una
cosa ama illa
la ama illez del
Fe nando Vela
El
a e al cubo,
1927
úl ima de la abju ación de
cesidad, gene almen e
adsc ipción
al
dios del
come cio no hacía más que ea i ma , pa a con e i se en a is as au en icos,
in eg ándose así en el
g upo
de los homb es de le as, quienes dis u aban de
un p es igio social mayo me ced
a
la
conside ación de c eado es nacidos
bajo
el
signo de Sa u n~.~ T ans onnadcbs
en
co esanos
y
homb es de
genio, a o ecidos pa el a o
de
los p íncipes
y
po la
manía
pla ónica,
pin o es
y
escul o es se igu a on ciipaci ~os pa a alcanza el mundo de las
ideas
y
c ea ;< sin emba go, a* cambio
de
esesa
,ansiada genialidad, debe ían
sopo a las consecuencias de la
melancol(a
a is o klica, que iban de la
p ooigalidad a la locu a
y
del c ;imen a
la
s~ledad.~
Es a es
Ia
causa &.que, en espeeiai, desde Gio gio Vasa i, la c í ica
a ís ica ecoja en
las
idas deJos g andes a is as episodios
y
elaciones
pe sonales que esul an .desa o ados si los compa amos con la imagen
medie al del pin o
y
del escul o a esanos. So~p enden e es, po an o, que
en un g upo de inido
COB
an g uesos azos de i epe ible genialidad
encon emos un caso como el de Palma el Jo en, un pin o a quien, desde
an iguo, se le conside ó un ejemplo de humildad en un he ide o de
pe eg inos c eado es geniale~.~
Ayudan e del ennoblecido Tiziano -un buen ejemplo de la nue a
dignidí d que lle aba apa ejada el genio-, Giacomo Palma ue el enca gado
de emina algunas de las ob as que habían quedado inconclusas en el alle
de su maesm, la más impo an e de las cuales, sin duda, e a la
g an
Pie á
dei F c i
que hoy puede admi a se en la Gale ía de la Academia de Vene~ia.~
Palma concluyó lo iniciado po Tiziano y a ladió
al
cuad o la b e e
insc ipción a la que es á ligada
su
ama:
«QVOD TITIANUS INCHOATVM RELIQVlTI
PALMA
REVERENTER
ABSOLVITI
DEOQ. DICAVIT»
Re e en e absol i .
Es a au nile isc izione~~ median e la cual que ía
p oclama públicamen e que concluía con e e encia lo que o o había
iniciado ue lo que le alió a nues o pin o «esse e ca a e iza o col i olo
di
g an
maes o^.^
Así es como, a o en e los a os, la ob a del a is a
eneciano quedó como la igu ación del abajo del discípulo en un mundo
que pugnaba po gana se la genialidad de la in ención. Pasa on, así, los
pin o es de a esanos a a is as, pe diendo o icio pa a consegui alen o.
Las uen es clásicas cie an aquí el edi ican e ela o, pe o, como odas las
ábulas de c ecimien o o de ans o mación, es a del «buen discípulo* queda
lib e pa a se nue amen e animada con sólo cambia los escena ios y
adjudica o os nomb es a los an iguos igu an es. Hablemos de
his o iíido es, de aquéllos que desea on ans o ma su a e en una ciencia y
de la o ma en que, con a su adicalismo de
nue os
in en o es, la
ecupe ación de la disciplina y del o icio ha e minado po con e i se en una
de las ca ac e ís icas más dis in i as del pensamien o de nues os días.
Hace his o ia pa ece, hoy po hoy, un eje cicio de cons ucción
in elec ual que se jus i ica po sí mismo y, cie amen e, uno de los asgos
dignos de se des acados en el pano ama gene al del pensamien o
de
las
Úl imas
decadas es el hecho de que ya no haya quien eclame pa a sí el í ulo
de il6so o de la hi~ o ia.~ Po el con a io, incluso aquellos que
abie amen e e lexionan sob e el de eni como hecho humano pa ecen
habe
desechado cualquie in ención de do a a sus explicaciones siquie a de un
a isbo de o alidad in eg ado a. Celeb ada, así,la mue e del en o o iempo
p es igioso y clásico gene o, p i ada de iloso ía la His o ia, algunos han
anunciado el nacimien o de lo pos his ó ico, mien as que o os llegado a
p oclama su in o su dis~lución.~
Y
bien, la his o ia se disuel e, pe o jen qué? o, mejo dicho, ¿de que
his o ia p oclama nos el in?. Celeb amos el
in
dela sobe bia his ona de las
esencias del homb e y lo hacemos con la misma sa is acción con que
Nie zsche se complació en anuncia la c isis de la Filoso ía y el nacimien o
de su iloso ía de las iloso ías. La his o ia se disuel e en his o ias y, del
mismo modo que, «si euniesemos odas las iloso ías posibles, no
I
REWXEWER
ABSOLWT
89
esul a ía un caos, en que unas eo ías anulan a o as, sino una in eg idad~,~
eunidas odas las his o ias no encon a emos la Ve dad, pe o si halla emos a
los his o iado es, cuya concepción del pasado hab á que econoce ambién
como un p oduc o. La sinc onía ha encido a la diac onía, es ableciéndose
un
nue o diálogo en e el p esen e que cons uye
al
his o iado y el pasado
que a su ez cons uye Cs e. Sin duda, Michel Foucaul , cuya huella es á an
p esen e en es os plan eamien os, se sen ina sa is echo po es a magna a ea
de des-absolu ización epis em~lógica.~~
Lo has a aquí dicho explica po qué la ac ual e lexión sob e la his o ia se
puede conside a una o ma de pensamien o de aigamb e his o iog á ica,
an o en lo que es e e mino signi ica de conside ación de las posibilidades
abie as en el campo de la epis emología p opia, en especial de los cambios
de Ccnicas de in es igación, como en lo que la his o iog a ia iene de
conciencia de las ans o maciones que en dichas o mas de conocimien o se
han ido sucediendo a lo la go del iempo. Po deci lo de o o modo, el
his o iado
se
piensa aho a menos exége a de lo humano como ca ego ía y se
sabe más miemb o de una disciplina.
Si se conside a en su conjun o, se pod á a i ma que el deba e his ó ico
de los úl imos años se ha is o animado po llamamien os que no malmen e
se emi en a una u o a de las dos dimensiones que acabamos de des aca en
lo his o iog á ico y ald ía deci que e lexiona sob e la his o ia como
sucesión de pa adigmas, es deci como se ie de combinaciones a ian es de
alo es, p incipios y écnicas en omo a las cuales la comunidad de
his o iado es mues a su consenso."
Uno de esos alo es dis in i os que se une a écnicas e in e eses ec o es
pa a e mina c is alizando en cada uno de los sucesi os apa adigmas
his o iog á icos» es el de la imagen que el his o iado iene de sí mismo, de
su o icio, de su a e o de su ciencia. Un pa adigma cambian e que, en el
ondo, es e lejo de la unción que la sociedad ha ido dando a cumpli al
his o iado en cada momen o, aunque, apa en emen e, haya sido cons uido
po el p opio his o iado pa a exp esa se a sí mismo.
Veamos b e emen e cómo ha e olucionado su imagen desde el
Renacimien o al posi i ismo cuan i a i is a. Una e olución que es bien
conocida, pe o cuya exposición nos pa ece indispensable si que emos
en ende en sus jus os C minos po qué el cansancio del cien i ismo ha
lle ado a la ecupe ación de la disciplina y a la ecupe ación de an e io es
o mas his o iog á icas.
Como se sabe, el Renacimien o de los humanis as conside ó que la
his o ia e a una de las cinco ma e ias que o maban pa e de los s udia
humani a is y que, en su seno, hacia cue po común con la g amá ica, la
poé ica, la iloso ía mo al y la o a o ia. El humanis a e a, po an o, el 6 o
que había sido ins uido en es os cinco sabe es, así como el que los
eje ci aba p o esionalmen e, po lo gene al
al
se icio de un p íncipe o de
una ciudad pa a los que abajaba como bióg a o o como c onis a, al mismo
iempo que e a sec e a io, cancille , composi o de o aciones la inas, e c.12
Al se és e su o igen, se en ende á bien que los his o iado es de la plena
Edad Mode na ue an ealmen e los «a esanos de la glo ia» de los
90
F.
J.
BOUZA
pode osos,13 sin que es o, po o a pa e, ep esen ase óbice alguno a que el
his o iado , como p o esional humanis a que e a y en e a los g upos de
le ados, supie a a opa au opomposa y genialmen e su o icio de odo el
p es igio de la An igüedad.
Lo cpe se le exigía al his o iado , en onces, e a que hicie a habla a los
an iguos en bene icio de los que en onces e an sus pa onos, pe sonajes que,
a su ez, buscaban obus ece su p opio p edicamien o con el bene icio de la
au o idad
que se desp endía de la An igüedad. Po el con a io, en la Eu opa
libe al lecimonónica lo que se pedía a los his o iado es -y es os espondían
since amen e con encidos a es a pe ición- e a que ue an una sue e de
augu es de la comunidad obligados a deci a las naciones cuál e a la
pa icula adición que debían segui en la cons ucción de un Es ado,
asegu aindoles, con el e endo de una p e endida lógica his ó ica, que las
ías de hecho elegidas a es e e ec o e an las co ec as.
Es a asomb osa segu idad con que se daba sen ido a la labo de his o ia
le enía a la sociedad bu guesa del op imismo na u alis a del siglo
XVIII
y,
po lo an o,
se
undamen aba en el con encimien o de que el in úl imo de
los homb es e a el p og eso y que és e se consegui ía ine i ablemen e.
Con ando con es a base ilus ada, puede el his o iado del
XIX
abandona ,
al menos apa en emen e, la condición de p o esional áulico y ans o ma su
o icio en, digamos, un conocimien o mayo , un a e, en el sen ido de que
ija una lógica -la del p og eso/ eacción y de la up u a/an icipación- y
gene a una iloso ía, esencialmen e his o icis a.
Algunos a ances en es a di ección habían sido log ados ya en el siglo
an e io con la e lexión sob e la necesidad de ele a una His o ia Gene al en
el ma co de las uni e sidades alemanas14 y o os se da án o con la c eación
de la his o ia d amá ica de un Migne ,15 pe o sólo con Humbold y, sob e
odo, con Leopold on Ranke la his o ia alcanza la dignidad in elec ual de
se uno de los sabe es supe io es.16 Aunque, hoy en día, el mé odo
ankeano haya llegado a se conside ado un eje cicio más pa ecido a la
axide mia que a ninguna o a ac i idad hu nana,17 se ía injus o no econoce
que el his o icismo ep esen ó la mayo ía de edad del his o iado . Pese a los
nume osos icios que es posible de ec a en sus p ác icas, desde el
se ilismo
academicis a en e a los designios del Es ado, el nue o pa ón de
los an iguos humanis as, al uso ac ualis a e in empes i o de concep os
con empo áneos ( u o de su lógica del p og eso), lo cie o es que el
XIX
lab ó u11 nue o pa adigma his o iog á ico en el que se ija on una se ie de
con enciones que pe mi ie on a anza eno memen e el o icio de his o ia .
La elpis emología decimonónica clásica se basaba en la conjunción de dos
g andes p emisas básicas: la uni e salidad y el ca ác e sec o ial del
conocimien o.18 Po una pa e, se suponía que e a posible llega a lo
abs ac o a pa i del análisis desc ip i o de lo pa icula ; po o a, que el
conocimien o se o denaba en sec o es di e enciados que no e an o a cosa
que el e lejo de la simila di isión que exis ía en la ealidad, cuyas
conside aciones coyun u ales e an enidas po esenciales y asladadas
ín eg amen e al pasado, de o ma que si el libe allismo suponía, po
ejemplo, que había que di e encia en e lo público y lo p i ado, en e
Es ado y sociedad ci il, debe ía hace se, ambién po sepa ado, una his o ia
social que se ocupa a de lo p i ado y una his o ia polí ica que debía
enca ga se del pode .
A
su ez, el pensamien o uni e salis a se di idió en
dos g andes comen es a eno de los lími es que se quisie an encon a a la
desc ipción. Pa a algunos, inculados, po lo gene al, al mundo anglosajón,
e a posible ele a leyes inducidas a pa i de dicho análisis desc ip i o de lo
empí ico, pa a o os, en mayo medida ligados a la adición alemana, es a
ope ación no enía sen ido y la desc ipción uni e salis a de los hechos
concluía en sí misma
-wie es eigen lich gewesen is -.
El segundo
p incipio, el de la sec o ialización, se debe pone en e las p ime as causas
del nacimien o de las más impo an es y clásicas disciplinas sociales que
c is aliza on en el pasado siglo: la his o ia pol ica, la geog a ía, la
an opología, la economía, las ciencias polí icas y la sociología.
Cada uno de es os es udios e a en endido, al se o mas sec o iales, como
conocimien o au ónomo y dis in o, aunque pa alelo a los o os. Es a
p imi i a sepa ación de los sabe es sociales se io e onada po la aplicación
del p incipio uni e salis a sob e la sec o ialización, haciendo que o bien se
p opusie an leyes pa a cada conocimien o en exclusi a o bien, enunciando a
la inducción de leyes, se p oduje a una hipe especialización desc ip i a en
cad auna de es as amas o sec o es de in es igación. Po an o, el campo de
la his o ia quedaba limi ado po el de las o as disciplinas sociales y, en él,
los his o iado es podían dedica se a busca g andes leyes, álidas en
cualquie iempo y en cualquie luga , o a desc ibi has a el de alle la ealidad
del pasado.19
Pa iendo de es as bases, se comp ende á bien cómo esol ió el
his o icismo los es g andes p oblemas que, llegada la madu ez a ís ico-
ilosó ica de la his o ia, él mismo ue el p ime o en plan ea : la enuncia o la
en ega a la eo ización; la posibilidad de halla un modo de compagina las
eo ías y los modelos con los sucesos o los indi iduos; y el es ablecimien o
de elaciones en e la his o ia y los o os conocimien os.
El p og eso e a su eo ía; la ealidad de los sucesos y la acción de los
pe sonajes, su exclusi a y e ídica ma e ia; su campo de es udio, la his o ia
pol ica. Po deci lo con o as palab as, el abajo del his o iado e a el
es udio uni e sal de las mona quías
nacionales
que habían a anzado en la
cons ucción del
Es ado
enciendo la oposición e ógada de g upos
pa icula is as has a hace que oda la au o idad acaba a po concen a se en
una ins ancia única acionalizada y secula . Es deci , su «sec o » e a
exclusi amen e el ámbi o de lo polí ico según es a ca ego ía e a en endida en
el siglo
XIX:
el nacimien o del Nue o Régimen
y
la lógica de la Nación y
del Es ado. La Mode nización es aba en la esencia del homb e, ciudadano
libe al.
El his o iado
se
había con e ido, así, en el «lógico» de la comunidad, a
la que in e pelada en é minos nacionales,
y
del pode , que e a desc i o como
Es ado. Pese al igo de su análisis, el his o icismo no o ja cien í icos,
po que la obje i idad de su me odología es an sólo epidé mica, pues,
al
es a basada en la iloso ía op imis a del p og eso, acaba po se algo así
F.
J.
BOUZA
como uin silogismo en el que conocida -y, lo que es más, bien enida- la
conclusión se pidiese que alguien dedujese las que habían sido sus p emisas
y su desa ollo.
Con sus so ismas au ológicos llena el his o icismo el siglo
XIX
y, po
con aposicicón, pod ía deci se que ambiCn buena pa e del pensamien o
his o iolg á ico del
XX.
Es o es así especialmen e desde inales de la P ime a
Gue a Mundial, momen o en que la eno ación del pensamien o his ó ico
pe ñla muchos de sus asgos di e enciales po oposición a la g an adición
impe an e has a en onces.
Con es e cuad o de e e encia an ihis o icis a, se puede comp ende en
sus jus os C minos el po quC de muchas de las ca ac e ís icas que de inen la
escuela de
Annales
desde sus iempos undacionales. A la luz de es a
oposición es como deben conside a se cues iones que son an impo an es
pa a comp ende
Annales
como las que po quC se p ima en ella una
explicación global que cuen e con bases económicas y sociales con a la
exclusi idad de lo polí ico que había de inido a los in es igado es de la
p es igiosa y ankeana
Re ue His o ique;
po qué se esponde a lo
é énemen ielle
con una noción como la
longue du ée;
po qué se abaja con
ciclos cuan i a i os y no con elaciones c onológicas; po quC se a de la
dimensión indi idual a la colec i a; po que, en esumen, se busca una
his oi e s uc u elle
y se epudia la his oi e his ~ isan e.~~ Además, como es
bien sabido, el globalismo de Fe nand B audel, po su pa e -Tilly supuso
que su Úl ima ob a e a ya casi «poesía»2l- hizo que en
Annales
se
ompie an las di isiones sec o iales y con i ió a la his o ia en la disciplina
impe ial, haciCndola cien í ica po que e a capaz de euni el cien i ismo de
odos los demás sabe es sociales.22
De es a impe iosa mane a se esol ía la cues ión de la elación de la
his o ia con los, digamos, o os «sec o es», algo que ambiCn in en a on
hace los
new his o ians
del posi i ismo cuan i a i o o social cien i i~mo.~~
Aquí el his o iado se piensa cien í ico po que debe se capaz de hace
p edicciones sociales suscep ibles de se u ilizadas po los adminis ado es;
no se piense que su ac i ud es el enacimien o de la lógica his oncis a po que
Cs a conoce los esul ados y busca las que debe ían habe sido sus p emisas
y en el caso de los cuan i a i is as lo que se p e ende hace es algo bien
dis in o a es o: analiza las condiciones pa a e mina po p edeci el
esu1 ad.o inal al que conduci án. Además imagina que su in es igación es
ciencia po que sus me odos es án omados de sabe es expe imen ales, de
o ma que el obje i o de su análisis se á induci leyes o, en el peo de los
casos, mos a líneas de egula idad que hicie an ehacien es sus
conclusiones. Po lo an o, his o ia se ía olca se en ob ene p oposiciones
obje i iis, mensu ables, alo a i as, en esumen, me ecedo as de la
con aliciación cien í ica y la sín esis de las an iguas hipó esis adicionales y
de las imp esiones subje i is as. Nunca ha es ado la his o ia an ce ca de
c ee que la Ve dad es una.
En es e momen o, la e olución del his o iado pa ecía habe llegado a su
úl ima ne a; aquí se ce aba el ciclo abie o po aquellos p o esionales que
hacían hincapiC en su adición clásica y que, de la epide mis a la medula de
su análisis, habían concluido po que e se cien í icos. Más a de, lo que ha
sucedido como eacción a las ince idumb es p o ocadas po la his o ia
socialcien í ica es de sob a conocido en sus asgos gene ales y no es
necesa io que en emos en su desc ipción en la ocasión p esen e, aunque sí
con end á deci que la na a i a .es an sólo una de las o mas que han
ocupado el campo abandonado po el cuan i a i ismo posi i o.24
P opone la mic ohis o ia y ace ca se al pasado a a Cs de la Ccnica
na a i a es segui buscando una espues a a las g andes cues iones
plan eadas po el his o icismo, pe o siendo conscien es de que se es á
en ablando un diálogo con el pasado en que el his o iado no descub e nada,
sólo lo cons uye al na a lo. De odos los o os sabe es p ima, como es
sabido, a la an opología cul u al y simbólica, p e endiendo e la his o ia,
como hacen los an opólogos, desde el indi iduo pa a ec ea desde su
pun o de is a, que es el luga del espec ado o del pe sonaje, el en amado
gene al de la sociedad en que i e.25
Pe o ambiCn es posible p opone pe spec i as mac ohis ó icas sin cae
en las p esunciones socialcien i is as. Hallamos, en e ellas, al Tiíly que
ecupe a el ho izon e de la m~de nización~~ o al Walle s ein que se e ugia de
an a ciencia en el análisis igu oso del ma xismo,27 aunque, de odas las
expe iencias mac ohis ó icas del pano ama ac ual la más ap eciable es la
Neue Sozialgeschich e
alemana, nacida a inales de la ddcada de 1960y que
desde 1975 cuen a con un o icioso ó gano de di usión en la e is a
Geschich e
und
Ge~ellschaj .~~
Es a es una «nue a his o ia social» que se en en a a su obje o de análisis
desde una pe spec i a «mac o», pues p e ende nada menos que es udia
« oda» la sociedad en sus in e elaciones económicas, cul u ales y polí icas;
es deci , en la « o alidad» del p oceso his ó ico. Pe o, su ambición
globalizan e no p e ende hace una nue a his o ia impe ialis a a lo B audel,
se con en a con pedi la cons mcción de algo pa ecido a la «his o ia de las
sociedades» que eclamaba E.J. Hob~bawm~~ y pa a log a lo no duda en
ecu i a odos aquellos modelos y eo ías de que sea posible se i se.
En es e sen ido, su pos u a es de una cla a mediación his o iog á ica, es
deci , u ilizan un bagaje concep ual que es el esul ado inal de la adap ación
a sus necesidades de pos ulados me odológicos de o igen muy di e so. Po
ejemplo, las adiciones que nacen de Max Webe y de Ka l Mam pueden
llega a se conciliadas en su p ác ica, omando del webenanismo la
elabo ación eó ico-me odológica y empí ica y acep ando del ma xismo,
alga un ejemplo, las nociones de coyun u a económica y los ciclos de
Kond a ie m30
La his o ia que p opugna es a co ien e his o iog á ica puede deci se que
es la explicación de las es uc u as cons i u i as de una sociedad en un
iempo de e minado y com p oduc os en que se concilian la singula idad de
los hechos y la uni o midad de las endencias gene ales. Po lo an o, ni
únicamen e polí ica ni indi idualizada en g andes o peque ios pe sonajes;
ni
olcada en un e olucionismo lineal, pues espe a la especi icidad de cada
iempo his ó ico, ni educida a la escala mic oscópica de lo na a i o; ni
94
F.
J.
BOUZA
ígida en
su
me odología
ni
en egada al dic ado de alguna o a ciencia social.
Cie amen e, en el p og ama de la Neue Sozialgeschich e se concen an un
buen núme o de las más elices espues as que se hayan dado a los
p oblemas de la his o iog a ía de nues o siglo.
Como se ha podido obse a an o mic o como mac ohis ona dejan a los
his o iado es en la si uación de mediación me odológica que habíamos
mencionado como ca ac e ís ica de la ac ual si uación his o iog á ica.
De
es a
o ma, el in es igado elige las Ccnicas que aplica; así, la na a i a, po
ejemplo, imi a la desc ipción compac a de la escuela an opológica de
Cli o d Gee z y u iliza odos los medios disponibles según cada caso pa a
ec ea la ac o 's iew; y los mac ohis o iado es alemanes, como ya se ha
is o, pueden inclina se an o po los modelos ideales como po la noción de
coyun u a.
Aunque se haya abandonado la en ación cien í ica, pe sis e, pese a odo,
la necesidad de analiza la causalidad en el iempo; pa a sa is ace es a
necesidad, el conocimien o de las dis in as Ccnicas es la p ime a ía po la
que se: han econside ado el o icio y lo disciplina . La segunda, como ya se
anunció, ha sido la de la ecupe ación his o iog á ica.
Valgan dos ejemplos de ello. La noción de cul u a que sus en a la his o ia
na a i a de i a del webe ianismo, quizá no di ec amen e, pe o
si
a a és de
los an opólogos simbólicos, los he manos mayo es de los na ado es, y del
p opia Cli o d Gee z, quien gus a de u iliza en sus es udios nociones an
webe ianas como el ca isma.31 La elación es muy es echa po que, pa a el
sociólogo de E u , cul u a e a la ama de signi icados en que i ía el
homb e y que 61 mismo había c eado, po lo an o, pa a su es udio no se
p ecisaba una ciencia expe imen al que buscase leyes, sino un sabe
in e p e a i o que le diese
signi icad^.^^
Taiinbién pa a la Neue Sozialgeschich e la ecupe ación de an e io es
pos ulados his o iog á icos ha sido undamen al, en su caso po que la
escuelia alemana u o que en en a se con los úl imos epigonos que
pe pe uaban el his o icismo has a años después de
1945
y,
a causa de es o,
se ha in e esado po aquellas p opues as que en el pe íodo de en egue as
o
en la inmedia a pos gue a signi ica on un echazo del his o icismo y de sus
con inuado es. De odos sus an eceden es (Conze, Hin ze, S~hiede ~~), el
que pa ece más signi ica i o es O o B unne y su p opues a de
Ve assungsgeschich e, un é mino di ícil de aduci , pe o que pod ía
equi ale a la his o ia cos i u i a,34 y, ambién, de de ini . Veamos cómo lo
ha hecho Pie angelo Schie a:
Ve assung
...
come cons i uzione in senso ma e iale, onda a sull'
a icolazione eale e non solo ins i uzionae delle o ze poli iche e sociali, in
con apposizione al conce o ideologico, as o ico, di cos i uzione o male,
in quan o cos i uzione sc i a, igida, ispi a a
a
alo i c is alizza i. quali la
di isione dei po e i e i di i i indi iduali
di
s ampo libe ali.35
Es a His o ia Cons i u i a de O o B unne es un modelo de his o ia
social nacido pa a ace ca se a las sociedades de la Eu opa an e io al iun o
del Es ado libe al y de su Kons i u ion, un mundo al que no se podían aplica
las ca ego ías decimonónicas y en el que los indi iduos se o ganizaban en
unas de e minadas es uc u as (geog á icas, económicas, cul u ales,
eligiosas, de pode , e c..
.)
suscep ibles de se es udiadas una a una, pe o
cuya unión nos o ece una his o ia global. Como se puede e , es eno me la
deuda de g a i ud de la Neue Sozialgeschich e con el his o iado au iaco.
Webe , Hin ze, B unne ..
.
,
no pa ece casual que odos hayan di igido su
in ospección p ecisamen e sob e his o iado es que se ca ac e iza on po su
oposición
al
his o icismo o a sus ep gonos en el pe íodo de en egue as.
Con la ob a de Max Webe , po ejemplo, sal an po los ai es las di isiones
se~ o iales~~ y con la de O o B unne no hay pun o de e o no en la c í ica a
la p oyección de ca ego ías con empo áneas sob e el mundo medie al o de la
al a
edad
Se puede de ec a aquí el in e Cs po la his o iog a ía de en egue as y
que ambiCn es obse able, po ejemplo, en la a ención que aho a se p es a a
E.M.W. Tillya d y a A.O. Lo ejoy en e los his o iado es de la 1i e a u1-a38 o
a Wal e Benjamin, Aby Wa bu g o Wilhelm Wo inge po los his o iado es
del a e.39 En his o ia, esul a especialmen e a ac i a la labo his o iog á ica
desa ollada en Alemania, como an pa en emen e se mues a en los Úl imos
años en el p edicamen o alcanzado po No be Elias40 o po Ems
H.
Kan o owicz, del que más a de nos ocupa emos. La azón de es a simpa ía
p o ocada po el an ihis o icismo cen oeu opeo de en egue as hay que
busca la en la c í ica a la mode nidad como alo que en onces se hizo y que
lle aba apa ejado el abandono de la acional idea de un p og eso
ca ac e izado po las nociones de e olución lineal y desa ollo con inuo.41
Si, como ha mos ado Paul Fo man, es e p oceso de desapego de la
acionalidad lineal lleg6 a a ec a a un colec i o apa en emen e impem iable
como el de los ísicos de la Alemania de Weima -y de al modo que
p o ocó la enuncia
al
p incipio de causalidad adicional que se haiia de ás
de la o mulación de la eo ía ~uán ica~~ se puede en ende que los e ec os
de es a c isis ue an conside ables en e los his o iado es, pues o que du an e
un siglo habían u ilizado la idea de mode nización lineal y p og esi a como
una de sus más i mes bases concep uales pa a en ende el pasado como
o ma abie a hacia el u u o.
No quie e deci es o que se es u ie a aboliendo la causalidad, sí que Cs a
ya no se en endía, digamos, mo e Galileo y, en los casos cuán icos más
a anzados,
ni
siquie a mo e Eins ein. Así, en la ob a del ísico danCs Niels
Boh , la noción de complemen anedad educe la ealidad a una cons ucción
en la que lo « undamen al es en ende que los expe imen os
y
las
obse aciones no se e ie en a obje os, sino a enómenos, y que un
enómeno es un odo que cons i uye una unidad de in o mación: la única que
de hecho podemos comunica sin
ambigüedad^.^^
La ealidad no exis e como al, sino que se cons uye; no es la suma de
las p opiedades obje i as de las pa es, sino el p oduc o de los enómenos
que la cons i uyen y de los que el in es igado ob iene isiones que sólo
puede a ibui a una si uación, pe o no a una esencia. No exis e la p opiedad
F.
J.
BOUZA
A s udy in ans o ma ion o Ge man his o ical hough ,
Diss (Michigan) 1954;
Die ich Ge ha d, «O o Hin ze: his wo k and his signi icance in his o iog aphyw
en
Cen al Eu opean His o y
(A lan a) 111, 1-2 (1970) pp. 17-48; Pie angelo
Schie a,
O o Hin ze,
Napoli 1974. Sin duda, Hin ze me ece una e isión
his o iog á ica de amplia dimensión; algunos de sus ex os más impo an es pueden
e se aducidos en
S a o e Socie h,
Bologna 1980.
"
Lo
i aducimos como His o ia Cons i u i a y no como His o ia Cons i ucional pa a
e i a con usiones. C . Giuliana Nobili Schie a,
«A
p oposi o della aduzione
ecen e di un' ope a di O o B unne » en
An~li dell' Ins i u o S o ico I alo-
Ge mnico in T en o
(T en o-Bologna)
IX
(1983) pp. 391-410. En es e a ículo
Giul,iana Schie a explica los pasos seguidos pa a encon a aducción adecuada a los
di íciles é minos del alemán, en e los cuales se encuen a el de «Ve assung»; la
au o a se inclina po usa la de inición que al é mino dio Ka l Schmi
-
~Gesa n zus and de poli ischen Einhein und O dnung»- y aduci lo po
coni i ución, que «gii nel XVI secolo a e a il senso di ao denamen o poli ico
complessi o» come signi ica o me a o ico de i a o pe analogia dalla isiología*
(pág. 393). O os aduc o es de B unne , o sus edi o es en lengua no alemana,han
sen ido ambién la necesidad de hace explicaciones e minológicas p e ias a la
iechi a de sus ex os; éase, po ejemplo, la in oducción que hace O idio Capi ani
en
S o ia sociale dell' Eu opa nel Medie o,
Bologna, 11 Mulino, 1980, pp. 7-28.
Po o a pa e, debe consul a se E.
W.
Boecken oe de,
La s o iog a ia
cons i uzionaie edesca nel secolo decimono. P oblema ica e modelli dell' epoca,
Milano 1970. y ene se en cuen a es a ob a cuando más a de se hable de la adición
de his o ia cons i ucional alemana.
35
Pie angelo Schie a, «In oduzione» a O o B unne ,
Pe una nuo a s o ia
cos i uzionale e sociale,
Edi ice Vi a s Pensie o, Milano 1970. pp. xi-xxi ; la ci a,
pág. xi .
36
Vid.
Pie o Rossi (ed.).
Ma
Webe e llnalisi del mondo mode no,
Einaudi, To ino
1981.;
A.
Mi zman,
The i on cage. An his o ical in e p e a ion o Max Webe ,
New
B u iswick-Ox o d, 1987.
37
Vid.
O o B unne ,
Te a e po e e. S u u e p e-sa u ali e p e-mode ne nella s o ia
cos i uzionale dell' Aus ia medie ale,
Giu e, Milano 1983
[Land
und He scha .
G und agen de e i o ialen Ve assungsgeschich e Suedos deus schlands im
Mi elal e ,
Wien 19391. Sob e sus ideas his o iog á icas ouede e se el mismo
B u me , «La s o ia come ma e ia e le sen enze s o iche» en
Annaii dell' Is i u o
S o ico I alo-Ge manico in T en o
(T en o-Bologna) 1 (1975)
pp.
187-205; y, en la
ci ada aducción de su
Land und He scha ,
la, la «In oduzione» de Pie angelo
Schie a (pp. ii-xxx ii); así como Ge ha d Des eich, «Le o igini della s o ia
sociíde in Ge maniam en
Annali dell' Is i u o S o ico I alo-Ge manico in T en o
(T ea o-Bologna)
2
(1976) pp. 259-336; He mann Kellenbenz,
P obleme eine
Deu schen Sozialgeschich e de Neu en Zei ,
Nuembe g 1961.
38
Vid.
Jean
E.
Howa d, «The new his oncism in Renaissance s udiesn
apud
A hu
F.
Kinney y Dan S. Collins,
Renaissance His o icism. Selec ion om English Li e a y
Renaissance,
Amhe s . Uni e si y o Massachusse s P ess 1987, pp. 3-33.
39
Vid.
Michael Pod o,
The c i ica1 his o ians o a ,
Yale Uni e si y P ess, New
Ha en-London 1982; Michael Ann Holly,
Pano sky and he ounda ions o a
his o ym
Come11 Uni e si y P ess, I haca-London 1984;
On he me hodology o
A chi ec u al His o y,
A chi ec u al Design, London, 51, 617, 1981; y Lea Ri e
San ini, «I1 piace e delle a ini b apud Ems Robe Cu ius,
Le e a u a della
le e a u a,
11 Mulino, Bologna 1984, pp. 7-76. Des aca, especialmen e, el in e és
sob e Benjamin, a quien algunos conside an un an eceden e de Foucaul ,
id.
Teny
Eagle on,
Wal e Benjamin. Ta a ds a e olu iona y c i icism,
London 198 1.
C .
E. G endi, ~No be Elias: s o iog a ia e eo ia socaile* en
Quade ni S o ici
(Anco a)
XW,
2 (1982)
pp.
728-739.
41
Vid.
S ephen Kem,
The cul u e o ime and space. 1880-1918,
Ha a d Uni e si y
P ess, Cambndge 1983.
42
Paul Fo man,
Cul u a en Weima . Causalidad
y
eo ía cuán ica, 1918-1927.
Adap ación de los ísicos y ma emá icos a un ambien e hos il.
Alianza Uni e sidad,
Mad id 1984. Una ú il p esen ación del p oblema del conocimien o en la eo ía
cuán ica, en S en O oli y Jean Pie e Pha abod,
Le can ique des quan iques. Le
monde exis e- -il?,
La Décou e e, Pa is 1984.
43
Vid. Niels Boh .
La
eo ía a ómica y la desc ipción
de
la na u aleza. Cua o ensayos
p ecedidos de
una
in oduccibn,
Alianza Uni e sidad, Mad id 1988. La ci a es á
omada del «P ólogo» de Miguel Fe e o Melga , pág. 34.
Johan Huizinga,
El o oño de la Edad Media. Es udios sob e la o ma de la ida y del
espí i u du an e los siglos XIV y XV en F ancia
y
en los Países Bajos,
Alianza
Uni e sidad, Mad id 1984, pág. 289.
45
Ka l Giehlow,
Die Hie oglyphenkunde des Humanismus in de Allego ie de
Renaissance besonde s de Eh enp o e Waise s Maximilian 1,
Jah buch des
Kuns his o ischen Sa nmlungen des Alle hoechs en Kaise hauses, Wien-Leipzig
1915.
46
Wal e Benjamin,
11 d amma ba oco edesco,
Einaudi, To ino 1971
[U sp ung des
Deu schen T aue spiels,
Be lin 19281
47
U sup a
no a
44.
"
Be lin 1927; en 1931 se publica on las no as en un segundo olumen
(Kaise
F ied ich de Zwei e. E gaenzungsband).
Las piezas de la polémica han sido
ecogidas en G. Wol ,
S upo Mundi: Zu Geschich e F ied ichs 11 on
Hohens au en,
Da ms ad 1966.
Vid in a.
49
Vid.
A.
R.
E ans
(ed.),
On ou mode n humanis s:
Ho manns hal-Gundol -Cu ius-
Kan o owicz,
P ince on 1970. pp. 146-219. La huella de Kan o owicz en la
his o iog a ía sob e el pode mode no no coe ci i o es e iden ísima, en especial
den o de esa co ien e de es udios que pod íamos llama his o ia de las icciones
polí icas o cons i ucionales; como no podemos dedica le la a ención que me ece
es a
his o ia ic a
del pode . nos limi a emos a emi i a Ralph
E.
Giessey, «The
king imagined»
apud
Kei h M. Bake (ed.),
The F ench e olu ion and he c ea ion
o mode n poli ical cul u e.
I.
The
poli ical cul u e o he old egime,
Pe gamon
P ess, Ox o d 1987, pp. 41-59, xxx.
104
F.
J.
BOUZA
Sob e Kan o owicz
en
el Cí culo de Geo ge, id. V. G uenewald,
E ns Kan o owicz
und S e an Geo ge. Bei aege zu Biog aphie des his o ike s bis zum iah e 1938 und
zu seinem iugendwe k Kaise F ied ich de Zwei e,
S eine Ve lag, Wiesbaden 1982;
y Kh l Loewi h,
La mia i a in Ge mania p ima e dopo il 1933,
11
Saggia o e,
Milano 1988, pág 43. Sob e la igu a del poe a S e en Geo ge, id. Pe e Gay,
La
cul u a en Weima . La inclusión de lo excluido,
A gos-Ve ga a, Ba celona 1984.
La ac uación de E.H. Kan o owicz du an e la República de Weima y la ascensión del
Nacionalsocialismo ha sido a ada, de o ma más o menos condena o ia,
po
Da id
Abula ia, «Kan o owicz and F ede ick
11%.
en
His o y
(London) 62 (1977) pp. 192-
210; y, exculpándole de oda culpa, po Ralph E. Giesey en «Em H. Kan o owicz,
Schola ly iumphs and academic a ails in Weima Ge many and
he
Uni ed
S aies en
Leo Baeck Ins i u e. Yea Book
XXX.
F om Weima o Hi le .
London
1985, pp. 191-202. Po o a pa e, el caso del au o de
Los dos cue pos del ey
nada
iene que e con la ayec o ia de o os his o iado es del pe íodo que hoy es án de
g an ac ualidad, como es el caso, an e odo, de Schmi ; sob e es e úl imo, éanse
Geo ge Schwab,
Ca l Schmi . La s ida dell' eccezione,
La e za, Roma-Ba i 1986; y
J.
W.
Bende sky,
Ca l Schmi . Theo is o he Reich,
Uni e si y P ess, P ince on
1983.
52
E.
14.
Kan o owicz,
Laudes Regiae.
A
s udy in li u gical acclama ions and mediae al
ule wo kship,
Be keley-Los Angeles, «P e ace» ii-xi.
53
Vid'.
E.
H.
Gomb ich,
Aby Wa bu g:
An
il ellec ual Biog aphy,
London 1970; y
T i bu es. In e p e e s o ou cul u al adi ion.
I haca 1984.
"
Ralph E. Giesey, «Ems
H.
Kan o owicz. Schola ly iumphs
...
»,
pág. 194.
FERNANDO
JESÚS
BOUZA
ÁLVAREZ
Depa amen o de His o ia Mode na
Uni e idad Complu ense
Resumen:
El au o p opone un eco ido in e esan e a a és del iempo
con el in de in i a a la e lexión sob e el papel de la His o ia. Pa iendo del
Renacimien o y as analiza la eo ía de la His o ia en los siglos
subsiguien es ema cando la conexión en e los di e sos plan eamien os
eó icos y las ealidades sociopolí icas en que e men a on, nos ace ca has a
el conocimien o de las úl imas co ien es de ac ualidad en el seno de la
Ciencia His ó ica.
Summa y:
The au ho p opose un in e es ing look o e he ime wi h he
pu pose o in i e o he e lec ion abou he hole o he His o y. S a ing
om he Renaissance and analysing a e he heo y o he His o y in he
ollo~jing cen u ies, p ojec ing he e he connec ion be ween he di e en
heo iies and he sociopoli icas eali ies whe e hey e men ed, Bouza
app oach o
us
un il he knowledge o he las ways in he p esen ime inside
he His o ical Science.