Reseñas
Abstract
Ernest WICKERSHEIMER, Dictionnaire biographique des médecins en France au Moyen âge. Danielle JACQUART, Ernest Wickersheimer. Dictionnaire biographique des médecins en France au Moyen rige. Nouvelle éd. sous la direction de Guy Beaujouan. Supplément.
Full text
WICKERSHEIMER, Ernest (1979), Dictionnaire biographique des médecins en France au Moyen rige. 2 toms. en 1 vol. Geneve, Librairie Droz. Réimpression de l'édition de 1936. [Ecole pratique des Hautes Études. IVe Section. V. Hautes Études mediévales et modernes, 3411 y 21. [No consta precio. ] JACQUART, Danielle (1979), Ernest Wickersheimer. Dictionnaire biographique des médecins en France au Moyen rige. Nouvelle éd. sous la direction de Guy Beaujouan. Supplément. Geneve, Libraire Droz, 3 65 págs. [E.P. H. E IVe Sct. V. H.E.M.M., 351. [No consta precio. ] Como es sabido, Wickersheimer, el gran patriarca, ya fallecido, de la rigurosa investigación histórico-médica francesa, profesor de Historia de la Medicina en Estrasburgo, perteneció al positivismo histórico que profesionalizó la Historia de la Medicina en Europa en torno a la figura y la obra de Karl Sudhoff. Su área de investigación fue la medicina medieval. Fruto de su rigor y de su profundo y amplio conocimiento de las fuentes manuscritas e impresas, fue su ((Dictionnaire)), que ha quedado, no sólo como un clásico en su género, sino como obligado -todavíainstrumento de trabajo. Y no sólo para los interesados en el rico mundo medieval francés, sino para quienes trabajan sobre la Europa cristiana, porque el ((Dictionnaire)) recoge, ademiis de los médicos nacidos en lo que hoy es Francia, a todos los que tuvieron alguna relación con el territorio francés actual. Eilo hacía que su interés fuera todavía mayor. La obra se agotó hace ya veinte años y era una preciada pieza buscada en las librerías de viejo. Por ello es bienvenida la reimpresión hecha por Droz, por indicación del gran medievalista e hispanista Guy Beaujouan. Pero Beaujouan ha hecho algo más. Ha sabido ilusionar a su discípula Danielle Jacquart, ya madura investigadora, y hacer «la puesta al dim del Wickersheimer. Jacquart ha hecho un trabajo ímprobo y riguroso: ha incorporado toda la investigación y la erudición que sobre los médicos franceses medievales. -en el sentido latísirno que decíamosse ha publicado desde alrededor de 1945. Repito, que ello hace la obra más útil: ahí están desde Hildegarda de Bingen (alemana) y Tomás Linacre (británico), hasta Arnau de Vilanova. Jacquart no se ha limitado a digerir todo este material, sino que ha incrementado notablemente el número de profesionales médicos con respecto al viejo Wickersheimer. Baste decir, por ejemplo, que sólo entre las letras A y B hay 108 nuevos personajes. Ello ha permitido disponer de un incremento tal, que desborda el acercamiento tradicional de las grandes figuras y, como dice la autora, ((constituye una fuente de primer orden para un acercamiento a la evolución de la profesión médica en Francia durante la Edad Media» (p. 3). Danielle Jacquart ha publicado bajo el modesto título de ((Supplérnent)) una obra importante y un imprescindible instrumento de trabajo para el medievalista de la medicina europea cristiana. La obra es doblemente útil gracias al excelente índice onornástico que la acompaña y que comprende también el contenido de la reimpresión del viejo Wickersheimer. Sin otro ánimo que el de
corregirlo en futuras ediciones, señalo un error detectado en los índices: no figura el nombre de ((Cardinalis)), que, en cambio, es ampliamente tratado en el ((Supplément)) (pp. 53-54) y en el Wickersheimer (pp. 94-95). CALBET I CAMARASA, Josep M.; CORBELLA I CORBELLA, Jacint (1981), Diccionari biograjc de metges catalans. Vol. 1 (A-E). Barcelona, Editorial Rafael Dalmau. [No consta precio. ] Los autores han acometido una tarea ambiciosa: la de llenar un vacío historiográfico en la medicina catalana, especialmente el relacionado con los instrumentos básicos de trabajo, como son los diccionarios bio-bibliográficos. Ya advierten los autores, ambos con serias aficiones por la Historia de la Medicina, una serie de limitaciones autoimpuestas a su trabajo. La primera es que su trabajo es el resultado de recopilar y ordenar el material disperso por una amplia bibliografía, que se ofrece al comienzo de este primer volumen; es decir, no hay investigación sobre fuentes manuscritas o colecciones documentales publicadas vistas sistemáticamente. De ahí que, junto a periodismo médico y no médico, visto y vaciado, se haya pasado por alto las publicaciones de Jordi Rubió, por ejemplo, que contienen abundante noticia de médicos, especialmente medievales. La segunda limitación es cronológica. Los autores han puesto el límite de alrededor de 1775, fecha en torno a la cual se fundaron el Colegio de Cirugía de Barcelona y la Academia Médico-Práctica de Mallorca. Pero, no me explico por qué, no lo cumplen. Son muchos los médicos recogidos que pertenecen a los siglos XIX y XX. La tercera limitación es la que ellos califican de ((cualitativa)). Es decir, no incluyen a médicos o cirujanos carentes de ((influencia social objetivable ... de su preocupación científica)) (p. 8). La razón es que, de no hacerlo así, «se habría inundado de nombres)) el diccionario. Ha sido una pena. El máximo interés para la historia de la profesión médica de estos repertorios, reside precisamente en la recogida de todos los profesionales posibles. No se recoge, tampoco, a los barberos. Bajo el adjetivo ((catalán)) se ha comprendido a los oriundos de los llamados ((Paises catalanes)) y a quienes vivieron o trabajaron en Cataluña y Baleares. Por razón de no retrasar la obra no se han incluido a los procedentes del País valenciano. La no ordenación de la bibliografía por orden alfabético, hace a ésta de difícil consulta. No todos los personajes van acompañados de la correspondiente referencia bibli~gr~ca (p. e. los señalados con los núms. 14, 613, 993, 1035, etc.), al igual que se observan errores tipográficos (p. e., pág. 125). Este primer volumen se publicó con ocasión del 111 Congreso Internacional de Historia de la Medicina catalana, celebrado en Lérida en junio de 1981. Animo a los autores a proseguir su arduo trabajo, cuidando más el resultado de sus muchas horas de esfuerzo. La llegada a la Z nos dotará de un útil instrumento de trabajo. LUIS GARC~A BALLESTER