E.
NICOL,
UN
FILÓSOFO
CON
VOLUNTAD
DE
SISTEMA
Be na
CASTANY
1
MAGRANER
Cuando me p opusie on colabo a en la e-
is a
En ahona
con un a ículo sob e el pen-
samien o de
E.
Nicol, dudé en acep a lo ya que
el plazo de en ega e a muy co o. Pe o no po-
día nega me po lo mucho que debo a quien
du an e años ue mi maes o en p esencia y en
ausencia ísica. Con es as no as pe geñadas a
uelapluma quisie a con ibui en el me ecido
homenaje a un homb e que dio más que eci-
bió, y que ya u o su p ime a pa e con la in-
es idu a de Doc o
Hono is Causa
que la Uni-
e sidad Au ónoma de Ba celona le o eció.
Ojalá ambién supie a da mayo di usión a su
pensamien o
y
es imula el es udio de su ob a.
Dudé en el en oque que pod ía da a es as
cua illas. Pensé, en un p incipio, da o ma a
las múl iples no as que ui omando a aíz de
los con ac os que u e con él du an e mi es an-
cia en México
y
su úl ima isi a a Ba celona.
Pe o enuncié a es o po no que e cae en un
excesi o subje i ismo o pe sonalismo, si bien
se ía muy in e esan e conoce al homb e que
hay de ás de una ob a y un pensamien o an
as o que lo ocul an.
Y
es u e en ado a in e -
na me po ese camino po que du an e los po-
cos días que es u o en Ba celona, po mo i os
de salud, al ez die a una imagen de dis an-
ciamien o y sequedad, lo que le en is eció so-
b emane a como se puede deduci del ei e a-
do comen a io que me hizo: «Han conocido a
un Nicol que no es el Nicol que e a an es».
Po o a pa e, una exposición obje i a
y
gene al de su ob a, emía esul ase empob ece-
do a, además de imposible po la ampli ud
y
iqueza de la misma.
An e es e dilema me p egun é: ¿Qué que ía
odo pensado con olun ad de c ea un nue o
sis ema ilosó ico que se dijese de él?
A
lo que
me espondí que odo ilóso o quisie a que se
le des acase su apo ación o aquello nue o que le
hace me ecedo de ene el í ulo de au o
y que le da au o idad, palab a de i ada de
au-
ge e
que signi ica añadi , aumen a .
Y
Nicol
aumen ó el caudal ilosó ico con su pensa-
mien o.
Y
(q~é es eso nue o que añadió a la asin ó-
ica e his ó ica espi al del iloso a ? La espues-
a a es a p egun a es lo que quisie a diseña
aquí.
Es di ícil da una espues a adecuada si se
iene en cuen a los doce olúmenes de que
cons a la bibliog a ía nicoliana, cuyo p oyec o
es á oda ía po conclui .
Y
es di ícil da una
espues a no an o po el núme o, pues o os
au o es ambién publica on una ex ensa ob a,
como po el ca ác e gene a i o o de despliegue
en que se ges ó y c eó. Es e ca ác e de des-
pliegue es lo que hace de
E.
Nicol un ilóso o
sis emá ico o con olun ad de sis ema al es ilo
de la más ancia adición ilosó ica, cosa ex a-
ña en un iempo en que se iene a Hegel po
el úl imo pensado sis emá ico. Si bien, en bue-
na medida, es o puede se e dad ya que el
pensamien o de es e úl imo siglo ha sido un-
damen almen e ensayís ico, agmen a io, no
obs an e, en el ondo de odo ilóso o exis e la
nos algia de sis ema. Me a e o a a i ma que
en odo ilóso o, incluso en el más an isis emá-
jco hay agmen os de un unco sis ema, que
hace que la concepción
o
idea de homb e se
in ie a de una idea de comunidad o ice e sa.
Es o es álido pa a Ma x, Nie zsche, Heideg-
ge , Wi gens ein, e c. Como se dice en
Po -
eni
de
la iloso ia,
p.
254:
«Nunca es an ne-
cesa io se sis emá ico como en una si uación
de c isis».
Esa olun ad de sis ema se dio ya desde su
p ime a ob a:
Psicologia de las si uaciones i-
ales
in nuce que i á desa ollándose gene a i-
amen e en las ob as pos e io es. El sis ema de
una ob a no implica que en ella se o ezcan o-
das las cues iones esuel as de una ez, en una
a qui ec u a de ini i a. Implica más bien el e-
conocimien o de que la ealidad misma es un
sis ema,
y
el consiguien e empeño en p ocede
con mé odo pa a in es iga paso a paso la a-
ma del sis ema eal..
.
Lo sis emá ico es p eci-
samen e la secuencia del desen ol imien o a
pa i de unas nociones p imi i as
o
p incipa-
les: la con inuidad del i ine a io.
El sis ema ismo, en an o que implica in e-
g idad, obliga me odológicamen e a inclui la
ansubje i idad en el es udio psicológico del
suje o. Es o lo log a con el concep o de si ua-
ción. Po ello empeza á es udiando las si uacio-
nes i ales de odo suje o. Ese concep o ca e-
go ial inicia á la ayec o ia que desde
Psico-
logia
de
las si uaciones i ales
culmina á en
Me a ísica de
la
Exp esión,
a a és del con-
cep o- ema de la exp esión como hilo de
A iadna.
El esbozo de ese sis ema se desen uel e a-
zando el siguien e i ine a io:
1.
Se pa e de la idea de que la ida es dia-
léc ica o de una dialéc ica i al que eque i á
una lógica dis in a de la lógica adicional un-
dada en el p incipio de no con adicción.
a)
El es udio de es a dialéc ica i al se á el
obje o de
Psicologia de las si uaciones i ales.
Aquí la ida y su suje o son concebidos en su
iple dimensionalidad empo al de e minada
po el espacio con pene an es conside aciones
sob e las co elaciones cuali a i as del aho a
y el aquí. Asimismo al hilo de oda es a p o-
blemá ica exis encia1 hace ins uc i as alo a-
ciones sob e la ida ac ual p esidida po la op-
ción y la enuncia en elación con el pe pe uo
a án
y
los lími es de la ida con empo ánea con
su dico omía de éxi o y acaso..
.
Sob e el suje o de esa dialéc ica i al se ie -
en ideas de la más clásica iloso ía psicológico-
mo al que, a ancando desde He ácli o, lo con-
cibe ca ac e izado po las dimensiones del aza ,
des ino
y
ca ác e que an dando al suje o su
pliegue, su disposición y es ado. A ese a de
una mejo de inición de es os concep os en el
apa ado dedicado a su idea de homb e, he aquí
una p o isional concepción de lo que es ese su-
je o «único»: «Toda exp esión es única po -
que odo homb e es único ambién,
y
po que
son únicas en su ida odas las si uaciones en
que se encuen a y las expe iencias que hace.
Además, oda ac i idad es exp esi a, y siemp e
es amos en ac i idad. Mejo dicho: somos una
acción».
b)
El es udio de la lógica co espondien e
a esa dialéc ica i al ecibe ei e ados es udios
en odas sus ob as. En
Me a ísica de la exp e-
sión,
en la que se en en a a oda la adición
ilosó ica desde sus o ígenes pa a apun a su
nue a apo ación, que se supe pone y añade a
lo álido de los o jado es de la his o ia de la
iloso ía, pa e de una c í ica al axioma de no
con adicción, base de la lógica adicional: «No
cabe duda de que es e p incipio on ológico nos
pa ece e iden e. Pe o no cabe duda ampoco
de que p oduce de inmedia o una decepción. No
pa ece o malmen e legí imo que un p incipio
se apoye en unos supues os áci os, si ha de se
un p incipio..
.
Pe o el axioma de no con a-
dicción, apa e de que p esupone una e iden-
cia apodíc ica del se , in oluc a nada menos
que es supues os di e en es: el supues o on-
ológico de la iden idad (la mismidad de la co-
sa:
26
auzii, xa6' E a), el supues o igualmen e
on ológico de la in empo alidad (al mismo iem-
po: aya, ~ii aú~6
xpó o );
y el supues o lógico
de la uni ocidad (en el mismo sen ido: xa~u
26
c úzó) (p.
74).
Después de es udia la conesi61.i
del o mulado de es e p incipio on ológico,
A is ó eles, con Pa ménides, y de hace el e-
co ido his ó ico de los que es án inculados
a
es e p incipio, demos ando las azones de la
c isis de la me a ísica adicional, a i ma:
«El axioma de no con adicción, conside a-
do lógicamen e, implica nada más la uni oci-
dad de los concep os; pe o, adop ado como
p incipio on ológico, implica sin jus i icación la
iden idad del se .
Y
como es mani ies o de o-
dos modos que
hay algo del se que es cambio,
su ge en onces la necesidad de concilia es a
o ma mudadiza del se con el p incipio que lo
concibe como inmu able».
De odo es o se deduce que la me a ísica a-
dicional es á indebidamen e undamen ada po
es a undada en supues os. Po es o, puede
a i ma se que la ins i ución del nue o unda-
men o («a caico») de la me a ísica sólo pod á
e ec ua se con la debida i meza
y
segu idad
cuando es a ciencia se a e a a p ocede sin su-
pues os y econozca el ca ác e apodíc ico del
conocimien o p ecien í ico..
.
(pp.
152-153).
C)
En
Los
p incipios de la ciencia,
es udia-
á sis emá icamen e la lógica co espondien e a
la dialéc ica i al conside ada como undamen-
o de oda ciencia. Después de un de enido es-
udio de los alsos (p.
360)
conclu-
ye:
«El p og ama de una dialéc ica posi i a y
enomenológica se o ma a pa i de la e iden-
cia de que el se es un enómeno..
.
Ha
lle-
gado la ho a de elimina
pa a siemp e
de la me-
a ísica las cons ucciones pu as "especula i as,
que pueden se lógicamen e consecuen es, pe o
son acías
"D.
Esa nue a me a ísica es cali icada de cien-
cia, ob a de la azón que iene sus p opias leyes,
lo cual signi ica que iene sus p opios lími es.
Es as leyes no son las que de i an del llamado
axioma de con adicción. La c í ica del also
p incipio de no con adicción culmina en su
ase cons uc i a con la on ología dialéc ica
posi i a. La dialéc ica da el paso decisi o cuan-
do, supe ando la especulación, se cons i uye co-
mo ciencia enomenológica, undada en la e i-
dencia de un absolu o singula , posi i o
y
e-
noménico.
En la segunda pa e de
Los p incipios de la
ciencia
se analizan los p incipios de esa nue-
a ciencia-me a ísica que sólo menciono:
l."
p incipio de unidad
y
comunidad de
lo eal;
2."
p incipio de unidad y comunidad de la
azón;
3." p incipio de acionalidad de lo eal;
4."
p incipio de empo alidad de lo eal.
Todos es os p incipios mani ies an una cla-
a línea o igina ia, con a ia a la pa menídea, la
de He ácli o, de quien se conside a alumno,
y
esc ibe: «He ácli o es el que o muló po
p ime a ez los cua o p incipios de la cien-
cia» (p.
465).
Es os p incipios no son sólo los
p incipios de la lógica co espondien e a la dia-
léc ica i al sino ambién « undamen os de o-
da posible eo ía, lo mismo de la ca esiana, po
ejemplo, que de la an ica esiana» (p. 370).
2.
Como segundo elemen o de ese sis ema
se a i ma que esa ida dialéc ica siemp e si ua-
da se exp esa áus icamen e,
y
hace que oda
decisión se p oduzca en una si uación de al e -
na i a implicando
una
enuncia, de al modo
que la ida es un equilib io ines able en e pé -
didas y ganancias exis enciales. Todo es o en-
d á su co espondien e y monog á ico es udio
en el
Mi o áus ico
y o os capí ulos de
La uo-
cación humana.
3.
Esa ida dialéc ica se mani ies a en la
implicación ecíp oca del aho a y el aquí en el
concep o de expe iencia, la cual pone en cami-
no de esol e en on ología el p oblema del
cue po que nos lega el dualismo. En la p ime-
a línea de
Psicologia de las Si uaciones Vi ales
es á esc i o: «La uen e de odo conocimien o
psicológico es la expe iencia». Sin de ene me
en el análisis de es e concep o-p ác ico di é an
sólo que dis ingue dos clases de expe iencia:
«a la expe iencia en su conc eción, es deci , a
cada expe iencia en pa icula , puede sob eaña-
di se una unción e lexi a de la conciencia, 1.4
cual, median e un análisis, nos e ela los di-
e en es componen es que la cons i uye: da-
os obje i os, unciones psíquicas, e c. Pe o
és a es ya una nue a expe iencia».
Se opone al idealismo que ansmi ió a la
psicología el also p oblema de las elaciones
en e la psique y el cue po. También se opone
al uni o mismo soma o- isiológico, pues se cen-
aba en el cue po e iba siendo cada ez me-
nos psicológico y más isiológico. En e dad
que, el sabe que enemos un cue po lle a im-
plíci o el sabe que, po él, somos de un cie o
modo; po que, en e ec o, no somos lo que so-
mos, es deci , no enemos cada uno de noso-
os nues o modo peculia de se ue a de
nues o cue po, sino en él y con él. De aquí que
concluya: «Todos los es udios que engan como
base la uni o midad uncional del cue po en e-
lación con la psique pod án ene un al o a-
lo cien í ico, pe o no con ibuyen mucho al
e dade o desa ollo de una e dade a ciencia
psicológica. Con ibuyen un poco más aquellos
es udios que p ecisamen e ponen de elie e las
di e encias
en la cons i ución soma o-psíquica
de los homb es».
(Psicologia de las Si uaciones
Vi ales,
p. 40).
Con a el dualismo esc ibe: «El homb e apa-
ece en la expe iencia como un se uni a io..
.
Y
si pe sis en oda ía en el ánimo los es igios
del dualismo, el análisis psicológico ha de bas a
pa a emedia lo, pues, en e ec o, la implicación
ecíp oca de la empo alidad y de la espaciali-
dad en los da os inmedia os de la expe iencia
no puede se sino la esul an e de esa unidad
del suje o: és e sólo pudie a se dual si la em-
po alidad co espondiese al espí i u y la espa-
cialidad co espondiese al cue po
(Psicologia de
las si uaciones i ales,
p.
68).
Pe o, como ana-
liza en muchos pasajes, la condición del espí i u
es no sólo empo al, sino espacial; y del cue po
no sólo de i a la espacialidad, sino ambién la
empo alidad.
4.
El cua o componen e del esbozo de sis-
ema, que es á diseñado en
Psicologia de las si-
uaciones i ales,
consis i ía en que la e iden-
cia del p ójimo, como se de la exp esión, es
inmedia a y apodíc ica. De es a idea ge mina1
se ob end á, más a de, en
Me a ísica
de
la
Ex-
p esión
y
P incipios de la Ciencia,
odos los
da os que pe mi i án es ablece los undamen-
os de la ciencia en gene al sob e ce idumb es
p imi i as que explican su legi imidad. El ema
del p ójimo
y
la comunicación es uno de los
p oblemas capi ales de su pensamien o que me-
ece ía una pa icula a ención. Pe o en es e es-
bozo de su sis ema y su a amien o en sus ob as
conside adas en su p oceso gene a i o, ex-pli-
ca i o, sólo apun o los capí ulos en que se
desa ollan odas es as ideas. En
Me a isica de
la Exp esión,
en el capí ulo dedicado a la Ve -
dad y Comunidad, y en
P incipios de la ciencia,
en la página 463, basándose en Husse l, o o de
sus maes os jun o con Be gson, esc ibe: «La
ciencia no es posible sin la in e comunicación.
El buen "discu so del mé odo" equie e, pues,
que es e also p oblema sea de ini i amen e
eliminado, y que sea la in e comunicación, p e-
cisamen e, el da o p ima io en el cual apa ece
el se con e idencia apodíc ica. Es a al e ación
básica equie e una e o ma de la iloso ía»,
e o ma que con los años end á su monog á-
ico lib o
Re o ma de la Filoso ia
(1980)
que, a su ez, plan ea á la necesidad de una e-
olución de la iloso ía que ambién end á su
ex-plici ación en o a ob a pos e io con el
anunciado í ulo de «La e olución de la ilo-
so ía» que apa ece á con el signi ica i o í ulo
de
C i ica de la Razón Simbólica.
5.
Una quin a idea de es e sis ema se ía la
de la empo alización de las po encias o acul-
ades o capacidades i ales del homb e, y de
la e olución si uacional de sus disposi i os. Es-
o se desa olla en una eo ía o idea del hom-
b e como se que es his ó ico en su se mismo,
lo que ue obje o de de enido examen en
pos e io ob a que iene po í ulo
Idea del hom-
b e
de la que a i ma «que iene a se exac a-
men e el complemen o, en o ma doc inal
e
his ó ica, del bosquejo de an opología ilosó-
ica que con iene mi
Psicologia de las si uaciones
i ales,
esc i a en
1940
y publicada en el año
siguien e en el Colegio de México».
También es a quin a idea iene un desa o-
llo en su eo ía de las ocaciones humanas co-
mo po encias del se que no es án dadas en él
o igina iamen e, sino que se ac ualizan his ó-
icamen e, lo que end á su co espondien e de-
sa ollo en su he moso y suge en e lib o
Voca-
ción Humana.
Si bien cada uno de es os lib os iene su p o-
pia azón de se , en e odos o man la unidad
o gánica de
Una
Filoso ía sis émica, que e a lo
que en es os pa ág a os he que ido mos a .
En es e esbozo gene a i o del sis ema nico-
liano, mos ado en el despliegue de sus ob as,
he dejado de menciona ob as de mucha en-
jundia y ac ualidad como
El Po eni de la i-
loso ia, His o icismo
y
Exis encialismo,
El
P o-
blema de la Filoso ia Hispánica..
.,
que aunque
no es án al ma gen de es e sis ema no he que-
ido comen a en es e apa ado.
Una ez is o de un modo muy educ i o el
desa ollo sis emá ico y gene a i o de las ob as
y pensamien o de E. Nicol, paso a apun a am-
bién de un modo muy esquemá ico lo «nue o»
que su iloso ía o ece y que se ue de iniendo en
su diálogo c í ico con los ilóso os que le p ece-
die on. Nicol plan ea y de ine su di e encia con
sus p edeceso es siemp e que puede, pe o es, so-
b e odo, en sus es udios his ó ico-c í icos que
lle a a cabo en
Idea del homb e,
en
Me a isica
de la exp esión
y en
His o icismo
y
Exis encia-
lismo,
en donde des aca su in encionalidad de
di e encia se y «supe a » pa a su nue a iloso ía,
De odos, de quien más in e és pone en di e en-
cia se es de Heidegge po se el úl imo in en o
más se io y adical de busca una undamen a-
ción an opológica de la On ología, haciendo e
cómo Heidegge se encuen a inculado a la
adición de conside a al se « elado», como de-
mues a su concepción de la e dad como
ale heia.
Después de un sos enido examen c í-
ico del p oblema del Se y del conocimien o
de su Ve dad, concluye: «O a implicación
exaspe an e de las concepciones adicionales
de la e dad e a la imposibilidad de ac edi a le
a la expe iencia común el alo de una au én i-
ca posesión del se ; como si la insegu idad epis-
emológica de es a expe iencia uese su icien e
pa a disminui el alo on ológico ap ehendido
po ella. El se , en oda su au en icidad, queda-
ba, pues, ese ado pa a una expe iencia p i i-
legiada; la cual sólo podía ealiza se en el do-
minio de la ciencia supe io , pues sólo a és a
co espondía la misión de
descub i
el se . Hei-
degge mismo no hace sino e o za es e sen i-
do adicional de la e dad, cuando la concibe
como un li e al
des-cub imien o
de lo que es-
u ie a
en-cubie o,
y cuando e ue za es a idea
con una pa icula in e p e ación e imológica».
(Me a isica de la exp esión,
p. 266). En és a
y
en o as ob as hay más pun os de di e encia c í-
ica en e él y Heidegge , que me ece ían capí-
ulo apa e.
Ace ca de sus di e encias con O ega am-
bién se ía muy impo an e deci algo, po el in-
e és que Nicol mani ies a en dis ancia se c í i-
camen e de O ega y po la a i mación que
Gaos hizo de Nicol en 1950 en la e is a Filo-
so ia
y
Le as, núme os 43-44,
y
ecogida en
Sob e O ega
y
Gasse , p. 238:
«A
mí lo que
me admi a es que Nicol no admi e la an ici-
pación de an os
y
ales de sus p opios iloso-
emas en O ega», a i mación que, jun o a o as
cues iones demasiado humanas, lle a on a Nicol
a una c ea i a soledad que él conside a como
«anomalía si uacional, y nadie puede sabe lo
mejo que quien ha enido o iene que i i la,
po imposición del o icio ilosó ico, po la com-
binación ad e sa de las ci cuns ancias, po a-
dical ocación asen ada en el ca ác e , o po los
es mo i os jun os». (His o icismo
y
Exis en-
cialismo, p. 424). Pe o ambién es o me ece ía
un sos enido examen que aquí no es posible
lle a a cabo.
Lo «nue o» del legado ilosó ico de Nicol
quisie a expone lo en o ma de p oposiciones
o esis en azón de las limi aciones de espacio.
Es a o mulación no sólo es di ícil sino a ies-
gada, pues la ex-plicación y undamen acijn de
esas esis es án hechas en base y a lo la go
de sus doce ob as.
1.
EL
PROBLEMA DE LA VERDAD
Y
LA HISTORIA
El p oblema de la e dad y la his o ia eci-
be una de enida a ención en odas las ob as.
Es
una cues ión p elimina que ha c eado una
si-
uación más g a e que el an iguo con lic o en e
la e idencia del se
y
la e idencia del de e-
ni , que puede de ene al pensamien o
y
aca-
ba con oda iloso ía como indica en su medi a-
ción sob e el pelig o de pé dida del u u o.
(Vid. El po eni de la Filoso ía,
p.
37): «Los
indicios de ese ocaso de la iloso ía ambién son
eales. Es un hecho que la iloso ía es á cohibi-
da..
.
Las o mas de ida ac uales an educien-
do el ámbi o de expansión del pensamien o de
e dad, del que busca da azón». En pági-
na
221
esume la causa gene al de es e ocaso:
«Del cálculo se pasa a la p axis sin mediación,
y
la u ilidad no ha sido nunca e elado a y com-
p ensi a del se » o, en página
226,
«es e aban-
dono de la disposición eo é ica en e al se es
una suplan ación de la sapiencia con empla i a
po las u ilidades p agmá icas». Nicol concibe
la ciencia como ze hesis
y
eu esis, como búsque-
da
y
hallazgo. La ciencia au én ica es una oca-
ción de sabe , no es una olun ad de pode .
El p oblema de la e dad
y
la his o ia lo
plan ea en la elación que hay en e e dad
y
e o :
Es ablece la hipó esis de que la e dad
y
el
e o no son con a ios: «His o icidad no es an
sólo a iación, caducidad
y
e anescencia de lo
pasado, sino algo más. También el e o es algo
más que e o . La e dad es algo más que lo
exp esado en la ó mula de una adecuación del
pensamien o con la cosa. Ese plus pudie a se
la cla e de la conciliación, pues quizás exis e al-
guna a inidad en ese plus que es inhe en e a los
é minos con apues os» (C i ica de la azón
simbólica, p. 38).
La p ueba no consis i á en ecu i a la
azón síno a los hechos, pues «algo enía que
cede ,
y
como los hechos no cede ían nunca, ha-
bía que ol e a ellos, e oluciona iamen e, de-
jando a ás el lado débil, que es el de las es-
peculaciones». La p ueba se ob end ía con la
azón enomenológica: «consis i ía en un aná-
lisis di ec o y pene an e del enómeno conju i-
o de la e dad
y
el e o ,
y
de su elación con
la his o ia» (C í ica de la azón simbólica, p. 39).
Pa a da
la
solución se sale de un plan ea-
mien o pu amen e epis emológico, in oducien-
do un elemen o o ac o exis encial, según el
cual el se del homb e es concebido como se
de la e dad, que signi ica que la ocación hii-
mana consis e en que el homb e busca la e -
dad incluso en el mismo e o . La pu eza de la
búsqueda de la e dad no se empaña cuando se
e i ica la e dad
y
se comp ende que e a e ó-
nea. «La ciencia es una ocación de búsqueda,
y en es o se ci a su his o icidad.» Es e p inci-
pio ocacional supe a en i meza los axiomas
elabo ados po la ciencia pa a unda sus ope a-
ciones, lo que «podía pa ece pa adójico, aun-
que ue a solamen e e oluciona io sos ene que
el p incipio de
la
ciencia es an e io a la cien-
cia» (C i ica de la azón simbólica,
p.
42).
Esa e dad pa a que se ealice equie e se
exp esada o comunicada. De ahí el concep o
capi al de su on ología o
Me a isica de la exp e-
sión,
la exp esión, es lo que de ine al homb e
como se de la e dad, que se exp esa a a és
de sus imp esiones y exp esiones, dándose a co-
noce . He aquí las esis undamen ales del p o-
blema de la e dad ex aídas de la
C i ica de la
azón simbólica:
La his o ia es la exposición de1 homb e en el
iempo.
El pensa no es una acción soli a ia.
Pensa es comunica .
El se pensan e es alible.
Aunque la e dad excluya el e o , el e o
no excluye po comple o la e dad.
La e dad iene ca ác e .
La e dad es mundana y iene es ilo.
La e dad es incula o ia.
La e dad es idiomá ica.
La e dad es elación de se a se .
La e dad es exp esi a po que es simbólica.
A
con inuación menciona é una se ie de p o-
posiciones sob e lo que la ciencia ha sido y es
a lo la go de la his o ia, co ela i as, en cie -
a mane a, con las enunciadas sob e la e dad:
La ciencia no se inse a en un
si us
his ó ico
sin al e a lo.
La ciencia es p axis.
No se piensa de mane a igual en odas pa es.
No se piensa de mane a igual en odo iem-
PO.
Hay ciencia po que la ealidad es p oblema.
El p oblema es complejo.
Hay que a eni se a la idea de que la e dad
de una cosa puede se múl iple.
Visión es eo ía.
Pensa es hace his o ia.
No hay que p oba que la ciencia es his o ia.
Es his o ia oda o ma de quehace .
Todo es o suena y puede lle a al ela i is-
mo.
Y
con és e, Nicol se en en a conscien e-
men e en su doble dimensión: el ela i ismo
subje i o
y
el his ó ico. Pe o conside a que es-
o puede soslaya unas consecuencias so ís icas:
la e dad es mi e dad; si no hay una e dad
común, odo es á pe mi ido; la e dad puede
cambia se a bi a iamen e cuando cambian las
ci cuns ancias pe sonales.
A
es e p oblema de-
dicó el olumen de más de cua ocien as pági-
nas,
His o icismo
y
exis encialisnzo.
Dando po
consabido que no hay ela i idad de las e -
dades en la ciencia na u al, se plan ea el ela i-
ismo en el pensamien o ilosó ico. «Pe o si
la
iloso ía es exp esi a y nada más, sólo puede
se e dade a
una
iloso ía: la que p ecisamen e
a i ma esa ela i idad his ó ica de las o as, la
que p e ende se algo más que me a exp e-
sión..
.
»
Y
esa iloso ía es la que Nicol quie e
p esen a basándola no en la u ilidad sino en
el «anhelo de e dad del homb e que es anhelo
de se . Se quie e deci se -más, se e dade a-
men e homb e, anhelo que no se sacia nunca
po dos azones: po que el homb e no se com-
ple a a sí mismo de ini i amen e, y po que el
se que debe conoce siemp e
da de si,
es ina-
go able. Po ello la «his o ia es búsqueda de la
e dad, la e dad es his ó ica»
(Me a isica de
la exp esión,
p.
67).
2.
EL PROBLEMA DEL HOMBRE
Y
LA
HISTORIA
El p oblema del homb e y su elación con la
his o ia es es udiado en
Psicología de las si ua-
ciones i ales
y en
Idea del homb e.
Es el p o-
blema que subyace a oda la ob a de Nicol que
se de ine como me a ísica de la exp esión o c í-
ica de la azón simbólica, pues la exp esión
y
el símbolo es lo p opio del homb e.
Pa a la de inición del se del homb e, Nicol
pa e de la c í ica del supues o de la uni o mi-
dad del suje o que es udia la psicología. Es o
no quie e deci que niegue la uni o midad an o
en las unciones psíquicas como en las o gáni-
cas. Sólo quie e a i ma la di e enciación o di-
e si icación que los homb es hacen de sus co-
munes unciones o acul ades ins umen ales.
Niega ambién el aislamien o del suje o a i -
mando que el homb e no es á ni se hace solo;
su libe ad es, po así deci lo, dialógica.
Pa a consegui es o e a necesa io el concep o
de una si uación e oluciona ia que cons i uye
el ins umen o concep ual cla e de su mé odo
si uacional.
A con inuación esumo las p incipales ideas
de su concepción del homb e expues a
en
Psi-
cologia
de
las si uaciones i ales,
en o ma de
p oposiciones o esis:
1. El homb e nunca es á solo.
2. El cue po posee ambién una singula i-
dad psicológica.
3.
La imposición de la na u aleza, uni e -
sal, uni o me pa a odos e in a iable, es un-
damen o de la in e comunicación: es una es-
pecie de he mandad p ees ablecida.
4.
El ca ác e es no a indi idual, pe o es
esencialmen e comuni a io: es un modo de es a
an e.
5.
El ca ác e se o ma. Toda o mación es
una con o mación. El ca ác e es o ma de cam-
bio: es abilidad
y
dinamismo a la ez.
6.
La capacidad de adap ación es una no a
del ca ác e más ele an e aún que la memo ia
o la in eligencia.
7.
La uni icación de lo psíquico y lo psí-
quico e a obligado. La unidad del homb e inclu-
ye lo que no es él. El indi iduo no se puede
desglosa de su con ex o. El no-yo es un com-
ponen e del yo.
8.
El mundo es un complejo de elaciones
i ales.
9.
Pe o ese mundo es un p oduc o de las
acciones humanas conce adas.
Mien as el uni e so es dado; el mundo es
p oducido. El uni e so es na u al; el mundo
es his ó ico.
10. Los concep os de des ino, aza y ca ác-
e son in e dependien es.
-
El des ino es lo dado. Es un condicio-
nan e o igina io.
-
El ca ác e es un condicionan e. No es
o igina io, sino o mado y o ma i o.
-
En cada si uación i al se combinan ca-
ác e y des ino.
O
mejo dicho: el homb e mis-
mo combina en cada si uación i al lo ine i a-
ble y su modo pe sonal de acep a lo.
-
El aza es causa que no in alida la cau-
salidad na u al ni la causalidad lib e.
-
El aza mismo es á causado, pe o no hay
una causa especi ica del aza . Es una comple-
jidad inopinada de causas de e minables.
De es o se ex ae una conclusión que so -
p ende á. «Vol emos así, en psicología, a la
base de donde nunca debimos aleja nos: Nada
se p oduce sin causa.»
Es o con i ma su esis on ológica de la a-
cionalidad uni e sal.
11.
Es os es ing edien es i ales apa ecen
igualmen e en la o mación
y
ans o mación
del mundo.
12. El p incipio de comunidad es a la ez
p incipio de di e enciación, y ambos dependen
de la co ela i idad del espacio
y
del iempo.
Pa iendo de He ácli o, pa a quien lo im-
po an e no es a i ma que odo sucede, sino
que odo sucede según azón, E. Nicol plan ea
el p oblema de cómo el cambio a ec a al se ,
sob e odo, al se humano.
Veamos es o en una se ie de p oposiciones-
esis:
1.
El homb e es se his ó ico. Es o no sig-
ni ica que hace la his o ia, sino que se hace a
sí mismo his ó icamen e.
2. La his o ia es el Cambio del homb e.
3.
La his o ia es una ealidad o mal.
4. El se humano iene ambién o ma his-
ó ica.
5.
Las ideas del homb e son his ó icas.
6.
El homb e es el p oduc o de ideas del
homb e.
7.
La idea del homb e de ine al se po su
eminencia posible (conc e ada en sus aspi a-
ciones).
8.
Esas ideas son di e sas y con inuas. Las
ideas e olucionan, sin discon inuidad, po que
e oluciona el se que ep esen an en su ac ua-
lidad y sus po encialidades.
9.
La e dad de una idea del homb e no
es pu o pensamien o:
es
un ac o exis encial.
Los e ec os i ales de esas ideas son acumula i-
os.
10. El homb e se o ma y se ans o ma
p oduciendo ideas di e en es de sí mismo. La
idea del homb e lo ans o ma, y de cada ans-
o mación nace una idea nue a.
Con a el da po descon ado que la indi i-
dualidad del homb e le es dada y pe manece
in a iable, Nicol a i ma:
11. Po el con a io, es p oduc o de una
len a e olución que sólo culmina o malmen e
con la iloso ía. Indi idualidad es co ela i i-
dad.
12. El inc emen o de la indi idualidad se
p oduce a medida que se ans o man las incu-
laciones del yo con lo ajeno.
13.
Con la cons i ución de la iloso ía como
una
nue a mane a de e
y de habla de
su
con o no el homb e cons i uye una nue a ma-
ne a de se .
14. Con es o la iloso ía, más que un o i-
cio pa a algunos, es una o ma de se pa a o-
dos: la ocación humana, po an onomasia.
Si bien las ideas del homb e son his ó icas
debido a la complejidad del homb e en ique-
cida po la he encia his ó ica, exis e una idea
que no puede caduca , y es la que dé azón de
ellas.
15. Es a idea inmu able del se mu able es
la que de ine al homb e como se in e ogan e.
En es a in e ogación alcanza el homb e la
o ma sup ema de la indi idualidad, y po an-
o, de la libe ad. Pe o, és a, su indi idualidad
his ó ica: se cuali ica y calib a en elación con
una e e encia1 cons an e cuyos é minos igual-
men e a iables son la comunidad y la munda-
nidad.
3. LA RELACION DEL HOMBRE-LOGOS
Y
EL SER-VERDAD
En es e apa ado que an sólo enuncio, se de-
sa olla ía la p oblemá ica del simbolismo y la
comunicación en e el yo y el ú en su pa ici-
pación en el se . De aquí su gi á una on ología
y una lingüís ica, bases de su
C i ica de la
azón simbólica.
Pa a Nicol, «Filoso ía es on o-
logía. Pe o es on ología como ciencia del Se
po que es ciencia del se del logos. Con la me a-
ísica de la azón simbólica concluye la e o-
lución de la iloso ía»
(C i ica de la azón simbó-
lica,
p.
277).
4.
DISCURSO SOBRE EL MÉTODO
Sob e la cues ión del mé odo no puedo en-
a ni a da una some a exposición en el p e-
sen e a ículo debido a azones de espacio. La
impo ancia del mismo equie e un es udio más
de enido que supond ía el desa ollo del apa -
ado an e io sob e el Se ya que la concepción
y
p ác ica del mé odo o camino a segui de-
pende de la concepción del Se . És e, como ya
dije en el apa ado dedicado a la e dad, no
hay que des-cub i lo sino que es á pa en e
a
a
la is a, es pu o enómeno. Su mé odo se á el
de la enomenología pe o conside ada en su
sen ido adical.
Sob e lo que implica ía una exposición del
mé odo, léase lo siguien e:
{(Discu i sob e el mé odo es pone en cu -
so el sis ema. La unidad de mé odo y sis ema
es un hecho que esal a en las ope aciones e-
oluciona ias»
(C i ica de la azólz simbólica,
p. 153).
5.
EL FUNDAMENTO ARCAICO
Un quin o apa ado que eque i ía una ex-
posición de allada se ía el e e en e a la cues ión
de los p incipios que son conside ados como
los p incipios de la exis encia.
De odo lo an e io se desp ende una idea o
concepción de iloso ía, de ilóso o y de oca-
ción-misión del mismo. La de e minación de
es a concepción es u gen e
y
necesa ia en nues-
o iempo de c isis in e na
y
pelig o ex e no,
que Nicol conside a de inal y que adica ía <<en
el cambio de los jus i ican es, de los undamen-
os i ales», lo que es obje o de es udio en la
densa, amena
y
angus iosa ob a:
El
po eni
de
la iloso ia.
El qué, po qué y pa a qué de la iloso ía, Ni-
col lo a a en odas sus ob as. Pa a él, la ilo-
so ía
y
los ilóso os debe ían ene siemp e el
es a u o de
p ima scien ia
con la unción igi-
lan e, Es o es sos enido ya en su p ime lib o,
Psicologia de las si uaciones i ales:
«Las limi-
aciones de la Ciencia no pueden de ini las los
no cien í icos; pe o co esponde a los ilóso os,
como homb es de ciencia y homb es p uden es,
eje ce igilancia sob e esas cues iones on e-
izas, en e a la incompe encia del ulgo y
en e a la conlpe encia es ic i a del cien í ico
na u al» (p. 15).
Y
ese debe de igilan e es
un debe siemp e y, sob e odo, en nues o
mundo de con usiones. «Si no lo hacen ag a an
aún más las con usiones po la au o idad que
debe a ibuí seles y que es inhe en e a su o-
cación.
»
La a ea p opia de la iloso ía, de e minada
desde el comienzo, consis e en la o mación del
homb e, pues la ciencia no es un simple eje -
cicio in elec ual, un cúmulo de in o mación. Las
iloso ías pueden se múl iples; la iloso ía es
uni a ia. Es o ma i a o cons i u i a del hom-
b e, pues consis e en «la disposición a deman-
da
y
a o ece azones, y no se es inge a
quienes la cul i an p o esionalmen e.»
(Po ue-
ni de la Filoso ía,
p. 179).
Pe o esa a ea, misión, es á en pelig o po -
que los
philoma heis
es án siendo elegados
po los
philoch ema oi
de los cien í ico- écnicos,
que, a su ez, son ins umen os de los de en-
ado es de la Razón de pode , que enciendo,
pe o no con enciendo, se mani ies a como
«ú1-
ima
a io
que no se i ía pa a unda el sabe ,
ni el ob a : que p i a ía al homb e del pode
sob e sí mismo», conside ado como el g an po-
de del homb e
(Po eni de la Filoso in,
p. 349).
A pesa de es e esquemá ico e insu icien e
esbozo de la iloso ía de
E.
Nicol, se puede a i -
ma que las g andes ob as y los homb es son
esul ado de un la go p oceso de ges ación
y
desa ollo. Nada alioso es p oduc o de la im-
p o isación y la p ecipi ación, aunque en algu-
nos pagos y iempos, lo pensado y hecho puede
se no ma de ac uación
y
seducción. En iloso-
ía, la p ecocidad (conocimien o an es de iem-
po) ha sido a a y, po lo gene al, ha e mina-
do en uegos a uos, en ma iposeo o e udición
a la iole a, en sal imbanquis en ílocuos o
embozados plagia ios de gallos de o áneos ga-
lline os o en buscado es a gen í e os de eli is-
as cenáculos o de públicos masi os.
Pues bien,
E.
Nicol no ue un jo en ilóso o
p ecoz. Así, po ejemplo, su
Idea del homb e,
que ha sido equipa ada a la
Paideia
de
Jaege ,
la publicó cuando isaba los cua en a, y des-
pués de habe enido una la ga ges ación que
se emon a a 1928 cuando e a sec e a io de la
Fundación Be na Me ge, lo que le pe mi ió
acumula muchísimas no as en las que se con-
signaba «la labo , en onces sosegada, de casi
diez años de amilia idad con los clásicos», pe-
o que pe dió po causa de un exilio o zoso
y elegido pa a pode hace iloso ía en li-
be ad.
Tampoco ue un en ílocuo, sino un esme-
ado
y
p o undo conocedo del cas ellano que,
en un p incipio, compaginaba con su lengua
ma e na en la que esc ibió sus p ime os a ícu-
los en la e is a
Auelzc.
Po causas del exilio
u o que hace del cas ellano el ehículo ap o-
piado pa a su nue a si uación, en la que es a
lengua es el ó gano del diálogo ilosó ico sin el
cual no puede habe iloso ía. La adopción del
as e llano
como ins umen o de comunicación
la hizo conscien e de las epe cusiones que le
podía ae . Es o no signi icó nunca el más mí-
nimo ol ido de sus aíces como me lo dejó e
en muchas ocasiones, como, po ejemplo, en la
siguien e dedica o ia a
El p oblema de la i-
loso ia hispánica:
A B.C.M. amb la comuni a
d'o igen i de nació». Se pod ía deci que esa
adopción del cas ellano u o su é mino en el
momen o más inconscien emen e deseado de su
ida, en que ue in es ido doc o Hono is Cau-
sa po la Uni e sidad Au ónoma de Ba celo-
na, cuando en su Llicó magis al dijo: «La com-
memo ació dels cinquan a anys de l'au onomia
uni e si a ia
és
una con i mació del nos e a any
de llibe a , i eminen men la llibe a d'un idio-
ma que és el nos e dis in iu i el nos e eso
colilec iu més aluós. Un poble p i a de la
se a llengua p opia és un poble sense anima,
li e almen des-anima . La p i ació o cosa de
la llengua
és
un c im con a la san eda de l'es-
pe i . A a i ací, amb la nos a p esencia col-
lec i a, es em en si uació de epa a aques da-
ny. La e i able au onomia és la del pensamen
i la pa aula. Sense ella el ilbso es á in alid.
Jo no he pogu pensa du an els da e s qua-
an a-qua e anys en ca ala.
El
que ha ingu
de agic aques a si uació ou la si uació d'op-
a en e la llengua i la llibe a . Vaig decidi -
me pe la llibe a , i a a ecob o la Ilengua».
(P.
17).
Cuán signi ica i a de su amo
y
apego a Ca-
alunya es la siguien e anécdo a. Cuando pasá-
bamos po la Placa de Molina la esposa de
E.
Nicol, mexicana, comen ó: <{Que amilia sen-
o aques a placa. Em sembla com si hagués is-
-
cu de nena aquí».
Y
se pueden con a con los
dedos de una mano las eces que ha isi ado
Ba celona, cuna y pa ia de su que ido y admi-
ado esposo
y
maes o.
~amboco ue un embozado aduc o de ideas
de o os, a pesa de habé sele ildado de be g-
soniano, o eguiano, heidegge iano, e c. No obs-
an e, nadie puede deci que en él no esue-
nen ecos de mue os
y
i os que hayan pensa-
do, como él mismo econoce en sus con inuos
excu so
y
ecu so a la his o ia de la iloso ía,
pues «los p o esionales de la iloso ía saben de
sob a que es necesa ia en la si uación eó ica