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Juegos en semántica : juegos semánticos

Abstract

Beginning with Wittgenstein's references to language games, Jaako Hintikka, with his theory of semantic games, endeavors to explain certain relations between language and reality which Frege and Tarski have left untouched in their semantic works. The author of this article explains certains applications and theoretical problems related to the semantic games described by this theory in the light of a notion of a game derived from the mathematical theory of the games.

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Juegos en semántica : juegos semánticos

Author: Acero, Juan José
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1990
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.752
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn16/0211402Xn16p65.pdf
En ahona
16,
1990,
65-85
Juegos en semán ica: juegos semán icos
Juan
José
Ace o
ABSTRACT
(Games in Seman ics: Seman ic games)
Beginning
wi h
Wi gens ein's e e ences o language games, Jaako Hin-
ikka, wi h his heo y o seman ic games, endea o s o explain ce ain e-
la ions be ween language and eali y which F ege and Ta ski ha e le un-
ouched in hei seman ic wo ks. The au ho o his a icle explains ce ain
applica ions and heo e ical p oblems ela ed o he seman ic games des-
c ibed
by
his heo y in
he
ligh o a no ion o a game de i ed om he
ma hema ical heo y o
he
games.
¿Po qué
F ege
y
Ta ski?
La semán ica, el es udio del signi icado, iene como obje o las elaciones
en e el lenguaje y la ealidad ex alingüís ica, en e las palab as (o, po me-
jo deci , los é minos) y sus alo es semán icos, es deci , aquello que ep e-
sen an. Es o, ob io es deci lo, no es más que el p incipio, pues una lengua
es algo esencialmen e más complicado que un conjun o de palab as, un léxi-
co. Una lengua lle a a cues as consigo su g amá ica, sus p incipios de o -
mación de exp esiones complejas a pa i de o as más simples: sin agmas
a pa i de palab as; o aciones a pa i de sin agmas; discu sos a pa i de
o aciones. Hay, po lo an o, una semán ica del léxico, una semán ica de
la o ación y una semán ica del discu so (o del ex o).
Y
eso se debe a que
hay p oblemas semán icos del léxico, de la o ación y del discu so.
Una ez dicho es o, dos son las p egun as que, a mi modo de e , ha de
hace se uno si quie e pene a en es e e i o io con alguna ga an ía de no
pe de se:
1.
¿Con qué o den ela i o han de a aca se los dis in os p oblemas del
análisis semán ico?
2.
¿Qué o ma ha de adqui i una eo ía del signi icado pa a una lengua?
Si F ege y Ta ski son los c eado es de la semán ica del siglo
xx,
eso se
debe a que ue on ellos quienes p opo ciona on espues as a las p egun as
1
y 2 que han demos ado posee un po encial esolu i o más allá de oda
duda. En lo que hace a 1, F ege p opuso -jen una ob a de
1884
sob e los
undamen os de la a i mé ica!- hace de la o ación la unidad lingüís ica bá-
sica a e ec os semán icos. Suyo es el P incipio del Con ex o, que pide no p e-
gun a se po el signi icado de una palab a aislada, sino en el con ex o de una
o ación1. Y, po consiguien e, suya es ambién la p opues a de incula la
semán ica del léxico
y
la semán ica de la o ación de un modo su il. El signi i-
cado de una palab a consis e, segun és a, en su con ibución al signi icado
de las o aciones en que puede in eg a se. Como, de o o lado, el análisis se-
mán ico del discu so pa ece depende (en buena medida, al menos) del aná-
lisis de la o ación, la semán ica o acional pa ece cons i ui la cla e del a co
de odas es as in es igaciones.
Po lo que espec a a la p egun a 2, Ta ski c eó en la década de los ein-
a el pa adigma en el que -sal o algunas excepciones- nos mo emos en
la ac ualidad. Ta ski en endía po
semán ica
«la o alidad de las conside a-
ciones ela i as a los concep os que, en é minos ap oximados, exp esan las
elaciones en e las exp esiones de una lengua
y
los obje os y es ados de co-
sas e e idos po esas
ex p esione^))^.
Ta ski no enía duda ninguna en cuan-
o a que el concep o de e dad debía inclui se en e ellos, pues pensaba que
e dad
signi ica lo mismo que
en co espondencia con la ealidad.
Y, en e ec-
o, una mayo ía c ee hoy que una eo ía de las condiciones de e dad de las
o aciones de una lengua
L
-es deci , una eo ía de la e dad pa a
L-
es
p ecisamen e el o ma o que iene que posee una eo ía del signi icado
de
L.
Una eo ía así no sólo inco po a, y p ecisa, di e sas elaciones en e
exp esiones
y
sus co espondien es alo es semán icos, sino que hace,
al menos, o os dos se icios impo an es: mues a cómo con ibuyen al
signi icado de cada o ación sus di e sos cons i uyen es sin ác icos, inclui-
dos sin agmas y palab as; y dice cuál es el signi icado de la o ación
y
de sus cons i uyen es.
'
Los undamen os de la a i mé ica
( aducción cas ellana de Ulises Moulines, Laia, Ba -
celona, 1972). En adelan e, siemp e que haya una aducción cas ellana ac edi ada de la ob a
que ci e, las e e encias se ha án po esa edición.
*
( The Es ablishmen o Scien i ic Seman icsn, en
Logic, Seman ics, Me ama hema ics
(Ox o d: Cla endon P ess, 1956), p. 401. Los abajos undacionales de Ta ski son, undamen-
almen e, ((The Concep o T u h in Fo malized Languagesn y «On he Concep o Logical Con-
sequencen, ambos ecogidos en la ob a ci ada. (Hay aducción cas ellana de es e ul imo a icu-
lo, en
Lec u as de lógica
II,
p epa adas po Luis Vega, Uni e sidad Nacional de Educación
a Dis ancia, Mad id, 1984.
Más allá de la niebla: juegos de lenguaje
Po el iempo en que las p opues as de F ege
y
de Ta ski habían sido asi-
miladas, la noción wi gens einiana de juego de lenguaje había hecho o u-
na en o os cí culos. Los cí culos e an o os -así lo dicen los manuales-
po que el Wi gens ein que había esc i o que el é mino juego de lenguaje
a a de ema ca el hecho de que habla un lenguaje es pa e de una ac i i-
dad, de una o ma de ida,
y
que los juegos de lenguaje son complejos de
lenguaje
y
de las ac i idades con que aquel es aba en elazado
y
que o man
pa e de nues a his o i na u al en la misma medida en que lo hacen el come
y
el bebe 3, habia adop ado un pun o de is a ace ca del lenguaje di ícilmen-
e compa ible con ese que F ege
y
Ta ski habían hecho posible. El p opio
Wi gens ein se cuidó de deja cla o que lo que los lógicos, incluido él mis-
mo, habían dicho ace ca de la es uc u a del lenguaje di e ía mani ies amen e
de su idea de la mul iplicidad de las he amien as que son las palab as
y
los
di e sos usos que poseen4.
Y,
además de se lógicos F ege
y
Ta ski, és e ex-
plíci amen e habia decla ado que sólo la semán ica de los lenguajes o mali-
zados podía desa olla se po mé odos exac os. Simplemen e, no se ía posi-
ble p esen a una de inición sa is ac o ia de concep os como los de e dad
en cas ellano, e dad en inglés, e c. Po consiguien e, la noción de juego de
lenguaje pa ecía condenada, po la ca ga que se había pues o en ella
y
po
p esun as limi aciones de las lenguas mismas, a no desempeña ningún pa-
pel des acado en una eo ía semán ica exac a. Es a imp esión (¿con icción?)
no esul ó se co ec a.
En El cuade no azul se había exp esado Wi gens ein en unos é minos
que ab ían es a posibilidad. El pasaje me ece se ci ado in ex enso:
En el u u o llama é su a ención una
y
o a ez sob e lo que denomina é
juegos de lenguaje. Son modos de u iliza signos, más sencillos que los modos
en que usamos los signos de nues o al amen e complicado lenguaje o di-
na io. Juegos de lenguaje son las o mas de lenguaje con que un niño co-
mienza a hace uso de las palab as. El es udio de los juegos de lenguaje
es el es udio de las o mas p imi i as de lenguaje o de los lenguajes p imi i-
os.
Si que emos es udia los p oblemas de la e dad y de la alsedad, del
acue do y del desacue do de las p oposiciones con la ealidad,
de la na u-
aleza de la ase ción, la suposición
y
la p egun a,
nosse á muyp o echoso
conside a o mas muy p imi i as de lenguaje en las que es as o mas de
pensa apa ecen sin el ondo pe u bado de los p ocesos de pensamien o
al amen e complicados*.
Cuando conside amos o mas de lenguaje an
sencillas, desapa ece la niebla men al que pa ece en ol e nues o uso o -
In es igaciones ilosó icas
( aducción cas ellana
de
Al onso Ga cia Suá ez
y
Ulises Mou-
lines, C i ica, Ba celona,
1988),
#
#23,
7
y
25.
Op
ci .,
#
23.
La cu si a es mía.
J. J.
A.
dina io del lenguaje. Vemos ac i idades, eacciones, que son ní idas
y
ans-
pa en es. Po o a pa e, en es os sencillos p ocesos econocemos o mas
de lenguaje que no es án sepa adas po un abismo de las nues as, más
complicadas5.
El pasaje no sólo incide en la idea, que hace ac o de p esencia en o os
esc i os pos e io es de Wi gens ein, de la u ilidad de los juegos de lenguaje
como obje os de compa ación, ambién sub ayada en la sección
130
de las
In es igaciones ilosó icas,
que se bene ician de pe iles más ní idos que los
de nues as p ác icas lingüís icas usuales, sino que econoce de un modo abie -
o su con eniencia pa a el análisis del concep o de e dad. Aho a bien, si
una eo ía semán ica pa a una lengua na u al es una eo ía de la e dad pa a
dicha lengua; si esa eo ia puede desa olla se más allá de la niebla, es u-
diando las condiciones de acue do o desacue do de las o aciones con la eali-
dad, y si ese es udio puede hace se sa is aciendo las exigencias de p ecisión
y
co ección deseables, en onces las lecciones de F ege, Ta ski
y
Wi gens-
ein pueden ap ende se al mismo iempo den o de un único esquema. Eso
ue lo que Jaakko Hin ikka consiguió con su
eo ia de los juegos semán i-
cos,
inicialmen e bosquejada po él a p incipios de la década pasada
y
desa-
ollada en di e en es en es desde en onces6. La esis p incipal de Hin ik-
ka al espec o es que, allí donde el en oque de F ege y T aski dejan sin anali-
za cie as elaciones en e lenguaje
y
ealidad, esas elaciones pueden se
in es igadas analizando cie as ac i idades humanas gobe nadas po eglas7.
Juegos semán icos
Los juegos semán icos de los que habla é a con inuación son juegos en
el sen ido del Wi gens ein de laci a an e io : son o mas de usa cie as pa -
celas o agmen os de una lengua en las que el obje i o que las p eside es
el de de e mina qué alo e i a i o posee una o ación cuando sus é minos
Los cuade nos azul
y
ma ón
( aducción cas ellana de Vic o Sánchez de Za ala, Tec-
no>, Mad id, 1968), págs.
44
y
s.
Las p incipales publicaciones p oducidas po es a ap oximación son és as:
E.
Saa inen
(ed
.):
Game-(heo e ical Seman ics,
D. Reidel, Do d ech , 1979;
J.
Hin ikka
&
J.
Kulas:
The
Game o Language,
D. Reidel, Do d ech , 1983;
Anapho a and De ini e Desc ip ions,
D. Rei-
del, Do d ech , 1985; L. Ca lson:
Dialogue games,
D. Reidel, Do d ech , 1985. Una ecien e
pano ámica de las in es igaciones
y
hallazgos de la eo ia de los juegos semán icos se o ece
en J.
J.
Ace o: ((Juegos semán icos: o aciones, discu so, p egun as)), PPU. Ba celona, (en p ensa).
'
Véase ((Language Games)), en
J.
Hin ikka (ed.):
Essays on Wi gens ein in Honou o
G.
H.
on W igh , Ac a Philosophica Fennica,
ol. XXVIII, No h-Holland Publishing com-
pany, Ams e da n, 1976. Reimp eso en
E.
Saa inen (ed.),
op. ci .
es a esis juega un luga cen-
al den o de la ob a de
M.
B.
Hin ikka
y
J.
Hin ikka:
In es iga ing Wi gens ein,
Cla endon
P ess, Ox o d, 1986.
p imi i os se in e p e an de un cie o modo. Con is as a las ilus aciones
que siguen, esas o aciones se án en odos los casos o aciones decla a i as;
y los usos que se hagan de ellas se egi án po la inalidad de es ablece si
dichas o aciones son o no e dade as. La p incipal no edad a conside a es
que la noción de juego que in oduci é aho a es á en g an medida ex aída
de la eo ía ma emá ica de juegos8.
Un juego semán ico es un juego
bipe sonal;
dos son, así pues, los juga-
do es que oman pa e en él: un suje o omniscien e, llamado Na u aleza, y
o o jugado , llamado Yo. Mi inalidad -es deci , la inalidad de Yo- en
un juego semán ico es mos a que una cie a o ación
O
es e dade a con
espec o a un modelo (o mundo posible)
M.
La inalidad de Na u aleza es,
po el con a io, pone de mani ies o que
O
es alsa (con espec o a
M).
Si
se desea exp esa lo así, los juegos semán icos
J(O,M)
son juegos de e i ica-
ción o de e u ación de la o ación
O
espec o del modelo
M.
Un juego semán ico es un juego
ini o.
Es o quie e deci que en
J(O,M)
hay un núme o ini o de jugadas. Las jugadas consis i án, po lo común,
en busca y encon a indi iduos del uni e so del discu so (del modelo
M)
con las p opiedades deseadas pa a la e i icación o la e u ación o bien en
escoge una en e a ias o aciones. T as la ejecución de una de es as jugadas
la e i icación de
0'
hab á dado un paso hacia adelan e: el juego alcanza
un es adio en el que se conside a una o ación
O',
de o ma al que si
O'
es
e dade a ambién
O
lo se á. Las jugadas ienen sancionadas po eglas de
juego que especi ican el ipo de jugada a e ec ua a una de e minada o ación
y qué jugado hab á de e ec ua la. Es muy impo an e ene es o en cuen a,
si se desea pene a en el espi i u de la eo ía: Yo hago las jugadas de las que
depende la e dad de
O,
mien as que Na u aleza hace las jugadas consis-
en es en el señalamien o de con aejemplos.
Después de un núme o ini o de jugadas a pa i de la conside ación ini-
cial de
O
el juego
J(0,M)
llega a su in. Eso sucede cuando la e i icación
de una o ación no puede educi se -dicho sea en é minos in o males- a
la de una o ación lógica o semán icamen e más simple. Una o ación así es,
po de inición, una o ación a ómica del lenguaje (o del agmen o de len-
guaje que se es é in es igando). Aho a bien, en un juego semán ico se pa e
siemp e de que el lenguaje bajo esc u inio es un lenguaje
in e p e ado.
Es o
signi ica que los é minos p imi i os del lenguaje poseen un alo semán ico
ela i o al modelo
M.
Los é minos singula es (p imi i os) designan un miem-
b o del dominio de
M, D(M);
los é minos gene ales -sus an i os, adje i-
El lib o de e e encia clásico, si se descuen a la ob a de Von Newmann y Mo gens e n,
es
Games and Decisions,
de
R.
D. Luce
y
H.
Rai a (John Wiley
&
Sons, Inc., Lond es, 1956).
Es ambién muy digna de ecomendación la ob a de M.
D.
Da is
Game
Theo y
(Nue a Yo k,
Basic Books), de la que exis e aducción cas ellana, de la que es au o F ancisco Elias Cas illo,
en Alianza Edi o ial, ~Mad id, 1971.

os, e bos, p eposiciones, e c.- ienen como ex ensión alguna en idad con-
jun is a cons uida a pa i deD(M): un subconjun o de D(M), si son é minos
gene ales absolu os; un subconjun o de D(M)
x
D(M), si son é minos gene a-
les ela i os diádicos, y así sucesi amen e. La in e p e ación de una o ación
a ómica de la o ma lógica R,;,,,," iene dada po el ipo de egla usual
(O.
A )
R,
,,,,,n
es e dade a en M si, y sólo si,
< M
(T,),..., , (T,>
>
(R)
donde
,
es la unción de M que asigna los alo es semán icos a los é mi-
nos p imi i os del lenguaje. El e ec o de (O.
A )
es el de asigna un alo
de e dad a una o ación a ómica según los
designa a
de los é minos singula-
es engan las p opiedades o gua den en e sí las elaciones opo unas. El
que el lenguaje es é in e p e ado signi ica, po lo an o, que las o aciones
a ómicas ienen un de e minado alo de e dad. El alo e i a i o que es-
pecí icamen e posean depende á, como es na u al, del modelo M en cues ión.
Los juegos semán icos son juegos
de suma ce o.
Si Yo gano, na u aleza
pie de; si ence Na u aleza, Yo pie do. No hay empa es, po lo an o;
y
ie-
ne que habe un ganado y un pe dedo . Yo gano si el juego semán ico des-
emboca en una o ación a ómica e dade a (en
M).
Gana Na u aleza si el juego
desemboca en una o ación a ómica alsa. En el p ime caso, se dice que Yo
engo una es a egia ganado a en
J(0,M). En caso con a io es Na u aleza
quien iene una es a egia así.
Finalmen e, nues os juegos semán icos son juegos de
in o maciónpe ec a,
lo cual quie e deci que en cualquie es adio de un juego an o Na u aleza co-
mo Yo es a emos o almen e in o mados de las jugadas e ec uadas po el o o.
Ve dad
y
eglas
La noción de juego semán ico p opo ciona las bases pa a una eo ía se-
mán ica exac a po que pe mi e in oduci una de inición p ecisa de la no-
ción semán ica cen al: la noción de e dad. La o ma de hace lo es po me-
dio de la siguien e de inición:
Una o ación O es
e dade a
con espec o a un modelo M si, y sólo si, Yo
engo una es a egia ganado a en el juego semán ico J(0,M).
Pa a en ende la ue za de la de inición p eceden e, es necesa io a ene se
a una o ma pa icula de in e p e a la exp esión
ene una es a egia gana-
do a.
No se quie e deci con ella que quien iene una es a egia ganado a
puede gana de hecho una o más
pa idas
del mismo juego. En pa icula ,
mi conocimien o del modelo M, de sus indi iduos, con sus p opiedades
y
elaciones puede se muy incomple o, de modo que mi búsqueda del indi i-
duo adecuado puede esul a in uc uosa. Puede, po ello, que Yo pie da
odas las pa idas de dicho juego. En esas pa idas, po lo an o, mis es a e-
gias, las que de hecho sigo, no son es a egias ganado as. Aho a bien -és e
es el pun o-, incluso cuando es o pueda sucede es posible que Yo enga
una es a egia ganado a; es deci , incluso en onces cabe que exis a una es..
a egia que, de segui la, me condujese a la ic o ia. Rige aquí, po consi-
guien e, una condición como la siguien e:
(Gana) Yo engo una es a egia ganado a en un juego
J(0,M)
si hay un
es adio en
J(0,M)
en el que se conside a una o acion a ómica
O*
e dade a con espec o a
M.
En caso con a io es Na u aleza
quien iene una es a egia ganado a.
La de inición an e io del concep o de e dad debe en ende se como acabo
de explica : una o acion
O
es e dade a (con espec o a un modelo
M)
si hay
una es a egia que me conduce a la ic o ia, aunque no sea la que e ec i a-
men e pueda Yo segui , y iene de no able que ca ac e iza la p opiedad (me-
jo deci , la elación) semán ica de la e dad en é minos de la noción de
es a egia ganado a. Es a, a su ez, depende de una p e ia de inición de e
-
dad pa a las o aciones a ómicas del lenguaje, así como de o os concep os
de la eo ía de juegos implíci os en mi exposición. Un juego semán ico
J(0,M)
es un p oceso po medio del cual es posible asigna un alo e i a i o a la
o ación
O
(con espec o a
M)
a pa i de los alo es semán icos que
,
asig-
na a los cons i uyen es más simples de
O.
Una ez en posesión de una ca ac e ización p ecisa del concep o de e -
dad, puede especi ica se en qué consis e una eo ía semán ica de una lengua
como el cas ellano (o un agmen o de és a). Simplemen e, una eo ía semán-
ica del cas ellano consis e en una asignación de uno o más juegos semán i-
cos
J(0,M)
a cada pa o mado po una o ación
O
del cas ellano y un mode-
lo
M.
El juego o los juegos asociados depende á de cuán as eces es
O
ambi-
gua. Cada uno de es os juegos ep esen a á el p oceso de e i icación de
O
con espec o a
M.
En sen ido es ic o, lo que di ec amen e in e esa al es u-
dioso es de e mina las eglas po las que se igen es os juegos. Es as eglas
son p ecisamen e las eglas semán icas del lenguaje. He aquí un b e e mues-
a io de eglas de juego:
(J.
odo) Si en un es adio de un juego semán ico se conside a una o a-
ción
O
de la o ma
X-
odo Y que
Z
-
W,
Na u aleza escoge un miemb o del uni e so del discu so (del
modelo
M),
le da un homb e, 'b', si ca ecía de uno, y el juego
p osigue con espec o a
X
-
b
-
W, si bY
y
(si) bZ.
Reglas análogas se aplican a o aciones que con engan ases de cuan i ica-
ción de la o ma de
cada Y que Z,
cualquie Y que
Z,
un
Y
cualquie a que
Z,
los Y que Z, e c.
(J.
algún) Si en un es adio de un juego semán ico se conside a una o a-
ción de la o ma
X -algún Y que
Z
-
W,
en onces Yo escojo un miemb o del uni e so del discu so, le
doy un nomb e, 'a', si ca ecía de uno, y el juego p osigue con
espec o a
Una egla análoga es la que se aplica a o aciones con ases de cuan i icación
de la o ma de
un Y que
Z,
donde 'un' iene la ue za de un inde inido, y no la del cuan i icado numé-
ico ca dinal.
(J.
el)
Si en un es adio de un juego semán ico se conside a una o a-
ción de la o ma
X- el Y que z
-
W,
en onces Yo escojo un miemb o del uni e so del discu so, le doy un nom-
b e, 'a', si ca ecía de uno; a con inuación Na u aleza escoge
un miemb o di e en e de
'a',
le da un nomb e, 'b', se ca ecía
de uno,
y
el juego p osigue con espec o a
X
-
a
-
W, y aY y aZ; y neg
+
[bes un
Y
que Z]
Si en un es adio de un juego semán ico se conside a una de
la o ma
en onces Na u aleza escoge o bien la p ime a o ación (0,) o
bien la segunda (O,), y el juego p osigue con espec o a la o a-
ción po ella seleccionada.
Una egla simila a (J. y) es (J.
o).
És a se aplica a o aciones de la o ma
de '(O bien)
0,
o (bien)
O,',
La única di e encia en e ambas eglas es iba
en que en la p ime a se au o iza una jugada de Na u aleza, mien as que en
la segunda la jugada me co esponde hace la a mi.
(J. si) Si en un es adio de un juego semán ico se conside a una o a-
ción de la o ma
O,, si O, o bien si O,,
O,
los jugado es in e cambian sus oles, al
y
como es os ienen
asignados po las eglas-J y po (Gana), y el juego p osigue
con espec o a
Finalmen e, una egla especialmen e no able, que ayuda á a acla a lo
especi icado po (J. el) y po (J. si), es
(J.
neg):
(J. neg) Si en un es adio de un juego semán ico se conside a una o a-
ción de la o ma de
en onces los jugado es in e cambian sus oles, al
y
como és-
os ienen asignados po las eglas-J y po (Gana), y el juego
p osigue con espec o a
O.
comen a é aho a algunos aspec os de es as eglas pa a su mejo com-
p ensión. En p ime luga , las mayúsculas del inal del al abe o son me a a-
iables que pueden se eemplazadas po cualesquie a cons i uyen es de una
o ación, mien as que 'neg
+
[]'
ep esen a la ope ación ( ecuen emen e
compleja y con ex ualmen e dependien e) que ans o ma una o ación en su
con apa ida nega i a. Los signos de pun uación -comas, y pun os y
elige (17). El juego no iene, en onces, ganado . Y de o o lado, si Yo op o
po (16), Na u aleza iene igualmen e una o ma de no pe de : simplemen e
elige
(1
8)
Te y Lennox no asesinó a Syl ia Lennox.
La aplicación de
(J.
neg) pone luego las cosas como en la p ime a a ian e.
Así, pues, Yo puedo ene una es a egia ganado a en el p ime juego sin
ene la en el segundo. Ma lowe puede no se lógicamen e in alible.
¿Tienen esencia los juegos semán icos?
Lo expues o has a el momen o ace ca de los juegos semán icos puede da
una idea de lo que son y deja en e e su u ilidad eó ica. Es o no es su i-
cien e, sin emba go -puede sos ene se-, pa a econoce la legi imidad del
ínculo, es ablecido más a iba, en e los juegos semán icos y los juegos de
lenguaje wi gens einianos. Una azón, quizás la p ime a que se aduci ía,
pa a sos ene que los juegos semán icos no pueden ei indica pa a sí unpe-
dig ee wi gens einiano es que podemos deci qué es un juego semán ico, pe-
o no podemos deci
qué
es un juego de lenguaje. Wi gens ein, pod ía e-
co da se aquí, ue muy explíci o a la ho a de a i ma que no hay nada que
sea la esencia de un juego de lenguaje: ((En luga de saca a eluci algo co-
mún a odo lo que llamamos lenguaje, es oy diciendo que es os enómenos
no ienen nada en común que haga que usemos la misma palab a pa a odos
[ellos], -sino que se elacionan los unos con los o os de muchas o mas
di e en es12».
Es a objeción pa e de una p emisa alsa. La TJS, dije, no es an o una
eo ía cuan o un ma co concep ual. Po lo an o, no econocemos la exis-
encia de un único concep o de juego semán ico, sino an as o mas posibles
de conec a lenguaje y ealidad, de es udia el acuedo (o el desacue do) de
las o aciones con la ealidad, como los hechos mismos impongan. En unas
ocasiones se ha á necesa io p escindi del equisi o de in o mación pe ec a;
en o as, lo que se necesi a á pa a econs ui los adecuados ínculos en e
lenguaje y ealidad se án modelos pa ciales.
A
p io i no es posible de e mi-
na qué pa áme os de e minan la na u aleza de es as elaciones. Po lo an-
o, no exis e a es e espec o di e encia eal en e juegos semán icos y juegos
de lenguaje. Los juegos semán icos de los que he es ado hablando son cie -
as o mas de usa el lenguaje ((sin el ondo pe u bado de los p ocesos de
pensamien o al amen e complicados)); y, además, o mas que no pueden con-
'*
In es igaciones ilosd icas,
pa ág.
65.

side a se sepa adas en absolu o de las nues as. Son las nues as aunque, po-
siblemen e en ocasiones, en el ubo de ensayo semán ico de las ac i idades
de e i icación.
¿Son exp esables las elaciones semán icas? Dos adiciones
La objeción basada en la ausencia de esencia de los juegos de lenguaje
puede se neu alizada, pe o no es ni mucho menos la Única. La objeción
niega que pueda habe -y elabo a se- una eo ía ace ca de las elaciones
en e lenguaje y ealidad po que no hay una esencia de es as elaciones a cu-
ya búsqueda y cap u a anda . Exis e al menos o a objeción que desemboca
en la misma mo aleja pe o po o os e icue os. Es a objeción pa e de lo
que Hin ikka ha llamado la
inesc u abilidad
de los juegos de lenguaje de
Wi gens ein13. La p emisa es aquí la conocida doc ina de que las elacio-
nes en e lenguaje y ealidad pueden mos a se, pe o no pueden deci se o
exp esa se. Si los juegos semán icos analizan es as elaciones, en onces an
p o undamen e desencaminados. Un juego de lenguaje no es cosa que es é
suje a a explicación o análisis; es simplemen e algo de lo que uno puede ape -
cibi se. ((Nues o e o )), esc ibió Wi gens ein, ((es busca una explicación
donde debe íamos mi a lo que sucede en an o que un 'p o o- enómeno'.
Es deci , donde debe íamos habe dicho: "Es e juego de lenguaje se juega".
La cues ión no es una [consis en e en] explica un juego de lenguaje po me-
dio de nues as expe iencias, sino la de ape cibi nos de un juego de
leng~aje'~)). Aho a bien, si las elaciones seman icas son inexp esables, ¿qué
sen ido iene p opugna una eo ía de ellas?
Es a objeción basada en la inesc u abilidad de las elaciones semán icas
iene su o igen en una concepción del
lenguaje como medio uni e sal.
Quien
lo en iende así piensa que el lenguaje es un medio del que esul a imposible
sali se y que sus di e en es exp esiones poseen uno o más signi icados ijos
(sinc ónicamen e hablando). Sin emba go, se sigue en la misma línea, cuan-
do decimos que el nomb e
'x'
e ie e al obje o
y,
o cuando decimos que la
o ación
O
es (o no) e dade a,
salimos
del lenguaje y desde un luga ex e io
al él y al mundo señalamos una elación en e el nomb e y el obje o y compa-
amos la o ación
O
con un cie o es ado de cosas o con un de e minado e en o.
Pues o que es imposible abandona el p opio lenguaje y hace una u o a
cosa, las elaciones semán icas pueden queda implíci amen e aludidas, po
ejemplo, en nues os usos de nomb es
y
o aciones;
se
las puede
mos a ,
pe-
o no
deci .
l3
((Language Ca nes)),
loc.
ci .,
120.
''
ln e~ igacione~ ilo~ó icas,
pa ág.
664
y
s
F en e a es a concepción, ca ac e ís ica de F ege, Wi gens ein y, más e-
cien emen e Quine, o a adición lógico- ilosó ica concibe
el lenguaje co-
mo un cálcu10'~
que puede se suje o a un núme o po encialmen e inde ini-
do de in e p e aciones dis in as. Pe enece a es a segunda adición la dis in-
ción ca ac e ís ica en e un sis ema logís ico (o o malismo) y un lenguaje
o malizado (o in e p e ado) y la esis subsiguien e de conside a que el mis-
mo sis ema logís ico puede in e p e a se de di e en es o mas al e na i as16.
Así, esul a ca ac e ís ico de es a o ma de en ende un lenguaje L la p o-
pues a de concebi una eo ía semán ica como una ca ac e ización -pa a
se exac os, una de inición- no del p edicado ' e dade o (en L)', sino del
p edicado ' e dade o (en
L)
con espec o a un modelo
M'.
La idea de que
una eo ía semán ica pa a una lengua na u al ha de en ende se como una
eo ía de modelos pa a dichas lenguas es del odo ca ac e ís ica de es a adi-
ción semán ica, una adición que iene su o igen en Ta ski
y
cuyo exponen-
e más sob esalien e ha sido Richa d Mon ague17.
Los juegos de lenguaje de Wi gens ein han de en ende se como sis emas
de ac i idades que in oluc an exp esiones de un lenguaje concebido como
medio uni e sal. Los juegos de lenguaje mues an que las elaciones semán-
icas son és as o aquéllas, pe o no dicen, po ejemplo, que una o ación es á
en acue do o en desacue do con la ealidad. Po su pa e, los juegos semán-
icos de Hin ikka son siemp e sis emas de ac i idades ela i as a un modelo
(o in e p e ación) y se o mulan den o de una concepción del lenguaje co-
mo cálculo. Es más: la inalidad del juego consis e en asigna un alo e i-
a i o a una o ación y, po ello, deci que en el caso pa icula el mundo es
(en el espec o en cues ión) cómo la o ación dice. Po ello, end íamos aquí
una limi ación de p incipio a odo in en o de conside a que los juegos se-
mán icos son econs ucciones exac as, como deseaba Ta ski pa a el análisis
semán ico, de algunos juegos de lenguaje wi gens einianos.
"
Es a dis inción en e una concepción del lenguaje como medio uni e sal y del lenguaje
como cálculo ha sido e ec uada po
J.
Hin ikka en dis in as publicaciones. Véase
J.
Hin ikka:
((Seman ics: A Re ol Agains F egen, en G. Glois ed (ed.),
Con empo a y Philosophy,
ol. 1:
Philosophy
o Language/Philosophical
Logic,
Ma inus Nijho , La Haya, 1981; <<A
Hund ed Yea s La e : The Rise and Fall o F ege's In luence in Language Theo y)),
Syn hese
59 (1984) 27
-
50;
«On he De elopmen o he Viewpoin in Logical Theo y)),
Syn hese,
71
(1988) 1
-
36;
M.
B.
Hin ikka
y
J.
Hin ikka:
In es iga ing Wi gens ein, loc. ci .
Es a dis inción
se inspi a ue emen e en la dis inción en e lógica como lenguaje y lógica como cálculo, dis in-
ción e ec uada po
J.
Van Heijenoo en ((Logic as calculus and Logic as Language)),
Syn hese
17 (1967) 324
-
330.
l6
Como bo ón de mues a, éase R. Roge s: <<A Su ey o Fo mal Seman ics)), en
J.
M. E. Mo a csik (ed.),
Logic and Philosophy o Linguis ics:
A
Book o Readings,
Mou on
Publishe s, La Haya, 1974.
"
Véase
Fo mal Philosophy,
Yale Uni e si y P ess, New Ha en, 1974. (Hay aducción
cas ellana pa cial de es a ob a, de la que es au o Daniel Quesada, con el i ulo de
Ensayos de
iloso iá o mal,
en Alianza Uni e sidad, Mad id, 1977.)
Modelos: in e p e ación
y
ep esen ación
Tampoco esul a concluyen e, a mi juicio, la objeción basada en la ines-
c u abilidad de las elaciones semán icas. No lo esul a po que la p emisa
de que una de inición del p edicado ' e dade o (en
L)
con espec o a un mo-
delo M' no es, sin más, solida ia de una concepción del lenguaje como un
cálculo do ado de una in e p e ación. Pa a que eso sea así, no bas a con que
uno haga análisis semán ico po e e encia a modelos del lenguaje, sino que
se equie e una pa icula o ma de en ende los modelosls.
En nues a exposición de los aspec os básicos de la TJS los modelos u ili-
zados se usaban pa a in e p e a el lenguaje, con i iendo alo es semán icos
a los é minos p imi i os del lenguaje y, a su a és, alo es de e dad a las
o aciones a ómicas. Concebidos de es a guisa, los modelos de la TJS son in-
e p e aciones del lenguaje. Es o signi ica, po ejemplo, que si hay un mode-
lo M' al que
,.
('Te y Lennox')
=
Miguel de Ce an es, que
M.
('Syl ia
Lennox')
=
el Quijo e y en el que
M.
('asesinó a')
=
la elación de habe
sido el au o de, en onces la o ación
(17)
-es deci , 'Te y Lennox asesinó
a Syl ia Lennox'- es e dade a con espec o a M' en el caso,
y
sólo en el
caso de que Miguel de Ce an es hubiese esc i o el Quijo e. Cie amen e, cuan-
do los modelos se usan como in e p e aciones del lenguaje, és e sólo se nos
puede apa ece como un cálculo. El lenguaje no posee una in e p e ación
única y es la in e p e ación que demos de él lo que de e mina a qué e ie en
sus é minos singula es, qué deno an sus é minos gene ales, cuándo son sus
o aciones e dade as
y
cuándo son alsas. En una palab a, en onces el mo-
delo en cues ión de e mina el signi icado de é minos y o aciones.
Sin emba go, no es és a la única o ma que hay de en ende los modelos
que se usan en la TJS.
(Y,
en gene al, no es és a la única o ma de en ende
los modelos den o del análisis semán ico.) John E chemendy y Daniel Que-
sada han hablado ecien emen e de modelos como in e p e aciones
y
de mo-
delos como ep esen aciones, y es es a segunda posibilidad la que iene el
e ec o de in alida la objeción de la inesc u abilidad. Un modelo puede u i-
liza se no an o pa a in e p e a un conjun o de exp esiones ca en es po si
solas de signi icado, cuan o pa a p opo ciona nos ep esen an es de los in-
di iduos, p opiedades, elaciones y es ados de cosas de los que habla un len-
guajep e iamen e in e p e ado, un lenguaje cuyas exp esiones poseen signi-
icado con independencia de las asignaciones que la unción
,
del modelo
M haga. De acue do con es a segunda posibilidad,
(17)
dice lo que dice, lo
''
Pa a la dis inción que aho a iene, en e modelos como in e p e aciones y modelos co-
mo ep esen aciones, éase D. Quesada: ((Semán ica in e p e acional
y
semán ica ep esen a-
cional)), en S. Ál a ez,
F.
B oncano
y
M.
A.
Quin anilla (comps.):
I
Simposio Hispano-Mexicano
de Filoso ía,
ol.
11,
Lógica y iloso ía del lenguaje,
Ediciones Uni e sidad de Salamanca, Sa-
lamanca,
1986;
J.
E chemendy: ((Models, Seman ics and Logical u hn,
Linguis ics andPhilo-
sophy
11 (1988) 91
-
106.
único que puede deci : a sabe , que Te y Lennox asesinó a Syl ia Lennox.
No obs an e, a la ho a de compa a
(17)
con la ealidad omamos a Miguel
de Ce an es, al
Quijo e
y a la elación de habe sido el au o como ep esen-
an es de los indi iduos Te y Lennox, Syl ia Lennox y la elación de habe
asesinado a, espec i amen e. La unción del modelo, así en endido, es la
de p esen a una posible con igu ación de la ealidad; en una palab a, un
mundo posible.
Cuando la in e p e ación del lenguaje se conside a ija y los di e sos ele-
men os de los modelos como o os an os ep esen an es de los co espon-
dien es elemen os de la ealidad; cuando los modelos ep esen an posibles
con igu aciones de la ealidad, ca ece de jus i icación a i ma que el lengua-
je se asemeja a un o malismo ein e p e able de muy dis in as mane as. Po
el con a io, cuando nos adhe imos a una idea ep esen acional de los mo-
delos del lenguaje, pasamos a inclui nos en la adición uni e salis a: ni po-
demos sali nos de nues o lenguaje ni ampoco ein e p e a lo. Lo que sí ha-
cemos es busca di e en es ep esen an es de los únicos alo es semán icos
que los é minos poseen. No es causal que es a concepción de los modelos
sea -según el análisis de E chemendy- la que uno puede encon a en el
T ac a us
de Wi gens ein.
¿Qué sucede con la TJS aho a? Sos engo que, cuando se la en iende co-
mo inco po ando modelos
qua
ep esen aciones, la TJS cons i uye una ap o-
ximación al análisis del lenguaje aco de con la concepción del lenguaje co-
mo un medio uni e sal. Un juego semán ico se nos apa ece aho a como una
ac i idad po medio de la cual examinamos el acue do o el desacue do de
una o ación con un posible es ado de cosas, y no como una ac i idad condu-
cen e a la in e p e ación (o e aluación semán ica) de una o ación. La o a-
ción iene un signi icado ya; el juego lle a a cabo la compa ación en e lo
que la o ación dice y el mundo posible que si e de pied a de oque. Resul a
pe ec amen e ajus ado a es a o ma de concebi la unción de 10s modelos
en el análisis semán ico deci esul a muy p o echoso conside a juegos se-
mán icos como los aquí expues os <<si que emos es udia los p oblemas de
la e dad y de la alsedad, del acue do y del desacue do de las p oposiciones
con la ealidad)).
No puede impedi que se econozca es a in e p e ación el que la eo ía
de ina la noción de e dad -una o ación es e dade a si Yo dispongo de
una es a egia ganado a en el consiguien e juego semán ico. En la TJS se
dispone de análisis explíci os de p edicados como ' e dade o', 'es a egia ga-
nado a' y o os, pe o las de iniciones de es os concep os descansan
en úl i-
ma
ins ancia
en las asignaciones de la unción
,,
y en la condición
(0.
A ),
y
an o la una como la o a asumen aho a que el lenguaje es á ya in e p e a-
do y se limi an a especi ica los alo es semán icos y es ados de cosas que
desempeña án la unción ep esen a i a en cada caso en pa icula . Esas es-
peci icaciones, es o es lo impo an e, no cons i uyen de po sí análisis de las
elaciones semán icas. Que
,
('Te y Lennox')
=
Miguel de Ce an es no
decla a un ínculo en e un nomb e p opio, 'Te y Lennox', y un indi iduo,
Miguel de Ce an es. Una ecuación como és a hay que en ende la, desde el
p esen e pun o de is a, como una decla ación en el sen ido de que Miguel
de Ce an es ep esen a á a Te y Lennox en el mundo posible que se es á
desc ibiendo. Po lo mismo, un juego semán ico no analiza una elación
se-
mán ica
en e una o ación y un posible es ado de cosas. Da po supues a la
exis encia de las elaciones semán icas pe inen es
y
de e mina si la o ación
es á o no de acue do con dicho es ado de cosas.
Juga
y
mos a
Mi esis es, en de ini i a, que la TJS no es más a ín a la idea de lenguaje
como medio uni e sal que a la idea de lenguaje como cálculo. Todo depende
de cómo se en iendan los modelos de e e encia. Los modelos, simplemen e,
no se au o-explican. Deci que el alo semán ico de un é mino
es al o
cual en idad conjun is a -que es lo único que dice la unción , (aplicada
a
)
no es necesa iamen e desc ibi una elación semán ica. Es o que ale pa-
a los é minos p imi i os del lenguaje iene ambién un análogo en lo que
espec a a exp esiones como
'y',
'o', 'no', o 'el di ec o de la Ópe a de Pa-
ís'. Así, la egla
(J.
y)
puede en ende se de o ma que no dice qué signi ica
es a conjunción; sin emba go, el que sea Na u aleza,
y
no Yo, quien es é en
ese caso au o izado a elegi una o ación mues a, o e leja, qué signi ica 'y'
y en qué di ie e de 'o'. Es el anscu so del juego, con las pa icula es juga-
das de uno u o o jugado , los indi iduos u o aciones escogidos, así como
los es adios del juego alcanzados lo que nos pe mi e ape cibi nos de al o
cual ma iz del signi icado. Como en an as o as ocasiones, ambién ald ía
aquí la conocida amones ación de Wi gens ein: No pensemos en cómo ana-
liza al o cual p opiedad o elación semán ica. Simplemen e, mi emos.