MANUSCRITS, nQ 11, Ene o 1993, págs. 109-124
LASOCIEDADURBANAENLACATALUNADEL
SIGLO XVIII*
Ca los Ma ínez Shaw
No es a ea ácil a a de un ema como el de la sociedad
u bana den o del ma co del e o mismo bo bónico. Quizás el p o eso
Pie e Vila es u iese de acue do conmigo en deci que el campo de la
ealidad en que se mani ies a menos la in luencia del pode polí ico es
el de las ans o maciones p o undas que las sociedades expe imen an.
E ec i amen e, los cambios sociales a a ez dependen de una polí ica
conc e a. Así, po ejemplo, si bien podemos habla de que Ca los
111
dec e ó la undación de la o den que lle a su nomb e
y
que es o
signi icaba
un
cambio en la concepción nobilia ia, no es á demasiado
cla o que ep esen a a un cambio impo an e. Siemp e la nobleza ue
aquel es amen o que se hacía ac eedo a un econocimien o gene al, po
sus ele an es mé i os en algún campo; lo que a ía es la aslación de
los mé i os, que son undamen almen e mili a es en la Edad Media
y
a
comienzos de los iempos mode nos, mien as que aho a pueden se
(como lo son en es e caso, explíci amen e) mé i os de ca ác e
económico, acopiados en la con ibución a la iqueza de la nación. Pe o
el p incipio nobilia io sigue es ando p esen e; se compensa con una
o den mili a a la ieja usanza.
*
Es e ex o es la con e encia p onunciada po Ca los Ma ínez Shaw en
no iemb e de
1987
en el ma co del segundo ciclo de con e encias
His o ia
mode na, his o ia en cons ucción,
o ganizado po el Cen e d'Es udis d'His d ia
Mode na Pie e Vila . Ag adecemos al au o
y
al ci ado cen o el pe miso pa a
su publicación.
También se puede deci que Ca los 111 p omo ió de la mano de
sus minis os una polí ica que endía a la digni icación de los o icios
mecánicos. Si es cie o que había una adición cas ellana de
menosp ecio sis emá ico de los o icios mecánicos, po ello mismo es a
endencia hacia su digni icación u o una cie a incidencia en la
sociedad cas ellana, pe o en cambio muy pocas consecuencias pa a la
sociedad ca alana, que ya desde hacía la go iempo había dado su luga
al abajo a esanal, al abajo menes al, que no incu ía en ningún ipo
de menoscabo.
Pod íamos ambién alega el cambio de ac i ud de la Mona quía
bo bónica en el asun o de las mino ías, po ejemplo en elación a los
judíos. Es bien sabido que a lo la go del siglo XVIII la ac i ud
bo bónica hacia los judíos cambia adicalmen e. Mien as que con
Felipe V oda ía se p oducen algunos au os de e pa icula men e
signi ica i os, a inal de siglo con as a la ac i ud sumamen e ole an e
de Ca los 111 y de sus minis os con espec o a los
xue es
mallo quines.
También es bien sabido que a una e apa de pe secución iolen ísima
con a los gi anos, que llega a su g ado máximo con el ma qués de la
Ensenada, sucede oda,una se ie de p agmá icas enden es a la
in eg ación de los gi anos en la sociedad. Todas es as ac uaciones
ep esen an una incidencia e iden e de la acción polí ica sob e la ida
social, pe o es e dad ambién que es as acciones polí icas es aban
condicionadas, po que exis ía un consenso ciudadano, un as ondo
social, una co ien e p o unda que impulsaba a los gobe nan es a ac ua
de es a o ma, en luga de hace lo del modo en que se había p oducido
has a en onces.
En cualquie caso, los cambios sociales no son e ec o
undamen almen e de decisiones polí icas de al o cual mona ca, de al
o cual gobe nan e, sino que poseen un o igen más p o undo, se
p oducen a pa i de la acción de unas ue zas mucho más pode osas
que nunca es án en la supe icie, sino en las in e io idades mismas de
esa p opia sociedad que se ans o ma. Si hablamos de que las
ans o maciones p oceden no an o del campo polí ico, sino del campo
económico, sí pod emos empeza a plan ea nos co ec amen e la
cues ión, aunque ampoco en es e caso exis e una elación ni mecánica,
ni di ec a, ni inmedia a en e las ans o maciones económicas y el
cambio social. La economía, el c ecimien o económico incide
e ec i amen e en las ans o maciones sociales, que siguen a es e
c ecimien o, pe o de cualquie o ma no hay una elación inmedia a.
Si hablamos de las men alidades y pensamos que hay una se ie
de ideas que an di undiéndose en el cue po social y que inalmen e
ienen su incidencia en la ans o mación social, ambién pod íamos
LA SOCIEDAD URBANA EN
...
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1
a i ma que si las ue zas económicas gene an ans o maciones
media as, las men alidades colec i as, como se han de inido en o as
ocasiones, ienen un iempo más la go, son p isiones de la ga du ación
(po emplea la conocida exp esión b audeliana) y los cambios que en
su campo se ope an son aún más len os.
Y
ello dejando apa e el hecho
de que los cambios acaecidos en las ep esen aciones colec i as son más
bien el esul ado de ans o maciones p e ias en el seno de la sociedad,
de las que suelen se sólo plasmación isible, indicado de ec able, an es
que agen e impulso , mis e iosamen e alumb ado en la conc eción.
En suma, ol iendo al pun o que aquí nos in e esa, habla de
e olución de la sociedad en elación con la inmedia ez de las
de e minaciones en el ámbi o polí ico es p ác icamen e imposible. De
ahí
que me limi e a señala cuáles son las ans o maciones que me
pa ecen más e iden es en la sociedad ca alana del siglo XVIII, sin una
a ibución di ec a a la olun ad delibe ada de los gobe nan es
bo bónicos.
En es e campo, los es udios se han eno ado mucho desde los
úl imos iempos. Las no edades más impo an es hacen e e encia a dos
g upos sociales p o agonis as del cambio, c eado es de la nue a acies
social de la Ca aluña del Se ecien os. Po un lado, la bu guesía
me can il; po o o lado, los ab ican es de indianas. Po ello, me end é
que e e i esencialmen e, pa a da alguna no edad a mi exposición, a
las esis doc o ales de Robe o Fe nández sob e la bu guesía me can il
ba celonesa y de Alejand o Sánchez sob e los ab ican es de indianas
de Ba celona. An es, sin emba go, quisie a hace un análisis sis emá ico
de odas las ue zas sociales en p esencia, pa a lo cual, siguiendo una
con ención que iene su sen ido en el mundo del An iguo Régimen,
empeza é e i iéndome a las clases p i ilegiadas.
Sabemos muy poco de la nobleza y menos aún de la nobleza
es ablecida en las ciudades. Nues o conocimien o ope a po clisés, po
de iniciones suma ias. Así, hablamos de la g an nobleza absen is a, el
duque de Ca dona. Hablamos ambién de la pequeña nobleza que se
queda en la ciudad, el ba ón de Maldá po ejemplo. Hablamos
inalmen e, de los
ciu adans hon a s
(algunos p oceden es del come cio
y o os que lo e an desde hacía iempo), de esa semi-nobleza de
segundo ango an ca ac e ís ica de Ca aluña. Sin emba go, la de inición
de los g upos no ha a anzado mucho en los úl imos años.
Sob e la nobleza con amos con la esis doc o al inédi a de Ma ia
An onia Cille uelo, que apo a da os nue os sob e la misma
y
que nos
pe mi e señala algunos de sus asgos. Pe o oda ía nos al a hoy un
es udio ealmen e p o undo sob e es e g upo social. Sólo se puede deci
que en su conjun o, es a a is oc acia ob iene esencialmen e sus en as a
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CARLOS
MART~NEZ
SHAW
pa i de sus p opiedades ag a ias y mucho menos de sus p opiedades
u banas. Que es una nobleza ica, una nobleza e a enien e, una nobleza
en gene al absen is a, que ya no i e en Ca aluña, aunque ex aiga sus
en as de Ca aluña a a és de sus adminis ado es, como ya señala a
Pie e Vila .
Es a nobleza no iene mucho que e con el pa iciado u bano.
En es e caso, aunque se a e de una a is oc acia de segundo o den,
enemos la imp esión de que sigue siendo un g upo muy ico y de que
si compa ásemos, si u ié amos su icien es elemen os de juicio pa a
compa a los bienes poseídos po es a nobleza de segundo o den y la
bu guesía de p ime o den, p obablemen e nos encon a íamos con que
aquélla es oda ía más ica que la éli e de los negocian es. Espigando
de aquí y de allá sus compo amien os, comp obamos que su en de
ida es muy al o, que pueden pe mi i se el lujo de da g andes ies as,
que pueden gas a se quizás en una ies a de a ios días de du ación el
dine o necesa io pa a le a un ba co pa a Amé ica, una emp esa que
sólo labo iosamen e o al p ecio de muchos es ue zos y de la unión de
muchas olun ades puede lle a a cabo la bu guesía come cial.
No sabemos ampoco mucho sob e el cle o, No enemos da os
sob e el cle o ba celonés ni sob e el de o as ciudades, ni sob e los
pá ocos u ales, ni sob e las ó denes eligiosas es ablecidas en
Ca aluña. Es o a asigna u a pendien e, o a in es igación a ealiza en
el u u o. De momen o, solamen e podemos con a con la pano ámica
gene al que pa a inales del An iguo Régimen nos ha p opo cionado
Joan Bada. En cualquie caso, su abajo habla mucho más de la
si uación de la diócesis, mucho más de la p oblemá ica polí ica de la
diócesis, mucho más de la pe sonalidad del obispo Sicha que de la
si uación de es e cle o, de su es a i icación, de sus ing esos o de la
p ocedencia de es os ing esos, de su o mación o de su ac uación
pas o al.
El cle o ba celonés, el cle o ca alán es o a de las clases sociales
que es á eclamando su es udio y que ha sido oscu ecido po el
p o agonismo de los g upos ascenden es, de los g upos que
p o agoniza on la expansión económica en el siglo XVIII. Es as clases
es ancadas, nobleza y cle o, es as clases con meno p o agonismo en la
ida económica han sido ma ginadas po unas in es igaciones que han
p e e ido las clases ascenden es, las clases iun ado as, las clases
p o agonis as de la expansión se ecen is a, las clases p o is as de un
mejo u u o. Vamos a a a po an o de es os g upos que son po un
lado los que mejo se conocen y po o o, aquellos de los que podemos
p opo ciona algunos da os oda ía no di ulgados.
LA
SOCIEDAD
URBANA
EN
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Pa a los g andes come cian es, pa a la bu guesía me can il
pod íamos con a con a ios ejemplos. Ba celona no es el único asien o
de la bu guesía. Sin emba go, si nos e e imos a la bu guesía que
p o agoniza la expansión, hemos de e e i nos en p ime luga a
Ba celona.
Y
po o a pa e, conocemos mal a la bu guesía de o as
ciudades. Así, no sabemos oda ía mucho de la bu guesía de Ma a ó.
Sabemos de la bu guesía que he llamado de ansición, es deci la que
es á a caballo en e el siglo XVII y XVIII,
y
sab emos mucho más
cuando a ance la esis doc o al de Isabel Loba o. Pa a el siglo XVIII
espe amos o o es udio, el de Joan Giménez Blasco, que sin duda nos
suminis a á una in o mación de la que aho a no disponemos.
Sabemos ambién algo de la bu guesía de Reus, que es un g upo
social digno de in es igación y que de hecho ya se es á in es igando,
a endiendo a pe sonalidades como los Ma ch, po ejemplo, que ya ha
me ecido la a ención de los es udiosos, pe o oda ía, sin emba go,
ca ecemos de un abajo de ini i o sob e la ciudad de Reus en el siglo
XVIII, a la espe a de la esis doc o al de Josep Mo ell.
En cuan o a o as ciudades, donde los es udiosos se han
p eocupado de conoce a sus espec i as bu guesías, esul a que no las
han encon ado, po que sus e ec i os son an escasos que lo ob enido
apenas ha espondido al es ue zo desplegado. Así, me e ie o a la
bu guesía de Lé ida, es udiada po Angels Se ano: al bu guesía es bien
poca cosa, y lo ocu ido es un deslumb amien o a pa i del p esen e, en
que Lé ida es capi al de p o incia y un núcleo ac i o, lo que nos hizo
pensa que es e dinamismo podía habe exis ido en el pasado, cuando
no ue así. Un caso pa ecido es el que p esen a la esis de An ón Jo dh
sob e la bu guesía de la ciudad de Ta agona, que nos demues a que no
hay una e dade a bu guesía a aconense y que sólo usando de una
g an in eligencia puede saca se pa ido a la in o mación sob e los dos
únicos bu gueses me ecedo es de al nomb e. También aquí, Ta agona,
capi al de p o incia, polo indus ial, nos ha dejado deslumb a : la
Ta agona del siglo XVIII no ale el Reus del XVIII ni la Ta agona del
XX.
Po ello, habla de la bu guesía ba celonesa es habla de la
bu guesía ca alana.
Si seguimos el es udio de Robe o Fe nández, nos encon amos
con que ya podemos es ablece algunas cosas de modo muy cla o.
Tenemos en p ime luga un núme o, el de los g andes me cade es que
me ecen al nomb e po el olumen de sus negocios y de sus ing esos;
un o al de seiscien as pe sonas a lo la go del siglo, un núme o
po cen ualmen e insigni ican e.
¿Qué más sabemos de esos seiscien os bu gueses? Su o igen es
local, es deci la mayo ía son ba celoneses,
han
nacido ya en Ba celona
y, si no, al menos han nacido en Ca aluña. Apenas si hay g andes
me cade es del siglo XVIII que no sean ca alanes: no es el ce o
absolu o, pe o los come cian es o áneos ep esen an un po cen aje poco
impo an e. Hay un
10%
de ex anje os, que se in eg an sob e odo en
las colonias geno esa y ancesa, pe o en e los que se cuen an ambién
algunos ingleses, i landeses y de o as p ocedencias. I alianos y
anceses ienen una p esencia de una cie a en idad en la ida
económica ba celonesa, mien as que po el con a io apenas si hay
come cian es cas ellanos, alencianos o ascos.
Si es e es el o igen geog á ico, el o igen social admi e más
a ian es. ¿Quién ha llegado a se me cade ? Tenemos a a esanos, a
lab ado es, a p o esionales y ambién a me cade es hijos de me cade es.
Hay en es e sen ido a lo la go del XVIII un p og esi o sel - eeding: los
me cade es an siendo los hijos de los me cade es, o mando esas
dinas ías con las que es amos amilia izados.
También hay una es a i icación bien de inida, de una es uc u a
pi amidal pe ec a. Pocos me cade es con g andes o unas en la
cúspide, muchos me cade es con o unas pequeñas en la base y un
núme o in e medio de me cade es con unos ecu sos de ipo medio en
el cen o. Una pi ámide bien dibujada, como po o a pa e pod ía
pensa se.
Es os me cade es an a ag upa se pa a la de ensa de sus
in e eses en los es Cue pos de Come cio de Ba celona: la Jun a
Pa icula de Come cio, el Consulado y la Ma ícula de Me cade es.
Sob e el Consulado, hay una la ga li e a u a que a anca de Capmany
y que ha enido algunos asiduos con inuado es en nues os días, pe o
quizás al aba un es udio sis emá ico y comple o, sob e odo un es udio
que pusie a de un modo más di ec o en elación a los me cade es con
la ins i ución. La esis de Robe o Fe nández ha pe mi ido ealiza el
enga ce en e la ins i ución y el cue po social, y así nos encon a nos
con que los Cue pos de Come cio son en pa e lo que sabíamos que
e an y en pa e algo un poco dis in o.
En p ime luga , nos damos cuen a de que no son ep esen an es
exclusi os de la bu guesía come cial, sino que en su seno hay
ab ican es, a esanos, emp esa ios que se dedican a o os negocios no
es ic amen e come ciales, aunque na u almen e sea el bloque de la
bu guesía me can il el mejo ep esen ado, el que esencialmen e
de iende allí sus in e eses.
Po ello, la Jun a es
un
o ganismo que iende a de ende unos
in e eses muy conc e os en e a las au o idades. Así man ienen buenas
elaciones con la Jun a Gene al de Come cio de Mad id: el
en endimien o dimana de que sus miemb os ienen un mismo o igen
LA
SOCIEDAD
URBANA
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social, de que ienen la misma in encionalidad, de que ienen la misma
polí ica económica, una polí ica económica de omen o, y esencialmen e
de omen o me can il. Se en iende, sin emba go, mal con o o
o ganismo de la adminis ación cen al, con el Consejo de Cas illa,
po que aquí opieza con una polí ica económica di e en e. En es e
sen ido, se ha hablado de la con o e sia con Campomanes, que sólo es
iscal del mismo, pe o uno y o o, homb e e ins i ución, de ienden
in e eses mucho más globales que los in e eses económicos exclusi os
de Ca aluña y de esa necesidad de a monización nace una disc epancia
lógica. La Jun a, inalmen e, man iene elaciones dis an es y a eces
con lic i as con las es an es ins i uciones ca alanas, sob e odo con la
Real Audiencia.
Mien as los me cade es a an de impone sis emá icamen e sus
pun os de is a an e la Real Audiencia, és a a a po odos los medios
de que los me cade es no sean la oz dominan e en la di ección de la
economía ca alana del siglo
XVIII.
Pe o ambién son malas las
elaciones de la Jun a con o os g upos económicos, que acusan a la
ins i ución de ac ua con egoísmo y de a a de encub i sus in e eses
de g upo haciéndolos pasa po in e eses gene ales. La ac uación de la
Jun a de Come cio y de los come cian es incluidos en su seno se
mani ies a en el apoyo gene al a la polí ica económica gube namen al,
en el omen o de la economía y en el in en o de media iza las ue zas
p oduc i as y de asumi la di ección de la economía, o ien ándola al
bien común que en muchas ocasiones se con unde con el bien p opio,
en delibe ada y ambigua iden i icación.
Los ejes de esa ac uación los conocemos bien. Es os me cade es
a a és de su o ganismo a an p ime o de ecoge el máximo posible
de in o mación económica a in de posee una no icia muy ac ualizada
de los dis in os amos de la economía ca alana, pa a así canaliza sus
aspi aciones de modo que puedan se en endidas po la adminis ación.
En segundo luga , se ocupan de las labo es de in aes uc u a, aunque
en es e sen ido el es ue zo no es ni muy igo oso ni muy con inuado,
di igiéndose sob e odo a la mejo a de las ins alaciones po ua ias y de
las ins alaciones aduane as y sani a ias, pa a que puedan o ece un
buen se icio al come cian e, po lo que en es e capí ulo la colabo ación
con las au o idades o con la Jun a de Ob as de Pue o es el englón más
in e esan e.
Y
po úl imo, a an de con ola las ue zas p oduc i as.
Así, en es e campo, a an de impone se a los g emios, a an de
que los g emios se inse en en un p oyec o económico gene al di igido
po la bu guesía come cial, a an de di igi la polí ica económica en su
bene icio. Po ello ambién o ganizan la enseñanza p o esional, que
aho a empieza a apa ece como un amo esencial pa a el p og eso de la
economía me can il: son las Escuelas de la Jun a, la Escuela de Náu ica,
la Escuela de Química ( undamen almen e di igida a los in es), la
Escuela de Dibujo (di igida al diseño indus ial), la Escuela de
Come cio (di igida a la o mación de los cuad os in e medios, de ida
más lánguida, po que los dependien es, los ac o es se o maban en el
esc i o io y no a a és de la enseñanza eó ica).
Si es e es el cuad o de su acción ins i ucional, hay algo que nos
in e esa más y que ambién ha sido obje o de di e sas ap oximaciones:
las ac i udes gene ales de es a bu guesía, es deci , cómo pensaban, cómo
se compo aba es a bu guesía al ma gen de la ac i idad ins i ucional.
Hemos de basa nos pa a ello en el es udio monog á ico de algunas
amilias, como son los Glo ia y los Miláns, dos amilias ealmen e
ep esen a i as.
En ambos casos, su ac uación económica se o ien a hacia un
negocio muy di e si icado, que incluye p ác icamen e odos los amos
que puedan gene a bene icio, con un espí i u que nos a e e íamos a
cali ica de capi alis a. Aho a bien, al lado de es o, de ienden oda una
se ie de alo es y sos ienen oda una se ie de ac i udes es ic amen e
adicionales. Así, obse amos que las in e siones son las mismas que
pod íamos encon a en el siglo
XVI,
o las mismas que pod íamos
encon a en o os ámbi os geog á icos, como Cas illa o Andalucía. Se
in ie e en odos los amos: en ie as, en casas, en ba cos, en
sociedades me can iles; algunos has a se comp an un cas illo, como en
el caso de la amilia Miláns. En de ini i a, hay una inde e enciación de
las in e siones, en las que la ie a asume su papel de alo e ugio,
mien as las p opiedades inmobilia ias u banas son a un iempo
ins umen o de p es igio y obje o de especulación.
También se p oduce una endencia al ennoblecimien o. Pie e
Vila ha obse ado que es e a án es más pode oso en la p ime a mi ad
de siglo, que decae en la segunda mi ad
y
que cuando se e oma po
algunos ab ican es de indianas ennoblecidos, como en el caso de
E asmo de Gónima, ya se a a de la nue a nobleza de los libe ales
mode ados, que apa ece en un con ex o muy di e en e. En cualquie
caso, odos es os g andes come cian es de mediados de siglo ienen una
endencia ní ida al ennoblecimien o; ya se llaman Gua dia, Miláns o
Glo ia, odos ellos a an de ene un í ulo si les es posible. Po úl imo
no se puede deci que cons i uyan un g upo social especialmen e
cul i ado: los lib os de sus biblio ecas son poco nume osos, son de ema
eligioso o hacen e e encia a cues iones écnicas ela i as al o icio,
apa e de alguna ob a li e a ia, como el Quijo e; po el con a io, las
c eencias eligiosas no pa ecen su i ningún des allecimien o a lo la go
del siglo. Aunque es e aspec o no es á es udiado pa a Ba celona, sí que
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lo conocemos pa a Ma a ó, g acias al abajo de Olga López, que
demues a que e ec i amen e en es as la i udes no se p oduce nada que
emo amen e pueda pa ece se al p oceso de desc is ianización que
Michel Vo elle de ec a a pa a P o enza.
En de in i a, se a a de una bu guesía más bien adicional en
sus compo amien os
y
que sin emba go desa olló una in ensa ac i idad
económica. En es e sen ido, la bu guesía ca alana no es di e en es en sus
ac i udes de la bu guesía de o os luga es, pe o sin emba go ue capaz
de gene a un p oceso de c ecimien o económico que llamó
pode osamen e la a ención de los con empo áneos po que e a algo muy
dis in o de lo que es aba ocu iendo en el es o de la Mona quía
Hispánica. ¿Po qué? Hab á que explica lo en el con ex o gene al de la
dinámica in e na que p esen an la economía y la sociedad ca alanas. Es
deci , hay que e la di e enciación dinámica de las es uc u as y los
homb es, en la dialéc ica en e las es uc u as y los homb es que de ine
los é minos de la expansión. Hay que añadi nue as a iables al cuad o
pa a pod en ende qué hizo a Ca aluña di e en e de las o as p o incias
españolas a lo la go del siglo XVIII.
Los me cade es coexis en
y
son sucedidos al mismo iempo po
los ab ican es de indianas. Aquí abandonamos una esis y en amos en
o a. En amos en la esis de Alejand o Sáchez, ambién ecien emen e
de endida. P ime o, ap endemos que los algodone os, a pesa de llega
a de son, en e mediados del siglo XVIII y el p ime e cio del XIX, el
doble de los come cian es. Nos encon amos con 1.200 pe sonas que
pueden pe ec amen e se llamados indus iales del algodón,
manu ac u e os algodone os. También aquí exis e una di e enciación
in e na del g upo, con una pi ámide que pone en el é ice a los g andes
indus iales
y
en la base solamen e a los pequeños p opie a ios de las
modes as áb icas de pin ados que p oli e an al calo del come cio
colonial
y
del me cado in e io ; una di e enciación an acusada o más
de la que pod ía exis i en el g upo de los me cade es.
También aquí el o igen es muy di e so, mul i o me, aunque
esencialmen e ceñido a es g upos. P ime o, el a esanado,
esencialmen e, como e a de p e e , el a esanado ex il. Segundo, el
come cio, que sigue apo ando buen núme o de indus iales en la
segunda mi ad del siglo XVIII. En e ce luga , ambién como podía
p e e se, la p opia manu ac u a ex il, es deci el algodone o hijo de
algodone o, el indus ial hijo de indus ial, en un p oceso de
sel - eeding
que se ex iende a odo lo la go de la cen u ia.
A la áb ica de algodón se llega po es ías. Una p ime a ía
es la ía a pa i del capi al. El emp esa io que iene dine o y ha
in e ido en muchos negocios puede acaba mon ando su áb ica, que
CARLOS MARTINEZ SHAW
Uni e sidad de Ba celona.
Cen e d'Es udis d1His 6 ia Mode na "Pie e Vila ".
Resumen:
El au o señala las ans o maciones más cla as en
la sociedad ca alana del siglo XVIII, ad i iendo que no cabe
adsc ibi las a la olun ad delibe ada de los gobe nan es bo bónicos. La
base del abajo es la in o mación apo ada po di e sas esis
doc o ales ela i amen e ecien es.
Summa y:
The au ho ma ks he clea es changes in he
ca alan socie y o he XVIII h cen u y, poin ing ou ha hey shouldn'
be a ibu ed o he will o he bo bonic go e no s. His wo k is buil on
in o ma ion shown by qui e ecen doc o al hesis.