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¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora

Vergés de Palma, Jaume

Abstract

Documento publicado por el CEO-UAB el año 1997 como parte de la colección Working Papers y que fue presentado en la Asignatura Campus de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) "Olimpismo, Deporte y Sociedad" durante el curso académico 1996/97. Trata los impactos y repercusiones de un proyecto olímpico de ciudad.

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¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora Jaume Vergés de Palma El Centro de Estudios Olímpicos (CEO-UAB) publica trabajos en elaboración con el objetivo de facilitar su discusión científica. Su inclusión en esta colección no limita su posterior publicación por parte del autor, que conserva la integridad de sus derechos. Este trabajo no puede ser reproducido, ni integra ni parcialmente, sin el permiso del autor. Este trabajo fue presentado en la Asignatura Campus Olimpisme, Esport i Societat (UAB), durante el curso 1996/97. Ref. WP066 Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 2 Para referenciar este documento, podéis utilizar la siguiente referencia: Vergés, Jaume (1997): ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora [artículo en línea]. Barcelona: Centre d’Estudis Olímpics UAB. [Consultado el: dd/mm/yy] <http://olympicstudies.uab.es/pdf/wp066_spa.pdf> [Fecha de publicación: 1997] Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 3 A Cristina y al verano del 92, porque este trabajo también es suyo. Gracias Índice 1. INTRODUCCIÓN: EL PROYECTO OLÍMPICO COMO UN PROYECTO DE CIUDAD 1.1. Pretexto exportador 1.2. Pretexto importador 2. URBANISMO E INSTALACIONES: FUNCIONES Y USOS POSTERIORES 2.1. Urbanismo 2.2. Instalaciones 2.3. La ciudad de los Juegos, los Juegos de la ciudad 3. REPERCUSIÓN ECONÓMICA 3.1. Impactos de corto efecto 3.2. Desarrollo de industrias relacionadas con los Juegos Olímpicos 3.3. Impactos de largo efecto 4. REPERCUSIÓN SOCIAL Y VACIO SENTIMENTAL 4.1. Repercusión social y cultural 4.2. Vacío sentimental 5. PROYECTOS DE FUTURO BIBLIOGRAFIA ANEXOS Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 4 1. Introducción: el proyecto olímpico como un proyecto de ciudad La Carta Olímpica expone por deseo de sus creadores que los Juegos Olímpicos deberían celebrarse cada cuatro años y el acontecimiento habría de llegar a todos los rincones del mundo para extender la idea primitiva del espíritu olímpico1. Aquella ciudad que logra adjudicarse el calificativo de ciudad huésped monopoliza el simbolismo que el deporte, el civismo y la cultura de más alto nivel internacional asociada a la celebración de unos Juegos Olímpicos para sí. Durante quince días, atletas de todo el mundo, animados por las ansias de gloría y sacrificio acuden a la cita regular; éste sería el mensaje que el CIO desea elevar: "de acuerdo con nuestra tradición, llamo a la juventud del mundo a reunirse dentro de cuatro años,..."2. Sin embargo, hoy día la celebración olímpica recoge en sí misma la multitud de intereses deportivos, sociales, culturales, comunicativos y económicos que han permitido la superación constante hacia el ritual común de mayor importancia en nuestro planeta. ¿Qué mayor escaparate concentrado de naciones del mundo durante las semanas de competición? Una pregunta simple que sirve para responder y legitimar la concepción de ritual, anteriormente expuesta. La idea de competitividad y esfuerzo bajo el aliento de banderas nacionales, permite la internalización de la superación respecto aquellas que provienen de otras comunidades y todo esto bajo una simbología común a todos los habitantes del mundo, la olímpica. Así no es de extrañar que los intereses que mueven nuestra realidad a diario, también acudan a la cita. Hablaríamos ya de aquellas que pueden ser materialmente aprehendidos (una audiencia, recursos económicos,...), y desde ese momento nos encontraríamos en un circuito que se alimentaría en el mismo. Los intereses económicos, comunicativos..., hacen de este evento cultural y deportivo algo más que un simple evento circunstancial, por otro lado todo aquello que en sí mismo recoge esta celebración, capital del movimiento olímpico, permite la creación y superación constante de estos intereses. La celebración y acogida de unos Juegos Olímpicos son, por tanto, algo más que dispensar unas instalaciones para la práctica deportiva. Permiten posibilidades que intentan ser capitalizadas por la ciudad que posee la responsabilidad, al mismo tiempo y bajo este prisma, la capacidad de evolucionar hacia la exportación de una imagen mundial, al tiempo que importar la solución de sus necesidades y sus ansias. 1. l. Pretexto exportador Así pues, los Juegos Olímpicos son concebidos como un pretexto o una oportunidad, permiten ofrecer al mundo la singularidad propia que la ciudad acogedora desea trasmitir; son un vehículo el cual puede dirigirse, teniendo en cuenta las particularidades ya existentes hacia aquello que se desea. Así, se capitalizarán escenarios (Barcelona, su nuevo frontal marino; Atlanta, su Downtown, ...), pero también se capitalizarán filosofías o modelos de vida (Atlanta, la idea de comunidad integrada por distintas razas, 1 Citado a partir de la lectura del capítulo 5 de la Carta Olímpica. 2 Discurso de clausura de los Juegos Olímpicos de la XXV Olimpiada de Barcelona de 1992, enunciado por el presidente del CIO, Juan Antonio Samaranch. Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 5 originadora de su singularidad; Barcelona, su realidad mediterránea, abierta y cosmopolita, expuesta por el diseño; Seúl, su capacidad económica y modernizadora, ...). Son un pretexto para transportar una imagen materialmente apriorizada que es posiblemente capitalizada por vías como un futuro turismo, pero también mediante vías productivas y económicas, así Barcelona intentará exportar diseño o Seúl modernidad tecnológica. Seria difícil precisar una lógica urbana, simplemente a las múltiples dimensiones que rodean la realidad olímpica: política, diplomática, económica, social, cultural,... que se asignan a la celebración de unos Juegos Olímpicos, permiten la celebración y la participación de aquellas estatales y/o regionales, dependiendo de la estructura social y política del Estado acogedor. Nuestro objeto de estudio se centra en la ciudad por cuanto es la Carta Olímpica la que los asigna a ésta, con lo cual la principal protagonista de cara al mundo seria la urbe. Ahora bien, la necesidad de recursos de todo tipo y la lógica política imperante en el Estado acogedor puede variar dicha concepción, sobre todo si tenemos en cuenta que el soporte estatal central sólo puede dedicarse a una sola candidatura3. No será de extrañar pues, que los resultados y conclusiones que pudiéramos realizar, puedan embuyirse dentro de esa lógica mayor e imperante en muchos casos. Dicha lógica estatal sucumbiría ante una personalidad propia y diferenciada, por parte de la ciudad acogedora, diferente de la estatal. Un ejemplo paradigmático sería Barcelona o Atlanta con una esencia social, cultural y económica local diferenciada, aunque los procesos de globalización tanto económicos como sociales ya no sólo pueden ser imputados al Estado durante la Edad Moderna, la contemporaneidad nos lleva hacia ésta. Estas realidades serían diferentes de aquella, como el caso de Seúl permite comprobar: el calificativo capitalidad, a la urbe crea una lógica de carácter estatal en muchos casos mayor que la local. Sin embargo encontraríamos un punto común que se ampararía en esa lógica estatal, así hablaríamos de proyecto estatal. Antes una distinción, la diferencia entre realidades estatales, e incluso locales, no permite homogeneizar presentando proyectos comunes para todas, realidades distintas provocan necesidades diferentes y por tanto, soluciones en muchos casos distantes. La realidad norteamericana no puede ser comparada con la coreana o española. Así pues, y aplicados a los dos últimos casos: el rápido crecimiento económico, a través de la fuerte política industrial, llevado a cabo desde 1960, ha transformado la sociedad de un país en vías de desarrollo a una sociedad avanzada. El potencial que encierra, podríamos catalogarlo como no suficiente para entrar a formar parte del club de países avanzados. Las mejoras económicas son sólo un paso hacia una meta que debe contar con un cierto protagonismo en otras áreas como la política, diplomática, social y cultural. La asignación en 1981 de los XXIV Juegos Olímpicos a Seúl y a Barcelona los de 1992 podrían formar parte de la estrategia estatal de normalizar sus relaciones exteriores y de darse a conocer a nivel mundial (el caso coreano pudiera ser calificado como más ejemplificante). Respondería a la necesidad de darse a conocer como un país moderno y atractivo para la sociedad internacional, abriendo las puertas en el caso asiático a los países socialistas que habían estado cerradas durante cuarenta años (problemática con Corea del Norte). En el caso español, sus ansias de superar viejas concepciones de inferioridad respecto el ámbito donde se circunscribe, Europa podría ser explicativo. Así pues, el hecho olímpico para países como Corea o España permite facilitarse un último empujón a las relaciones internacionales. 3 Lectura del capítulo 5, "Los Juegos Olímpicos", de la Carta Olímpica. Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 6 1.2. Pretexto importador El pretexto importador que en estos momentos abrimos necesita de una concepción evolutiva aún mayor que en el caso anterior. Es necesario entender el año de celebración no como una etapa final, "todavía predomina la idea de que 1992 fue el año de la feliz culminación de una época, pero yo también quiero añadir que fue el inicio de otra que aún será mucho mejor”4; sino como el principio de una época de mejoras y aspiraciones. Estas, pueden ser catalogadas mediante dos variables distintas, pero complementarias. Se importará un nuevo cuerpo de ideas y valores que internalizarán los ciudadanos a partir de la celebración olímpica, así como todo un conjunto de mejoras urbanísticas y económicas que disfrutará la ciudadanía y que permitirá el recuerdo y la práctica de esos valores. Por otro lado, deberíamos decir que la intencionalidad exportadora vista anteriormente, se nutriría de este ámbito por cuanto de él y de las mejoras producidas por él derivan muchas de esas potencialidades exportadoras. La realización del trabajo y la división de contenidos que en él se precisan, correspondería básicamente a esta parte. No queremos decir con esto que olvidaremos la anterior, sin embargo el objeto de estudio, legado olímpico circunscrito a la ciudad organizadora, nos enmarca en un marco teórico, aunque saldremos de él debido, como ya hemos visto, a la complementariedad que les relaciona. Los Juegos Olímpicos los entenderemos como motor de transformación de la ciudad, así la repercusión urbanística (capítulo 2), la repercusión económica (capítulo 3) y la repercusión social (capítulo 4) que comporta la celebración de unas Olimpiadas son fruto del legado olímpico, en él se legitiman posibles actuaciones e inversiones necesarias para la transformación de la urbe a las nuevas necesidades demandadas por sus ciudadanos y los valores económicos y sociales contemporáneos que, seguramente sin este hecho no se hubieran producido en el corto espacio de tiempo y en el período conjunto. Young (alcalde de Atlanta) relaciona el Sur de EEUU con la pobreza y los Juegos Olímpicos como un camino por donde encontrar riqueza, además de aportar un tiempo de ensueño. Abriríamos sin embargo, un nuevo punto de reflexión; la evolución del Movimiento Olímpico como posibilidad para una ciudad podría quedar recogida en la evolución que ha sufrido la competitividad por alzarse con la denominación de acogedora: desde el 1984 donde Los Ángeles se presentó como única alternativa, pasando por Seúl donde compitió únicamente con Nagoya, hasta llegar las cosas de Barcelona, Atlanta y Sydney, donde se aumentó considerablemente la posibilidad de acogida, muestran o mostrarían empíricamente cómo la celebración de unos Juegos Olímpicos permiten posibilidades de renovación y captación de intereses e inversiones que permitirían situar a la urbe en el centro de la modernidad contemporánea, ya sea a niveles económicos, urbanos, sociales e incluso estéticos. Cabria decir que la perfecta o el intento máximo de capitalizar estas posibilidades por parte de ciudades como Seúl, Barcelona o Atlanta habría abierto los ojos a tantas urbes necesarias de reformas estructurales 4 Presentación de "Las claves del éxito", escrita por el presidente del COOB'92 y alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall. Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 7 como el caso de Buenos Aires (dossier de candidatura) o la posibilidad de urbanizar, desarrollar y explotar abismos ya creados (Sevilla, por ejemplo), ... Pero esto también podemos mirarlo desde la perspectiva del CIO, esta competitividad mejora el producto que se ofrece y quiere venderse, así resistirá también sobre la candidatura. 2Urbanismo e instalaciones: funciones y usos posteriores Existiría un reducido grupo de ciudades que han acogido la celebración de unos juegos Olímpicos de verano. De las aproximadamente 130 ciudades del mundo, capitales de áreas metropolitanas con dimensiones y condiciones suficientes, para en teoría, celebrar un acontecimiento olímpico, sólo 19 han conseguido ser olímpicas5. En este selecto están, entre otras, Atenas, Paris, Londres, Los Ángeles, Berlín, Estocolmo, Roma, Tokio, México, Munich, Montreal, Moscú, Seúl …, ciudades todas ellas que podríamos calificar como las más importantes y avanzadas del mundo. 2.1. Urbanismo En todos los casos, los Juegos Olímpicos han sido siempre un éxito deportivo y organizativo. En esta valoración coincide tanto el espectador lejano (gracias a la amplia resonancia de las retransmisiones) como el propio habitante de la ciudad. El éxito deportivo y organizativo está prácticamente garantizado por la propia lógica del acontecimiento. Las ciudades sin embargo, acostumbran a perseguir, desde el planteamiento inicial del proyecto olímpico, algún otro tipo de éxito que permita demostrar, ante el mundo, alguna capacidad o cualidad especial. Por esta razón, a pesa de que el programa deportivo es siempre el mismo, todos los Juegos Olímpicos son diferentes y únicos, caracterizados de acuerdo con la idiosincrasia de la ciudad que los acoge, centrándonos en el tema, se partiría de una realidad predeterminada, de un modelo urbanístico desarrollado a lo largo de décadas. La idea de innovar, mejorar, modernizar, deberá superponerse en muchos casos a la idea de creación (el ejemplo de la Villa Olímpica en Barcelona podría constituir un ejemplo de relativización de este enunciado). De los objetivos planteados en cada una de las ciudades acogedoras, no se crea nada conceptualmente (el caso de Los Ángeles de 1989 es paradigmático). En el puro sentido de la palabra, se crea, pero a partir de unas directrices y unas coordenadas ya creadas, tanto el estilo o imagen que quiera transmitir y exportar a partir de las nuevas instalaciones o creaciones deben adoptarse a un entorno mucho más amplio construido por una lógica histórica y una simbología singular que se desprende de ella. Comparativamente podríamos establecer que es difícil seguir una línea argumental única por cuanto 5 Valoración de Lluis Millet, arquitecto y director de la División de Infraestructuras del COOB'92 en VV AA "Las claves del éxito", CEOiE, Bellaterra, 1995. Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 8 hemos visto en el párrafo anterior, pero también por la existencia de unas necesidades, valores y expectativas diferentes que marcarán los distintos proyectos urbanos. La distancia entre Los Ángeles'84 y Barcelona'92 o Atlanta'96 son elocuentes. El éxito en Barcelona recaería, por encima de la superación tecnológica respecto a las anteriores o a marcas deportivas insuperables, en la transformación que experimenta la ciudad. Este éxito podría apreciarse tanto en la apreciación próxima del ciudadano, como en la admiración y reflejo que despierta en otras ciudades. La concepción de Vila Olímpica entre la angelina y la barcelonesa (o incluso la georgiana) son clarificantes, para Barcelona es una excusa para abrirse al mar y recuperar un espacio urbano olvidado en la memoria de viejas naves industriales, creando un nuevo barrio residencial; para Atlanta se convertirá en una Villa Universitaria para la Universidad Estatal de Georgia. Para Los Ángeles es una exigencia olímpica solucionada en los campos de UCLA y de la USC sin más vistas a una posible anticipación con vistas al futuro como los casos anteriores. Pero podríamos ver algo más y posiblemente esto podría ser fruto de la diferente concepción con la que los gobiernos de las ciudades organizadoras promueven sus proyectos para sus ciudades. Las transformaciones urbanísticas de Los Ángeles son mínimas (comparativamente) y se basan en el acondicionamiento de aquellas zonas mínimas necesarias para la celebración de los Juegos Olímpicos, partiendo de esta base y de esta concepción más limitada, pasamos al caso de Seúl. La transformación es importante, pero respondería más a una planificación política desde el gobierno central, siempre respondiendo a exigencias ciudadanas, que a la búsqueda de un proyecto de visión más amplia. La descentralización intrínseca que comportaba el proyecto barcelonés no es comparable al coreano. Entre los objetivos de Barcelona se situaría el abrir la ciudad al mar, dotarla de infraestructuras mínimas de transporte, devolver el viejo puerto al uso ciudadano, modernizar el puerto comercial y el aeropuerto..., En el caso de Atlanta, el proyecto olímpico dejaría nuevos estadios, mejoras en el Downtown y en los proyectos de transporte, un gran aeropuerto y posiblemente la solución de sus males urbanos6. Posiblemente, seguir una línea argumental común para todas ellas es difícil, sin embargo explica los rasgos fundamentales y específicos de la transformación debida al proyecto olímpico, parece adecuado preguntarse qué habría sucedido si estas ciudades no hubieran sido nominadas. Intentaremos explicar cómo el conjunto de proyectos, antes enunciados sintéticamente, responden a unos objetivos que posiblemente no hubieran podido ser implementados sin el logro de la nominación y que responderían todas ellas a los logros que podríamos imputarles: vertebrar, equipar, definir el espacio central y equilibrar la ciudad, serían las guías a las que se acogerían todas ellas, ahora intentaremos comprender su significado para la urbe, teniendo en cuenta las especificidades y realidades diferentes entre ellas. Decir que esto seria aplicable cuando realmente necesiten de ello. − Vertebrar la ciudad: dotar la ciudad de un sistema viario que potencie la relación de la ciudad nominada con las otras ciudades metropolitanas y que conecte el conjunto del territorio urbano con los sistemas de comunicaciones regionales. 6 Atlanta'96, post 8-1996 (dossier de prensa; Herald Tribune del 8-8-1996). Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 9 − Equipar la ciudad: política de equipamiento que dirige la ciudad hacia la obtención de espacios públicos, de dimensión considerable, que permitiesen formalizar una nueva percepción de la ciudad. − Redefinir la centralidad: determinar el umbral de servicio y de influencia que pretendía darse a esta ciudad central, es decir, definir un sistema articulado entre ese centro y el de las otras ciudades metropolitanas y regionales. − Equilibrar la ciudad: evitar que los crecimientos cualitativos se generen mayoritariamente en una zona muy determinada de la ciudad en detrimento del resto de distritos. Se trataría de utilizar los proyectos como herramienta para calificar y reequipar zonas urbanas estratégicas que deberían propiciar transformaciones urbanísticas a escala de todo el municipio7. Podríamos entender a modo de conclusión el proyecto olímpico como un gran bloque de proyectos de características muy diversas, cuya ejecución se considerará necesaria para dar coherencia a la actuación global, vista anteriormente. Así separaríamos, aunque no distinguiríamos de lo que significa esa actuación global, las áreas o parques olímpicos, las instalaciones de competición y entrenamiento y los proyectos de conexión entre ellas con “esa actuación global” lo que nos servirá para poder estructurar el capítulo con la creación de la segunda parte que ahora atenderemos. 2.2. Instalaciones Todo el programa de instalaciones vendría marcado por tres requisitos básicos. El logro y la búsqueda de estos tres objetivos son el testimonio directo y sintetizado del legado instalativo que unos Juegos Olímpicos aportan a una ciudad: − las inversiones en infraestructura deportiva tenían que responder a necesidades reales y concretas de equipamiento deportivo, y sería necesario prever su adecuado rendimiento posterior. − la obra nueva se realizaría en zonas con importantes carencias de equipamientos deportivos o con fuertes déficits estructurales, y a la vez, donde las actuaciones tuvieran un claro impacto de regeneración urbanística y de equilibrio territorial. − el resto de actuaciones tenía que servir para modernizar equipamientos existentes pero obsoletos, dotándolos de la infraestructura necesaria para organizar cualquier acontecimiento internacional con las mayores exigencias del deporte de alta competición. 7 Extrapolación efectuada a partir de la lectura de Lluís Millet "Los Juegos Olímpicos de la Ciudad" en VV AA (1995). No podemos estar seguros de afirmar dichas variables para todas aquellas ciudades que intentamos estudiar, sin embargo la proyección urbanística realizada en cada una de ellas a partir de la nominación, gira alrededor de ellas en un grado mayor o menor, según las necesidades, posibilidades, y realidades anteriores. Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 16 institucionalización de la democracia, protegiendo derechos humanos y promoviendo la libertad de prensa. Podemos decir que unos Juegos Olímpicos no contribuyen a la democratización, aunque en el caso coreano es posible que ayudaran a un cierto desarrollo. Ahora bien, ya antes de la asignación de la nominación se establecen unas pautas y de conflicto, negociación y colaboración entre los diversos agentes políticos implicados en la celebración. Éstas se intensificarán durante el proceso de preparación, estas pautas duraderas propias del largo proceso temporal que conllevará al encendido del pebetero, pueden prolongarse en el tiempo, incluso una vez se extinga la llama olímpica en el Estadio. 4.2. Vacío sentimental Antes de la celebración de los Juegos la ciudadanía acostumbra a verse al margen del resultado final. Existe un miedo al fracaso, aunque puedan vislumbrarse o participar de los efectos positivos que provoca el acontecimiento. Sin embargo éste va dirigido al mundo a que éste contemple la realidad de una ciudad y de sus ciudadanos. En este punto, la incertidumbre sobre lo vivido en el pasado, cortes de circulación, sufrir obras, molestias..., adquiere sentido. El primer acontecimiento dirigido a la población mundial, la Ceremonia Inaugural marca un antes o un después. Si entendemos a ésta como el principal instrumento de transmisión de valores culturales al mundo, su éxito o fracaso, su calificación internacional creará una sensación de centralidad mundial inimaginable para la conciencia ciudadana. El sentirse punto de encuentro mundial a través de esa centralidad ya comentada, en un grado menor durante los años de preparación y en un grado mayor durante la celebración olímpica durante un corto espacio temporal de dos semanas se rompe una vez el pebetero se apaga. Melancolía y recuerdos serán el sustrato conciente del despertar. Existen multitud de variables que incidirán en ese sentimiento, muchas de ellas relacionadas entre sí, y en consonancia con la imbricación del ciudadano en el proyecto. Complicidad social, el habitante de la ciudad será, en definitiva, el más afectado a partir de él giran las demás estructuras ciudadanas. Pasivamente debe soportar los costes del proyecto tanto económicamente como en el desarrollo de cualquier otra actividad cotidiana (obras,...). Esto es legitimado por la información constante que le llega del proceso y de la idea de que éste está dirigido a él lo que permitirá la actitud paciente de la ciudadanía. Activamente cuando el ciudadano adquiere el proyecto como suyo e intocable nadie puede entorpecerlo. Se espera de él participación y consonancia con lo que se está creando y él asiente y consiente. La idea del deseo desborda cualquier otra preocupación que pudiera existir relacionada con ella o no. Esa alegría y deseo por un proyecto común se pierde en el momento que éste se logra. Los años de participación y sufrimiento son desbancados por la inexistencia de un vacío sentimental. El despertar tras seis años de ilusión y creación nos transporta a la cotidianidad de la existencia vulgar, ¿cómo reajustarse a la normalidad? Desviación de la atención pública hacia la realización de unos Juegos Olímpicos olvidando la normalidad de lo que es una ciudad,... Aunque pudiera parecer contradictorio el ciudadano preferiría el sufrimiento ligado al sentimiento de creación que comporta todo acontecimiento olímpico que la cotidianidad sin más sentido que la regularidad diaria, aunque esta pueda provocar mayores facilidades, ésta no comporta participación ni sentimiento. Así el cualquier tiempo pasado fue mejor de Jorge Manrique, cobra sentido una vez finaliza el Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 17 periplo olímpico. Los mismos ciudadanos elaboran lazos de pertenencia hacia su misma ciudad a través de un simbolismo creado por diseñadores y el carisma de una mascota entre ellos (no sabemos exactamente si en Atlanta ocurrió algo semejante a Cobi o a Ho-dori). La desaparición repentina y provocada rompe con una dinámica establecida durante años. En esa simbología y en esa mascota se ven representados sus sueños y aspiraciones. El romper con esa externalización de sus ansias elimina y acrecienta esa dura realidad, pero además acabaría con unos signos distintivos internalizados por todos aquellos que se hacen partícipes del acontecimiento que les envolverá. En este caso el acabar con esa cotidianidad provocaría el terminar con un "miembro más de la familia" y con unas pautas establecidas generadora s de orgullo, identidad y exclusividad. El atractivo singular de la ciudad es conocido por sus mismos habitantes. Fiebre consumista respecto el conocimiento de ella, hasta ese momento conocida pero también inadvertida. La causa el eco informativo que se crea desde las páginas de los periódicos y que acaba en los pasillos de las instituciones oficiales, destinadas tanto a visitantes como a locales. Este hecho publicitario acabará una vez finalicen las pruebas. Como en todos los casos ya comentados la diferencia entre lo establecido a partir de la realidad olímpica y la cotidianidad es provocadora de ese sentimiento circunscrito a la nada. Citar la coyuntariedad inmediata a la celebración del acontecimiento, un contexto posterior a la celebración de unos Juegos tanto benefactor como malefactor provocan el recuerdo inmediato. Una recesión económica crearía una melancolía hacia la etapa anterior, la olímpica de gran carácter inversor y generadora de riqueza (aunque pudiera darse el caso contrario: España tras los "fastos" del 1992). Una etapa benefactora es augurable respecto posiciones anteriores y estas serían facultativas del periodo anterior, el olímpico. La celebración continuada de la fiesta olímpica cada cuatro años recuerda a cualquier ciudad organizadora su pasado olímpico y la singularidad propia respecto posteriores, si a esto le sumamos el éxito relativo y la posibilidad de comparar con las siguientes y las anteriores entenderemos esa exaltación de la exclusividad que nos lleva de vuelta a la melancolía. Ilustraremos esta idea mencionando unas declaraciones de Rothenberg, presidente de la US Soccer Federation, miembro del LAOC'84 y del comité organizador de la FIFA World Cup'94, a Reuter el agosto del 1996; "los Juegos del Centenario hicieron que Los Ángeles'84 y la Copa del Mundo'94 parecieran mejores". 5. Proyectos de futuro Consecuencia de la realidad y dinámica creada durante el período de candidatura y nominación oficial en el que la ciudad tanto a nivel humano como infraestructural, sufren una transformación. La posibilidad de acoger futuros proyectos sería conceptualizada para escapar de la melancolía, pero también para recoger futuros proyectos del campo labrado durante el período de preparación olímpico. Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 18 La dinámica de participación urbana, necesaria, pero deseosa por parte de los ciudadanos durante el proceso preparatorio, aceptando los costes como sufrir obras y costes, pero también hospedando y participando de todos aquellos actos necesarios de implicación social como el paso de la antorcha o el ánimo incesante a los deportista..., crean esa dinámica humana de participación durante el proceso preparatorio y olímpico. Además, en este período y a modo de preparación, se celebrarán cantidad de actos deportivos de un alto nivel (Seúl, Juegos Asiáticos; Barcelona, Campeonatos del Mundo de Atletismo...), pero también directamente relacionados con ellos como la conocida Olimpiada Cultural, para llegar a la eclosión que suponen los Juegos Olímpicos. ¿Y después qué? La ciudad ha sufrido un cambio, podríamos catalogarlo de estructural, su proyección internacional es enorme y si además se le asocia un éxito organizativo..., urbanísticamente las mejoras en infraestructura comunicativa, social e instalativa entre otras son importantes; económicamente se posee una plataforma de proyección atractiva para inversores y aprovechable competitivamente para los locales... Si a todo esto le unimos la atracción que genera el acontecimiento olímpico antes y después de su celebración, nos encontramos ante una ciudad moderna y seductora a nivel internacional. ¿ y después qué? Nuevos proyectos para la ciudad podría ser la respuesta, el acoger los mundiales FIFA del 2002 en Corea del Sur y Japón o la posibilidad de la nominación como capital Euro-cultural en el 2001 en el caso de Barcelona sin olvidar la celebración de la Conferencia Euro-mediterránea... El legado olímpico puede ser definido como una de las variables causantes de todo ello, pero debemos exclamar a modo de conclusión, que el legado más importante, el rastro que dejan unos Juegos Olímpicos en la ciudad acogedora es un cambio, un cambio que se vive en el día a día; una mejora, una mejora que perciben sus ciudadanos tanto humanamente, por sus muestras de civismo, participación, pero también por el redescubrimiento de su ciudad y de su propia singularidad, como por la calidad infraestructural; en definitiva, un aumento de bienestar que a pesar de la melancolía que nos invade al visionar nuestros recuerdos de aquel verano de 1992, y también del proceso de preparación de la candidatura y de nuestros Juegos Olímpicos, deben ser contemplados como parte del legado olímpico. El intento de globalidad que pretende mostrar el trabajo realizado, se pierde en estas últimas líneas de forma expresa. Posiblemente no sea muy científico, ni objetivo, pero en nuestra defensa alegaremos que somos uno de tantos anónimos ciudadanos que vivieron una experiencia irrepetible y que guardan de ella un imborrable recuerdo. Acertaríamos al esgrimir que ésta sería la principal motivación que nos ha llevado a dedicar horas y lecturas en la elaboración del trabajo que está en nuestras manos. En cierto sentido sería un tributo a la ciudad que me permitió vivir un sueño, el sentir y el comprender que unos Juegos Olímpicos son algo más que una carrera en un Estadio. Gracias. Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 19 Bibliografía CIO "Carta Olímpica", CIO, Lausana, 1995. Gratton y Taylor "The O1ympic Games, an Economic Ana1ysis", en The Leisure Manager, vo1.8, nº 3, EEUU, 1988. LAOC "819 Days to go", Los Angeles, 1984. LAOC "Officia1 Report of the Games of the XXlIIrd. Olympiad Los Ange1es'84". Park Seh-Jik "The Seou1 Olympics. The Inside Story" en Bellow Publishing, Londres, 1991. Simposium Intemaciona1-memoria- "Juegos Olímpicos, comunicación e intercambios culturales", Barcelona, abril de 1991. VV AA. "Impact of the Seou1 Olympic Games on National Development", Korea Development Institute, Seou1, 1988. VV AA. "Las claves del éxito. Impactos sociales, deportivos, económicos y comunicativos de Barcelona'92", CEOiE, Bellaterra, 1995. Atlanta'96 post 8-1996 (dossier de prensa). Barcelona después de los Juegos Olímpicos (dossier de prensa). Barcelona'92 post 1992 (dossier de prensa). Historia Barcelona olímpica: Junio-Agosto 1992 (dosier de prensa). Sedes: Barcelona'92, febrero de 1993-diciembre de 1994 (dossier de prensa). "The road to Barcelona" en Time, EEUU, 1992. Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 20 Anexos Contiene tablas y gráficos relativos al impacto económico de los Juegos Olímpicos en Seúl y Barcelona. Han sido extraídos de VV AA. "Impact of the Seoul Olympics Games on national development", Korea Development Institute, Seoul, 1988; y VV AA. "Las claves del éxito. Impactos sociales, deportivos, económicos y comunicativos de Barcelona '92", CEOiE, Bellaterra, 1995. Inversiones relacionadas con los Juegos Olímpicos En millones de US$ Tokio 1964 M de $ % Montreal 1976 M de $ % Los Ángeles 1984 M de $ % Seúl 1988 M de $ % Barcelona 1992 M de $ % Gastos directos Gastos de operación Inversiones directas 452,116 169,510 282,605 2,7% 1,0% 1’7% 2.824,863 411,857 2.413,006 89,0% 13’0% 76’0% 522,436 450’394 72,042 100,0% 86’2% 13’8% 1.467,853 478,204 989,6489 46,5% 15’2% 31’4% 2.460,855 1.361,156 1.099’699 26,2% 14,5% 11’7% Gastos indirectos Inversiones indirectas 6.373,372 97’3% 350’012 11’0% - - 1.687,423 53’5% 6.915,274 73’8% Total inversiones olímpicas 16.825,488 100’0% 3.174,875 100’0% 522,436 100’0% 3.155,276 100’0% 9.376,129 100’0% Fuente: Elaboración propia a partir de IOC, SOOC y COOB’92. Calendario del impacto económico de Barcelona ‘92 195.940 305.285 831.061 1.025.889 748.612 0 200.000 400.000 600.000 800.000 1.000.000 1.200.000 años 1986, 1987 y 1988 año 1989 año 1990 año 1991 año 1992 en Millones de pesetas Impact of GamesRelated Investment (unit: 010 million won, 1.00 persons, %) Investement (A) Production Effect (B) Income Effect (C) Employment Effect (D) Total Investment (E) (A)/ (E) (C)/GNP (D)/ Total Employment 1982 1984 1985 1986 1987 1988 Total 4,541 4,773 5,021 5,680 3,811 23,826 8,154 9,334 9,819 11,107 9,090 47,504 3,467 3,625 3,814 4,314 3,242 18,462 50 43 56 69 118 336 49,653 22,645 24,425 27,506 31,364 155,593 0.9 2.1 2.1 2.1 1.2 0.5 0.2 0.4 0.4 0.5 0.4 0.4 0.1 0.3 0.4 0.5 0.4 0.3 Jaume Vergés – ¿Y después qué? Una visión sobre el legado olímpico en la ciudad acogedora 21 Sources: Economic Planning Borrad, Principal Economic Indicators, 1988. Economic Planning Borrad, The 6th 5-Year Socio-Economic Development Plan, 1987. Bank of Korea, Macroeconomic Division, 1987. Note: This análisis is based upon the InputOutput Table in 1983.