FILOSOFÍA
ANALÍTICA
Y
EDUCACIÓN
Espe anza
GUISÁN
O'Conno , con su ob a An In oduc ion o he
Pbilosophy o Educa ionl, ue el pione o de cuan-
os en la ac ualidad nos p eocupamos po e-
laciona los esul ados ob enidos del p esen e
es adio de la in es igación ilosó ica con lo que
cons i uye la «educación» o la « eo ía de 13
educación».
No es del odo no edoso, sin emba go, que el
eó ico de la iloso ía abandone de cuando en
cuando su « o e de ma il» e in en e p oyec a
de algún modo los esul ados de sus eo ías en los
p oblemas p ác icos de su en o no social. Inclu-
so un ilóso o an an iguo como Sóc a es se ocu-
pó p incipalmen e de añaliza ilosó icamen e p o-
blemas que conce nían di ec amen e a la Teo ía
de la Educación y a la Teo ía Mo al.
El mé i o de O'Conno eside, en e a algu-
nos de sus p edeceso es, en un in en o de igu o-
sidad y cla idad lógica, en una especie de « uel a
a Sóc a es)), en su deseo de escla ece los p oble-
mas, más que de p ocu a p e enciosas o alsas
soluciones.
Si bien me p opongo segui en una impo an-
e medida la línea de azonamien o pos ulada po
O'Conno , deseo a mi ezhace unas cuan as p e-
cisiones y acla aciones.
En p ime luga , conside o que es impo an e
se iala , cosa que O'Conno omi e, que la Teo-
ía de la Educación se ha enido en endiendo co-
múnmen e en un sen ido innecesa iamen e es-
ingido, como Teo ía ela i a a la «socialización
inicial», deses imando el p oceso o al de sociali-
zación que aba ca indudablemen e el pe íodo es-
cola pe o que se ex iende a odas las edades y
comp ende odos los agen es de socialización que
los mass media p ocu an. Dicho de o o modo,
me p opongo conside a aquí la educación, en
cuan o sinónimo de p oceso de socialización o
socio-génesis, es o úl imo en el sen ido en que es
u ilizado po Wadding on2.
En al sen ido, la educación es un p oceso que
aba ca desde el nacimien o has a la de unción de
cada indi iduo en pa icula , y los p oblemas i-
losó icos no di ie en po lo que a un ipo u o o
de socialización se e ie e.
1
An In oduc on o he Ph losophy o Educa on,
Rou led-
ge and Kegan Paul, Lond es 1957.
2
The E h cal An mal,
ad. cas . de Ma io A. Ma ino:
El
an mal é co,
Eudeba, Buenos Ai es 1963,
pp.
30-31.
Es deci , a di e encia de los es an es animales,
la e olución humana acon ece no sólo al ni el bio-
lógico, sino al sociológico ambién. Desde que el
indi iduo nace, cualesquie a que sean sus incli-
naciones «inna as», és as se en some idas a oda
se ie de p esiones sociales que hacen imposible
el disce nimien o en e aquello que es he encia
biológica y lo que cons i uye he encia social.
Como quie a, pues, que el p oceso de sociali-
zación se en en a al indi iduo «educándolo» y
ans o mándolo de acue do con de e minados
obje i os o ines que un sis ema polí ico o edu-
ca i o se p opone como me a, es in e és del iló-
so o, como de odo indi iduo conscien e, de e -
mina en qué medida el sis ema polí ico o educa-
i o en cues ión, y las no mas conc e as que pos-
ula, son mo almen e álidas.
Po supues o que el ilóso o no posee la pana-
cea de los males de la humanidad, ni siquie a es á
do ado de in uición especial alguna que le pe mi a
de ec a el «bien» y el «mal», pe o pa ece excesi-
amen e d ás ica la posición adop ada po E. Bes ,
espec o a que la iloso ía ha de limi a se a escla-
ece el plan eamien o de los p oblemas y que po-
co o nada puede deci po lo que a los ines y a
los obje i os de la educación se e ie e3.
A mi modo de e , exis en dos ipos de posi-
ciones ex emas que es necesa io comba i con
igual én asis:
a)
el dogma ismo ingenuo, que, co-
mo ha sido el caso de la me a ísica adicional,
se c ee capaci ado pa a de ini , de una ez pa a
siemp e, la mo alidad de las acciones, aunque, de
hecho, no hace sino absolu iza lo que es co ec-
o de acue do con pa ones cul u ales o eligio-
sos igen es; y
b)
el ela i ismo exace bado que
desemboca i emediablemen e en un nihilismo
é ico.
La iloso ia analí ica en cuan o posición c í ica
ha enido la eliz consecuencia de o ece nos los
a gumen os idóneos que pa alicen el pensamien-
o dogmá ico en su ma cha his ó ica, pe o, lle a-
da a sus úl imas consecuencias od ía, aunque no
,
F
necesa iamen e enga que se asi, lle a nos asimis-
mo, a una au én ica «pa álisis» alo a i a, de al
sue e que los juicios é icos se educi ían, como
p e ende Aye , a simples exclamaciones de ap o-
3
aco n non' Con usions in Educa ional Theo y~,
Philo-
sophzcal Analysis and Educa ion,
ed. po Reginald
D.
A cha n-
baul , Rou ledge and Kegan Paul, Lond es 1972,
pp.
53-55.
bación o desap obación que no pueden se e i-
icadas ni jus i icadas4.
Sin emba go, pos u as como la de O'Conno
nos de uel en la espe anza de que, a eno de nue-
as ma izaciones en el mé odo analí ico, se emos
capaces de alcanza el ins umen al adecuado que,
a la pa que nos mues e la imp ocedencia de algu-
nos plan eamien os y alo aciones, nos ponga en
camino de descub i en qué hab á de consis i un
ipo de juicio mo al que pueda se « indicado»5.
Po supues o que se ía ingenuo espe a de la i-
loso ía más de lo que la iloso ía puede o ece -
nos. En es e sen ido conside o muy ace ada y ea-
lis a la pos u a de O'Conno . Es inú il p e en-
de con e i el mé odo ilosó ico en el sus i u o
acional del Decálogo. Aunque es p ác ica en al-
gunos eó icos de la educación el emi i la eso-
lución de p oblemas enojosos a la « iloso ía», la
iloso ía decididamen e no con iene en sí misma
la solución de los p oblemas mo ales y, po a ia-
didu a, no puede da una espues a única y de i-
ni i a en lo que a los sis emas de alo es que han
de se ansmi idos median e la socio-génesis
a aiie.
La iloso ía analí ica, sin emba go, p opo ciona
el ins umen o adecuado pa a a on a la Teo ía
de la Educación desde una pe spec i a de e mi-
nada.
O
lo que es igual, la iloso ía analí ica con-
empo ánea, al igual que la iloso ía soc á ica, su-
pone una ac i ud peculia en e al mundo y una
consiguien e alo ación especí ica del homb e.
Po pone un ejemplo, e emos que la deses i-
mación de odo enunciado de índole me a ísica
p esupone una alo ación conc e a de lo huma-
no y iene una inmedia a epe cusión p ác ica: es
indudable que, pues o que no podemos ia nos
de ningún sis ema de alo es me aempí icos, en-
d emos que ija nues os ideales alo a i os en
las me as que el homb e, como indi iduo que con-
i e con o os homb es, se ije en dicha
con i encia.
.i
Language, T u h and Logic,
e sión cas .
Lenguaje,
Ve
dad y Lógica,
Eudeba, Buenos Ai es 1958, pp. 131 y SS.
5
Sob e el concep o de « indicación. éase la ob a de
J.J.C.
SMART,
Be ween Science and Pbilosophy,
Rando n
House, Nue a Yo k 1968, especialmen e pp. 183-185, quien
a su ez lo oma de He be FEIGL: De p incipiis Non Dis-
pu andum
...
2,
en
Philosophical Analysis,
ed. po Max Black,
Co nell Uni e si y P ess, I haca 1950, pp. 119-156.
A mí, po lo menos, se me hace di ícil comp en-
de cómo, desde una pe spec i a analí ica, puede
se echazado un sis ema de alo es que engan
como inalidad ala máxima elicidad del mayo
núme o», pongamos po caso, mien as que, a e-
no de los p esupues os analí icos, me pa ecen cla-
amen e epudiables é icas que se p opongan el
cumplimien o del «debe po el debe *, o inci en
a la au o-disciplina o la au o-negación, como a-
lo es en sí mismos, o el some imien o a una de-
e minada au o idad.
Sin emba go, desa o unadamen e, pos u as an
ex emadas como la de Aye y, en cie o modo
la de inida po E. Bes , p opician el malen endi-
do de que, desde una pe spec i a analí ica, esul-
a an alaz una é ica de co e u ili a is a como
una é ica que p opugne la abnegación o la humil-
dad como alo es máximos.
La o mulación de la Falacia Na u alis a po
pa e de Moo e6, ue en cie o modo esponsa-
ble del clima de con usionismo y «asepsia» con
elación a los alo es mo ales: si exis e un co e
insal able en e lo que
es
y lo que
debe se ,
ca e-
cemos de undamen o empí ico alguno pa a de-
cidi nos a a o o en con a de de e minada p ác-
ica social y, po ende, es an jus i icado un sis e-
ma mo al, un o den polí ico y social, como o o.
El deba e en o no a la escisión en e el «is» y
el «ough » ha cob ado una impo ancia y magni-
ud ex ao dina ias en la iloso ía mo al
con empo ánea7. Sin en a aho a en de alles,
con end á se iala algunos pun os al espec o:
a)
en p ime luga , es necesa io de e mina qué se
en iende po «es»;
b)
en segundo luga , hab á de
escla ece se lo que se signi ica po «debe»;
y
c)
en
e ce o y úl imo luga , hab á que decidi en qué
sen ido el <(es» p e iamen e es ablecido no implica,
en algún sen ido laxo de implicación, el «debe»
al que se ha hecho alusión, así como la posibili-
6
Véase
P incipia
E hica,
pa . 10, p. 10. La au o-c í ica de
Moo e a su e sión de la << alacia na u alis a» en
P incipia
puede e se en el abajo de
C.
LEWY
cG.E.
Moo e on he
Na u alis ic Fallacyn,
G.E.
Moo e: Essays in Re ospec ,
Allen
and Unwin, 1965, pp. 292-303, en el que se alude a un ma-
nusc i o inédi o e inacabado de Moo e que p e endía se un
nue o p ólogo a
P incipia
y que debió se esc i o en 1920
o 1921
(P incipia
se publicó po p ime a ez en 1903).
7
Sob e es e pa icula éase especialmen e
Tbe 1s-Ough
Ques ion,
Mac Millan, Lond es 1969.
dad de es ablece algún o o ipo de elación
1ó-
gica en e lo « ác ico» y lo « alo a i o».
Respec o a a) y b) es cu ioso obse a que mien-
as que es un luga común el p e ende hace a
Hume esponsable de la escisión del «es» y el «de-
be», ci ándose su céleb e pasaje, conocido aho a
como el «pasaje del is/ough »g, de hecho se pasa
po al o lo que Hume en iende po «es» y lo que
Hume en iende po «debe». De una mane a su-
ma ia pod íamos a i ma que el «es» al que Hu-
me se e ie e, como inadecuado pa a p opo cio-
na base alguna a nues os juicios é icos, es el N ac-
um» desnudo de oda posible in e ención sub-
je i a, es, po así deci lo, el «hecho b u o» p e-
io a oda elación con un suje o que con empla
el mundo, lo u iliza y lo ans o ma. Es de ese
«hecho b u o», si es posible habla de él, p e io
a oda in e ención humana, del que Hume p e-
dica su incapacidad pa a de e mina qué ha de se
lo «bueno» y lo «malo» pa a el homb e. La línea
seguida po Hume an icipa posiciones como la
de Huxley o Wadding on, que es iman que es sólo
con la apa ición del homb e cuando su ge la e i-
cidad y los alo es mo ales. Es el homb e quien
c ea los « alo es», pues es lo que él alo a, en cuan-
o se con capacidad de e lexión
Y
de s npa heia,
lo únicó que podemos conside a aalioso~.
Es
de-
ci del hecho de que el homb e alo a
x,
en la é i-
ca humana, se sigue que
x
debe se alo ado, si
bien, con iene pun ualiza , no se a a de cual-
quie alo ación de cualquie homb e, sino de
aquélla en que somos capaces de ac ua e lexi a-
men e como espec ado es impa ciales.
Así pues, es inco ec o, inexac o e inopo uno
esponsabiliza a Hume del co e abismal
(«gap)
en e lo ác ico y lo é ico, educiendo los alo es
o bien, a un eino de cualidades «no na u ales»
al es ilo de Moo e, o a la nada de la no signi ica-
i idad, cuando Hume se e e ía únicamen e a los
«hechos b u os» p o agonizados po la na u ale-
za no humanizada, y no a hechos ales como los
gus os,
e e encias
y simpa ías expe imen adas
po los homb es.
En cuan ó a
c)
es in e esan e eco da el pos u-
lado de Ben ham
.
-
ela i o a que, al igual que exis-
8
T ea ise,
III,
1,
ad. inal
e una lógica del en endimien o, exis e asimismo
una lógica de la olun adg.
Posiblemen e la no conside ación de la lógica
peculia de la conduc a humana ha omen ado el
clima de «asepsia» é ica igen e, po lo que se á
p eciso dedica alguna a ención a al espec o.
Al-
go an ob io y que nadie pod ía pone en duda
como lo que sigue, no ha sido su icien emen e
conside ado.
Nadie iene que jus i ica aquello que p oduce
sa is acciones (ya sean p opias o ya sean o os in-
di uos los a ec ados). Habi ualmen e, po el con-
a io, exigimos únicamen e jus i icación en el ca-
so de acciones de índole ep esi a. «Se ha acos a-
do po que enía sueño», «se ha ido al cine po -
que necesi aba dis acción», e c., e c., son enun-
ciados que se au ojus i ican, a no se que los ac os
a los que aluden supongan que o a se ie de nece-
sidades o ape encias hayan sido inhibidas o sup i-
midas, en cuyo caso, se ía necesa ia una ponde-
ación de las consecuencias a o ables y des a o-
ables o ales de los ac os en cues ión. En ausen-
cia de ales consecuencias des a o ables es pe ec-
amen e acional y lógico que quien iene sueño
due ma, o que quien desee dis ae se busque dis-
acción.
«Comió po que no enía ape i o» o «se casó con
ella po que no la amaba*, pa ecen se sen encias
con ex ualmen e anómalas10 y, en cie o modo,
adolecen de una «i acionalidad» que iene de e -
minada po unas «leyes» o « endencias» de la o-
lun ad humana que hacen que unos ac os sean más
lógicos que o os, en el sen ido ben hamiano. «No
se sen ó po que es aba cansado», o «se puso a bai-
la po que no le gus aba hace lo», aluden a si ua-
ciones pa ológicas, o cuando menos anómalas.
Po o a pa e, son acionalmen e insu icien es
enunciados del ipo: «No debes come es o po -
que e lo o deno» o «debes sac i ica aquello que
más amas», e c., e c. Tal ipo de manda ospoddzn
se jus i icados acionalmen e sin emba go si en
el caso, po ejemplo, de «no debes come es o po -
que yo e lo o deno*, se sob een iende «yo e o -
9
An In oduc zon o he Pnnnples o Mo als and Leg sla-
zon,
Uni e si y o London, The A hlone P ess,
1970,
p.
8.
'0
Sob e el concep o de «lógicamen e anómalo (logically
edd.) éase NOWELL-SMTTH,
E h cs,
Penguin Books,
1969,
pp.
72-75.
deno que no comas eso en a ención a u es ado
de salud, mis conocimien os médicos que me pe -
mi en sabe que al ipo de alimen ación no se ía
el más adecuado pa a i, e c., e c.».
O
si en el ca-
so de «Debes sac i ica aquello que más amas» se
en iende que al sac i icio conlle a á u u as sa-
is acciones que p opo ciona án una elicidad que
compensa á con c eces el sac i icio .que aho a se
demanda.
Es deci , exis en azones ele an es que jus i i-
can los enunciados mo ales, como Nowell-Smi h
y O'Conno pa ecen con eni .
La admisión de al ipo de azones ele an es
que undamen en los enunciados alo a i os es,
sin duda, un paso impo an e, po pa e de la i-
loso ía analí ica, hacia el escla ecimien o del ipo
de «educación» o «socialización» más idóneo. Co-
nec a es e ipo de « azones ele an es» con la ló-
gica peculia de la conduc a humana, se ía el si-
guien e e impo an e paso a ealiza .
Po supues o que la alo ación de la conduc a
humana equie e mucho más que una buena do-
sis de análisis ilosó ico. Como indica L.A. Reid:
«El análisis es una ocupación ascinan e pa a un
indi iduo, y una necesa ia
y
legí ima pa e de la
cul u a ilosó ica. Pe o es una pa e sólo. No es
una adecuada ocupación pa a oda una ida, y una
cul u a en e amen e dedicada al análisis esul a-
ía decaden e
...
El análisis es, de hecho, un mo-
men o, un én asis, en la ida es ic amen e indi-
isible de la iloso ía; la sín esis es o o»ll.
Posiblemen e la iloso ía en su dimensión p ác-
ica, y muy en pa icula en su conexión con el
p oblema de la «socio-génesis» o «educación»
-
en el sen ido laxo en que he enido empleando
es e úl imo é mino- end ía que, sin deses ima
los log os del análisis ilosó ico, ol e se más sin-
é ica
y
dedica más a ención, aunque ello suponga
decididamen e más es ue zo, a los esul ados p o-
po cionados po las ciencias sociales o incluso al-
gunas ciencias na u ales, pa icula men e la
Biología.
El «ana ema si » moo eano a los enunciados a-
lo a i os de base na u al y empí ica es posible-
men e el u o de una iloso ía de «sillón» que omi-
11
J'hylosophy and he Theo y and P ac ice o Educa-
ionn,
Ph losophlcal Analyszs and Educa on,
ed. po Reginald
D.
A chambaul , Rou ledge and Kegan Paul, Lond es
1972,
pp.
23-24.
e la conside ación de las necesidades eales del
homb e en su con i encia social.
Si que emos ealmen e comba i una «mo al»
y una «Teo ía de la Educación» de base me a ísi-
ca, no bas a con p opo ciona un ins umen al
an neu al e incomp ome ido como el de
P in-
cipia E hica, ap o pa a de ec a alacias lógicas en
los enunciados alo a i os empí icos y me a-
empí icos po igual. Si, en o as palab as, que e-
mos que los alo es que hemos de ansmi i a
las gene aciones enide as engan un e ec o salu-
dable y bene icioso, no podemos deses ima lo que
de hecho bene icia la con i encia colec i a.
El homb e es el único animal que, además de
ansmi i unos de e minados ca ac e es biológi-
cos a sus descendien es po mediación gené ica,
no puede menos que ansmi i socialmen e un
código mo al. Renuncia a la posibilidad de un-
damen a es e código en las necesidades humanas
es, decididamen e, a o ece la indi e encia o
el conse adu ismo. Como indica J.P. Co be ,
el ideal de una iloso ía mo almen e «neu al» es
el u o, sin duda, de un libe alismo que p esu-
pone una ac i ud no comp ome ida en e al
mundo12 pues, como el p opio Co be iene a
a i ma con palab as análogas ((admi i lo odo es
echaza lo odo» ya que, e iden emen e, po po-
ne un ejemplo, acep a la socialización de los me-
dios de p oducción como polí ica más jus a es in-
compa ible con acep a al mismo iempo la
(4-
b e compe encia» como doc ina igualmen e can-
dida a a la jus i icación mo al.
Pod íamos conclui , po an o, susc ibiendo el
pun o de is a de Co be , que la p e ensión de
una iloso ía supues amen e «neu al», no es u-
o de una «neu alidad» ideológica, sino de una
de e minada polí ica de co e libe al.
Pese a que un cie o «dis anciamien o» acadL-
mico con espec o a la ealidad cul u al o social
en que el ilóso o es á inse o puede se saluda-
ble y uc í e a y que, momen áneamen e, puede
se ecomendable pone «en suspenso» o en e
pa én esis odo ase o alo a i o, es indudable
ambién que de p olonga se excesi amen e al ac-
i ud, p oduci ía un cinismo mo al que nos pe -
12
J;P.
CORBETT,
eTeaching Philosophy Nowa,
Philosoph -
cal Analysis and Educa ion,
ed. po Reginald
D.
A cha n-
baul , Rou ledge and Kegan Paul, Lond es
1972,
p.
154.
mi i ía epudia , a con eniencia, cualquie sis e-
ma de alo es.
P e ende que el ilóso o haya de «deja el mun-
do al como es á» es, pa adójicamen e, un enun-
ciado an alo a i o como la an i é ica p oposi-
ción de que es necesa io que el ilóso o cambie
el mundo en luga de explica lo.
Po lo demás es excesi amen e ingenuo p e en-
de una ac i ud «neu al». «El que calla o o ga»
se dice en omance cas izo. Una iloso ía que «ca-
llan los de echos de los indi iduos en una socie-
dad injus a es una iloso ía que, de echazo, a o-
ece la injus icia.
Con odo, y a pesa de lo dicho, la iloso ía ana-
lí ica en e siones como la de O'Conno , nos o e-
ce el ins umen al adecuado pa a e i a impo an-
es e o es del pasado. La ob a de O'Conno a
la que hemos hecho e e encia al p incipio nos
u ge, en su o alidad, a que caigamos en la cuen-
a de que los juicios de alo no son del ipo de
e dades au oe iden es. Es p eciso la jus i icación
de los mismos, pe o es a jui i icación O'Conno
nos sugie e que, aunque di ícil, no es del odo im-
posible. El hecho de que en el ac ual es adio de
la in es igación analí ica no nos sea dado o mu-
la explíci amen e los c i e ios jus i ica i os de los
enunciados é icos, no p i a pa a que es os c i e-
ios jus i ica i os puedan se p opo cionados as
u u as in es igaciones.
Po o a pa e, como ya se apun aba an e io -
men e, el análisis, posiblemen e, hab á de se com-
plemen ado con algún ipo de «inducción» o
«sín esis» a pa i de los da os ob enidos de la ex-
pe iencia. Si bien se ía cae en un e o man e-
ne que los esul ados de las ciencias, o que cual-
quie hecho aislado, puedan se i de jus i icación
mo al a una conduc a, se ía igualmen e e óneo
p escindi de aquellos da os de la expe iencia e-
la i os a las necesidades isiológicas
y
psicológi-
cas del se humano en con i encia social, a la ho a
de explica la e icidad de una conduc a, o señala
los obje i os o ines de un sis ema educa i o.