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Tradición historiográfica y arte retórica en la obra de Tito Livio

Fontán, Antonio

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Fontán, Antonio

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TRADICION HISTORIOGRAFICA Y ARTE RETORICA EN LA OBRA DE TITO LIVIO Antonio Fontán Tito Livio era un hombre todavía joven, de poc0 más de treinta años, cuando tom6 la resoluci6n de dedicarse a escribir la historia de Roma desde 10s origenes de la ciudad, abrazando asi una empresa que le ocuparia ya durante toda su existencial. Sabia 10 que queria y 10 que 10s lectores romanos esperaban de un nuevo historiador. Los treinta y cinco libros y 10s otros fragmentos conservados demuestran que se encontraba perfectamente equipado para la tarea que acometia. Las noticias que se poseen acerca de sus estudios y actividades literarias son relativamente escasas, pero unidas a las que se desprenden de la obra misma y a las pocas pero expresivas reflexiones personales que de vez en cuando salpican sus páginas, ilustran grandemente al lector moderno acerca de la personalidad del autor, de 10s propósitos que 10 guiaban y de 10s criterios literarios y técnicos que presidieron su labor de historiador. El famoso principio del Prefacio general a toda la historia de Livio reviste la forma, indirectamente afirmativa, de una pregunta retórica cuidadosamente elaborada hasta en el detalle ritmico de las palabras iniciales, factarasne operaepretiarn sirn2, que constituyen 10s cuatro primeros pies de un hexámetro dactílico. Enseguida, el autor se plantea las dos cuestiones fundamentales para un historiador, la de la documentación y la del estilo, mostrando claramente que empieza su obra con ideas muy precisas sobre ambas. Según Séneca el fi16sofo3, Livio habría escrito, entre otras obras litera1 FONTAK. A., <<Tita Livio, historiador de Roman, ap. Humanismo Ronzano Barcelona, 1974, pp. 100 SS. 2 QUINT. 9, 4. 74. 3 SEN. Ep. Mor. 100. 9. rias, unos c<diálogos filosóficos e históricosa sobre cuyo contenido y carácter no existen mis indicaciones. iSerian, como parece probable, unos diálogos semejantes en genero y estilo a 10s ciceronianos, en 10s que 10s interlocutores trataran de asuntos relacionados con la historia y el modo de escribirla? Por el otro de 10s Sénecas, el padre4, se sabe que Tito Livio, en alguna obra de las que se han perdido, habia sometido a examen el estilo y las caracteristicas de 10s grandes historiadores griegos y romanos, mostrando una actitud critica en relación con Tucidides y con Salustio, a quien consideraba influido por el ateniense. Además de esos diálogos, Livio habia escrito una epistula ad fihum, dos veces citada por Quintiliano', 10 cua1 prueba que era todavia ieida y discutida en 10s circulos profesionales a fin del siglo I; ochenta años después de la muerte de su autor. Si el epitafio de Padua6 corresponde efectivamente, como es mis que verosimil, a la sepultura del historiador y de su familia, Livio habria tenido dos hijos varones, llamados ambos con el mismo praenomen, Tito, de su padre, 10 que implicaria que el primer0 de ellos habria muerto antes de nacer el otro. La epístola habria estado dirigida, por tanto, al segundo de 10s hijos todavia joven, cuando cursaba sus estudios, 10 cua1 invita a situarla en 10s años en que ya el autor estaba dedicado a la composición de su historia. Según las dos citas que de ella hace Quintiliano, la epístola ensaltaba el estilo de Cicerón y 10 proponia como principal modelo para la imitación de 10s prosistas. De todo el10 se deduce que el tema del estilo, y muy concretamente el estilo mis adecuado para una obra histórica, ocupó largamente la atención de Livio en ensayos literarios de caraCter teórico y critico. El lenguaje y el estilo adoptados por Livio en su obra histórica son fruto de una madura reflexión y no la simple proyección de la espontaneidad del autor. En el tantas veces citado Prefacio general, Tito Livio, se refiere al estilo que busca para su obra, aunque sea como de pasada y sin disquisiciones doctrinarias, y 10 hace acudiendo a dos dimensiones sumamente reveladoras: el arte literari0 y la brillantet de la expresión. Un historiador moderno, según Livio, puede aspirar a destacar sobre sus predecesores, bien porque aporte algunas precisiones más en el orden de 10s hechos, bien porque supere con su scribendi ars la rudeza arSEN. Rhet., Contr. 9, 1, 14. 'QUINT. 2, 5, 20; 10, 1, 39. El epitafio atribuido a Livio en CIL V, 2975. En el siglo XIV se descubrió otro (CIL V, 2865) en que tarnbién aparecia el nombre del historiador, pero con el cognomen Halys y, además, se trata de un liberto. Esta inscripción que al principio fue asignada al historiador es el origen de una larga y curiosa historia estudiada por ULLMAN. B. L., ~The post-mortem Adventures of Livyn, ap. Studies in $he Idian Renaissance, Roma, 1955, pp. 55 SS. den de 10s hechos, bien porque supere con su scribendi ars la rudeza arcaica. En este lugar la palabra ars ha de ser entendida en un sentido técnico, como el saber y el buen hacer que se derivan de una sólida formación retórica. La otra cualidad -brillantez de estiloera ampliamente reconocida en Livio por sus contemporáneos y, en general, por todos 10s criticos antiguos, que se refieren a ella bajo el termino candor o le llaman candidirsimus auctor7. Livio sabe que el logro final, si se alcanta en forma de un iLustre monumentum -una espléndida o brillante obra literariacontribuye además al cumplimiento de uno de 10s principales objetivos de la historia, la ejemplaridad, estimulando al lector a imitar las buenas acciones y 10s buenos modelos del pasado, y a poner 10s medios para que no se repita 10 que por su vicioso origen o funestas consecuencias debe ser evitado. En el orden de 10s hechos, la norma que ha de presidir el trabajo de un historiador es la búsqueda de la verdad, huyendo sobre todo de deformarla por apasionamientos personales o por la inquietud que pudiera resultar de su propia implicación con el desarrollo de 10s acontecimientos. Este riesgo es naturalmente mayor en la edad contemporánea al escritor mismo. Parece que Livio en su Prefacio distingue tres grandes épocas en la historia de Roma, cada una de las cuales ofrece caracteristicas propias en si misma y en relactón con el tratamiento que ha de aplicarle el historiador. Respecto de 10s legendarios hechos iniciales, cuyas noticias aparecen mis bien envueltas en bellas fábulas poéticas que apoyadas en seguros testimonios, el historiador puede y debe limitarse a sistematitar la tradición sin perder el tiempo en minuciosos e inútiles escudriñamientos. En su Prefacio Livio parece limitar teóricamente este criteri0 a 10s sucesos anteriores a la fundación de la ciudad o al proyecto de hacerla. Pero, luego, en el curso de la obra, se ve que a esta edad legendaria o cuasi legendaria corresponden de algún modo también la época de 10s reyes y 10s dos primeros siglos republicanes hasta la conquista de la ciudad por 10s galos. Es decir, todo el periodo que abarca la primera péntada. En el libro sexto habla Livio de un segundo nacimiento de la ciudad8, después 7 Candor, como característica de Livio, ap. Quint. 10, 1. 101. Se trata de un juicio literario y moral y, en tiempos de Quintiliano, se le aplica a Livio ya como una especie de etiqueta tradicional. Séneca el mayor ya le habia llarnado candidissimus (Suas. 6. 22). Quintiliano repite el misrno superlativo también en 2, 5, 19. Quintiliano lo aplica igualmente a Heródoto, dulcis et canu'idus et fusus (10, 1,73) a cuyo estilo también se refiere con la misrna palabra Ifilo...candido) AULO GELIO (16.19.1). 8 Ab secunda origine, dice LIVIO (6, 1, 3) al principio de la segunda péntada, con clara referencia a las palabras iniciales del mismo libro, quae ab condita urbe ... (6,1,1). de la expulsicin de 10s galos, a partir del cua1 se puede empezar seriamente a contar con el testimonio documental de la palabra escrita, Único guardián fiel de la memoria de 10s pueblos. La segunda gran época de la historia de Ronla, según la doctrina del Prefacio, seria la que corresponde a 10s siglos en que se crea y engrandece progresivamente el Imperio. Desde esta perspectiva la expansicin por la Italia central bajo 10s reyes y cn 10s primeros siglos republicanes que se narran en la mayor parte del libro I y en 10s I1 a V, corresponderian propiamente tam bién a esta segunda época, que asi alcanzaria hasta el final de la conquista del espacio mediterráneo, a las puertas mismas de las guerras civiles. En realidad, en Livio no hay confusión, sino que en su análisis de la historia romana se solapan parcialmente las periodizaciones resultantes de la aplicación de dos criterios distintos: uno que podria llamarse histórico-doctrinal y otro técnico-documental9. Según el primer0 de ellos, expuesto conceptualmente en el famoso Prefacio, habria un primer momento legendario al que apenas si se puede aplicar la critica racional o histórica, que es el de la fundación de Roma, hábilmerite enlazada con 14 tradición de 10s origenes troyanos. Despues vendria un largo y contirido proceso de expansión del poder romano y de engrandecimiento de su significación y por obra de las hazañas de 10s héroes y de las meritorias realizaciones politicas y militares de la ciudad. Éste llegaria hasta el principio de la decadencia política y moral, que se inicia sin merma sensible del prestigio exterior del nombre romano ni del poda efectivo de su-imperio, y se pone de manifiesto en la crisis constitucional que desemboca en las guerras civiles, y en el abandono por parte de las clases dirigentes de 10s viejos sistemas de valorcs, como consecuencia de la penetración de 10s dos vicios opuestos del afán de lujo y la avaricia. Sin embargo, desde el punto de vista de la documentación histórica de que dispone un escritor moderno -es decir Liviotoda la época narrada en la e rim era péntada participa de las limitaciones de 10s tiempos iegendarios, en 10s que nc hay ;cc~'t~ '11;i.rariaq seguras: o porque no las hubo nunca o porque se perdieron cuando 10s galos incendiaron la ciudad. Por eso 'iito Livio, en !a práctica, se ve obligado a aplicar a tcdos Acerca de la pcriodización de la historia en la rnente de un historiador antig~o, es conveniente tener presente la sabia cautel;r de Ronald Symc dc que \os hcchos y fcc:>as sigtlificativas no han de ser identificados rot! la perspectiva del cr.ítico moderno, sino con la que podia tener en su época y con su experiencia, el esrritor original. SYME. R.. ~Livy and august us^, HSCP 64 (1050) pp. 27-1'8. esos siglos un criteri0 sustancialmente homogéneo, que consiste en intentar utla explicación racional o psicológica de 10 maravilloso y en buscar simplemente la verosimilitud cuando en la tradición se hallan versiones contradictorias de unos mismos hechos. La delimitaci6n conceptua1 de la tercera etapa de la historia de Roma --la de la decadencia política y moralno plantea esta clase de problrmas. Las posibl~s discusiones acerca dc cuál es el momento exacto en que Livio señala su comienzo se deben, principalmente, a la pérdida de todos 10s libros posteriores al XLV y a las ambigüedadcs que se derivan del escueto cadcter de las periocas. En cuslquier hipótesis parece obligado admitir un peri'3do de transición, po-que el paso de I:. segunda a la ter:era época hubo de ser paulatino, com.:, paulatino fue, según dice Livio en su Prefacio, el relajamiento de la disciplina social que habia de cond~~cir a la ruina de la moral antigua, que, a su vez, arrastraria consigo la del edifici0 politico-constitucional mentado sobre ella. Tito Livio no asistirá ;( todo este procc.so histórico de progresivo engrandecimiento y paulatina decadencia con la frialdad de un observador que lo cmtemplara desde fuera. Promete en el Prefacio realizar un esfuerzo n~áximo para no desviarse de la verdad, pero admitc que las preocupaciotles personales, sobre todo al tratir de hechos co~temporáneos, llenen de inquietud el á~iimo del historiador. EI hahia abrazado el oficio de historiaclor por tres razorles principales de las que da cumplida cuenta. En primer lugar, por pacriotismo. Entiende que es deber suyo contribuir personalmente, en la medida de sus fuerzas, a la conservación de la memoria colectiva del glorioso pasado del primer pueblo del mundo, al que se siepte orgulloso de pertenecer. Al hacerlo, añade como segllnda razón, se vcrá obligado a enfrascarse en la contem~dación de ese p;lsado, apartando su mirada de la penosa época presente, en la que el pu:blo romano se tlebate sin salida cntre 10s males que lo aquejan y 10s insufribles remedios con que desde ei poder se pretende sanarlos. Tito Livic 1, patriota como Imen romano y pesimista como todo historiador antiguo aspira a reconfortar su ánimo y a levantar el de sus contcmporáneos con una vuelta a las fuentes. Mis adelante explicará, con tnal disimulada s itisfacción, que .i1 ocuparse de asuntos viejos su espíritu se reviste de 10s venerables sentitnientos de sus mayores. En tetcer lugar, Livio lla advertido que cn el panorama que la historiografia romana ofrece a sus contemporáneos hay dos huecos que tl se siente en condiciones de Ilenar. Falta una historia complrta y bien escrita -el ihstre monzlmentzlmdesde el que lo bueno y lo malo, cada uno en su lugar, ofrezcan sus enseñanzas al lector contemporáneo de modo atrayente y persuasivo. Falta también una explicación satisfactoria de la verdadera personalidad de 10s hombres y de la naturaleza de 10s medios politicos y militares que crearon e incrementaron el imperio. Los gineros literarios de la historiografia romana La composición general y la redacción de la historia de Livio han de entenderse como puestas al servicio de este conjunto de motivaciones y objetivos declarados por el autor. As1 como Tito Livio en su actitud y en sus expresiones es fundamentalmente un escritor serio, también en el plano profesional de la ordenación de la obra y del empleo de 10s recursos literarios es un autor sabio que nunca, o casi nunca, pierde el hi10 de las finalidades a que orienta su tarea. Yo di-ía que en el conjunto y en las diversas secciones de su historia siempre se transparenta el esquema ideológico de 10s fines que ha de perseguir la obra literaria en conformidad con las normas fijadas por la retórica antigua: docere, delectare, mouere. Al primero de ellos se encamina mediante la persecución de la verdad. Al segundo con la claridad y belleza de estilo, enriquecidas por la constante aplicación de la uariatio, tanto en el nivel sintáctico como en el de la ordenación de 10s conjuntos, en permanente lucha con el riesgo de la monotonia a que conducian la homogeneidad del asunto y el esquema analístico. El tercer fin se a!canza mediante la eficacia suasoria tanto de 10s buenos ejemplos y modelos como de las desviaciones morales y de 10s errores politicos, que son presentados siempre a 10s ojos del lector con el lenguaje directo de 10s hechos, igual en las tiradas narrativas que en 10s discursos que el autor pone en boca de los personajes de la historia. Ni en las unas ni en los otros suele intercalar reflexiones en primera persona de autor que pretendan deducir, al margen del relato, las lecciones que de él se infierenI0. Permitaseme añadir, a manera de paréntesis, que las reflesiones personales del autor, relativamente abundantes, suelen referirse a cuestiones de verosimilitud o inverosimilitud de 10s hechos o de las diversas tradiciones -por ejemplo, en 10s primeros libros-, a problemas técnicos de conciliación de las fuentes -por ejemplo, en la cronologia, en 10s datos '0 A veces sí 10 hace. Por ejernplo, al principio del libro séptirno, después de la famosa digresión sobre la introducción en Roma de la costumbre de 10s espectáculos teatrales, dice Livio que ha querido incluir expresarnente esas páginas ut appareret quarn ab sano initio res in banc uix opulentis regnis tolerabilern insaniam uenerit (7, 2, 13). numéricos de combatientes o de bajasy en algunos, muy expresivos, casos a sus estados de ánimo o reacciones personales ante la tarea que se encuentra realizandol ' . Esta reordenación de 10s propósitos y objetivos del historiador Livio conforme a 10s esquemas de la retórica antigua, no es una simplificación, ni una arbitraria y forzada adaptación de la realidad de la obra al lecho de Procusto de la teoria literaria de la época. Se corresponde con 10s datos positivos que ofrece esa obra. Justifica 10s modos de expresión con que el autor da como cierto lo que él cree asi a la vista de sus fuentes, mientras envuelve en la nebulosa de las atribuciones imprecisas --utfertur, traditum, ferunt, etc.- 10 que no jutga merecedor de más detallado escrutinio, o somete al contraste de la verosimilitud y del criteri0 de la probabilidad 10 que se apoya en fuentes contradictorias en cuanto a las noticias que ofrecen. Los estudiosos de la historiografia antigua, siguiendo a las fuentes, suelen decir que un escritor de este género literari0 podia proponerse la composición de historias generales o episódicas. Historiaeperpetuae sueIen denominarse las primeras, comando prestado de la retórica -o teoria de la oratoriael nombre de la oratio perpetua o lexis eiremene. Carptim res gestas scribere, llama Salustio a la composición de una monografia como la suya sobre la-Conjuración de Catilina12. Las primeras habian de ligar o coordinar por fuerza, dentro de un relato seguido y homogéneo, 10s acontecimientos politicos y militares, internos y externos, religiosos y civiles, etc., con el riesgo de no poseer mis unidad que la estrictamente cronológica. Las segundas se podian concentrar en el análisis de un solo tema, quedando 10s demás simplemente en la funci6n complementaria, o de c<background information~, necesa- '1 Asi en 2 1, 1. 1 : in medio opens mei licet mibi praefari, quod in pnitcipio summae totius professi sunt plerique rerum scriptores, belíum maxime omnium memorabile quae umquam gesta sint me scripturum. En 3 1, 1. 1-8 dice que se alegra de haber terminado de contar la segunda guerra púnica, porque, aunque no deba sentirse fatigado un historiador que se ha propuesto narrar toda la historia romana, al comprobar que ha necesitado quince libros para 10s últimos sesenta y tres años, tantos como para 10s cuatrocientos ochenta y ocho precedentes, está viendo que a medida que avanza crece, en vez de reducirse la obra que tiene por delante. En otro pasaje, que abria uno de 10s libros perdidos, aunque no sea posible precisar cuál, y que ha sido transmitido por Plinio el Viejo, dice Livio que ya con la obra hecha ha alcanzado bastante gloria y podria abandonar la empresa, nianimus inquies pascereturopere (PLIN. N.H. Praef, 16). '2 Sobre 10s géneros literarios de la historiografia antigua, cf. WALSH. P.G., Livy. His hirtonial Atms andMetbods. Cambridge. 2-d. 1070, pp. 20-45. Complemento de este libro es el trabajo del mismo autor. <<Livyu, Greece andliome. New Surueys in tbe Classics, núm. 8 (1074). Oxford. riz para poner de relieve el episodio o asunto mon~,gráfico objeto cle la narración. Hasta cierto punto no s610 Salustio seria un historiador episódico, sino tambiér~ Cisar, y entre 111s romanos mis antiguos Coelius Antipater, por no citar más ejemplos. Otra distinción de géneros dentro de la historiog:afía era la que separaba la historia didáctica, en principio objetiva e iniparcial narración de 10s hechos, y las modalidades helenisticas de influe~cia retórica o dramátita, en las que el acento mis que c:n la información -docere-, residia et1 una especie de,bsychagogia o ini:ento de provocar reacciones emocivas que condicionaran la actitud del lector, es decir en mouere. Ya en el campo concreto de la antigua historiografia romana, uno de 10s analistas de la tercera generacion -aÍíos 13-90 a C.-, Sempronius Asellio, dinstinguc: entre 10s annalt-s y las re~~estae'~. Los primeros se limitan a mostrar 10s hechos y su cronologia; las segundas exponen también con qué propósitos y medios se realizaron 10s techos. Ambos geheros serian el de un1 historia meramente fáctica y el de una historia explicativa. A las res gt!stae Asellio les llama también historiae. Todo este panorama teórico habia sido objeto de estudio y elaboración doctrinal dentro de la experiencia cultural romana por obra de Cicc:rÓn cuando aparece Tito Livio. Pero no me voy a extender ahora en examinar la teoria ciceroniana de la historia1*, ni sus recomc:ndaciones concretas sobre el modo conio debe escribirse, aunque de toclo el10 dependa lnuy directamente la práctica de Tito Livio. Me limitaré a señalar esqueniáticamente cuáles fueron las opciones concretas de Livio entre 10s elementos que le ofrecía ese panorama doctrinal. Desde sus primcras lineas Livio da a entender que ha elegido el genero de la historia perpetiva, sin mencionar siquiera la posibilidad del episódico. Con el10 se inscribe voluntaria y decididamente en la serie tradicional de 10s llamados analistas romanos. Incluso empleará en dos ocasiones en la parte conse.:vada de su obr:~ el término antzales para referirse a ella15. Aunque, como diré luego, la hi:;toria de Livio nc son unos annalt.5 en I3 GELL. 1, 18, 8. 14 Sobre la concepción ciceroniana de la historia y Livio, cf. 1!1i ensayo mencionatlo en núm. 1. '5 Livio emplea con relativa frecuencia la voz annales para refr rirse a sus fuentes (treinta y tres veces). En dos ocasiones aplica el térrnino a su obra y arnbxs en el mismo pasajt (43, 13, 1-2): él no ignora, dice, que la gente ahota no ctee en ptodigios y que no se relatan en 10s annales, pero, al escribir sobre cosas antiguas, se le vuelve, en cierto modo, antiguo tarnbién el ánirno, y se apodera de él el escrúpulo de que debe incluir 10s prodigios que narrará a continuación in meos annaler. el sentido restringido y técnico del nombre tal como 10 emplea Asellio cuando 10 contrapone a las res gestae'6, conserva, sin embargo, a 10 largo de todo su extens0 desarrollo algunas caracteristicas del genero de 10s annalt:s propiamente dicho. Fiel al rigor de la ordenación cronológica anual que imponia esta especie de dzan'um -Asellioo ephemeria'es -el termino griego-, Livio no omite conscientemente la mención de ningún año desde que con el principio de la república Estos tienen el nombre de 10s magistrados epónimos. Hasta el extremo de que en 10s libros I1 y 111 varias veces se enuncia un consulado -es decir, un añosin atribuir a él ningún hecho, s610 para servir de transicicjn, sin salto cronológico, al siguiente. Todo el10 con independencia de 10s errores y vacilaciones, o de la diversidad de noticias acerca de la sucesión de 10s magistaados que se encuentran en las distintas versiones tradicionales de 10s fastos de época arcaica. Consecuencia inmediata -y de mayor alcancede la aplicación del esquema analistico es la habitual referencia a las elecciones consulares, al sorteo de las provincias y a las disposiciones de orden religioso y politico que con esta ocasión se adoptan. Tanto estos pasajes como el capitulo final de muchos consulados, dedicado a la enumeración de prodigios, ceremonias religiosas dependientes e independientes de ellos, cuestiones institucionales o juridicas e incluso hechos secundarios que no hallaron su lugar en el grueso de la narración del año, determinan la aparición en la obra de Livio de 10s que se han llamado cccontextos anticuarios,, que tienen un especifico interés sintáctico y lingüistico, asi como también resultan iluminadores acerca de la praxis historiográfica de Livio, según diré tlespués. Del esquema analistico toma tambiin la historia de Livio un elemento básico más general: la estructura lineal. Probablemente esta cualidad era eser~cial en una historia perpetua, del mismo modo que la sintaxis de coordinación y yuxtaposic$n, y el estilo, por asi decir, plano era esencial en la oiatio perpetua o lexis eiremene, en contraposición con el juego de KoLz y Rommata -membra e tizcisade la oratdo Katestrammene o periódical'. En el caso de wtytro historiador esa linealidad analistica es inmensal6 L:i CXD~KS~~I~ M.I ~(,.rL?.r cs rnuy frecuente cn Livio, norrnalrnence referida a las hazañas I, I:( '.ivoris de un c.;udil!t\ pc!iític-o o rnjlirar n ,;,e un pueblo. Pero cn el Prcfacio presenta la (.i3.:1 qlle emprendc co~itc, una contribul-iBn :i la r~rum Kc2.rturum memona del pueblo Roni;,.) s, I! ;LI principio dcl I,bl-o scxro dice que 1c.s docunicntos escriros son el Único fiel guarciiin rlc I;( historia (r~ru'~ gP.rIczr~/,)~) h~cmana Cuando alude al corijunto de su obra histórica !,uclc Ilamarl;~ o/)u.r. o silnplenirnre res. 1- (;I(: , or. 2 I I. na de época histórica republicana iba a demostrar su superioridad ticnica sobre la falangc macedónica, por la mayor agilidad de su estructura, su facilidad de movimientos y el mis amplio juego de la combinación de sus acciones con las de las alas de caballeria; pero, para Tito Livio, RÓmulo con un puñado de hombres guerreaba ya de niodo análogo a como lo harian después Paulo Emilio, Escipión y Flamintno. Los templos son más suntuosos y rrtás ricos, 10s dioscs más numerosos, por la increiblc capacidad de asimilación del panteón romano para lo:; cultos y divinidades de importación y por la facilidad ccln que una misma divinidad se multiplica, mediante la adición de apelativos que permiten distinguir el culto y las funciones protectoras específicas de Jupiter Stator y de Juptter Peret?ius; pero la relig~osidad es la misrna, la continuidad del derecho pontifical y de sus titu1;tres impecable, igual que la de los augures, 10s harúspices y sus equipos auxiliares. Estas consideraciones podrian cxtenderse casi indefinidamente. Los corolarios que de ellas se desprenden son de dos Órdenes diversos. Uno, respecto de la imagen histórica de Roma que ofrecen el texto y 10s conceptos de Tito Livio. Otro, no tan frecuentemente puesto de relieve como se merece, el carácter ccarqueológico~~ que resulta inseparable del modo de hacer historia de Tito Livio Asi como la transformación de 10s annaler en res gestae y la introducción de 10s episodios dramáticos dan una gran movilidad y determinan, por asi decir, la presencia del relieve en la obra de L~vio cuando se la considera desde un punto de vista literario, no ocurre 10 mismo al contemplarla desde una perspectiva histórica. El movimierito literario que unas tecnicas y otras aportan a las páginas de Livio, y que las hacen variadas, iriteresantes y legibles, rompiendo la monotonia a que su propia naturaleza reiterativa podia condenarlas, no se corresponde con nada semcjante en el orden propiamente histórico. Es, diriamos, una historia plana, concebida y expucsta sin la visión en profundidad propia del sentido histórico, tal como se halla presente en la mentalidad moderna desde mediados del siglo XIX. El aspecto que he llamado ccarqueolÓgico~> es capital en la obra de Livio y en su método de trabajo de investigador. Me atreveria a decir que es uno de sus mis permanentes propósitos a 10 largo de toda la realización de la obra. Es frecuente en 10s trabajos de critica histórica y literaria sobre Tito Livio subrayar con qui frecuencia relativamente grande y con qué explicita complacencia se recrea el autor en la explicación de 10s más remotos origenes de una institución, de una costumbre, de un culto, de un aspecto de l;i organización social, de una táctica militar, de unas insignias oficiales, de unos juegos, de leyes, de técnicas juridicas, etc. Casi siempre, por 10 menos en 10s numerosos casos en que se trata de realidades todavía subsistentes en tiempos del autor, Tito Livio disfruta engolfándose en examinar la inuentio de aquel asunto, y cuando la tradición le da facilidades para el10 pugna por individualitar, presentar y glosar la persona del euretes y su ~ignificación*~. A mi modo de ver esto forma parte de 10s rasgos didácticos de la historia de Tito Livio. Corresponde, además, a la afición despertada desde las dos generaciones anteriores -desde 10s juristas de época ciceroniana y desde el gran Varrónpor 10s estudios anticuarios. Toda esta arqueologia social es, al fin y al cabo, una de las dos grandes dimensiones según las cuales la historia de Livio es presentada a sus contemporáneos con una pretensión suasoria. La otra es la ejemplaridad moral y política a la que me he referido ya tantas veces. El Livio arqueólogo social quiere enseñar a sus coetáneos a ser auténticos romanos. El Livio moralista añade a el10 el estimulo para que sean además buenos romanos. Y el gran escritor que hay en é1 combina brillantemente ambas empresas en un ihstre monumenturn. Asi cumple Tito Livio con las tres tareas -docere, mouere, delectareque la doctrina retórica vigente asignaba a la literatura. EEjcmplo dr una de ltstas ~arqueologias~ de Livio es la de 10s origenes del espectáculo cJran16tico c.11 Koma rti rl capitulo srgundo del lihro s6ptirno. -2 1-