La configuración de la imagen de la "Decadencia Española" en los siglos XIX y XX
Abstract
El autor analiza las interpretaciones historiográficas sobre el tema de la "decadencia" española, desde las aportaciones de los políticos y eruditos liberales del siglo XIX hasta los posicionamientos de la historiografía posterior a la Guerra Civil de 1936-39, anteriores a la irrupción de la historia económica y social de las últimas décadas.
Full text
MANUSCRITS, n" 1, Enero 1993, págs. 183-214 LA CONFIGURACION DE LA IMAGEN DE LA "DECADENCIA ES PAN OLA^^ EN LOS SIGLOS XIX Y XX (de la "historia filosófica" a la historiografía profesional). Gonzalo Pasamar Alzuria 1. Introducción. Cuando se observan las vicisitudes de la historiografía española durante los siglos XIX y XX, antes de la irrupción de la Historia económica y social a partir de los años sesenta, salta a la vista la presencia de marcadas líneas de continuidad en sus estructuras corporativas y profesionales, que pasan incluso por encima de acontecimientos como la Guerra Civil. En realidad, no es éste un fenómeno peculiar de la historia de la historiografía española. Más bien, lo que ha resultado una peculiaridad en Europa es el que haya sucedido justamente lo contrario. Los procesos de aparición de la historiografía profesional en el siglo XIX no son reductibles a un patrón único. La formación de la disciplina histórica en el mundo alemán del pasado siglo fue tan pionera y universitaria como profesionalmente rígida y burocrática.(i) En cambio, en el caso inglés, la vieja concepción de la historiografía como parte de la retórica parlamentaria y como substrato de las Ciencias morales y políticas (la "interpretación Whig de la historia") se perpetuó de tal modo en el siglo XIX que fueron los primeros historiadores profesionales, a finales de la centuria, quienes fomentaron el gusto por l.- Vid. Fritz K. RINGER, The Decline of (he German Mandarins. The German Academic Community, 1890-1933, Cambridge, Massachusetts, Harvard U.P., 1969, PP. 81-127.
184 G. PASAMAR AUURIA las academias y asociaciones.(z) Si de los países latinos se trata, el mundo de las academias, como vehículo decisivo para la formación de la cultura burguesa, ha precedido muy claramente al de la historiografía profesional y universitaria. En España concretamente, la Real Academia de la Historia, lejos de ser una mera institución "honorífica" durante el período canovista y las dos primeras décadas del XX, fue uno de los marcos que ayudaron a recorrer los primeros pasos a la historiografía profesional. De hecho, en nuestro país, casi hasta finales del pasado siglo, no ha sido la universidad la que ha colaborado a la extinción de la llamada "historia filosófica" o "filosofía de la historia" y al alumbramiento de la historiografía como disciplina, sino la Real Academia de la Historia y el mundo de los eruditos profesionales. El surgimiento de la historiografía profesional y universitaria española a comienzos del siglo XX estuvo preparado por la actividad de la erudición profesional cuyos usos se habían convertido en las normas historiográficas por excelencia de la Academia de la Historia durante la etapa canovista. Así la historiografía profesional española ha nacido sin apenas rupturas y sin ningún enfrentamiento importante entre "escuelas".(s) La formación y consolidación de la imagen historiográfica de la "Decadencia española", como la de otros importantes temas de la historiografía moderna del período anterior a los años del franquismo (la imagen de América, el "Austracismo", o el "Despotismo ilustrado"), teniendo un indiscutible valor en los discursos nacionalistas conservador y republicano, responde además al esquema antes aludido, a la "via española" de la profesionalización historiográfica. Y justamente ambos factores, su valor nacionalista y su peculiar soporte historiográfico, '.- Vid. Doris S. GOLDSTEIN, "The Organizational Development oof the British Historical Profession, 1884-1921" en Bulletin of the Institut of Historical Research, núm. 132, nov. 1982, pp. 180-193. 3.- Véase Gonzalo PASAMAR ALZURIA e Ignacio PEIRO MARTIN, "La 'vía española' hacia la profesionalización historiográfica" en Studium. Geografía. Historia. Arte. Filosofía. Colegio Universitario de Teruel, núm. 3, 1991, pp. 135162; de los mismos autores, "Los inicios de la profesionalización historiográfica en España (Regeneracionismo y positivismo)" en Historiografía y práctica social en España. Prensas Universitarias de Zaragoza, 1986, pp. 1-41. La aseveración de Paloma CIRUJANO MARIN et alii de que en el siglo pasado la Real Academia de la Historia era sólo un "título honorífico para cerrar el ciclo profesional de una persona", y se trató de una institución que pronto se anquilosaría, no responde, desde nuestro punto de vista, a la realidad de los hechos (Ref. Historiografía y nacionalismo español, 1834-1868, Madrid, Centro de Estudios Históricos, C.S.I.C., 1985, PP. 42-44).
LA CONFIGURACION DE LA ... 185 explican que la imagen "tradicional" de la Decadencia se haya perpetuado hasta los años de la posguerra española y sólo en las últimas décadas haya quedado relativizada y situada en su contexto de análisis regional. En este artículo queremos aproximamos a algunas de las claves y características de ese fenómeno de consolidación historiográfica que abarca desde mediados del siglo pasado hasta mediados del siglo presente.(4> 2. La primera imagen de la Decadencia y sus raíces "filosóficas". El problema de la "Decadencia española" como cuestión fundamental de la Edad moderna comenzó siendo incorporado en la cultura política e historiográfica del liberalismo español en los años centrales del XIX a través de la llamada "historia filosófica". Cuando en vísperas de la Revolución de 1854, el joven Antonio Cánovas del Castillo, entonces periodista y "estudiante de leyes", publicó su Historia de la Decadencia de España desde Felipe III hasta Carlos II, no pretendía algo inusual. Deseaba relatar el comportamiento de los Monarcas del XVII y de sus validos frente a un problema susceptible de ser analizado filosóficamente como la "decadencia de los imperios" y del Imperio español en concreto. Haciendo referencia a los primeros Austrias en la "Introducción" y convirtiéndolos en materia de reflexión sobre "la naturaleza humana", el joven Cánovas señalaría que "hay afectacion ó ignorancia en las modernas escuelas, que dadas á explicar faltas ó crímenes políticos y á inquirir las razonesfilosóficas con que se cometieron, cierran los ojos de espanto y otra cosa no ven ni examinan en los de Felipe 11 que no sea su ejecucion (...) (pero) en Felipe 11, como en los héroes romanos, el pensamiento y la creencia eran todo; nada los sentimientos y pasiones dulces del alma; y tal era la causa de sus rigores".(s> 4 .- Ha de advertirse que el presente artículo no es un examen de la idea general de "decadencia" como problema de la cultura española. Esto no sólo rebasaría las posibilidades de un artículo, sino el campo de análisis de un solo investigador. Pretendemos una aproximación a las claves políticas, socio-profesionales e interpretativas de la formación y consolidación de la categoría historiográfica de la "Decadencia española" durante la segunda mitad del XIX y primeras décadas del XX. '.- A. CANOVAS DEL CASTILLO, Historia de la Decadencia de España desde Felipe III hasta Carlos II, Madrid, J. Ruiz Editor, 1910 (1" d. 1854), pp. 8-9 (la cursiva es nuestra; G.P.). A lo largo de este artículo hemos mantenido los signos de puntuación de la época en los textos que aportamos.
186 G. PASAMAR ALZURIA La historiografía liberal de los políticos y eruditos de mediados del XIX, contemporáneos del proceso de las revoluciones burguesas, creía posible la compatibilidad entre una Historia, considerada una "ciencia del hombre" en el sentido dieciochista de la expresión, que se interrogase por los grandes procesos constitucionales, y al mismo tiempo una historiografía que fuese narrativa, documentaria y, a ser posible, capaz de deleitar al modo de la novela histórica. En realidad, las primeras soluciones en este tímido proceso de configuración de la disciplina de la historiografía en los países latinos no habían procedido de los autores españoles, sino de los liberales franceses. En la Francia de la Monarquía de Julio (1830-1848) se consideraba que la "Histoire philosophique", en su estricta vertiente conjetural, debía recabar las debidas atenciones oficiales en la Academie des Sciences morales et politiques, en cuanto sección especial y al mismo tiempo inspiradora de éstas. Como ha señalado Yvonne Knibiehler, la "histoire philosophique", dominio académico delimitado y matriz de las Ciencias morales y políticas, se había distanciado de la vieja "histoire raisonnée" aunque conservase algunas de sus características: era eurocéntrica, nacional, le interesaba especialmente la Edad media, los siglos XVI y XVII y la Revolución, las instituciones y las formas de gobierno; y se creía capaz de combinar el providencialismo, la idea de progreso y la Historia considerada como ciencia de "leyesM.(6) Al mismo tiempo, también durante los años del orleanismo fueron alumbradas las primeras soluciones metodológicas para la Historia general. "Eclécticas", como las anteriores, terminarían traspasando los Pirineos y convirtiéndose en modelos para la composición de las primeras historias nacionales españolas, y para abordar en concreto la de los siglos XVI y XVII. Como insistió Augustin Thierry, el más inquieto de los historiadores franceses por los problemas de la "escritura de la historia", el historiador debía guiarse por la narración "agotando los textos, uniendo los detalles dispersos, recogiendo hasta los menores indicios de hechos o de caracteres"; y al mismo tiempo ser capaz de suministar una "teoría de la historia de FranciaU.(7) 6.- Vid. Yvonne KNIBIEHLER, Naissance desdes sciences humaines: Mignet et l'histoire philosophique au XIX siecle, Paris, Flammarion, 1973, pp. 343-345. 7.- Vid., Rulon N. SMITHSON, Augustin Thierry. Social and Political Conscioussness in the Evolution of a Historical Method, Geneve, Librairie Droz (1972), pp. 81-9 1,211,225-226; Lionel GOSSMAN, "Augustin Thierry and Liberal Histonography" en History and Theory, Vol. XV, núm. 3, 1976, pp. 37-61.
LA CONFIGURACION DE LA ... 187 Este ideal, aplicado al caso español, comenzó siendo atendido durante los años de la Unión liberal (1857 y siguientes), que a todos los efectos se pueden considerar como el período en el que se inicia la construcción de una imagen nacional de la historia de España (8) y se inaugura un lento proceso de desarrollo de la erudición profesional, bajo los auspicios de las Academias (la de la Historia y la de Ciencias morales y políticas), que se verá claramente reforzado en los años de la restauración canovista,(9) y habrá servido para conformar la imagen "académica" de la Historia moderna española. Durante los años cincuenta y sesenta se consolidó una primera imagen de la "Decadencia española"; una visión aún "política" en el sentido "filosófico" de la expresión, pero actualizada por las nacientes necesidades narrativas, documentarias y nacionalistas. La Historia general de España de Modesto Lafuente, inspirada en las concepciones metodológicas "eclécticas" de Augustin Thierry,(io) comenzó a matizar una opinión arraigada entre políticos y eruditos liberales, expuesta por ejemplo en estos términos "filosóficos" por Antonio Benavides en la Academia de Ciencias Morales y Políticas (1866): "(la historia de los Austrias) no puede considerarse sino como un paréntesis '.- Vid. J.M. JOVER ZAMORA, "Prólogo" a la "Era isabelina y el Sexenio democrático (1834-1864)" en Ramón MENENDEZ PIDAL (fund.), Historia de Españu, Tomo XXXIV, Madrid, Espasa-Calpe, 1981, pp. XC-XCIV; L.J. ABELLAN, Historia crítica del pensamiento español, Tomo IV, Liberalismo y romanticismo (1808-1874), Madrid, Espasa-Calpe, 1984, pp. 654-661. '.- Véase una primera aproximación a este fenómeno, que se inicia con la fundación de la Escuela Superior de Diplomática (1856) y del Cuerpo de Archiveros-bibliotecarios (1858), en G. PASAMAR e 1. PEIRO, "La 'vía española' hacia la profesionalización histórica", op.cit.; y de los mismos autores, Eruditos profesionales e historiadores académicos en la Espafia del XIX. La Escuela Superior de Diplomática (trabajo inédito). lo.- Suscribiendo a A. THIERRY, escribía Modesto LAFUENTE en el "Prólogo" de su Historia general de España: " 'esta forma enteramente filosófica tiene los mismos defectos que la forma absolutamente literaria del penúltimo período'. Estoy de acuerdo con esta última observación. La historia descriptiva, en que no ha tenido compeidor Mr. de Barante, y la historia puramente filosófica, al frente de cuya escuela marcha el ilustre Hegel, la una desatendiendo á la especie por ocuparse del individuo, la otra haciendo olvidar al individuo por ocuparse toda de la especie, tienen inconvenientes igualmente graves. Pienso que el lector desea que se le den á conocer ambas cosas, y el acierto estaría en maridar en lo posible ambos sistemas" (Historia general de España desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, Tomo 1, Madrid, Establecimiento Tipográfico de Mellado, MDCCCL, pp. XXII-XXIII).
188 G. PASAMAR ALZURIA en nuestros anales (...) porque, olvidadas de todo punto las artes pacíficas de gobernar, el Imperio llevaba en su seno el gérmen de muerte, marcando su decadencia ya en los momentos mismos de su mayor grandeza" .(ll) En realidad, a partir de la Historia general de España de Modesto Lafuente y de los años en que la publicó, con el proceso de consolidación de la historiografía de la Academia y de historiografía profesional más tarde, se iniciaría una paulatina matización y relativización de esta clase de juicios acerca de los Austrias que, sin llegar completamente a la apología, iría constituyendo una visión más indulgente y amable, a la vez que se desarrollaría el nacionalismo español. En la obra del mencionado autor, el fenómeno aludido apenas si se había iniciado. Efectivamente, para éste los dos primeros Austrias merecerían la "admiración", pero no el "entusiasmo". El segundo de ellos, particularmente, fue un monarca "español", pero "dejó á sus sucesores una España gigante (...) un gigante extenuado y vulnerable, y aquel aparente engrandecimiento encerraba el gérmen de la decadenciaU.(i2) Por su parte, los reinados de los Austrias del siglo XVII no sólo eran apreciados negativamente, sin concesión alguna, sino además comparados en términos "filosóficos" con la habilidad política y militar del monarca francés que habría relevado a los Habsburgos en el papel de "aspirante á la dominación universal de Europa": "Las sociedades políticas -apuntaba Modesto Lafuente en tono "filosófico"- buscan su equilibrio como los cuerpos fluidos; y la necesidad y conveniencia del equilibrio europeo, sistema nacido en el siglo XVI, para atajar la desmedida preponderancia de un monarca español, produce á su vez que España en el siglo XVII, reducida á la mayor impotencia 'l.- Antonio BENAVIDES, Discurso leído en la Junta Pública del día 10 de Junio de 1866, en Memorias de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Tomo 11, Madrid, Imp. nacional, 1867, p. 62. Esta valoración de los Austrias es característica de la historiografía de mediados del XIX (ref. P. CIRUJANO MARIN et alii, Historiografía y nacionalismo español, op.cit., pp. 95-97); CANOVAS DEL CASTILLO en su Historia de la Decadencia (1854) manejaba esta imagen que presenta en el siglo XVI los "gérmenes de corrupción" que provocaron la "decadencia" en el siguiente siglo (vid. E. YLLAN CALDERON, Cdnovas del Castillo, entre la Historia y la Política, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1985, pp. 37-45). 12.- Modesto LAFUENTE, "Discurso preliminar" en Historia general de España, op.cit., pp. 133-160.
LA CONFIGURACION DE LA ... 189 encuentre naciones que se interesen en defender lo que aún le resta de sus anteriores dominios".(i 3) 3. La conjunción en torno a la erudición académica y los argumentos del nacionalismo espanol. Desde los años de la monarquía isabelina y durante las primeras décadas de la Restauración, fueron dibujados los primeros trazos del Austracismo y de la historia literaria moderna española. Un proceso en el que no hubo prisa alguna en llegar a la redacción de obras de síntesis, que únicamente comenzarían a editarse en la época de entreguerras ante las necesidades de la historiografía profesional y universitaria. El resultado de esta ejecutoria fue una visión de la Decadencia mucho más matizada y delimitada que la propiamente decimonónica, así como una relativa revalorización de los Austria, con unas raíces ideológicas perfectamente ancladas en el nacionalismo español tanto conservador como republicano. La Academia de la Historia, como principal protagonista, nunca fue considerada un "gremio de historiadores", sino algo más trascendental: la institución responsable de orientar el proceso de construcción de la "historia nacionalU.(i4) A partir de los años sesenta en los que comenzó a desarrollarse la erudición profesional y los más importantes miembros del Cuerpo de Archiveros se fueron haciendo cargo de las tareas burocráticas de aquella corporación, la importancia de la Academia estuvo relacionada con la creencia de que una Historia general de España sólo sería posible gracias a la reunión de especialistas y a una paciente y prolongada labor de acopio de materiales.(is) Más 13.- Modesto LAFUENTE, "España en el siglo XVII" en op.cit., Tomo IX, Madrid (1862), pp. 216-217. 14.- Vid. G. PASAMAR e 1. PEIRO, "La 'vía española' hacia la profesionalización historiográfica", op.cit., pp. 148 y SS.; y Eruditos profesionales e historiadores académicos, op.cit., Cap. IV. 15.- Como escribió Marcelino MENENDEZ y PELAYO en la Contestación al Discurso de entrada en la Real Academia de la Historia de Antonio RODRIGUEZ VILLA, miembro del Cuerpo de Archiveros y profesor de la Escuela Superior de Diplomática: "Para repetir las sabidas vulgaridades sobre la Edad Media, sobre los bárbaros y el feudalismo, sobre la Reforma y la Revolución francesa, no vale la pena tomar la pluma en la mano (...) Investigadores históricos puede y deber haber siempre en una nación; grandes historiadores los habrá cuando Dios sea servido concedérselos. Pero en aquello que la previsión humana puede alcanzar es claro que el único medio de acelerar la aparición del genio de la Historia y de aguardar con más paciencia su venida, será irle preparando y desbastando los materiales de
190 G. PASAMAR ALZURIA allá e incluso por encima del papel de promoción cultural de dicha institución, lo que confería calidad e importancia al "académico" era el hecho que por su profesión o afición hubiese llegado a convertirse en un "experto" en determinados temas históricos, preferentemente especiales; el que cultivase la erudición histórica con las debidas garantías metódicas. De ese modo los más importantes géneros o temas históricos de la Academia de la Historia y, secundariamente, de la de Ciencias Morales y Políticas, serían impulsados por políticos y otros profesionales, como archiveros, abogados y militares, con la convicción de que se trataba de reunir los materiales necesarios para "ilustrar la historia nacional". La historia política, la historia naval, la geografía política, el "arabismo", la arqueología o historia literaria, en la Academia de la Historia, y la historia económica y de las "instituciones sociales", en la de Ciencias Morales y Políticas, llegarían a ser los dominios historiográficos por excelencia a finales del siglo pasado.(ió) Fue la conjunción de algunos de estos temas académicos la que sirvió para construir las bases y la historiografía sobre los siglos XVI y XVII. Naturalmente, el proceso tuvo numerosas limitaciones, las propias del marco oligárquico y de la cultura de las academias: la tradición retórica de la historiografía, la práctica inexistencia de monografías locales de carácter científico, el carácter nacionalista y "político" de dicha historiografía (interesada por la "gran política") o su visión de la sociedad desde el prisma de las categorías morales de la clase media (los "vicios" y las "virtudes" sociales). En la época de entreguerras los historiadores profesionales consideraron que poco se había hecho. En 1924, en un repaso de las ideas sobre la Decadencia Pedro Sáinz Rodríguez aludiría a las limitaciones del proceso de renovación historiográfica.(i7) Y en 1930, en el comentario historiográfico publicado en la Revue de Synthese Historique, Deleito obra, y darle así allanada la mitad de su camino. ,(Contestación al Discurso de entrada en la Real Academia de la Historia de Antonio Rodríguez Villa el día 29 de octubre de 1893, Madrid, Imp. Fortanet, 1893, pp. 106-107) 16.- Véanse el significado y características de los dominios de la Academia de la Historia en G. PASAMAR e 1. PEIRO, "La 'vía española' hacia la profesionalización.. .", pp. 148161 ; y Eruditos profesionales e historiadores académicos.. ., Capts. 111-VI. 17.- Se refería, en concreto, a que la "historia económica de nuestro siglo de oro", al igual que la "historia de la cultura y de las ideas" presentaban un "aspecto fragmentario". Vid. La evolución de las ideas sobre la Decadencia espatiola. Discurso leído en la inauguración del curso académico de 1924 6 1925, Madrid, Ed. Atlántida (no consta fecha de ed.), pp. 10-12.
LA CONFIGURACION DE LA ... 191 Piñuela sólo consideró dignas de mencionar cinco obras sobre el período "austríaco" .(is) Desde prácticamente la fundación de la Academia de Ciencias Morales y Políticas (1857) fue manifiesto el interés de la corporación por la historia económica (y por la "económica política") de los siglos XVI y XVII. Manuel Colmeiro se encargó en un principio de atenderlo.(ls) En su Biblioteca de economistas españoles de los siglos XVI, XVII y XVIII y en el Tomo 11 de la Historia de la economía política en España (1863), presentó, a dos generaciones de políticos y eruditos, algunos de los argumentos morales y políticos de la "Decadencia" y las ideas básicas para comprender la historia económica moderna, sólo lentamente puestas en entredicho durante las primeras décadas de nuestro siglo. Una visión que aún hundía sus raíces en la "historia filosófica", pero justificada como "acopio de materiales" para "labrar el edificio de la historia de la economía política entre nosotros". Así Colmeiro reunió los argumentos básicos sobre ese aspecto particular: "progresiva decadencia de nuestra agricultura durante la casa de Austria", de la que "dan sobrado testimonio (...) los cuadernos de Cortes, las reales pragmáticas y los libros de nuestros políticos"; "rápida declinación de nuestras fábricas" desde mediados del siglo XVI; especial importancia al factor de la expulsión de los moriscos, caracterizados éstos por "hábitos de templanza, sosiego, laboriosidad y economía" que 18.- Algunas de ellas serán objeto de posterior atención. Citamos por orden cronológico los datos bibliográficos completos: G. MAURA y GAMAZO, Carlos II y su Corte. Ensayo de reconstruccibn biogrbfica, 2 Tomos, Madrid, Librería de F. Beltrán, 1911; J. JUDERIAS, España en tiempos de Carlos 11 El Hechizado, Madrid, Tip. de la "Revista de Archivos Bibliotecas y Museos", 1912; E. IBARRA, España bajo los Austrias, Barcelona, Labor, 1927; M. HERRERO GARCIA, Ideales de los españoles en el siglo XVII, Madrid, Talleres Voluntad, 1928; J. DELEITO PIÑUELA, El declinar de la monarquía española, Madrid, Espasa-Calpe, 1929 (ref. J. DELEITO PIÑUELA, "Quelques donnés sur l'historiographie en Espagne de 1900 h 1930 du point de vue de la Synthkse" en Revue de Synthese Historique, Dk. 1930, p. 48). 19.- En el acta de 1867 de las Memorias de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, haciendo un repaso de los primeros años sesenta, se indica que el autor dio lectura en diferentes sesiones a algunos capítulos de su obra "entonces aún inédita, y que después ha visto la luz con el titulo de historia de la economía política en España" (Memorias, vol. 11, 1867, pp. 54-55).
198 G. PASAMAR ALZURIA español por parte de políticos e intelectuales, la traducción en términos culturales del proceso de conversión de España en nación periférica y la percepción de la crisis del sistema restauracionista. Así el tema de la "Decadencia española", en cuanto obligado asunto de teoría social y cultural, no sólo no menguó nunca su interés durante los años aludidos, sino todo lo contrario. Durante las últimas décadas del XIX surgió toda una publicística sobre la "psicología nacional" que no sólo manejaba los argumentos tradicionalmente filosóficos y políticos sobre la Decadencia, sino que consideraba en el caso español la verificación de leyes psicológicas y sociológicas. Estamos ante una literatura que ayudó al pensamiento positivista a introducirse en España. Algunos fragmentos de la History of Civilization in England (1856-61) de Henri Th. Buckle -los referidos a la España moderna-, traducidos tempranamente en 1861, ayudaron posteriormente a construir los argumentos: "la historia de las causas de la decadencia de España se verá demasiado clara para que el error tenga cabida, si se estudia desde el punto de vista de los principios generales que yo he sentado, principios que se encontrarán á su turno confirmados por la luz que arrojan sobre este asunto instructivo al par que triste (...) Trabajo inútil y pesado sería referir las pérdidas y desastres de España durante el siglo XVII. La causa inmediata de estos acontecimientos fué sin duda el mal gobierno y la torpeza de los directores; pero el motivo real y escitante (sic.) que mas influyó en la marcha de los negocios, fue el espíritu leal y obediente que dominaba en la masa del pueblo, y que le arrastra á someterse á lo que cualquiera otro pais hubiera despreciado (...). La influencia progresiva de la iglesia española fué la primera y más clara consecuencia de la decadente energía del gobierno español. Porque siendo la lealtad y la superstición los componentes del carácter nacional (...) era de esperar que (...) un principio ayudara al otro1'.(38) 38.- Enrique Tomás BUCKLE, Historia de la civilización en España por ... Capítulo primero del segundo tomo de la Historia de la civilización en Inglaterra, trad. F. G. y T., Londres, Imp. de Levey, Robson y Franklin, 1861, pp. 11 y 52-53.
LA CONFIGURACION DE LA ... 199 A esta clase de argumentos fueron especialmente proclives los sectores intelectuales republicanos "castelarianos", quienes siempre hicieron hincapié en un nacionalismo español de carácter liberal, apoyado en la idea de la esencialidad democrática española y compatible con pronunciamientos más amplios sobre aspiraciones de tipo "europeísta".(39) Manuel Pedregal y Cañedo, ex-ministro bajo la presidencia de Pi y Margall y de Castelar, embarcado en el proceso de fundación de la Institución Libre de Enseñanza en 1876, impartiría conferencias y escribiría unos Estudios sobre el engrandecimiento y la decadencia de Espuria (1878). La obra era una exposición de la visión liberal de la Historia de España como cualquier otra, emparentada con la "historia filosófica". Sin embargo, este "antecedente regeneracionista" constituía al mismo tiempo un escrito canalizador de las influencias de la Sociología donde se insistía en uno de los "locus clasicus" del krausismo: la primacía de la ética personal compatible con el "organismo social"; la importancia de la libertad individual inscrita en una concepción armónica de la sociedad; la aceptación de la Sociología positivista en sus caractéristicas formales, aunque no en su significado filosófico y político.(40) El diagnóstico sobre la "decadencia de España" en la Edad moderna se centraba justamente en ese factor psicológico y sociológico del sofocamiento de la libertad individual, clave de la "psicología nacional": "Con razón dice un sabio contemporáneo que las propiedades de las unidades determinan las propiedades del conjunto, de donde infiere que necesariamente ha de existir una ciencia social que se ocupe de las relaciones recíprocas entre la unidad humana y la sociedad. -H. Spencer, The Study of Socio1ogy.- Existe indudablemente esa ciencia, porque el génio, el carácter, las tendencias de cada pueblo son una reproducción de las cualidades y defectos que dominan en el indivíduo, y á su vez reacciona la sociedad, que anuda los eslabones de la tradición, sobre el indivíduo (...) La historia de España confirma esta verdad con pruebas irrefrenables. Levantóse un poder despótico sobre las ruinas de las libertades municipales, bastardeando la augusta majestad de 39.- Vid. los argumentos del nacionalismo castelariano y "poscastelariano" en A. de BLAS GUERRERO, Tradición republicana y nacionalismo español, Madrid, Taurus, 1991, pp. 75-86. 40.- Vid. E. DIAZ, La filosofía social del Krausismo español, Madrid, EDICUSA, 1973, pp. 48-67 y 226-245.
200 G. PASAMAR ALZLTRIA las Córtes, que á la postre dejaron de ser una institución política. Ese poder se alió con la teocracia, que subyugó el pensamiento humano entre las tinieblas de la intolerancia religiosa (...) en la sociedad imperaba sin réplica ni protesta la teocracia; en el Estado no había más autoridad que la del monarca; habíase borrado de la conciencia pública la idea de libertad (...) De la misma manera que llegamos en el período de decadencia hasta el último escalón del abatimiento (...), así también, para reconquistar nuestra posición, la que de hecho nos corresponde en el concierto de las naciones, hemos menester de levantar el edificio de nuestra regeneración".(41) Esta clase de obras de "psicología histórica" y de pretensiones regeneracionistas, con el paso del tiempo y la crisis de fin de siglo se convertirían en la base del género ensayístico. Dieron lugar, como indicaba Pedro Sáinz Rodríguez, a un doble tipo de producción bibliográfica en el marco de la "literatura del desastre": "libros que en rigor son tratados sobre psicología del pueblo español( ...)( tipo Idearium de Ganivet, o los ensayos En torno al casticismo, de Unamuno), y obras que contienen un programa político en las cuales la cuestión histórica no es más que un precedente para llegar a él (por ejemplo, los libros de Costa y Macías Picavea)".(42) El punto de referencia nacionalista de esta literatura, allanado por la influencia de autores como Renan, Taine o Fichte, estaba situado en una dimensión más amplia como la del problema de la "decadencia de las naciones latinas" y del "latinismo". Polémica ésta de múltiples repercusiones que, surgida a partir de la derrota francesa de 1870 y jalonada por la derrota italiana de Adua (1896) y el Desastre del 98 en España, tuvo un carácter europeo, llegó a atravesar el Atlántico, y fue piedra de toque para la reflexión intelectual y para la definición nacionalista. El interés por las "causas de la decadencia de las naciones latinas" o la apelación a las fuerzas de la "raza latina" se complementó con la definición nacional y ayudó al surgimiento de auténticas teorías sobre la Decadencia española.(43) La obra de Ricardo Macías Picavea, que formó parte de obras "pesimistasfiasí tachadas por los intelectuales 41.- Manuel PEDREGAL Y CAÑEDO, Estudios sobre el engrandecimiento y la decadencia de España, Madrid, F. Góngora y Compañía editores, 1878, pp. 3 13315 (la cursiva es del propio autor). 42.- Pedro SAINZ RODRIGUEZ, op.cit., pp. 82-83. 43.- Vid. Lily LITVAK, Latinos y anglosajones. Orígenes de una polémica, Barcelona, Purill editor, 1980.
LA CONFIGURACION DE LA ... 201 conservadores-, combinó argumentos de crítica a la "raza anglosajona", procedentes de la polémica sobre la "decadencia de las razas latinas", con la tradicional crítica liberal contra la "Casa de Austria", llegando a identificar los conceptos de "germanismo" y "austracismo". En su ensayo El problema nacional. Hechos, causas y medios (1899) los viejos argumentos liberales acerca del "absolutismo" y las "empresas exteriores" de los Austrias, la despoblación y la decadencia económica, o el predominio excesivo del clero, se vieron potenciados por la crítica "antigermánica", convirtiéndose en una auténtica teoría del "austracismo". Así dicho fenómeno, o "la gobernación del país por una férrea dinastía extranjera que puso siempre sus intereses de familia por encima de la nación y los suyosW,(44) había sido elevado al rango de "enfermedad nacionalM.(45) Si se trata del Idearium español (1897) de Angel Ganivet, la oposición entre "latinos y anglosajones" se hallaba mucho más relativizada, la ideología conservadora y católica de este diplomático y ensayista le llevaba a pronunciar juicios positivos hacia las figuras del los Austrias del XVI, pero también la Decadencia era objeto de otra teoría sociológica y psicológica en la que se recuperaban viejos argumentos de la interpretación liberal. Así, Felipe 11 fue "un español (...)un hombre admirable por lo honrado", pero la Decadencia habría tenido lugar porque, además de la imitación de elementos ajenos a la "psicología nacional", la vocación continental de los Austrias habría desvirtuado algunas características básicas de la "estructura psicológica española", como su "espíritu territorial" peninsular : ".- Ricardo MACIAS PICAVEA, El problema nacional: hechos, causas y remedios. Introd. enlaces y notas por Fermín Solana, Madrid, Seminarios y Ediciones, S.A., 1972, p. 124 (la primera edición de esta obra en Madrid, G. Juste, 1899). El tema de la "ferocidad de la Inquisición" y de la intolerancia religiosa, así como el de la recreación en el pasado ("el latinismo"), aparecen recuperados como argumentos de análisis de la Decadencia española (y de la "Decadencia latina" en general) en la obra de G. SERGI, La Decadencia de las naciones latinas, traducida del italiano por S. Valentí Camp y Vicente Gay. Vol. 1. Biblioteca Moderna de Ciencias Sociales, Barcelona, Antonio López-Librería Española, 1901, PP. 45-81. 45.- Así escribió el autor, "El cesarismo no es español, sino alemán; el uniformismo centralizador no es español, sino alemán; el teologismo no es español, sino alemán; el militarismo no es español, sino alemán; el fanatismo y la intolerancia no son españoles sino alemanes (...) el aventurensmo antiindustnoso y mercenario no es español, sino alemán; las estrecheces y pobrezas no son españolas, sino alemanas" (op.cit., p. 129).
202 G. PASAMAR ALZURIA "Al empeñarse España, nación peninsular, en proceder como las naciones continentales, se condenaba á una rutina cierta, puesto que si una nación se fortifica adquiriendo nuevos territorios que están dentro de su esfera de acción natural, se debilita en cambio con la agregación de otros que llevan consigo contigencias desfavorables á nuestros intereses propios y permanentes" .(46) La literatura ensayística sobre la "Decadencia nacional" no se circunscribió a los años finiseculares del regeneracionismo y del positivismo.(47> Fue recurso de intelectuales en los años de crisis de la Restauración haciéndose eco de nuevos planteamientos nacionalistas, redefiniendo las problemáticas y presentándolas con ideas y metáforas distintas de las positivistas. Existió un hilo conductor en obras de la época de entreguerras que intentaron replantear la visión del hecho nacional español, lo hicieron bajo la perspectiva de la crisis política y social de la Restauración y se acabaron convirtiendo en fuentes para el fascismo español. La obra de José María Salaverría, La afirmación española. Estudios sobre el pesimismo y los nuevos tiempos (1917), abordaba el problema político y sociológico de la Decadencia rindiendo tributo a un nacionalismo en el que se daban la mano la crítica de las tradiciones liberales regeneracionistas y las ambigüedades del maurismo: exaltación de la España del siglo XVI contrapuesta a "nuestra contemporánea pacatez", crítica a los "europeizantes del 98" que miraban a su patria "con ojos de extranjero" y habrían exagerado el problema de la Decadencia. Todo ello acompañado de un rechazo de las ideas sobre la "psicología nacional": "Hace algunos años privaba la teoría cultural, creíase que la instrucción y la escuela eran las fuentes positivas del progreso y la grandeza. Pero el tiempo de ahora es más propicio para creer en las fuerzas morales y no en los recursos sapientes (...). Toda la razón de Antonio Maura se apoya en su intención ética. Y la mayor gloria de los pueblos combatientes no la ha 46.- A. GANIVET, Idearium español, Granada (Lit. Tip. Vda. é Hijos de Paulino V. Sabatel), 1897, p. 82. En general la valoración histórica de la Decadencia española en pp. 82-88 y 1 161 17. 47.- Un repertorio bastante amplio de esta clase de publicística puede hallarse en el examen de P. SAINZ RODRIGUEZ, op.cit., pp. 104-112.
LA CONFIGURACION DE LA ... 203 proporcionado la ciencia sino el ímpetu moral que no declina ante cualquier horroroso sacrificioM.(48) También la España invertebrada (1921) de José Ortega y Gasset contiene una suerte de "teoría de la historia de España" en la cual los argumentos liberales y las metáforas positivistas sobre la Decadencia han sido transformados o reinterpretados. La historia es vista como gran morfología -a la manera spengleriana-, siendo al problema de la relación entre las minorías y las masas la clave del desenvolvimiento de la misma. El problema nacional, con los ecos de la influyente defición de Renan, también es visto de ese modo: la nación como "plebiscito cotidiano" y como relación entre masas y minorías.(49) El concepto de nación desde el estricto punto de vista de la psicología nacional había quedado atrás. Por consiguiente, los argumentos liberales sobre la Decadencia se procuraban acomodar en el ensayo orteguiano a esa visión morfológica, elitista y castellanista, auténtico repliegue ante las expectativas de cambio que se iban cerrando en los años del desastre de Annual. La ausencia de "minorías selectas" significaría que "la decadencia no fuera menor en la edad media que en la moderna y en la contemporánea". Acerca de estas últimas épocas, Ortega insistirá en que la Decadencia se había producido por "el particularismo de la propia 48.- José María SALAVERRIA, La afirmación española. Estudios sobre el pesimismo español y los nuevos tiempos, Barcelona, Gustavo Gili d., MCMXVII, pp. 1 151 16. Sobre este autor vid. F. CAUDET Y ROCA, Vida y obra de J. María Salaverría, Madrid, CSIC, 1972; y G. SOBEJANO, Nietzsche en España, Gredos, Madrid, 1967, pp. 446-460. 49.- J. ORTEGA Y GASSET, Espatia invertebrada. Bosquejo de algunos pensamientos históricos, Revista de Occidente, Madrid, 1975, décimo séptima edición, 1kd. de 1921, la visión morfológica de la historia en pp. 1 1 11 13; la idea de nación, en pp. 38,67, 133. Véase el comentario de esta obra en el contexto del repliegue de las espectativas de cambio de ciertos sectores durante la crisis de la Restauración, en A. ELORZA, La razón y la sombra. Una lectura política de Ortega y Gasset, Barcelona, Anagrama, 1984, pp. 143-166. La influencia de la definición nacional de Ernest Renan se produjo en Ortega a partir de 1914, cuando el pensador español más se ocupó de la vida política (ref. F. PEREZ GUTIERREZ, Renan en España. Religidn, ética y política, Madrid, Taurus, 1988, pp. 272), (hacemos referencia al texto de Ernest Renan "Qu'est-ce qu'une nation?" (1882) por la edición de Rodrigo Femández de Carvajal, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1983, 2"., LXIV+ 41 pp.).
204 G. PASAMAR ALZURIA Castilla": desde la época de Felipe 111 "no se emprende nada nuevo, ni en lo político, ni en lo científico, ni en lo moral". (50) Ese proceso de transformación intelectual del viejo problema regeneracionista de la Decadencia culminó, por así decirlo, en la obra de Ernesto Giménez Caballero, Genio de España (1933). En este ensayo la expresión "98", término utilizado por el autor para designar la antítesis de su propuesta fascista, se consideraba la clave de una morfología histórica de la Decadencia: "el concepto de 98 (...) lo hemos encontrado reiterándose trece veces a partir de la unidad nacional de 1492".(5i) Sin embargo, para este introductor de las ideas fascistas en España el tema regeneracionista de la "Decadencia nacional" ya no era formulado en esos términos. Al igual que para el ensayismo nacionalista del período de crisis de la Restauración, el de la Decadencia no era un problema de "psicología nacional", sino de relación entre masas y minorías o de apelación a los "valores morales": la "Decadencia" aconteció con la pérdida de la "idea del imperio" en los siglos XVIII y XIX. Además, en este libro la exaltación de los Austrias, asumida por el pensamiento conservador, llegaba a su paroxismo: España contra lo que había escrito Ortega habría tenido "minorías selectas" en el siglo de Oro y, además, en el siglo XVII, aunque hubiesen acaecido los "cinco primeros 98", "el españo¡ (...) conservaba la jerarquía, la disciplina y el respeto del EstadoM.(s2) ¿Qué repercusiones tuvo esta literatura regeneracionista sobre la Decadencia en la historiografía española restauracionista? Este tema por sí sólo merece una extensa investigación. Es necesario insistir en que el mundo de los historiadores académicos estaba formado por políticos e intelectuales de orientación conservadora, sensibles al debate regeneracionista y a la idea canovista de "nación española" o a sus posteriores adaptaciones a conocidas definiciones de autores como Emest Renan.(53) Por otra parte, la Academia, como clave de la cultura 50.- J. ORTEGA Y GASSET, op. cit, pp. 67 y 147-156. 51.- Ernesto GIMENEZ CABALLERO, Genio de España. Exaltaciones a una resurrección nacional y del mundo, Planeta, Barcelona, 1983, (1". 1933), pp. 2627. Sobre las ideas de este intelectual fascista, vid. M. PASTOR, Los orígenes del fascismo en España. Madrid, Túcar, 1975, pp. 24-37. 52.- E. GIMENEZ CABALLERO, op.cit., p. 33; la crítica a Ortega en pp. 60 y 67. 53.- La idea canovista de nación se basaba en la conjunción de los siguientes elementos: una visión histórica guiada por la Providencia, en la que al estilo "doctrinario" la Monarquía y las Cortes, salvo determinados períodos, habían sido la base del desarrollo constitucional. La concepción nacional de Renan fue
LA CONFIGURACION DE 'LA ... 205 histórica de las décadas centrales del período restauracionista, significaba, según hemos comentado, una específica manera de escribir la historia, un modo en el que "la monografía", la narración y la "crítica" documentaria significaban toda una propuesta sobre el concepto de "Historia de la civilización española". Esta primacía del "acopio de los materiales" estaba quizá más relativizada en el naciente grupo de profesores universitarios, historiadores profesionales que asumían la necesidad de la divulgación, algunos de los cuáles eran sensibles a las ideas de la Psicología social y de la Sociología. En este sentido la categoría historiográfica de la Decadencia estaba siendo construida sobre un consenso entre historiadores académicos y profesionales universitarios, que se mostraban cautos, cuando no abiertamente hostiles, a las reflexiones del ensayismo regeneracionista sobre la Decadencia. Las diferencias de orientación política entre historiadores o eruditos profesionales republicanos y conservadores no serían óbice para constituir una solidaridad académica y una identidad como tales historiadores. Efectivamente, podríamos hallar en los años canovistas obras de historia influidas por la problemática de la "decadencia de las naciones latinas". El ejemplo más claro aparece en el libro del entonces profesor de Bachillerato, Felipe Picatoste, especialista en historia de las "ciencias", y que más tarde se convertiría en erudito profesional: Estudios sobre la grandeza y decadencia de España. Los españoles en Italia (2 tomos, 1887). Estamos ante una obra que demuestra una vez más el interés por la problemática de la Decadencia entre los intelectuales republicanos de las primeras décadas de la Restauración y, al mismo tiempo, las deudas de éstos con una concepción de la historia -la "historia filosóficaMque se consideraba obsoleta por aquel entonces y que iba a quedar mucho más desfasada con la eclosión de la historiografía profesional. El libro, influido por las concepciones filosóficas positivistas, era una suerte de escrito en defensa de "las rechazada por Cánovas (vid. Esperanza YLLAN CALDERON, "Historia y nación en Cánovas del Castillo" en Estudios Históricos. Homenaje a los Profesores José M. Jover Zarnora y Vicente Palacio Atard, Tomo 1, Madrid, Universidad Complutense, 1990, pp. 137-150). La razón de ese rechazo no estriba en que Cánovas tuviese un pensamiento "escolástico" y "anti-ilustrado", como quiere Yllán, sino en el hecho de que en los años ochenta, recién consolidada la Restauración, el conservadurismo español no necesitaba definiciones nacionales de carácter proyectivo (vid. F. PEREZ GUTIERREZ, Renan en Esparúl, op. cit., pp. 108-1 12). En las primeras décadas del siglo XX, sin embargo, las cosas habían cambiado para ciertos sectores conservadores (vid. su reflejo en la historiografía, infra).
206 G. PASAMAR ALZURIA naciones latinas" que exponía fundamentalmente lo que habrían aportado los españoles en Italia en lo que se refiere a "las costumbres", "las creencias", "la cultura literaria" y "las ciencias" durante el siglo XVI, reconociendo no obstante la decadencia histórica de ambas naciones, y sobre todo de la española: "Doloroso es decir que en esta comparación de dos pueblos hermanos, en tantas glorias y tantos infortunios, cabe á España mayor responsabilidad en su atraso y su decadencia (...) (aunque) la desgracia y la pobreza así como el amor á las aventuras, arrastrasen á una y otra nación al borde del abismo".(54) El Boletín de la Real Academia de la Historia ni siquiera se molestaba en dar noticia de esa clase de obras. El debate regeneracionista sobre la Decadencia influyó sobre la historiografía profesional, en un sentido amplio, ayudando a potenciar la conciencia sobre la importancia del estudio profesionalizado de la "historia nacional". A los pocos meses del Tratado de Par's y de la pérdida de las últimas colonias españolas, Eduardo Ibarra y Rodríguez, Catedrático de Historia Universal de la Universidad de Zaragoza, sería uno de los profesionales que plantearían los términos del problema : "Debemos morir ó por ser latinos ó por ser viejos: tal es el dilema; á esta afirmación contesto, no á los acordes de la infausta marcha de Cádiz, sino con la Historia en la mano, ni morirá la raza latina ni morirá España".(55) Pero hacía más de dos décadas que la erudición profesional y la Academia de la Historia habían puesto manos a la obra en el proceso de revalorización nacionalista, en el estudio erudito de la historia moderna española así como en el rechazo de la "historia filosófica". En este sentido, la convicción de que los historiadores tenían su propia voz a la hora de examinar el problema de la Decadencia muestra esa característica de los inicios de la historiografía profesional española: el consenso sobre los rasgos fundamentales de una visión de la historia, ligada al nacionalismo español y a la erudición profesional. El ensayo de Rafael Altamira sobre la Psicología del pueblo español (1898), presentado como un "suplemento ó capítulo añadido á la decadencia de 54.- F. PICATOSTE, Estudios sobre la grandeza y decadencia de España. Los españoles en Italia por ..., Tomo 1, Madnd, Librería de Vda. de Hernando y Ca., 1887, PP. 13-14. E. IBARRA Y RODRIGUEZ, Las enseñanzas de la Historia ante el estado actual de España. Conferencia leída en la Universidad de Zaragoza por ..., Madrid, Imp. de Gabriel Pedraza, 1899, p. 8 (Apud. G. PASAMAR e 1. PEIRO, "Los inicios de la profesionalización historiográfica en España (regeneracionismo y positivismo)" en Historiografía y práctica social en España, ob. cit., p. 9.
LA CONFIGURACION DE LA ... 207 las naciones latinas de Sergi", contiene una visión de la Decadencia que pasaría a ser la propia de la historiografía profesional de orientación liberal y republicana hasta la Guerra Civil; una visión que no tiene apenas nada de rupturista, sino que en muchos de sus aspectos está soldada con las interpretaciones conservadoras: le interesaba mantener un equilibrio entre la "historia interna" y la "historia externa"; hacía hincapié en que la Decadencia intelectual fue relativa y juzgaba secundario el problema de la Decadencia política. Para Altarnira, las teorías globales sobre la Decadencia (como las de Costa y Ganivet) eran erróneas porque, además de ser "pesimistas", iban en contra de las precauciones de la investigación histórica ya que "el hecho es complejísimo y no sabemos bien á que ha de atribuirse sustancialmente".(56) Además, para este profesor de la Universidad de Oviedo, la historiografía literaria moderna, construida por los eruditos profesionales españoles o extranjeros hispanistas, habría demostrado "la influencia en el exterior de la historia intelectual española durante los siglos pasados" y que España "incorporó al acervo común de civilización (...) parte de su literatura, arte pictórico, música", aunque no hubiese influido con su filosofía, matemática, física. Así la Decadencia intelectual sería un fenómeno tardío. En cuanto el fenómeno global, Altamira apuntaba a la variedad de causas típicas de la historiografía liberal: "despoblación", "empobrecimiento nacional", "errada dirección del sentimiento religioso" y la "política exteriorU.(57) También la Academia se vio influida por el debate sobre la Decadencia; sólo que los resultados fueron un afianzamiento de argumentos conservadores y de la concepción narrativa de la Historia. Podría afirmarse que a finales de la segunda década de nuestro siglo culminó un proceso de ascenso de la concepción nacionalista de la Historia, que se había iniciado en la época de Cánovas, y que quedó simbolizado con la entrada en la Academia de la Historia de Julián Juderías y Loyot (1918) y con la recepción pública de Gabriel Maura y Gamazo en la Academia Española (1920). Ambos historiadores, el primero encendido germanófilo en los años de la Gran Guerra, y el 56.- R. ALTAMIRA, Psicología del pueblo español, Madrid, Barcelona, Biblioteca Moderna de Ciencias Sociales, Fernando Fe, Antonio López, 1902, pp. 124-126. 57.- Ibid. PP. 127-129. LOS comentarios sobre la historia de la historiografía intelectual española, Ibid. pp. 100117.
214 G. PASAMAR ALZURIA orientación liberal, se desarrolló globalmente debido a su valor de identidad política e intelectual. Una temática que acompañó y se fundió con el proceso de formación de la disciplina historiográfica en España durante casi cien años. La obra de Palacio Atard arriba comentada cierra el ciclo, por así decirlo, en la medida en que formó parte de un intento de definición intelectual, el vinculado a los grupos universitarios de intelectuales católicos y monárquicos de posguerra, que perdió su dimensión ideológica a medida que fracasaban esos grupos intelectuales. Y eso sucedió a lo largo de los años cincuenta. Indudablemente por aquellos años, obras más monográficas como las de Ramón Carande, Antonio Domínguez Ortiz o José Antonio Maravall anunciaban una historiografía distinta en la que el tema de la Decadencia ya no formaba parte de ningún proceso de definición política e intelectual, sino de los lentos y sinuosos inicios de la introducción en España de la Historia económica y social. La historiografía actual sobre la España de los siglos XVI y XVII se sitúa en estas últimas coordenadas. El problema de la configuración de la idea de la Decadencia es, en cambio, un asunto clave para la historia de historiografía española. GONZALO PASAMAR ALZURIA Universidad de Zaragoza Resumen: El autor analiza las interpretaciones historiográficas sobre el tema de la "decadencia" española, desde las aportaciones de los políticos y eruditos liberales del siglo XIX hasta los posicionamientos de la historiografía posterior a la Guerra Civil de 1936-39, anteriores a la irrupción de la historia económica y social de las últimas décadas. Summary: The author analyses the historiographic interpretations on the subject of the spanish "decadence", starting from the writings of politicians and liberal erudites of the XIXth century, until the opinions of the historiography after the Civil War (1936-39), previous to the irruption of the economic and social history of the last decades.