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Cambios en la estructura social del Mezzogiorno

Pinnarò, Gabriella; Pugliese, Enrico

Abstract

Pinnarò, Gabriella; Pugliese, Enrico

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CAMBIOS EN LA ESTRUCTURA SOCIAL DEL MEZZOGIORNO Gabriella Pinna& Enrico Pugliese (Universitd di Salerno) En este trabajo sobre 10s cambios en la estructura social en la Italia meridional se tratan tres categorías de problemas. La primera es relativa a la evolución del bloque social dominante y de su estructura interna; la segunda, a la evolución de la relación ciudad-campo en el Sur y el papel que desempefia la realidad urbana en relación a 10s procesos de industrialización del territori0 y de intervención del sector públic0 en la economia meridional; la tercera, en cambio, se refiere sobre todo a la composición de las clases subalternas tomando en cuenta el origen y 10s aspectos de la estructura socio-profesional, fundamentalmente en 10 concerniente a 10s estratos que se pueden agregar al bloque dominante, y en particular sectores de la pequeíía burguesía. Se trata de tres aspectos estrechamente interrelacionados. La nueva relación ciudad-campo se expresa también en la progresiva concentración del poder económico y politico en la ciudad, en que las clases --o, para ser más precisos, las fracciones de claseque constituyen el bloque dominante son esencialmente urbanas, y en que la nueva estructura socio-profesional asiste a la consolidación de figuras sociales típicamente urbanas, con el drástico redimensionamiento de figuras sociales ligadas a la agricultura. Papers: Revista de Sociologia 11 (1979) La nueva función del Mezzogiorno en el desarrollo económico del país, la progresiva disminución de la importancia relativa de la agricultura -inclusa en la propia economia meridional-, sus colosales desplazamientos de poblaci6n (no s610 hacia otras regiones, sino también en su interior, del campo a la ciudad) han creado una estructura social y una estructura ocupacional radicalmente diferente de la que había hace treinta años, inmediatamente antes de la intervención de la Reforma de la Propiedad Agrícola y de la institución de la Caja para el Mezzogiorno. La modificación del papel económico del Mezzogiorno, que a partir de su condición de área de drenaje de capitales y de fuerza de trabajo tiende a convertirse en área hacia donde también se dirige una porción importante del gasto público, se refleja -a nivel de las clases socialesen que la clase dirigente meridional basa su función de liderazgo directarnente en la intervención estatal; la mediación política, como fuente de poder, comienza a asurnir una función central y determinante. En la estructura social actual, tras treinta años de política de intervención con un Estado <(inversor)> y <<transferidor de recursos>>, se advierte en la jerarquia social un claro privilegio de las capas ligadas al sector público. Y la redistribución del poder pone en la cúspide de la pirámide meridional una capa pública urbana.' Para comprender estos procesos, tanto 10s relativos a la constitución del bloque social dominante coi110 10s concernientes a la modificación de la estructura socioprofesional y a su articulación territorial, hay que tener siempre presente un esquema unitari0 de interpretación que tenga en menta no s610 la existencia y el peso numérico de las diferentes clases sociales, sino que permita también, y sobre todo, comprender la formación Y/O la 1. Acercn del nuevo papel del Estado para el Mezzogiorno, véase A. Graziani, 1 nll Mezzogiorno neli'economia italiana oggir, Inchiesta, núm. 27; y con mayor rm6n A. Gioannola y A. Del Monte, Il Mezzogiorno nello sviluppo economico italiano (Bol lonia: I1 Mulino, 1978). <(Papers>>: Revista de Sociologia expansión de un estrato determinado y en particular las relaciones entre las diversas clases. En este trabajo, aun tomando en consideración las indicaciones que proporciona el actual estado de la discusión sobre las clases en Italia? se ha escogido el marxista como esquema reterencia1 de interpretación. Este esquema no s610 permite analizar la constitución y la definición de las clases y de las categorías conexas a la luz del cambio -por tanto, de un factor dinámico-, sino también distinguir 10s elementos básicos de una determinada estructura social y 10s mecanismos del desarrollo económico. Se trata de un esquema dicotómico que distingue, por una parte, 10s posesores de 10s medios de producción -y en una economia cada vez más caracterizada por la incidencia de la intervención pública de quienes, aun sin ser necesariamente propietarios, controlan 10s medios de produccióny, por otra parte, 10s poseedores de la fuerza de trabajo. Este esquema analític0 no implica la ausencia de otros estratos, sino que al distinguir dos clases como centrales considera la emergencia y la consolidación de eventuales estratos intermedios como resultado de la evolución de sus relaciones. Además, hablar de dos clases fundamentales no significa suponer también que sean internarnente homogéneas. La burguesfa no sólo se muestra compuesta, sino que, en las diversas fases del desarrollo histórico de un determinado sistema social, predomina en su seno ya un estrato, ya otro, de donde la necesidad de distinguir el bloque dominante mediante el análisis de su composición y de sus medios de control y/o de la agregación de 10s estratos subalternos. Naturalmente, para el análisis de las clases subalternas, tarnbién es necesaria la referencia al modelo de desarrollo. As5, el 6x40 más o menos acelerado de 10s campesinos, 10 mismo que su proletarización, la persistencia y la crisis acelerada de los estratos artesanales, la consolidación más o menos significativa de 10s estratos terciarios improductivos, son todos resultados del carácter que adopta el proceso de acumulación, y en relación a éste han de analizarse. En efecto, tal como ha sucedido en Italia, un acelerado proceso de desarrollo capitalista sacude las estructuras productivas tradicionales y libera fuerza de trabajo, es decir, expulsa a 10s trabajadores que en 41 se ven envueltos. (Cóm0 es esta fuerza de trabajo <<liberada)>, este 2. Hoy se cuenta ya con una larga docurnentación de fácil consulta acerca de todo cuanto se ha producido en materia de análisis de las clases sociales en nuestro país gracias a las antologías de M. Paci, Sviluppo capitalistico e classi sociali (Bolonia: I1 Mulino, 1978), de G. Ragone y C. Scrocca, La Sociologia delle classi sociali ira Italia (Liguori, 1978). Para una documentación de la discusi611 acerca de las clases sociales en Italia y ulteriores informaciones bibliográficas, véase G. Pinnarb, ah classi sociali in Itaiia: note su un dibattito~, en Queste istituzioni, 14 (1977). Cambios estructura social del Mezzogiorno conjunt0 de estratos que se han vuelto proletarios, y en quC medida la reabsorbe el proceso productivo? La respuesta se hallará en el análisis de las estructuras productivas y erl particular en la del sector industrial. En 10 que se refiere a nuestro país, a una notable liberación de fuerza de trabajo de 10s sectores tradicionales y a una escasa capacidad de absorción por parte de la industria, ha correspondido un fuerte aumento de estratos que terminan por no estar insertos en el proceso productivo -y que se convierten en población <tsubsidiada)>- y que en general son absorbidos por la actividad burocrática y la actividad de servicios. Muy a menudo este dato ha permanecido en la confusión y ha llevado a sacar conclusiones acerca de un fuerte incremento de la capa media. Veremos más adelante cuán discutible y cuán importante es analizar en térrninos correctos la consistencia y la situación de clase de los nuevos estratos pequeííeburgueses, incluso en relación con la incidencia que tienen en la peculiar configuración de la realidad territorial del Mezzogiorno y en particular de la organización política y socioeconómica de la ciudad meridional. Euolución del bloque social dominante y de su estructura interna En 10 que se r&ere al primer punto de nuestro trabajo, esto es, el análisis de la evolución del bloque social dominante y de su estructura interna, aun en relación a la realidad meridional, vale la pena tener en cuenta 10s nexos nacionales del problema. En efecto, se puede observar que en el sistema de clase italiano siempre hubo un componente meridional en el bloque dominante, componente que tuvo un papel y una gravitación muy importante como clase dirigente en escala nacional, y, por otra parte, que la composición y la connotación de la clase dirigente del Mezzogiorno varia en relación a la estructura económica no s610 interna del Sur, sino también de la nacional. Mientras la economia del Mezzogiorno fue esencialmente agrícola, la clase dominante no podia dejar de estar ligada a la agricultura. En efecto, la tierra era la base del poder político y económico. Las cosas se modifican cuando el Mezzogiorno deja de ser una simple área de drenaje de recursos para convertirse, en 10s tiempos mis recientes, en área de absorción de un flujo de recursos, ya como flujo de inversiones, ya como flujo de gasto públic0 bajo la forma de sueldos, pensiones, etc. Esta profunda modiíicación de la función económica corresponde a una modiíicación igualmente importante en la estructura de la clase dirigente, que en un comienzo estaba representada por la burguesía terrateniente ligada a la renta y ahora 10 est6 por la burguesía de Estado. ! <(Papers),: Revista de Sociologia En 10 que respecta a la primera fase, el análisis más profundo del bloque social dominante en nuestro país es el que realizó Gramsci, quien interpretó este bloque como la unión de 10s intereses de la burguesía terrateniente meridional y la burguesía industrial monopolista del Norte. Este análisis, que aparece sobre todo en 10s escritos de I1 Risorgimento y de La Qzlestione Me~idionale,~ también se encuentra en las tesis de Lione del PCI, subraya el carácter inconcluso de la revolución del Risorgimento y ve en el compromiso entre estratos capitalistas emergentes y estratos de la gran burguesla o de la aristocracia ligados a la renta del suelo, la raíz de la formación del bloque dominante. Como se sabe, Gramsci contrapone a este bloque, responsable del subdesarrollo del Mezzogiorno y del carácter ccandrajoso)> propio del capitalisrno italiano, la posibilidad de la formación de un bloque social antagonista constituido por 10s obreros de las regiones del Norte y por 10s campesinos del Sur. Por 10 tanto, esquemáticamente, en este marco 10s principales actores sociales son, en la burguesía, su componente agraria y su componente industrial, y en las clases subalternas, 10s campesinos -entendidos como crcampesinos pobres)>- y 10s obreros. En el Mezzogiorno la antinomia histórica de clases es la que se da entre <c btzroni)> * y <tcampesinos)>. Sin profundizar en 10s detalles de este análisis, es conveniente, con todo, estudiar de qué modo entró en crisis ese bloque social que Gramsci definiera, es decir, de qué modo la burguesía terrateniente meridional fue perdiendo funcionalidad, de qué modo se produjo su liquidación como clase en el poder a escala nacional y cómo la gran burguesía de Estado fue desplazándola hasta sustituirla por completo. El análisis del desarrollo capitalista italiano predominante hasta ahora, concibió el período fascista como el período de consolidación de las tradicionales alianzas de clase dentro de la b~r~uesia.4 Es decir, que en el predomini0 del capital monopolista y financiero se vio el cumplimiento de un proceso que se iniciara con la Unidad y se consolidara en 1887 con 3. A. Gramsci, I1 Risorgimento (Roma: Ed. Riuniti, 1971) y La questione meridionale, a cargo de V. Parlato y F. De Felice (Roma: Ed. Riuniti). Es fundamental, aunque presente un aspecto esquemático, el trabajo que con especial referencia a 10s aspectos estructurales se debe a E. Sereni, La questzone agraria nella rinascita nazionale (Einaudi, 1947) y sobre todo el ensayo a11 modo della politica granaria),, en Capitalismo e mercato nazionale (Roma: Ed. Riuniti, 1966). * Baroni: Señores poderosos, patronos, personas de gran poder económico. (N. del E.) 4. Nos parece que esta interpretación queda clara tanto en el ya citado texto de Sereni Lo questione agraria nella rinascita nazionale, como en d importantísimo estudio de P. Grifone, I1 capitale monopolirtico in Italia (Einaudi, 1971) con introducción de V. Foa. Cambios estructura social del Mezzogiorno el comienzo del proteccionismo, de la misma manera que en las medidas autárquicas y en particular en la batalla del grano se vio la prosecución de la protección incondicional que se habia acordado a 10s produaos agrarios. No cabe duda, por cierto, de que el fascismo garantizara notables privilegios a la burguesia terrateniente, al menos en 10 que concierne a su capacidad de opresión económica y social sobre las capas rurales subalternas. Pero la historiografia más reciente ha puesto en claro algunos elementos de particular importancia para la comprensión de este periodo y en particular ha hecho evidentes 10s gérmenes de disolución de.l bloque por iniciativa de la burguesia capitalista y la búsqueda, por parte de esta última, de una partnership de otro tipa.' La reestructuración capitalista que tuvo lugar durante el fascismo produjo una modificación de la estructura del Estado y una compenetración entre poder capitalista y poder estatal. Durante el fascismo se produce en economia un nuevo tip0 de intervención del Estado, directa y masiva. Entonces el Estado asume un nlrevo papel como empresari0 e incluso como regulador activo del proceso económico. La acción de salvarnento de las empresas, el establecimiento del. IRI, no representan tanto un recurso para <cprivatizar 10s beneficios y socializar las pérdidass -como la propia izquierda 10 entendi6 a menude, sino como una compleja opción de desarrollo del sistema económico italiano y en particular de la industria. Por 10 demás, esa acción corresponde a una asignación de recursos favorable a la industria monopolista destinada a ser pagada por todas las capas agricolas, incluidas las de propietarios. En este marco de política económica es donde hace su aparición esta nueva itclase)>: la burguesia de Estado. Su composición y su misma función --que más adelante analizarernos detalladamenteson particularmente complejas debido a la multiplicidad de las funciones que desempeñan sus componentes y a la diversa situación de clase que a éstos corresponde. Durante el fascismo consolida y articula su presencia, tanto en calidad de funcionaria del aparato industrial-financiero públic0 y semipúblico, como en calidad de conjunt0 de capas que recubren las diversas funciones del aparato burocrático. Se trata de un proceso que tiene lugar en escala nacional y cuyas implicaciones fundamentales para el Mezzogiorno se aclararán a continuación. Si bien es cierto que ya durante el fascismo se hallaban en maduración 10s elementos de crisis, también es cierto que sólo la violenta temporada de luchas campesinas típica del último periodo del segundo codicto mun5. V6anse al respecto 10s capitulos del estudio de V. Castronovo en La Storia d'ltalia (Einaudi), volumen IV, tomo I. <(Papers,: Revista de Sociologia dial y la inmediata posguerra -1uchas que se caracterizaron por el reclamo de la tierra por parte de los campesinossacudió dehitivamente el bloque definido por Gramsci y obligó al partner hegemónico en la estructura de clase italiana (la burguesía del Norte) a sacrificar 10s intereses de la burguesía terrateniente con 10s primeros pasos de reforma de 10s sectores agrarios con los decretos de asignación de tierras, y halmente, en 1950, con la reforma agraria. La burguesía terrateniente, a pesar de su liquidación como clase en el poder, encuentra que sus miembros se ven en gran medida compensados de las expropiaciones por la posibilidad de transformarse en capitalistas agrarios -sector de clase ciertamente no golpeado por la Reformao bien de rransferir su capital a la especulación edilicia urbana, convirtiéndose así en perceptores de renta urbana en vez de perceptores de renta agraria? Eso tiene lugar en concomitancia con procesos mis generales que se refieren a la economia y a la agricultura del Sur, en cuya base encontramos el mismo mecanismo de desarrollo, surgido del mismo tipo de alianza de clase, mecanismo que se caracteriza, por un lado, por el carácter subalterno de la agricultura y por la incapacidad de extender en el Mezzogiorno la base productiva y ocupacional, y, por otro lado, por garantizar la solidez del bloque dominante a través de las ventajas concedidas a un sector particularmente parasitari0 de la burguesía. En la década de 1950 y en 10s primeros años de la siguiente es cuando la burguesía urbana pasa por su perlodo de mayor potencia, mientras que las ciudades meridionales --como veremos más adelantesufren un proceso de crecimiento tumultuoso. Puesto que en este período la especulación edilicia constituye la base del poder económico, 10s principales exponentes del bloque de poder que gobierna las ciudades meridionales están ligados a ella, precisamente. Ya no es la tierra la que otorga poder y beneficios a la clase dominante, sino que el poder y la economia se concentran en las áreas urbanas determinando la consolidación de la burguesia terciaria urbana. Es la $oca de oro para 10s especuladores de la construcción, que acumulan ingentes fortunas de una manera inescrupulosa, <tedificando)> la ciudad meridional; esta capa, junto con otros estratos, sobre todo los propietarios de terrenos aptos para la construcción, es el nuevo protagonista del mapa de poder meridional. Sin embargo, se trata de una fase relativarnente breve, pues la crisis de la csnstrucción privada y 10s cambios que introduce la intervención pública en el Mezzogiorno determinarán? por una parte, la declinación de la fun6. Sobre este tema remitimos al volumen de G. Nottura y E. Publiese, Agricoltara, Mezzogiorno e mercato del lavoro (Bolonia: I1 Mulino, 1975). 7. En 10 que concierne al papel del Mezzogiorno como meta de inversiones, véase Cambios estructura social del Mezzogiorno ción de 10s estratos parasitarios ligados a la renta urbana, y por otra, el surgimiento y el desarrollo de una burguesía definida como <tburguesía de Estadon: ligada --como veremos mejor más adelantea la gestión del gasto público y a la industria del Estado. Y el Mezzogiorno, en cuanto base económica de la intervención estatal, representa una de las cartas mis importantes en el juego de 10s conflictes y mediaciones en el seno del bloque dominante. La cizrdad meridional y la función de la intervención pública Si se tiene presente este cuadro de conjunto se puede intentar analizar el tip0 de cambios que habrán de operarse en la estructura urbana meridional de 10s años cincuenta en adelante. ¿Por qui se desarrolla la ciudad, a quC exigencias responde su crecimiento y, en particular, cua es el papel que desempeña la realidad urbana meridional cuya especificidad implica diferencias no s610 cuantitativas, sino también cualitativas respecto de la central y la septentrional? Mientras en el Norte 10 que atrae a la ciudad grupos de diversa situación social, y en particular proletarios, es el desarrollo industrial, en el Sur esta condición no se cumple, y la continua y creciente presión para abandonar la agricultura que se ejerce sobre las clases subalternas no tiene salida adecuada en el contexto urbano. La fuerza de trabajo que se desplaza del campo a la ciudad no encuentra otro empleo que el precari0 que puede ofrecerle el sector de la construcción (entre 1951 y 1973, a pesar del descens0 del Último período, 10s empleados en este sector pasaron de 359.000 a 724.000) o el parasitari0 propio del sector terciario. En este sentido, la ciudad meridional se erige en el lugar de gestión del excedente de una mano de obra cada vez mis disgregada y presenta -- el ensayo de A. Coiiidh en el volumen colectivo Meridionalismo in crisi (Milán: Angeli, 1967). Cierta utilidad presenta el libro de Ferrari Bravo y Serhi, Stato e sottosviluppo (Milán: Feltrineiii, 1972) y tambien el volumen colectivo a cargo de A. Graziani, Incentivi e investimenti nel Mezzogiorno (Milán: Angeli, 1973). Una síntesis de las poiíticas de inversión y de sus efectos se halla en ei volurnen L'economia del Mezzogiorno, a cargo de A. Del Monte y A. Giannola (Bolonia: I1 Mulino). A. Pugliese ha líevado a cabo un análisis de la evolución cuantitativa y cualitativa de las inversiones en el Mezzogiorno, en aOccupazione e investimenti neíi'agricoltura meridionale neíi'ultirno ventennio),, Sviluppo, 44 (1977). Véase también G. Amato, I1 governo dell'industria in Italia (Bolonia: I1 Mulino, 1972). 8. E. Scdfari - G. Turani, Razza padrona (Milán: Feltrinelii, 1974); y G. GaUi - A. Nannei, I1 Capitalismo assistenziale (Sugarco, 1976). Con distinta orientación, A. Mutti -P. Segatti, La borghesia di stato (Milán, 1977). <<Papers)>: Revista de Socio:Logía todos 10s problemas de la ciudad capitalista sin participar en ninguna de sus ventajas (niveles de renta, ocupación estable y, desde el punto de vista político, formación de una clase obrera fuerte)? Aun cuando no parezca correcto hablar de una <ctipicidad)> de la ciudad meridional, sobre todo si nos referimos a las capitales de provincia, presenta marcados aspectos de anquilosis; la función puede ser agrícola, industrial y de servicio, pero en todo caso la realidad es el predomini0 de una hipótesis de subsistencia y de congestión sin desarroillo.1° Con esto no se pretende decir que en la ciudad meridional no se acumulen actividades -no estamos ante características, por asi decir, itafricanasn-, sino que se trata generalmente de actividades no productivas, alimentadas por canales de un gasto públic0 administrado en formas clientelares, y es así como la estructura tiene como base el parasitismo y la expansión artificial del sector terciari0 y de la especulación edilicia. Debido justamente a la incapacidad de extender en el Sur la base productiva y ocupacional, se trata de garantizar de algún mdo la estabilidad del bloque dominante a través de una gestión política de la disgregación de la masa marginal. Históricamente la ciudad meridional no se ha caracterizado como asiento de localización industrial (salvo alguna excepción como Napolie Teranto), las zonas ccpulpo~ no coinciden con ella. Debido a que desarrollo urbano y desarrollo industrial no se plantean como sinónimos, la transferencia a la ciudad no corresponde a una inserción en actividades productiva~; más bien al contrario, el mismo desarrollo ha trastornado por completo las estructuras artesanales tradicionales que no lograron insertarse en el proceso de descentración productiva, como ocurrió en la Italia central y en la septentrional. Los niveles y la evolución de las tasas de actividad son indicadores útiles del sobredimensionamiento demográfico en la ciudad meridional. En efecto, en la media de las ciudades con mis de 100.000 habitantes del 9. No hay estudios desarrollados sobre el tema de la ciudad y seria inútil buscar una teoria de conjunt0 acerca de esto. En 10s úitimos afios, sin embargo, es de destacar la tendencia a profundizar el anilisis debido a la relevancia cada vez mayor que va asumiendo el fenómeno urbano desde el punto de vista no s610 socio-económico, sino también político. En consecuencia, nos parece útil analizar la ciudad como lugar en donde se reflejan algunos dr: 10s contrastes del sistema capitalista en el sentido en que la misma se presenta como momento no secundari0 en el desarrollo y en la crisis de la sociedad conoemporánea. 10. A. Collidh, <(La citth meridionale,, Mezzogtorno e crisi, a cargo de F. Indovina Angeli (Wn, 1976), con un trabajo de la misma autora; cf. también Sviluppo economico e crescita urbana in Italia (Milán: Angeli, 1968). Cambios estructura social del Mezzogiorno temporánea expansión de grupos de trabajadores improductivos que no pertenecen a la burguesía. La respuesta ha de buscarse en el mecanisrno general de acumulación que caracterizó Italia. Ya hemos visto cómo en el Mezzogiorno, en particular, el crecimiento de una industria de base que no incrementa el empleo, junto con el acusado éxodo del campo, determinaron una grave expulsió~z del sistema productivo de fuerzas de trabajo que se ha tratado de absorber en el sector terciari0 (administración pública) con el doble objetivo de contener las tensiones sociales y procurarse una base de consenso entre 10s pequeños burócratas. Eso es 10 que explica el crecimiento del aparato del Estado, y en ell0 se expresa la precisa voluntad de las fuerzas políticas dominantes de determinar una modiíicación en la estructura social del Mezzogiorno con d desarrollo numérico de estratos que se van agregando al bloque dominante. El mecanismo de desarrollo no garantiza, pues, la absorción de fuema de trabajo, sino que más bien Eavorece su expulsión; pero el resultado de este proceso -1ejos de expresmrse como una contradicciónes funcional para las necesidades de estabilidad político-soci4 del sistema. Las fuerzas de trabajo, expulsadas como consecuencia de la restricción de la base prcl ductiva y de la reestructuración, son reabsorbidas en ocupaciones improductiva~. Favorecidos con un empleo cuyo carácter improductivo son 10s primeros en reconocer, 10s dependientes de 10s aparatos públicos se convierten en base importante de consenso. Favorecidos (con el puesto de trabajo y 10s privilegios al mismo conexos) por 10s estratos dominantes, ocupan por ell0 mismo una posición subalterna en una estructura de poder cuyos sujetos principales 10s utilizan como masa de maniobra y aparato clientelar; pero al mismo tiempo son también ellos sujetos activos de la gestión en la periferia del poder propiamente dicho, en la medida en que, en el nivel local, pueden ejercer control sobre otros estratos subalternos. Estas últimas consideraciones introducen el discurso acerca de las clases subalternas. Su modificación es el reverso de un proceso de desarrollo económico que no se ha producido de modo uniforme en todo el país, y que, por tanto, refleja el papel que desempeña el Mezzogiorno en el desarrollo económico nacional. En términos de las clases sociales en el Mezzogiorno, este proceso ha asistido a: 1) La crisis drástica de las capas medias tradicionales y la proletarización de las capas artesanales y de 10s campesinos. Este proceso de proletarización entra de lleno en un esquema dicotómico de análisis de las clases sociales que distingue, por una parte, concentración capitalista, y por otra parte, <cprivación de 10s medios de producciónn de las pequeñas capas medias. 2) La emergencia de una nueva categoria de proletarios como consecuencia de 10s procesos arriba descritos. 3) La emergencia de nuevos estratos -siempre como consecuencia del <(Papers)>: Revista de Sociologia proceso ya mencionado-- cuya transformación en clase obrera no se realiza, ya sea por motivos de orden social, ya sea de orden económico. A quien considera 10s otros aspectos del problema (la emergencia incluso en el Mezzogiorno de una clase obrera de nuevo tipo, la consolidación de un proletariado de la construcción, y para quien se ocupa de agricultura, un redimensionamiento y al mismo tiempo una reestructuración del proletariado rural) remitimos a un estudio más detallado sobre cambios en la estructura social del Mezzogiorno.19 Aquí nos limitaremos a analizar s610 algunos aspectos relativos al tercer punto, y en la práctica al incremento de la población subsidiada por el incremento de trabajadores adheridos al terciario (administración pública y servicios, además del comercio). En este conjunto, sobre todo en el interior de los empleados públicos, es donde hay que buscar el componente más significativo de la pequeña burguesia meridional. Es justamente la expansión de esta categoria la que explica diversos fenómenos politico-sindicales en el Mezzogiorno. Tanto la expansión de 10s pertenecientes al terciario como el crecimiento de la población subsidiada son expresiones diversas de un proceso Único, cua1 es la ocupación de trabajadores supernumerarios y su absorción en el proceso productivo. Pero su iduencia en 10s respectivos contextos territoriales es diversa. El primero es más propi0 de la ciudad, mientras que el segundo predomina en el campo. Además, el primero crea posiciones profesionales precisas, determinando una modificación notable en la estructura de clase, En decto, el complejo mecanisme de desarrollo capitalista recupera en condición social no proletaria sujetos de extracción proletaria o más a menudo campesina y pequeño-burguesa (artesanos, etc.) colocándolos en actividades no productivas y/o sin utilidad social. Son varios 10s autores que ven en estos nuevos estratos las capas medias propias de esta fase del desarrollo económico. Mucho se puede discutir acerca de la situaci6n de clase de éstos; sin embargo, hay que subrayar la relativa novedad de su expansión. No se trata, como tradicionalmente 10 ha entendido la literatura, de <(capas medias)> formadas por trabajadores independientes generalmente poseedores de medios de producción, artesanos y campesinos, etc., sino predominantemente por trabajadores del aparato burocrático-administrativo. Las capas <(en declinacións de las que habla S. Berger cuando analiza el uso politico de las mi~mas,~' son otras. Éstas están eventudmente en ascenso. 19. E. Pugliese, ctEvoluzione della struttura di classe nel Mezzogiorno,, en AAVV, Investimenti e disoccupazione indotta nel Mezzogiorno (I1 Mulino, en prensa). 20. S. Berger, <(Uso politico e soprawivenza dei ceti in declino,, en AAW. I1 caso italiano, a cargo de Cavazza-Grabard, Garzanti (Mi&, 1974). Cambios estructura social del Mezzogiorno I En realidad, en referencia a la pequeña burguesia meridional hay que destacar vigorosamente que su estructura interna ha cambiado drástica. mente y que también ha cambiado drásticamente la importancia de 10s diversos estratos que la componen. Campesinos medios y artesanos, por una parte, pequeña burguesía empleada, por otra, eran 10s componentes a 10s que se dirigia el partido que mayor hegemonia ha tenido sobre las capas medias, la DC. La capacidad de hegemonia en el campo, garantizada también y sobre todo por la organización colateral en el campo, la ccColdirettin, se realizaba a través de la alusión a la ideologia corporativista propia de las capas no proletarias. Sobre esta misma base se regia la hegemonia sobre otras categoria~ que, aunque menos significativas en el plano politico y sindical, tenian una notable importancia en el Sur, las categorias artesanales. Pero estas categorias no proletarias, justamente dadas las transformaciones que han tenido lugar en la estructura económica y social, son menos importantes. En 10 que toca a 10s campesinos --ya sea por el éxodo y la proletarización, ya sea por otros motivos-, se advierte entre ellos, con toda seguridad, menos cctensión corporativa)>, por asi decirlo. Nótese, entre otras cosas, que este fenómeno ha sido muy bien comprendido por la organización corporativa del campo, la <cColdiretti)>, que en amplias áreas meridionales se presenta cada vez menos con el rostro de quien quiere cctodos propietarios y no todos proletarios)>, y se dispone a desempeñar el papel de gran limosnera, distribuidora de una asistencia volcada cada vez menos a la propiedad y cada vez más al campesino, como persona, como inválido o pensionado. En realidad, si bien no ha habido proletarización en sentido especifico de vastas masas campesinas, 10s que no se han proletarizado continúan en gran medida su existencia en condiciones de pobreza, mantenidos por subsidios y por remesas de familiares emigrados. En 10 que se refiere a la otra componente pequeño-burguesa, 10s artesanos, con las modificaciones de las estructuras del asentamiento, 10s grandes procesos de urbanización, la marginación de áreas de colina y montaña, ha tomad~ su base demográfico-social del asentamiento. Por otro lado, en 10 que concierne al artesanado de producción, de tip0 más tradicional, se ha visto por completo penetrado, aun en las regiones más recónditas del Mezzogiorno, por d mercado de 10s productos de la industria capitalista moderna. En consecuencia, ha sido la evolución del sistema capitalista nacional 10 que ha hundido a la pequeña burguesía productiva. Vale la pena dedicar unas palabras a mostrar la declinación de las capas medias tradicionales y el surgimiento de la {tnueva capa media)>. <(Papers)>: Revista de Sociologia En el capitulo 23 de El Capital, titulado <(La ley general de la acumulación capitalista)>, Marx hace notar que <tal producir la acumulación del capital, la población obrera produce también, en proporciones cada vez mayores, 10s medios para su propio excesa relatiuo. Es ésta una ley de población peculiar del régimen de producción capitalista)>.2' Esto quiere decir que la producción de sobreproducción relativa, de <texceso de proletari~~)>, es un dato inherente al desarrollo capitalista. Lo que caracteriza el modelo de desarrolio de un determinado sistema económico-social moderno es su modo variado de manifestarse, pero sobre todo, para lo que nos concierne, su transformación y reabsorción en formas particulares destinada~ a no ingresar en el ejército obrero activo, y, por tanto, a no expresar por completo su naturaleza proletaria. Los mecanismos de inflación del terciario han de referirse también a esta función. Pero tal vez si se articula el discurso se puede distinguir entre componentes diversos. Por ejemplo, en 10 que concierne al pequeño comercio minorista, de muchas maneras se ha puesto en evidencia que muchos de 10s elementos que le pertenecen constituyen un nuevo modo de expresarse de la superpoblación relativa latente que tradicionalmente era absorbida por la agricultura." Se trata de trabajadores a menudo independientes o colaboradores, <tdispuestos a entrar a formar parte del proletariado de la manufactura)>, es decir, que están en disponibilidad para una ocupación incluso de carácter proletari0 en la industria siempre que se diera la oportunidad de ello. Pero la ampliación del terciario público -en particular 10s empleos en la administración públicaexpresa también la modificación de clase de 10s sectores de la superpoblación relativa y su transferencia de la condición proletaria de hecho (que es la de todo componente de la superpoblación relativa), a una condición particular que, por cierto, no puede ddnirse automáticamente como pequeñoburguesa, pero que tampoc0 se caracteriza ya por un estado socio-económico obrero. El rnismo Marx, en múltiples ocasiones, pus0 ya suficientemente en evidencia este proceso de transformación de una masa proletaria en número excesivo en un estrato de empleado~.~~ Su gravitación en 10s sistemas capitalistas mismos es mis 21. K. Marx, El Capital, vol. I, cap. XXIII (M6xico: Fondo de Cultura Económica, 1968), 5a. ed., p. 534. 22. Este tip0 de modificación de la composición de la SPR ya ha sido puesto en evidencia por algunos autores. Entre otros, por M. Paci, Mercato del lavoro e classi sociali, op. cit., distingue como componente de la SPR a 10s jóvenes escolarizados (diplomados) que desarrollarl actividades precarias. 23. En las luchas de clase en Francia, por ejemplo, Marx observa que el desarroiio de 10s trabajadores improductives, como consecuencia del gasto pirblico, se Cambios estructura social del Mezzogiorno o menos relevante. En Italia es muy notable y se localiza en particular en el Mezzogiorno, 10 que caracteriza la estructura social de la ciudad y acentúa el carácter parasitari0 de la misma. Es estimulante la consideración de A. CollidP cuando habla de estos trabajadores y dice que <(si bien parece correcto poder hablar de subproletariado en referencia a la ciudad meridional, dicho subproletariado no está representado por 10s miles y miles de trabajadores precarios que se esfuerzan de todas las maneras para hallar medios de sostenimiento, sino por 10s miles de reclutados en el empleo público, que no tienen tareas precisas, son marcadamente subutilizados [. . .] y tienen un salari0 mensual estable)>.24 S610 puede compartirse este juicio de A. Collida si se tiene presente el carácter polémico y el papel politico que muy a menudo estos estratos han terminado por obtener. Pero no parece absolutamente correcto, en cambio, usar el término subproletariado en el plano analítico. Hay que decir que esta nueva capa de consenso no tiene tampoc0 la función de la pequeña burguesia tradicional meridional que Gramsci iluminara con sus análisis. Justamente en tanto urbanizada, no puede desempeñar el papel de bisagra respecto de 10s estratos subalternos de 10s campesinos. La pequeña burguesía pública, o mejor, las capas de empleados de las dependencias de 10s entes públicos o parapúblicos, representan sobre todo en la ciudad meridional una de las tantas componentes particulares en las que se expresan las capas subalternas incapaces de hallar un momento de inclusión. Pero a esta altura se impone una consideración más. Ante todo, habría que analizar más detalladamente la composición de clase de 10s funcionarios públicos. Vale preguntarse a qué clase pertenecen 10s ctreclutados del empleo pública)>, 10s subproletarios de 10s que habla Ada CollidP. Si 10s une la ideologia corporativista, tambiétl es cierto que el respectivo comportamiento social y politico es muy diferente, 10 que depende de varios factores, entre 10s cuales es importante la historia politico-sindical del contexto en el que se encuentran. En otros términos, si el particularismo pequeñoburgués del Mezzogiorno trasciende 10s limites de la pequeña burguesía y el corporativismo se vuelve el elemento de mayor preocupación respecto de la vida politico-sindical de la ciudad, también es cierto que en algunas cirdebe a que la burguesía ctopone una parte de 10s proletarios a otra)>, ya que ella no lleva <(la' camisa del obrero,. Y en El 18 Bramaria se vincula la expansión de la burocracia al proceso de ueación de un exceso de fuena de trabajo, puesto que ésta busca empleo en el Estado y provoca la formación de aquélia. Véase K. Mam, El 18 Brumario de Luis Bonaparte y Las luchas de clase en Francia, passim. 24. A. Coiiidh, <(La citth meridionale,, op. cit., pp. 60-62. <<Papers)>: Revista de Sociologia 1 cunstancias (como es el caso de Nápoles en 1975-1976), estos mismos estratos logran liberarse y participar en un proceso de renovación que tiene como primer protagonista a la clase obrera, el proletariado industrial. Es cierto que este fenómeno del aumento del empleo público no es sólo un hecho urbano, pero, como es obvio, interesa particularmente a las ciudades, ya que es en la ciudad donde se concentran las estructuras institucionales y las oficinas que absorben a estos trabajadores. No obstante, estos incrementos de ocupación estable, más o menos bien retribuida, no son capaces, como hemos visto, de llevar las tasas de actividad a niveles decentes. En el campo las tasas de actividad no son más elevadas, pero al nivel de empleo hay que unir la característica de éste. Por un lado, la precariedad ocupacional, y por otro lado, la multiplicidad de rentas más o menos modesta~ provenientes de diversas fuentes, son las características de la familia rural meridional. Puesto que 10s distintos conceptos del ingreso, la renta que percibe cada miembro de la familia, corresponden a diversas condiciones sociales (campesino, pensionado, receptor de remesas, obrero de la construcción, etc.), la situación de clase de muchos núcleos familiares es extremadamente compleja. Esto vale para todas las áreas agrícolas, pero en las más pobres, en las zonas del interior, 10s réditos derivados de subsidios y pensiones adquieren una importancia particular. Cabezas de familia, cultivadores directos, <tinválidos~> o cuarentones en perfecto estado de salud, arrendatarios de pequeiiisimas propiedades que no darian para vivir ni siquiera un mes, administran una renta familiar cuyo principal componente es el que proviene de las pensiones; es asi como encontramos familias que como campesinas se dasificarían como campesinos pobres, pero cuyo nivel de vida est6 muy por encima del de éstos. Y el análisis de clase vuelve a complicarse si se considera el modo en que esta renta se produce, si se considera cu61 es la posición de 10s receptores de subsidios y de pensiones en las relaciones de producción. A menudo estos casos son representativos de la realidad de las clases subalternas en las áreas rurales internas del Mezzogiorno. Es evidente que ya no es la tierra la base estructural del poder. En efecto, la gestión en escala local de las migajas del gasto público ha tonlado su lugar. Pero este proceso se ha visto acompañado de una limitación relativa de la induencia social de todas las clases que se localizan territorialmente en estas áreas, respecto de las cuales se puede hablar de subordinación y marginación generales. En resumen, es verdad que no sólo 10s campesinos pobres y 10s proletarios de estas zonas cstán particularmente marginados --es decir, que tienen escasa capa~i~dad para incidir en las opciones que les conciernen, para controlar su suerte-, sino que la totalidad del poder de conjunt0 Cambios estructura social del Mezzogiorno que se cuenta en estas áreas --en comparación al resto del Mezzogiorno y al sistema socio-económico nacionales más modesta. Para 10s mecanismos de consenso electoral, estas zonas y la inmensa base de población subsidiada que en ellas residen, revisten una enorme importancia, pero su función no trasciende demasiado este ni~e1.~' El desplazamiento.de1 eje politico a la ciudad, a la sede física de las instituciones, es mucho mis marcado que en ningún momento anterior del Mezzogiorno. Si la actividad terciaria es la dominante, si la gestión del gasto públic0 y la administración del Estado son la base de la economia, es comprensible que la <ccuestiÓn meridional)> vaya dejando de ser una cuestión agraria para convertirse cada vez más clecididamente en acuestión urbanaa. Istituto di Sociologia Facoltii di Lettere Universiti degli Studi di Salerno Via Irno Salerno Italia 25. El problema de la marginación y de la pérdida de poder tarnbién se hace sentir en otros estratos sociales; pensemos, por ejemplo, en la pequeña burguesía empleada, que, respecto de la capacidad y de la función de opresión social y económica del proletariado que uns vez había tenido, ve su poder a nivel local extremadamente redimensionado. Es interesante recordar una polémlca que tuvo lugar en 10s comienzos de la década de 1960 entre Wright Miiis y Parsons acerca de la cuestión de la ctsurnacero), del poder. Wright Miiis sostenia que la sumatona de las relaciones de poder es siempre cero, es decir, que <to cuento mis yo o cuentas mis tú)>. Parsons, en cambio, sostenia 10 contrario, a saber, que la sociedad progresaba en articulación, que se creaban nuevas funciones, nuevos espacios y, por tanto, aumentaba la cantidad total de poder de gestión y, como es evidente, había mis poder para todos. En realidad, esta segunda interpretación, que en términos de clase no es correcta, puede utilizarse, sin embargo, en el nivel del análisis territorial. T. Parsons, <ton the concept of political powers, Class, Status and Power, a cargo de R. Bendii y S. M. Lipset (Nueva York: Free Press, 1966).