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Recensions

Torres, María José de

Abstract

F. MARTÍNEZ MARZOA, Desconocida raíz común (Estudio sobre la teoría kantiana de lo bello).

Full text

ollo del homb e, conquis a eal (no u ópi- ca) de un es ado de cosas dis in o del ac- ual, de un « eino de la libe ad)) 3ue su- pe e la dominación de la sociedad bu guesa-, del comunismo. Es imp escindible elaciona la libe ad con una igualdad basada en las necesida- des; es ineludible hace e e encia al ((homb e nue o», al homb e o al, plu idi- mensional y lib e que inaugu a á la his o ia de la humanidad. Na u almen e, Ma x no quiso plani ica los pasos y las ca ac e ís icas de es e se di- e enciado cuali a i amen e; en e a las codi icaciones y a los sis emas ce ados, Ma x no deseó clausu a la his o ia. Fiel a es a p e ensión, A. P io esal a la imagen de un pensamien o ma xiano inacabado abie o a u u as e lexiones en las que ca- ben incluso los p oblemas más ecien es que siguen cons iñendo nues a libe ad. MTa men López Sáe ~z F. MARTINEZ MARZOA, Desconocida aiz común (Es udio sob e la eo ía kan ia- na de lo bello), Ba celona, 1987. Nos encon amos an e un ensayo sob e la C í ica del juicio de Kan que impac a po su concisión y casi desespe a al lec o más iniciado, po la densidad y el al o g a- do de abs acción de su con enido. A la mane a de Spinoza en su E ica o de Wi gens ein en su T ac a us, Ma ínez Ma zoa esculpe cada p oposición con ni i- dez, con undencia y un igo lógico que no abunda p ecisamen e en la p oducción ilo- só ica ac ual. Las uen es y la bibliog a ía que ci a son, en adecuada p opo ción a la o ma del esc i o, sob ias y sumamen e es- pecializadas. Se es é o no de acue do con la pe spec i a desde la que Ma ínez Ma zoa hace habla al ex o kan iano, es necesa io econoce que su in e p e ación es lúcida y busca an e odo la cohe encia sis emá ica. Aunque en p incipio el ema a ado sea la noción de belleza en la C i ica del juicio, el apa a o concep ual de odo el sis ema kan iano es enido en cuen- a a la ho a de ede ini exp esiones ambi- guas y de ex ae conclusiones ace ca de la elación na u aleza-a e. Como esis p incipal, Ma ínez Ma zoa de iende que la dualidad en e na u aleza y a e en Kan no es á de inida con an e io i- dad a la con aposición en e «belleza na u- al» y «belleza del a e» que apa ece en la C i ica del juicio; la mediación a ís ica es esencial a la noción misma de belleza; y la eo ía del genio no ompe en absolu o los lími es ma cados po la concepción del jui- cio de gus o, sino que los con i ma. Su a gumen ación comienza po demos- a que, con a las apa iencias li e ales: «juicio e lexionan e» y «juicio de e mi- nan e» no son en Kan especies de un mis- mo géne o, sino que aquél (como capaci- dad de p oduci un uni e sal pa a un pa icula dado) es á en la base del ca ác e de e minan e de oda la acul ad de enjui- cia . Sin emba go, la noción de juicio e le- xionan e pa ece p esupone que en algún momen o exis e un pa icula dado sin que se haya encon ado un uni e sal bajo el cual se subsuma, lo cual se ía con adic o- io con la esis de la C í ica de la azón pu a ace ca de la elación en e concep o e in uición. Aquí ecupe a Ma ínez Ma zoa la esis heidegge iana que esal a la imaginación p oduc i a como la «desconocida aíz co- mún» de en endimien o y sensibilidad, que Kan mismo en e ió aunque no osó lle a has a las úl imas consecuencias. Es a aíz no puede exp esa se en ningún discu so po que es p ecisamen e el ámbi o me adis- cu si o que pe mi e odo discu so, an o el de la azón eó ica como el de la p ác ica, en e los cuales no hay posible ansición en el plano de los con enidos. De lo cual hay que conclui que la a ibución de una necesa ia con o midad de la na u aleza y la acción mo al a concep os en gene al (ca e- go ías o máximas de uni e salización) no se jus i ica ni desde la azón eó ica ni des- de la azón p ác ica, sino sólo como exp e- sión del hecho de que ambas son una y la misma aíz inexp esable. El pun o decisi o de la a gumen ación de Ma ínez Ma zoa es á en la ansición de la noción de concep o a la de in. Según él, hay emas kan ianos, pe o no un o den kan iano de las azones en el a gumen o que ex ae de la C í ica de la azón p ác i- ca la posibilidad de pensa la a monía en e libe ad y na u aleza y, po an o, la de pen- sa la na u aleza eleológicamen e. Ma ínez Ma zoa p escinde de los pos ula- dos de la azón p ác ica y del ema de la es- pe anza, pa a concebi el impe a i o ca e- gó ico no como máxima pa a la acción, sino como la condición de la posibilidad lógica de odo discu so p ác ico, como p incipio de no-con adicción de las de e - minaciones de la azón p ác ica con la o - ma de ley uni e sal, a la cual son pos e io- es lógicamen e los pos ulados y la espe anza. La noción de in no es, pues, p ima ia, sino de i ada de la de concep o, como el p opio Kan con i ma al de ini la inalidad como la conside ación de una concep ualidad necesa ia más allá de la adecuación de lo dado a concep os pu os del en endimien o. F en e a la esis de una p esun a p io i- dad de la eleología de la Na u aleza es- pec o a la es é ica, Ma ínez Ma zoa apela a las palab as del p opio Kan quien, en la segunda in oducción a la C í ica del juicio (KU, pp. 193 SS.), a i ma que la eo ía del juicio es é ico pu o es pieza esencial y ne- cesa ia del edi icio c í ico, mien as que la eleología es sólo una explicación comple- men a ia, po que aquél con iene un especí- ico p incipio de disce nimien o a p io i, necesa io, en an o que el juicio eleológico no. Po un lado, la cons ucción kan iana de la «idea es é ica* obedece a una analo- gía po con aposición con las «ideas de la Razón», pe o, po o o lado, iene alidez independien emen e de que se la asocie o no con una idea de la azón. El pa ág a o 59 de la misma ob a a i ma la posibilidad -pe o no la necesidad- de cap a la be- lleza como «símbolo» de lo bueno; con lo cual in e p e a Ma ínez Ma zoa que oda idea de un alo é ico de la belleza o de un camino es é ico hacia el bien, no es algo que se desp enda necesa iamen e del pen- samien o kan iano; incluso se puede deci que no esponde a la cohe encia del mismo. Nues o au o ex ae la conclusión inal de que posiblemen e haya una disc epancia en e lo que Kan se había p opues o al ela- bo a la C í ica del juicio (en onces la ele- ología end ía más impo ancia) y lo que i- nalmen e econoce habe conseguido. Los cambios que Kan in odujo en su segunda In oducción a la ob a con i ma ían es a hipó esis. Las esis p incipales que hemos ecogi- do indican la o ien ación gene al de es e ensayo, cuyas pe sonales apo aciones es- án en es echa co espondencia con o a ecien e ob a del au o sob e el pensamien- o kan iano, Relee a Kan . Nos pe mi imos pun ualiza , con odo, que la é ea demos- ación se ealiza sob e la base de unas op- ciones p e ias que o ien an el conjun o. Y, si bien oda conje u a adquie e alo de e dad po el g ado de con i mación que encuen a en «la cosa misma», en iloso ía es di ícil de ini qué pueda se «la cosa misma», ue a del discu so y de la pe spec- i a p e ia en que el ilóso o se si úe. Po que no hay p oblemas ilosó icos «en sí», sino ilóso os y lenguajes, y es a con- icción es el pun o de pa ida de odo ilo- so a pe sonal. Ma ía José de To es GIOVANNI REALE, DARIO ALTISERI, His o ia del pensamien o ilosó ico y cien ico. Vol. 1: Desde la an igüedad clásica has a la edad media; Vol II: Del hu- manismo a Kan ; Vol. III: Del oman- icismo has a hoy, Ba celona, He de , 1988. El in a igable Gio anni Reale, p o eso de la Uni e sidad ca ólica de Milán, una ez e minada su S o ia della iloso ia an i- ca en cinco olúmenes (1976-1980) quiso demos a con los hechos que además de un buen in es igado es un buen pedagogo.