En ahona
24,
1995
35-46
Necesidad
y
op imismo me a ísico en Leibniz
o la glo ia de la azón
Ma ía
José
de To es
Gómez-Palle e
Uni e si a Au onoma de Ba celona. Depa amen de Filoso ia.
08
193
Bella e a (Ba celona). Spain
Resumen
El p incipio de azón su icien e ige, según Leibniz, la composición del mejo de los mun-
dos posibles. La u ilización no uní oca de la noción de necesidad es la cla e pa a en en-
de su iloso ía a di e encia de la de Spinoza. En el ondo igen con icciones eligiosas que
con igu an la o alidad del sis ema.
Palab as cla e: acionalismo, necesidad, p incipio de azón su icien e, e dades de azón,
e dades de hecho, c eación, cona os, mal y libe ad.
Abs ac .
Necessig and me aphisical op imis in Leibniz
Acco ding o Leibniz, he p inciple o su icien eason go e ns he composi ion o he
bes o al1 possible wo lds. The non-uni ocal u iliza ion o he no ion o necessi y is he key
o unde s anding his philosophy, unlike ha o Spinoza. Fundamen ally, eligious con-
ic ions a e in o ce and con igu e he en i e sys em.
Key wo ds: a ionalism, necessi y, p inciple o su icien eason, u hs o eason, u hs
o ac , c ea ion, a emp s, e il and eedom.
Suma io
In oducción El mal y la libe ad en el mejo
El p incipio de azón su icien e
de
los
mundos
posibles
y
la acionalidad del mundo Epílogo
Ce eza, necesidad y con ingencia Bibliog a ía
La c eación del mejo de
los mundos posibles
In oducción
La iloso ia de Leibniz es compleja
y
ica, an poli acé ica e i educ ible a un
solo ac o como plu alis a es su me a ísica monadológica. Se han o ecido
y
discu ido múl iples in e p e aciones del pensamien o leibniciano, in en ando
des aca la impo ancia de e minan e de algunos ac o es, como el Iógico-ma e-
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Ma ía José
de To es Gómez-Palle e
má ico, el ísico o el eológico. Indudablemen e odas ienen algo de e dad, aun-
que siemp e una in e p e ación pa cial educe el campo de isión. Po o o
lado, una iloso ía nunca se desa olla con la igidez lineal que apa en an ene
cie os sis emas de pensamien o, y mucho menos lineal es el de Leibniz, en el
cual cada elemen o es e lejo del es o de su uni e so y cada oco de inspi a-
ción es indeducible de los demás. Me adhie o, en es e sen ido, a las esis de
M. Se es sob e la plu alidad de mo i aciones y pe spec i as en la iloso ía leib-
niciana. Incluso cabe apun a que las incong uencias señaladas den o de és a
po los pensado es más c í icos p o ienen sin duda de la endencia pe manen e
de Leibniz a a moniza acionalmen e las dis in as ace as de su ac i idad in es-
igado a, cien í ica y ilosó ica. Aunque Russell haya mos ado con ingenio y
su ileza que la (( e dade a)) iloso ía de Leibniz se pod ía in e p e a como un
panlogicismo absolu o, el hecho de que él ponga po hipó esis la exis encia de
una iloso ía eso é ica y o a popula en el g an pensado alemán me induce a
pensa más bien en un Leibniz plu icén ico y no panlogicis a: Leibniz quie e
se consecuen e haciendo composibles odas sus con icciones me a ísicas. La
cues ión es á en e si ealmen e lo consigue.
El p esen e abajo no a a e sa , sin emba go, sob e la a monía de odas
las ace as del pensamien o leibniciano, cuyo análisis se ía, po o o lado,
imp escindible pa a una exposición más o menos impa cial del mismo. El í u-
lo del abajo delimi a su alcance a un ema conc e o, y el sub í ulo da a cono-
ce la o ien ación que lo guía; odo ello puede explica se en líneas gene ales
así: El acionalismo de Leibniz es an absolu o que in en a da azón de la acio-
nalidad del mundo desde la pe spec i a de un Dios acional (po supues o, no
es el p ime o ni el úl imo de los ilóso os en da es e en oque al pensamien-
o). Su con icción de la bondad del mundo y de su c eado no es sólo mo al,
sino que es á jus i icada acionalmen e den o de una compleja me a ísica
donde impe a un amplio es ue zo especula i o acionalis a po encima de un
cie o in e és eológico-ecuménico de uni icación de las iglesias c is ianas. En
el ondo, Leibniz ~ensaba que su me a ísica no sólo daba una explicación sa is-
ac o ia de la ealidad, sino incluso la azón obje i a de la glo i icación debida
a la ac uación de Dios; pues no hab ía ningún mo i o de alaba a Dios como
C eado del Uni e so y como Se Sup emo si su ob a no lle ase el sello po el
que las c ia u as acionales pudie an econoce su glo ia'. Con odo, aunque
Leibniz quie e demos a odo po la azón, pa a así mos a la glo ia de Dios
(lo cual en el ondo no se ía sino la glo ia de la Razón), en muchos pun os
undamen ales hay más con icción azonada que e dade a demos ación a
pa i de p incipios pu amen e lógicos; de odas o mas, Leibniz no deja de
se po ello un acionalis a a ul anza, desde el momen o en que in en a da
azón comple a de sus con icciones úl imas ecu iendo a la Razón absolu a
1.
M.
8G,
p.
151.
En las ci as ab e ia emos los í ulos de ias ob as del modo siguien e:
D.IM.
=
Discu so de iWe a ljica;
M.
=
Moizadología;
C.D.
=
Causa Dei;
D.R.O.R.
=
De
e um o igina ione adicali.
Necesidad
y
op imismo me a ísico
en
Leibniz o la glo ia de la azón En al~ona
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que es Dios. Sin emba go, es un acionalis a omnicomp ensi o, no simplis-
a, que acep a la pa e de e dad que puedan ene o as iloso ías, y que deja
luga pa a lo inaba cable del in ini o, el mis e io del mal necesa io o la com-
plejidad de las pe cepciones inconscien es. Es o es lo que hace del g an acio-
nalismo leibniciano uno de los sis emas de pensamien o más ambiciosos, icos
y
apasionan es.
El
p incipio de azón su icien e y
la
acionalidad del mundo
En p ime luga , se ía necesa io analiza de enidamen e los p incipios lógicos
del sis ema de Leibniz; sin emba go, po azones de ex ensión, sólo e isa e-
mos ápidamen e la conocida dis inción en e e dades de azón y e dades
de hecho en elación con la posibilidad de educi las e dades de hecho a p o-
posiciones analí icas, cues ión en la que eside g an pa e de la concepción
leibniciana de la acionalidad del mundo.
Cons a que oda p edicación e dade a iene algún undamen o en
la
na u aleza de
las
cosas,
y
cuando una p oposición no
es
idén ica,
es
deci , cuando el p edicado
no es á comp endido exp esamen e en el suje o, hace al a que es é allí con enido
i ualmen e2.
Las e dades de azón son necesa ias y su opues o es imposible, ya que
es án egidas po el p incipio de no-con adicción; si uadas en el ámbi o de
la posibilidad, son ini amen e analí icas,
y
cognoscibles «a p io in po el en en-
dimien o humano. Las e dades de hecho se e ie en al ámbi o de los exis-
en es, son con ingen es y no cognoscibles
ap io i
po el homb e, sino sólo
comp obadas
apos e io i,
ya que el en endimien o humano es ini o; sin emba -
go, las e dades de hecho ambién son analí icas, aunque, como se e ie en a
exis en es pa icula es y la indi idualidad implica un sis ema in ini amen e
complejo de elaciones, necesi an un análisis in ini o pa a pode se conocidas
ap io i.
Po an o, sólo Dios, en endimien o in ini o, pueden da azón
a
p io i
de cualquie e dad, ya sea necesa ia o con ingen e.
Aho a bien, el p incipio según el cual se igen las e dades de hecho es dis-
in o del de las e dades de azón, an o pa a el en endimien o humano como
pa a el di ino: es el p incipio de azón su icien e. Tiene que habe una azón
su icien e que de e mine
ap io i
la exis encia de cualquie hecho o indi iduo
con ingen e, y en úl ima ins ancia del Uni e so ac ual en su conjun o. Leibniz
ex iende la o mulación de es e p incipio a di e sos campos pa a cons ui así
su sis ema me a ísico. En p ime luga , el p incipio de azón su icien e iene
un signi icado
lógico:
oda e dad iene un undamen o acional que la hace
cie a
ap io i
aunque no sea una e dad necesa ia3; si el p incipio de no-con-
adicción a i ma que odas las p oposiciones analí icas son e dade as, el de
2.
D.M.
8,
p.
32.
3.
D.M.
13,
p.
42.
38
En ahona
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Ma ía
José
de
To es
Gómez-Pallece
azón su icien e lo comple a enunciando que oda p oposición e dade a es
analí ica, ya sea ini a o in ini amen e.
En
segundo luga , Leibniz emplea es e
p incipio con un ue e signi icado on ológico: la esencia es undamen o de la
exis encia; pues o que oda esencia posible iende a la exis encia, la ealización
po pa e de Dios de unas esencias excluyendo o as debe ene una azón su i-
cien e en ellas mismas. Po úl imo, Leibniz quie e da un signi icado eleológico
a su sis ema me a ísico a iadiendo al p incipio de azón su icien e el ma iz del
p incipio de pe ección: la causa de que el mundo exis a al como es eside en
la bondad de Dios, que ac úa siemp e con la máxima pe ección en i ud de
su p opia esencia.
Un p ime análisis del p incipio de azón su icien e a o ece la in e p e a-
ción panlogicis a del pensamien o leibniciano, según la cual es e p incipio no
es á supe pues o al de no-con adicción como algo dis in o, sino que, en el
ondo, an o él com el ma iz del p incipio de pe ección emi en a la exigen-
cia de cohe encia lógica o al en la comp ensión del sis ema del uni e so y se
pueden de i a sin complicaciones del p incipio de no-con adicción, así opina
~ussell~. Aunque en pa e es o es e dad, es necesa io con inua p o undizan-
do en las azones
y
elemen os de e minan es de la a i mación leibniciana de
que odo iene una azón, la cual le lle a a con i ma su idea de que el uni-
e so ac ual es el mejo de los mundos posibles.
Ce eza, necesidad
y
con ingencia
Según hemos suge ido an e io men e, según Leibniz Dios conoce a p io i
como cie as odas las e dades de hecho, lo cual no implica que es as e dades
sean necesa ias absolu amen e. La única p oposición exis encia1 necesa ia en
es e sen ido es la a i mación de la exis encia de Dios; Leibniz se suma así a la
la ga adición del a gumen o on ológico. Sin emba go, aquí nos cen a emos
no en la necesidad de Dios, sinó en la del mundo. Leibniz quie e hace com-
pa ibles ce eza, necesidad y con ingencia en las e dades de hecho,
y
la cla e
de es e p oblema an in incado eside en un empleo no uní oco del concep-
o de necesidad. Las acepciones undamen ales del mismo son dos: necesidad
absolu a e hipo é ica5.
La necesidad absolu a (ca ac e ís ica de odo aquello cuya negación impli-
ca con adicción) in eg a la necesidad me a ísica del Se po sí, e e namen e
ac ual (Dios),
y
la necesidad lógica de las e dades de azón, e e nas
y
necesa-
ias en odos los mundos posibles, po se las ideas con que se ige el en endi-
mien o di ino. Como son pu amen e o males, necesi an el undamen o de
un se ac ual
y
necesa io po síG. Pe o, en úl imo é mino, Leibniz no di e en-
cia en e ambos ipos de necesidad
y
las engloba en la misma ca ego ía de nece-
sidad absolu a, me a ísica o lógica.
4.
Op.
ci .,
p.
46.
5.
D.R.O.R.,
p.
88.
6.
D.R.O.R.,
p.
89,
M.
44,
p.
111.
Necesidad
y
op imismo me a ísico en Leibniz o la glo ia de la azón En ahona
24,
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39
La
necesidad hipo é ica
es acciden al
y
con ingen e. Den o de es a ca ego-
ía se puede dis ingui en e necesidad ísica (encadenamien o causal po el
que un acon ecimien o iene siemp e de e minado po el es ado an e io )
y
necesidad mo al o eleológica (ca ac e ís ica de los hechos de e minados po
la p e ia suposición de los ines). Lo p opio de los en es o acon ecimien os
necesa ios hipo é icamen e es que su negación no implica con adicción7, pues-
o que son con ingen es
y
concebibles como me amen e posibles, pe o sí impli-
ca absu do mo al o impe ección8,
y
po an o son necesa ios desde la hipó esis
de un Dios sup emamen e pe ec o.
Al
concebi la necesidad o causalidad ísi-
ca como in eg ada en la necesidad eleológica o mo al, Leibniz mues a su en-
dencia a subo dina el mecanicismo al inalismo
y
a la ez la posibilidad de
in e p e a logicis amen e su pensamien o (en cuan o la impe ección mo al
del mundo se ía incompa ible lógicamen e con la idea de Dios).
Es á cla o que la necesidad absolu a no es aplicable al mundo, pues és e
no iene la azón de su exis encia en sí mismo; en es o se basa el a gumen o
cosmológico, po el cual se demues a la exis encia de Dios, se necesa io abso-
lu amen e, como undamen o de lo con ingen e9. Aho a bien, según Leibniz,
debe habe una azón su icien e de la exis encia de
es e
mundo ac ual
y
no de
o o cualquie a, sin llega a a ima , como Spinoza, la necesidad me a ísica del
mismo como de i ándose de la subs ancia di ina. Pa a ello Leibniz in oduce
una especulación me a ísica sob e las ías de la ac uación c eado a de Dios.
En úl imo é mino, la explicación de la con ingencia del mundo
(y
de la libe -
ad de Dios) se basa en su concepción de una in inidad de uni e sos posibles,
mien as que la a i mación de la necesidad es consecuencia de su concepción
de Dios como máximamen e de e minado po su olun ad de pe ección
y
po ello máximamen e lib e.
La
c eación del mejo de los mundos posibles
Dios ha elegido
y
lle ado a cabo el mejo de los mundos posibles, el único eal-
men e posible
y
exis en e, aunque no el único lógicamen e posible. En un
momen o sólo lógicamen e an e io a la c eación (pues es con adic o io in o-
duci iempo
y
p ocesualidad en la e e nidad del ac o pu o), Dios con empla
odas las esencias o posibles exis en es
y
las piensa e e namen e, cada una con un
g ado de e minado de pe ección, que Leibniz de ine como can idad de esen-
cialO. En el en endimien o di ino, pues, quedan ealizados odos los posibles, que
no son me amen e imagina ios; en él oman su ealidad odas las elaciones
en e las di e sas esencias, incluso aquéllas que nunca llega án a la exis encia1
l.
En esumen, Dios iene una noción absolu amen e comple a de odos los posi-
7.
D.M.
13, p. 40.
8.
D.R.O.R.,
p.
89.
9.
M.
36-38,
p.
106-107; D.R.O.R.,
p.
55-56.
10. D.R.O.R.,p. 87.
11.
M.
43,
p.
109.
40
En ahona
24,
1995
Ma ía
Josi de To es
Gómez-Pdle e
bles, sin que ello implique su necesa ia c eación. Con es a imagen plasma Leibniz
su idea de que
la exis eízcia es ex e io a la esencia
de los se es con ingen es y
nunca se puede deduci
ap ioii
según leyes de necesidad lógica. Pe o es a en-
dencia es á con a es ada po o a an agónica, y es la a i mación de que
La exis-
e zcia esponde a una exigencia in e na de la esenciai2.
La c eación del mundo
ac ualmen e exis en e no es a bi a ia: si de odas las esencias posibles se eali-
zan
sólo unas y o as quedan excluidas e e namen e de la exis encia
es
po que exis-
e una azón su icien e pa a ello en la misma esencia del posible.
Cada posible iene de echo a p e ende la exis encia en azón de la pe ección que
encie a13.
Así pues, el g ado de pe ección de una esencia es un
cona us
o endencia
con inua a la exis encia, que Leibniz pone en cons an e lucha con el es o pa a
en a a o ma pa e del mundo ac ual. Aho a bien, es a lucha de los posibles
po la exis encia no es la que de e mina en úl ima ins ancia la c eación de un
uni e so conc e o, pues o que es á a su ez de e minada po la elección di i-
na de lo con enien e, es deci , del p incipio de pe ección como no ma de su
ac uación.
Aunque Dios escoge siemp e
y
segu amen e lo mejo , es o no implica que lo que
menos pe ec o sea
y
siga siendo posible, en sí mismo, aunque no se ealice, pues
no es su imposibilidad, sino su impe ección lo que hace que se echace1*.
Dios, como se sumamen e pe ec o, es omniscien e (su en endimien o
conoce odo el ámbi o de los posibles y sus espec i os g ados de pe ección),
omnipo en e (pues no depende de nada y odo depende de él) e in ini amen-
e bueno (sólo quie e lo mejo ; más bien sólo puede que e lo mejo ). Po
an o, necesa iamen e Dios ha debido elegi pa a lle a a la exis encia el mejo
de los mundos posibles15. Es e uni e so más pe ec o es el que comp ende el
máximo de e ec o con el mínimo de gas o, el más simple en hipó esis y el más
ico en enómenos16. De odas las combinaciones posibles de esencias pensa-
das po el en endimien o di ino sólo llega a exis i la que posee en conjun o
mayo can idad de esencia. De ello se in ie e que la azón de la exis encia de un
posible no adica en la conside ación aislada del mismo, sino en su capacidad
de ag upa se con aquel conjun o de esencias que son compa ibles en e sí y
eúnen la mayo can idad posible de esencia, es deci , la mayo pe ección.
Es o es lo que Leibniz denomina (ccomposibilidad». F en e a la esis spinozis-
a de que odo lo posible exis e, Leibniz a i ma, in oduciendo el p incipio de
pe ección como azón su icien e de la c eación, que odo lo composible exis-
12.
D.R.O.R.,
p.
87.
13.
LM.
54,
p.
119.
14.
D.M.
13,
p.
42.
15.
M.
55,
p.
121.
16.
D.R.O.R.,
p.
87;
D.
M.
6,
p.
30
Necesidad
y
op imismo me a ísico eii Leibniz o la glo ia
de
la
azón En ahona
24,
i995
41
e. Sin emba go, hay aspec os del p oblema que, desa ollados en un de e -
minado sen ido, pa eceI: aboca ineludiblemence a consecuencias spinozis as.
La concepción del uni e so más pe ec o como esul ado de un cálculo del
en endimien o di ino impues o a su olun ad pa ece exclui oda eleción olun-
a ia en Dios. Como a i ma explíci amen e Leibniz", la azón es na u almen e
an e io a la olun ad y la c eación del mundo iene p ecedida po un meca-
nismo me a ísico pe ec o en el en endimien o di ino. De es e modo, la o ga-
nización del mundo es comple amen e acional, sa is ace los impe a ios de una
Razón absolu a. La olun ad de Dios, p ecisamen e po se in ini amen e
buena, no puede deja de que e aquello que apa ece como pe ec o
a
los ojos
del en endimien o. ¿Cómo es compa ible es a de e minación con la libe ad
de Dios y la con ingencia del mundo?
Según la in e p e ación de Mo eau18, una ez ealizado el cálculo del uni-
e so más pe ec o, esa se ie de composibles se impone a la eiección di ina
en i ud de una azón de pe ección que inclina sin necesi a 19; es una azón
de e minan e
ap io i,
pe o su de e minación no puede eje ce se más que a
la is a de una olun ad azonable. Leibniz sos iene, en e al olun a ismo
i acionalis a, una concepción in elec ualis a de la olun ad di ina, cuya ac ua-
ción esponde a una azón p opia, lo cual no quie e deci que se eduzca a
pu a lógica.
En esumen, odo el mecanismo me a ísico que da luga a la a qui ec u-
a del mundo es á en unción de la olun ad di ina de ac ua según su p opia
na u aleza (lo cual signi ica ((se lib en pa a Leibniz). La endencia a exis i
de las di e sas esencias, su ag upación y su lucha po compagina se en
aquella posibilidad que o igina la mayo can idad de esencia, odo ello es á
ma cado po
el
supues o de
un
Dios azonable, lib e de c ea o no c ea ; cuan-
do c ea sabe bien lo que hace, po que iene p esen e ambién odo lo que
pod ía habe c eado
y
no c ea. Una ez decidido lib emen e a c ea , su ac ua-
ción iene egida po unas de e minadas eglas, que son su sabidu ía y su
omnipo encia in ini as, las cuales in oducen la necesidad en el mundo; pe o
no es lo mismo, como hemos is o, la necesidad lógica que la necesidad mo al,
ni se puede iden i ica la necesidad de consecuencia con la necesidad del con-
secuen e20. Lo que se in oduce es la necesidad hipo é ica, den o de la cual
in eg a Leibniz la causalidad e icien e y la causalidad inal: el sis ema del
mundo, desa ollándose como una cadena de causas e icien es, es á di igido
a la ealización de la mayo pe ección conjun a, pa a exp esa así, como un
espejo in ini amen e plu i o me, la bondad
y
la glo ia de Dios2:. La libe ad
es compa ible con la necesidad, an o en Dios como en los se es c eados, si
se en iende la libe ad como au ode e minación que aumen a con el g ado
17.
D.R.O.R.,
p.
88;
D.M.
2,
p.
25.
18.
Op.
ci .,
p.
43.
19.
D.M.
13,
p.
39.
20.
C.D.
43,
p.
125.
21.
D.M.
35,
p.
78;
M.
79, 86, 88, 89,
p.,
143-155.
42
En ahona
24,
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Ma ía Tosé
de
To es
Gómez-Palle e
de conocimien o de la ealidad22. Es posible hace una lec u a pu amen e
de e minis a y logicis a de Leibniz y e en el p incipio de pe ección una
de i ación lógicamen e necesa ia de la noción de Dios, pe o ambién se puede
hace hincapié en la de ensa leibniciana de la libe ad de Dios, e in e p e a la
elección di ina del p incipio de pe ección como algo indemos able, lo cual
con i ma ía el ca ác e lib e de su ac uación23. Cie o es que se puede a i -
ma
a
p io i
la noción de Dios
y
las eglas de su posible ac uación; pe o al
deja és a al lib e a bi io di ino, a pesa de los di íciles equilib ios que iene
que hace pa a a moniza es a idea con el es o de su sis ema de de e minación
acional a ul anza, Leibniz se alinea decididamen e con a la concepción spi-
nozis a de Dios y del Mundo.
El mal
y
la libe ad en el mejo de los mundos posibles
La con icción leibniciana de que és e es el mejo de los mundos posibles, ade-
más de se p esen ada como una deducción
ap io i,
con iene po o o lado
un cie o ca iz eligioso.
El
conocimien o de es a g an e dad, que Dios ob a siemp e de la mane a
más
pe ec a
y
de la o ma más deseable posible, es,
a
mi en ende , el undamen o del
amo que debemos a Dios sob e odas las cosas, pues quien ama busca su sa is-
acción en la elicidad o pe ección del obje o amado
y
de sus acciones24.
Leibniz in en a da azón de es a ac i ud con on ándola con la expe ien-
cia humana del mal.
Al
concebi el p oceso de lib e c eación del mundo po
pa e de Dios como algo absolu amen e acional, p oceden e de una Razón
in ini a
y
que ido po Dios al como es, iene que es o za se al máximo pa a da
una explicación con incen e que e i e esponsabiliza a Dios de la exis encia del
mal.
La a gumen ación p incipal de Leibniz es iba en su concepción monado-
lógica y a mónica del Uni e so. Es el mundo en su conjun o lo que posee la
mayo pe ección posible, y no enemos ningún de echo a a oga nos den o
de él una posición p i ilegiada o a acusa a Dios de los males que nos ocu en,
pues no conocemos la o alidad de la ley que ige el Uni e so. Si la conocié-
amos, e íamos que odo ocu e de la mejo mane a posible25. Si el mal exis-
e es po que ha de se necesa io en odos los mundos posibles, incluso en el
ac ual que es el mejo de odos ellos, como p ecio pagado po su c eación.
Leibniz dis ingue es ipos de mal: me a ísico, ísico y El mal
me a ísico consis e en la impe ección in ínseca a oda c ia u a que p ocede de
22. D.R.O.R.,
p.
89;
C.D. 21,
p.
120.
23.
ECHEVERR~,
op.
ci .,
p.
63.
24.
D.M.
4,
p.
27.
25.
C.D.
59,
p.
129.
26.
C.D. 30,
p.
122.
Kecesidad
y
op imismo me a ísico en Leibniz
o
la glo ia
de
la azón En ahona
24,
1995
43
su limi ación esencial. Lo c eado ha de se concebido necesa iamen e como
limi ado, pues de lo con a io se ía Dios2'.
Así
pues, el mal me a ísico no b o a
de la olun ad de Dios, sino que eside en las esencias que Él conside a en su
en endimien o, y no iene causa e icien e alguna, pues consis e en una p i a-
ción. La c eación de lo más pe ec o compensa el necesa io mal que la misma
c eación lle a consigo. Pe o, jno se pod ía habe aho ado Dios la c eación y
odo el mal consiguien e? Es o se ía posible, p ecisamen e, pa a sal agua da la
libe ad de Dios. De nue o encon amos aquí insis encia en la esis de que
la exis encia no se de i a lógicamen e de la esencia; sin emba go, es a esis sigue
en ensión con la a i mación de la exis encia como exigencia in e na de la esen-
cia
y
de que es mejo desde la pe spec i a de Dios lle a las di e sas esencias
composibles a la exis encia, aunque no podamos explica plenamen e las azo-
nes po las que Dios ha de e minado la exis encia de es e mundo
y
del mal.
Así, en luga de acudi a un dec e o absolu o que,
al
no ene azón, es i azona-
ble, o a azones que no acaban de esol e la di icul ad
y
necesi an o as azones,
lo mejo se á deci con San Pablo que hay pa a ello cie as g andes azones de
sabidu ía o cong uencia, desconocidas de los mo ales y undadas en el o den gene-
al que Dios ha obse ado, cuyo in es la mayo pe ección del Uni e ~o~~.
De odas o mas, en o os opúsculos Leibniz sigue con su in ención de cla-
i ica acionalmen e la ac uación de Dios en elación al mal, dis inguiendo
en Dios olun ad an eceden e
y
con~ecuen e~~. La p ime a iende a p ocu a
odo el bien y echaza odo el mal; en cambio, la segunda ha de ene en cuen-
a odos los e ec os de las esencias buscando ealiza el máximo bien posible
que po su sabidu ía y omnipo encia pueda ob ene . De es e modo, el mal no
en a en la olun ad an eceden e o gene al de Dios, sino sólo en la consecuen e:
Dios quie e an eceden emen e el bien y consecuen emen e lo mejo . El
mal
es admi ido (no p oducido po la olun ad di ina) según un p incipio de con-
eniencia, no de necesidad absolu a: es necesa io po que es á en la aíz de la
c ia u a
y
Dios quie e c ea un mundo con ingen e pa a lle a lo hacia el bien3'.
En cuan o al mal ísico, no es di ícil de jus i ica pa a Leibniz: lo conside-
a ine i able pe o uc uoso, pe mi ido
y
a eces que ido hipo é icamen e po
Dios como camino pa a mayo es bienes mo ales3'. El mal mo al, en cambio,
no es p o ocado ni que ido po Dios sino sólo pe mi ido indi ec amen e.
Siguiendo la adición c is iana, Leibniz in en a compagina la bondad de Dios
y la libe ad del homb e, po lo que el mal mo al ha de a ibui se a la acción
humana lib e, que se á ecompensada o cas igada jus amen e después de la
mue e32. Pe o po o o lado el mal mo al se de i a del mal me a ísico, de
27. C.D. 69,p. 132;M.60,p. 125.
28.
DJM.
31,
p.
73.
29. C.D. 24-27,
p.
120-122.
30. C.D. 36, p. 132.
31. C.D. 54,
p.
128.
32.
M.
90, p. 155; D.M. 34, p. 77.