oposición en algunos de 10s temas debatidos en las negociaciones -por ejemplo, en 10s precios de productos industrializables como el trigo o la remolacha-, no existiendo, sin embargo, ningún tip0 de estrategia común en aquellos otros que en nada, o en poco, afectan al sector agroalinlentaris. El mismo análisis serfa válido para el representante de las Cámaras de Comercio, a cuyos grupos de intereses que representa también están integrados en la CEOE. Otra forma de interferencia, también de carácter <(intraorganizativo)>, se ha producido entre las OPAS y 10s representantes de las Cooperativas (UNACO), Asociaciones de Productores Agrarios (APAS) y Sociedades Agrarias de Transformación (SAT), dado que en 10s grupos a 10s que representan existen numerosos agricultores afiliados, a su vez, a alguna de las cinco organizaciones profesionales agrarias presentes en las mesas negociadora~. Finalmente, desde el lado de la Administración, la presencia en las negociaciones de representantes de ministerios diferentes al de Agricultura ha sido la manifestación externa de una interferencia más profunda que, La estructura corporativa en la agricultura española como se ha señalado, ocurre en una fase previa a las propias negociaciones en el seno de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, donde se establecían 10s limites económicos de la negociación entre la Administración y las organizaciones de intereses del sector privado. Las negociaciones entre las OPAS y el Ejecutivo sobre diversos aspectos de la política agraria han sido, en definitiva, un caso empirico de gran significación para estudiar el funcionamiento de las instituciones corporatistas de representación/mediación en la agricultura española. En ellas han podido observarse tanto 10s rasgos generales del corporatismo, comunes a otras esferas de la vida social, como las características peculiares que adquiere en la agricultura. En efecto, junto a rasgos como la reducción de1 pluralisme representativo, la concentración del poder en unos cuantos centros de decisión, la presencia hegemónica de grandes organizaciones de intereses o la práctica de la concertación entre éstas y el Ejecutivo, que caracterizan de forma general al corporatismo, también se han observado otros espedicos del corporatismo agrario, como la mayor dispersión de1 panorama representativo, la menor corporatización interna de las organizaciones de intereses, la debilidad de estas organizaciones en el ejercicio de su inñuencia, la interferencia de estructuras corporatistas diferentes de la agraria o el mayor protagonismo del Estado. Todo 10 anterior configura una dinámica social que puede ser, en gran medida, explicada por el marco teórico cuyas proposiciones fundamentales han sido enunciadas en este trabajo. Su contrastaci6n con otros casos empiricos ha de ser el objetivo de nuevas investigaciones sobre el corporatisms.