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El influjo de Hofstadter sobre una versión novedosa del compatibilismo

Abstract

One of the main ideas of Hofstadter's best-seller Gödel, Escher, Bach: An Eternal Golden Braid is his conception of strange braid. This article is about the use that Michael Morden makes of this idea, arguing in favour of compatibilism (the doctrine that free will is compatible with determinism) against some criticism put forward by Libertarism. With Ihe idea of self-reference as a guide, free will is seen as the symbols in the mind. In this process, when we are trying to understand the determination of our will, a strange braid emerges.

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El influjo de Hofstadter sobre una versión novedosa del compatibilismo

Author: Berth, Miquel
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1993
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.544
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn20/0211402Xn20p7.pdf
El in lujo de Ho s ad e sob e una e sión
no edosa del compa ibilismo
Miquel
Be án
ABSTRACT
(A
Ho s ad e ian e sion o coinpa ibilism)
One o he main ideas o Ho s ad e 's bes -selle
Godel, Esche , Bach:
Aa
E e -
nal Golden B aid
is his concep ion o s ange b aid. This a icle is abou he use
ha Michael Mo den makes o his idea, a guing in a ou o compa ibilism ( he
doc ine
ha
ee will is compa ible wi h de e minism) agains some cn icism pu
on a d by libe a ism. Wi h he idea o sel - e e ence as a guide, ee will is seen
as he symbols in he nind.
In
his p ocess, when we a e ying o unde s and he
de e mina ion o ou will, a s ange b aid eme ges.
1.
In oducción
Compa ibilismo es el nomb e que se da a la esis según la cual el lib e albe-
d ío
y
el de e minismo pueden se , a la ez, e dade os
(y
lo lo an o compa i-
bles). Los compa ibilis as c een po lo gene al en la e dad del de e minismo, y
sos ienen eo ías ace ca de la libe ad de la olun ad, que la hacen posible en un
mundo egido sin excepción po las leyes de la causalidad. Las es a egias com-
pa ibilis as han sido pa icula men e nume osas en la adición inglesa, desde
su
canónica o mulación en la edad mode na ealizada po Hobbes (1656), has a clá-
sicos de es e siglo como Moo e (1912)
y
Hoba
(1934)
y
ilosó os de la ac uali-
dad: Denne (1984) o Wa son (1987), po ci a sólo a algunos
....
Recien emen e,
un amplio sec o de es os ilosó os ha in en ado de ende la esis compa ibilis a a
pa i de una ede inición del agen e mo al, que esal a su complejidad oli i a
y
su capacidad pa a e alua c í icamen e los p opios deseos
y
c eencias. Po ejem-
plo el je á quico agen e mo al que p opone F ank u desde su a ículo seminal de
1971, o concepciones de la
au onom'a-como- acionalidad
a la mane a de Wol
(1990) o Double (1991). En e ellos, uno de los in en os más elegan es de e o -
mula el compa ibilismo clásico, pa a hace lo inmune a las c í icas que se le di i-
gen desde el libe a ismo, ha sido el de Michael Mo den (1990), quien pos ula la
esis de que un agen e es su icien emen e lib e (puede deci se: goza de lib e al-
bed ío) simplemen e cuando él mismo es causa de su p opia conduc a. La e sión
de la au ocausación que p opone Mo den iene como componen e cen al la no-
ción de bucle ex año, que Ho s ad e hizo céleb e en su admi ado
Godel,
Esche ,
Bach: An E e na1 Golden B aid
(1979).
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/
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Miquel Be án
2.
El miedo al de e minismo pa ece debe se, en opinión de Mo den, ya desde
sus mismos o ígenes en el pensamien o g iego, al cla o deseo de no sabemos ni
sen imos ma ione as con oladas po una olun ad ex e na a noso os
...
De es e
modo, nues o concep o de cuál sea la libe ad adecuada - an o en el e eno de
la olun ad como en el de la acción- a ía según c ezca o disminuya nues a an-
asía ace ca de cómo sena o simplemen e de si exis e alguien que maneje las cue -
das que nos mue en (es o es, que sea el e dade o au o de los mo i os y c een-
cias que nos impulsan a que e y ac ua ). Según se sabe, el mono eísmo insu lado
en la adición ilosó ica occiden al po heb eos de Alejand ía como Filón «gene ó
la p ime g an manejado de cue das))
(Mo den 1990, p. 59). El indica la libe -
ad su icien e pa a que se pudie a da cuen a de los p opios ac os an e un Dios que
hab á de juzga odo aquello que el agen e acome e en el o den na u al del mundo
(incluso los in en os más ecóndi os), condujo a la concepción de una esponsa-
bilidad incesan e, po pa e del homb e, en e a o a olun ad, la di ina, indeci-
blemen e más pode osa, que e a a la ez jus icia sob ehumana -y po lo an o in-
comp ensible, pe o jus icia al in y al cabo-, y obse ado a pe manen e de oda
laqueza, de oda debilidad, de oda indecisión y ambién de oda decisión huma-
nas. Es o con i ió un con enido mo al incluso al más nimio de los ac os, a la más
ín ima de las in enciones, a la ez que les dio - an o a los ac os como a las in-
enciones- un es a u o implíci o de libe ad, pues o que el agen e u o que ad-
qui i la ca a de au onomía su icien e como pa a que pudie a impu á sele al lib e
albedno el pode de decidi , simul áneamen e, en e al e na i as opues as.
Algo que en buena pa e la isión mecanicis a pos enacen is a del mundo
desman eló. En la edad mode na, y «según los compa ibilis as, los cuales oman
más en se io que los dualis as nues o luga en el mecanismo causal, se puede se
su icien emen e lib e (se goza de lib e albedno) como pa a (sabe nos dignos de)
el elogio o el ep oche (po nues as acciones) sólo con que se dé que ningún se
pa icula es á manejando nues as cue das» (Mo den, p. 59). Si la amenaza que
el mecanicismo signi ica pa a el lib e albedno es impe sonal. ello edunda en una
libe ación del agen e, lo que pe mi e a los compa ibilis as clásicos (Hobbes-
Locke-Hume) a i ma que un agen e es lib e en la medida en que puede hace lo
que quie e. Pa a ellos, el único medio e ec i o po el cual pod ía ene luga un
con ol que coa e la libe ad del agen e sena una cons icción o compulsión ísica,
de modo que, cuando és as no se dan, somos lo su icien emen e lib es en- an o-
que-agen es-en-el-mundo como pa a que nues as acciones nos puedan se impu-
adas. Si alguien puede hace lo que desea, goza de lib e albedno, po que no se
concibe que las oliciones sean manipulables me amen e po halla nos en un
mundo mecanicis a, y somos lib es en la medida en que «somos noso os quienes
que emos y escogemos». Nada ne as o con iene el hecho de que nues a olun ad
no sea capaz de escoge algo, en la medida en que no que emos escoge lo, es o es,
en an o que nos emos impulsados hacia o a di ección po una olición al e na-
i a «que es la nues a».
En años ecien es la epe cusión de cie os so is icados expe imen os men a-
les al es ilo del ealizado po Richa d Taylo -según el cual un genio maligno po-
dna manipula nues os es ados men ales, de modo que el pode hace lo que que-
emos
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se ía su icien e pa a p oba nues a libe ad de acción, pues o que
ex
El
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hipo hesi se ía el o o quien decide po noso os (una e sión secula del «mane-
jado de cue das omnipo en e» que es Dios)-, ha podido con ence a muchos de-
ac o es del compa ibilismo de que los de e minis as-en -sen ido-blando (so -de-
eminis s) « enden su libe ad muy ba a a» (Mo den, p. 60). Los libe alis as
ac uales a guyen así, con cie a capacidad de con icción, que la libe ad « e-
quie e de una ga an ía con a los más o uosos manejado es de cue das que pue-
dan dispone nues as acciones, con olando nues os deseos y c eencias» (ibid).
Debemos pues se capaces, como a i maba ya F ank u en su a ículo de
1971, «de desea lo que deseamos desea ». Si así ocumese se íamos causa de
nues a p opia conduc a, más allá de libe a is as al es ilo de Taylo o Chisholm
a iien que es necesa io ecu i a la causación-agen e pa a explica ese pode que
enemos los humanos de se o iginado es de nues as p opias acciones y que
nues o pode de olición en e al e na i as opues as ep esen a una excepción
en e a las leyes que gobie nan el de eni del es o del uni e so. Bien al con a-
io, el compa ibilismo iene como obje i o da cuen a de una esponsabilidad
mo al de lo agen es, que coexis a sin emba go con nues o concep o común de la
causación en e e en os. Pe o aun así -y siemp e Mo den-, incluso los com-
pa ibilis as deben admi i que las pe sonas gozan de una habilidad que no se en-
cuen a en ningún o o luga de la na u aleza, a sabe , «la habilidad de se una de
las causas de su p opia conduc a» (p. 61).
Las ca ac e ís icas es ic amen e humanas que nos hacen una de las causas de
nues as acciones es ene como obje o de conciencia
la
p opia conciencia. Así,
el hecho de que los se es humanos pueden llega a se conscien es de que sos-
ienen cie as c eencias y deseos, les hace ambién, consiguien emen e, capaces
de comp ende se como causa de sus p opias acciones.
Y
-lo que sigue es la e-
sis capi al del compa ibilismo de Mo den- «en ende las causas de nues as c e-
encias o deseos hace posible (po sí mismo) ap oba las o desap oba las» (ibid.,
p. 61).
El único eque imien o que se p ecisa con a la posibilidad de que exis a un
manipulado de es ados men ales como el que desc ibe Taylo l o de cualquie
Dios que juegue a se Dios, es «comp ende las causas de nues os deseos
y
nues-
as c eencias».
Si
somos conscien es de la in luencia de és as sob e nues as o-
liciones y decisiones pa icula es, esa misma conciencia de es a de e minados
llega a se -¿po qué no?- una de las causas de nues a conduc a, una sue e de
causa supe pues a que pe mi e «o a de e minación». La libe ad de la olun ad e-
quie e, pues, que la cadena causal que lle a al agen e a una decisión o elección
pa icula se e uel a sob e sí misma, en i ud de la e dade a au oconciencia
que es c ucial pa a la pe sonalidad, como a i ma Mo den. Se lib e es me amen e
una causa de la p opia conduc a a pa i de la au o e lexión.
1.
Deme (19984), en el conocido ca álogo que hace de los «espan ajos» que en su opinión es án en
la base de los secula es miedos al de e minismo, incluye en e ellos
al
manipulado de Taylo , de-
nominándolo «el ne as o ci ujano».
Y
si bien in oduce ejemplos de o os au o es dis in os, la dis-
o sión ope ada po esos manipulado es de las mo i aciones del agen e es la misma: alguien que
«inse a elec odos en u ce eb o,
y
en consecuencia con ola cada uno de us pensamien os
y
ac-
ciones (simplemen e) con pulsa bo ones
....
»
(p. 8).
Es a concepción del lib e albed ío goza de una en aja p ác ica, la de conoce
el modo de inc emen a la p opia libe ad, al pe mi i pe ca amos de que lo que
impo a ealmen e pa a goza de la misma es se conscien e de los ac o es que ie-
nen in luencia sob e nues a conduc a (y que la libe ad es una cues ión de cono-
cimien o). El ni el acep able de libe ad se e ie e a aquello con espec o a lo cual
hab íamos de se lib es. Según Mo den, somos lo-su icien emen e-lib es cuando
nos e nos exen os de con ol ísico o psicológico (las condiciones pa a la libe -
ad co npa ibilis a eque idas, espec i amen e, po los clásicos
y
los con empo-
áneos), pe o además,
cuando en endemos qué inj7.uencias causales ob an sob e
lz es a ac uación.
Incluso en los casos en los que mi conciencia no cambia la
p opia conduc a (po que no desap uebo las in luencias p eexis en es), ello puede
se conside ado un caso de sup ade e minación de mi e lexión sob e esos mo i-
os y c eencias que causan mi decisión, pues el hecho de e enda ales in luen-
cias, a pa i del en endimien o, las e ue za y esuel e la legi imidad de las mis-
mas en un ni el pe sonal.
Cla o es que la dis inción en e acciones y e en os es c ucial pa a la concep-
ción del lib e albed ío que pos ula Mo den. En ese sen ido, los eó icos de la acción
-en la línea de Dan o (1973)- han a i mado con ecuencia que lo que se e-
quie e pa a que una pe sona ealice acciones
-y
en consecuencia, acciones li-
b es- es que la cadena causal p eceden e enga en ella un eslabón, en ez de «a a-
esa la» sin ene la en cuen a». El análisis de las acciones en é minos de cómo nos
ep esen a nos el mundo - al
y
como lo p opone Dan o. pe o no sólo él-, sugie e
que al dis ingui en e los mo imien os que juzgamos acciones
y
los que sabemos
que no lo son, las si uaciones desc i as hacen siemp e e e encia
al
modo en que el
agen e pe cibe el mundo. Cuando un agen e in en a algo se ep esen a el mundo de
cie a o ma,
y
una acción in encional exi osa «hace que el mundo sea del modo
co no lo en iende el agen e» (Mo den, p. 63) (quizá uese mejo deci : una acción
in encional exi osa e enda el modo como el agen e en iende el mundo).
Se a a de la polémica pe o a o unada dis inción en e causas
y
azones. Se-
gún cie os eó icos acionalis as de la acción, cuando hago algo po una azón, la
cadena causal que conduce a ese ac o se apoya sob e mi pe sona de un modo dis-
in o a cuando simplemen e ocu e que és e se ea causado al ma gen de mi a-
zonamien o. El mejo análisis de la causación pe inen e a es a dis inción es el clá-
sico de Mackie (1974), quien in odujo en la eo ía nociones como la de campos
causales y condiciones inusi adas, condiciones que esul an insu icien es pe o
necesa ias como pa e de una condición innecesa ia pe o su icien e. Un campo
causal, a su ez, es un conjun o de ci cuns ancias que pe manece cons an e, en e
al
backg ound
desde el cual ope an las condiciones inusi adas an es de inidas.
Re omando es as nociones de Mackie, Sca ow (1981) ha suge ido, en un po-
lémico a ículo, que si conside amos al agen e como un campo causal, el análisis
de las azones-como-causas se enma ca en ese campo que es la pe sona, de modo
que ales azones -o, en palab as de Mo dem, la e lexión sob e la p opia con-
ciencia desde el en endimien o de los mo i os
y
c eencias que conducen a la ac-
ción- b o a án de ese campo como condiciones inusi adas. Mo den a i ma que,
cuando la au oconciencia de la pe sona es «una» causa de su conduc a, el agen e
goza de lib e albed ío, así que pa a él la e lexión ambién es una condición insu-
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icien e pe o necesa ia. Así pues cualquie análisis adecuado de lo que sea el yo
iene que inclui las ca ac e ís icas que pe mi an al agen e es a sue e de au o e-
lexión.
3.
Dos g andes emo es con espec o al de enninismo, po pa e de los libe -
a is as2, se en así mi igados -aunque no des anecidos- po el análisis de
Mo den. Pue en la medida en que exis an o puedan exis i agen es lo su icien e-
men e lib es y esponsables - al y como él lo p opone, es o es, agen es que e-
lexionando sob e la p opia conciencia puedan modi ica (median e la sola ap o-
bación o desap obación) la in luencia en su acción de mo i os y c eencias-
poco debe impo a si és os se hallan de e minados en su exis encia como se es
empí icos, lo que es deci , si o man pa e de modo no-excepcional de un uni e so
de e minis a. El o o emo , a sabe , la p ecisa in luencia del en o no y de los an-
eceden es emo os, es o es, de las ci cuns ancias que con o man los mo i os
y
c eencias del agen e sob e cada una de sus acciones, ambién puede a enua se.
Po que la esis de Mo den compo a que, a cie o ni el de complejidad -el de la
conciencia e lexi a- esa in luencia es eabso bida po la azón-como-iden idad
del agen e, en i ud de su en endimien o del mundo y de sí mismo en el mundo.
Es cla o que exis e un sen ido impo an e según el cual no podemos con o-
la nues as c eencias: no podemos decidi cambia alguna de ellas in encionada-
men e, sólo en unción de la con eniencia (momen ánea) de ese cambio, o de la
me a olun ad: «Conside a una c eencia e dade a es c ee que iene cie a his-
o ia causal que no depende de mi decisión» (ibid, p.
65).
Sin emba go, en la me-
dida en que llego a se conscien e de la elación en e esa c eencia
y
su his o ia
causal, de modo que en iendo su o mación y el po qué de mi es a anclado en
ella, puedo asen i a su in lujo po la azón (o bien admi i que debo e adica la),
y, en esa medida, hace la olun a ia. Así, la consciencia de la causa de mis c e-
encias (el en endimien o de las causas que las con ie e en adecuadas, en un clá-
sico como Spinoza, quien an icipó, sea dicho
e z passan ,
la mayona de esis mo -
denianas que es oy elucidando aquí) «me p o ege de cie a clase de in acciones
sob e mi libe ad» (ibid.). Si un manipulado al es ilo del demonio maligno de
Taylo a a de dis o siona mis c eencias, mi de ensa se á que esas c eencias in-
ducidas no concue dan con lo que mi en endimien o acep a como causa adecuada
de los ac o es que me inducen a ac ua , o dicho de o o modo, que esos nue os
mo i ado es de la acción
no a ienden a azo zes.
Po supues o, c eencias de las que
no soy conscien e in luyen ambién en una decisión, pe o no las conside o pa e
de mí cuando
me omo
como causa de mi p opia conduc a.
Con odo, la discusión usual ace ca del lib e albed ío iene en mayo conside-
ación los deseos que las c eencias, ya sea como amenazas pa a la libe ad del
agen e, ya sea como mo i ado es de oda acción singula . De hecho es la elación
2.
Del mismo modo que el co npa ibilismo se de ine como la esis según la cual el lib e albed ío
y
el de e minismo pueden se simul áneamen e e dade os, los libe a is as son, odos ellos, in-
compa ibilis as, en i ud de la sola de inición de libe a is no: «la esis según la cual los se es hu-
manos poseemos lib e albed ío como esul ado de la inde e minación de nues as elecciones»
( id.
Double,
1991.
p.18).

g/
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bliquel Be án
del yo con sus deseos, a a és de la na u aleza de las p opias oliciones, la azón
p incipal de la apa ición de las eo ías je á quicas de e onnulación del agen e li-
b e como la de F ank u . Pa a es e au o , ambién, si la pe sona es causa de su
conduc a, en an o que se iden i ica decisi a e incondicionalmen e (1987) con
cie as de sus oliciones medi adas (las que con igu an con p opiedad el yo), en-
onces se goza de lib e albed ío. Pe o el concep o de pe sona que p opone F ank-
u es ancamen e de ec uoso, como S ump (1988) o Thalbe g (1990). en e
o os, han supues o en cla o3. En conc e o, F ank u da de lado un análisis ade-
cuado y p eciso de lo que pueda se c ucial pa a ese concep o desde el pun o de
is a de la au onomía-como- acionalidad.
Y
se a a de una g a e ca encia po que,
desa o unadamen e, los humanos podemos iden i ica nos decisi amen e con lo
que somos, incluso si imaginamos que segui la guía de la azón nos lle a ía po
o os de o e os, o sabiendo que lo hacemos es p o undamen e inmo al. Mo den
piensa que cie as de las de iciencias in e nas al concep o de pe sona que p opone
F ank u pueden e se paliadas apelando a la noción de bucle ex año, que Ho s-
ad e hizo céleb e en su lib o de 1979. Gn bucle ex año que nos pe mi e da un
paso a ás,
y
hace de nues o modelo de conduc a el obje o de la p opia elección.
Así, F ank u se equi oca, en opinión de Mo den, al deci que, en la iden i ica-
ción, nos ele a~nos un ni el en el o den de las oliciones. C í icas como la de
F ied nan (1986) a la concepción je á quica del yo, como una eo ía que nos p o-
cu a la más desla azada noción de la au onomía del agen e, pueden se abso bidas
con éxi o desde el análisis que hace Mo den de la au o e lexión. Según eó icos de
la au onomía como Dwo kin (1976) (a quien F iedman sigue decisi amen e), «la
mo i ación se con ie e en
mo i ización-de-la-pe sona
en la medida en que la pe -
sona juzga que quie e se mo i ada de ese modo, y en an o que su juicio es e-
sul ado de un p oceso de e lexión c í ica lib e de manipulación, engaño, o cual-
quie o a posible cons icción e ec uada sob e el p oceso de e lexión» (p.
24).
Y
si F iedman echaza la noción de un yo concebida a ni eles oli i os di e en es, de
un yo-escindido-en-ni eles
(u
spli -le e1 se@
en su análisis de la au onomía, am-
bién Mo den es á en desacue do con esa concepción e ical. Se a a ía, an es bien
-al pa ece del úl imo- de en ende que ese ex año bucle en el que se ebusca
el yo es lo que nos hace se es únicos en la na u aleza. No la posibilidad de causa-
ción-agen e en el sen ido que p opone Chisholm, sino la posibilidad de e minada
de ol e a ás y e lexiona ace ca de las p opias mo i aciones, pudiéndolas cam-
bia incluso desde esa (( e agua dia e lexi a».
4.
Así, Mo dem a i ma que si los
de e minis as-en-sen ido- ue e
(ha d
de-
e miizis s)
p e enden hace nos e que oda causalidad unciona según un modelo
de caída-de-piezas-de-dominó-alineadas, desde esa posición se igno a la es ic a
di e encia que la complejidad y la e lexi idad de un sis ema sob e sí mismo pue-
3.
El au o del p esen e abajo ha esc i o o o a ículo conce nien e a la eo ía ank u iana del yo
je á quico (Bel ín,
M.
(1991):
«Ha y
F ank u : el agen e mo al y la noción de incondicionali-
dad» (en p ensa), eii el cual c i ica la concepción del yo como escindido en ni eles, po no em-
plaza desde el pun o de is a alo a i o, en ese con ex o, la cues ión de la legi imación de las
emociones en el p oceso de e aluación de las decisiones.
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den ep esen a pa a un sis ema.
A
es e espec o, o o pun o c ucial del compa i-
bilismo de Mo den eza: «cuando una cadena causal se uel e lo su icien emen e
compleja, en onces, y en cie os modos, cesa de ac ua como las cadenas causa-
les con las cuales es amos amilia izados -en cadenas causales an complejas
como las que son ca ac ens icas de la au oconciencia de los agen es mo ales
...-
exis en posibilidades genuinamen e abie as, de la clase que es adicional pa a el
de e minismo nega » (p.
67).
De modo que, «la conduc a
....
de las pe sonas llega
a se , en la p ác ica y quizá ( ambién) en p incipio, imposible de p edeci » (ibid.)
También en la idea de Denne (1984) de conside a a los se es humanos
como sis emas in encionales se halla la esis de que no exis e una explicación
simple pa a el modo causal como ac úan las pe sonas. Lo impo an e es que el
hecho de a a a la pe sona como un sis ema in encional po iempo inde inido,
aunque no sa is aga las p e ensiones de un libena is a ace ca de la exis encia me-
a ísica de lib e albed ío, nos p ocu a una concepción
de
noso os mismos como
agen es-en-el-mundo que da, en opinión de Denne , « oda la libe ad que (nos)
ale la pena desea ». Si en una acción la condición su icien e es suplida po la e-
lexión del agen e conscien e,
y
el eje cicio de su de e minación en la decisión no
se encuen ; simplemen e ijado po los e en os p e ios, ello signi ica, como
a i ma Fe e, que la pe sona es «el inal de la línea», si lo que a amos es de in-
qui i ace ca de la causa de las acciones consecuen es. En ese sen ido es c ucial
el empeño de Ho s ad e en dilucida el modo en que oma o ma la decisión, a
pa i de un modelo del ce eb o como una je a quía de subsis emas conec ados
(nó ese la di e encia es ic a con una je a quía olicional ank u iana. El ma e-
ialismo de Ho s ad e es ablece ni eles cla amen e mecanicis as).
A
ni eles al-
os iene luga la o mación de sis emas que «podemos conside a » ideas, deseos,
c eencias
....
de modo que se e ige un sis ema semiau ónomo que ep esen a el
concep o del yo -~o s ad e usa esa e isión del yo pa a de ende un compa i-
bilismo según el cual enómeno como la consciencia, el lib e albed ío, e c. coe-
xis en con un modelo causal linealmen e de e minis a, a ni el neu onal. Son
c uciales, en su explicación, las anomalías que se p oducen en un sis ema com-
plejo cuando ni eles cambian es del discu so pe mi en que el sis ema (desde un
ni el) haga e e encia a sí mismo (pe o en o o ni el). Esc ibe el au o de Godel,
Esche ,
Bach:
«Es oy con encido de que la explicación de los enómenos "eme gen es" de
nues o ce eb o -ideas, espe anzas, analogías, po ejemplo,
y
en úl imo é mino,
la conciencia y el lib e albed íe- es án basados en cie o géne o de Bucle
Ex-
año, una in e acción en e ni eles donde el ni el supe io se ex iende hacia el
ni el in e io
y
lo a ec a, y
al
p opio iempo es de e minado po es e úl imo. En
o as palab as, una " esonancia" de e ue zo ecíp oco en e los di e en es ni e-
les" [1979, p. 709 (1987:~. 790)].
Y
más adelan e, [p. 709 (791)J:
«...pa a habé noslas con oda
la
compleja iqueza del sis ema
ce eb almen e,
en-
d emos que se capaces de deslizamos cómodamen e de un ni el a o o. Además
debemos admi i di e sos ipos de "causalidad: los di e sos medios g acias a los
cuales un acon ecimien o pe enecien e a un ni el de desc ipción puede "causa "
la concu encia de acon ecimien os en o o ni el».
.
.
14
/
En ahona
20,
1993
Miquel
Be án
Según se e, las elecciones que iden i icamos con el agen e lib e son aquellas
en las que las causas de la conduc a in e ac úan con el concep o que el agen e iene
del yo. Ho s ad e de ine el lib e albed ío en é minos de la simple ealización de
elecciones, pa a iden i ica las luego con p ocesos de al o-ni el. El lib e albed ío
se ía me amen e el esul ado de la in e acción en e el símbolo (o subsis ema) del
yo, y el es o de los símbolos del ce eb o. Pa a Ho s ad e , cuando más conocemos
ace ca de los subsis emas que cons i uyen nues a ida men al, más nos damos
cuen a de que es os p ocesos men ales es án de e minados.
Y
sin emba go, sólo
cuando somos conscien es de esos p ocesos de ni el in e io podemos ele a nos
a un ni el desde el cual sea ac ible esa in e acción con nues o sis ema del yo:
(<¿NO signi icana ello -se p egun a Mo den- que cuan o más lib es nos ol e-
mos más de e minados pa ecemos?» (p. 70).
En la eo ía de Ho s ad e no se da esa apa en e pa adoja po que la de e mi-
nación a ni el neu ona1 iene luga llanamen e, en la medida en que no hay bucles
ex años en ese ni el.
Y
con odo, la jus i icación hecha po Ho s ad e es, cla o
es á, compa ibilis a, pues aunque se basa en un en endimien o so is icado de lo
que sean los concep os men ales en un al o ni el, sus bucles ex años -como ya
apun é- no dan cabida a las p e ensiones libe a is as ace ca de una libe ad
con ac ual pa a el agen e-en-el-mundo. Aun así, desde la pe spec i a de Ho s-
ad e es posible en ende , a buen segu o, que la je a quía de oliciones de F ank-
u y sus p e e encias de al o-o den no sea me amen e a bi a ia, ni una cues ión
de simple decisión, cuando se dan en un agen e lib e (es o es que e lexiona sob e
sí mismo desde una au o-conciencia adecuada). También lo piensa así Cha les
Taylo (1976): en la medida en que su de inición del agen e como un ae aluado
en sen ido ue e» iene como in sos ene la esis de que el yo posee «un sen ido
es uc u ado p o undo de lo que es impo an e», pa ece que e esi ua al suje o,
po medio de un bucle ex año ho s ad e iano, en un pun o p i ilegiado de deci-
sión. Lo cie o es que, en odos casos, el eje cen al del plan eamien o del p o-
blema del lib e albed ío se mues a ecu en e: el complejo modo como la au o-
conciencia nos pe mi e modi ica la p opia conduc a, sob e la base de nues o se
conscien es del modo como ac uamos,
y
de las mo i aciones que subyacen en
nues a ac uación. Ello es algo que libe a is as al es ilo de Nozick (1981) han su-
ge ido que puede hace se desde el incompa ibilismo, pe o que el análisis de Ho s-
ad e y Mo den mues a con cla idad que equie e de nues a comp ensión de las
de e minaciones que se p oducen en el ni el de los subsis emas in e io es,
y
de la
compleja ama de c eencias y deseos que nos es p eciso conoce como mo i a-
do es de la acción.
5.
Conclusión
Me pa ece ex emadamen e impo an e la e isión que hace Mo den, e o-
mando a Ho s ad e , del compa ibilismo, po que mues a que el en endimien o de
la de e minación de la conduc a es
un
equisi o p e io
a la ealización (a la posi-
bilidad) del bucle ex año que se p oduce cuando, al ap oba o desap oba las cau-
sas de nues a conduc a. la modi icamos a a és de la e lexión. Las esis de Mo -
El
in lujo
de
Ho s ad e
sob e
una
e sión
no edosa
del
co npa ibilis no
En ahona
20,
1993
/
E
den ace ca del lib e albed ío ienen como co ola io capi al que el compa ibilismo
no sólo es posible (lo que se
han
limi ado a p oba o in en a p oba an os pa i-
da ios de esa endencia), sino
ambién necesa io pa a la au ocausación,
en la me-
dida en que sólo desde el en endimien o de la p opia
de e minación-po -las-cau-
sas nos es posible au oe alua nos y ac ua lib emen e. Hab ía que conclui , pues,
que el que seamos lib es cuando nos e igimos como causa de nues a conduc a no
puede en ende se (cabe deci , es inin eligible) desde el pun o de is a o igina o-
io que p e enden los libe a is as, sino sólo desde nues a comp ensión de noso-
os mismos como causas no excepcionales con espec o al es o del uni e so (en
la medida en que el yo e lexiona sob e sí mismo en calidad de al).
Y
és a es una
esis que puede de ol e le al compa ibilismo, an ei e adamen e denos ado en la
ac ualidad, sus le as de o o en el ma co de la eo ía de la acción.
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