FERRATER MORA
Y
LA
ONTOLOGÍA
CONTEMPORÁNEA~
Ca los
NIETO
BLANCO
La ob a de José Fe a e Mo a ep esen a uno
de los escasos y g andes hi os del pensamien o
español del siglo
xx
y, como esul ado que es
de una men e a en a y cu iosa, se expande po
cua o g andes dominios de la p oducción li e-
a ia, a sabe : el pe iodismo, el ela o, la in es-
igación his ó ico- ilosó ica
y
la c eación ilosó-
ica en sen ido es ic o.
Asimismo y desde que en
1934
publicase sus
p ime os a ículos has a el p esen e, puede cons-
a a se ambién una e olución en el conjun o de
la misma, ine i able en cincuen a años de ac i-
idad in elec ual y comp obable po la p esencia
de mo i os ilosó icos di e sos, a los que ha ido
dando en ada un pensamien o que aún no ha e-
nunciado a segui a anzando.
Pe o lo más signi ica i o
y
c ea i o de la ob a
ilosó ica de Fe a e Mo a es, sin luga a dudas,
su on ología, cuya ex u a puede i se iendo a
a és del examen de es as cua o ob as, odas
ellas signi ica i as de su ayec o ia in elec ual:
El
se
y
la mue e,
1962;
El se
y
el sen ido,
1967;
Cambio de ma cha en iloso ia,
1970;
y
De la ma e ia
a
la azón,
1979
'.
La on ología es concebida po nues o au o
como un discu so sob e la ealidad con p e en-
siones de es ablece conje u as sob e la misma,
aun si ellas deben pasa po c i e ios lógico-se-
mán icos. Tal y como lo en iende Fe a e Mo a,
el abajo en on ología consis e básicamen e en
ca ego iza la ealidad.
Algunas ca ac e ís icas de los esul ados a los
que llega dicha on ología son las siguien es. En
la medida en que el mundo bosquejado es uno,
sin admi i duplicaciones al modo pla ónico, su
on ología es
monis a,
quedando el se ci cuns-
c i o al ámbi o de lo na u al, po lo que am-
bién es
na u alis a.
Pe o en la medida en que en
Es e a ículo con iene la eelabo ación pa cial de
algunas ideas sob e la on ología de Fe a e Mo a
y
que en su de alle exposi i o, a gumen a1
y
documen al
pe enecen a una ob a de p óxima publicación i ulada
La iloso ía en
la
enc ucijada: pe iles del pensamien o
de José Fe a e Mo a.
Po ello, en a as de la b e edad
y
po mo i os de espacio, enuncio a odo de alle que
no sea imp escindible pa a la comp ensión de la idea
cen al de es e a ículo, enuncia que espe o sab á
dis-
culpá seme.
2
Aún hab ía que añadi una quin a ob a que, con
el í ulo de
Fundamen os de iloso ia,
Fe a e acaba
de en ega a la imp en a
y
que iene a con igu a el
úl imo es adio de su pensamien o, sus i uyendo a
El
se
y
el
sen ido.
ese mundo único se admi en di e en es ipos o
ni eles de ealidad que an eme giendo unos a
pa i de los o os, se a a de una on ología
eme gen is a,
quedando cons i uido el ni el í-
sico como ni el básico, po lo que ambién es
ma e ialis a.
Finalmen e, en la medida en que
los ni eles gua dan una elación en e sí, a pa -
i de lo cual pueden de ini se las en idades con-
c e as, y ese mundo uno queda conje u ado como
una con inuidad de ni eles, es amos an e una
on ología
con inuis a,
que exp esa la elación
dialéc ica en e lo
uno
-un solo mundo- y lo
múl iple
- a ios ni eles.
A pa i de aquí me p opongo es ablece al-
gunas esis que enma quen la on ología de Fe-
a e Mo a en el ámbi o de la on ología con-
empo ánea.
Más que señala si exis e coincidencia en los
esul ados de algunas on ologías con empo á-
neas, indago si se da
a inidad en los p og amas
y
eso an o si se le conside a deudo o impulso ,
o ambas cosas a la ez, de una de e minada
co ien e. Abusando de una imagen geog á ica
podemos deci que, dado un mapa « ísico» del
e i o io on ológico, en el que las di e en es
endencias es u iesen ep esen adas po cu sos
de agua -«co ien es»- se a a de e po
cuál de ellas discu e la on ología de Fe a e .
Y
lo que hab ía que añadi ac o seguido es que
discu e po más de una. Po es, en conc e o.
Conside o que en la on ología de Fe a e
Mo a exis en ing edien es de la enomenología,
de la iloso ía analí ica
y
del na u alismo. Consi-
de o ambién que ales ing edien es se dan en
di e en e p opo ción y medida y con mayo es
acen os en una u o a ob a, pe o que, en cual-
quie caso, se dan
en
oda su ob a
si és a la con-
side amos como una unidad. Añado - edundan-
emen e- que la on ología de Fe a e Mo a se
alimen a de es as es adiciones.
No hay, po an o, una sola di ección o una
implan ación única de la on ología de Fe a e .
Se a a de una on ología plu idi eccional, p o-
pia de un ilóso o que se ha de inido a sí mismo
como «in eg acionis a».
1.
EFECTIVIDAD DEL SER.
LA TRADICION FENOMENOLOGICA
Al habla de la enomenología quie o hace lo
e i iéndome a esa segunda ase que se cons i-
uye a pa i del echazo de las implicaciones de
la «conciencia pu a» de Husse l, es o es, el Hus-
se 1 de
Ideas;
echazo p o agonizado po un
g upo de pensado es eu opeos en cuya nómina
podemos inclui a O ega y Gasse , Heidegge ,
Me leau-Pon y y Sa e, en e o os. En pa i-
cula , quie o e e i me a O ega po las pe-
culia es elaciones que la ob a de Fe a e
man iene con la suya, sos eniendo dos ideas su i-
cien emen e es ablecidas en la ob a de aquél.
Una es que O ega c ea una enomenología
mundana, a ea en la que se an icipa á a los iló-
so os de la exis encia en bas an es años y, la
o a, que ella se encuen a ijada ya en 1914, en
su p ime a ob a, es o es, en las
Medi aczones
del Quijo e.
Según es as indicaciones, O ega hab ía sido
husse liano
in pa ibus in idelium:
iel a las
112-
es igaciones lógicas
-1900- e in iel a las
Ideas
-1913. La up u a con las consecuen-
cias idealis as de es a úl ima ob a, en la medida
en que el mundo queda subsumido po la con-
ciencia pu a que se con ie e así en su azón de
se -de i ando en una sue e de absolu o pa a
el que el mundo se ía algo «pues o» po esa
conciencia ascenden al- queda ía sellada, co-
mo hemos dicho, un año más a de, con la publi-
cación de las
Medi aciones.
La cons i ución de
esa enomenología mundana esul a ía, en on-
ces, de un comba e con el idealismo, en el que
O ega no cejó en oda su ida, pues había e-
nido ocasión de conoce lo di ec amen e, an o
en su e sión neokan iana como enomenológica.
El p og ama de Fe a e , en la medida en que
a a acen ua ambién es e pun o de pa ida,
gua da una iliación o eguiana y mues a am-
bién un pa ecido, más que con ningún o o eno-
menólogo exis encial, con Me leau-Pon y, cuyo
P ólogo a su
Fenomenologia
de
la pe cepción,
que da a de 1945, se mues a simila con algu-
nas esis o eguianas
3.
En el año académico 1932-1933, O ega dic a
un cu so que ue pós umamen e publicado con
el í ulo de
Unas lecciones de me a isica.
En
ellas acome e la c í ica no sólo del idealismo,
sino ambién del ealismo ingenuo. Si ha de ha-
ce se me a ísica -sen encia á O ega-, ha de
hace se e i ando es os dos escollos. Es o supone
3
MERLEAU-PONTY, M.,
Fenomenologia de la pe -
cepción,
Península, Ba celona,
1975,
pp.
7-21.
T aduc-
ción de
J.
Cabanes.
que la ealidad adical no es ni mundo, ni con-
ciencia, conside ados aislada y absolu amen e,
sino ida, que es la exis encia del yo con el
mundo: «La ealidad -di á O ega- no es la
exis encia de la pa ez sola
y
po sí -como que-
ía el ealismo-, pe o ampoco es la de la pa ez
en mí como pensamien o mío, mi exis encia sola
y po mí. La ealidad es la exis encia mía con
la cosa»
4,
pa a añadi más adelan e: «La eali-
dad es, pues, es a in e dependencia
y
coexis-
encia~
'.
Aunque desapa ecen los absolu os de «el
mundo» y «la conciencia», hay una ei indica-
ción de aquél, en an o que algo ela i o a la
conciencia, ei indicación sin la cual el yo ca ece
de consis encia, de ealización, de p oyección, de
en idad. El mundo es algo con peso, con en idad,
en el cual se encuen a ins alado el yo, del mis-
mo modo que la azón se ins ala en la ida,
es o es, en la his o ia, y la enomenología de
O ega de iene, po eso, acio i alis a y acio-
his o icis a. Si hubie a algo absolu o
-o
« adi-
cal», como p e ie e deci O ega- se ía la ida,
conjunción de ambas ins ancias:
«Es a, que es
la ealidad
-sub aya O ega-
se compone de
mí
y de las cosas. Las cosas no son yo, ni yo
soy las cosas: nos somos mu uamen e ascen-
den es, pe o ambos inmanen es a esa coexis en-
cia absolu a que es la ida»
6.
La ei indicación de la conciencia -que es el
amiz husse liano p esen e en O ega- e i a
que su ealismo pueda se achado de ingenuo
y
apun a a la idea de que el acceso a la ealidad
se p oduce a a és de una mediación: la media-
ción del yo. Es a mediación puede en ende se y
ex ende se -en con ex os no o eguianos- a
la mediación del
lenguaje,
a la que no somos
insensibles ni ajenos después del auge de la ilo-
so ía analí ica y de la he menéu ica, y ei indica
la on ología en la medida en que hace causa
común con la ealidad, aunque, eso sí, una on o-
logía despojada de odo mis e io, de odo in ui-
cionismo, de odo absolu ismo del se como ea-
lidad ascenden e.
Si a O ega se le p egun a a en qué consis e
esa ealidad adical que es la ida, esponde ía
ORTEGA
y
GASSET,
J.,
Unas lecciones de me a-
isica,
Re is a de Occiden e en Alianza Edi o ial,
Ma-
d id,
1981, p. 48.
Ibid.,
p.
158.
Ibid.,
p. 160.
-al hilo del ciclo de con e encias publicado
pós umamen e bajo el í ulo de
¿Qué
es iloso-
ia?
'
y de
His o ia como sis ema
'-
que la ida
es ac i idad, quehace , come cio en e el mundo
y el yo.
Es a idea supone la conside ación de la ea-
lidad como algo e ec i o, como algo que se a-
duce en pa áme os empí icos, posi i os, como
algo que se desa olla, que se ejecu a. La eali-
dad iene el ca ác e de la e ec i idad, pues,
odo, en la medida en que exis e, ejecu a una
esencia y la ida lo hace doblemen e, ya que
iene que i se c eando su p opio con enido.
Vayamos aho a con Fe a e Mo a. Él mismo
ha econocido su deuda con O ega. Si -Fe a-
e en e ellos
9-
se ha insis ido en el hecho de
que O ega puso la lengua cas ellana en condi-
ciones de usa la ilosó icamen e, puede deci se
que, po caminos dis in os
y
desde supues os
di e en es, hay dos pensado es españoles que
han cons uido ob as ilosó icas con la en idad
de au én icas c eaciones en cas ellano, c eacio-
nes alimen adas po la ue za es imulan e de O -
ega. Tales pensado es no son o os que Xa ie
Zubi i y José Fe a e Mo a.
De los esc i os en los que Fe a e se ha e e-
ido a O ega des aca el es udio i ulado
O ega
y
Gasse : e apas de una iloso ia
y, den o de
és e, el capí ulo quin o, en cuya p ime a pa e,
i ulada «La idea de se », quie o de ene me. Me
in e esa des aca la lec u a que hace de es e
ema Fe a e Mo a.
Comienza señalando que pa a O ega «no hay
ealidad
en cuan o
ealidad» o «se
en
cuan o
se ». Lo que hay y, más especí icamen e, el se ,
eme ge como una espues a al ,p egun a huma-
no»
'O.
Hay aquí una ela i ización del p oblema
del se , conside ado como hipó esis, in ención,
ORTEGA
y
GASSET,
J.,
¿Qaé
es iloso ia?,
Re-
is a de Occiden e, Mad id, 1966; lecciones
IX,
X
y
XI,
pp. 187-264.
ORTEGA
y
GASSET,
J.,
His o ia como sis ema,
Re-
is a de Occiden e, Mad id, 1966, pp. 3-66.
Esc ibe Fe a e al espec o:
«Y
eso que O ega
es un caso excepcional po a ios mo i os, en e ellos
los dos siguien es: po habe eno ado el lenguaje y los
modos de pensa a él anejos; y po habe sabido inyec-
a la iloso ía con ayuda de muy inas agujas, de cuyos
pinchazos muchos lec o es no se han dado apenas
cuen a*.
Ob as selec as,
Re is a de Occiden e, Mad id,
1967,
1,
p. 192.
lo
FERRATER MORA,
J.,
O ega
y
Gasse . E apas de
una iloso ía,
Seix Ba al, Ba celona, 1973, p. 125.
espues a a una p egun a. Considé ese la es-
pues a que Fe a e da en su ob a
El se
y
el
sen ido
a es e ema: no exis e una ealidad-se
que se e ie a o nomb e nues o lenguaje quien,
si así ac ua a, es a ía con undiendo «nomb a »
con «signi ica ». Pa a Fe a e el se es el sim-
ple hecho de que las ealidades sean.
La concepción o eguiana del se es a ía con-
a aquellas on ologías que admi iesen las si-
guien es implicaciones: isión cosis a del se , es-
abilidad y pe manencia del se , ca ác e ocul o
del se -a modo de c ans- ealidad»- y p e-
sunción de que, as la conquis a del se , se al-
canza la e dad. Básicamen e supone echaza
an o la ascendencia como la cosi icación
del se .
Desen endiéndose de es a adición, que se
con unde con las on ologías clásicas -con las
«palco-an ologías»-
Fe a e señala lo siguien-
e con elación a O ega: «En igo , el se no
"es" nada. No po que sea la Nada, o una nada,
sino sólo po que no es ninguna en idad, de cual-
quie especie que sea o pueda concebi se. Lo
que llamamos "se " no es algo que las cosas
engan de po sí; es más bien algo que "hay que
hace
".
El se es, en suma, quehace »
".
Apa ece en es e pasaje más de una esis que
con iene des aca . En p ime luga , se epi e
la idea de que no hay se como ealidad, dis in-
a de los se es. En segundo luga , se es á des a-
cando el ca ác e ac i o del se como mani es-
ación o ac ualización, como ma e ialización de
la esencia, de las posibilidades, como c eación,
como ealidad e ec i a. En e ce luga , O e-
ga es á p i ilegiando el en oque i alis a y es o
en dos sen idos: p ime o, po que la ida se de-
ine p ecisamen e como quehace y, segundo,
po que al ca ác e
se gene aliza
pa a oda la
ealidad. Es e p i ilegio es el que de i a del
ca iz básico que en O ega iene -sob e el
es o de las ealidades- la ida humana, ca e-
go izada como «mi ida».
Ex aigamos ya algunas conclusiones de lo
que enimos diciendo. Las ías de comunica-
ción que se es ablecen en e la on ología de Fe-
a e y la enomenologia me pa ece que son
más explíci as si las conside amos desde el án-
gulo de la enomenología mundana
y
es o lo
hacemos conducidos po los plan eamien os o -
eguianos. Como en O ega, hay en Fe a e
una cla a c í ica a oda esis idealis a
l2
y una
explíci a decla ación de no sali se del mundo,
de la ealidad de lo que hay. En segundo luga ,
el se -como exp esión del hecho de que las
ealidades sean- se mani ies a no sólo como
10
que es á-ahí, como ac icidad, como ac uali-
dad, sino ambién como i siendo, como eali-
zación de posibilidades de la ealidad que de-
iene, po eso, inago able o, en la ca ego iza-
ción empleada po Fe a e en su ob a
El
se
y el sen ido, in- ascenden e.
El ca ác e ina-
go able de la ealidad se alcanza po la suma
de «sen idos» que se añaden a lo que inicial-
men e hay -que a añadiendo el se huma-
no- a a és de la in elección y de la acción,
con lo que la ealidad no sólo ensancha su
ho izon e, sino que a siendo cada ez más ica.
Semejan e esis a uina oda concepción es á i-
ca, in elec ualis a y ascenden e del se .
Es conocido que las desc ipciones enomeno-
lógicas han b illado y alcanzado eno me popula-
idad en la ema ización de la « ida» o «exis en-
cia» humana. Pues bien, a eniéndonos a es e
plan eamien o me odológico, al p ocedimien o
apa ece con mayo ecuencia en una ob a como
El
se y
la
mue e
en la pa e dedicada al es udio
de la ida humana, lo que, si bien no anula la
pe manencia de las dos esis mencionadas --c í-
ica del idealismo y e ec i idad del se - en el
conjun o de su ob a, sí hace que la co ien e e-
nomenológica enga una mayo implan ación en
los p ime os esc i os de Fe a e Mo a.
2.
DECIBILIDAD DEL SER.
LA
TRADICION ANAL TICA
Habla sob e el se -o, en é minos e a-
e ianos, sob e «lo que hay»- es cons ui un
discu so que, cuando adop a p opo ciones de
gene alidad, cons i uye un discu so on ológico.
Po que el acceso a la ealidad es á mediado po
la malla del lenguaje, debemos con a con és e
como el luga de encuen o de la ealidad pa a
la azón humana. En es a ac i ud, hoy más que
nunca, con e gen las endencias más signi ica-
i as de la iloso ía con empo ánea, con i ién-
l2
Véase
la
c í ica
al
idealismo emp endida
po
Fe a e en las p ime as páginas de
El
se
y
el sen ido,
Re is a de Occiden e, Mad id,
1967,
pp.
31-36.
dose en la eclamada pla a o ma de diálogo que
Fe a e exigía en
La iloso ia
e z
el
mundo de
hoy.
Aquí sí que hab ía una in e sección en e
iloso ía analí ica, la e sión he menéu ica de
la enomenología, y el ma xismo, po in e me-
dio de la eo ía c í ica ank u iana. Pe o p e-
endo habla sólo de la iloso ía analí ica con
la in ención de si ua la on ología de Fe a e
den o de es a co ien e.
Hab ía que deci , ya que del lenguaje habla-
mos, que no nos es amos e i iendo a aquella
iloso ía analí ica que p e endía algo así como
«enmenda la plana» a la ealidad median e la
cons ucción de lenguajes o males, ni siquie a
a aquella o a que se esconde bajo las «bendi-
ciones» del lenguaje o dina io. La inse ción del
discu so on ológico e a e iano en la adición
analí ica iene que e , po el con a io, con
aquellas pos u as que en su seno han abogado
po algo más que po hace me a ísica lingüís-
ica -señalando que, a la pos e, «no hay más
que palab as»-, es deci , con aquellas enden-
cias que, si bien han p i ilegiado la pe spec i-
a o el acceso lingüís ico a la ealidad, eso lo
han hecho con la in ención de es ablece conje-
u as sob e la misma, sob e el mundo y no só-
lo sob e el lenguaje. Del mismo modo que una
on ología e is e, cuando menos, la o ma de
un discu so y en es e sen ido es lingüís ica, po-
demos deci que la lec u a lingüís ica de Fe a-
e se hace en cla e on ológica.
A endiendo a los esul ados podemos habla
de dos ipos de análisis. Si una exp esión lin-
güís ica la explicamos po ecu so a o a, cons-
uyendo una pa á asis, es a íamos aún den o
del lenguaje, pe o si p e endemos mi a a a-
és de él pa a e qué ipo de ealidad « ans-
po a» y, con él, p e endemos deci algo ace -
ca de esa ealidad, es amos p ac icando un ipo
de análisis sus an i o.
Pe o si a endemos al mé odo analí ico am-
bién podemos p ac ica lo, al menos, de dos mo-
dos dis in os.
O
bien hablamos sólo -y al deci
«sólo» lo omo como lími e- del lenguaje,
sea con p e ensiones de cons ucción de len-
guajes ideales o de comp ensión del lenguaje o -
dina io, o bien, sin descuida lo, hablamos am-
bién de concep os y ca ego ías. En el p ime
caso, es amos den o de un análisis «lingüís i-
co» - o mal u o dina io, según se a e-
y
en
el segundo, den o de un análisis «ca ego ial».
La línea de in es igación bosquejada po Fe-
a e Mo a es más
sus an i a
que pa a ás ica
y
más
ca ego ial
que o mal u o dina ia.
Vayamos a algún caso conc e o. Po el he-
cho de ei indica la on ología, su p oyec o
gua da elación con el de Quine. Po la p ác-
ica de un análisis ca ego ial con p e ensiones
de escla ecimien o sob e el mundo, su p oyec o
gua da elación con el de S awson, en cuyo
p og ama de in es igación me de end é b e e-
men e.
A pa i del g upo de ilóso os de Ox o d
pa ida ios del análisis del lenguaje o dina io,
P.
F.
S awson se ha p opues o desa olla un
ipo de me a ísica que llama «desc ip i a» e
impulsa la p ác ica de un ipo de análisis ca-
ego ial. La ob a de S awson a la que me oy
a e e i se i ula
Indi iduals
y
iene el signi i-
ca i o sub í ulo de
An
Essay
in
Desc ip i e Me-
aphysics
13.
Según el deci de S awson, exis en básica-
men e dos ipos de me a ísica. Aquella que, co-
mo en el caso de Desca es, Leibniz
y
Be ke-
ley, es « e isiona ia» -que cons uye o e-
cons uye- y es a que, como en el caso de
A is ó eles
y
Kan , es cali icada como «des-
c ip i a». S awson p e ende si ua se en la 1í-
nea de es os dos úl imos pensado es en su in-
en o de ca ego iza la ealidad.
Tal p e ensión de S awson consis e en des-
c ibi los luga es comunes que cons i uyen «el
núcleo indispensable del equipo in elec ual de
los se es humanos más so is icados»
14,
pues, «la
inalidad de una me a ísica desc ip i a se á p e-
cisamen e expone esa es uc u a; que á mos-
a cómo se elacionan en e sí las ca ego ías
undamen ales del pensamien o
y
cómo és as
se elacionan con nociones o males ales como
exis encia, iden idad o unidad, que encuen an
su empleo en odas las ca ego ías»
15.
l3
STRAWSON,
P.
F.,
Indi iduals.
API
Essay in Des-
c ip i e Me aphysics,
Me heuen and
C.
L d., Lond es,
1959. (Exis e eedición en 1971). Las ci as las ha é de
STRAWSON,
P.
F.,
«Análisis
y
me a ísica desc ip i a»
(en
MUGUERZA,
J.
ed.,
La
concepción anali ica de
la
iloso ía,
11, pp. 597-644, aducción de
J.
L.
Zo ío),
que esul a de la conjunción de un ex o edac ado ex-
p esamen e po S awson pa a una an ología ancesa
y
de una selección de la In oducción
y
de la p ime a
pa e de
Indi iduals..
.
l4
STRAWSON,
P.
F.,
op. ci .,
p. 611.
l5
Ibid.,
p.
607.
El p og ama da po sen ado que pa a odos
los se es humanos exis e una o ma simila , co-
mún, mínima de do ación in elec ual, que so-
po a esquemas básicos, ca ego ías, concep os,
cuya inalidad es desc ibi los. Ese ondo común
ca ego ial es á p endido en el lenguaje, c ean-
do las condiciones median e las cuales se e-
ma iza la eaIidad. Se a a de exhuma 10 y exa-
mina sus consecuencias. Así se exp esa S am-
son cuando se e ie e al lenguaje como ehículo
de ese despliegue ca ego ial: «el uso lingüís ico
no mal cons i uye su único, su esencial pun o
de con ac o con la ealidad de aquello que quie-
e comp ende : la ealidad concep ual, po an-
o, es el único pun o de con ac o desde donde
el e dade o modo de ope a de los concep os
puede obse a se»
16.
Nos encon amos, pues, con es elemen os
o componen es que in eg an ese p oyec o de
me a ísica desc ip i a: el lenguaje, los concep-
os o ca ego ías
y
la ealidad. Se desp enden de
lo dicho algunas esis:
1)
exis e un ondo ca-
ego ial común;
2)
ese ondo ca ego ial se de-
ec a en el uso del lenguaje;
3)
dicho ondo
ca ego ial nos comp ome e on ológicamen e
apun ando
a
ipos de ealidad. Dichas esis e-
elan un cie o isomo ismo en e lenguaje, pen-
samien o
y
ealidad o, si se quie e, mues an
el ondo ca ego ial o esquema concep ual «im-
p egnados» lingüís ica
y
on ológicamen e.
Del conjun o de lo exis en e, nues o apa a-
o lingüís ico-ca ego ial des aca lo que S aw-
son llama
pa icula es,
que pueden se de dis-
in o ipo. En sen ido es ic o, sólo los pa i-
cula es públicamen e obse ables, debido a su
iqueza, es abilidad
y
du ación, ienen una
iden i icabilidad di ec a o independien e, mien-
as que los pa icula es no obse ables públi-
camen e dependen de aquéllos pa a su iden i-
icación. Ejemplo de los p ime os lo enemos
en los cue pos ma e iales y en las pe sonas,
mien as que de los segundos pueden da a-
zón las expe iencias p i adas y los cons uc os
eó icos.
Cabe dis ingui aún más el campo de los pa -
icula es haciendo que algunos sean conside-
ados de ca ác e básico. Así:
a)
puede habe
acon ecimien os
y
p ocesos, es ados
y
condicio-
nes
y
b),
cue pos ma e iales. Los de la clase
16
Ibid.,
p. 609.
a),
en gene al, mues an una dependencia de
los de la clase
b)
pa a su iden i icación o eiden-
i icación, con lo que, al a i ma que los cue pos
ma e iales son pa icula es básicos, se es á p o-
pugnando la esis de que la ealidad ma e ial es
el componen e básico de oda la ealidad.
¿Qué mues a es e b e e análisis? Que si-
guiendo la ama de nues o discu so nos he-
mos encon ado con ca ego ías que e ie en a en-
idades de dis in o ipo, pe o que, den o de
és as, cabe es ablece una disc iminación en e
aquellas que dependen únicamen e de sí mismas
pa a su iden i icación -po es a do adas de
unas p opiedades ma e iales que les hacen se
espacio- empo ales- y o as que son dependien-
es. T aducido on ológicamen e quie e es o de-
ci que nos las habe nos con un mundo en el
que lo p ima io y básico es lo ma e ial
y
que,
si exis en expe iencias p i adas, cons uc os
eó icos, acon ecimien os o cualidades, odos
ellos emi en a los dos g upos de pa icula es
básicos, es o es, a los cue pos ma e iales y a
las pe sonas, de inidas -en oposición a los
cue pos ma e iales- po se suje os de p edi-
cados men ales. De es e modo pasan a eng o-
sa el ni el común de ca ego ías conje u adas
po S awson.
C eo que en es a línea es bas an e iden i ica-
ble la di ección que, den o de la co ien e ana-
lí ica, ha omado la on ología de Fe a e Mo-
a. Como ya hemos apun ado, ambién nues-
o au o p o ee a la on ología de un apa a o
ca ego ial. Ha señalado como p opio de és a ca-
ego iza la ealidad, u ilizando c i e ios semán-
icos
y
lógico-empí icos y es ableciendo una con-
inuidad con la ciencia. Ca ego iza la ealidad
no supone modi ica la, sino mos a el epe o-
io de las g andes líneas concep uales -ca e-
go ías- en que se nos da y median e las que
podemos habla de ella
signi ica i amen e.
Y
aun cuando ha ido bas an e más lejos que
S awson en su deseo de o ece una on ología
de p opo ciones
y
esul ados más amplios, su
mé odo -en el que se encuen a la elucidación,
la c í ica
y
la e isión concep ual- ha sido
ambién desc ip i o, aunque no lo haya jus i i-
cado hablando de un « ondo común ca ego-
ial» de la in eligencia humana, como es el caso
de S awson. Po o a pa e, su c i e io de com-
p omiso on ológico es más concep ual -en el
sen ido de e la ealidad «exigida» po los
concep os
y
ca ego ías- que lógico, como am-
bién sucede en el caso de S awson.
Es e ipo de a inidades me odológicas, con
se impo an es, no debe ían esconde o a que
me pa ece decisi a y que incluso da un nue o
gi o a lo que, en la sección an e io , ílamába-
mos {{e ec i idad del se ». Ella es la que o o -
ga al ni el ísico de la ealidad su ca ác e bá-
sico con elación a los demás ni eles, haciéndo-
los úl imamen e dependien es de aquél, como
puede comp oba se ex ensamen e al analiza la
ob a de Fe a e ,
De la ma e ia
a
la azón.
Sin emba go, c eo e en
El
seu
y
el sen ido
la ob a que, sin abandona o as pe spec i as,
inejo se ajus a a un p og ama de on ología en
cla e analí ica en su sus an i idad ca ego ial.
Allí se despliegan es ma cos ca ego iales que
son, más que simples clasi icaciones, a ibucio-
nes de lo eal; és o es el
ma co si uacioizal
po
el que las ealidades se si úan en un con inuo
de
es «g upos on ológicos» -es o es, las eali-
dades ísicas, las pe sonas
y
las obje i aciones-,
el
ma co diposicional
po el que las ealidades
con luyen en e el «se »
y
el «sen ido»; y, i-
nalmen e, el
ma co es uc u al
o de los «habe-
es» de la ealidad, como el «habe » p opiamen-
e dicho, la «p esencia», la «con luencia»
y
la.
«in- ascendencia».
Ello nos da una idea de has a dónde es iden-
i icable es e p og ama con el ipo de adición
analí ica a que nos hemos enido e i iendo.
3.
NATURALIZACION DEL SER.
LA
TRADICION NATURALISTA
Bajo el ó ulo del na u alismo se encuen an
in es igaciones en las que, a pa i del impac o
que han enido en la iloso ía las ciencias de la
na u aleza -singula men e la biología
y
la
eo ía de la e olución de la ma e ia-, se dan
ci a p ocesualis as, e olucionis as, ma e ialis as,
eme gen is as, en los que p edominan endencias
y nomb es di e en es, pe o que pa icipan de
una a mós e a común, eniendo su p incipal
asien o en Ingla e a y en No eamé ica en los
p ime os cincuen a años de nues a cen u ia,
aunque su espí i u aún no se haya ex inguido.
Un asgo que, a eces, se asocia con el na u-
alismo -no necesa iamen e, po cie o- es el
de conside a la ealidad como esul ado de una
e olución po medio de la cual a quedando o -
ganizada en ni eles dis in os, eme giendo unos
a pa i de o os. En Ingla e a y en los años
ein e, Samuel Alexande ha auspiciado es a
idea, pos e io men e acep ada po un amplio nú-
me o de pensado es.
Sin emba go, donde mayo desa ollo han e-
nido y ienen las endencias de co e na u alis a
ha sido y es No eamé ica, pa eciendo que si -
en de elón de ondo a o as posiciones como
el ma e ialismo o el ealismo c í ico, es e úl imo
en el e eno epis emológico. Jun o al p agma-
ismo y al ealismo, el na u alismo se ha con-
e ido en la di isa de la iloso ía no eame ica-
na, belige an emen e opues a a odo as o de
idealismo. Es as endencias, que oda ía pe du-
an -combinadas, como es ob io, con o as
y,
de modo especial, con la iloso ía analí ica-
u ie on su pe íodo de esplendo en e
1860
y
1940, en lo que ha dado en llama se «La
edad de o o de la iloso ía no eame icana»
17.
En su ob a
La
expe iencia
y
la na u aleza
-1
929-,
John Dewey puso de mani ies o uno
de los asgos undamen ales del na u alismo,
como es el de conside a el conocimien o como
na u al, no ex año o ajeno a la na u aleza. Así
lo esc ibe: «Una me a ísica na u alis a es á obli-
gada a conside a la e lexión como siendo ella
misma un acon ecimien o na u al que se p odu-
ce
den o
de la na u aleza en i ud de cie os
asgos de es a úl ima. Es á obligada a in e i
pa iendo de los asgos empí icos del pensa ,
exac amen e en la misma o ma en que hacen in-
e encia~ las ciencias pa iendo de la exis encia
de los soles, la adioac i idad, las o men as o
cualquie o o acon ecimien o na u al»
la.
Roy Wood Sella s, además de es ablece una
conexión en e na u alismo
y
ealismo c í ico
que le hace se uno de los iniciado es de la « eo-
ía de la iden idad» en el p oblema de las ela-
ciones cue po/men e, se ha apoyado en Ale-
xande pa a de ende , como él, una eo ía de los
ni eles de la ealidad. Así lo señala en un es-
c i o de 1949:
«Lo
ino gánico
y
lo o gánico
-esc ibe- cons i uyen ni eles di e enciados a
l7
Una buena mues a de ellas
y
de o as se ecoge
en
el
conjun o de es udios
y
ex os que componen la
an ología de
KURTZ,
P.
(compilado ),
Filoso ía no e-
ame icana en el siglo
XX,
F.C.E.,
México,
1972,
pp.
24-
49.
T aducción de
F.
J.
Pe ea.
l8
KURTZ,
P.,
op.
ci .,
p.
188.
los que es líci o hace e e encia como in e io
y supe io , en el sen ido de que los sis emas ma-
e iales o gánicos ienen una o ganización más
ele ada y más compleja, con asgos nue os en
su compo amien o»
19.
En Mo is
R.
Cohen apa ece una idea que me
in e esa des aca pa a los p opósi os del ema.
En su p incipal ob a,
Razón
y
na u aleza,
esc i a
en 1935, conec a ma e ialismo con na u alismo
al es ablece la dependencia úl ima de oda ea-
lidad de condiciones ma e iales: «Desde es e
pun o de is a -dice-, lo que pod íamos lla-
ma el pos ulado del ma e ialismo cien í ico, a
sabe , que odos los enómenos na u ales depen-
den de condiciones ma e iales, no es sólo una
gene alización bien undada, sino ambién el e-
quisi o de un mundo o denado, de un cosmos
que no es an asmago ía caó ica»
Teniendo en cuen a lo que hemos enido di-
ciendo, un au o como Paul Ku z -conocido
es udioso del pensamien o no eame icano con-
empo áneo- señala las siguien es esis que
pueden se i de ma co gene al al na u alismo:
a)
el na u alismo puede conside a se como
una gene alización a pa i de los esul ados de
la ciencia;
b)
conside a el mé odo lógico-empí ico co-
mo el único mé odo álido de conocimien o,
incluido el conocimien o de las ealidades hu-
manas;
C)
echaza la exis encia de en idades aje-
nas a la na u aleza, «sob e» o «in a» na u a-
leza. En consecuencia, se decla a opues o a o-
da me a ísica ascenden e;
d)
al admi i que la ealidad es á o ganizada
en dis in os ni eles, se decla a no educcio-
nis a;
e)
niega la exis encia de p incipios «ocul-
os», ajenos a la ealidad, pa a explica és a. Al
nega la dis inción absolu a en e « ealidad» y
«apa iencia», no se p i ilegia ningún con ex o
en especial, po lo que se es á en una posición
«con ex ualis a» o ela i is a;
)
adop a, an o desde el pun o de is a de
la concepción gene al de la ealidad, como des-
de el pun o de is a de las elaciones Cue -
po/Men e, una decidida posición an idualis a.
19
Ibid.,
p.
510.
a
Ibid.,
p.
386.
Me pa ece que la on ología de Fe a e Mo-
a iene un lanco que le hace encaja pe ec a-
men e den o de es a adición
y
que asume las
esis a que nos acabamos de e e i . Su p og a-
ma de in es igación
-y
aquí, más que en las
co ien es an e io es, ambién algunos esul a-
dos- es imonia a a o de que lo incluyamos,
con los ma ices
y
sal edades pe inen es, den o
de la adición na u alis a.
Conside o que su úl ima ob a de elie e on-
ológico,
De
la ma e ia a la azón,
e leja de
o ma más acabada un abajo en es a di ec-
ción. No solamen e el mundo es na u alizado
y
hecho depende , en úl ima ins ancia, de la
ealidad ísica, sino que ambién la azón en-
caja den o de es a na u alización -como un
expedien e que iene la ealidad pa a ema i-
za la
y
encauza la-,
y
la é ica no es ajena a la
na u aleza de la que su ge
y
a la que e ie e.
Se pod ía añadi , además, que en el cu so
de la e olución del pensamien o de Fe a e
Mo a, su on ología se ans o ma cada ez más
en sopo e
y
consecuencia del desa ollo cien í-
ico con empo áneo, lo que la con ie e
-en
la medida en que la ciencia es la exp esión más
acabada de la cul u a con empo ánea- en una
e dade a
on ología, lo que es una condición
necesa ia pa a que sea una
on ologia e da-
deya,
ya que ella sabe es a , en ase eliz de
O ega
y
Gasse aplicada a o os con ex os, «a
la al u a de las ci cuns ancias».