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Recensions

Llorens Moreno, Núria

Abstract

Carlos THIEBAUT, Historia del nombrar.

Full text

Recensions Enrahonar 18, 1992 183 1. Salvar l'home, aprofitant-se de les tkcniques actuals -per exemple, de l'enginyena genktica. 2. Salvar la vida mateixa, que vol dir no perdre la seva riquesa. Cal estendre-la i no només conservar-la. 3. Preservar el món vegetal com a primer exponent de la vida, i tenir-lo com el primer graó dels vivents, i com la base alimentiria de la societat del demi, ja que és el més manejable dels naturals. Ara bé, tot aixb no es pot realitzar si no canvien les actuals directrius purament i simplement conservacionistes, producte d'un pensar encara naturalista. Directrius que l'estat ha d'aplicar no a posteriori dels esdeveniments, sinó a priori d'ells, i a tal efecte té al seu abast els actuals coneixements biolbgics. En resum, una interessant defensa de l'aprofitament dels coneixements biolbgics actuals, per bé que una aniscada defensa del paper de l'Estat, i més, veient els temps que corren. Josep Maria Forné i Febrer CARLOS THIEBAUT, Historia del nombrar, La balsa de Medusa 35, Visor, Madrid, 1990. La necesidad de exponer una historia del nombrar procede para Carlos Thiebaut del propio planteamiento de la pregunta por nuestra identidad. Pregunta formulada desde el presente y sostenida por una intención ética que apunta hacia una ((definición plural y múltiple del concepto de autonomía» (p. 15). Con este fin se lleva a cabo una reconstrucción de la génesis del sentido de la identidad moderna, en cuya base se observa el tránsito de una identidad dada externamente, desde una instancia superior, a una identidad como programa normativo, como autonomía. En primer lugar se estudia la relación intrínseca entre la pregunta por la identidad y su respuesta, el nombre, en relación al espacio en el que éste se ubica, el texto. La cuestión por la identidad presenta dos niveles diferenciados en conflicto : la ((identidad referencia» o denotativa, que se responde por el nombre, y la «identidad sentido;, que implica una localización en un espacio de significados, o connotativa. Para averiguar de qué manera se articulan estos dos momentos de la identidad, Carlos Thiebaut traza, intercalando elementos pertenecientes a distintas disciplinas, una hipotética historia del nombrar, no exenta de complejidades y paradojas. Dichos giros resultan del carácter diversificador y desmitificador de la reflexión moderna, determinada, a decir del autor, por las figuras de la pérdida o el fracaso -en relación a su pasadoy su complementaria, el vértigo, al que van ligadas la búsqueda y la rebeldía. A no ser por el propósito señalado en la «Introducción» y en las páginas finales del libro, así como por alguna sugerencia un tanto desprendida en el texto, el lector podría sospechar que, más que una historia del nombrar, lo que se le ofrece es el relato de la debilidad y el fracaso del hombre contemporáneo, en el que no hay lugar para el desenlace que supondrían una ética del presente o la orientación hacia una creciente autonomía. No obstante, dado el carácter problemático del tema y los puntos de vista interdisciplinares que se aportan, las lecturas pueden ser igualmente múltiples, opcionales e intencionadas. Los análisis de Walter Benjamin y Paul de Man en tomo al símbolo y a la alegoria constituyen el paso previo al desarrollo de la secuencia de los contextos discursivos de la identidad . Los dos episodios de la subjetividad en que se desarrolla dicho proceso son ejemplificados mediante dos pinturas: «El sueño de Jacob» de Ribera y «El perro semihundido» de Goya. El nombrar antiguo -fundamentado en el texto sacra1 a partir del cual adopta una estructura culta, es caracterizado por su inmediatez -al no darse distancias entre lector y el texto en el que se hacen coextensivos el sentido del nombre y su referenciay por la relación orgánica Seccions bibliogrifiques «originaria» entre el lenguaje y el mundo, el objeto y el sujeto. Carlos Thiebaut observa como dicha inmediatez del texto antiguo, su aparente semanticidad total, se halla tachonada de opacidades y desencuentros, a causa de su atribución a una voz otra, exterior a la humana, y a cuya confianza en una simbólica armonía se le adhiere una carga de irnpotencia, enfrentamientos y miedo acumulado. El modo en que Ribera lleva al cuadro el relato bíblico es ya «quizá» una manifestación del desarrollo de la forma moderna del nombrar, al centrar su interés en el sueño de un hombre sin que aparezcan los indicios de terribilidad o pavor sacro que hubieran acompañado a dicha representación siguiendo el esquema de la forma del nombrar antiguo. «El sueño de Jacob» de Ribera es seguido discursivamente por la representación de «El combate de Jacob con el ángel» que Delacroix llevó a cabo , emblema de la subjetividad rebelde del Romanticismo; de cuyas consecuencias es heredera la forma del nombrar moderno, ejemplificada por «El perro semihundido)) de Goya. En este punto se intercala un excursus sobre la mística, sus varios planteamientos independientes y a contracorriente. Para finalizar con una consideración sobre la nueva conformación del lenguaje filosófico en el ensayo y sobre la teoría contemporánea de la autobiografía. La desacralización de los textos dispensadores de identidad supuso el requerimiento de una nueva forma del nombrar, ante la quiebra del lenguaje de la inmediatez y el descubrimiento de un espacio en el que iba desarrollándose una identidad compleja. El carácter contradictorio, indescifrable, de la identidad moderna es estudiado como efecto de sucesivos esfuerzos y rupturas -búsquedas y pérdidas-, desembocando en una textualidad reflexiva, de naturaleza polifónica, que ha dado un giro hacia la interioridad, hacia la representación de un yo que se diversifica. susce~tible de lecturas distintas. resultado Dos observaciones finales sobre el libro. La ausencia de un único canon de lectura, de un «lenguaje de las cosas lleno de seguridades ontológicas» , a decir del autor, causa terror, «terror de la pérdida y por la pérdida también se nos presenta como terror de lo perdido mismo. (...) El miedo lo es por la pérdida del nombrar antiguo, pero también, por el nombrar antiguo mismo que inducina ese pavor en nosotros» (p. 151). Es posible que no exista una respuesta a la pregunta apasionada por la identidad, que la nostalgia de lo que fue, o de lo que podría haber sido, haga al hombre consciente de su pérdida; pero no por ello el terror, el desacuerdo con lo real, o el vacío, anulan la posibilidad de distintos tipos de salida, así como tampoco interrumpen las búsquedas necesarias, el «reconocimiento y el encuentro)) (p. 13). El propio Thiebaut aboga reiteradamente por una ética del presente iluminada por la historia material de la subjetividad, no desarrollada todavía al hacer preciso un análisis previo de las prácticas sociales contemporáneas de construcción de la subjetividad. El conflicto entre el texto y lo que se halla fuera de él, entre el texto y un principio de inteligibilidad externo al mismo que lo interprete, se mantiene. Una cita final para resumir tanto esta dificultad como el carácter problemático del libro de Carlos Thiebaut: «¿Qué es esa actividad, ese hacer, que origina el nombrar, pero no puede ser él mismo nombrado? El sujeto de la enunciación, tal vez; el sujeto trascendental kantiano, más seguramente. Pero, a diferencia de éste, con historia conocida, (...) A diferencia del sujeto trascendental, es algo/alguien que debe definirse de entrada desde una inquietud ética -y no desde una indagación sobre las formas de conocimiento- (...)D. Pero la autonomía de esta actividad, una de las metas de nuestra subjetividad, «llegar a serse de una manera consciente, lúcida y auténtica, no está garantizado)) (p. 206). de ((diferentes formas de ir interpretando el mundo y sus lenguajes)) (p. 156). Núria Llorens