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Sobre el concepto y función de los Imperios. Algunas reflexiones

Abstract

El artículo del profesor Fontana aborda la peculiaridad de las relaciones en el seno del Imperio colonial hispano ofreciendo una visión de gran interés para la reflexión en torno a la relación de fuerzas establecida entre la Administración metropolitana, la oligarquía dirigente local y los sectores subordinados en el transcurso de los siglos XVII y XVIII y que concluyó finalmente con la alianza de las dos últimas y la independencia respecto a la metrópoli.

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Sobre el concepto y función de los Imperios. Algunas reflexiones

Author: Fontana i Lázaro, Josep
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1990
Source: https://ddd.uab.cat/pub/manuscrits/02132397n8/02132397n8p9.pdf
MANUSCRlTS,
nP
8.
Enem
1990,
págs. 9-16
Sob e el concep o
y
unción de los
Impe ios. Algunas e lexiones*
J.
Fon ana
Solemos usa una noción como la de impe io de mane a equí oca,
con undiendo ealidades an di e sas como la de las mona quías del
absolu ismo que eunían di e sos « einos» eu opeos bajo la sobe anía de un
mismo mona ca
-se
i ula a o no «empe ado >+ y las es uc u as polí icas
in eg adas po una me ópoli y unas colonias ex aeu opeas. Así se suele
habla de impe io po uguks, o mado po la me ópoli y sus colonias, de
impe io de Aus ia (incluso an es de que omase o icialmen e es a
denominación, a comienzos del siglo XIX, pa a aludi al conjun o de las
posesiones de los Habsbu go aus íacos, dis inguiCndolas de la noción más
aga de Sac o Impe io), o de impe io español, que en los siglos XVI y XVII
enia una componen e eu opea y o a colonial ul ama ina.
Pe o aunque algunos apologis as de los impe ios p e endan lo con a io,
la e dad es que las elaciones en e es os di e sos ipos de dominios y la
co ona e an undamen alme ne dis in as. En los impe ios eu opeos las pa es
in eg an es solían se iejas ealidades polí icas consolidadas, con unas leyes
y p i ilegios, unos ó ganos polí icos ep esen a i os de sus clases
dominan es (co es, es ados) y una capacidad conside able de negocia con
el gobie no cen al las ca gas que les ocaba asumi . Se ha podido de ini la
mona quía aus íaca hacia
1700
como «una con ede ación de países que
conse aban la mayo au onomía y que e an di igidos po la nobleza,
asociada a la adminis ación eal o eunida en asambleas de es ados».l En los
dominios coloniales no exis ían esas mismas limi aciones, po lo menos pa a
los na i os, lo que explica que cuando había en ellos una población
*
Es e a iculo cons i uye la ponencia, inconclusa, p esen ada po el p o eso
Fon ana al Cong eso de His o ia o ganizado po R. Romano en Pale mo del 4 al
10
de agos o de
1988
bajo el i ulo «Go e na e il Mondo. L'Impe o di Spagna dal
XV
al
XIX secolo», cuyas ac as quedan pendien es de publicación.
10
J.
FONTANA
abundan e y bien encuad ada, que podía se alcanzada con e icacia po la
«adminis ación impe ial», las posibilidades de ob ene ecu sos de ellos
uesen mucho mayo es. Lo que ocu e es que posiblemen e sea la mona quía
española la única po encia que en los siglos XVI al XVIII dispuso de un
impe io colonial ealmen e impo an e, que podía con e i se en una uen e
esencial de ecu sos pa a la co ona, en una si uación únicamen e compa able
con la que dis u a á G an B e aña en el siglo XIX g acias a los ing esos que
le p opo cionaba, di ec a e indi ec amen e, la India.
La a i mación de que los dominios eu opeos e an poco en ables puede
se cla amen e ilus ada po los p oblemas inancie os de la mona quía
aus íaca, es udiada en la segunda mi ad del siglo XVIII, du an e el einado
de Ma ía Te esa, en el espléndido lib o de Dick~on.~ Resul a ácil comp oba
que es as di icul ades obliga on a una a ea se ia de e o mas adminis a i as
y iscales, g acias a las cuales se pudo casi iplica los ing esos ne os en e
1723 y 1782.
Ocu e, además, que el p opio caso español bas a pa a hace al
comp obación, si conside amos, po una pa e, el acaso de Oli a es en su
in en o de epa i los cos es del sos enimien o del impe io con la Unión de
a mas o, po o a, el abandono de sus in en os de e o ma la Hacienda
cas ellana, g acias a que el hecho de dispone de los ecu sos de su impe io
colonial le pe mi ía esol e sus agobios, a cos a de és e, aho ándose las
pugnas in e nas que o os países, como Aus ia, F ancia o G an B e aAa,
u ie on que sos ene pa a mejo a sus sis emas iscales en es a misma
época.
Es a si uación, que pudo pa ece bene iciosa a co o plazo, ha implicado,
a la la ga, que la me ópoli haya acabado su iendo, una ez pe didos los
ing esos de las colonias, las consecuencias de no habe ealizado a iempo la
e o ma de su hacienda. La ápida caída de la mona quía espaíiola de su
si uación de g an
po encia,
has a ines del siglo XVIII, a su s a us de país de
segundo o den, cn la p ime a mi ad del siglo XIX, encuen a ácil
explicación en es e hecho. Bas a compa a el olumen de los ing esos
iscales ne os dc Espa la, F ancia
y
G an B e aAa hacia 1830 pa a pe ca a se
de cuál ha sido la causa undamen al de la impo encia polí ica de la España
de Fe nando
VII,
quc icnc poco que e , con a lo que quie en los ópicos,
con el hecho de quc los gobcmado cs espa loles uesen más o menos ap os
que los de o os paiscs
y
mucho con una he encia de escien os años de
inmo ilismo en el e cno dc la c o ma de la Hacienda.
Pod ía a i ma se, pa alelamen e, que la India signi icó algo semejan e
pa a la G an B c a la indus ial del siglo XIX. Es ácil ad e i que el peso
c ecien e de las exponacioncs de ejidos de algodón o de p oduc os
side ú gicos a la India, que acabó con i iéndose en uno de los me cados
esenciales de la indus ia b i áncia a ines del siglo XIX, gua da es echa
elación con la pé dida de compc i i idad de es as indus ias adicionales, lo
que explica la pa adoja de que, al mismo iempo que los b i ánicos
expo aban ace o a sus colonias -en momen os en que no podían encon a
ya o os comp ado es en los me cados in e nacionales- es u iesen
SOBRE
EL
CONCEPTO
Y
FUNCZ~N..
.
11
impo ando, a su ez, g andes can idades de ace o alemán pa a su p opio
consumo.
Pe o no es es e aspec o del ema de las elaciones en e me ópoli e
impe io colonial en que quisie a conside a , sino que desea ía insis i , po
con a, en el hecho de que los gobie nos me opoli anos siemp e han enido
cla a la idea de que las colonias son, undamen almen e, una uen e de
ing esos, que hay que exp imi an o como sea posible, y no, pa a deci lo en
C minos kiplingianos, «la ca ga del homb e blanco». No suele habe
ninguna duda ace ca de es e pun o en los ex os in e nos de la adminis ación
que hablan de p oblemas coloniales, y ha habido ocasiones en que ni
siquie a
se
ha acilado en con esa lo abie amen e a los p opios gobe nados.
RecuC dese que ue uno de los úl imos i eyes de MCxico el que dijo a los
no ohispanos que: «No debe pe de se de is a que es o es una colonia que
debe depende de su ma iz, la EspaÍía, y que debe co esponde a ella con
algunas u ilidades, po los bene icios que ecibe de su p o ección». Palab as
que acla ó, en o o momen o, con es a a i mación: «Aquí sólo la ag icul u a
y mine a pueden admi i ex ensión. Las áb icas, ni pueden subsis i , ni
con iene en buena polí ica el que las haya,
ni
aun de aquellos gene os que
no se ab ican o aen de España, p oque siemp e son equi alen es suyos y
p i an su consumo».3
De e mina obje i amen e el ipo de nexos que se es ablecen en e
me ópoli y colonias pe mi e comp ende mejo la e dade a na u aleza del
impe io y acili a una isión de las elaciones en e es as piezas con apues as
de un mismo sis ema polí ico que ilumina algunos pun os de sus his o ia.
Cuando se ha supe ado la ieja e ó ica que p e ende que el dominio
me opoli ano no enía o o obje i o que cumpli ines ci ilizado es y
benC icos espec o del indígena, se puede en ende que no sólo no hay que
espe a , como ha p e endido la his o iog a ía «impe ial», que las colonias
hayan seguido el des ino de la me ópoli, decayendo y p og esando con ella,
sino odo lo con a io. Que lo azonable es espe a que la exis encia de un
gobie no « ue e» en la me ópoli signi ique que los mecanismos po los que
se ex aen de las colonias ecu sos pa a paga la polí ica me opoli ana ac úan
con mayo e icacia: que su explo ación es máxima y, en consecuencia, las
opo unidades pa a que sus iquezas sean empleadas en bene icio de la
p opia sociedad colonial, mínimas. Mien as que, po el con a io, los
einados de mona cas «débiles», en que la adminis ación se mues a más
ine icaz en sus di e sos come idos
-
y es á cla o que en las colonias el
p ime o de ellos e a la cap ación de ecu sos- hubie on de signi ica unas
mayo es posibilidades de que los ecu sos p oducidos en ellas uesen
empleados y consumidos allí. Es o es, que la me a u ilización del sen ido
común nos ha de conduci a la hipó esis de que debe exis i una elación
in e sa en e la his o ia de la me ópoli y la de sus colonias: que, si el siglo
XVII, po ejemplo, ha sido una Cpoca de disolución y c isis del es ado
español de los Aus ias, ha debido se iempo de ecob amien o y expansión
pa a AmC ica, y si el XVIII ha is o e o za se de nue o el apa a o polí ico
me opoli ano -y ha pe mi ido, con ello, e o za los mecanismos de
J.
FONTANA
con ol sob e la sociedad y la economía coloniales- ha enido que acaba
enando la expansión y conduciendo a una c isis a la economía ame icana.
Exp esada así, sin emba go, es a c uda y simplis a mani es ación de la
esis de la dependencia peca ía ambién de insu icien e, po que pa e de un
engaño nacido de o a isión his ó ica no menos alaz que la «impe ial»: la
de i ada de la his o iog a ía de la emancipación, que impuso una isión que
p e endía que odos los males p o enían de la co ompida y i ánica
adminis ación de la me ópoli -ol idando que la explo ación colonial ue,
du an e es siglos, una ope ación en que ac ua on asociados, y
epa iéndose los bene icios, la co ona espaílola y las oliga quías c iollas. Si
la his o iog a ía «impe ial» come e el abuso de supone que exis e una
sociedad homogénea del uno y o o lado del impe io y pos ula un des ino
común pa a ella, la de la emancipación sos iene que hay, en con apa ida,
una «sociedad ame icana» con unos in e eses aco dados, lo cual es
igualmen e also, pues o que implica igno a las complejas elaciones de
en en amien o y explo ación que exis en en e las oliga quías c iollas y los
campesinos y mine os que denomina emos «indígenas», dejando cla o que
ese es un adje i o que se e ie e más a su posición social que a su
genealogía.
Pa a i un paso más allá de la isión elemen almen e dependen is a he
p opues o en o o luga la siguien e hipó esis de abajo4:
El
acío dejado po
la debili ación de la maquina ia adminis a i a me opoli ana en el siglo
XVII
ha debido bene icia en p ime é mino -como ha ocu ido en la p opia
España- a los g upos locales dominan es, a o eciendo el desa ollo de las
ac i idades económicas con oladas po ellos. En qué medida los g upos
dominados -en esencia los campesinos, a ie os, mine os, e c.- han is o
mejo a o no su si uación es algo que hay que examina con más de alle, y
que al ez enga espues as di e sas, según las ac i idades y los luga es.
El p oceso con a io de ecupe ación de la adminis acibn me opoli ana
en el siglo
XVIII
no puede en ende se, en cambio, como una me a in e sión
del an e ic , po que en his o ia no exis e la pu a y simple e e sibilidad.
Todo cambio modi ica la eaildad de mane a más o menos pe manen e
y
con ibuye a es ablece una si uación nue a, de
la
que hay que pa i pa a
en ende lo que ha sucedido pos e io men e. Si la economía ame icana había
expe imen ado modi icaciones desde mediados del siglo
XVII
-en
p o echo, sob e odo, de los g upos di igen es c iollos-, no hay que
espe a que la eapa ición de una adminis ación cen al más igo osa, a
mediados del siglo
XVIII,
p odujese un e oceso en la o ganización
económica colonial a las o mas exis en es cien años a ás,
y
una esignada
e i ada de los g upos bene iciados a sus iejas posiciones. An es
al
con a io, lo lógico es que las oliga quías locales hayan a ado de man ene
sus o mas de explo ación y sus ni eles de bene icio, mien as que la
adminis ación, po su pa e, lo ha ole ado en la medida en que ello no
a ec aba a su p eocupación esencial po acopia ecu sos, con la
consecuencia de que, en e unos y o os, han aumen ado g a emen e la ca ga
de los de más abajo -de cuyo abajo su gía, en úl ima ins ancia, oda la
SOBRE
EL
CONCEFT~
Y
FUNCI~N..
.
13
iqueza de las Indias, como mos ó hace iempo Ruggie o Romano, al
comba i el mi o de la iqueza excepcional de los mine ales de Po osí.
Es a combinación de ac o es debía conduci lógicamen e a una c isis de
la economía colonial y a mani es aciones de con lic i idad social de muy
dis in o ipo, que llega ía a alcanza en algunos casos una ex ensión y
g a edad nunca conocidos desde el de ini i o asen amien o de la conquis a,
y que había de p oduci ala ma en los c iollos, po que, nacida en un
p incipio del echazo a las nue as imposiciones iscales y pa a iscales,
acaba ía poniendo en duda la legi imidad de la p opiedad de la ie a de los
«eu opeos» y de los p opios c iollos. Como el elemen o que había enido a
ag a a la c isis e a el aumen o de la p esión iscal p omo ido po las
e o mas bo bónicas, es á cla o que la salida más lógica de es a si uación les
pa ecía se a los c iollos la de busca la alianza con los «indígenas»
-e
insis o en usa es e é mino en un sen ido social, no acial- pa a lucha
conjun amen e con a la explo ación a que les some ía, a unos y a o os, la
me ópoli, ade ezándola con la p omesa de un u u o en que la
independencia signi ica ía la igualdad de indígenas y c iollos, con e idos en
ciudadanos de una pa ia común. Con ello no sólo se eliminaba un dominio
polí ico que de se una p o ección se había con e ido en una simple aba al
c ecimien o económico
-o,
po lo menos, se lo pa ecía así a muchos
ame icanos que soAaban con que la in eg ación en el me cado mundial iba a
ae les una nue a epoca de p ospe idad y de p og es-, sino que se
e i aba el pelig o que signi icaban mo imien os o ganizados desde el mundo
«indígena», como los de Túpac Amam o de Hidalgo.
Una hipó esis de abajo como és a no se p opone como una explicación
de la compleja ealidad his ó ica, sino como una he amien a pa a segui
abajando en ella, has a que un conocimien o más ico nos pe mi a
desecha la, una ez que ha dejado de ene u ilidad. En en el es ado ac ual de
nues os conocimien os, sin emba go, me pa ece que es a hipó esis ayuda a
explica mejo enómenos como la apa en e con adicción en e las
p opues as de Hamil on, Chaunu o Ga cía Baque o, que suponen que ha
habido una caída e ical del á ico legal y egis ado con la ~ndias? y las
ci as de Mo ineau, que sos ienen que, en el mismo pe íodo, ha aumen ado
conside ablemen e la llegada de me ales p ecisos ame icanos a E~ opa.~
Po que las ci as de Mo ineau pueden se discu ibles, pe o de una u o a
o ma hab á que explica hechos como el que ha pues o en e idencia A man
al
es udia las expo aciones de me ales p eciosos eu opeos -como
consecuencia del á ico holandés e inglés con Asia o ien al, el Le an e y el
á ea del Bái ic- y e alua las en una ci a de unos
3
millones de ix-dolla s
po aíío hacia 1600, en unos
4
millones hacia 1650 y en 6'5 millones
anuales hacia 1700.7
La suposición de que la c isis de la maquina ia cen al del impe io ha
podido aduci se,
a
la ez, en una con acción de la ecaudación de
impues os
y
de echos po pa e de la me ópoli
y
en una mayo ac i idad
económica en las colonias, cuad a a la pe ección con el cuad o que Te
Paske y Klein aza on a pa i de los da os ob enidos en las cajas eales8
y
pa ece conco da con oda una se ie de indicado es de la ac i idad en

de la Nue a España, de AmC ica Cen al o de Chile -en es udios que
coinciden en señala que hay un pe íodo de expansión que se inicia en la
segunda mi ad del siglo XVII-, con lo que sabemos del aumen o de
á ico
in e colonial y con las es imaciones ace ca de lo que ha signi icado el
c ecimien o de la p oducción mine a no ohispana, que compensa á aho a la
decadencia de Po o~í.~
Explica ía, po o a pa e, que las « e o mas bo bónicas», con sus
mayo es exigencias iscales, hayan enido a queb a la ayec o ia en
ascenso de una Amé ica que, a mediados del siglo XVIII, pa ecía habe
alcanzado un no able g ado de a iculación in e io , basada en el desa ollo
de los á icos in acoloniales, ligados p obablemen e a una expansión de la
p oducción ex il, no sólo ob aje a sino de los cho illos, o sea de la pequeña
p oducción a esana campesina. Jü gen Gol e llamó la a ención sob e los
e ec os p oducidos po los epa os o zosos de me cancías y p e endió e
en ellos el mó il de la g an ebelión de Túpac Ama u. To d y Lazo han
acla ado mejo los complejos caminos po los que es e mecanismo
«pa a iscal» bene ició a la ez a los come cian es, espaíloles y limeños, y a
los co egido es.
Y
Sca le O'Phelan Godoy ha insis ido sob e odo en su
unción como gene ado del endeudamien o indígena que asegu aba ue za
de abajo pa a las haciendas y los ob ajes, a la ez que ha limi ado su papel
como mó il de las ebeliones. Poniendo de elie e, po el con a io, la
mayo incidencia que han enido el aumen o de las alcabalas, su ex ensión a
una se ie de p oduc os de la economía campesina que an es es aban exen os
de paga las, como los ejidos de los c iollos,
y
la c eación de oda una se ie
de aduanas in e io eslo.
Es a si uación pudo bene icia al comienzo a haciendas y ob ajes, al
des ui la p oducción amilia campesina que compe ía con sus p oduc os en
los me cados locales, y gene a abajo asala iado a bajo p ecio, pe o acabó
pe judicándoles al con ae el me cado in e io , de modo que emos, en el
su pe uano, cómo las haciendas se endeudan y se epliegan sob e sí mismas
a ines del siglo XVIII.ll Lo peo , sin emba go, se p odujo cuando la
ag a ación de la c isis condujo a una sucesión de suble aciones que no e an
ya las ípicas e uel as campesinas, sino que mezclaban a campesinos con
mes izos, algunos clC igos y cie os sec o es u banos. Es o puede deci se de
la e uel a de Túpac Ama u, en 1780-1781. La si uación, como es sabido,
end ía epe cusiones inmedia as en Colombia y se ex ende ía, con nue os
ma ices
y
con un des ase de ein a años, a Nue a EspaAa, donde la
insu ección de Hidalgo acabó pa eciendo an amenazado a pa a el o den
social c iollo como lo hab a sido la de Túpac Ama u en los Andes, ya que
una y o a daban en ada a
un
componen e de ei indicación de las ie as de
las comunidades indígenas usu padas po los p opie a ios espaÍloles o
c iollos.
Se ía, en úl ima ins ancia, es e iesgo el que hab a de acaba de decidi a
los c iollos a ompe su ieja asociación con un impe io que les cos aba
demasiado pa a lo poco que les o ecía, y a pone se al en e de unos
mo imien os emancipado es que enían como uno de sus obje i os
SOBRE
EL
CONCEPTO
Y
FUNCIÓN..
.
15
undamen ales el de e i a que la des ucción del o den colonial acabase
conduciendo
a
la e olución campesina.
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mues a la documen ación o icial, y que es necesa io suma a es as ci as las del
con abando y el aude -que son dos cosas dis in as-, de acue do con lo que
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JOSEP
FONTANA
P o esso de la Uni e si a Au dnoma de Ba celona.
Resumen:
el a ículo del p o eso Fon ana abo da la peculia idad de las
elaciones en el seno del Impe io colonial hispano o eciendo una isibn de
g an in e és pa a la ejiexibn en o no a la elacibn de ue zas es ablecida
en e la Adminis ación me opoli ana, la oliga quía di igen e local y los
sec o es subo dinados en el anscu so de los siglos
XVII
y
XVIII
y que
concluyb inalmen e con la alianza de las dos úl imas y la independencia
espec o a
la
me bpoli
Summa y:
The a icle o p o esso Fon asna ap oach us o he peculia
ela ions mude inside he Spanish Colonial Empi e and o e us un
in e es ing ision o e lec ion abou he ela ion o o ce s ablished be ween
he me opoli an adminis a ion and he oliga ch ule s wi h insubo dina e
g oups in he colonies. This ela ion done du ing he se en een and eigh een
cen u ys, concluded inally wi h he alliance o he colonial o ces and, as a
esul , hei independence espec he me opolis.