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El origen de la construcción lógica fenomenalista : Mach, Moore y Whitehead

Abstract

It's usually believed that the idea of applying logical methods to constructivist phenomenalism was ,--in general- a result of Russell's originality. In this paper is argued that some important ideas were in fact due to Mach, Moore and Whitehead. According to the author, Russell got from Mach the general idea of epistemology as an analysis of scientific concepts and, specially,the idea of sensations as the building blocks for his logical construction. Moore made Russell believe that only sensations are known in a direct way, and so, the existence of external objects as the cause of our perceptions is only inferred. Moreover, according to the author, Russell's views on sense data -his sensibilia- are also due to Moore. Finally, Russell got from Whitehead the idea of the phenomenical reconstruction as an alternative to the causal theory of perception, and also how the logical construction should be done. The author undertakes also a detailed analysis of some early works of Whitehead not very well known.

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El origen de la construcción lógica fenomenalista : Mach, Moore y Whitehead

Author: Rodríguez Consuegra, Francisco
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1993
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.546
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn20/0211402Xn20p31.pdf
En ahona
20,
1993
131-55
El o igen de la cons ucción lógica enomenalis a:
Mach, Moo e
y
Whi ehead*
F ancisco Rod íguez Consueg a
ABSTRACT
I 's usually belie ed ha he idea o applying logical me hods o cons uc i is
phenomenalism was -in gene al- a esul o Russell's onginali y. In his pa-
pe is a gued ha some impo an ideas we e in ac due o Mach. Moo e a id
Whi ehead. Acco ding o he au ho , Russell go om Mach he gene al idea o
epis emology as an analysis o scien i ic concep s and, specially, he idea o sen-
sa ions as he building blocks o his logical cons uc ion.
Moo e made Russell belie e ha only sensa ions a e known in a di ec way, and
so, he exis ence o ex e na1 objec s as he cause o ou pe cep ions is only in e-
ed. Mo eo e , acco ding o he au ho , Russell's iews on sense da a -his
sen-
sibilia-
a e also due o Moo e. Finally, Russell go om F'hi ehead he idea o
he phenomenical econs uc ion as
an
al e na i e o he causal heo y o pe -
cep ion, and also how he logical cons uc ion should be done. The au ho un-
de akes also a de ailed analysis
o
some ea ly wo ks o Whi ehead no e y well
known.
1.
In oducción
Una ez asimiladas las consecuencias me odológicas de las pa adojas y e -
minada la gigan esca cons ucción de los
P incipia,
Russell p oyec ó aplicas su
mé odo (la de inición cons uc i a, ya on ológicamen e elimina i a) a p oblemas
más di ec amen e epis emológicos. Pa a ello pa ió de una base ilosó ica gene al
:
Es e a ículo ue p epa ado ap o echando mi es ancia del o oño-in ie no de 1989-1990 como "Vi-
si ing Schola " en el Depa amen o de Filoso ía -y los A chi os Russell- de la McMas e
Uni e si y, en Hamil on, Canadá, que ue posible g acias a una beca de in es igación pos -doc o al
del Minis e io de Educación
y
Ciencia. Las ideas esenciales es aban ya en ni esis doc o al
(1987a),
y
una b e e no icia ue ya an icipada en una comunicación al cong eso de San Sebas ián
de 1990 (mi 1990c), pe o en McMas e he podido co obo a ales ideas, así como consul a nue a
bibliog a ía ele an e y epasa el apoyo his ó ico. Ag adezco a Kenne h Blackwell, el "Russell
A chi is ", su e icaz ayuda, y a Nicholas G i in las g a as e iluminado as discusiones que, sob e
és os y o os muchos emas, u e ocasión de dis u a con él. Po úl imo, quisie a ambién ag a-
dece al p o eso Ulises Moulines -aho a en la F eie Uni e si a Be lin- el habe leído la pe-
núl ima e sián de es e a ículo, sus obse aciones
al
espec o, su a o able opinión global y el ha-
be me animado a publica lo.
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i&+on~
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p esen e desde 1903a, el a omismo lógico, aunque pa cialmen e modi icada po
di e sas in luencias nue as que con ibuye on a consolida el mé odo apo ando
nue as ideas. El nue o ealismo ame icano, de i ado en pa e de la p opia ilo-
so ía an e io de Russell, le animaba, jun o con la pos u a gene al de James, a o-
ma como únicos ma e iales cons uc i os los da os de los sen idos, descompo-
niendo en ellos incluso el "yo". Sin emba go, an es de acep a es o úl imo (en
1919), Russell p ocu ó de ini (cons ui ) el máximo de en idades median e ales
da os sensibles.
En al emp esa, las ideas de Mach e an las más uc í e as, pues el aus íaco
no sólo se opuso a la me a ísica einan e en la mecánica, sino que de endió una
epis emología ue emen e educcionis a
y
esbozó odo un p og ama enomena-
lis a en su ob a
A lálisis de las se zsaciones.
Po su pa e, los p oblemas sob e los
que en onces se hallaba abajando Moo e le si ie on ambién a Russell pa a di-
igi sus p opias in es igaciones hacia ideas que se mos a ían muy é iles: sob e
odo el a amien o de los obje os ma e iales a a és de los
se zsibilia
y
las «pe s-
pec i as».
A
ello ino a añadi se la asimilación del nue o mé odo cons uc i o in-
en ado po Whi ehead, de i ado pa cialmen e de an e io es abajos, que pe mi-
ió inalmen e da cuen a incluso de las en idades apa en emen e simples, los
pun os
y
los ins an es, en é minos de complejas es uc u as ma emá icas.
En es e a ículo o ezco lo esencial de esas es in luencias, que en conjun o
podemos a i ma que cons i uyen el o igen concep ual de la o alidad de las ideas
de lo que se dio en llama «cons ucción lógica enomenalis a». Con ello p e endo
llena una laguna, pues es co ien e lee que las ideas de Russell en su cons uc-
ción del mundo ex e no de 1914 ue on, en lo esencial, o iginales. En p ime lu-
ga
expond é las ideas enomenalis as de Mach; en segundo luga las inno acio-
nes de Moo e, y las dos úl imas secciones es a án dedicadas a los me odos de
Whi ehead.
2. Mach: el puen e en e la ísica
y
los sen idos
La epis emología de Mach coincidía plenamen e con lo que Russell se hallaba
buscando, al engloba la ísica, la isiología y la psicología den o de un ma co
plenamen e cien í ico (Cla k 1975a, 174-5).
Y
no se a a sólo de una suposición,
basada en el pa alelismo e iden e al conside a la eno me impo ancia que Rus-
se11 daba ya en 1913 al monismo neu al (en 1913a), sus cons ucciones enome-
nalis as, o su noción « uncionalis a» de la causalidad (Russell 1913b), sino am-
bién en sus e e encias di ec as en las ob as publicadas. Sin emba go, quisie a
des aca un indicio indi ec o pe o muy in e esan e po su echa; se a a de la ca a
de Wi gens ein de ene o de 1913 (an es de que Russell comenza a 1913a), donde
se lee: «no me imagino cómo p ocede us ed a pa i de los sen idos. Mach iene un
es ilo an ho endo que casi me exaspe a lee lo; sin emba go, me aleg a mucho
que us ed enga un concep o an ele ado de un compa io a mío» (Wi gens ein
1974a,
R.
9, p.
26).
De ahí se in ie e: que Russell es aba abajando a Mach (se-
gu amen e su 1886a); que su plan eamien o le con encía, has a el pun o de b in-
da le una guía a segui , y que esa guía e a p ecisamen e el in en o de pa i de los
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da os de los sen idos. En lo que sigue o ezco con una b e e exposición global de
la epis emología machiana, acen uando los aspec os que salen a eluci en la ob a
de Russell.
Ya en su 1883a (pp. 184 SS.) Mach o eció un ejemplo de de inición, que, aun-
que de ca ác e más «po abs acción» que nominal, le si ió pa a ex ae ales
consecuencias elimina i as y an ime a ísicas que u o que imp esiona necesa-
iamen e a Russell en es a época. Me e ie o a su céleb e de hisi6ii de «masa».
Pa iendo del hecho de que la expe iencia nos mues a la exis encia de una ca-
ac ens ica de los cue pos que de e mina su acele ación, Mach es ablece: «se lla-
man cue pos de igual masa aquellos que ac uando uno sob e o o se comunican
acele aciones iguales y opues as». La impo ancia me odológica de la de inición
es á en que, según Mach, con ello «sólo se
designa
una elación en e hechos», po
lo que no se implica eo ía alguna y se hace innecesa ia la noción de «can idad de
ma e ia)). Ello suponía, na u almen e, la con e sión en de inición de las leyes de
New on (especialmen e de la e ce a), lo que ha sido la base de pa ida de las mu-
chas c í icas que Mach ha ecibido'; pe o Mach insis ió en que la de inición eli-
minaba el p incipio de acción y eacción, que se halla «implíci o» en ella, con lo
que se e i a la necesidad de ebasa el ma co de los pu os hechos: «Mi de inición
su ge de la endencia a de e mina la
depeizdeilcia mu ua
de los enómenos y a
e i a oda o a oscu idad me a ísica, sin que po ello sea menos e icaz que cual-
quie o a de inición u ilizada has a el p esen e» (p ocede que siguió Mach con
o as nociones ísicas).
Pe o donde la iloso ía de la ciencia de Mach se halla más sis emá icamen e
expues a es en 1886a, ob a de la que me limi o a o ece los ex os más ep esen-
a i os en un o den con enien e. An e odo se pa e de una concepción uni a ia
y
económica
de la ciencia, que debe
elimiila
las nociones me a ísicas: « odo con-
cep o me a ísico debe se eliminado como ocioso y pe u bado pa a la economía
de la ciencia» (1886a, ii); «sólo deseo alcanza un pun o de is a en la Física que
no deba se abandonado cuando se mi a a o as ciencias, pues, en úl imo é mino,
odas cons i uyen una sola» (p. 27 n.). Es e pun o de is a no es pa a Mach más
que la necesidad del «na u alis a» de dispone de una guía segu a (p. 43), pe o en
ningún caso debe en ende se como una nue a « iloso ía»: «nues a concepción no
iene ninguna p e ensión me a ísica, sino que esponde sólo a una exp esión ge-
ne al de la expe iencia» (p. 56; lo mismo en p. 293); «no hay una iloso ía de
Mach» (p. 323). Lejos de ello, pa a Mach su pos u a consis ía básicamen e en la
«depu ación» de los concep os cien í icos (p. 320), lo que supone sólo econoce
que «la inalidad de odo abajo cien í ico no es más que la acomodación del pen-
samien o a los hechos» (p. 279).
Y
como los hechos sólo nos son accesibles me-
dian e las sensaciones, el único mé odo cien í ico co ec o se á la
cons ucción
de
los concep os a pa i de ellas.
1.
Véanse, po ejemplo, Nagel(l96la. 192 SS.)
y
S egmulle (1970a, 160-3); Ma genau (1950a,
221
SS.), en cambio, de iende la co ección de la de inición de Mach sin más que ealiza en ella cie -
as modi icaciones de de alle que dis igan con cla idad en e los elemen os «cons i u i os»
y
los
«epis émicos». Pe o pa ece que p ecisamen e en esa mezcla es aba la p incipal i ud que o ecía
la de inición pa a Mach.
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Aho a bien, aunaue se u ilicen las sensaciones como «elemen os». ha de e i-
a se conside a las «subje i amen e»: ambién son obje os ísicos en cuan o las
conside amos de acue do con o as elaciones uncionales di e en es (1886a, 15).
Po an o, el é mino «elemen os» debe á e i a cualquie conno ación endenciosa
y, ex endiéndose an o a pe cepciones como a ep esen aciones y sen imien os,
se i de ma e ia p ima pa a una in es igación que sólo puede pa i del «descu-
bli nien o de enlaces» en e ellos
(p.
20). Pa a ello Mach designa con se ies di e-
en es de le as an o las sensaciones del mundo «ex emo», como las e e idas a
nues o cue po (que es un complejo que o ma pa e del an e io ) y las que p o-
ceden del mundo «in e no» (p.
8),
lo que le pe mi e explo a con más acilidad las
posibilidades cons uc i as globales. De és as, se limi a, sin emba go, a da indi-
caciones gene ales2, den o de la línea enden e a e i a el pseudop oblema apa-
iencia ealidad (p. 9).
Todos los p oblemas me a ísicos desapa ecen al conside a ma emá icamen e
la cues ión: «Lo único que p e endemos conoce y iene alo pa a noso os es la
elación de unciones, o sea la dependencia de los hechos unos de o os. En onces
se hace pa en e que la e e encia
a
una in a iable desconocida o igina ia
y
no dada
(cosa en sí), es pu amen e ic icia y ociosa» (p. 31). Ello se con ie e incluso en
un c i e io del «sen ido» eal de los p oblemas, ya que pa a un se humano sólo
iene sen ido «la explicación de la dependencia de los elemen os unos de o os» (p.
216).
Al
iempo, p opone la iden i icación en e explicación y desc ipción: «Si nos
---
con en amos con una exposición de los enómenos po ecuaciones di e enciales,
como ha la go iempo aconsejé
(.
.
.),
y como cada ez se a acep ando más, se e-
conoce á que la explicación es una desc ipción de elemen os» (p. 298). En de i-
ni i a, se a a de sus i ui las habi uales nociones ma e iales, men ales y concep-
uales ( eó icas), po complejos es ables de elemen os sensibles que exp esen las
elaciones uncionales en e ellos. Lo cual no es más que da p imacía a las ela-
ciones sob e la «na u aleza» de las cosas, idea que Mach exp esa e i iéndose al
concep o ma emá ico de unción (p. 319).
Las aplicaciones de la idea gene al a las di e sas nociones adicionales no es-
in de alladas, pe o son muy signi ica i as, sob e odo po con ene el ge men nie-
odológico de la mayona de las cons ucciones epis emológicas y ísicas de Rus-
sell. Así, la
nza e ia
«no es nada ue a del conjun o de sus elemen os, a sabe : de
los colo es, los sonidos, e c.» (1886a,
6,
216, 292); «el mundo sólo consis e en
2.
~Moulines (1973a, cap.
1)
ha o ecido una in e esan e semi- o malización del sis ema (( enomena-
lis a» de Mach, pe o sus obsen~aciones de que el p o o-posi i is a aus íaco no dis inguía en e los
aspec os cons uc i os y los me a ísicos (p.
40)
y de que su ob a exhibe una « al a de igo o mal»
(p. 45), me pa ecen de poco igo his ó ico. Pa ece segui , con ello, el ipo de c í ica desa o unada
que e en los au o es del pasado «con usiones» donde no hay más que indis inciones conespon-
dien es a concep os que nacie on con pos e io idad. Quizd Moulines se i6 in luido en ello po la
pos u a ípicamen e ahis ó ica de Suppes (1957a,
364)
que e en la ob a de Mach «una masa de
con usiones» desde e1 pun o de is a « o mal». (El p o eso Moulines ha ma izado en una comu-
nicación pe sonal ales c i icas a Mach, en el sen ido de que lo que en ealidad quiso señala en su
lib o de 1973 ue que Mach ca eció de la p ecisión concep ual de o os epis emólogos de la
misma epoca, como A ena ius, Poinca é, Pei ce e incluso Husse l, po no menciona a F ege, lo
que habna sido econocido po el p opio Mach en sus alusiones a no se un ilóso o).
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ongen de la cons ucción lógica enomenalis a: Mach, Moo e
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nues as sensaciones» (p. 11).
Y
lo p opio sucede con los «concep os eó icos»
usados po la ciencia: así como conside amos la «ma e ia» simplemen e como
«idea simbólica» aplicada de o ma na u al a un conjun o de elemen os sensibles,
«es e mismo concep o debe me ecemos la a i iciosa hipó esis de los á omos y las
moléculas de la Física y de la Química», que son me os «símbolos económicos de
la expe iencia ísico-química», que, como los símbolos del álgeb a, no pueden
apo a más de lo que ponemos en ellos (pp. 275,278).
Igualmen e desapa ece la dis inción en e la ísica
y
la psicología, que pe e-
nece sólo a la «mane a es e eo ipada de pensa »: un colo es ísico conside ado en
unción de su uen e luminosa y es psicológico como sensación: «lo di e en e en
ambos casos no es la ma e ia sino la di ección de nues as in es igaciones» (p.
16). Po an o, ambién el «yo» desapa ece como algo p ima io: «yo eo el colo
e de» quie e deci simplemen e «el elemen o e de apa ece en un cie o com-
plejo de o os elemen os (sensaciones, ecue dos)» (p. 21).
Y
lo mismo sucede con
la supues a «unidad de la conciencia», que p esupone ya la oposición en e lo
« eal» y lo «sen ido», en luga de explica la como esul ado de una dis in a o de-
nación de los elemen os (p. 25). La conclusión es: «no hay abismo alguno en e lo
ísico y lo psíquico, en e lo in e io y lo ex e io . No hay sensación a la cual co -
esponda algo ue a de ella misma» (p. 274); como ampoco hay
dos
ciencias, la
Psicología y la Física, ni
dos
é minos epis emológicos dis in os, el «suje o» y el
«obje o» (p. 301), sino sólo un ema único en la ciencia: el es udio de las elacio-
nes
y
dependencia mu ua de los elemen os, que iene po obje i o inal «una
cons ucción uni a ia, monís ica» que nos pueda libe a «del mise able y pe ni-
cioso dualismo» (p. 276)3.
También hallamos en Mach la idea de los dos espacios (el ísico y el p i ado),
ex endida incluso has a admi i muchos más «espacios»: psíquico, isual, so-
no o, ác il, geomé ico, ísico, concep ual, cines ésico, e c. (1886a, 25 no a, 125,
161-3).
E
incluso la idea del «puen e», an que ida po Russell, que se a icula con
odo lo an e io ijando
un úiiico mé odo colzs uc i o
(1886a, 324) (La cu si a es
mía).
Todo lo que podemos aspi a a sabe se o ece a la solución en o ma de p o-
blema ma emá ico po la explicación de la dependencia uncional de los ele-
men os sensibles unos con o os. Con es e conocimien o queda ago ado el cono-
cimien o de la ealidad. El
puea e
en e la Física en su más amplio sen ido
y
la
Psicología cien í ica lo o man los mismos elemen os ísicos o psíquicos, según
el aspec o in es igado.
Po lo mismo, la ciencia no puede sepa a se nunca del hecho sensible, es de-
ci , de la in uición inmedia a, su único pun o de pa ida y su única me a: «Todos
los cálculos, cons ucciones, e c., no són más que medios auxilia es de alcanza
es a in uición de una mane a p og esi a y apoyándose en la pe cepción sensible,
3.
Sin emba go Mach echaza ambién la esis de Fechne , popula izada po Russeil bajo la exp e-
sión «monismo neu al», de que lo psíquico
y
lo ísico son dos aspec os di e en es de una misma
ealidad: al doc ina sena an me a ísica como la que iene a sus i ui (1886a, 56).

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cuando no es posible alcanza la inmedia amen e» (p. 289). Lo que no es más que
una o ma de es ablece la dis inción en e conocimien o di ec o
y
conocimien o
po
desc ipción/cons ucción,
es deci , de econoce la necesidad de «basa las
ideas más débiles en o as más ue es» como undamen o de oda explicación
cien í ica. Es a necesidad «es ambién denominada causalidad» (p. 295), po lo
que podemos ambién elimina la noción a caica de «causa» en bene icio del
concep o de dependencia mu ua o unción (pp. 81-83).
3.
Moo e: los
se lsibilia
y
sus elaciones
Russell disponía ya de una base an e io de la que pa i : la dis inción en e
conocimien o di ec o
(by
ucqquin ance) y conocimien o po desc ipción, he ede a
de la an e io en e conocimien o in ui i o
y
no in ui i o, y que enía a coincidi
ambién con la i ualmen e idén ica de B adley. Además, seguía en pie la consi-
de ación ealis a del conocimien o (p oceden e de Moo e) como una elación ex-
e na que no modi ica el obje o conocido, a pesa de los p oblemas écnicos a que
las elaciones habían dado lugai'.
Es as dos ca ac e ís icas apa ecen con cla idad en los abajos pos e io es a
la e miilación de 1910a, y se enma can en un con ex o más amplio y de inido.
Así, en 191 la, Russell cali ica su ac ual iloso ía de « ealismo analí ico» po que
sos iene que las elaciones cognosci i as son ex e nas y po que hace depende lo
complejo de lo simple; asimismo de iende la dis inción en e pa icula es (da os
de los sen idos) y uni e sales (concep os subsis en es, como los de la ma emá-
ica), dis inción que se desa olla en 1912b, y ambién la limi ación de la exis-
encia de los da os de los sen idos a aquellos momen os en que e ec i amen e se
dan, a pesa de la independencia en e lo conocido y el ac o de conoce (posición
que a ia ía después g acias a Moo e). Po úl imo, se es ablece ya la dis inción
en e el nundo ísico
y
el mundo sensible sob e la base de que admi imos el p i-
me o sólo po azones induc i as. En la misma línea, 191 lb cons i uye una
cla a de ensa de la pos u a con enida en la p ime a p oclama de los « ealis as
ame icanos», p ecisamen e sob e la base de que, como las elaciones son ex e -
nas, no implican complejidad alguna en los é minos elacionados y hacen po-
sible que cualquie en idad dada sea cons i uyen e de muchos complejos di e-
en es, lo que cons i uye el asgo básico del plu alismo y la jus i icación úl ima
del análisis.
La dis inción en e conocimien o di ec o y po desc ipción se desa olla en
Russell 1911c, jun o a la eona «múl iple» del juicio, sen ando así las bases pa a
lo que se ían después las cons ucciones lógicas5. En e ec o, sólo conocemos di-
ec amen e los da os de los sen idos (ex e nos e in e nos), po lo que nues o co-
nocimien o de los obje os ísicos y las o as men es se á po desc ipción (191 lc,
4.
He desa ollado odas es as alusiones a B adley, Moo e
y
la iloso ía emp ana de Russell en mis
1990b, 1990e, 1990 , 1991b, 1991 , 1992c
y
1991i.
5.
La eo ía del juicio como elación múl iple ue la he ede a de los p oblemas lógicos
y
on ológi-
cos i esuel os; sob e ella, eanse mis 1989a, 1991e, 1991i y 1991j.
El o igen de la cons ucción lógica enomenalis a: Mach, Moo e
y
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204)6. Aho a bien, oda p oposición que con enga desc ipciones ha de analiza se
de acue do con el «p incipio epis emológico undamen al)) apa ecido ya en 1905:
« oda p oposición que podamos en ende debe compone se comple amen e de
cons i uyen es con los que es emos amilia izados» (1911c, 209).
Y,
como en-
ende una p oposición signi ica simplemen e es ablece una elación (el
juicio)
en e la men e
y
los di e sos cons i uyen es de aquélla, el p incipio básico a i -
ma á en onces que en oda elación de juzga la men e debe es a amilia izada
con los é minos con los cuales así se elaciona (191 lc, 211).
En Russell 1912a, sin emba go, se añaden (en e o as)
dos
ideas impo an es
po su ascendencia u u a. La p ime a es la dis inción en e el espacio p i ado y
el espacio ísico; según ello odo lo que podemos conoce de los obje os ísicos se
e ie e a la posible
co espondencia
que podamos es ablece en e ellos
y
nues o
espacio p i ado (los da os de los sen idos), pe o nunca ace ca de su e dade a «na-
u aleza», po lo que podemos
supone
que los obje os ísicos
causan
nues as
sensaciones (1912a, 15-17), aunque odo conocimien o de ales en idades hab á de
inje i se
de aquéllas a a és de desc ipciones (1912a, 24). Se a a de un plan e-
amien o impo an e po que es ablece la eo ía causal de la pe cepción y sien a las
bases pa a una cie a dis inción en e in e encia y «cons ucción». Pe o al dis-
inción no debe acen ua se más de lo necesa io po que
-y
és a es la segunda
idea- deci que nues o conocimien o de los obje os ísicos es po desc ipción su-
pone p ecisamen e la acep ación de cie as
e dades
sob e él («el obje o ísico que
causa ales y cuales da os de los sen idos»), lo cual implica desc ibi ese obje o
«po medio de los da os de los sen idos» (1912a,
26).
En consecuencia, la impo -
ancia del conocimien o po desc ipción es que «nos capaci a pa a aspasa los 1í-
mi es de nues a expe iencia p i ada» (1912a, 32), lo que no pa ece pode a i -
ma se de simples «in e encias».
En el p e acio a 1912a Russell menciona su deuda pa a con cie os esc i os
inédi os de Moo e, que no de alla, pe o que han de in e i se, po lo que puede su-
pone se, al ma e ial de las con e encias que dio aquél en 1910-191 1
y
que no se
publicó has a 1953. De ello, lo más in e esan e es lo que dice sob e los obje os í-
sicos (Moo e 1910a) po que p e igu a, no sólo la pos u a de Russell, sino ambién
cie os asgos u u os7. En e ec o, el obje i o que Moo e se p opone allí es p eci-
samen e «de ini » lo que quie e deci se po «obje o ma e ial)).
Y
lo hace a base de
es p opiedades: (i) nada es un obje o ma e ial excep o si iene cie a posición en
6. Lo mismo es aba ya en 1905a, 41-2 y 56, pe o la dis inción es an e io , co no lie mos ado en mi
1989b. O as ace as de la eo ía de las desc ipciones en mis 1991g
y
1991k.
7.
De hecho la pos u a global de Moo e había quedado es ablecida ya en su 1906a, donde si ua el
p oblema básico en omo a los obje os ísicos
y
las o as men es (p. 32); esuel e lo segundo ne-
ga i amen e (pp. 88-9), y man iene que la exis encia de los p ime os no puede p oba se (pp. 89-
90). De es a o ma, da paso a la «me a con icción» como ga an ía úl ima de la exis encia de a-
les en idades, ace cándose así mucho a la conocida pos u a usselliana de las c eencias
«ins in i as», an ca ac e ís icas de 1912a. La pe manencia simul ánea de Moo e y Russell en
Camb idge de 191 1 a 1915 (Moo e 1942a. 15) hizo posible una nue a oleada de mu ua in luen-
cia (de hecho Moo e abaja ya sob e la base de la dis inción en e conocimien o di ec o y po des-
c ipción, que inco po aba
al
segundo ipo los dos p oblemas básicos señalados), pe o que a no-
so os nos in e esa sólo en lo que se e ie e a los cambios que supuso en el p opio Russell.
35LEn ahona
20,
1993
F ancisco Rod íguez Consueg a
el espacio; (ii) ningún da o de los sen idos o colección de ellos es un obje o ma-
e ial; (iii) ninguna men e ni ac o de consciencia puede se un obje o ma e ial.
Sin emba go, al es ablece ales p opiedades Moo e sien a las bases de la pos-
u a usselliana que acabamos de desc ibi . Así, de iende que, como nada exis en e
puede se di ec amen e ap ehendido po noso os a excepción de los da os de los
sen idos y los ac os de consciencia, en onces «nunca conoce emos lo que un ob-
je o ma e ial es en símismo, sino sólo qué p opiedades iene o cómo se elaciona
con o as cosas» (Moo e 1910a, 131). Asimismo sos iene con o undidad que
sólo podemos es ablece la exis encia de una cosa que no ap ehendamos di ec a-
men e median e la iiz e eilcia de algo que sí ap ehendamos de esa o ma (ibid.,
140). Po úl imo, y con obje o de de ini con más p ecisión la noción de obje o í-
sico, in oduce una ex ensión del é mino «da os de los sen idos» que se á básica
pa a el Russell de 1914: aquella según la cual es e é mino incluye ambién las ins-
ancias no di ec amen e expe imen adas (ibid., 129). Se án los u u os sensibilia
ussellianos, aunque más abajo e emos que en un a ículo pos e io Moo e p e-
ciso aún más es a ex ensión.
Be hecho, iada más e mina la edacción de 1912a, en e ano de 191 1, ya
Russell se plan eaba la necesidad de usa sólo mé odos « écnicos» en su epis e-
nología (Cla k 1975a, 204), ap o echando los p og esos en la ísica del mo-
men o y siemp e pa iendo de la base de la imposibilidad de p oba el mundo ex-
e no. Po eso se plan ea los da os de los sen idos como la base de nues o
conocimien o de las cosas
y
de las o as men es, siendo la «ma e ia» la me a
o ma « écnica» que adop a ese conocimien o. Po an o la p egun a básica de i-
nales de 1912 no puede se más moo eana: ¿podemos conoce un obje o ísico a
pa i de los da os sensibles? (Cla k 1975a, 241). La espues a a esa p egun a de-
sembocó en dos ideas básicas: las «pe spec i as», que -p esuponiendo los sen-
sibilia- si ie on pa a de ini los obje os ísicos, y la cons ucción de los pun os
e ins an es, omada de Whi ehead. Pues bien, ambién la idea de las pe spec i as
es á en Moo e, como se in ie e de su 1914a, cuyas ideas hab ía -p esumible-
men e- expues o con an e io idad a Russell, según su cos umb e.
Allí Moo e insis e en la necesidad de admi i da os sensibles no expe imen a-
dos, in oduciendo pa a ellos el é mino de sensibles, an ce cano al de Russell
(Moo e 1914a, 169-70), y a icula el p oblema gene al de nues o conocimien o del
mundo ex e no en dos en es. El p ime o es la elación de los sensibles con la
men e, que soluciona apelando a la «ap ehensión di ec a)), lo cual incluye -como
en Russell- cie as dudas sob e la posibilidad de ap ehende el «yo)> (ibid., 173-
4).
El segundo, que es el más impo an e po con ene la idea de las pe spec i as,
es el de la elación de los sensibles con los obje os ísicos.
Aquí Moo e no a a ya, como en 1910a, de de ini el obje o ísico sino que,
p esumiblemen e basado en el conocimien o po desc ipción de Russell, se limi a
a conside a cie as p oposiciones sob e ales obje os p ecisamen e eniendo en
cuen a las posibilidades de combinación de los sensibles po enciales. Así. al des-
c ibi nues o conocimien o e ec i o de un obje o ísico conc e o8, siemp e en é -
8.
Cu iosamen e Moo e u iliza como ejemplo de obje o ísico el de una moneda; exac amen e igual
que el amoso penique del Russell de
1914.
El o igen de la cons ucción lógica enomenalis a: Mach, Moo e
y
Whi ehead En ahona
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1
39
minos de la dis inción en e el espacio p i ado y el espacio ísico. Moo e man iene
que odo lo que podemos conoce ha de basa se en la ap ehensión di ec a de sen-
sibles y en la pe cepción de sus elaciones. Po ello, la e dad de las p oposicio-
nes sob e los obje os ísicos debe á exp esa se en é minos de que, si cie as con-
diciones ue an cumplidas, pe cibi íamos di ec amen e cie os sensibles. Lo que
equi ale a la idea usselliana de las pe spec i as, aun sin nomb a las explíci a-
men e: «la única cosa cie a que puedo signi ica al deci que eo ealmen e
mo-
nedas puede se algo como que si mo iese mi cue po de cie a o ma, ap ehen-
de ía di ec amen e o os sensibles» (Moo e 1914a, 189). Finalmen e. Moo e
decla a que la única al e na i a a es e pun o de is a se ía el conside a i~z e e z-
cialmen e a los obje os ísicos, a la mane a de Locke (ibid.. 195).
4.
Whi ehead: la ma emá ica del mundo ma e ial
Se admi e no malmen e la in luencia de Whi ehead en el Russell de 1914a.
aunque me emo que casi exclusi amen e po que en el p e acio de esa ob a se e-
conoce al in luencia. Se admi e ambién que el «mé odo de la abs acción ex en-
si a» de Whi ehead debió se la uen e de ello, pe o al mé odo no apa ece sólo,
como se suele c ee , en las ob as de 1919 y 1920, lo que ha ía inexplicable la an-
e io in luencia, sino -en lo esencial- ya en 1914a9. La e dad es que la in-
luencia de Whi ehead sob e Russell enía de muy a ásL0. pe o incluso en es e
ema exis en abajos an e io es de Whi ehead que son undamen ales al espec o:
me e ie o en pa icula
a
1906a (leído en diciemb e de 1905) y 1914a (leído en
ab il de 1914 y publicado en 1916; éase más abajo). Lo que sigue es una b e e
exposición de sus ideas básicas como uen e de inspi ación usselliana
y
o igen de
la céleb e abs acción ex ensi a pos e io ".
9. Un ejemplo es Moulines 1973a, que ci a en la bibliog a ía la pn~ne a edición de 1914a (1914),
pe o usa sin duda la segunda (1929), como lo demues a el que mencione e e encias de Russell
a Whi ehead 1919a
y
1920a.
Al
no ene en cuen a es e au o los abajos undamen ales an e io-
es de Whi ehead llega a esc ibi , e i iéndose a las cons ucciones enomenalis as: «El p ime o a
quien se le ocu ió aplica la lógica en es e ámbi o ue Be and Russelln (pp. 64-5). (También aquí
el p o eso Moulines ha ma izado su a i mación de 1973 en una comunicación pe sonal. Así, aun-
que econoce aho a abie amen e
mi
de ensa del papel cen al de Whi ehead en el desa ollo del
enomenalismo usselliano - esis que le pa ece nue a y so p enden e-, alega que su lib o u o
una in ención más sis emá ica que his ó ica. así como que. de odas o mas, pa ece cie o que. al
no se Whi ehead un e dade o eiiomenalis a, oda ía segui ía siendo e dade o deci que ue
Russell el p ime o que se p opuso delibe adamen e usa la lógica pa a cons ui u11 sis ema eno-
menalis a. Puedo añadi , sin emba go, que ello depende de la in e p e ación - enomenalis a o
no- que se haga de Whi ehead, lo que abo do en los pá a os inales del a ículo).
10. Véanse mis 1987a (cap.
7),
1988a y 1991a (caps. 2 y
3).
11.
Quie o e e i me aquí a la escasa bibliog a ía secunda ia. Sob e 1906a me ha sido de g an ayuda
Mays 1965a, al pa ece lo único que hay, apa e de las b e es e e encias de Lowe 1941a. Tam-
bién b e es son las e e encias que Lowe o ece sob e 1914a, a ículo casi uni e salmen e igno-
ado pe o undamen al en el desa ollo de Whi ehead (en e noso os, González 1979a señala su
impo ancia, pe o elude su con enido). La mejo ob a sob e es e a ículo seminal de Whi ehead es
indudablemen e Hu ley 1979a, que o ece una buena in oducción, más una aducción inglesa y
una ú il explicación del a o simbolismo. El mé odo de la abs acción ex ensi a cuen a con más
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F ancisco Rod ípuez Consueg a
Whi ehead ealizó de Russell 1912a (en manusc i o), que quizá de e minó el p o-
pio p oyec o cons uc i o de Russell a pa i de 1912.
Las c í icas de Whi ehead a Russell 1912a p oceden ya de 191 1 (1912a se pu-
blicó en ene o de 1912) y pueden esumi se en dos pun os muy elacionados: el
a aque a los uni e sales como obje os de conocimien o di ec o y el echazo de los
obje os ísicos como algo
in e ido
que causa ía nues as sensaciones. Esc ibe
Whi ehead: «Pe cibo
obje os
y deseo sabe sob e su ealidad. Tu igno as es e ob-
je o (o más bien lo escamo eas) y hablas sob e sensaciones de ama illez
y
du eza,
y de un obje o
iiE e ido
que las causa».
Y
lo acla a más abajo e i iéndose a ci as
de 1912a donde se es ablece la dis inción en e el espacio apa en e y el de la ísica:
«Ba e cuen a de que los obje os ísicos pa icula es como causas de nues as sen-
saciones padecen el de ec o habi ual de oda causación pa icula . Si las lle as lo
su icien emen e lejos, odas nues as sensaciones (según la hipó esis cien í ica)
p oceden de la elación en e noso os mismos y la o alidad del uni e so ísico»
(ambas ci as en Lackey 1972a). Po an o lo que hace Whi ehead es cla amen e
p opone una al e na i a a las in e encias, aunque no se e ie a explíci amen e a
las cons ucciones. La e e encia a los obje os como p oceden es de nues a in e-
acción con el mundo ísico es una c í ica a la eo ía causal de la pe cepción (es
deci a Locke)
y
ab e la pue a a la única al e na i a posible: la econs ucción e-
nomenalis aZ7. Así se explica que en la cons ucción del pun o de 1914a Whi e-
head use ya como ma e ial de pa ida las á eas
y
los olúmenes del mundo «apa-
en en. Veamos, pues, cómo a ec a es a no edad al mé odo cons uc i o
an e io men e es ablecido.
Whi ehead 1914a pa e de la dis inción en e di e sos sen idos del é mino
«espacio» y lo hace no sólo de o ma cla amen e enomenalis a, sino ambién ma-
23. Sólo el nexo en e la c í ica de los uni e sales y el a aque a las in e encias pe mi e en ende el gi o
de la pos u a de Whi ehead y, al mismo iempo, el céleb e p e acio de Russell 1914a que a ibuye
al iejo amigo el én asis en las cons ucciones. Miah (1987a, 16 SS.) se limi a a de ec a el echazo
de las in e encias y lo a ibuye a un ago «escep icismo» p oceden e de Wi gens ein, nada me-
nos que ien d minos de la acep ación simple y llana de los obje os pe cibidos! (que se ía la pos-
u a de Whi ehead), po lo que pie de el con ac o con la adición cons uc i a an e io de Whi e-
head (que igno a) y la posibilidad de explica la e e encia a la ((in e accibn)) y a los uni e sales.
Y
odo ello sob e la base de que el é mino «cons ucción lógica» igu a ya en papeles de Russell
p oceden es de 1912. Pe o esa exp esión e a conocida po Russell incluso desde 1896 ( éase mi
1987a, 7.3). Además, Miah igno a ambién el con enido de Whi ehead 1914a (no digamos de
1906a) a pesa de econoce que Russell accedió a él desde mucho an es de su lec u a pública en
1914; en conc e o desde al menos oc ub e de 1913. Whi ehead explicó cla amen e su pos u a, en
los énninos exac os en que he in e p e ado sus no as sob e 1912a, en 1915a, 1916a y 1917b.
O ezco sólo dos pequeños agmen os: «we imagine ha we ha e inmedia e expenence o a
wo ld o pe ec ly de ined objec s..
.
My con en ion is, ha his wo ld is a wo ld o ideas. and ha
i s in e nal ela ions a e ela ions be ween abs ac concep s, and ha he elucida ion o he p ecise
connec ion be ween his wo ld and he eelings o ac ual expenence is he undamen al ques ion
o scien i ic philosophy)); «concep ions o ma hema ical ime, o ma hema ical space, a e such
smoo h concep ions. No one li es in "an in ini e gi en whole", bu in a se o agmen aq expe-
nences. The p oblem is o exhibi he concep s o ma hema ical space and ime as he necessa y
ou come o hese agmen s by a p ocess o logical building up» (ci ados po Lowe 1941a, 55-6,
60-1). Se a a aquí del impulso ~~cado que más a de le lle a ía a echaza las eo ías de la «bi-
u cación)) de la na u aleza (1920a, cap. 2) y la al e na i a monis a y holís ica que ca ac e izó cada
ez más su ob a.

El ongen de la cons ucción lógica enomenalis a: Mach, hloo e
y
Whi ehead En ahona
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1993
147
nejando implíci amen e las nociones de «pe spec i a» y «se zsibilia» -que a i-
buíamos a Moo e en la sección 3- en é minos de «cons ucción lógica». Whi-
ehead in oduce p ime o el espacio apa en e, donde los obje os apa en es es án en
unción del pe cipien e y de su posición, po lo que es e espacio no es más que el
conjun o de elaciones en e los obje os que apa ecen a cie o obse ado . Se di-
ide en: (i) «espacio apa en e inmedia o», que comp ende sólo lo agmen a io del
mundo de cada momen o pa a cada obse ado . y (ii) «espacio apa en e com-
ple o», que comp ende odos los obje os apa en es sin e e encia a suje o alguno,
po lo que unen los di e en es espacios p i ados e incluyen las «pe cepciones que
pod ían apa ece a suje os hipo é icos» (1914a, 424; la cu si a es mía). Jun os,
ambos espacios con igu an nues o ma co de e e encia,
y
en ellos las «pe spec-
i as» y los «sensibilia» se hallan p esen es.
Tenemos después (iii) el «espacio ísico», que co esponde a un mundo hi-
po é ico común a odos donde las elaciones en e los obje os co esponde ían a
nues as sensaciones. Whi ehead uel e a acla a inmedia amen e que, no obs-.
an e, debemos echaza la eona causal, al dispone sólo de un me o pa ale-
lismo: «es e iden e que al mundo es una cons lucción Lógica hipo é ica» (ibid.,
la cu si a es mía). Po úl imo, es á (i ) el «espacio abs ac o» de la geome ía
como ciencia ma emá ica. Na u almen e hab á un sólo espacio apa en e, pe o
median e elaciones en e obje os ísicos es posible cons ui muchas «de inicio-
nes» di e en es de los concep os de pun o, línea, e c., po lo que eó icamen e ha-
b á un núme o in ini o de espacios ísicos posibles (ibid., 426).
La di e encia más impo an e con espec o a 1906a, además del enomena-
lismo, es la acep ación de ini i a de la « eo ía elacionis a del espacio» ( í ulo del
abajo), sin duda po sus eno mes en ajas cons uc i as, pa en es ya en el abajo
an e io a a és de las en ajas de los concep os de ipo monis a sob e los demás.
Es o es lo que da paso al nue o mé odo de la cons ucción, a pesa de que Russell
silencia a es e aspec o, cla amen e holís i~o~~. Pe o Wíhi ehead no iene p ejuicios
ilosó icos que man ene en es e sen ido, po lo que la admi e abie amen e, jun o
con su consecuencia básica: la de inibilidad elaciona1 de los pun os. «Pa a la e-
o ía elacionis a del espacio)), esc ibe, «es esencial que los pun os, po ejemplo,
sean en idades complejas, unciones lógicas de las elaciones en e obje os que
cons i uyen el espacio»; de no se así la simplicidad de los pun os los con e i ía
en posiciones absolu as (ibid., 429-30).
Es o le le a a cede de ini i amen e a las en ajas logicis as del elacionismo
y p oclama como «idea undamen al» de la nue a eo ía lo que en 1906a ca ac-
e izaba las cons ucciones: el ensamblado de una clase de elaciones que die a el
ma co de los obje os a de ini . Aho a Whi ehead insis e en lo mismo, pe o sub a-
yando lo espacial y des acando lo que ca ac e iza á las cons ucciones ussellia-
nas: el exhibi las p opiedades exigidas de los concep os a sus i ui , po eso no
iene incon enien e en econoce -holís icamen e- que lo que debe busca se no
es la simplicidad lógica «en el concep o de las en idades» sino en las elaciones
en e ellas, lo que conduce di ec amen e a una cla a an icipación del p incipio us-
28.
He es udiado la e olución holís ica
de
la iloso ía usselliana en mis 1991b, 1991e
y
1991i
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F ancisco Rod íguez Consueg a
selliano de la sus i ución de las in e encias po cons ucciones, y ello en su doble
e ien e, la e e ida a los obje os ísicos y la co espondien e a los concep os cien-
í icos (el doble «puen e»).
He aquí la p ime a: ((Pa imos pues de una clase (S) de elaciones y buscamos
cuáles son las de iniciones posibles de algunos concep os espaciales undamen-
ales y qué p opiedades debe ene
s
pa a que las p oposiciones usuales puedan se
e dade as de los concep os así de inidos)) (ibid., 431). La segunda no es menos
cla a: «no enemos necesidad de una de inición lógicamen e simple de pun os, 1í-
neas y supe icies, sino de de iniciones que conse en las p opiedades gene ales
y simples que les son a ibuidas en geome ía» (ibid., 433). Que Whi ehead am-
bién es á pensando en una cons ucción enomenalis a del «mundo ex emo» queda
cla o, incluyendo de nue o implíci amen e las «pe spec i as», cuando le aplica a-
les ideas: el mundo apa en e comple o se cons uye median e la clase de elacio-
nes en e un suje o pe cipien e posible y el obje o apa en e, de o ma que cada e-
lación sea «un modo de pe cepción de un obje o po los sen idos»; así un obje o
apa en e se á miemb o del dominio con e so de al elación, lo que pe mi e de i-
ni los en é minos de los suje os ac uales y posibles; eo ía que se aplica po
igual al mundo ísico en sí mismo (ibid., 431-2).
Llego aho a a la cons ucción misma, que iene luga en é minos simbólicos
(los P incipia es aban ya publicados) y an icipa el mé odo de la abs acción ex-
ensi a, aunque se limi a al concep o de pun o y no de ine oda ía los ins an es.
Po desg acia Whi ehead ol ida un an o su cos umb e de 1898a de acompaña el
desa ollo écnico del co espondien e a ance en la in e p e ación in ui i a, lo que
hace di ícil isualiza los concep os in oducidos. Cinco son las e apas p incipa-
les del p oceso cons uc i o.
(1) Se in oducen las elaciones básicas, odas del ipo de la inclusión (que
equi ale más o menos a la elación odo-pa e). Así, pa iendo de la clase de e-
laciones de inclusión-s (que se dan en e suje o y obje o, o bien en e obje os í-
sicos) se de ine una elación de i ada
E,
que iene luga en e dos obje os
-o
a
y
b
syss (i) si
R
es miemb o de
o
y xRb, en onces, pa a odo x
y
R,
xRa;
y
(ii) b es
un obje o-o. In ui i amen e, si hacemos a
o
igual a la pe cepción sensible, en-
d emos que pe cibi una pa e de un obje o es pe cibi ese obje o. E, end á las
p opiedades que la elación « odo-pa e» iene en el espacio apa en e si:
(i)
su do-
minio es el conjun o de obje os-o; (ii) es e lexi a, ansi i a y asimé ica; y (iii)
es ablece la di isibilidad in ini a o con inuidad. Sin emba go la cons ucción
e ec i a iene luga median e una elación T, ambién de la clase o, y po an o de
inclusión, que debe (i) da se en e obje os-o, (ii) se e lexi a
y
ansi i a, y (iii)
se al que si aTb
y
bTa, en onces a
=
b. El obje i o aho a se á, como en 1906a,
de ini el pun o como en idad compleja compues a de clases de inidas median e
es a elación, es deci p ecisa la concepción de «un obje o co ado p og esi a-
men e en pa es más y más pequeñas has a que sus dimensiones hayan desapa e-
cido
y
no quede más que un pun o», a í ulo de «lími e concep ual» (1914a, 442).
(2)
Las clases cons uidas median e T son dos: (i) las «clases se iales-T» son
clases no nulas de obje os-o ales que cualesquie a dos de sus miemb os cumplen
El
o igen
de
la
cons nucción
lógica
enomenalis a:
Mach,
Moo e
y
Whi ehead
En ahona
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49
xTy o yTx (po an o son se ies, dado que T es ansi i a); (ii) las «clases geomé-
icas se iales-T» son clases ales que el único obje o-o con el que odo miemb o
de
o
puede ene la elación T debe se un «indi isible-T» (siendo indi isible odo
obje o que no incluye más que a sí mismo). In ui i amen e ambas clases co es-
ponde ían, po ejemplo, a (i) una se ie de cilind os del mismo adio donde cada
uno con end ía al siguien e, y (ii) la misma se ie en el caso de que la longi ud de
los cilind os no u iese más lími e in e io que
O
(1914a, 444). De odo ello se de-
duce que ninguna clase se ial pod á ene más de un indi isible-T. El siguien e
paso consis i á, p ecisamen e, en de ini la con e gencia hacia ales indi isibles,
que no se án o os que los pun os.
(3)
El p oceso con e gen e pa e de T,, la « elación de cobe u a» en e cla-
ses se iales. Siendo
a
y
P
dos de ales clases, aTcP signi ica á que odo miemb o
de
a
iene la elación T con un miemb o de e minado de P. Po an o la elación
de cobe u a pe mi e de ini la igualdad: dos clases se iales son iguales-T cuando
cada una cub a a la o a, es deci si aTcP y PTca. El ejemplo isual es aho a el de
dos se ies concén icas, una de cí culos
y
o a de cuad ados, ambas con el mismo
cen o. Sin emba go, hay dos di icul ades -muy elacionadas en e sí- con es-
pec o al espacio apa en e: (i) una clase geomé ica de á eas que con e jan hacia
una línea pod á cub i a o a que con e ja hacia un pun o; (ii) dado que una clase
geomé ica de á eas puede con e ge hacia un pun o si uado bien en el in e io de
cada miemb o, bien en el lími e de odos ellos, cabe, en es e segundo caso, que no
haya pun o indi isible alguno: bas a pa a ello que el lími e ex e io (el con o no)
de cada á ea coincida pa cialmen e con el de las demás.
La p ime a di icul ad, la enca a Whi ehead dis inguiendo explíci amen e, en
lo que sigue, las clases geomé ncas que con e gen hacia un pun o de las que lo
hacen hacia una línea; en cuan o a la segunda di icul ad insis e (no muy cla a-
men e) en el ca ác e excepcional del caso y en que, de odas o mas, el pun o pe -
cibido coincidi á con un á ea pun ual indi isible pe cibida. El esul ado gene al es
que an o pa a un pun o como pa a una línea lo indi isible coincide simplemen e
con «el concep o de la posibilidad de las se ies de subdi isiones» (1914a, 448).
Sin emba go, ales di icul ades hacen que el p oceso cons uc i o se haga más os-
cu o pe diendo pa cialmen e su apoyo in ui i o (los cambios u u os incidi án p e-
cisamen e en es e pun o).
(4) Se a a aho a de de ini los conjun os de clases geomé icas que con e -
gen hacia un pun o y hacia una línea; y ello median e «de iniciones lógicas que se
apoyen en T
y
sin ayuda de ninguna idea undamen al nue a» (1914a, 449). Pa a
ello, se dis ingue en e es g ados sucesi os de simplicidad dec ecien e que dan
luga a o as an as de iniciones: (i) los «p ime os elemen os de clases geomé i-
cas» se án las clases geomé icas iguales-T a oda clase geomé ica que ellas cu-
b an; en el espacio apa en e ales elemen os comp ende án a odas las clases ge-
omémcas de á eas que incluyan un á ea pun u al indi isible y10 que con e jan
hacia un pun o si uado sob e un lado de una línea dada que pase po él;
(ii)
los «se-
gundos elemen os de clases geomé icas» se án las clases geomé icas iguales-T
a oda clase geomé ica que ellas cub an, ue a de los p ime os elemen os; en el
50
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F ancisco Rod íguez Consueg a
espacio apa en e comp ende án a oda clase geomé ica de á eas que con e ja ha-
cia un pun o en el in e io de las á eas; (iii) el « esiduo de clases geomé icasx se á
el es o de ales clases (las no comp endidas en las an e io es), es deci , las que en
el espacio apa en e con e gen hacia segmen os de líneas. Aho a pueden de ini se
el «conjun o de clases geomé icas que con e gen hacia un pun o», que se á la
suma de los «p ime os elemen os» y los ((segundos elemen os», y el «conjun o de
clases geomé icas que con e gen hacia segmen os de línea», que se á la di e-
encia en e el conjun o de odas las clases geomé icas y el de aquellas que con-
e gen hacia un pun o. Fal a sólo ag upa los miemb os del p ime conjun o, es
deci de ini el pun o.
(5)
La de inición de pa ida es pa alela a la de 1906a pues incluye la apa ien-
cia de ci cula idad: un pun o-T ma e ial es un g upo de miemb os del conjun o de
clases geomé icas que con e gen hacia el mismo pun o. Como en onces, se a a
aho a de ompe esa ci cula idad median e una «de inición pu amen e lógica»
(1914a, 450). Pa a ello se in oduce la elación de ((conexión-T»: dos conjun os
a
y
p
de clases geomé icas que con e gen hacia un pun o son conexos-T si pa a
odo miemb o
x
del p ime o y odo miemb o
y
del segundo exis en uno o másob-
je os-s con los cuales
x
e
y
ienen la elación
T.
Después se ecu e al concep o de
« elación ances al» ( omado de 1910a, y úl imamen e de F ege) de modo que
'uR:.: '
deno e la exis encia de una «cadena» de elemen os en e
u
y
,
lo que, apli-
cado a la elación an e io (es deci haciendo «ances al» la elación de cone-
xión), signi ica á que
a
y
P
es án unidos po una cadena de conjun os conexos-T
de clases geomé icas que con e gen hacia un pun o, y que ellos mismos son dos
de ales conjun os. Po úl imo se de ine el «pun o-T ma e ial» como el conjun o de
clases geomé icas que es án unidas a una clase geomé ica de e minada median e
una cadena de clases geomé icas conexas-T. Dicho in ui i amen e: dos clases ge-
o né icas de á eas que con e jan cada una hacia un pun o, y sean conexas, deben
con e ge hacia el mismo pun o; a la in e sa: dos clases geomé icas que con e -
jan hacia el mismo pun o deben es a unidas po una cadena de clases geomé icas
conexas (ibid.. 45 1).
.,
La di isión an e io en cinco e apas enía po obje o sub aya la coincidencia
gene al (no muy ácil de es ablece , y desde luego nunca señalada an e io men e
en de alle) con el pos e io «mé odo de la abs acción ex ensi a», cuya p incipal
di e encia con lo an e io (además de inclui los ins an es) es que soluciona el p o-
blema de la « angencia» (aludido más a iba en la e apa
3)
in oduciendo nue os
concep os que complican bas an e la cons ~cción~~. Dejando de lado los de alles
meno es, he aquí las cinco e apas co espondien es de al mé odo según las ob as
pos e io es30.
(1)
Se de ine la elación de
ex ensión,
que es una elación de o den
29. Tales concep os son los
p imos
y
an ip imos
de 1919a y 1920a. No los de allo aquí po pe ene-
ce a una ase pos e io de la ob a de Rhi ehead, que no añadió nada a la in luencia ya eje cida so-
b e Russell. Sob e su unción en elación a 1914a éase Whi ehead (1920a, 101-2), así como las
explicacioiies de Nicod (1923a, 29 SS.)
y
Moulines (1973a, 120 ss.).
30. El ink odo apa ece en 1919a, pa e 3,
y
1920a, caps. 3 y 4. Aquí me limi o a lo esencial
y
paso po
al o las di e encias en e las dos p esen aciones, que a ec an sob e odo al pun o en que se in o-
El o igen de la cons ucción lógica enomenalis a: Mach, Moo e
y
Whi ehead En ahona
20,
1993
151
en e
sucesos
al que és os (i) no ienen máximo ni mínimo, (ii) dados dos cua-
lesquie a siemp e hay o o que se ex iende sob e ellos, y (iii) dados dos siemp e
hay o o en e ellos. Sin emba go se in oduce, como elación de i ada a in e sa,
la de
se pa e de,
que pe mi e de ini o as elaciones y clases. (2) Se de inen las
clases abs ac i as
en é minos de la elación de i ada. (3) Se es ablece la elación
de
cobe u a
en é minos de la de ex ensión, que si e pa a de ini la igualdad. (4)
Se cons uyen los
elemen os abs ac i os
como conjun os de clases abs ac i as
que se cub en unas a o as,
y
se pasa, median e ellos e in oduciendo concep os in-
e medios, a de e mina uní ocamen e los pun os y los ins an es (és os a a és de
las
du aciones).
(5)
Los pun os se án clases de elemen os abs ac i os que cum-
plen cie as condiciones.
La idea in ui i a es, po an o, la misma que en 1914a, lo que Whi ehead sub-
aya con el ejemplo del jugue e chino consis en e en una se ie de cajas cada una
den o de o a, con la di e encia de que en su mé odo no hay úl ima caja (1920a,
74). Ello pe mi e isualiza la o ma en que el pun o se cons uye median e el con-
jun o de odas las en idades que con e gen hacia él. El que aho a se añada la «ley
de con e gencia en la simplicidad po medio de la disminución de la ex ensión»
(ibid.,
93), cuyo signi icado sena el de explica cómo «el ca ác e ex ínseco de
una se ie abs ac i an pe mi e la «eme gencia de un ca ác e in nnseco», que se-
na el pun o o el ins an e
(ibid.,
96), no hace más que sub aya el ca ác e holís ico
del mé odo, que, aunque sus i uye
in e encias
po
cons ucciones,
lo hace al p e-
cio de da p imacía a las elaciones sob e los é minos. Russell debió da se cuen a
de semejan e incon enien e, que se unía al ue e a aque al a omismo implíci o en
la c í ica de Wi gens ein, pe o pa ece que el ecu so a las cons ucciones ue una
especie de e ugio. Además, el mé odo de Whi ehead enía la en aja de p ac ica
un enomenalismo en cla e logicis a, sub ayando la impo ancia del en oque p e-
sen e ya en la geome ía de Russell 1903a (donde la ían ya las di icul ades del a o-
mismo).
Se ha de endido la pos u a de que en gene al el mé odo de la abs acción ex-
ensi a debe en ende se como un «modelo ma emá ico», en el sen ido de que
cumple las unciones que se espe a de ales a i icios (Fi zge ald 1979aj. Pe o no
bas a en onces con deci que así en endido el modelo ma emá ico sena un in e -
media io, de ca ác e más o menos
heu ís ica,
en e la eo ía y el modelo ísico,
como ocu e en las axioma izaciones de eonas ísicas. Aquí al a la eo ía p e ia,
y lo que se cons uye son me amen e los obje os del sen ido común y algunas en-
idades geomé icas que «conec an», de mane a imp ecisa, con los obje os de la í-
sica. Además, es e en oque no dis ingui ía, espec o a Whi ehead, en e la cons-
ucción de 1914
y
las de 1919-19203'.
duce la noción de elemen o abs ac i o. Véase sob e ello Moulines 1973a, 107 SS., que es la Ine-
jo exposición
y
además es á o malizada. Sus únicos de ec os en elación a Wlii ehead son que,
al igno a abajos an e io es de es e au o , p esen a el mé odo como una mejo a del seguido po
Russell en 1914a,
y
que elude la exposición de la complicada cons ucción whi eheadiana de los
pun os, sus i uyéndola po la más b e e
y
p ecisa de Nicod.
31. He o ecido un in en o de cla i icación de los di e en es sen idos del é mino «modelo» que son
ele an es en es e con ex o en
mi
1991c.

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F ancisco
Rod íguez
Consueg a
--
La u ilidad del modelo, que es más bien lógico que ma emá ico, consis e. en
1914, en hace posible una doble in e p e ación (lo que engo llamando el doble
puen e) en el mundo de las apa iencias y en el de la ísica, al iempo que en co-
nec a los obje os apa en es y los obje os ísicos a a és de su ca ác e subje i o,
dado que ambos son cons uidos con la ayuda de elemen os geomé icos, cuyo ca-
ác e esul a más o menos inde e minado. En cambio en 1919-1920 el modelo 1ó-
gico es más gene al, pues pa ece in e p e ase como un in en o de asegu a un pa-
alelismo global en e el mundo de la pe cepción y el mundo de la ciencia,
ob ando como ínculo en e ellos (Hu ley 1979a), aunque ese pa alelismo pueda
ecibi , a su ez, di e sas in e p e aciones ( enomenalis a, isicalis a, e c.), como
señal6 ya Moulines 1973a.
Sin emba go, la in ep e ación co ec a esul a poco de inida a la luz de los co-
men a ios de Whi ehead; lo único cla o en común en ambos in en os es la écnica
misma de la cons ucción lógica, aunque no la impo ancia de su ca ác e axio-
má ico. De ahí que ambién se haya señalado (Pal e 1960a) el dilema exis en e
en e la conside ación del modelo (al menos a la ho a de da cuen a de la ísica)
como me a posibilidad abs ac a, en cuyo caso no pasa ía de me o eje cicio lógico
de dudosa ele ancia pa a la ísica eal, y como in en o de cons ui el mundo
ealmen e exis en e, con lo que la e idencia empí ica debena se mos ada de ma-
ne a inequí oca.
En odo caso es indudable que, a la luz de odo lo an e io , los ecu sos cons-
uc i os ussellianos de 1914a y 1914b dependie on di ec amen e de Whi ehead
1914a, aunque ello no había sido señalado an es con cla idad, quizá po que el a -
ículo se publicó en 1916 y po se casi desconocido. De hecho Russell dispuso de
su con enido en o ma de no as al menos desde oc ub e de 1913 (MIah 1987a), po
lo que cabe pone en duda la o iginalidad de las ideas con enidas en aquellas ob as
y «su gidas» a p ime os de 1914; y ello an o espec o a la cons ucción enome-
nalis a es ic a, como a la de los pun os (o los ins an es, que es simila ): ambos as-
pec os es án p esen es en el mé odo de Whi ehead. Po úl imo, la dependencia ue
explíci amen e econocida po Russell ya en 1914a (p e acio) y más a de en
1967a,
LI
(p. 134), al explica el o igen de la ca a de up u a de Whi ehead. que
no ue o o que su en ado po lo que llegó a conside a como
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uso indebido de
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En
mi
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así
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El
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de
la
consmcción
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