En ahona
16, 1990, 105-121
El K ausismo español
y
la cues ión nacional
A.
He edia Se ano
ABSTRACT (Spanish K ausism and he Na ional Ques ion)
A he beginning o he las cen u y Spanish K ausism de ended a con-
cep ion o na ional eali y which co ec ed he essen ialis cu en , he sanc-
i ica ion o he na ion, by aluing posi i ely he indi idual conc e ion o
he di e en peoples o he wo ld and
by
opposing his conc e ion o he
abs ac cosmopoli anism o he ime. K ausism in Spain a acked he so-
cialis ic cu en o he ime which in ended o ans o m his eali y in o
a supe s uc u e o he domina ing class. Wi h his speci ic doc ine, K au-
sism did no c ea e a na ionalism o libe a ion, bu i did indeed in end o
libe a e na ionalism wi h he help o i s ideas o a mode n ype o huma-
nism g awing upon old his o ic oo s. Wi h he excep ion o he his o ical
dis ance, he K ausian concep ion o he na ion can s ill o e us aluable
e lec ion o ou imes because i concei es he na ion as he na u al and
ine i able social s uc u e, as an oppo uni y o ue ape u e owa ds hu-
manism, and no as he nega i e al e na i e o closing up o he ex e io ,
wha is so ypical o localism.
1.
In oducción
Hoy, que i imos po p ime a ez en la his o ia en compac a in e ela-
ción mundial
y
que los Es ados -g andes y pequeños- buscan con ansie-
dad in eg a se en bloques geo-polí icos, cul u ales y mili a es cada ez más
amplios
y
ope a i os; hoy, que asis imos a un p oceso de in e nacionaliza-
ción jamás conocido po la magni ud de sus apoyos y consecuencias, y que
los alo es sup anacionales son de día en día más es imados
y
p epo en es;
hoy, que es á en anca ecesión odo ipo de p o eccionismo
y
que la eo ía
y la p ác ica del lib e cambio se impone po odas pa es; hoy, que indi i-
duos y pueblos en e os han iden i icado su pa icuIa <<mode nización» con
el abandono indisc iminado e indolen e de su peculia pa imonio his ó ico
y cul u al; hoy, que odos nos decla amos y nos sen imos en e dad ciudada-
nos del mundo y que amamos cada ez menos las di e encias en Ia misma
p opo ción que pe seguimos la igualdad; hoy, que odo eso y mucho más
en la misma di ección se de ec a..
.
,
es posible obse a ambién sín omas ca-
da ez más signi ica i os de un esu gimien o de la idea y ealidad de la
Na-
ción,
cualquie a que sea el concep o que de ella se hayan o mado los nume-
osos pueblos e indi iduos en que eme ge la ealidad del enómeno. Cuando
p ecisamen e se es á a pun o de consegui un espacio polí ico e dade amen e
uni e sal, comienza con eno ado impulso a su gi po la mis e iosa cima
de las conciencias indi iduales y colec i as la ya e e ana y nunca ex in a del
odo
cues ión nacional.
Pa a noso os los españoles dicha cues ión iene una ac ualidad innega-
ble y aun d amá ica, pues muchos son oda ía los que ma an y mue en en
nues o e i o io en de ensa de un de e minado modelo nacionalis a. Pe o
p escindiendo de los casos lími es, es e iden e que esa cues ión, aun discu-
iendo po los cauces no males de la ía democ á ica y cons i ucional, ha
condicionado y con inúa condicionando in ensamen e nues a ida pública.
La comp ensión del enómeno equie e echa una ojeada al pasado, p inci-
palmen e al inmedia o de los dos úl imos siglos. Qué duda cabe que hemos
uel o a nace como nación -es a ez a la edad con empo ánea- a a és
de una gue a de libe ación au én icamen e nacional (1 808-1 8
14), en la que
odo el pueblo le an ado en a mas -sal o la mino ía a ancesada- p es ó
su colabo ación en sang e y en bienes. Fue aquélla, en medio de las ue es
disc epancias ideológicas que di idie on a los pa io as, una au én ica gue-
a de la independencia nacional, po más que jun o a ese signi icado pueda
habe o os. El anhelo de la sobe anía nacional -en endida de o ma muy
di e sa po unos y o os- y la conciencia de la pe enencia a una his o ia
y
des ino comunes ue on en e dad los únicos pun os de unión en e los com-
ba ien es, po encima de las eales y p o undas di e encias que los sepa a-
ban. Sin emba go, una ez alejado el pelig o con la de o a del ejé ci o na-
poleónico, las di e encias in e nas pasa on a un p ime plano, ag a adas con
el paso de los años po una se ie de ci cuns ancias que no iene al caso e e i
aho a. Puede deci se que la his o ia de esas di e encias cons i uye una buena
pa e de la his o ia de nues os siglos
XIX
y
xx, y a nadie se le descub e un
sec e o diciéndole que en dicha his o ia ha ocupado un luga des acadísimo
la
cues ión nacional,
educida aho a en úl ima ins ancia
a
ei indicaciones
de ámbi o c<p o incial»; es o es, sos enida en el in e io de la p opia Nación
y Es ado (nacionalidades) y di igida en múl iples di ecciones que an desde
la de ensa de un o alismo his ó ico o gobie no au ónomo egional a la lu-
cha abie a po la plena au ode e minación. Aquel anhelo común en
los o ígenes de la España con empo ánea ha ido ma izandose poco a poco
(en ocasiones, disol iéndose) en o os anhelos nacionalis as de lími es geo-
g á icos más es echos.
Cen alismo, ede alismo, o alismo, au onomismo egional, can ona-
lismo..
.
,
odo se ha in en ado en e noso os has a el momen o p esen e bus-
cando soluciones a la cues ión nacional. Es cie o que el égimen de F anco
dio po saldada dicha cues ión a aíz de la gue a ci il, pe o en ealidad lo
que hizo ue ce a la qui ú gicamen e en also, como lo ha pues o pos e io -
men e de mani ies o la con undencia de los hechos. Po lo que espec a a
la mona quía cons i ucional de
1978,
es cla o que ha in en ado plan ea aqué-
lla en é minos más democ á icos y a mónicos, pe o la ealidad de cada día
sigue ad i iendo que la cues ión nacional con inúa siendo i ida po los es-
pañoles en o ma ha o más con lic i a de lo deseable.
Y
no sólo los españo-
les. P ác icamen e odos los pueblos de la ie a -unos más o os menos,
y cada uno según su idiosinc asia- han i ido y siguen i iendo ensamen e
dicha cues ión. De ahí el in e és que iene el ae a la conciencia e lexi a
y c í ica un asun o an i al pa a la con i encia colec i a de los homb es;
asun o que cons i uye sin duda un capí ulo impo an e de genuina iloso ía
social y polí ica.
P ecisamen e po ello, po que se a a de una cues ión eminen emen e
ilosó ica, encie a mucho más de lo que a p ime a is a pudie a pa ece ,
y desde luego no deno a con exclusi idad un me o p oblema de libe ación
y o ganización del e i o io, pues la e ien e polí ica -a pesa de su eal
impo ancia y ci cuns ancial ca ác e p io i a io- no ago a ni con mucho
la iqueza signi ica i a de una cues ión que po la o a e ien e cae de lleno
en el ámbi o de la é ica, que c eo mucho más undamen al que el p ime o.
En es e abajo no se p escinde, na u almen e, del signi icado polí ico de la
cues ión nacional, pe o ampoco lo p i ilegiamos, pues siendo su con enido
semán ico an amplio y he e ogéneo, nos in e esa sub aya p incipalmen e
su dimensión elemen al y p ima ia, nucleada en o no a la idea o concep o
ilosó ico de
Nación.
También abo da emos de soslayo su na u aleza socio-
his ó ica, la di e sidad y elas icidad de sus unciones, su alo ela i o como
en idad social, las di e en es o mas que puede adop a el hecho nacional
en la conciencia y en la ida (nacionalismo, jingoísmo, pa io ismo, impe-
ialismo, sepa a ismo, egionalismo, p o incialismo, ex anje ismo, cosmo-
poli ismo..
.),
sus elaciones con el Es ado, sus de echos y obligaciones co-
mo al suje o social, e c., e c.
El análisis de es os y o os aspec os de la cues ión nacional lo ha emos
p ecisamen e de la mano del k ausismo español, po cua o azones
undamen ales:
1.
Po que se a a de uno de los mo imien os socio-cul u ales de mayo
in lujo en la ((in eligencia)) española con empo ánea, y po ello mismo ehí-
culo obligado de comp ensión de nues o iempo más ecien e pa a casi o-
107
dos los asun os que nos a ec an en el o den del espí i u
y
ida comuni a ia,
en e los cuales igu a sin duda alguna el asun o ela i o a la cues ión nacional.
2.
Po la po encia ilosó ica de su doc ina, pues el k ausismo suele abo -
da los obje os de es udio de que se ocupa al máximo ni el especula i o, en-
aizándolos inde ec iblemen e en una iloso ía gene al o me a ísica (en nues o
caso, en una iloso ía gene al de la sociedad), lejos po an o del in e és polí-
ico inmedia o, que an o oscu ece los asun os cuando sólo se obse an a
su a és.
3.
Po que a pesa de su alan e eminen emen e eó ico, algunos k ausis-
as españoles de los de p ime a ila u ie on ambién obligaciones de Es ado
y de gobie no, g acias a lo cual podemos conoce hoy además la solución
p ác ica
y
espues a polí ica que die on en conc e o a la cues ión nacional
española, aspec o és e que a muchos in e esa á de o ma especial.
4.
Po que el k ausismo español con inúa siendo po desg acia escasa y
o cidamen e conocido, cuando no in a alo ado po p ejuicios de di e so
signo.
Y
si es e dad que u o un papel undamen al en la con igu ación in-
elec ual de la baja edad con empo ánea de España, no cabe sino ap o e-
cha la meno opo unidad pa a i acla ando los di e sos aspec os que cons-
i uyen su imagen his ó ica.
Nues o es udio pe sigue, pues, dos obje i os undamen ales: co egi en
un de e minado aspec o la imagen de o mada que cie as pe sonas han ans-
mi ido del k ausismo español y, ap o echando su p opio ace bo doc inal,
p o undiza ilosó icamen e en un ema como la cues ión nacional, que an-
o in e és ha susci ado en nues o iempo.
2.
Tes imonios
y
ac i udes k ausis as
El
k ausismo español o su he ede a la Ins i ución Lib e de Enseñanza
han enido que sopo a juicios muy se e os y c í icas muy du as sob e los
más di e sos aspec os de su doc ina, e incluso sob e las ac i udes o compo -
amien o social de sus seguido es. Puede deci se que en elación con el asun-
o aquí plan eado esos juicios y c í icas no sólo no han sido más benignos,
sino que a eces han es ado eñidos de mayo du eza y apasionamien o. Des-
de que el jo en Menéndez Pelayo acha a ag esi amen e a los k ausis as de
enemigos de la pa ia y desp eciado es sis emá icos de su his o ia, no se les
ha dejado de acusa - epi iendo ya uno, ya o o, mecánicamen e las mis-
mas exp esiones del g an políg a o- de an ipa io as, ex anje izan es, se-
pa a is as, de enso es de un ago in e nacionalismo apá ida, o como decía
A aquis áin, de ((un cosmopoli ismo omán ico, y no poco u ópico1». Na-
'
Luis
AKAOUISTAIN,
Elpensamien o español con empo aneo,
Losada, Buenos Ai es,
1968,
2."d., p.
30.
No po la ase ci ada solamen e sino po o as a i maciones deslizadas en su
lib o, puede deci se que A aquis áin no se dis inguió p ecisamen e po su comp ensión del k au-
u almen e, la mejo o ma de deshace la leyenda es acudi a las uen es
de los p opios acusados, y lo p ime o que se obse a con ca ác e gene al
no es p ecisamen e la negación de la pa ia, sino la i encia de un pa io is-
mo c í ico, acional y de cuando en cuando dolo ido. Po eso, a mi en en-
de , no hay undamen o obje i o que jus i ique la ac i ud y con undencia
de las acusaciones expues as. Sólo la pasión ideológica, o la na u al exci a-
ción que sob e iene en de e minados momen os c í icos de la ida indi i-
dual y colec i a, o la con usión sob e la iliación men al de los c i icados,
han podido inspi a ales juicios y c i icas. No quie o deci , na u almen e,
que no hayan podido exis i k ausis as ca en es de amo pa io, e incluso
que hayan podido a eces ac ua en con a de los in e eses nacionales. No
lo sé, pe o no admi i es a posibilidad se ía an o como supone los impeca-
bles, como los ángeles. Lo único que digo es que del ondo doc inal del k au-
sismo no pueden ex ae se aquellas acusaciones,
y
que son injus as a odas
luces cuando se apoyan p e e en emen e en ese sopo e, como se ha hecho
con ecuencia.
Exponemos a con inuación en a ios apa ados es imonios k ausis as
e elado es de la ac i ud men al que adop a on an e algunos de los aspec os
más p ác icos de la cues ión nacional.
2.1.
Pa io ismo
Todo k ausis a genuino ha de endido con ase más o menos elocuen e
el pa io ismo. Sanz del Río, po ejemplo, ha exp esado en su dia io con la
ue za y since idad que da el esc ibi pa a sí mismo, es os pensamien os: «El
amo a mi país me o alece y ele a)). ((El pensamien o de mí es in ecundo
si
no es espec o de mi pa ia, del mundo, de Dios)). «Deseo i i pa a mi
amilia, pa a
mi
pa ia, pa a la Humanidad2>>. En el
Ideal
de
la Humani-
dadpa a la ida,
lib o -como se sabe- cla e del idea io k ausis a, p ocla-
mó en sin onía con K ause la i ud mo al del pa io ismo: «El buen ciuda-
dano hon a y ama su pa ia como un coo denado y digno miemb o del pue-
sismo. Tampoco se dis inguie on -al menos en el aspec o aquí conside ado- homb es de sig-
ni icación an di e en e a la suya como Ped o Sáinz Rod íguez
(E olución de las ideas sob e
la decadencia española,
1924), Rami o de Maez u («La An ipa ian, 1935), En ique Suñe
(Los
in elec uales
y
la agedia española,
1938,
2.
a
ed.), Teodo o Rod íguez
(Nue a econquis a de
España,
1938), Ped o Laín En algo («El p oblema de España en el siglo
xix»,
1940-41, en
Es-
paña como p oblema),
En ique He e a O ia
(His o ia de la educación española,
1941), Ra ael
Cal o Se e
(Teo ía de la Res au ación,
1952), e c., e c. Véase el a ículo de Elías Díaz
((La 'Ins i ución Lib e de Enseñanza' en la España del nacional-ca olicismo», ecogido en el
lib o colec i o
En el cen ena io de la Ins i ución Lib e de Enseñanza.
Mad id, Tecnos, 1977,
pp. 147-174.
FERNANDO
MARTIN
BUEZAS,
El k ausismo español desde den o,
Tecnos, Mad id, 1978,
pp. 42, 52
y
80.
blo humano en la ie a3>). Po su pa e, Canalejas llega a a i ma que «el
cosmopoli ismo, como ley social, (es) un amaño embus e o)); y dejándose
lle a po aquellos a eba os omán icos an ca ac e ís icos de la época, dijo
de la Pa ia que e a ((mad e p ime a y ca iñosísima, eal y e dade a, como
la muje que nos lle ó en sus en añas, y que exige igual amo y ado ación
no menos supe s iciosa po lo exal ada4». Fede ico de Cas o, pad e de la
escuela k ausis a se illana, enseñaba que debíamos escucha espec uosamen e
«la san a oz de la pa ia, que nos o i ica y ele a sob e noso os mismos,
inspi ándonos de con inuo g andes ideas y nobles sen imien os que aduci
en he oicos hechos5».
Y
Nicolás Salme ón, an es y después de que Menén-
dez Pelayo obsequiase a su g upo con aquellos dic e ios, ya había dicho y
epe ido luego que la pa ia e a un «nomb e sag ado)), animando a sus co-
eligiona io~ epublicanos a lucha po su ((g andeza, p ospe idad y digni-
dad», y a inspi a se siemp e en los ((sag ados debe es del pa io ismo6». ((Me
sien o muy español)), llegó
a
deci al inal de su ida7.
Aho a bien, el pa io ismo k ausis a se dis inguió po su ca ác e c í ico
y acional, lejos apa en emen e de odo sen imen alismo y emo i idad. La
ín ima aspi ación de Sanz del Río y sus discípulos en es e pun o consis ió
en i i , pensa y p oyec a la pa ia p e e en emen e po los cauces de la
azón, p ocu ando man ene a aya la sensibilidad y base ins in i a. Ci cuns-
ancia que ha podido despis a a más de un con adic o inclinado a alo a
la pasión más de lo que con iene, y po an o a qui a g a ui amen e quila es
a aquel ipo de pa io ismo. Pe o en iéndase bien: no es que el k ausismo
se opusie a al sen imien o como componen e de la i ud; a lo que ealmen e
se opuso ue a da le en es e como en o os aspec os de la ida un papel p e-
dominan e. No de o o modo han de in e p e a se las múl iples y he e ogé-
neas exp esiones de los k ausis as sob e el pa icula . «La oz pa ia'-había
esc i o Sanz del Río en la emp ana echa de
1835-
es un sen imien o en-
can ado
y
digno de un buen ciudadano, pe o no es una idea. Cuando la a-
zón sucumbe, la Pa ia es una o ma aé ea8». Lo mismo que ía deci Sal-
KRAUSE/SANZ
DEL
Río,
Idealde la Humanidadpa a la ida,
O bis, Mad id, 1985, p. 116
(núm. 55). Véanse ambién págs. 119-20 (núms. 59-60).
'
FRANCISCO
DE
PAULA CANALEJAS,
Es udios c í icos de iloso ía, polí ica
y
li e a u a,
Ca -
los Bailly-Baillie e, Mad id, 1872, pp.
VII,
XII.
FEDERICO
DE
CASTRO,
El concep o de Nación como pos ulado de la his o ia gene al,
<<Re-
is a mensual de iloso ía, li e a u a
y
ciencias de Se illa)), .
111
(1871) 128.
Ob as de D. Nicolás Salme dn.
Tomo p ime o. Discu sos pa lamen a ios con un p ólo-
go po
D.
Gume sindo de Azcá a e. G as
y
C.a, Mad id, 1881,
pp.
229,
323
y
360.
'
Homenaje a la buena memo ia de Don Nicolás Salme ón
y
Alonso.
T abajos ilosó i-
cos
y
discu sos polí icos seleccionados po algunos de sus admi ado es
y
amigos. Imp. de Gace-
a Adminis a i a, Mad id, 1911, p.
514.
Véase ambién sob e
el
mismo asun o
el
es imonio
de su discípulo U bano González Se ano, en
Manual de Psicología, Lógica
y
E ica
pa a el es-
udio elemen al de es a asigna u a en los Ins i u os de Segunda Enseñanza, 111. É ica o Filoso-
ía Mo al. Lib. de la iuda de He nando y
C."
Mad id, 1887, 2.a ed., p. 152.
FERNANDO
MART~N BUEZAS,
op. ci .
en núm. 2, p. 22.
me ón cuando a i maba que el pa io ismo debía se ((algo más que una me-
a palab ag»; o cuando eco daba aquello de que el sen imien o de la Pa ia
no debía se an absolu o e incondicional, an op eso
y
dep imen e como
algunos p oclamabanlO. Lo que el k ausismo deseaba al espec o e a en de-
ini i a some e el sen imien o a la azón pa a pu i ica lo
y
hace lo desin e-
esado; con e i el ins in o en con icción e lexi a,
y
median e ello unda
un pa io ismo de nue o signo: abie o
y
cul o, impa cial e independien e,
au én ico
y
e az, ac i o
y
labo ioso, pací ico
y
lúcidamen e censo io ll...
Es e géne o de pa io ismo, que bien puede se cali icado con ese apela i-
o an ca o al mo imien o k ausis a de cca mónico», es el que explica la ac i-
ud men al
y
p ác ica que adop a on los genuinos discípulos de Sanz del Río
an e las más di e sas ealidades de la ida nacional: su his o ia gene al
y
i-
losó ica, su unidad, su o ganización polí ica, el p oblema colonial, e c., e c.
Veamos b e emen e algunos de es os aspec os.
2.2.
In e és po la his o ia nacional
Las uen es nu icias del k ausismo enseñan exp esamen e que en e los
debe es del buen ciudadano igu a uno de especial impo ancia po la po en-
cia de in eg ación cí ico-pe sonal que de ello se de i a: el de espe a
y
es u-
dia la his o ia o al de la p opia nación12; mandamien o que los genuinos
k ausis as han p ocu ado cumpli siemp e con idelidad, según la peculia
Homenaje
...,
op. ci .
en núm.
7,
p. 493.
'O
Ibidem,
p. 480.
"
El pa io ismo p edicado po Sanz del Río y sus discípulos enia poco que e con el
chau inismo o con ac i udes exclusi is as y ce adas. Después de a i ma el p ime o que el buen
ciudadano ama y hon a a su pa ia, dice: ((Mas no po es o p e ende pa a su pueblo mayo
es ima que la que ealmen e me ece; no alimen a la ana p esunción, que los o os pueblos de-
bie an pensa y i i como el suyo; no deses ima cosa u ob a humana que sea po que no sea
hecha ni pensada como en su país))
(Ideal
...,
op. ci .
en núm. 3, p. 116, núm. 55). Años más
a de es ampa el mismo Sanz del Río en sus apun es pe sonales: «G ande
y
noble es, iquien
lo duda!, se hijo de España. Pe o, po poco más y con mayo azón, puedes conoce e hijo
de la Tie a y la e ena Humanidad, u inmedia a en elación))
(F.
Ma in Buezas,
op. ci .
en
núm. 2, p. 266). Sob e es e aspec o éanse además los siguien es ex os: Salme ón,
op. ci .
en
núm. 7, p. 311; Cas o,
op. ci .
en núm.
5
p. 563; González Se ano,
op. ci .
en núm. 7,
p. 152. El pa io ismo k ausis a omaba igualmen e dis ancia de la «ga ule ía pa io e a)); es-
o es, del pa io ismo sensible o, e ó ico, acío, pagado de palab as
...
(Salme ón,
op. ci .
en
núm. 7, p. 515; Id.,
op. ci .
en núm. 6, p. 229; Gume sindo de Azcá a e,
elRégimenpa lamen-
a io en la p ác ica.
P ólogos de Adol o Posada y
E.
Tie no Gal án. Tecnos, Mad id, 1978,
p. 40; Pablo de Azcá a e,
Gume sindo de Azcá a e.
Es udio biog á ico documen al. Tecnos,
Mad id, 1969, pp. 444, 453). Te minemos las ci as con un signi ica i o ex o de Salme ón, en
que se hace e e encia a su peculia o ma de pa io ismo: «Ella (la his o ia) pond á en pa an-
gón lo que alen exal aciones que p emiáis con un o ensi o j i a España!, con aquella ac i ud
que modes amen e labo a po la edención de España)) (Salme ón,
op. ci .
en núm. 7, p. 540).
"
KRAUSEKANZ
DEL
Río,
op. ci .
en núm. 3,
pp.
116-20 (núms. 55, 57
y
60).
p epa ación de cada uno y á ea de in e és cien í ico y p o esional. En la base
de dicho mandamien o, como p esupues o de o den me odológico gene al,
igu a es e pensamien o de Sanz del Río, exp esado en
1857:
«En His o ia
-esc ibía don Julián-, espe amos los hechos ales como han pasado. De-
bemos indaga los, analiza los en sí y en sus elaciones con impa cialidad,
ya sean con a ios o a o ables a nues as con icciones13»; palab as senci-
llas que exp esan muy cla amen e la endencia o igina ia del k ausismo ha-
cia la his o ia se ia y igu osa. En es e sen ido puede deci se que dicho mo i-
mien o asumió e lexi amen e las eglas más esenciales e impo an es es a-
blecidas desde siemp e po los g andes p ecep is as, añadiendo de su p opia
cosecha nue as conside aciones enden es a o alece
y
pe ecciona en pun-
os conc e os la me odología de la in es igación his ó ica. Po pone un solo
ejemplo, pe o que ale po diez, aemos és e sacado del
Idealde la Humani-
dad pa a la ida:
<<El homb e ilus ado en su expe iencia po la luz de las
ideas..
.
es udia y ama lo pa icula de cada edad his ó ica, de cada egión
e ena, de cada nación, de cada indi iduo digno y es imable; econoce que
los siglos pasados no han exis ido sólo po mo i o del p esen e ni pa a se -
i le sólo de p epa ación, que aquéllos no necesi an espe a su explicación
o su jus i icación de los siglos pos e io es; sino que lo pasado, como lo p e-
sen e, iene cada cual en su iempo su p opio mé i o (ca ác e hi~ ó ico)'~)).
P eciosa egla pa a el his o iado , que ecue da aquella o a o mulada al-
gunos años después po Menéndez Pelayo en céleb e polémica con Manuel
de la Re illa15; o mucho más lejos en el iempo (que no en la in ención), la
exp esada po O ega en un p ólogo amoso, en que ei indicaba la necesi-
dad de ocupa se ambién de las llamadas ((épocas de~lucidas'~)).
Aplicando la misma idea al ámbi o de las uen es y bibliog a ía; es o es,
al uso de los ex os, Sanz del Río p oclamó la necesidad me odológica de
espe a los ma e iales his ó icos, p ocu ando es udia los siemp e desde den-
o es imulado únicamen e po el deseo cien í ico de halla la pu a e dad
del hecho. A p opósi o de una ob a de Balmes cuyo análisis iniciaba, esc i-
bía en su dia io en
1859:
<<Yo no debo comenza po pone delan e mi modo
de e sob e la iloso ía y luego e e i a él el del seño Balmes; es o pa ece ía
que e yo hon a mi opinión a cos a de la ajena en ez de hon a la e dad;
y, en conclusión, se da ía lo que en casos semejan es se dice no sin algún
undamen o: 'Vd. iene su opinión y yo la mía'. Así po es e camino no lo-
g a íamos el esul ado de acla a y o i ica el espí i u de los jó enes, des-
''
CANALEJAS,
op. ci .
en núm.
4,
p.
162
l4
KRAUSE/SANZ
DEL
Rio,
op. ci .
en núm. 3, p. 118 (núm. 57).
l5
MARCELINO MENENDEZ PELAYO,
La
ciencia española,
0. Edic. p epa ada po E. Sán-
chez Reyes.
T.
LVIII de la Edición Nacional. Aldus/CSIC, San ande , 1953, pp. 99-100.
JosÉ ORTEGA
y
GASSET, op. ci ., VI. Re is a de Occiden e, Mad id, 1964,
6.a
ed.,
PP. 377-384.
pe a en ellos el amo a la e dad y a la indagación ilosó ica. Todo lib o
debe ene en sí su p ueba y su con ap ueba'
'...
»
Los ejemplos pues os has-
a aho a son su icien es pa a pe ca a se de la se iedad con que el k ausismo
se si uó an e la ciencia his ó ica; se iedad ex apolable -como no podía se
menos- a la his o ia de la p opia nación. <<Yo c eo que nues a his o ia
-
había esc i o Sanz del Río en su ju en ud a p opósi o de un lib o sob e Feli-
pe
11-
necesi a aún mucho abajo y sana c í ica pa a pu ga la de g andes
e o es en que se han caído po descuido, igno ancia o mala e. Deseo mu-
cho adqui i no icias de ella de alladas y comple as, y, sob e odo, de los
Au o es que además de los gene almen e conocidos la han a ado con más
juicio e impa ~ialidad'~)).
Podemos a i ma , pues, que el k ausismo cons i uyó, jun o con o os mo-
imien os in elec uales de la época, un pode oso es ímulo pa a el es udio se-
io y c í ico de la his o ia de España en sus más di e sas mani es aciones,
incluyendo la ilosó ica. En es e sen ido Sanz del Río, Canalejas, Fede ico
de Cas o
y
José de Cas o o man en unión de o os una cadena de k ausis-
as es udiosos de nues o pasado ilosó ico, undamen ando incluso eó ica-
men e la necesidad de ocupa se de es a ama de la his o ia nacionalI9.
Y
si
aplica on a és a po lo común c i e ios gené icamen e eu opeís icos y a eces
un an o abs ac os, no al a on en e ellos quienes -como Canalejas y Fe-
de ico de Cas o- cala on hondo en la idiosinc asia de lo hispánico, de en-
diendo con a gumen os his ó icos y sis emá icos su peculia idad, su esencia
y
su alo . Así, po los mismos años poco más o menos en que Gume sindo
La e de comenza a a ompe lanzas en a o de nues a iloso ía,
y
ca o ce
años an es de que lo hicie a Menéndez Pelayo, F ancisco de Paula Canalejas
esc ibía las siguien es palab as, que a más de uno acaso ex aña án p o eniendo
de un k ausis a: «Es hacede o eje la his o ia de la iloso ía española, y que
si bien en sus páginas no se encon a ían nomb es como los de Desca es
y
Leibni z, apa ece ían o os que pueden igu a al lado de ilóso os muy con-
''
F.
MART~N
BUEZAS,
op. ci .
en núm. 2, p. 128.
I8
Ibidem,
p. 26.
l9
SANZ
DEL
Rio
consag ó muchas ho as de es udio a la His o ia de la iloso ía española
(F. Ma in Buezas,
op. ci .
en núm. 2, pp. 90-94). De Canalejas hay que menciona , en e o os,
los siguien es abajos: ((La escuela K ausis a en España (1860), ((Del es udio de la His o ia de
la Filoso ía espanola)) (1862), ((Escuelas mís icas españolas)) (1868), los es ecogidos en la ob a
ci ada en núm.
4.
ci emos ambién de Canalejas
Las doc inas del Doc o Iluminado Ramon
Llull.
Mad id
1870.
De Fede ico de Cas o hay que eco da el es udio que hizo de la ob a de
Pa icio de Azcá a e,
Exposición his ó ico-c Pica de los sis emas ilosó icos mode nos
(Véase
Re is a Ibé ica,
. V (1862) 425-438, núm. VI); el
Discu so leído en la ape u a del año académi-
co de
1891
a
1892
en la Uni e sidad Li e a ia de Se illa
(Sob e iloso ia egional o andaluza).
Imp. calle Al nudena, Se illa, 1891;
y
la adución, edición
y
es udio p elimina de la ob a de
Ibn-Gebi ol (A en-ceb ol),
La Fuen e de la Vida.
Mad id,
B.
Rod íguez Se a, s.a. De José
de Cas o eco demos su
Resumen de His o ia de la Filoso ia,
con un apéndice sob e la iloso-
ía con empo ánea en España
y
en o os países. Imp. de F ancisco de Paula Díaz, Se illa, 1897,
2.a ed.
azones po su índole especí ica de ((medio condicional ex e io 46». La na-
ción, según el k ausismo, es á más allá del in polí ico; se a a de una eali-
dad socio-his ó ica más ín ima, amplia, undamen al y ascenden e4'.
Y
si
bien su na u aleza le exige cons i ui se ambién en «es ado de de echo)) polí-
ico, que le pe mi a au ogobe na se y pone con e icacia las condiciones ju-
ídicas de e e encia según su ca ác e , endencia y espí i u4*, su posición e-
la i a en la escala de la humanidad, la uni e salidad de los ines y sus mis-
mas cons an es his ó ico-na u ales, impiden a la nación iden i ica sin más
ese ((es ado de de echo)) con la o al y absolu a sobe anía Es cla-
o, pues, que el k ausismo español no pudo se pa ida io po en e o de ese
p incipio an ca ac e ís ico del siglo
XIX
llamado de las nacionalidades, se-
gún el cual donde quie a que hubiese una nación cons i uida, allí debía exis-
i un Es ado nacional sobe ano (una nación-un Es ado). El echazo k au-
sis a se debía en e o as azones a que el ci ado p incipio espondía a una
concepción indi idualis a-libe al de la nación, incompa ible en cie o modo
con la concepción o ganicis a-socie a ia p opia del k ausismo.
La nación así concebida mi a po un lado a la humanidad, donde iene
su undamen o ideal, su azón y sus 1ími es5O;
y
po o o, a la his o ia o ea-
o de sus condiciones ma e iales, eales y o males de ida di e enciada (p o-
g esi a o eg esi a). Ambas dimensiones son insepa ables y deben pode a -
moniza se pa a que la nación log e alcanza su madu ez y pe ección, según
la dialéc ica peculia del k ausismo5'. A la luz de dicha dialéc ica y sob e la
base de una inspi ación esencialmen e é icas2 io y juzgó el k ausismo la
cues ión nacional, cuyo plan eamien o y solución eque ía como paso p e-
io la acep ación de que
la
nación e a an e odo
pa e in e io
de la común
humanidad53, cuyo ideal debe i plasmando en la p ác ica po g ados y en
sucesi os desen ol imien os, aspi ando y p opiciando como p ime a condi-
ción de su ida la unidad o gánica e in eg al consigo misma, con o as nacio-
46
KRAUSE/SANZ
DEL
Rio,
ibidem,
pp. 76-77 (núm. 17), 182-7 (núm. 118). Fede ico de Cas-
o,
op. ci .
en núm. 5, p. 25.
47
Ibidem
SALMER~N,
op. ci .
en núm. 6, p. 13.
48
KRAUSE/~ANZDEL
Río,
op. ci .
en núm.
3,
p. 77 (núm. 17).
F.
de Cas o,
op. ci .
en núm.
5, pp. 25-6.
F.
Gine ,
op. ci .
en núm. 36, p. 174.
49
KRAUSE/SANZ
DEL
Río,
op. ci .
en núm.
3,
pp. 178 (núm. 113), 180 (núm. 116), 186-7
(núm. 118).
F.
Gine ,
op. ci .
en núm. 36, pp. 174, 205-6.
'O
F.
de CASTRO,
op. ci .
en núm. 5, p. 563.
51
KRAUSE/SANZ
DEL
Rio,
op. ci .
en núm. 3, pp. 88-9 (núm.
29).
j2
Ibidem,
pp. 77 (núm. 17), 165-76 (núms. 105-1 10). Salme on econoció en uno de sus
úl imos discu sos que oda su ida polí ica no ue o a cosa que un es ue zo «pa a que se a i -
men p incipios de o den é ico en la ida del Es ado))
(op. ci .
en núm. 7, p. 492).
'3
Todo el
Ideal de la Humanidadpa a la ida
es á ansido de es a idea. Po su pa e, Sal-
me ón había dicho en 1864 que la Humanidad es mi pa ia «más in iman
(op. ci .
en núm. 37,
p. 14).
Y
diez años después Fede ico de Cas o esc ibía: «Las Naciones no son o a cosa que
la humanidad in e io men e de e minada))
(op. ci .
en núm. 5, p. 565). Po eso, ((nada de lo
que
es con a io a la humanidad puede se el des ino de un pueblo»
(Ibidem).
nes (en p ime luga con las más p óximas) y con la humanidad. Sin emba -
go, como econocen K ause/Sanz del Río, la mayo pa e de las naciones
i en hoy en día una pa icula is a y ex e io , a en a más a nega a o a que
a se condición de la ida o aP4. Pe o el camino ya es á indicado: sob e se
nacionales somos homb es, ni el on ológico des inado a ma iza odas nues-
as elaciones, incluso las polí icas. De ahí que el k ausismo español haya
podido de ini ambién la nación como un medio di e enciado de
h~manización~~.
¿U opía? ¿Ingenuidad? Yo di ía más bien ac i ud espe anzada, sos eni-
da po una dialéc ica que no p e endió supe a o con adeci la ealidad na-
cional, sino co egi la o a moniza la con los p incipios ideales
y
de acue do
con las condiciones his ó icas. La posición k ausis a en es e pun o es in e -
media en e la co ien e esencialis a que sac alizaba o absolu izaba la nación,
y la co ien e socialis a de la época que p e endía hace de ella poco menos
que una supe es uc u a de la clase dominan e. Puede deci se, en de ini i a,
que el k ausismo no c eó con su doc ina un nacionalismo de libe ación, si-
no que -bajo los supues os de un nue o- iejo humanismo- in en ó libe a
odo ipo de nacionalismo..
.
La nación no se ía, pues, o a cosa que una es-
uc u a social na u al e ine i able de ape u a a la humanidad. Desde es a
pe spec i a, ((el desconcie o de la izquie da an e el nacionalismo)) de que
nos hablaba Pep Subi ós hace dos años, pod ía ans o ma se -g acias al
ealismo de la línea eó ica aquí esbozada- en e icaz cla i idencia; el mis-
mo u o que la «desconce ada» de echa ob end ía, de ab i se un poco más
a la dimensión acional de esa línea eó ica de e e en~ia~~.
54
KRAUSE/SANZ
DEL
Río,
op.
ci .
en núm.
3,
pp.
49-50.
"
Ibidem,
p.
48.
PEP
SUBIR~S,
((El
desconcie o de la izquie da an e el nacionaiis no)),
El
Pa 's,
28.X.1984,
pp.
14-15.