MANUSCRlTS,
nP
8.
Enem
1990,
págs. 9-16
Sob e el concep o
y
unción de los
Impe ios. Algunas e lexiones*
J.
Fon ana
Solemos usa una noción como la de impe io de mane a equí oca,
con undiendo ealidades an di e sas como la de las mona quías del
absolu ismo que eunían di e sos « einos» eu opeos bajo la sobe anía de un
mismo mona ca
-se
i ula a o no «empe ado >+ y las es uc u as polí icas
in eg adas po una me ópoli y unas colonias ex aeu opeas. Así se suele
habla de impe io po uguks, o mado po la me ópoli y sus colonias, de
impe io de Aus ia (incluso an es de que omase o icialmen e es a
denominación, a comienzos del siglo XIX, pa a aludi al conjun o de las
posesiones de los Habsbu go aus íacos, dis inguiCndolas de la noción más
aga de Sac o Impe io), o de impe io español, que en los siglos XVI y XVII
enia una componen e eu opea y o a colonial ul ama ina.
Pe o aunque algunos apologis as de los impe ios p e endan lo con a io,
la e dad es que las elaciones en e es os di e sos ipos de dominios y la
co ona e an undamen alme ne dis in as. En los impe ios eu opeos las pa es
in eg an es solían se iejas ealidades polí icas consolidadas, con unas leyes
y p i ilegios, unos ó ganos polí icos ep esen a i os de sus clases
dominan es (co es, es ados) y una capacidad conside able de negocia con
el gobie no cen al las ca gas que les ocaba asumi . Se ha podido de ini la
mona quía aus íaca hacia
1700
como «una con ede ación de países que
conse aban la mayo au onomía y que e an di igidos po la nobleza,
asociada a la adminis ación eal o eunida en asambleas de es ados».l En los
dominios coloniales no exis ían esas mismas limi aciones, po lo menos pa a
los na i os, lo que explica que cuando había en ellos una población
*
Es e a iculo cons i uye la ponencia, inconclusa, p esen ada po el p o eso
Fon ana al Cong eso de His o ia o ganizado po R. Romano en Pale mo del 4 al
10
de agos o de
1988
bajo el i ulo «Go e na e il Mondo. L'Impe o di Spagna dal
XV
al
XIX secolo», cuyas ac as quedan pendien es de publicación.
10
J.
FONTANA
abundan e y bien encuad ada, que podía se alcanzada con e icacia po la
«adminis ación impe ial», las posibilidades de ob ene ecu sos de ellos
uesen mucho mayo es. Lo que ocu e es que posiblemen e sea la mona quía
española la única po encia que en los siglos XVI al XVIII dispuso de un
impe io colonial ealmen e impo an e, que podía con e i se en una uen e
esencial de ecu sos pa a la co ona, en una si uación únicamen e compa able
con la que dis u a á G an B e aña en el siglo XIX g acias a los ing esos que
le p opo cionaba, di ec a e indi ec amen e, la India.
La a i mación de que los dominios eu opeos e an poco en ables puede
se cla amen e ilus ada po los p oblemas inancie os de la mona quía
aus íaca, es udiada en la segunda mi ad del siglo XVIII, du an e el einado
de Ma ía Te esa, en el espléndido lib o de Dick~on.~ Resul a ácil comp oba
que es as di icul ades obliga on a una a ea se ia de e o mas adminis a i as
y iscales, g acias a las cuales se pudo casi iplica los ing esos ne os en e
1723 y 1782.
Ocu e, además, que el p opio caso español bas a pa a hace al
comp obación, si conside amos, po una pa e, el acaso de Oli a es en su
in en o de epa i los cos es del sos enimien o del impe io con la Unión de
a mas o, po o a, el abandono de sus in en os de e o ma la Hacienda
cas ellana, g acias a que el hecho de dispone de los ecu sos de su impe io
colonial le pe mi ía esol e sus agobios, a cos a de és e, aho ándose las
pugnas in e nas que o os países, como Aus ia, F ancia o G an B e aAa,
u ie on que sos ene pa a mejo a sus sis emas iscales en es a misma
época.
Es a si uación, que pudo pa ece bene iciosa a co o plazo, ha implicado,
a la la ga, que la me ópoli haya acabado su iendo, una ez pe didos los
ing esos de las colonias, las consecuencias de no habe ealizado a iempo la
e o ma de su hacienda. La ápida caída de la mona quía espaíiola de su
si uación de g an
po encia,
has a ines del siglo XVIII, a su s a us de país de
segundo o den, cn la p ime a mi ad del siglo XIX, encuen a ácil
explicación en es e hecho. Bas a compa a el olumen de los ing esos
iscales ne os dc Espa la, F ancia
y
G an B e aAa hacia 1830 pa a pe ca a se
de cuál ha sido la causa undamen al de la impo encia polí ica de la España
de Fe nando
VII,
quc icnc poco que e , con a lo que quie en los ópicos,
con el hecho de quc los gobcmado cs espa loles uesen más o menos ap os
que los de o os paiscs
y
mucho con una he encia de escien os años de
inmo ilismo en el e cno dc la c o ma de la Hacienda.
Pod ía a i ma se, pa alelamen e, que la India signi icó algo semejan e
pa a la G an B c a la indus ial del siglo XIX. Es ácil ad e i que el peso
c ecien e de las exponacioncs de ejidos de algodón o de p oduc os
side ú gicos a la India, que acabó con i iéndose en uno de los me cados
esenciales de la indus ia b i áncia a ines del siglo XIX, gua da es echa
elación con la pé dida de compc i i idad de es as indus ias adicionales, lo
que explica la pa adoja de que, al mismo iempo que los b i ánicos
expo aban ace o a sus colonias -en momen os en que no podían encon a
ya o os comp ado es en los me cados in e nacionales- es u iesen
SOBRE
EL
CONCEPTO
Y
FUNCZ~N..
.
11
impo ando, a su ez, g andes can idades de ace o alemán pa a su p opio
consumo.
Pe o no es es e aspec o del ema de las elaciones en e me ópoli e
impe io colonial en que quisie a conside a , sino que desea ía insis i , po
con a, en el hecho de que los gobie nos me opoli anos siemp e han enido
cla a la idea de que las colonias son, undamen almen e, una uen e de
ing esos, que hay que exp imi an o como sea posible, y no, pa a deci lo en
C minos kiplingianos, «la ca ga del homb e blanco». No suele habe
ninguna duda ace ca de es e pun o en los ex os in e nos de la adminis ación
que hablan de p oblemas coloniales, y ha habido ocasiones en que ni
siquie a
se
ha acilado en con esa lo abie amen e a los p opios gobe nados.
RecuC dese que ue uno de los úl imos i eyes de MCxico el que dijo a los
no ohispanos que: «No debe pe de se de is a que es o es una colonia que
debe depende de su ma iz, la EspaÍía, y que debe co esponde a ella con
algunas u ilidades, po los bene icios que ecibe de su p o ección». Palab as
que acla ó, en o o momen o, con es a a i mación: «Aquí sólo la ag icul u a
y mine a pueden admi i ex ensión. Las áb icas, ni pueden subsis i , ni
con iene en buena polí ica el que las haya,
ni
aun de aquellos gene os que
no se ab ican o aen de España, p oque siemp e son equi alen es suyos y
p i an su consumo».3
De e mina obje i amen e el ipo de nexos que se es ablecen en e
me ópoli y colonias pe mi e comp ende mejo la e dade a na u aleza del
impe io y acili a una isión de las elaciones en e es as piezas con apues as
de un mismo sis ema polí ico que ilumina algunos pun os de sus his o ia.
Cuando se ha supe ado la ieja e ó ica que p e ende que el dominio
me opoli ano no enía o o obje i o que cumpli ines ci ilizado es y
benC icos espec o del indígena, se puede en ende que no sólo no hay que
espe a , como ha p e endido la his o iog a ía «impe ial», que las colonias
hayan seguido el des ino de la me ópoli, decayendo y p og esando con ella,
sino odo lo con a io. Que lo azonable es espe a que la exis encia de un
gobie no « ue e» en la me ópoli signi ique que los mecanismos po los que
se ex aen de las colonias ecu sos pa a paga la polí ica me opoli ana ac úan
con mayo e icacia: que su explo ación es máxima y, en consecuencia, las
opo unidades pa a que sus iquezas sean empleadas en bene icio de la
p opia sociedad colonial, mínimas. Mien as que, po el con a io, los
einados de mona cas «débiles», en que la adminis ación se mues a más
ine icaz en sus di e sos come idos
-
y es á cla o que en las colonias el
p ime o de ellos e a la cap ación de ecu sos- hubie on de signi ica unas
mayo es posibilidades de que los ecu sos p oducidos en ellas uesen
empleados y consumidos allí. Es o es, que la me a u ilización del sen ido
común nos ha de conduci a la hipó esis de que debe exis i una elación
in e sa en e la his o ia de la me ópoli y la de sus colonias: que, si el siglo
XVII, po ejemplo, ha sido una Cpoca de disolución y c isis del es ado
español de los Aus ias, ha debido se iempo de ecob amien o y expansión
pa a AmC ica, y si el XVIII ha is o e o za se de nue o el apa a o polí ico
me opoli ano -y ha pe mi ido, con ello, e o za los mecanismos de
J.
FONTANA
con ol sob e la sociedad y la economía coloniales- ha enido que acaba
enando la expansión y conduciendo a una c isis a la economía ame icana.
Exp esada así, sin emba go, es a c uda y simplis a mani es ación de la
esis de la dependencia peca ía ambién de insu icien e, po que pa e de un
engaño nacido de o a isión his ó ica no menos alaz que la «impe ial»: la
de i ada de la his o iog a ía de la emancipación, que impuso una isión que
p e endía que odos los males p o enían de la co ompida y i ánica
adminis ación de la me ópoli -ol idando que la explo ación colonial ue,
du an e es siglos, una ope ación en que ac ua on asociados, y
epa iéndose los bene icios, la co ona espaílola y las oliga quías c iollas. Si
la his o iog a ía «impe ial» come e el abuso de supone que exis e una
sociedad homogénea del uno y o o lado del impe io y pos ula un des ino
común pa a ella, la de la emancipación sos iene que hay, en con apa ida,
una «sociedad ame icana» con unos in e eses aco dados, lo cual es
igualmen e also, pues o que implica igno a las complejas elaciones de
en en amien o y explo ación que exis en en e las oliga quías c iollas y los
campesinos y mine os que denomina emos «indígenas», dejando cla o que
ese es un adje i o que se e ie e más a su posición social que a su
genealogía.
Pa a i un paso más allá de la isión elemen almen e dependen is a he
p opues o en o o luga la siguien e hipó esis de abajo4:
El
acío dejado po
la debili ación de la maquina ia adminis a i a me opoli ana en el siglo
XVII
ha debido bene icia en p ime é mino -como ha ocu ido en la p opia
España- a los g upos locales dominan es, a o eciendo el desa ollo de las
ac i idades económicas con oladas po ellos. En qué medida los g upos
dominados -en esencia los campesinos, a ie os, mine os, e c.- han is o
mejo a o no su si uación es algo que hay que examina con más de alle, y
que al ez enga espues as di e sas, según las ac i idades y los luga es.
El p oceso con a io de ecupe ación de la adminis acibn me opoli ana
en el siglo
XVIII
no puede en ende se, en cambio, como una me a in e sión
del an e ic , po que en his o ia no exis e la pu a y simple e e sibilidad.
Todo cambio modi ica la eaildad de mane a más o menos pe manen e
y
con ibuye a es ablece una si uación nue a, de
la
que hay que pa i pa a
en ende lo que ha sucedido pos e io men e. Si la economía ame icana había
expe imen ado modi icaciones desde mediados del siglo
XVII
-en
p o echo, sob e odo, de los g upos di igen es c iollos-, no hay que
espe a que la eapa ición de una adminis ación cen al más igo osa, a
mediados del siglo
XVIII,
p odujese un e oceso en la o ganización
económica colonial a las o mas exis en es cien años a ás,
y
una esignada
e i ada de los g upos bene iciados a sus iejas posiciones. An es
al
con a io, lo lógico es que las oliga quías locales hayan a ado de man ene
sus o mas de explo ación y sus ni eles de bene icio, mien as que la
adminis ación, po su pa e, lo ha ole ado en la medida en que ello no
a ec aba a su p eocupación esencial po acopia ecu sos, con la
consecuencia de que, en e unos y o os, han aumen ado g a emen e la ca ga
de los de más abajo -de cuyo abajo su gía, en úl ima ins ancia, oda la
SOBRE
EL
CONCEFT~
Y
FUNCI~N..
.
13
iqueza de las Indias, como mos ó hace iempo Ruggie o Romano, al
comba i el mi o de la iqueza excepcional de los mine ales de Po osí.
Es a combinación de ac o es debía conduci lógicamen e a una c isis de
la economía colonial y a mani es aciones de con lic i idad social de muy
dis in o ipo, que llega ía a alcanza en algunos casos una ex ensión y
g a edad nunca conocidos desde el de ini i o asen amien o de la conquis a,
y que había de p oduci ala ma en los c iollos, po que, nacida en un
p incipio del echazo a las nue as imposiciones iscales y pa a iscales,
acaba ía poniendo en duda la legi imidad de la p opiedad de la ie a de los
«eu opeos» y de los p opios c iollos. Como el elemen o que había enido a
ag a a la c isis e a el aumen o de la p esión iscal p omo ido po las
e o mas bo bónicas, es á cla o que la salida más lógica de es a si uación les
pa ecía se a los c iollos la de busca la alianza con los «indígenas»
-e
insis o en usa es e é mino en un sen ido social, no acial- pa a lucha
conjun amen e con a la explo ación a que les some ía, a unos y a o os, la
me ópoli, ade ezándola con la p omesa de un u u o en que la
independencia signi ica ía la igualdad de indígenas y c iollos, con e idos en
ciudadanos de una pa ia común. Con ello no sólo se eliminaba un dominio
polí ico que de se una p o ección se había con e ido en una simple aba al
c ecimien o económico
-o,
po lo menos, se lo pa ecía así a muchos
ame icanos que soAaban con que la in eg ación en el me cado mundial iba a
ae les una nue a epoca de p ospe idad y de p og es-, sino que se
e i aba el pelig o que signi icaban mo imien os o ganizados desde el mundo
«indígena», como los de Túpac Amam o de Hidalgo.
Una hipó esis de abajo como és a no se p opone como una explicación
de la compleja ealidad his ó ica, sino como una he amien a pa a segui
abajando en ella, has a que un conocimien o más ico nos pe mi a
desecha la, una ez que ha dejado de ene u ilidad. En en el es ado ac ual de
nues os conocimien os, sin emba go, me pa ece que es a hipó esis ayuda a
explica mejo enómenos como la apa en e con adicción en e las
p opues as de Hamil on, Chaunu o Ga cía Baque o, que suponen que ha
habido una caída e ical del á ico legal y egis ado con la ~ndias? y las
ci as de Mo ineau, que sos ienen que, en el mismo pe íodo, ha aumen ado
conside ablemen e la llegada de me ales p ecisos ame icanos a E~ opa.~
Po que las ci as de Mo ineau pueden se discu ibles, pe o de una u o a
o ma hab á que explica hechos como el que ha pues o en e idencia A man
al
es udia las expo aciones de me ales p eciosos eu opeos -como
consecuencia del á ico holandés e inglés con Asia o ien al, el Le an e y el
á ea del Bái ic- y e alua las en una ci a de unos
3
millones de ix-dolla s
po aíío hacia 1600, en unos
4
millones hacia 1650 y en 6'5 millones
anuales hacia 1700.7
La suposición de que la c isis de la maquina ia cen al del impe io ha
podido aduci se,
a
la ez, en una con acción de la ecaudación de
impues os
y
de echos po pa e de la me ópoli
y
en una mayo ac i idad
económica en las colonias, cuad a a la pe ección con el cuad o que Te
Paske y Klein aza on a pa i de los da os ob enidos en las cajas eales8
y
pa ece conco da con oda una se ie de indicado es de la ac i idad en
de la Nue a España, de AmC ica Cen al o de Chile -en es udios que
coinciden en señala que hay un pe íodo de expansión que se inicia en la
segunda mi ad del siglo XVII-, con lo que sabemos del aumen o de
á ico
in e colonial y con las es imaciones ace ca de lo que ha signi icado el
c ecimien o de la p oducción mine a no ohispana, que compensa á aho a la
decadencia de Po o~í.~
Explica ía, po o a pa e, que las « e o mas bo bónicas», con sus
mayo es exigencias iscales, hayan enido a queb a la ayec o ia en
ascenso de una Amé ica que, a mediados del siglo XVIII, pa ecía habe
alcanzado un no able g ado de a iculación in e io , basada en el desa ollo
de los á icos in acoloniales, ligados p obablemen e a una expansión de la
p oducción ex il, no sólo ob aje a sino de los cho illos, o sea de la pequeña
p oducción a esana campesina. Jü gen Gol e llamó la a ención sob e los
e ec os p oducidos po los epa os o zosos de me cancías y p e endió e
en ellos el mó il de la g an ebelión de Túpac Ama u. To d y Lazo han
acla ado mejo los complejos caminos po los que es e mecanismo
«pa a iscal» bene ició a la ez a los come cian es, espaíloles y limeños, y a
los co egido es.
Y
Sca le O'Phelan Godoy ha insis ido sob e odo en su
unción como gene ado del endeudamien o indígena que asegu aba ue za
de abajo pa a las haciendas y los ob ajes, a la ez que ha limi ado su papel
como mó il de las ebeliones. Poniendo de elie e, po el con a io, la
mayo incidencia que han enido el aumen o de las alcabalas, su ex ensión a
una se ie de p oduc os de la economía campesina que an es es aban exen os
de paga las, como los ejidos de los c iollos,
y
la c eación de oda una se ie
de aduanas in e io eslo.
Es a si uación pudo bene icia al comienzo a haciendas y ob ajes, al
des ui la p oducción amilia campesina que compe ía con sus p oduc os en
los me cados locales, y gene a abajo asala iado a bajo p ecio, pe o acabó
pe judicándoles al con ae el me cado in e io , de modo que emos, en el
su pe uano, cómo las haciendas se endeudan y se epliegan sob e sí mismas
a ines del siglo XVIII.ll Lo peo , sin emba go, se p odujo cuando la
ag a ación de la c isis condujo a una sucesión de suble aciones que no e an
ya las ípicas e uel as campesinas, sino que mezclaban a campesinos con
mes izos, algunos clC igos y cie os sec o es u banos. Es o puede deci se de
la e uel a de Túpac Ama u, en 1780-1781. La si uación, como es sabido,
end ía epe cusiones inmedia as en Colombia y se ex ende ía, con nue os
ma ices
y
con un des ase de ein a años, a Nue a EspaAa, donde la
insu ección de Hidalgo acabó pa eciendo an amenazado a pa a el o den
social c iollo como lo hab a sido la de Túpac Ama u en los Andes, ya que
una y o a daban en ada a
un
componen e de ei indicación de las ie as de
las comunidades indígenas usu padas po los p opie a ios espaÍloles o
c iollos.
Se ía, en úl ima ins ancia, es e iesgo el que hab a de acaba de decidi a
los c iollos a ompe su ieja asociación con un impe io que les cos aba
demasiado pa a lo poco que les o ecía, y a pone se al en e de unos
mo imien os emancipado es que enían como uno de sus obje i os
SOBRE
EL
CONCEPTO
Y
FUNCIÓN..
.
15
undamen ales el de e i a que la des ucción del o den colonial acabase
conduciendo
a
la e olución campesina.
NOTAS
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1492-1 824,
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sin emba go, en que el enómeno eal debió se bas an e más complejo de lo que
mues a la documen ación o icial, y que es necesa io suma a es as ci as las del
con abando y el aude -que son dos cosas dis in as-, de acue do con lo que
apa ece
en
la ica imagen que nos da John E e ae en
De in e nu ionale en koloniale
handel de Vlaamse
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Luis Miguel Cla e y Ma ía Isabel
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una egión
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Cusco, cen o 'Ba olomé de las
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1983,
p.
520
y passim.
JOSEP
FONTANA
P o esso de la Uni e si a Au dnoma de Ba celona.
Resumen:
el a ículo del p o eso Fon ana abo da la peculia idad de las
elaciones en el seno del Impe io colonial hispano o eciendo una isibn de
g an in e és pa a la ejiexibn en o no a la elacibn de ue zas es ablecida
en e la Adminis ación me opoli ana, la oliga quía di igen e local y los
sec o es subo dinados en el anscu so de los siglos
XVII
y
XVIII
y que
concluyb inalmen e con la alianza de las dos úl imas y la independencia
espec o a
la
me bpoli
Summa y:
The a icle o p o esso Fon asna ap oach us o he peculia
ela ions mude inside he Spanish Colonial Empi e and o e us un
in e es ing ision o e lec ion abou he ela ion o o ce s ablished be ween
he me opoli an adminis a ion and he oliga ch ule s wi h insubo dina e
g oups in he colonies. This ela ion done du ing he se en een and eigh een
cen u ys, concluded inally wi h he alliance o he colonial o ces and, as a
esul , hei independence espec he me opolis.