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Entre la necesidad y el sentido : reflexiones desde la antropología pedagógica

Jordán, Josep Antoni

Abstract

En este artículo el autor comienza subrayando el drama del hombre actual, falto de sentido existencial con el que orientar las amplias posibilidades de satisfacer toda índole de necesidades humanas, así como los logros eficaces de la técnica. Se hace énfasis especial en el análisis antropológico de la problemática, resaltando -en fin- que el hombre es irreducible a simple subjetividad bio-psico-social (con la mera aspiración a realizarse mediante satisfacción de necesidades vitales), apuntando que es también "algo más"; en concreto: una tensión del sujeto hacia el universo axiológico, a la realización de tareas significativas, con sentido. Se finaliza este trabajo apuntando algunos corolarios pedagógicos. Quizás el más relevante sea el cambio de dirección de una pedagogía volcada en las vivencias, intereses, etc., del sujeto educando ... a otra que armonice la aceptación y adaptación psicológica con la propuesta de metas cargadas de sentido. Se propone, en definitiva, una educación para la responsabilidad personal.

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Educar, 11 (1987). 51-65 ENTRE LA NECESIDAD Y EL SENTIDO. REFLEXIONES DESDE LA ANTROPOLOG~A PEDAGOGICA José Antonio Jordan Sierra Universidad Aut6noma de Barcelona RESUMEN En este articulo el autor comienza subrayando el drama del hombre actual, falto de sentido existencial con el que orientar las amplias posibilidades de satisfacer toda indole de necesidades humanas, asi como 10s logros eficaces de la técnica. Se hace Cnfasis especial en el análisis antropol6gico de la problematica, resaltando -en finque el hombre es irreducible a simple subjetividad bio-psico-social (con la mera aspiraci6n a realizarse mediante satisfacci6n de necesidades vitales), apuntando que es tambidn ttalgo mas)); en concreto: una tensi6n del sujeto hacia el univers0 axiol6gic0, a la realizaci6n de tareas significativas, con sentido. Se finaliza este trabajo apuntando algunos corolarios pedag6gicos. Quizas el m8s relevante sea el cambio de direcci6n de una pedagogia volcada en las vivencias, intereses, etc., del sujeto educand0 ... a otra que armonice la aceptaci6n y adaptaci6n psicol6gica con la propuesta de metas cargadas de sentido. Se propone, en definitiva, una educaci6n para la responsabilidad personal. ABSTRACT In this article the author begins by underlining the drama of man nowadays, with his lack of existential sense to guide the many possibilites of satisfying all kinds of human needs as well as technical feats. Special emphasis is laid on the anthropological analysis of the problem, highlighting the fact that man cannot be reduced to a simple bio-psycho-social subjectivity (with the mere aim to fulfil himself through the satisfaction of his bodily needs). On the contrary, he is also ttsomething else)), more specifically, a tension of the subject towards the axiological universe to a fulfilment of significant meaningful tasks. This paper ends with some pedagogical corollaries. The most relevant may well be the change of direction of pedagogy from the importance given to the pupil's experiences, interests, etc., toa harmony between acceptance and psychological adaptation, proposing meaningful goals. In short, an education of personal responsibility is put forward. CONSIDERACIONES INTRODUCTORIAS La existencia humana siempre ha sido intrínsecamente problemkica; sin embargo, el drama se torna hoy especialmente agudo y profundo por afectar a las raíces mismas de la persona, al sentido de su ser y actuar. El hombre actual, en efecto, zarandeado por mareas de valores movedizos y -a menudocadticos, sin posibilidad de asirse a una cctradicidn~ que proporcione puntos estables de referencia. .., flota frecuentemente sin norte alguno, sin saber exactamente qué quiere, qué significaci6n adquiere su existir, cuál es su puesto en un cosmos cada vez más inabarcable y anónimo I. En este clima las ccfilosofías del absurdo)) han hallado abundante estimulacion para medrar y arrojar 10s frutos de un escepticismo y nihilismo antropoldgicos pocas veces tan maduros: (cel hombre es una pasidn inútil)> -afirma Sartre-, esto es, un ser que busca afanosamente un ccobjeto)> que colme el deseo vital de su subjetividad, sin alcanzarlo jamás; en definitiva, un cranimal enfermo)), ya defectuoso en su misma constituci6n. Por otro lado, la praxis rezuma esta misma mentalidad. Para el hombre de nuestro tiempo -de las sociedades desarrolladasla cuestidn crucial de su existir no es ya tanto sobrevivir, ni siquiera tener éxito vital, sino responderse satisfactoriamente a las preguntas personales de ccpor qué~ y ccpara qué~ '. La desproporcidn entre el desarrollo entendido como cceficacia)) (el poder hacer casi todo con la naturaleza) y el univers0 del valor, de la finalidad, de la moralidad es innegable y abundantemente denunciado, ante todo desde hngulos personalistas 4. Las voces de alerta a este respecto resuenan también en el hmbito pedag6gico: ccHablar de educacidn del hombre sin detenerse a analizar qué sea el hombre, sus rasgos específicos y su sentido es, por 10 menos, una actitud científicamente frívola)) posiblemente por barruntar con preocupaci6n el peligro de una pedagogia meramente tecnolbgica, tecnocrhtica, sin significatividad pro- ' Cf. FRANKL, v., Ante el vacio existencial, Herder, Barcelona 1980, p. 11. SARTRE, J.P., L'gtre et le neant, Gallimard, Paris 1943, p. 708. Cf. DIENELT, K., Antropologia Pedagdgica, Aguilar, Madrid 1980, p. 24. Resulta ya clAsico el siguiente texto de MARITAIN, J.: ((Esta supremacia de 10s medios sobre el fin y la consiguiente ausencia de toda finalidad concreta (...) parece ser la principal critica que se puede hacer a la educaci6n contemporinea. Sus medios no son malos; d contrario, son generaimente mejores que 10s de la antigua pedagogia. La desgracia est6 en que son tan buenos que hacen que se pierda de vista el firin (Pour une philosophie de I'éducation, Fayard, Paris 1969, p. 19). Cf. también MOUNIER, E., Elpersonalismo, Eudeba, Buenos Aires 1974, pp. 16-18. Iguaimente FULLAT, O., Filosofias de la educacidn, CEAC, Barcelona 1978, p. 418; donde comenta el pensar del personalista Joaquim XIRAU. S ESCAMEZ, J., ctFundamentaci6n antropol6gica de la educaci6nn, en Teoria de la Educacidn, Anaya, 1981, p. 12. Subrayado mio. pia 6. Al menos, parece vislumbrarse con claridad creciente la necesidad de no ignorar la relacibn intrínseca -gnoseolbgicamentee integral -antropolÓgicamenteentre 10s ejes cientifico-técnicos y axiologicos que cruzan el plano pedag6gico '. No obstante, aquí querria recordar fundamentalmente tres actitudes práxicas propias de la humanidad actual que ponen de manifiesto el drama existencial que esta experimentando. La insatisfacci6n radical e integral del hombre, el vacio de realización personal, se busca calmarla con paliativos superficiales, entre 10s que ocupa un orden prioritario el consumismo evasivo. El prurito desmesurado por consumir, en efecto, ha sido interpretado acertadamente como una sustituci6n degradante y an6mala de la aspiraci6n a ((ser)) mas (personalmente) por aquella otra de <dener)> mas (cosas) * o, incluso, como una manifestacidn frecuentemente patol6gica de inmadurez o frustración de la personalidad en sus dimensiones mas valiosas. Frankl ha subrayado esto ultimo con finura psicol6gica cuando comenta: S610 se forma esta voluntad de placer o, respectivamente, esta voluntad de poder cuando se ha frustrado la voluntad de sentido; o, dicho con otras palabras, cuando el principio de placer se convierte, en no menor grado que el anhelo de prestigio, en una motivaci6n neur6tica. Desde esta perspectiva se comprende bien que Freud y Adler tuvieran que desconocer forzosamente la orientacidn primaria del hombre hacia el sentido, ya que hicieron sus descubrimientos a travks del estudio de personas neur6ticas 9. Por 10 demas, la gran equivocaci6n del obsesionado en consumir no s610 radica en pretender silenciar la insoslayable tension al valor por medio de la satisfacci6n de necesidades primarias 'O, sino también en ignorar el parad6jico incremento exponencial de estas mismas necesidades, al entregarse acríticamente a la influencia de estímulos nuevos y cambiantes, el ultimo de 10s cuales promete saciar la indigencia de 10s anteriores ll. Un segundo sintoma de la actual crisis de sentido se palpa en la hiperCf. ESCÁMEZ, J., CLOS valores en la pedagogia de la intervenci6n~, en Varios, Tecnologia y Educacidn, CEAC, Barcelona 1986, pp. 155-173. ' Cf. V~QUEZ, C., ccunidad, autonomia y normatividad en la investigaci6n pedag6gica)), Actas del VI1 Congreso Nacional de Pedagogia, Madrid 1980, Vol. 11, p. 52 y SS. Son clhsicas en la denuncia y anhlisis de este tbpico antropol6gico contemporhneo las obras de MARCEL, C., E'tre et avoir, Edit. Aubier, Paris 1935, y FROMM, E., TO have or to be, Nueva York 1976. FRANKL, V., OP. cit., p. 84. 'O VAzqu~z, G., ccLo permanente y 10 cambiante en 10s valores educativosa, Actas del VI Congreso Nacional de Pedagogia, Granada 1976, Secci6n I, p. 16. " Cf. FROMM, E., Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, Fondo de Cultura Econbmica, México 1971, p. 116. actividad del hombre contemporhneo. Resulta innegable que no pocas personas se entregan a una actividad desbordante movidas no solamente por la dinárnica exhuberante de nuestra civilizaci6n o por la urgencia de instancias razonables, sino frecuentemente como estrategia psicol6gica para sentir su vitalidad potenciada o, incluso, para ahogar el tiempo mínimo susceptible de delatar a la consciencia el engañoso pseudo-sentido pretendido 12. Es ésta, ciertamente, una actividad abusivamente ((centrífuga)) en la que el sujeto queda disuelto en 10s objetos de su labor, sin oportunidad ni deseo de toparse con su mismidad. En este estado de cosas, al, hombre le resulta particularmente difícil y -aunviolento permanecer siquiera unos instantes dentro del horizonte de su intimidad personal.. ., y se observa una incapacidad para guardar el equilibri0 entre el necesario -inclusa para la misma subjetividaddespliegue exterior y la autoposesi6n y autocomprensi6n del propio ser 13. Desde esta 6ptica, el cctiempo libre)), creciente dia a dia, viene contemplado como una oquedad que provoca espanto y vértigo; ante la ausencia de estímulos generadores de continua actividad, el hombre actual se encuentra a menudo sin tareas ni metas significativas; y esto hasta el punto de comenzarse a detectar a modo de síndrome masivo una auténtica ((neurosis dominguera)): es decir, ((una depresi6n que acomete a aquellas personas que se hacen conscientes de la falta de contenidos de sus vidas cuando, al llegar el domingo y hacer un alto en su trabajo cotidiano, se enfrentan con el vacío existencial)) 14. Este horror vacui, que reenvía de nuevo al consumo de diversibn impersonal, otras veces provoca ensayos de acallar esa consciencia molesta mediante el ensayo de experiencias-limite mhs o menos sofisticadas e intensas. El abanico actual de este tip0 de actividades máximamente excitantes se va ampliando de forma notable en 10s ultimos aiíos y acoge en su espectro manifestaciones que van desde la droga, el placer por la velocidad desenfrenada, las aventuras paradeportivas de alto riesgo.. . , hasta la violencia shdica y la destructividad de la naturaleza sin motivo aparente. Ciertamente, este tipo de conductas ((irracionales)) resultan difícilmente comprensibles si no se las interpreta como tentativas forzadas e incluso ultimas de llenar de contenido unas existencias que, aun disponiendo -quizhde todo (placer, poder.. . , saber), carecen hasta el extremo del compromiso con unos principios axiol6gicos ricos en significatividad personal. Es en este marco que considero cuerdas y oportunas unas palabras de E. Fromm: l2 Cf. FRANKL, V., OP. cit., p. 89. l3 Cf. MOUNIER, E., OP. cit., p. 26 y SS. l4 Cf. FRANKL, V., loc. cit. La necesidad de una estructura orientadora existe en dos planos. La necesidad de orientaci6n primera y mas fundamental es disponer de alguna estructura orientadora, aparte de que sea verdadera o falsa. Si el hombre no tiene una estructura orientadora subjetivarnente satisfactoris, no puede vivir saludablemente. En el segundo plano, la necesidad consiste en captar el mundo objetivamente 15. Dicho de otro modo: la necesidad bisica del hombre, ya en el plano psicol6gic0, es poseer unas coordenadas de valores que doten de sentido las acciones mis matizadas de la persona, o -si se quieredisponer de una ((ideologia)) que guie la prictica comportamental 16; y -ahora ya en el plano racional y éticoque dicha opci6n axiol6gica sea 16gica, objetiva, madura ..., para 10 cual no puede dejar sin significado cualquiera de las variadas situaciones humanas. Tras estas consideraciones primeras, quizis dtiles para introducirnos en la problemitica abordada, querría centrarme ahora en algunas reflexiones netamente antropol6gica.s acerca de la polaridad ccnecesidad))-((sentido)). PERSPECTIVA ANTROPOL~GICA DE LA CUESTI~N Tratar la cuesti6n de la relaci6n ctnecesidad))-((sentido)) implica necesariamente apuntar -aunque sea brevementela tensi6n ((animal-hombre)), sin que el10 suponga paralelismo exacto entre esas diadas. En primer lugar, no puede silenciarse que, a partir de la clisica definici6n aristotélica de ((animal racional)), el ser humano ha sido contemplado primariamente como sustantivamente animal. Para el discipulo disidente de Plat6n, en efecto, el hombre nace animal (iincluso vegetal?) y alcanza el status de su humanidad cuando adquiere paulatinamente la capacidad de razonar 17. LO esencial de esta tesis se repetiri mis tarde en otros hitos del pensamiento antropol6gico. Piénsese, por ejemplo, en el sensismo, naturalismo, evolucionismo y, actualmente, en el freudismo 18. Ademis de l5 FROMM. E., OP. cit., p. 60. El apartado del que esta sacada esta cita es sugerente: ccNecesidad de una estructura que oriente y vincule. Raz6n contra irracionalidad*. (El segundo subrayado es rnio). l6 Cf. ORTEGA, J., ccEducaci6n y pluralisme ideol6gico en la sociedad actual)). Actas del VIII Congreso Nacional de Pedagogia, Santiago de Compostela 1984, p. 212. l7 cf. ARIST6TELES. De generatione animaiium, L. 11, 3, 736 a. l8 No toda concepci6n psicoanalítica comparte la tesis antropol6gica freudiana de que las dimensiones (cespirituales)) del hombre sean un mero epifen6meno del instinto primitivo y fundante. K. Dienelt se goza, en este sentido, de que algunos seguidores de Freud sean heterodoxos en este punto respecto a su maestro; y pone en boca de CARUSO. I.A. (Bios, Psyche, Person, Friburgo-Munich, 1957, p. 4) las siguientes palabras: ((Es un error muy estas posturas intelectualmente sistematicas, la propia mentalidad popular parece haberse dejado llevar frecuentemente en este aspecto por la apariencia del ctfen6meno)) infantil. Asi, el niño ha sido considerado casi unanimemente como un ser a-moral hasta llegado el (cuso de raz6nn, es decir, aproximadamente hasta 10s siete años; de manera que 10 privativo de esta primera edad era el dinamismo instintivo, la búsqueda pura y simple de satisfacción de necesidades basicas. Estas categorias vulgares se han debido en gran medida a la ignorancia de la existencia en el niño de una inteligencia y moralidad gradualmente distintas del adulto, corregida por 10s avances de la psicologia infantil contemporinea (Piaget, Wallon ...) 19. En este contexto no deja de resultar parad6jico que el mismo Rousseau, critico abierto del adultismo pedag6gic0, cayera de bruces en el mismo prejuicio antropol6gico: el niño es un ((ser de sensaciones)) 20. Es a partir de Scheler 2' que el hombre es visto como esencialmente inconfundible con cualquier versi6n de ((animal evoluciona do)^; visibn, ésta, cargada de fuerza en algunos representantes relevantes de la antropologia pedagogica actual 22. La importancia de esta cuesti6n es verdaderamente notoria por 10 que se refiere a sus corolarios antropológico-pedag6gicos. Veamos algunos. Antes hemos nombrado a Rousseau. Este pensador muestra algunas veces nostalgia por la inadecuacidn -ausente en el animalentre deseo y capacidad humana, propugnando, consecuentemente, como máxima educativa la no estimulacion excesiva de las aspiraciones o afanes de Emilio 23. Esta linea pedag6giea del escritor ginebrino -en parte recupeextendido creer "que el hombre nace en cierto modo como ser mis o menos instintivo, y que s610 mis tarde adquiere verdadera esencia humana")). (Cf. DIENELT, K., OP. cit., p. 85). l9 Con todo, la interpretaci6n rigurosa del pensamiento de Piaget -por ejemploconduce mis bien a la tesis de que el hombre es primariamente tan s610 un ((animal superior)). Su punto de partida eminentemente biol6gico (evoluci6n, adaptaci6n al medio ...) hipotecan sus conclusiones antropolbgicas: la ccaccibn)> es fuente de la ccinteligencia)), y la maduraci6n de ésta 10 es de la ctmoralidad)>. Véase PIAGET, El nacimiento de la inteligencia del nifio, Aguilar, Madrid 1969; y EI criteri0 moral del niffo, Fontanella, Barcelona 1977. 20 Cf. ROUSSEAU, J.J., Emilio, Edic. Edaf, Madrid 1972, pp. 119, 128, 136, entre otras. Cf. SCHELER, M., EI puesto del hombre en el cosmos, Losada, Buenos Aires 1974; especialmente el capitulo 11: ((Diferencia esencial entre el hombre y el animal)), pp. 53-72. 22 DIENELT, por ejemplo, critica abiertamente la tesis de Gehlen, que entiende al hombre como un ((ser cerebral)), como un animal -en definitivaque por una especie de ~~supercompensaci6nn desarrolla la inteligencia para suplir la deficiencia de sus instintos, deviniendo asi después propiamente cthombrer (Cf. OP. cit., p. 62). También FULLAT, O., defiende ((que el hombre es animal y algo más)) (Cf. Eulalia la-del-buen-hablar, CEAC, Barcelona 1987, p. 188), no resignindose a enclaustrar toda la realidad del ser humano en una simple estructura bio-psico-social (Cf. Las finalidades de la educacidn en tiempo de crisis, Hogar del Libro, Barcelona 1982, pp. 20 y 22). 23 ((Un ser sensible en el que las facultades fuesen iguales a 10s deseos seria un ser 57 rable frente a la excitación consumista actualresponde a una antropologia naturalista que juega con categorias infrahumanas. Dicho de otro modo: Rousseau sigue manteniendo o copiando -quizá sin saberloel modelo aristotélico de naturaleza perfecta, segun el cual la excelencia de un ser consiste en gozar de paridad entre sus deseos y sus capacidades individuales. Sin embargo, como en seguida analizaremos, este parámetro parece inadecuado para comprender la realidad personal humana y aplicable, en todo caso, a formas inferiores de vida. Otra manifestación de aquel ideal antropológico cifrado en la ausencia de hiatos entre expectativas (o excitaciones) y potencialidades (o respuestas) puede identificarse en el paradigma horneostático. De acuerdo con este modelo, el hombre no aspira ya sino a restablecer el orden interno, a reducir -en léxico cibernéticola entropia derivada de la frecuente inadecuación del estado subjetivo actual respecto a la constante estimulación interna o externa. En este marco conviene reparar que esta visión dinámica o reguladora empapa 10s mismos fundamentos psicofilosóficos de la Escuela Nueva. Piénsese, por ejemplo, en el ccfuncionalismo~) de Claparede y en el ccpragmatismo)) de Dewey. No cabe duda que para la Escuela Activa (cel niño es, ante todo, un haz de necesidades que tienden a ser satisfechas y que, por tanto, se ha de procurar que la progresiva educación del hombre tienda exclusivamente a su satisfacción~~ ". No es preciso abundar aquí en la calidad de piedra angular que adquiere el paidocentrisrno en la construcci6n de esta pedagogia concreta: el adulto no es ya tanto punto de referencia del niño, cuanto simple rnedio humano para hacer realidad 10s subjetivos intereses infantiles. Se puede encontrar también este modelo homeostdtico inspirando buena parte del pensamiento antropológico freudiano 25, asi como -por supuestomuchas interpretaciones cibernéticas del hombre, a veces marcadamente reduccionistas 26. Siendo concisos, podria decirse que 10 esencial del paradigma apuntado, tomado en su globalidad, consiste en entender al hombre con categoabsolutamente feliz)) (ROUSSEAU , J.J., op. cit., p. 73). Y en otro lugar, recomendando una cierta ascesis educativa: ((Sé hombre; limita tus deseos a 10s limites de tu condici6n~ (Ibidem, p. 503). De todos modos quien busque leer el Emilio desde esta 6ptica encontrari esta idea como música de fondo de su pensar sobre el hombre. 24 MORANDO, D., Pedagogia, Ed. Miracle, Barcelona 1972, p. 360. Cf. DIENELT, K., OP. cit., p. 70 y SS. 26 Cf. Ibidem, pp. 64-78. No obstante, es justo advertir en esta direccibn antropol6gica un serio esfuerzo por no caer en reduccionismos ((maquinistas)), subrayando en 10s paradigmas respectivos rasgos mAs cchumanos)): apertura, optimizaci6n, conciencia, proyecci6n ... Véase SANVICENS, A., ((Teoria cibernttica de la acci6nv, en VARIOS, Tecnologia y Educacidn, CEAC, Barcelona 1986, p. 48. Ver también VÁZQUEZ, G., ccLo permanente y lo cambiante en 10s valores educatives)), Art. cit., p. 8. rias prioritariamente subjetivistas. El fin humano o realización personal viene a concretarse en la mera satisfacción de necesidades vitales (ya sean primarias, de autoestima o de adaptación social), en reducir el ctdesorden)) psicológico provocado inevitablemente por la estimulación aneja a su condición de tcser-en-el-mundoo. Es cierto -se diceque el hombre puede rasgar voluntariamente el equilibri0 logrado al proponerse metas mas ambiciosas (prerrogativa vedada al animal), pero -siempre desde la perspectiva homeosthticaestos fines y su consecución acaban por ser simples medios que contribuyen a engrandecer la propia subjetividad elevdndola a un plano mas alto de nueva estabilidad 27. Frente a este elogio del ccindividuou, del hombre como ctnómada inmanente)), de la ctsubjetividad)) como sentimiento placentero, sin tensiones.. ., que realizan tanto el naturalismo como la postura homeostatica, se dibuja en el horizonte actual una linea de pensamiento netamente diferente. Me refiero aquí a aquellas concepciones antropológicas que no se resignan a entender el ser humano como simple subjetividad biopsicológica, apuntando -mas bienque en la misma constitución del hombre hay una orientación insoslayable hacia la alteridad, hacia el valor. La estela de pensadores que señalan esta direcci6n es ciertamente variada y ellos apuntan sus tesis desde Pngulos bien diversos. Veamos sucintamente algunos de 10s mhs significativos. Portmann, por ejemplo, ha interpretado 10s datos biológicos en el contexto integral de la persona. La deficiencia de instintos, el hecho de nacer el hombre tcprematuramente)) respecto a su maduración neuronal.. ., no significa para é1 imperfección constitutiva del ser humano, sino -antes bienla prerrogativa mas excelente del hombre. Para este autor, en efecto, es esta indigencia primaria la que posibilita, invita e incluso exige la alteridad, el encuentro con otros hombres. La menesterosidad humana, pues, genera la comunicacidn y deja atras el solipsismo 28. Von Cube, aun dentro del recinto de la biologia cibernética, apunta igualmente algunas reflexiones interesantes para el caso. En un reciente articulo 29 analiza 10 que 61 denomina ccecologia de la conducta humana)). Segun este autor, el hombre es biológicamente rico en energia pulsional y, por el contrario, nuestra actual civilizaci6n técnica es pobre en estímulos adecuados para desencadenar y calmar aquel exceso de fuerzas ingénitas. El desequilibri0 entre potencialidad y expectativa es, a su juicio, manifiesto y peligroso: sin posibilidad de 27 Cf. DIENELT, K., OP. cit., p. 293. Cf. PORTMANN, A., Nuevos cominos de la biologia, Ediciones Iberoamericanas, Madrid 1969. 29 Cf. VON CUBE, F., ((Exigir y fomentar. iEducaci6n para que?)), Enrohonor 12, 1985, PP. 71-77. 59 esfuerzo, aventura y tensión con sentido, se produce inevitablemente frustración vital y escapes energéticos hacia cometidos pseudosignificativos, como serian, por ejemplo, la agresividad infundada, la droga, el placer incontrolado o el rechazo violento de la sociedad de nuestros dias. Pensando asi, Von Cube viene a subrayar desde su propia perspectiva que el hombre resulta ininteligible e ineducable si se le contempla simplemente como un ((ser de necesidades)). Mas hincapié y calor ha puesto en defender esta tesis V. Frankl, el iniciador de la logoterapia. Desde una posición psicoldgica (o mejor psicoterapéutica), pero con verdadero animo antropológico, este pensador alemán ha vivido, comprobado y -a su juiciodemostrado que so10 resulta deficiente y aun patológica la reconcentración del sujeto en si mismo. Me parece oportuno transcribir aqui un pasaje suyo que no temo calificarlo de feliz: Nos sale aqui al paso un fen6meno humano que yo considero fundamental desde el punto de vista antropol6gico: la autotrascendencia de la existencia humana. Quiero describir con esta expresi6n el hecho de que en todo momento el ser humano apunta, por encima de si mismo, hacia algo que no es 61 mismo, hacia algo o hacia un sentido que hay que cumplir (...). ¿No ocurre 10 mismo con el ojo, cuya capacidad visiva depende de que no se ve a si mismo? ~Cuindo ve el ojo algo de si? S610 cuando esti enfermo. Cuando padezco glaucoma, Veo una nube y es entonces cuando advierto la opacidad del cristalino 30. El hombre sano, autorrealizado, no es pues -para este pensador alemánel que ansiosamente anda concentrado en satisfacer el listado de necesidades primarias priorizadas por Maslow 3', sino el que empeñado en gozar de (rencuentros)) personalmente relevantes con auténticos ((tus)), asi como en responder (he aqui la genuina responsabilidad) a la invitación del logos, en cumplir el sentido de una tarea objetivamente valiosa 32. ((Estaba en 10 cierto Kierkegaard -sigue diciendocuando afirmaba que la puerta de la felicidad se abre hacia afuera y que cuando alguien se precipita contra ella no hace sino cerrarla con más fuerza)) 33. En síntesis, para Frankl, el hombre es irreducible a un haz de pulsiones que buscan afanosamente su satisfacción o reequilibración inmediata 34 O a un ser meramen30 FRANKL, V., OP. cit., p. 17. 31 Cf. Ibidem, p. 16. 32 Cf. Ibidem, p. 82. 33 Ibidem. 34 Para el autor alemin, el nihilismo actual responde, mis que a la f6rmula clisica ((nada ... )), a aquella otra de ropajes mis científicos: ((nada mAs que...)). En este sentido, viene a decir, igual que 0. FULLAT, que el hombre es siempre ctalgo mas)) que un animal, ~