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Primero de diciembre de 1640 : ¿una revolución desprevenida?

Abstract

El autor demuestra en su articulo la marginación llevada a cabo por la clase dirigente portuguesa para ocultar su intervención en la conjura que, según su propia tradición elaborada a partir de una fogosa publicística, restauró en el poder a la dinastía nacional de los Braganza.

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Primero de diciembre de 1640 : ¿una revolución desprevenida?

Author: Bouza, Fernando
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1991
Source: https://ddd.uab.cat/pub/manuscrits/02132397n9/02132397n9p205.pdf
MANUSCRITS,
nP
9,
Ene o
1991,
págs.
205-225
P ime o de diciemb e de
1640:
Luna
e olución desp e enida?
Fe nando Jesús Bouza
Las e oluciones del Ba oco, en lo que ienen de exponen es de la
icción polí ica de la Al a Edad Mode na, ue on capaces de c ea su
p opia ama, moldeando el as o de las huellas de su memo ia en la
o ma y mane a que mejo les pa eció a sus «disimulados» au o es.
Es o es así,
al
menos, en el caso de la e olución po uguesa de 1640,
m o de un mo imien o de oposición polí ica que cínicamen e ingió
no se lo y que se e a ó a sí mismo bajo la igu a de una e olución
desp e enida, que no había nacido ni de la maquinación ni de la
conju a, expedien es que el Ba oco descali icaba ajan emen e como
u o de la ambición pe sonal o de pa ido.
El Mani es o do Reyno de Po ugal, imp eso inmedia amen e
después de los hechos del 40, epi e has a la saciedad las alusiones a
que el P ime o de Diciemb e no es u o «de an es p e enido», a que
en él no hubo nadie «en e an a mul idiio de gen e
&
em
al
mudanca
de cousas que a asse de melho a so e
&
eduzi se com pa ido*,
in en ando mos a , en esumen, que ue acousa a a, ou nunca is a
no mundo que an os po os, em sucesso imp o iso, pa ecessem
ege se po huma so on ade, sem descub i ambiciio, icio
pe pe uamen e companhey o de e olucóes de Reynos e de
Impe ios».
Lo cu ioso es que si nos acogemos a las uen es ca ellanas la
sensación es casi idén ica y cuando se empieza a habla de lo sucedido
en Lisboa suele se ecuen e opa se con la so p esa de la co e de
Felipe IV al ecibi aquella no icia. La inc edulidad, mezcla de
inocencia y de jac ancia, con que el Conde Duque de Oli a es anunció
al ey la al e ación po uguesa como si ue a una locu a del Duque de
B aganza, es cie amen e, una adición bien asen ada, habida cuen a
que se emon a a los p ime os ela os
de
los hechos que conse amos;
po ejemplo, el aile agus ino An onio Séyne , que es aba en la
ciudad de Lisboa en diciemb e del año 1640, esc ibe en su
His o ia
del le an amien o de Po ugal
que:
Fue
al
el sucesso de Po ugal que, expe imen ado, apenas es
c eído. No se pudo eme , ni discu i
y
assí no admi a se di icul e la
c edulidad. Lo p euenido de los sediciosos pa a la execución, la
p es eza en el ob a
y,
inalmen e, el modo con que odo se assen ó
no pudo se in eligencia de homb es
y,
assí, sólo ue disposición de
los Cielos.
Una de las p ime as decisiones de la nue a mona quía ue la de
con oca a los T es Es ados del Reino a una eunión que se ab ió en
Lisboa el
28
de ene o de 1641. En e los acue dos adop ados po
es as p ime as Co es del Po ugal independien e es u o un
assen o
en
el que se de inían, con la au o idad solemne que enía una eunión de
los T es Es ados, los
í ulos
que, supues amen e, habían jus i icado el
p ocede del P ime o de Diciemb e. Siguiendo la disimulada icción
de que no había habido e olución alguna, el
assen o
de las Co es de
Lisboa ija
y
de ine que lo sucedido había sido una
es i ución
de la
mona quía po uguesa a Juan de B aganza, su e dade o i ula , quien
había esul ado desposeído de sus de echos al ono po los Aus ias,
p íncipes que, además, po si no ue a su icien e aquella al a en el
o igen de su pode , en la p ác ica se habían descali icado como i anos
«po que nao gu ada a ao Reyno seus o os e libe dades, an es se lhe
queb a 50 pe ac os mul iplicados».
En el Po ugal es au ado pa ece que la palab a al e ación había
enido que p onuncia se, más que pa a c ea un o den, pa a
ecupe a lo po medio de aquel
suceso inc eíble
que la nue a
mona quía del VIII Duque de B aganza, desde en onces Juan IV de
Po ugal, se enca gó ápidamen e de
hace c ee
y
en ende
a oda
Eu opa.
La ealidad p ác ica de
un
Po ugal sepa ado
ue c eída,
sob e
odo, g acias a su inclusión en la alianza in e nacional
y
en los en es
an ihabsbú guicos del úl imo pe íodo de la Gena de los T ein a Años,
aunque a la ac i a diplomacia que iun ó en es a emp esa, median e el
en ío de embajado es
y
emisa ios a las co es de medio con inen e, no
le ue posbible consegui que la independencia lusi ana se a i ica a en
los a ados de Wes alia o en la Paz de los Pi ineos. Reco demos
que, sin duda, la si uación in e nacional que en en aba a la
PRIMERO
DE DICIEMBRE DE
1640..
.
207
Mona quía Ca ólica con F ancia y la P o incias Unidas ayudó mucho
a que se consolidase lo empezado en
1640.
En segundo luga , el P ime o de Diciemb e se en endió, alga la
exp esión, me ced al monumen al Co pus de mani ies os, alega os y
jus i icaciones que gene ó la publicís ica de la Res au ación. Polémica
en en ada con al ac i idad que, incluso a los pa ida ios del Aus ia
Felipe
IV,
les asomb aba la capacidad po uguesa de hace imp imi
«oy un mani ies o, mañana una his o ia, o o día un lib o, o o un
olumen y en mo imien o con inuo es a ocupación gi ando sin
sosiego».
Dos son las líneas di ec ices que se pueden descub i en es a
impo an e labo polémica de los es au ado es y que, siguiéndolas
noso os de una o ma some a y muy sin é ica, nos ayuda án a
en ende la Secesión b agancis a del Rime o de Diciemb e de
1640
al
y como ue explicada po los que la lle a on a cabo.
La p ime a in ención de los publicis as de la Res au ación consis ió
en demos a , a ojos de p opios y de ex años, la exis encia de algo
especí icamen e po ugués; con c i e ios lingüís icos, geog á icos,
his ó icos, ins i ucionales e, incluso, eligiosos, se a i maba la
exis encia y pa icula idad de un pueblo lusi ano que, desde los
emo os iempos de la An igüedad clásica, se hab ía asen ado en el
suelo de Po ugal. Después de hecho es o, el siguien e paso e a
mos a cómo un pueblo pa icula debía ex ende se ambién en una
comunidad polí ica p opia; si la nación lusi ana e a peculia en odo, y
no sólo en su es a u o ju isdiccional, debe ía se la única ec o a de
sus des inos, a eniéndose solamen e a sus in e eses
y
deseos, sin
ene que depende de ins ancias no nacionales como e an las de la
Mona quía Hispánica.
P esen ando, así, el mo imien o es au ado como una acción
nacional, la segunda línea di ec iz de la publicís ica b agancis a
p e endía mina la legi imidad de los mona cas Habsbu gos que
habían ocupado el ono po ugués du an e las seis décadas an e io es
al
1640
y, en consecuencia, jus i ica así la secesión del P ime o de
Diciemb e. Pa a log a lo, sin apa a se un ápice de lo que mandaban
los cánones de la eo ía polí ica más adicional, ecu ie on a
descali ica a los Habsbu go como i anos, mona cas injus os que no
me ecían ni espe o ni obediencia.
Tal y como había pon i icado el assen o de las Co es de Lisboa de
1641,
la i anía de los Aus ias en Po ugal se hacía isible de dos
mane as dis in as. Po una pa e, e an dinás icamen e usu pado es de
un ono que no les co espondía a ellos, sino a la Casa de B aganza.
La sucesión de Felipe
II
en la co ona de los A ís hab ía sido ilegí ima,
pues o que en aquel plei o dinás ico de
1580
la posición de doña
208
F.
J.
BOUZA
Ca alina de B aganza, abuela del nue o ey Juan IV y la que le
ansmi ía los de echos suceso ios al VI11 Duque, e a más ajus ada a
las leyes he edi a ias del país que la que ocupaba Felipe 11 o que la
que en 1640 ep esen aba Felipe
IV.
Pe o, además, la majes ad del ono que habían ocupado con
engaño en 1580 la habían u ilizado du an e sesen a años pa a a aca a
Po ugal in en ando educi lo a me a p o incia sin iden idad p opia.
Es e plan de des ucción y aniquilamien o con aba con odo ese
cúmulo de p ác icas i ánicas que emos menudea en oda la li e a u a
publicís ica del siglo XVII: ibu ación excesi a, elección de inep os
gobe nan es, desa ención del Impe io, obligación de in e eni en
gue as ex añas, acan onamien o de opas no na u ales del país, e c.
Con odo es o, el P ime o de Diciemb e no podía conside a se una
p o ocación injus i icada, un ac o sin azón, sino la espues a a lo que
ellos conside aban una e dade a maquinación an ilusi ana.
Una espues a ue dada, con inúan los alega os, po los nelio es
e ae, los mejo es del país, los idalgos po ugueses, nobleza que
«con una hon osa eme idad emp endió..
.
el emedio de los daños
públicos que padecía el Reyno» como dice el ya mencionado
Man les o de Po ugal de 1641, po pone sólo un ejemplo en e los
muchos posibles. Exis e, incluso, un ela o io de Nicolao da Maia de
Aze edo dedicado exclusi amen e a glosa la hazaña de los idalgos
« ale osos libe ado es de la pa ia», y que incluye los nomb es de los
poco más de cien «que se halla on en la eliz aclamación de su
Majes ad y es i ución que le hizo el eino».
Des uida la legi imidad de los Habsbu go en el país y a i mado el
celo nacional de los~dalgos b agancis as, ejecu o es sin ambición del
P ime o de Diciemb e, los polemis as an icas ellanos nos o ecen un
Po ugal es au ado doblemen e. Po una pa e, la nación lusi ana se
es au a a su es ado p imi i o y época do ada, el mundo eliz de los
A ís del siglo XVI, de ol iendo a los e dade os suceso es de
aquellos eyes lo que e a suyo y que les había sido a eba ado en
1580; po o a, el país se es au a de ini i amen e a su esencial
condición de eino po sí. Como en el caso de la e olución inglesa,
se juega ambién aquí con la pu eza de una ieja cons i ución que
hubo que ecupe a .
Con odo es o, la eó ica explicación que podemos ex ae de los
alega os de los p opios de enso es del suceso del P ime o de
Diciemb e es la siguien e: una acción nobilia ia que, más allá de la
simple conju a palaciega, con ó con el apoyo popula al habe sido
p esen ada con asgos que sa is acían el gene alizado sen imien o
nacionalis a an icas ellano, exaspe ado po la polí ica iscal de la
úl ima década del einado de Felipe
IV
en Po ugal.
PRIMERO
DE DICLEMBRE DE
1640..
. 209
La mencionada
Relacáo de udo o que passou
na
elice acla naciio
do..
.
Rey Dom Ioao o
N..
.
dedicada aos idalgos de Po ugal
une,
como podemos e , los dos cabos del p o agonismo nobilia io y del
seguimien o popula :
.
.
.
[el] hon ado zelo de bem comum moueo os co ac6ens des es
Fidalgos com an o asomb o que, po que o i ano que ulminaua a
uina da e a, a quem deuia o se , náo isse log ado seu in ame
pensa nen o, quedo se a os olhos a
odas
as
de icul ades
&
aclama
ao Duque po Rey, ainda que elle náo iesse nisso; po que em
al
caso ou eco e iáo ao Senbo Dom Dua e -e1 he mano del
B aganza- ou, quqdo de odo pon o al asse cabeqa, se gouema ía o
Reyno como República e Senho ía lib e
...
Os con ede ados higo
com nouo alen o con inuando
&
ize ao g andissimas diligencias po
e se podiáo com o seg edo deuido a ahi a si o Pouo, pella qual
azáo o Pad e Nicolao da Maia deu pa e de udo o que es aua
o denando aos Iuizes do Pouo, aos Esc uáis, aos Vein iqua os
&
aos
Mis e es, e a mui os o iciais capaces de
se
aze delles a con ianza
que o cazo pedia
...
e oi is o de mui a impo ancia po que
semelhan es emp esas náo se podem leua a cabo sem o sequi o do
pouo.
Tal y como apa ece en su publicís ica, la eo ía del Po ugal
Res au ado se sus en a en la e lexión con inua sob e los sesen a años
de los Habsbu go y, más conc e amen e, yendo a su úl ima aíz,
sob e el juicio ei e ado de la c isis de 1580 que ue el comienzo de su
dominio. Así, como hemos dicho, 1640 ue p esen ado como una
de olución o una es i ución a los B aganza; así, el juicio, esuel o
con sen encia condena o ia, a que ue on some idas las
u ilidades
que
a Po ugal le había epo ado la ag egación a la Mona quía Ca ólica,
1640 ans om-ia
al
Po ugal de los Felipes en un gobie no in uso, un
pe íodo de enajenación his ó ica que sólo podía apa ece como una
censu a en el habe del eino.
Cie amen e, odo en el 1640 po ugués es una g an e ocación de
1580, aunque con el signi ica i o paso p e io de elimina del
ho izon e de aquella c isis a Do i An onio P io de Oc a o, un
candida o al ono que había llegado
a
se p oclamado ey en San a em
en 1580 y que había capi aneado la oposición a mada a los Felipes,
den o y ue a de Po ugal du an e dkcadas.
No nos puede so p ende la insis encia de es a e lexión
seiscen is a sob e la c isis suceso ia de los A ís cuando una ac i ud
idén ica sigue i a en la ac ual his o iog a ía sob e la Res au ación
desde sus o ígenes decimonónicos.

210
F.
J.
BOUZA
Como ha mos ado con b illan ez Jo ge Bo ges de Macedo, la
p ime a pied a de la mode na in es igación po uguesa sob e 1640,
la
His o ia de Po ugal nos seculos XVII e XVIII
de Luis Augus o
Rebello da Sil a, ya unía en uno solo el análisis de 1580 y del
P ime o de Diciemb e, po que su monumen al
His o ica
empezó a
esc ibi como el esul ado de la discusión que di idía al Po ugal
libe al en iempos de don Ped o
V
en e los an i- y los p o--
ibe is as, polémica que habían abie o és os úl imos al lanza e os
como p egun a públicamen e «Quem sabe se a i ania dos Filipes
ocul a uma g ande p o ecía pa a o nosso empo?».
Con a lo que cab ía espe a se del ópico decimonónico, la eacción
an ibé ica se ele ó mucho más allá de una simplis a e ocación de
hé oes y aido es que in lama a, en edéums y p ocesiones cí icas, el
sen imien o nacionalis a lusi ano con a los españoles; sob e esas
ce emonias, que ambién las hubo -una de ellas se sigue celeb ando
has a hoy-, nació una e lexión sob e la mode nización his ó ica de
Po ugal con is as a demos a que un
país pequeno
-con a lo que
que ía la g ey de Sinibaldo de Mas- no enía necesidad de in eg a se
en es ados más ue es y pode osos.
Rebello da Sil a y los demás his o iado es que con inua on sus
es udios sob e 1640 o ecie on, de es a mane a, una a i icación del
an iunionismo ibe is a, jus i icado aho a con las i e u ables p uebas
his ó icas de que una Res au ación, con gue a
y
e olución incluídas,
había enido que p oduci se dos siglos a ás pa a deshace la in en ada
Unión Ibé ica de los Aus ias.
Pe o, dejemos la his o iog a ía
y
ol amos a es a desp e enida
e olución sin ambición ni acciones que es au ó Po ugal al
p imi i o es ado que enía an es de la en onación del p ime o de los
Felipes en las Co es de Toma de
1581.
Vol amos
a
un P ime o de
Diciemb e que, como hemos dicho, se p esen ó a sí mismo como una
ación nobilia ia que iun ó al apoya se en el popula nacionalismo
an icas ellano.
También en la c isis suceso ia de 1580 se puede habla de la
exis encia de
un
sen imien o nacionalis a que, pues o en p ác ica, hizo
echaza el
ayun amien o
de Cas illa y de Po ugal en una misma
Co ona. En 1580 podemos lee azonamien os del ipo de:
«.
.
.
como
Po ugal po sí es Reyno y con odas las calidades pa a conse a se
Reyno, no su e la na u aleza en quien iene amo y leal ad que su ía
miemb o de Cas illa, aunque uese miemb o p incipal», habida
cuen a de que, a la ho a de elegi en e dinas ía y nación, exis i ía una
ley uni e sal po la cual ningún pueblo acep a ía se egido po o o,
aunque llega a el caso de que el ono co espondie a po legí ima
he encia a un
ey
no na u al:
PRIMERO
DE
DICIEMBRE
DE
1640..
.
21
1
. .
.sabedlo de los anceses si su i án Rey Inglés y de los ingleses
si su i án ancés; y no solamen e halla éis es a opinión en es a
gen e assí blanca y de discu so mas ambién en la neg a y pa da,
po que los Congos no su en Rey de Guinea,
ni
los de Guinea de los
Congos,
ni
de los Mandingos Jolopho, como ambién los Chinos
no le su en Japón, pa a qué es habla más des o?
Es cie o, sin emba go, que, en é minos gene ales, es és e un
sen imien o nacionalis a oda ía débil y poco pe ilado po que se basa
en la negación de los o os, de los cas ellanos en es e caso, y no an o
en la a i mación de los asgos p opios. Sin emba go, aunque sea el
nacionalismo nega i is a de la
Fo nei a de Aljuba o a
y del iejo
dicho «de Cas illa, aun es malo el ien o y peo el casamien o», no
pa ece que pueda duda se que Felipe
II
su ió un echazo, sob e odo
po pa e de los g upos popula es, basado en c i e ios nacionales,
p ecisamen e, el mismo sen imien o que hizo que apoya an la ealeza
de don An onio P io de Oc a o.
Aunque su his o ia no ha sido esc i a oda ía en su conjun o y sólo
empezamos
a
conoce de los Aus ias ue on muchas las al e aciones
popula es en las que salió a eluci el echazo con a el nue o dominio
y siemp e lo hizo eñido de ese sen imien o nacionalis a que se
anunciaba en 1580 y que cla amen e se obse a en la Res au ación.
Re uel as y mo ines cuya casuís ica dispa a desde el caso de los
cua o alsos sebas ianes -el p ime o apa ecido ya en 1584, pa a se
seguido po el E mi año de E ice ia, el Pas ele o de Mad igal y Ma co
Tullio, el Calab és- al caso de las al e aciones de inspi ación
an oniana, como ue la e uel a de Beja de 1593 en que se con ocó al
pueblo a
le an a se
y
busca o o ey
,
pasando po los innume ables
albo o os con a los p esidios de las úl imas dos décadas del siglo
XVI
y
los mo ines an i iscales que jalonan el eiqado de Felipe
IV
has a llega a su culminación en las al e aciones de E o a de 1637.
De esos albo o os y mo ines que se suceden sin cesa , el que se
i ió en Lisboa en 1612 es uno de los menos conocidos. Su o igen
es u o en el descon en o, exp esado ambién en la «can idad de
coplas, omances i cedulones con que se des e güenqan cada día»,
que p o ocaba el lanzamien o de un se icio ex ao dina io de
370.000 c uzados que debía cob a se po
epa imien o
en odo el
eino
y
que, en eo ía, se pedía pa a paga el iaje del ey Felipe
III
a
Po ugal, un iaje que se enía e asando año as año desde su
llegada al ono en 1598
y
que la ju a del he ede o, el u u o Felipe
IV
nacido en 1605, hacía imp escindible.
A la sazón, la si uación po uguesa pa ecía muy di icil: el Duque de
Lema se oponía a que el ey iaja a a Po ugal pa a que el p íncipe
212
F.
J.
BOUZA
ue a ju ado he ede o po que es o exigía la con oca o ia de Co es,
eunión no deseada pues o que le pa ecía p e e ible a a los asun os
del eino o bien en jun as pa icula es, como la llamada Jun a de la
Re o ma de Po ugal que se eunía en Mad id ese mismo año de
1612, o bien di ec amen e con la Cáma a
de
la Ciudad de Lisboa, a la
que, po p ime a ez aquel año, se concedió la posibilidad de negocia
el pago de un se icio pa a odo el eino, enca gándosele que ue a
ella, como Cabeza econocida de Po ugal, la que negocia a el epa o
del se icio con las demás ciudades que enían en Co es.
Además, el pano ama se había complicado po mo i os muy
di e sos, cuya conjunción hacía que ue a és e un año ealmen e
c í ico. Sin que que amos hace una p elación en la g a edad de los
p oblemas, en p ime luga , encon amos las c í icas sob e la
si uación de la adminis ación de Jus icia y hacienda, amos en los que
los o iciales acusados de co upción e an mayo ía; en segundo, el
males a p oducido po la i ma de la T egua de los Doce Años que se
conside aba lesi a pa a los in e eses impe iales en el índico; en
e ce o, el descon en o po la en ada de cas ellanos en jun as que se
ocupaban de ma e ias po uguesas y po el nomb amien o de i eyes
que no e an de sang e eal, como no lo e a don C is óbal de Mou a,
cuyo segundo i eina o concluía p ecisamen e ese año.
En es a si uación, el Palacio de la Ribe a del Tajo, donde esidía el
i ey, ue a acado po el «pueblo albo o ado» que « ompió la gua da
del Palacio y llega on las pied as a ompe ambién las id ie as y
en anas donde el i ey se assomaua». El escena io es el mismo que
el que se á elegido, ein iocho años más a de, un sábado P ime o de
Diciemb e, cuando el Palacio ue asal ado po los « ale osos
libe ado es de la pa ia», pe o ¿dónde es án los
idalgos
en el
albo o o de 1612?.
Responde a es a p egun a
y
a la que, lógicamen e, le sigue de po
qué la nobleza, ausen e en onces, si es a á en el asal o al Palacio de la
Ribe a en 1640 es an o como p oba que se equi ocaba el buen
agus ino Séyne al supone que el P ime o de Diciemb e
no se pudo
eme ni discu i .
En 1612, como en 1585 -an e Ma heus Al a es, el also
Sebas ián de E icei a-, como en 1593 -an e el an oniano San os
Pais que que ía ebela Beja- o como en 1603 -an e Joiio de Cas o
y su Calab és-, la nobleza de Po ugal es aba en el mismo
p i ilegiado luga al que la había enca amado Felipe de Aus ia
cuando «a eba ó» el ono a Ca alina,
VI
Duquesa de B aganza,
obo
con eales uñas,
que se di ía en el
A e de u a ,
al que asis ió la
idalguía con gene al complacencia.
PRIMERO
DE
DICIEMBRE
DE
1640..
.
213
En es e iempo de g andes espe anzas, el es amen o de los
p i ilegiados ci iles en Po ugal se hallaba di idido en dos g andes
es a os que co espondían, en é minos gene ales, a las dignidades
cas ellanas de la caballe ía y de la hidalguía. Mendo da Mo a de
Vallada es esumía ales di e encias in aes amen ales de la siguien e
o ma:
.
.
.
así como en la Répública Romana hubo es es ados de gen e
po mayo : el p ime o de los senado es y pa icios; el segundo de los
eques es; el e ce o e ín imo de los plebeyos, asi en Po ugal hay
es es ados de gen e. El p ime o de idalgos que esponden en
Cas illa a los caballe os.
El
segundo de los ecues es que en aquel
eino llaman nobles del nomb e gene al de la nobleza y esponden a
los hidalgos en Cas illa. El e ce o de los plebeyos que en aquel
eino llaman piais y esponden en Cas illa a los peche os y illanos.
Conscien e de que los nobles po ugueses se ían los que ha ían
inclina se de ini i amen e la balanza de la sucesión po alguno de los
candida os al ono acan e de Po ugal, en
1580
Felipe 11 y sus
embajado es in en a on consegui la adhesión nobilia ia po odos los
medios a su alcance. A los idalgos les asegu aban que, con su eino
unido a la Mona quía Ca ólica, se les ab i ía lib emen e el camino de
la «g andeza cas ellana» que ya hab ían eco ido muchos nobles del
país desde ines de la Edad Media, lo que hacía que algunas de las
casas p incipales de Cas illa --o, al menos, a ios de sus
miemb os- u ie an su o igen en Po ugal, como se eco daba e a el
caso de las amilias de los Villena, Osuna, Sa ia, Bena en e, Gel es,
Pas ana y an os o os. Po su pa e, si no pe enecían a los linajes
mayo es del eino, y simplemen e e an enidos po nobles sin más, la
unión se i ía pa a e mejo ada su condición de pode p es a
se icios al Rey Ca ólico. De es a o ma, la ascensión nobilia ia ya
ue a a la g andeza o a la plena hidalguía, pa ecía es a les
ga an izadas.
Y
jun o al eng andecimien o en las hon as, hallamos la ambición de
mejo as pa imoniales, de las que «se ían de espejo las iquezas del
Duque de Osuna -que e a el embajado de Felipe 11-, en que los
idalgos po ugueses iesen a cuan o se ex endía el pode de un Rey
de España que co ejado con la limi ación de Po ugal los me e ía en
g andes espe anzas de que subi ían a mayo es o unas, unidas es as
Co onas en un mona ca an sup emo como quedaba el Rey de
España».
An e la duda de e igi se en di ec o es de
un
Po ugal
independien e, como deseaban que hicie an los an onianos, o
obus ece su dominio pa imonial en sus p opias posesiones, como,
220
F.
J.
BOUZA
La polí ica po uguesa seguida po el Conde Duque, cuyo o igen
hay que emon a a los iempos del alimien o del Duque de Lema,
llegó a alcanza. su g ado de máxima in ensidad, eó ica y p ác ica, con
las medidas del bienio 1638-1639. Una se ie de ó denes que ompían
el
g an
pac o de Toma
de
1581, al que ya no se conside aba con a o,
sino u o de la libe alidad egia, y que e undaban, alga la
exp esión, el Po ugal de los Felipes, sac i icando la ag egación
exclusi is a en a as de una unión e ec i a.
Pa a el éxi o de 1640, es os úl imos años de la década de 1630 son
undamen ales, pues o que, con el ho izon e de la gue a gene al en
que i e la Mona quía Hispánica, los p oblemas de la Co ona con los
eclesiás icos se acen úan con el con encioso de las colec u ías y el
desas e de Oquendo, ol idando ya el iempo de la ecupe ación de
Bahía, hace eme a los me cade es que nunca se pod á ence a los
holandeses en la gue a de Reci e, con lo que el azúca de los
ingenios b asileños -la au én ica economía de la Res au ación-
co ía el iesgo de se pe dido de ini i pmen e, al mismo iempo que
las ei e adas exigencias iscales no hacen más que exaspe a el
nacionalismo popula an icas ellano.
Los idalgos de Po ugal, amenazados en su do ado e i o
p o incial, dejan la aldea pa a eco e nue amen e el camino que
lle a a la co e. Desp e enidos, sin ambición, su p ime a escena se á
el Palacio de la Ribe a de Lisboa, su p ime ac o el 1 de Diciemb e de
1640.
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JESÚS
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P o eso de His o ia Mode na. Uni . Complu ense, Mad id
Resumen:
el au o demues a en su a iculo la na ginación lle ada
a cabo po la clase di igen e po uguesa pa a ocul a su in e ención
en la conju a que, según su p opia adición elabo ada a pa i de una
ogosa publicís ica, es au ó en el pode a la dinas ía nacional de los
B aganza.
Summa y:
he au ho oJ e s o us in his a icle he way used by
I
he po uguese di igen class o hide i s in ewen ion in he conspi acy
-s a ed om an in ensi e campaign- ha es o ed he na ional
áynas y o he B aganzas o he powe .