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Educación y deseo

Millán, Sergio

Abstract

Millán, Sergio

Full text

DESEO P eocupa se po la educación consis e, en buena medida, en e lexiona sob e lo que me ece se conse ado y, po an o, ans- mi ido. Se ía ano e lexiona sob e la ela- ción educa i a si no se de inen p e iamen e el es a u o del educado y del educando. En es e sen ido, el a o ismo a is o élico: «el hom- b e desea po na u aleza sabe )), no nos dice más que «el homb e desea po na u aleza sa is ace su hamb e)) o «el homb e iene po na u aleza ape i o sexual)); es deci , oda undamen ación de las elaciones humanas -la educa i a es, sin duda, una de ellas y no p ecisamen e la peo - que se in en e de i- a de necesidades na u ales, o zosamen e en a á en colisión con las di e sas o mas que exis en, y han exis ido, de sa is ace las. Pe o esas o mas que coexis en en cada pe- íodo his ó ico pa a sa is ace las necesida- des na u ales son, a menudo, con apues as y nos obligan, de nue o, a o mula la p e- gun a inicial: iqué me ece se conse ado y ansmi ido? La p egun a desbo da el ámbi o de lo po- lí ico en la medida que su o mulación su ge de las en añas de la sociedad y p esupone una eleccción en e é minos conmensu a- bles (iqué homb e ac ual, en en ado a una in ección, escoge ía al b ujo en ez de los an ibió icos?). Pe o si desde ese pun o de is a la elección pa ece cla a, al examina la desde o os no nos esul a an diá ana. El homb e occiden al ha abandonado los sabe es p e é i os po los nue os sabe es (a la magia y al chamanismo po la ciencia), pe o no ha a iado sus ancialmen e su ela- ción con el sabe ; al con a io, cuan o más pode oso se hacía el nue o sabe , más su- cumbía an e él: más «c eía» en él. Y en es o adica el impulso que pe mi e el e o no de la b uje ía, de la magia, de la as ología, del oscu an ismo en de ini i a, sin que se pe ci- ba la con adicción con el sabe ac ual. El desc eimien o no conduce o zosamen e al escep icismo; al con a io, lle a a la acep a- ción ac í ica de odo ipo de sabe , al caos. El mundo que la ciencia y la ecnología ha- bían c eado pa a p o ege al homb e de la na u aleza, se o na an opaco y mis e ioso como la misma na u aleza; la c ia u a de o- a a sus p ogeni o es. Desde luego no se puede esponsabiliza a la ciencia de al de- saguisado, pe o sí a las ideologías y a los hom ) es que pe mi ie on, que pe mi en, la pe i encia de las iejas ac i udes; que no supie on, o no quisie on, o ja los nue os sis e nas de alo es que eque ían los nue- os iempos, en de ini i a, que no ayuda on a alumb a al nue o homb e. Un epaso a las endencias en boga, desde los aíios sesen a de es e siglo has a nues os días, nos o ece un espec áculo cuando me- nos so p enden e: el auge de los mis icis- mos, el inc emen o de la demanda social de soluc.iones i acionales. Es el acaso de la ciencia como eligión, como nue a e; anun- ciado ya en el acaso de la eligión según Com e. El inc emen o de la in o mación, de los medios de comunicación en e países y cul u as, no ha podido acaba con el anal a- be ismo mo al en los países ci ilizados. La ciencia ha dispa ado sus p e ensiones y se ha elegado a un papel secunda io en la o ma- ción del nue o concep o de homb e, y pa a- lelamen e, al hace se más inaccesible al pú- blico medio, ha hecho el uego a las ue zas que se le oponen. La educación, las ins i uciones educa i as, han sido íc imas de las ilusiones que, desde el Renacimien o, han impe ado en la cul u- a occiden al. La escuela se ha hecho eco de la « e» en la ciencia y ha inoculado el i us del op imismo del conocimien o cien í ico en e los jó enes. Pe o, y po ello, ha hecho del acaso la me a de oda educación. Po - que la escuela o ece el espec áculo del mun- do del conocimien o y les p ome e que él sacia á su deseo; les p esen a un banque e con al can idad de manja es que es imposi- ble - oma los odos y cuando se ape cibe de al imposibilidad, les condena a la igno an- cia. El paso po .la escuela les deja aún peo de lo que habían en ado, les deja esen idos con a un sabe que se mues a o gulloso y no puede menos que egocija se cuando no- an cualquie debilidad o allo en él. La ex- ensión de la enseñanza ha sido, en es e sen- ida, la ex ensión de la igno ancia y pa a con ence se de ello bas a epasa las es a- dís icas o iciales sob e el acaso escola en los ni eles de enseñanza p ima ios, secun- da ios y uni e si a ios. Así, la escuela, al o e- ce un e o al cual nadie puede esponde , y omi i cualquie o o alo que no sea la inges ión de conocimien os, se cons i uye en el p incipal cen o deseduca i o. La ci ilización del especialis a, del écni- co, de las pa celas del conocimien o (co e- la o ineludible de la imposibilidad de sabe - lo odo, que impone la escuela), nos een ía al oscu an ismo y cuan o más a ancemos en la exal ación de la especialidad y en el es e- cho pa celismo in elec ual, más a anza e- mos hacia el e o no al es ado de segunda na u aleza que es el de la ci ilización deg a- dada. Pe o si la ciencia y sus necesidades in e nas se mues an ine icaces al in en a o ganiza , incluso en su p o echo, la educa- ción humana, debe emos apela a o os a- lo es que, asumiendo el alo obje i o de la ciencia, si an pa a cons i ui la guía ec o a de la educación. De nue o ol emos al pun- o inicial al a ibui la aíz del p oblema no a la ciencia, sino a la e absolu a en ella. La necesidad de absolu os, de c ee en ellos, es analizada po F eud en un magis al ensayo: El male~ a en la cul a a. En él F eud a i ma el escaso pode que el conocimien o cien í ico ha enido pa a la e o ma cul u al de la humanidad, y asocia el apego o la nece- sidad de absolu o con la si uación de pos a- ción e inde ensión en que se encuen a el niño y que le impele a demanda segu idad y p o ección de sus pad es; sólo, pues, cuando el adul o enga al niño que hay en el indi- iduo, se pod á es a azonablemen e segu- o de que los absolu os han dejado de se ú iles. Así, al homb e con empo áneo se le p esen a un e o aún más impo an e y deci- si o que ence a la na u aleza: ence se a si mismo. Que esa ba alla debe se lib ada, lo pe cibimos al compa a la ob a desplegada po la ciencia con un indi iduo en an o que ob a de la humanidad. Si la lucha con a la na u aleza iene algún signi icado es po que en cada ba alla que se gana su ge la posibi- lidad del indi iduo, del alo del indi iduo. La elación en e educado y educando se ía, en su pleni ud, la ba alla que se lib a po el nacimien o del indi iduo; nacimien o que sólo se puede auspicia y anuncia desde las uinas del an iguo sis ema de alo es, pues si has a aho a la máquina, me á o a del sabe cien í ico y écnico, ha sido la p olon- gación del homb e, en un u u o no lejano puede se la imagen misma del homb e y al igual que a Do ian G ey, a la humanidad puede ho o iza le su p opio e a o.