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Nota sobre el orden precategorial y categorial del discurso : rito imaginario teatral-trascendental (aumento focal de una categoría)

Maristany, Joaquim

Abstract

Maristany, Joaquim

Full text

NOTA SOBRE EL ORDEN PRECATEGORIAL Y CATEGORIAL DEL DISCURSO (1) Ri o imagina io ea al- ascendend (aumen o oca1 de una ca ego ía) Joaquim MARISTANY (Homenaje c i ico a René Gi a d) El obje o de es a pa e p ime a no es o o que el medi a lib emen e sob e dos ascinaciones, al pa ece con adic o ias, que, siendo ascinacio- nes ambas, deben solda se. 1. El ascenden al es una pieza noble en iloso ía, una ca ego ía; se pasea con di e en es os os a a és de la his o ia bajo acepciones di e sas. Hoy nos dicen que el ascenden al ha mue o y así se p oclama mos- ándolo cual jubiloso o eo: ca ego ía achada ( éase PH. D'ARCY en e ledn, 1972). 2. Un au o , René Gi a d, a quien se ubica con descon- cie o en los géne os mix os, ascina ambién en es ob as que se suceden década as década; él ha supues o pa a algunos en Eu opa, posible- men e, uno de los más ue es impulsos cul u a- les ecibidos de un con empo áneo. Li e almen e R. Gi a d cancela la ca ego ización ilosó ica con- sag ada eemplazándola po ca ego ías insóli as -c ee él que son más p imi i as o explica i as- ales cual mimesis, doble, cniM sacn icial (c isis del o den i ual), e c. l. Me odeemos la di ícil ca ego ía ascenden al. Usualmen e e e imos esa ca ego ía al co pus kan iano. «Llamo ascenden al a odo conoci- mien o que se ocupa no an o de los obje os co- mo del modo de conoce los en cuan o es posible ap io l. El sis ema de ales concep os puede se llamado iloso ía ascenden al» (C.R.P., A 12, B 25). También nos dice Kan que solamen e puede se cali icado como ascenden al el cono- cimien o de que es as ep esen aciones no ienen o igen empí ico y la posibilidad de que, a pesa de ello, puedan e e i se apno i a obje os de ex- pe iencia. Re lexiona, po an o, Kan sob e el modo de conoce ( ascenden al o mal) y del co- noce necesa io con apues o a empí ico. Remi- iéndose al obje o (obje o ascenden al), más allá de la si uación espacio- empo al, Kan lo aboca a su noción de noumenon o «cosa en sí» y, a la ez, emi iéndolo al suje o (suje o ascen- den al) d ma que el «yo pienso» no nos pe mi e -él sólo- asi ealidad alguna. Con más p eci- sión, el yo ascenden alacompaña a odas las e- p esen aciones y no es suscep ible de se ep e- sen ado. Podemos conclui -ob iando la discu- sión de la iloso ía analí ica sob e el é mino (c . P.F. S awson en Los lzjni es del sen ido)- que el ascenden al posee en Kan una sue e de la- encia necesa ia, la en e pe o on al. El ascen- den al es el p o agonis a ocul o -¿necesa ia- men e ocul o?; muchos ilóso os pos e io es a Kan p e ende án ap esa lo- del sis ema y ¿po qué no? de la «peculia » expe iencia kan iana del conoce 1. Aquí, o sea, en la «peculia » mane a de i i o a on a el ac um cognosci i o, p e io al quidiuns, se cumpli ía en Kan aquello que Be gson aplica a la génesis de cualquie -ca ego ía en L 'in ui ion philosophique: lo indecible es di- cho y alguna huella de lo no dicho eposa en lo dicho (conocida limi ación o malis a del as- cenden al kan iano, no po ópica menos e da- de a). Kan he edaba un é mino añejo ca gado ya de his o ia. De los ascenden ales escolás icos -aquellos a ibu os, indecibles aisladamen e (p oblema de su dis inción), e e idos de lo eal ya que sólo en Dios ienen cumplimien o y, ex- p esando, no log an uni ocidad- podemos e- mon a nos a Pla ón. Reco demos El so is a No encon amos allí el é mino ascenden al: ya que és e es la ino pe o sí su equi alencia en el e- eno ón ico (nos hallamos en el ealismo g iego). Pla ón pe sigue enazmen e los a ibu- os comunes del se , más allá de los a ibu os pa icula es, ~oi a nepi na w , o los p ime- os géne os, npo a ye e , los géne os sup emos de las cosas, peyia a e e (se , igualdad, di- e encia o al e idad, eposo, mo imien o), SOL, 254 a-d El es ue zo pla ónico, en cie o modo, acasa. Los a ibu os comunes se imb ican mu- uamen e y no son ca ego izables: el se no es un géne o. C eo que debe des aca se al indecibili- dad del ascenden al pla ónico, como, sal adas las di e encias, epe i á A is ó eles en la Me a i- sica y, pos e io men e, desde di e sa pe spec i- a, Tomás de Aquino y los g andes escolás icos. Pla ón cons a a que el se es lo mismo y lo o o, lo cual equi ale a aplica al se una p e oga i a que c eíamos debe a Hegel: lo eal es á en sí mismo y ue a de sí mismo. Vemos que, sin o - cejeo excesi o, an o el ascenden al g iego y es- colás ico como el ascenden al kan iano con ie- san, uno en el o den ón ico y el o o en el gno- 1 Sob e la expe iencia del conoce subyacen e en la C í i- ca de la Razón Pu a, éase la comunicación Es abilidad e ines abilidad de la e olución copemicana (p imado del a p ion' y de la o ma, co ola ios y e lexiones sob e al p ima- cía) en colabo ación con PERE MART~, Segones Jomades de Filoso a: Kan , Ba celona, 1981. seológico, que lo más ino y hondo del pensa y del se se nos escapan, siendo su es uc u a es- qui a -aquí mi ascinación p ime a- cons i u- i a, sea del pensa , sea del se . (Véase como Zu- bi i en Sob e la esencia o G. Ma in, in e p e an- do a Kan , ela i izan las up u as en e los as- cenden ales clásicos y mode nos). Cuando Hus- se l, ab e iando siglos, insis a en las in enciones aciás epe i á lei mo i ilosó ico, epe i á el ascenden al. Conside emos al ascenden al e icalmen e -a isbamos lejanías, Di ino T ascenden e-, o p e i amos una conside ación ho izon al y gno- seológica, el esul ado es el mismo. El ascen- den al ma e ial de los an iguos y el ascenden al o mal de Kan o Husse l cons a an una ausen- cia, una ausencia expe imen able p e ia a oda aducción o mal. Sólo quedaban dos posibili- dades y las dos se in en a on: da un con enido eal al ascenden al inmanen e de Kan o, sim- plemen e, nega lo. C eo que los dos in en os, po caminos an i é icos, pe siguen lo mismo: ne- ga el escándalo acional y p e iamen e i al de las «ausencias». Los dos in en os o u a on geo- g a ías di e sas -ol ida alguna de ellas en be- ne icio de la o a, como sucede en cie a iloso ía ancesa ac ual, simpli ica ex ao dina iamen e el p oblema. El idealismo alemán p e endió e- llena la «ausencia» del ascenden al al o o ga le una p opiedad que ni Pla ón ni Kan le o o ga- on jamás. A i mó el idealismo que el ascen- den al p oduciá. Véase el i ánico es ue zo de Schelling en una ob a que i ula: Sis ema del idealismo ascenden al. Que Hegel y, más a - de, Maní o F eud (posiblemen e ía Schopen- haue o Von Ha mann) culminan el p oyec o de Fich e y Schelling -idealis a eliminación del ascenden al- no pa ece dudoso. Podemos, en cambio, habla de una au oco ección en el úl i- mo Schelling cuando cues ionó el p imado del concep o o géne o inclusi o de los géne os y su- pe ación del o den ep esen a i o -ope ación és a que Hegel se a ibuye espec o a la an igua ca ego ización g iega-; éanse las Lecciones so- b e la his o la de la íoso iá (cap. «Pla ón y A is- ó eles»). No ol idemos que el idealismo hege- liano, al igual que los dos idealismos p eceden es (Fich e y Schelling), hubo de ecu i a la au o- gene ación de la ida di ina. Hegel pensó su «posi i idad» en el en amado de la Lógica y ambién en la Enciclopedia. A Koy é ha desa o- llado el p eceden e mís ico- eológico del idealis,. mo en su in e esan e ob a sob e Bohme. K. Lo- wi h ha des acado la impo ancia de la «posi i i- dad» eológica en Hegel y la he encia hegeliana, así como su llama i a desapa ición, con la conse- cuen e up u a del sis ema, en el con empo áneo e o no a Hegel que Dil hey inicia y sigue A. Koje e, e c. Ciñéndonos a Hegel dobla és e el ema eológico o lo iden i ica, en cie o modo, con un «pe dón de los pecados» o « econocimien- o his ó ico» donde, e iden emen e, anidan o os ing edien es socio-polí icos2; di ina «ausencia», sin emba go, en con ag abado del ascenden al. Aludo aquí an sólo, e i ando odo desa ollo, a la inci an e cues ión de cómo pudo da se, cuá- les ue on sus eales condiciones de posibilidad o complicidad del idealismo alemán como enó- meno ác ico. S. Boulgako en la T agedia de la loso iá, en la Luz sin c epzísculó; W. Lossky en su monumen al es udio sob e Eckha y la mís i- ca alemana, así como los ilóso os eligiosos usos de las pos ime ías de siglo y comienzos del ac- ual se p egun a on, se ia y posi i amen e, sob e el ema. U s on Bal hasa ha medi ado sob e ello a lo la go de una ob a cohe en e que culmi- na en su g an esco inacabado, la ilogía: Es é- ica (La glo la y la c uz), Teod amá ica y Lógica. A endamos al á ea ancesa. Deshaciéndose con cie a b u alidad de las acilaciones de Hus- se l -el deba ido ema de si el yo ascenden al e a educible o no (In es igaciones lógicas, Ideas 1)- y ap o echando bas an e de F eud, aun hos igándole, Sa e niega an o el ascenden al o mal como el ascenden al ma e ial en la T as- CendanCe de IJego3. Con inúa y p enuncia así Sa e una se ie in e minable de mue es: mue - e de Dios, mue e del homb e -mue e del su- je o y del cogi o y, ob io en onces, «discu so del AGUST~N DE &ANA, Pe dón y concienciajdzgan e en la «Fenomenologúl del Espíniuu de Hegel ( esis de licencia u- a inédi a, Ba celona, 1979) y el p oyec o de esis doc o al: Hegely los Fundamen os de la Economúl Poli ica (65 pági- nas en manusc i o inédi o, Ba celona, 1981). 3 Remi o a es es udios que ealicé sob e al en cla e sa - iana: «La Fan asía en Sa e, F eud y Be gson~, Con i- uium, 1972; «La Con on ación Sa e-Ba aille . (implicacio- nes di e sas de lo imagina io), En ahona , 1981; Sa e en el C culo Imaginano (inédi o y en ías de publicación): ein e p e o la ob a de Sa e a pa i de L'Imaginai e con- on ándolo con no as de la esina de Sa e que se conse a en los A chi es Sa e de Pa ís. loco)). Los pensado es anceses no a i man en modo alguno que el ascenden al sea ellenable o p oduc i o. P e e i án nega lo y, en su nega- ción, e i ican pa adójicamen e la ca a in e sa, el sec e o úl imo de lo que niegan. Ya en Sa e se epi e un e bo ancés muy signi ica i o al espec o: han e , Z e han é, han ise (es a poseí- do - Ü i -). El ascenden al ancés, su elimi- nación, adqui i á p o ei o mes p esencias an as- males. Sa e, Lacan, Ba aille, Foucaul o, más ecien emen e, Se es hablan de nean (acepción sa iana de imagen en endida és a como i eal), lacune, ansg ession, epis eme, melange o b ui , e c. Es as ca ego ías de nue o cuño, aun ecogiendo y o mulando incones é iles de lo eal, no ob ienen la ni idez y anspa encia o - males de ca ego ías más an iguas como la que nos ocupa. La dimensión imagina i a o me a ó- ica de sus o mulaciones, po una pa e, p i a sob e la ca ego ización o mal. Po o a pa e, se me an oja que sus es ue zos ma an su in en o -me e ie o, na u almen e, a su «pa s des- uens)) o ex apolado a- ya que no ad ie en po p ecipi ados a anes «discon inuos» que los é minos consag ados poseen eno mes i uali- dades; no ad ie en, po ejemplo, que en El So- i a y, enigmá icamen e, en ElPoli ico, en e ió Pla ón con o a o mulación las posibilidades in- e idas o e anescen es y, sin emba go, consis- en es, sea del pensa sea del se . De o o modo, p egun emos kan ianamen e, (cuáles son las condiciones de posibilidad de que el homb e o el signi ican e sean, en g an pa e, educibles a i ealidad, llámese és a como se quie a? Me a e- o a a i ma que ausencia obje i a o p esencia an asmal son, más o menos, dos ca as de la mis- ma moneda. E. Le inas, en su p ecioso lib o To- al é e In ini, si úa muy bien el p oblema en el a amien o que e ec úa de L'au ui y I'Au e; ce e amen e se e ie e Le inas al ex o ya in oca- do de El So is a. La ealidad en el o den ón ico y en el o den gnoseológico es cons i u i amen e lo mismo y lo o o, lo uno y lo o o (dos pa es que e eb an la ob a de Le inas). No caben con iscaciones de una dimensión espec o a su co ela i a. 2. Es p eciamen e al ilo de ales cons a aciones en el á ea ancesa del ascenden al donde p e- endo yo asi mi segunda ascinación co ela i a: René Gi a d. En Mensonge oman ique e enjé omanesque (1961), el au o nos b inda una a- diog a ía cul u al de la mode nidad a pa i de un b illan e excu so his ó ico sob e la no ela (gé- ne o es e especí ico de la mode nidad al desha- ce se la épica y ab i se en onces un acío de legi- imidades). Resumo. El homb e mode no i e en en e medad me a ísica, i e i oalmen e. Cuando su deseo apun a hacia un obje o, en ea- lidad apun a al obje o de su i al, siendo és e mediacgn del deseo. El i al -acen úa Gi a d la espi al mediado a- es él ambién suje o de- sean e, ya que la mimesis o igina ia se da siem- p e en e suje os; llegamos así a la mediación e- cg oca y a la i ealización, po an o, doble y i- ple del suje o, del obje o y de los dos suje os i- ales y desean es al unísono. Se ía la go ehace la diac onía o las icisi udes del doble que lee Gi a d en la his o ia de la no ela, ag a ándose más y más la en e medad me a ísica de la con- ciencia. Gi a d ap o echa, en su es udio de los clásicos de la no ela, suge encias de Max Schele en Elhomb e del esen imien o y del impo an e y discu ible lib o de D. de Rougemon , L 'amou e l'occiden . Digamos, in e p e ando lib emen- e a Gi a d, que lo mismo pla ónico, no log an- do ubica lo o o de sí mismo po pa e alguna, lo a despa amando en obsesi os agabundeos po odas pa es. La búsqueda e abunda del de- seo e i ica en R. Gi a d que la mue e cul ual- cul u al del ascenden al obje i o, en su acep- ción p ekan iana de eal (lo o o), compo a una sue e de bas a día o pé dida de ealidad de lo mismo. A és e enómeno lo cali ica Gi a d de en e medad me a isica o doble ísico; en e mo en cuan o dobh y me a ísico ya que su pe dida es á su physis. No nos obs inemos demasiado aquí en el escandaloso as ueque de é minos consag ados como el é mino me a ísica en la es- pecial óp ica de Gi a d. La en e medadme a ú-i- ca se pa en iza, según el au o , en la icción, en- endida és a como necesidad de i ealiza se; se pa en iza la en e medad en la necesidad de men i , Mensonge oman ique. Gi a d e esuel- o el con lic o de < al» icción -no de la icción en gene al- a e ec os in eg a i os, en los g an- des no elis as y, especialmen e, en quienes em- piezan y acaban el g an cí culo de la no ela mo- de na: Ce an es y Dos oie sky. Pa alelamen e R. Gi a d en un es udio, diabólicamen e lúcido, mos aba, median e análisis compa a i o, el des- conocimien o p o undo de sí que e leja el ea o sa iano, A p opos de J.P. Sa e, up u e e c éa ion lz e ai e (1967). Sa e, como él con ie- sa de sí en Les mo s o en su au obiog a ía mimé- ica, L'idio e la amille, se ía un a san e -co ijamos- de a sa cuali a i a. Gi a d, en el coloquio que siguió a su comunicación, dis in- guió con cuidado en e a san es no cuali a i os, a san es cuali a i os y clásicos. Es os úl imos ob- ienen ango p eeminen e en Gi a d po que e- conocen su p opio mal; acceden al an i omán ico desengaño de los ojos de nues o Ce an es, Ve- dé omanesque. Dos p egun as p epa an, quizá, a es as al u- as, un p ime solda se las dos ascinaciones que mo i an la p ime a pa e de es a no a: ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad del ascen- den al, de la «ausencia» como expe iencia ác ica i e u able? ¿Cuáles son las condiciones de posi- bilidad de imagina en cuan o al, «se o o sin log a se lo»? En iendo, con Sa e, po imagi- na , an o el cap a imágenes como el p oduci - las -i ealizándose p e iamen e de modo análo- go a como debe i ealiza se quien con empla las imágenes. Véase el clásico L 'imag na e comple- ado con Sain Gene comédien e ma y y o os esc i os. Mi a amien o de la. segunda ob a de R. Gi- a d, La iolence e le sac e' (1972) se á suma io pa a no ala ga demasiado es a p ime a pa e. Gi a d p osigue su indagación sob e la mimes s y no espe a la di isión usual de los géne os es a- blecidos. Asis imos a un co imien o del c í ico li e a io ans o mado en e lexi o de da os p e- ios a la icción li e a ia en su acepción mode na. El au o pe sigue su ema po los de o e os del mi o- i o, la agedia g iega, la e nología, el psi- coanálisis o la mode na e ología en su úl imo li- b o ecien emen e publicado. Los o ígenes es- uc u ales de la mimesis son e o aídos a su lu- ga o igina io, el sac i icio, y al enmudecimien o de ese luga , la c z'sis sacn icial; és a se ac ecien a as la pé dida de igencia conscien e del o den i ual (ajus amien o pa es- odo) -necesa io, po o a pa e, en oda sociedad pa a su uncio- namien o no mal. Recien emen e su úl imo li- b o, Des choses cachées depuis la onda ion du monde (1978), el au o oma en conside ación el ema sac i icial y i ual en el judaísmo y c is ia- nismo, el ema de la imagen o mimesis en ellos, con adis inguiendo cuidadosamen e mi o y e- elación. (Nos hallamos an e un in en o que gua da cie as analogías con el del úl imo Sche- lling.) No es udio aquí el con enido de la e ce a ob a del au o y, una ez más, comen o lib e- men e a Gi a d. Pla ón insis ía en que la eali- dad se cons i uye median e el complemen o de lo mismo y lo o o (su noción de mezcla). Con ello exp esaba Pla ón ca ego ialmen e el impo - an e ema de la elación pa es- odo es udiado en La Repziblica a un ni el de dicu so y, apo é i- camen e, en el Pa ménides y Filebo, median e la elabo ación de un ni el ul e io de discu so: pa - icipación de las &as. Las pa es son pa es en cuan o miemb os del odo y pueden no se ellas mismas negando lib emen e el odo. Aho a bien, la posi i idad de la acción nega i a o des- uc i a de la pa e le end á dada, pa adójica- men e, desde la igencia in e ida del odo; ne- ga se á algo así como un exis i pa ási o. El es u- dio de la ealidad nega i a caza, así, el esqui o pseudo de El So is a y el es udio del no-se ilu- mina indi ec amen e el es udio del se . La medi- ación sob e El So is a me pe mi e oma dis an- cias y disc epa de la educción p ecipi ada que hace Gi a d con Pla ón in e p e ando li e al- men e la descali icación de la mimesis e ec uada en La República. Pienso, con a Gi a d, que exis en en la ob a pla ónica los elemen os nece- sa ios pa a una p odigiosa eo ía de la mimesis y la icción. Me e ie o conc e amen e a es luga- es es a égicos : La Repziblica, El So is a y C a i- lo. La p o undización de es os ex os pe mi i ía una ein e p e ación del du o a aque de Pla ón a la icción ho ne o- ágica y pod ía se compa ible -el asun o desg aciadamen e nos aleja ía dema- siado- con la c í ica de Gi a d a Pla ón. (Gi a d ap o echa en su es udio el p eceden e, bas an e discu ible e ingenioso, de J. De ida, La Pha ma- cia de Pla on). La en e medad me a ísica coincide, según Gi- a d, con el nacimien o mismo de la iloso ía en cuan o supone és a una c isis del o den i ual, iden i icable con la c isis del o den sac i icial e, incluso, con los p ime os a a a es c í icos de la agedia. Aun siendo Pla ón, como señala ce e- amen e Gi a d, un au o pos sac i icial o pos i- ual que in en a es au a un nue o o den polí i- co -en al es au ación los mo i os ó ico- pi agó icos, po o a pa e, pa ecen se cada día más decisi os (S. Pe emen )-, Pla ón e i ica la ampli ud de la hipó esis gi a diana, e i- ica indi ec amen e (Rep., IIIy X) la gene alidad de la hipó esis mimé ica; acen úa él con insis en- cia (Rep., II y II/? la solida idad alma-polis. La polis, en e ma o sana, y el alma, sana o en e ma, son pa a Pla ón sinónimos; nos encon amos en ni eles es uc u ales elemen ales: pa es- odo o, emá icamen e, mul iplicacidad-unidad no ex- cluyen e~ (la pa icipación del Pa ménides) . Se á la pa e, dislocada del odo, la que «en idia on- ológicamen e» y enloquece en los mecanismos mimé icos del deseo (Rep., IX o Go gias). Ve i- iquemos el enómeno en expe iencias de hoy que es emece con empla en La Repzíblica (A. Koy é así lo e): ¿Qué sociedad ac ual se encuen- a bien en su p opia piel?, o ¿qué pa e del con- jun o no i e en Males a en la cul u a? No es di- ícil ad e i cómo la insolida idad de la pa e en e a su condición de al y en e al odo ( up- u a de la di isión de abajo) desencadena me- canismos mimé icos y iolen os que aducen los imagina ios pe sonales y colec i os (en Pla ón, La Repúbha, el mi o de Giges del lib o 11 o el sueño p e eudiano del lib o IX). Dos ascinaciones soldables ? Demos un paso ul e io gene alizando más aún la hipó esis sac i icial e incluyendo en ella explíci amen e el &o y ambién el ea o siendo ambos, i o y ea o, suscep ibles de una ci cula inclusión en la mimesi . Rese ando jus i icación más de allada en la segunda pa e de es a no a, ap oximo -sólo ap oximo- pa alelamen e, alejándome de Gi a d, i o y ascenden aí. (Re- cué dese odo el apa ado p ime o sob e el as- cenden al en cualquie a de sus di ecciones allí es udiadas). La pa e no se esigna a se pa e, al- e a la di isión de abajo (La Repzíblica) y desea se odo. Aho a bien, siendo el odo inasible ( ascenden al), la pa e con inuamen e hi a. Puede imi a sac i icialmen e, si en endemos la- xamen e la noción de m'mesis, en el i o (léase el p ecioso lib o de Cazeneu es, Sociologiá del i o o S. Lé i , La doc ine du sacn ice dans les b aha- manas, en e o os buenos lib os sob e el ema). La pa e encuen a un ep esen an e o analogon en la ú ima emisaG (noción cen al de Gi a d) pa a su inculación con el odo. Jeammai e y o os han demos ado su icien emen e que la agedia g iega nació a pa i del i o; el hé oe ágico es la íc ima emi a ia -la espléndida ci - cula idad de Edipo ey y Edipo en Colono- aun cuando en los ágicos ya empiece a esqueb aja - se el o den i ual y se inicie una c isis sacn icial o nacimien o de la c í ica. La Republica in en a á o o ajus amien o pa es- odo iniciando (Eu i- ón) una p ime a Religión en los lz'mi es de la simple azón, si bien el ajus amien o sigue sien- do eligioso, el o ismo. La c í ica de ~ia ón (Ri- coeu , Fini ud e culpabili é) puede bien consi- de a se como una que ella domés icamen e eligiosa. Si, dejando la con inuidad discon inua agedia-o ismo, a endemos a la con inuidad discon inua agedia- ea o, el ea o he eda a la agedia, aunque e ele especialmen e el con lic- o o, mejo , la lejanía, de las pa es en e al o- do o de las pa es en e sí - abulosas posibilida- des del «ac o »-. El ea o es un índice es a égi- co en la obse ación con lic i a po su na u aleza es uc u almen e mimé ica -de nue o el «ac o » y su complicidad con el «público» y el «pe sona- je» que quie e ep esen a - o in e ida incula- ción imagina ia de las pa es con el odo y po la na u aleza agonal de esa inculación. Sin di imi po aho a la di icul ad de las cau- as ap oximaciones que amos e ec uando -ha- b é de ecu i en la segunda pa e a una consi- de ación más global y p ecisa sob e el o den p e- ca ego ial y su elación con el o den ca ego ial-, dibujo mínimamen e qué en iendo po i o. En- iendo po do, acép ese a í ulo nominal, una ep esen ación (mi o) jugada e, incluso, co - po al-a ec i amen e jugada. El l o es una pa i- cipación o, siguiendo mi e lexión, un luga sin luga (a ópico) donde se es «o o de sí mismo» o donde las dis inciones usuales: Dios-homb e- na u aleza y homb e-sociedad pe manecen inde- cisas. Aho a bien, el do, en igencia cul ual- cul u al, « ealiza» o log a esa ope ación; el do, sin igencia. la « ealiza en su no ealización», la «imagina» en sen ido es ic o. C eo, po an o, que la con inuidad en e el ea o po an ono- masia, la agedia g iega, y el ea o en gene al posee se ias azones a su a o de modo análogo a las que mili an po la de i ación i o- agedia. Pa icipación ealizada: &o o agedia, pa ici- pación imi ada: ea o, poseen la ca ac e ís ica común de posesión o, si se quie e, negación de ex e io idad o al en e las pa es y el odo, nega- ción de la ex e io idad de su con lic o. Digamos en e pa én esis que la pa icipación o posesión en cuan o ealizada o, simplemen e, imi ada, aducen dos ó denes pa icipa i os: el o den simbólico (pa icipación ealizada) y el o den imagina io (pa icipación imi ada). Al menos, lo dicho pa ece cie o en Pla ón, a iculándose así en él la mímeszj. denig ada en La Repzíblzca y la pa ic2;jación alo adas del Pa ménzdes. (Pa a meand os más icos y complejos sob e el mo i o ea al léase el complejo desa ollo de U s on Bal hasa consag ado a la cues ión Teod amá z cal ol. 1). ¿Y qué pensa de la iloso ía en cuan o nos b inda una ca ego ía an o malizada como el ascenden al? A en u o una espues a p o isio- nal y pa alela o pu amen e análoga (H. Gouhie es udió ilosó icamen e la elación ea o- i- loso ía: Le hé2 e e l1em> ence y L'essence du héa e). Pensemos en el diálogo pla ónico, en su mo imien o au o -lec o y el con enido de lo leido: el diálogo «sus di e en es pe sonajes o i- gu as de conciencia»; el diálogo «leído% p esen a cu iosas analogías con el do-mz o y su ci cula i- dad. La comp ensión de los diálogos pla ónicos en su escena io in e no, pe sonajes, y en su esce- nog a ía in isible, au o -lec o ( esis de A. Koy- é), pos ula una ans o mación el lec o . Vaya- mos a o o ejemplo, La enomenologiiz del espí- nPu o, en gene al, el mo imien o que Hegel pi- de y acili a, cuando in i a al lec o a ele a se de la conciencia o la au oconciencia, ealiza una sue e de i ual laico o sac i icio empí ico. Po ú1- imo, nue o ejemplo o pa alelismo, Kan y mu- chos más -Kan de modo especial- piensa que la ep esen ación asciende a a i mación nou- ménica sólo as los pos ulados é icos y lo que en ellos subyace: la libe ad en eje cicio. Los es ejemplos p opues os: Pla ón, Hegel, Kan , no p e enden más que una incoac i a p esen ación del p oblema. Pongo in a es a p ime a pa e a en u ando cua o hipó esis conclusi as pese a que sus enun- ciados sean oda ía elíp icos, yux apues os cada uno espec o al o o y, decididamen e, p o isio- nales. P e endo, an sólo, « igu a » sin jus i ica- ción p ecisa -se á el ema de la segunda pa e- cómo en ende ía yo el p oblema eó ico y didác- ico de a icula el o den p eca ego ial y ca ego- ial. El ascenden al y sus aledaños ea o y i o no son sino un caso ejempla , de ango ejempla , de algo más as o. Las hipó esis son las siguien es: (A) El ascenden al « o mal» y «ma e ial» ca- ego iza en discu so ilosó ico el pe enne as on- do mí ico- i ual sin elimina lo. La con inuidad y ela i a au onomía epis emológica de es os dos ó denes del discu so ha sido es udiada po Paul Ricoeu en La mé apho e i e. Los con empo á- neos -es una especialidad mágica de R. Gi a d y R. Caillois el mos a lo- jugamos cada día a no a e e e a. Nues o imagina io colec i o e- pi e o pa odia los i os y es bueno que los epi a e incluso que los pa odie, ¿qué ha ían las pa es sin el odo? Juga se la ida po la idea y juga la po una idea o al se á siemp e elpa hos de cual- quie iloso ía ambiciosa, y, al p opio iempo, el pa hos incesan emen e eno ado de la colec i i- dad -se ab e paso po los caminos que encuen- a, y si no los encuen a, busca á las más abe- an es salidas. El nominalismo o ep esen ación no jugada, el escep icismo académico, po más elegan es y coque os que puedan pa ece , no e- cogen ni uno ni o o enómeno e, in e mi en e- men e incluso, pie de el escep icismo su ca. ác e ansaccional ; exis e, elizmen e, la incohe en e locu a de los cue dos. (B) Si el ascenden al -así lo p ueban en ne- ga i o los dos in en os mencionados de elimina- ción, especialmen e el que emp endió el idealis- mo alemán y de i aciones an genuinas de su de- cadencia como F eud o Thomas Mann4- es á se- llado o esc i o en nues a adical es uc u a, eci- be un os o co ec i o o pleni ican e desde las p emisas de la e elación judeo-c is iana. Pod á habla se, pues, desde ales p emisas, de un as- cenden al' c is ol'ógico. «Exis iendo en o ma de Dios, no epu ó como bo ín (codiciable) se igual a Dios, an es se anonadó, omando la o - ma de sie o y haciéndose semejan e a los hom- b es; y en la condición de homb e se humilló, hecho obedien e has a la mue e y mue e de c uz, po lo cual Dios le exal ó. . . >> (Filz$enses 11). El asun o ha ocupado a impo an es eólogos de nues o iempo; ciñéndome a la con esión ca óli- ca pienso en el clásico lib o de H. De Lubac, Le suma u el. Hagamos, sin emba go, es p eci- siones: * AGUS~N DE ARANA en In ini o y /o Fini o en Tho- mas Mana (inédi o y en ías de publicación). l. His ó icamen e, con cie a simpli icación, el ascenden al judeo-c is iano se asoció con el ema de la imagen (ELKOV) y semejanza (d~oi - ooic ) - e sión judeo-c is iana de la pa icipa- ción- y con la dualidad imago- es igium, in- cluida la segunda en la p ime a -en es a duali- dad se inse a la ob a admi able de mi maes o Jaume Bo ill. Aho a bien, la imagen y semejan- za, pa imonio común del c is ianismo p imi i- o, se bi u ca á a pa i de San Agus ín en dos di ecciones: la ina y g iega. La imagen agus inia- na espejea á simul áneamen e la ida in e na de Dios y la c eación insis iendo en la dis inción es igium-imago, imágenes que econocen o no econocen conscien emen e su condición de a- les. En la adición g iega, po el con a io, la imagen espejea an sólo el o den económico de la Re elación: Enca nación y C eación -«a Dios nadie le ha is o»; no espejea, en cambio, la ida di ina, no insis e demasiado en la discon inui- dad Enca nación y C eación -«C is o es el p i- mogéni o de oda la c eación». La mís ica alema- na he eda la segunda adición pe o no espe a el lími e pa ís ico igu oso que limi a la ep esen- a i idad de la ida di ina (di e en es a ados pa ís icos Con a Eunomius que eanuda á pos- e io men e la eologúz nega i a de Dionisio Ae opagi a). Tan o la adición g iega como la mís ica alemana a ende án a la semejanza en la desemejanza o, con más p ecisión, i i án la ensión en e dos «es ados», el ema del «exilio» (el idealismo alemán es he ede o de es a emá ica). 2. Lo dicho me lle a a una ul e io conside a- ción «pos c is iana» en sen ido cul u al. Ka l Lo- wi h y U s on Bal hasa , eólogos y ilóso os a i- sados ( ue on mencionados an e io men e), se han p egun ado po el en ec uzamien o emá i- co en e iloso ía y eología en el paso « is- iandad-pos c is iandad»; conc e amen e, han es udiado ambos la apa ición y desapa ición del o den «posi i o» o ep esen a i o de la Re ela- ción judeo-c is iana en el idealismo alemán y su anspa encia acional en el concep o. No me p onuncio aquí sob e la posibilidad o i nposibili- dad de al anspa encia concep ual. Sólo p e- endo insis i , ol iendo hacia a ás, en el hecho escue o de que el ascenden al g iego pe mi ió, ía neopla ónica, la concep ualización del da o posi i o y és e, a la in e sa, o eció su ma e ia posi i a a la concep ualización del idealismo ale- mán. Kan , en cambio, pe maneció disc e a- men e en La Religión en los Izíni es de la simple azón, (Aunque no sea ácil di imi si la «simple azón» aducía ambién una expe iencia eligio- sa: el pie ismo p o es an e, de una de e minada mane a o mulado). 3. La nos algia o el exilio del Tmcenden al Cn? ológico, p e iamen e a su ca ego ización o mal -analogia en is, analogia Cb is i-, hunde sus aíces en el humus eclesial. ¿Qué quie e deci es o? Más o menos lo siguien e: a) Se in eg al, ambiciosamen e in eg al aun a ies- go de se achado de in eg ismo; 6) que hunda sus aíces en el cul o y la ascesis (equi alen es judeo-c is ianos del mi o y del i o -es a no a pod ía se leída in eg almen e como un elogio o modes o comen a io a la li u gia judeo-c is iana, a sus implíci os-) y no salga de ellos en de a- neos subje i os; c) que sopo e pacien emen e su soledad cul u al -es a soledad, ya p e is a en los Documen os undacionales, la Escn' u a, y pu i icada in e namen e po la his o ia (no po «agio namen os» e gonzan es), no pe mi e ol ida sin emba go, que cul o se p olonga en cul u a. (C) Una a ención a la magní ica escuela socio- lógica ancesa de Du kheim y Mauss puede se pe ec amen e compa ible con (A) y (B). Debe- ían ein e p e a se en onces ilosó ica y eológi- camen e los discu sos sucesi os y complemen a- ios de esa adición que p e ende se más socio- lógica y an opológica que ilosó ica. Pienso en ob as an se ias, inspi adas en o ien ación socio- i ual, como las de Dumézil (ins i uciones oma- nas), Ge ne -Ve nan (ins i uciones g iegas), Duby, Foucaul , o el p opio Gi a d. Es os au o- es, eligiendo cada uno de ellos un e i o io aco- ado, en ce e amen e co elaciones o discu sos ela i amen e ce ados o clausos en o no a los dos-ins i uciones y a las ep esen aciones de esas ins i uciones, las ca ego úzs. C eo que un es udio ca ego ial con p e ensión de igencia, sea ilosó- ica o eológica, no puede ya p escindi en la ac- ualidad de ese espacio p eca ego ial. La p i a i- zación del ascenden al es un asun o ela i a- men e ecien e de ac o y de iu e. Se hace siem- p e más e os'mil una conside ación es uc u al y, po an o, social e ins i ucional; máxime si, como p en endemos, hemos de asocia i o y ascenden al. El hecho de que el a amien o ins i ucional se doble en alguno de es os au o es de un a amien o lingük ico, pos ac um, o sea, supues o que ya se ha in en ado, nos pa ece casi una ob iedad. ¿Qué o o ecu so cab ía, pa- a a on a , po ejemplo, la sob ede e minación de cualquie es udio sec o ial de las ins i llcio- nes, an iguas e, incluso, mode nas, que el análi- sis lingüís ico al y como Ben enis e, en e o os, ealiza ( g. en Le ocabulai e des ins i ucions indo-eu opéenne ) ? La pe spec i a es uc u al, además, pe mi e emon a la es é il y simpli ican e dis inción in aes mc u a-sup aes uc u a, la cual conside a especializadamen e lo que nunca se especializó, conc e amen e las ins i uciones económicas; éa- se, a í ulo de ejemplo, Geo ge Ba aille en La pa maudi e. ¿No hunde sus aíces ambién en esa adición sociológico-ins i ucional, la Escuela his o i~g ~ca de Annales en su espléndida in- de inición epis emológica que algunos desea ían <pu i ica » ma xianamen e ? (P. Ricoeu ha con- sag ado ecien emen e di e sos cu sos en C.N.R. sob e la elación en e el eci de @ion y el e- ci bis o iog apbique omando como base los Annales). (D) El ascenden al ma e kzl u ón ico de los g iegos y la escolás ica medie ales no siemp e a endie on a los mo i os cul ual-cul u ales de Alma del mundo como luga p i ilegiado de la ma e h o el cue po, la dualidad masculino- e- menino, el subyacimien o on ológico de lospue- blos. (Sólo el idealismo alemán -y, pos e io - men e, la iloso ía eligiosa usa epensando la adición pa ís ica y Schelling- uel e en la mode nidad al iejo ema del Alma del mun- do, supues amen e supe ado po la cuan i ica- ción cien í ica o la exclusi a a ención a la eali- dad con ac ual de la sociedad. La ex e io idad cuan i icado a y el Con a o Social siemp e se án penúl imos en la hipó esis, cla o es á, de una pe i encia del o den mí ico-n' ud, único su- pues o de odo lo dicho. El ol ido de esa eali- dad elemen al se i e día a día en Males a de la Cul u a cues ionando oda ilusión iluminis a5. 3 AGUST~N DE ARANA Y JOAQU~N MARISTANY, Hegel o Dos oie ski: la mue e cul u al de la nación y el E~ ado co- mo es o, comunicación p esen ada al coloquio in e nacio- nal De Communibus Radicibus Cbnj ianis Na ionum Eu opeamm, Roma, no iemb e, 1981 (publicación p óxi- ma en las ac as del Cong eso).