scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La orientación educativa y la educación del conductor

Montané Capdevila, Josep

Abstract

Este trabajo trata de: 1.los resultados de las investigaciones acerca de la educación de los conductores de automóviles, y 2. de las pautas necesarias para abordar un programa múltiple de la orientación de dichos conductores, para que conozcan y eviten las situaciones de riesgo y de conducción temeraria.

Full text

Educar, 8 (1985). 117-124 LA ORIENTACION EDUCATIVA Y LA EDUCACION DEL CONDUCTOR Josep Montané i Capdevila RESUMEN Este trabajo trata de: 1.10s resultados de las investigaciones acerca de la educación de 10s conductores de automóviles, y 2. de las pautas necesarias para abordar un programa múltiple de la orientación de dichos conductores, para que conozcan y eviten las situaciones de riesgo y de conducción temeraria. ABSTRACT This article is about: 1. the results of investigations on the education of drivers and 2. the guide lines for a multiple orientation program for drivers, in order to avoid risk situations and dangerous driving. La educación del conductor se hace cada dia mis necesaria, 10s accidentes de vehiculos motorizados es la causa que produce más muertes, después del cáncer, y este es un problema que afecta principalmente a la juventud, iy son 10s que tienen, probablemente, mis reflejos en la conducción de vehiculos motorizados! ; las estadisticas nos dicen que dos de cada tres muertes de jóvenes entre 10s quince y 10s veinticuatro años son debidas a 10s accidentes de tráfico. Los accidentes viales repercuten, además de en 10s daños fisicos a las personas (muertes, invalidez, etc.), en numerosas pérdidas económicas, debidas a las ausencias en el trabajo, facturas médicas y daiios materiales. El problema del trXico, especialmente en carretera, es un verdadero problema público, en cuya solución no deben estar ausentes 10s educado- res. La sociedad en general es consciente de dicho mal, pero se cae en un pesimismo determinista; en épocas en que el tráfico rodado aumenta, se aplica el cálculo de probabilidades y las diferencias comparativas presentan 10s resultados como si de una enfermedad fatal e incurable se tratase. De todo 10 dicho creo que est6 suficientemente justificada la necesidad de abordar el tema de la educación del conductor. El problema exige ciertamente un enfoque pluridisciplinar en el que deben colaborar, básicamente, 10s expertos en mejorar el estado de la calzada, 10s técnicos constructores de 10s vehiculos y 10s expertos, en legislar y controlar la conducción en carretera. En este articulo se presenta la orientación del conductor desde la perspectiva educativa, consciente de que la reducción de accidentes depende también de otras variables, como el estado de la carretera, del vehiculo y de las destrezas del conductor, aspectos de por si mis conocidos y que son prerrequisitos necesarios aunque no suficientes para la educación del conductor. ENFOQUE EDUCATIVO DEL PROBLEMA No se trata aquí directarnente del mejoramiento de las vias de circulación, del estado y posibilidades del vehiculo ni de las destrezas del conductor, aunque si interesa todo 10 referente a 10s factores que facilitan la conciencia de peligro proveniente de estos tres grandes bloques que inciden en la conducción segura. Analizaremos 10s factores que facilitan la percepción de las situaciones de riesgo y del autocontrol, que permite al conductor frenar sus impulsos y emociones y evitar asi las situaciones de peligro, hecho que afecta principalmente a la población juvenil. ASPECTOS INVESTIGACIONALES RELACIONADOS CON LA EDUCACION DEL CONDUCTOR En la búsqueda del perfil del conductor temerari0 hay que analizar las variables en diseños intra e interindividuales. En 10s primeros, dichas variables se evalúan según incidan en un continuo que oscila entre la conducción prudente e imprudente. Las que mis influyen en este continuo bipolar son, según las investigaciones realizadas al respecto, las siguientes: a) Las habilidades perceptivo-motoras del conductor. Dentro de este bloque se estudian 10s factores que influyen en dichas habilidades, como 119 el cansancio y el estrés, la ingestión de bebidas alcohólicas, drogas, otros fármacos y la alimentación. b) La relación del conductor con 10s pasajeros, en especial las relacionadas con la disminución de la atención, tales como la conversación, discusión, expresiones afectivas, etc. c) La percepción del entomo de la cal retera. Aqui cabe resaltar la percepción del estado de la calzada, de la climatologia y de la presencia de otros vehículos. d) La tensión emocional temporal, debida a la muerte de un familiar, a un conflicto laboral, a la separación o divorcio, etc. ; estos factores impiden al conductor, temporalmente, dedicar la atención necesaria a 10s procesos perceptivo-motores y a la percepción y conciencia del peligro en el acto de conducir. Estas variables, que no pretenden ser exhaustivas, pueden actuar en forma de correlación múltiple; la confluencia de dichas variables puede aumentar también el peligro de colisión. Aqui interviene el azar, que puede exigir del sujeto, en un momento imprevisto, una mayor precaución. Un estudio longitudinal deberá constatar, también, la capacidad de respuesta del sujeto ante una situación de peligro imprevisto por la confluencia de varias variables debidas al azar (Pabon et al., 1980). El estudio interindividual del conductor En el estudio interindividual del conductor se presume que la personalidad de 10s sujetos, la forma de vivir y de entender la sociedad influyen en la forma de conducir. Los investigadores en este campo toman como hipótesis el hecho de que el sujeto conduce de forma similar a como vive. El problema está en concretar qué rasgos de la vida del sujeto son 10s que mis influyen en el continuo conducción prudente-conducción temeraria. Los rasgos más analizados en este campo son: a) El nivel de integración de las noms sociales. Se considera que un juicio peyorativo acerca de las normas legales o convencionales de la sociedad favorece las infracciones del código de circulación y presurniblemente el aumento de las situaciones de riesgo. El conocimiento de las etapas morales de Piaget y de Kohlberg (Piaget, 1977 y Kohlberg, 1969), el nivel de comportamientos de predelincuencia, de inadaptación social, de las sociopatías, junto con 10s comportamientos prosociales y sentimientos de culpabilidad nos pueden ayudar en la educación de estos factores. b) La predisposición a las situaciones de riesgo y la dificultad de autocontrol de dichos sentimientos son otras de las variables a analizar. Los sujetos que puntúen alto en estos factores son 10s más necesitados de un proceso de orientación educativa. c) El factor agresividad, fácilmente correlacionable con el punto anterior, facilita también la conducción temeraria. En este punto habrá que discriminar entre la agresividad como consecuencia de una personalidad antisocial o como factor inherente al mismo sujeto, siendo el primer0 el que parece que favorece mis la conducción temeraria. El estudio del perfil de 10s continuos colisionadores conlleva en sí una serie de dificultades por la influencia de las variables temporales y la confluencia de factores debidos al azar; una vez eliminados 10s colisionadores eventuales y 10s ocasionales debidos a las causas descritas en 10s apartados anteriores, 10s resultados obtenidos no ofrecen datos fiables por ahora (Bishop, 1982). Las conclusiones investigacionales relacionadas con la educación del conductor, a pesar de 10s criterios enunciados, presentan pocas evidencias; las dificultades ya descritas en 10s estudios longitudinales y el inmenso coste que implica la comprobación de programas educativos en 10s que se utiliza un grupo experimental y de control, dado que muchos colisionadores 10 son de forma esporádica, nos ofrecen solo datos indicativos para la aplicación de programas educativos eficaces. PAUTAS OFUENTATIVAS PARA LA EDUCACION DEL CONDUCTOR Las pautas de orientación educativa deben englobarse dentro de un contexto general. En principio, la educación del conductor tiene como objetivo Último la disminución de 10s accidentes de circulación y como inmediato, conseguir que el conductor perciba con más exactitud las situaciones de riesgo y las evite controlando 10s impulsos que le inducen a buscar y aceptar dichas situaciones. No se pretende tanto modificar el estilo de vida del conductor, trabajo excesivamente árduo y por ende inasequible, como conseguir que el estilo de vida del sujeto no influya en el estilo de conducción temeraria. Del análisis de las investigaciones realizadas y de algunos de 10s programas utilizados para la educación de 10s conductores (Harmon et al., 1969; Pabon et al., 1980) se puede deducir que dicho programa debería incluir 10s siguientes apartados: a) Evaluar mediante cuestionarios y pruebas de diagnóstico la capacidad perceptiva de las situaciones de peligro de colisión (es curioso que. 10s manuales dedicados a la educación del conductor incidan poc0 en es- te punto y dediquen su atención a orientar al conductor en general, sin atender a las diferencias individuales, algunas tan importantes como el comportamiento adaptativo social, el nivel de agresividad y la capacidad de autocontrol de 10s sentimientos); dicho diagnóstico sirve para conocer la linea base de 10s sujetos, y deberá incluir: 1. el nivel perceptivo y de conciencia de las diversas situaciones de peligro de la carretera y su entorno, 2. el conocimiento de las posibilidades del vehiculo y de las principales situaciones de riesgo que el10 implica, 3. la conciencia de autolimitación de las destrezas y reflejos del conductor, 4. y finalmente, dentro de este apartado de la evaluación y valoración del conductor o futuro conductor, se prestará especial interés en la capacidad de control de 10s sentimientos y de las actitudes del sujeto que le inciten a situarse en las situaciones de riesgo y de posible peligro de colisión. Este factor, junto con la percepción de riesgo y de las limitaciones de las destrezas del conductor, formar6 el núcleo del programa educativo. Los avances en psicodiagnóstico, evaluación de la personalidad y de las actitudes ofrecen un material considerable al respecto, pero probablemente dicho material debe ser remodelado y baremado para esta nueva situación. Sobre este respecto hay que mencionar la escala de medida de la actuación del conductor descrita por Vanosdall y colaboradores en 1977. Esta nos indica 10 que puede hacer el conductor pero no 10 que hace; 10s intentos de aplicar una escala de observación del comportamiento del conductor in situ para paliar este defecto ha resultado en la práctica inaplicable. b) Znfomuzr al sujeto acerca de las situaciones de peligro que implican riesgo de colisión según 10s factores enunciados de : 1. estado de la carretera y su entorno, 2. posibilidades del vehículo, y 3. situación del conductor según las variables intra e interindividuales ya mencionadas (Pabon et al. ; Sánchez Turet, 1980). Seria conveniente también informar al sujeto de cómo debe actuar en las principales situaciones de riesgo inminente o de emergencia, tales como peligro de choque frontal, derrape, voltereta del coche, averia imprevista, incendio del vehiculo, etc., puesto que en estas situaciones al conductor le resultar6 más fácil recurrir a un código de normas aprendido para estas situaciones que reflexionar y actuar según unos criterios lógicos según las necesidades del momento. c) La educación del conductor implica que este aprenda el autocontrol de las motivaciones y actitudes que facilitan la prevención de las situaciones de peligro. Este proceso se realizará, básicamente, mediante sesiones casi individualizadas en las que predominar6 la relación educador-educand0 (Meichenbaum, 1971; Molina, 1978; Pabon et al., 1980). Hasta'aqui solo se deduce que el sujeto conoce las situaciones de peligro y que puede conducir de forma segura, pero esto no implica que ne- cesariamente vaya a comportarse asi. Es por esto que en las sesiones educativa~ se tendra también en cuenta la integración de valores y normas, para conseguir que el conductor acate y cumpla fielmente las normas de conducción segura de acuerdo con la percepción del peligro percibido y de sus posibilidades. Para conseguir estos objetivos 10s trabajos de Schaps (1975, 1978) señalan que la enseñanza de transrnisión de valores debe realizarse de forma casi individualizada, máximo de tres alurnnos, en la que el educador de modo informal expresa sus convicciones y valores. Sobre este respecto hay que tener en cuenta 10s métodos de enseñanza que influyen en las opiniones, actitudes y motivaciones. La escala de aceptación de riesgo (Pabon et al., 1980) aplicada a laconducción ofrece datos valiosos para la delirnitación de la linea base y el control de la eficacia del tratamiento. De modo complernentario, la educación del conductor ha de contemplar programas: a) para alumnos especiales, concretamente 1. para sujetos rninusválidos que integren cierta deficiencia en las destrezas de la conducción, y 2. para sujetos que puntúen alto en la escala de aceptacicin de riego, con alto nivel de comportamiento predelinquente y de conducción temeraria; b) para sujetos que conducen vehículos con mayor índice de dijcultad, de mayor peligro y responsabilidad, como motocicletas y vehiculos de transporte público; c) para conductores con mayor indice de drogodependencia, sujetos a medicación, que puede afectar a las destrezas y a la percepción del posible riesgo de la conducción; d) también el programa deberia incluir un apartado dedicado al control del estrés y del cansancio. El sujeto debe conocer y aplicar las técnicas de la conservación de la energia y evitar asi las situaciones de agotarniento que reducen 10s reflejos necesarios para la conducción segura. Algunos manuales hacen hincapié en el análisis de la tarea de la conducción, y dentro de dicha tarea educan al sujeto en la conducción segura. Sin embargo este es solo un enfoque didáctico, y posiblemente existan otras formas de educación del conductor, y dado que no se conocen trabajos de seguirniento de la eficacia de este enfoque pueden intentarse otras formas diferentes (Harmon et al., 1969; McKnight y Hundt, 1970). La educación del conductor debe también atender al educador enseñante; sobre este aspecto hay que tener presentes 10s trabajos de Hunt (1978) acerca del perfil del profesor eficaz y conveniente. También deben integrarse las aportaciones de Ames y colaboradores (1979) y de Brown (1971) acerca de 10s métodos de enseñanza que iní-iuyen en las opiniones, actitudes y motivaciones, y por tanto en la tarea de la conducción. Y finalmente la educación del conductor debe atender a la presencia de otros programas complementarios, entre 10s cuales hay que mencionar la educación vial de 10s escolares; dichos sujetos son elementos pasi- 123 vos de 10s peligros de la conducción y al mismo tiempo futuros conductores. En general todos 10s programas de educación ciudadana pueden incidir en la educación de la personalidad responsable, facilitadora en un futuro de la conducción segura. En resumen, un programa múltiple de orientación del conductor implica: a) un conjunt0 de clases teóricas en las que predomina la relación profesor-alumno, y en las que se informa al sujeto de las situaciones de peligro en la conducción, b) sesiones individualizadas en las que mediante la relación educador-sujeto se facilita el autocontrol de 10s sentimientos y actitudes que incitan al peligro, c) la enseñanza de 10s procesos educativos relacionados con la integración de normas. Mediante estas sesiones teórico-prácticas, el sujeto aprende a percibir las situaciones de riesgo, a prevenirlas y a evitarlas. Este programa, como es obvio, debe estar acompañado del aprendizaje de las destrezas motoras de la conducción del vehiculo en cuyo programa hay un alto componente tanto de conocimiento de las normas de conducción como de destrezas perceptivo-motrices. Asi descrita, la educación del conductor no est6 exenta de dificultades. Es ciertamente un problema que debe afrontarse de forma multidisciplinar, pero en cuya solución 10s especialistas en educación tienen un papel relevante. BIBLIOGRAFIA AMES, C. y FELKER, D. W., ~Effects of self-concept on children's causal attributions and self-reinforcemenb, Joumal of Educational Psychology 71, 1979, pp. 613-619. BISHOP, R. W., aDriver Education>>, Encyclopedia of Educational Research, Mitzel H. E.(ed.), C. McMillan Publis, vol. I, Nueva York 1982j. BROWN, G. I., Human Teaching for Hurnan Learning: An Introduction to Confluent Education, Viking Press, Nueva York 1971. HARMON, H., SEIBEL, D. W. et al., Evaluation of Driver Education and Training Programs, Educational Testing Service, Princeton, Nueva Yersey 1969. HUNT, D. E., eLearning-Teaching Styles in S.V.C.n, en A. W. CHINCKERING (ed.), Conference on Multiculturalism in Education, Mutual Press, Ottawa 1977. KOHLBERG, L., Stages in the Development of Moral Thought and Action, Rinehart and Winston, Holt, Nueva York 1969. MCKNIGHT, A. J. y HUNDT, A. G., Instructional Objectives of Driver Education Task Analysis, vol. 3, Human Resurces Research Organitation, Alexandria, V. A. 1970. MEICHENBAUM , D. C. y GOODMAN., aTraining Impulsive Children to Themselves: A Means of Developing Self-controb, Joumal of Abnormal Psycho10gy 2, 1971, pp. 115-126. - MOLINA, J. O., <(El uso del autocontrol en la modificación de conducta: efectividad y posibilidades., Aprendizaje y comportamiento 1, 1978, pp. 21-36. PABON, S. S. et al., Development and Review of Driver Training Research Plan: Evaluation of Preliminary Research Plan, Project Task V, NHTSA, Washington, D. C. 1980. PIAGET, J., El desarrollo del criteri0 moral en el niño, Fontanella, Barcelona 1977. SANCHEZ TURET, aEfectos de 10s psicofármacos en la capacidad de conducción de automóviles~~, Revista de Psicologia General y Aplicada, 35(3), 1980, pp. 457-466. SCHAPS, E., Balancing Head and Heart: Sensibles Ideas for the Prevention of Drug and Alcohol Abuse, Pacific Institute for Research and Evaiuation, Walnut Creek Calif. 1975. SCHAPS, E. et al., A Review of 127 Program Evaluations, Pyrarnid Project, Walnut Creek Calif. 1978. VANOSDALL, F. E. et al., Michigan Road Test Evaluation Study: Final Report, Phase 111-Evaluation Stady, Mich. St. Univers., East Lansing 1977.