La asistencia hospitalaria infantil en la Valencia del siglo XIV : pobres, huérfanos y expósitos
Abstract
Rubio Vela, Agustín
Full text
La asistencia hospitalaria infantil en la Valencia del siglo XIV: pobres, huérfanos y expósitos AGUSTÍN RUBIO VELA" A Consuelito y Tino 1. LA PROTECCIÓN DEL MENOR EN VALENCIA DURANTE LA BAJA EDAD MEDIA El concepto pobreza, se entendía durante la Edad Media, no en el sentido restringido y economicista con que hoy empleamos el término, sino en uno mucho más amplio, que incluía, además de la indigencia, toda situación de debilidad fisica, social o jurídica, que afectara temporal o permanentemente al individuo (1). Nada tiene de extraño, pues, que el niño, incapaz de afrontar por sus propios medios la adversidad y el desamparo, aparezca sistemáticamente equiparado al pobre en los textos medievales (2). Al igual que la viudez, el exilio, el cautiverio, la vejez, etc., la orfandad se consideraba como una forma de pobreza de características especiales, que debía ser objeto prioritario de la acción caritativa cristiana; por ello la literatura religiosa de la época, en sus reiteradas llamadas a la práctica de la limosna, solía destacar al huérfano como persona particularmente digna de recibir ayuda de sus semejantes, junto con el indigente y el enfermo (3). En efecto, los niños que, por (1) M. MOLLAT (1970), Les pauvres et la société médie'vale, comunicación al Congreso Internacional de Ciencias Históricas, Moscú, p. 2, y G. SEVERINO POLICA (1976), Storia deila poverta e storia dei poveri. A proposito di una iniziativa di Michel Mollat, Studi Medievali, XVII, p. 368. Bajo la dirección de MOLLAT (1974) fueron publicados en París unos Études sur l'histoire de la pauvreté (Moyen Áge-xvle siecle), cuyo contenido se analiza y comenta en el trabajo anteriormente citado. (2) C. LÓPEZ ALO.NS0 (1978), Conflictividad social y pobreza en la Edad Media según las actas de las Cortes castellano-leonesas, Hispania. Revista española de Historia, XXXVIII, p. 478. (3) San Vicente FERRER, por ejemplo, en sus conocidos sermones, anima reiteradamente al rico a emplear parte de sus bienes «en/% moltes almoynes apobres, a drphens, a spitals, etc. », Cj. J. SANCHIS SIVERA, edit. (1932/1971), Sermons, Barcelona, vol. 1, p. 90. * Pintor Vilar, 1, R18. Valencia1 O. España. DYNAMIS Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque Historiam Illustrandam. Vol. 2, 1982, pp. 159-1 91. ISSN: 021 1-9536
160 AGUSTIN RUBIO VELA muerte o por abandono de sus padres, quedaban sin hogar -fenómeno nada insólito en una sociedad pobre como era la medieval, azotada frecuentemente por la epidemia y el hambre-, planteaban un serio problema asistencial, pues exigían unos cuidados tanto más costosos y perentorios cuanto menor era la edad de las criaturas en el momento de producirse su desamparo. La supervivencia del huérfano o expósito lactante requería, en un primer momento, su entrega inmediata a una nodriza, de cuya búsqueda y salario se encargaban entonces, por regla general, los hospitales o las parroquias (4). En una etapa más avanzada, superada ya la fase de la lactancia, la ayuda consistía en la inserción del niño en la sociedad, mediante el aprendizaje de un oficio, para impedir que el ocio, la mendicidad y el vagabundeo, lo condujesen a la delincuencia y a la mala vida (5). En el caso de la orfandad femenina, la acción caritativa alcanzaba hasta el momento de contraer matrimonio. Contribuir a la dote de huérfanas pobres era otro de los actos siempre encomiados por predicadores y moralistas (6), cuyos textos traslucen claramente la idea de que la pobreza podía ser, en estos casos, no una virtud, sino la fuente de todo tipo de vicios (7). En la ciudad de Valencia, como en tantas otras del Occidente europeo, existían instituciones específicas para ayuda del menor. Una de las más antiguas, aunque no bien conocida, era la que Escolano llama limosna de maridar o casar huerphanas, fundada, según él, por diez mercaderes de la urbe en el año 1293 (8). Probablemente se trata de la misma confraria de les dfanes a maridar (9) o almoyna de les dfenes de Jesu (4) Vid. J.-L. GOGLIN (1976), Les misérables dans l'occident mldiéuale, París, pp. 179-18 1, y C. BILLOT (1975), Les enfants abandonnés a Chartres a la fin du Moyen Age, Annales de Démographie Historique, pp. 167186 (especialmente las pp. 169-1 70). (5) Rarnon LLULL describía así a Evast y Aloma, héroes literarios de una piedad ejemplar: «anauen per los hospiiuls, servint los malalts, y vesitaven los pobres vergonyants, als quals feyen secretament almoyna, y los fadrinets chichs ofenets posaven a alguns of/icis, per tal que, quant fossen grans, per pobrea no fossen ocasionats a peccar)). Cf. S. GALMÉS, edit. (1 935), Libre de Evast e Blanquema, Barcelona, vol. 1, p. 29. Sobre lo mismo, vid. ibidem, 11, p. 79. (6) Fray Vicent FERRER, refiriéndose a san Gregorio, decía en un sermón: «dava a pobres vergonyants, a espitals, a 61-fenes a mandar, e a traure 'dones de pecat)). Cfi SANCHIS GUARNER, M., edit.(1973), Sennons de Quaresma, Valencia, 1, p. 97. Y en otra ocasión: u... e depuix, de $0 que roman de bon just, fan-ne almoynes, e singularment a brphenes e fadrines pobres a maridar, e a spitals a mantenir)). Cfi SANCHIS SIVERA, Sermons, 1, p. 187. (7) Sobre esta consideración negativa de la pobreza, vid. LÓPEZ ALONSO, artic. cit., pp. 564-565. (8) ESCOLANO, G. (1 6 1 O/ 197 2), Década primera de la historia de la Insigne y Coronada Ciudad y Reyno de Valencia, Valencia, vol. 111, cols. 1043-1044. (9) u.. . e fa II sous IZZ diners de cens a la confaria de les bfanes a maridar)). Archivo Municipal de
La asistencia hospitalaria infantil 161 Christ (10) que mencionan los documentos del siglo XIV. No es nada raro encontrar mandas con destino a ella en testamentos de la época(l1). Pero mucho más conocido, por el interés mayor que ha suscitado siempre entre los historiadores locales, es el curador dJ&fens, llamado popularmente pare dels dfens, institución municipal que tomó carta de naturaleza en 1338 por provisión de Pedro IV, cuya misión consistía en impedir que los niños huérfanos mendigasen por las calles de la ciudad, colocándolos de criados o aprendices de un arte u oficio, para encauzar así rectamente su vida y hacerlos útiles a la sociedad (12). Del rápido éxito que tuvo esta institución da cuenta el elogio que de la misma hacia en 1370 el fundador de cierta casa-hospital para huérfanos de Barcelona, según el cual «es cosa probada que muchos niños de Valencia condenados por el destino a una vida de miseria y perversión, gracias a aquélla «son con el tiempo hombres honrados, ricos y buenos menestrales)) ( 13). En cuanto a la asistencia hospitalaria al huérfano o expósito durante los primeros meses de vida, cuyo objetivo prioritario era la supervivencia de la criatura, sabemos que en la ciudad había al menos tres centros donde se dispensaba. En primer lugar, el monasterio-hospital de Sant Ecent, fundado por Jaime 1 inmediatamente después de la conquista de Valencia (en adelante, abreviado, AMV), Tacha Real, k3-2, mano 2.a, fol. 21 v.; fechado el 3-XII-1351. (10) En 1309 aparece al frente de ésta precisamente Bernat dez Clapers, fundador del hospital cuya documentación servirá de base para el presente trabajo. Vid. A. RUBIO VELA (1981), Una fundación burguesa en la Valencia medieval: El Hospital de En Clapers (131 l), Dynamis, 1, p. 43. En 1382, Ramón Salvador, mercader de Valencia, era el «mjordom de la almqyna de les drfenes de la dita ciutats (AMV, Claveria Comuna, 112, fol. 29r.) (1 1) He aquí un ejemplo, procedente del testamento de Na Alamanda Carroc, redactado el 10 de junio de 1375: (c.. .Item do e leix a hdrfenes a maridar, yuingentos solidos)) (AMV, Notals de Antoni Cortés, m-1, s. fol.). De la cofradía de huérfanos varones que existía a mediados del siglo XV, y de la que Teixidor quiso hacer derivar el tardío hospicio valenciano dels Xiyuets de Sant Vicent, no hay noticias fidedignas que permitan asegurar su existencia en la centuria anterior. Vid. J. TEIXIDOR (1895), Antigüedades de Valencia, Valencia, 11, pp. 303-306. (12) Sobre la institución hay un estudio importante, el de Fernando de ROJAS (1927), El Padre de Huérfanos de Valencia, Valencia. También puede consultarse con provecho el breve trabajo de J. BENEYTO PÉREZ (193o),.De la Valencia del quinientos. Regulación del trabajo doméstico, Ardes del Centro de Cultura Valenciana, 111, pp. 29-32. De mucha menor importancia es el breve resumen de A. MAGRANER RODRIGO (1957), El padre de huérfanos, Almanaque "as Aovincias" para el año 195 7, pp. 21 1-21 4. (1 3) SANCHIS SIVERA, J. (1 92 1 ), La didcesis valentina. Nuevos estudios histdricos, Valencia, pp. 160-161.
162 AGUSTIN RUBIO VELA la urbe a los musulmanes (14), donde, como escribe Escolano, «se guarecían los enfermos, los niños huerfanitos se criauan, i los bordezillos echadizos se recogian)) (15). La documentación de los siglos XIV y XV confirma la actividad en pro de 1a.infancia desvalida por parte de esta casa, en la que se ha querido ver «la existencia de un orfelinato, el primero y más antiguo de que tenemos noticia)) en Valencia (16). Los otros dos hospitales de ésta que acogían huérfanos y expósitos eran el de la Reina y el de En Clapers -sus nombres oficiales eran de Santa Llúcia y de Santa Maria, respectivamente-, fundados en los comienzos del siglo XIV, que desde fechas muy tempranas fueron administrados por personas designadas por las autoridades municipales, a diferencia del anterior, dirigido por eclesiásticos. Algunos autores han hecho alusión a la práctica de esta modalidad asistencial en ambos centros (1 7). Conocido también es el efímero acuerdo municipal de 1473, consistente en el traslado de los enfermos de En Clapers al hospital de la Reina, reservando a aquél en exclusiva el cuidado de los niños (1 8), revocado tres años después por considerarse excesiva la carga que suponía esto último para la institución: «$er modo que tot lo carrech no vingua al spital d'En Clapers, hon havien totes les dites criatures transferides)) (19). Entonces era (14) Vid. sobre el mismo, R. 1. BURNS (1967), Un monasterio-hospital del siglo XIII: San Vicente de Valencia, Anuario de Estudios Medievales, IV, pp. 75-108. (15) ESCOLANO, Década primera, vol. 111, col. 929. La veracidada de esta información es rebatida -desacertadamente, a nuestro juiciopor TEIXIDOR (Antigüedades, 11, 277-278). (16) SANCHIS SIVERA, La didcesis valentina, pp. 160-161. En el documento de 1357 que sirve de base a su aseveración, se especifican así las actividades del monasterio-hospital: «.. . hospitalitate pauperum infinorum, sententatione (sic) peregn'norum et morientium sepultura, infantium expositorum educatione et ceteris misericordie operibus instituta ... s. Por su parte, BUR.NS (Un monasterio-hospital del siglo XIII, pp. 81-82), indica que no es posible precisar el comienzo de esta asistencia infantil, si bien sefiala que en el citado aiio de 1357 ((aparece como muy bien establecida. A mediados del siglo XV, concretamente en 1448, la actividad en favor de los niños sin hogar por medio de amas de cría a sueldo seguía desempeñándose en la casa de Sant ~icent, según se deduce del documento publicado por M. D. CABANES PECOURT (1974) en Los monasterios valencianos. Su economía en el siglo XV, Valencia, vol. 11, p. 22. (17) Sobre el de la Reina, vid. TEIXIDOR, AntigUedades, 11, pp. 283-285. En cuanto al de En Clapers, alude a esta modalidad asistencial en él M. A. ORELLANA (1923), Valencia antigua y moderna, Valencia, 1, p. 631. Bastante explícito al respecto es también J. RODRIGO PERTEG~S (1927), Hospitales de Valencia en el siglo XV. Su administracidn, régimen interior y condiciones higiénicas, Madrid, p. 11: «Los administradores de los hospitales de En Clapers y de la Reyna, que eran también asilo de niiios abandonados, tenían además el carácter de tutores y curadores de estos seres desvalidos...)). (18) AMV, Manuals de Consells, A-40, fol. 32 r. (1473, septiembre, 14). Cit. por RODRIGO PERTEG~S, Hospitales de Valencia, p. 42. (19) AMV, Manuals de Consells, A-40, fol. 281 r. (1476, julio, 10). Cit. por RODRIGO PERTEG~S, ibidem.
La asistencia hospitalaria infantil 163 administrador y médico del mismo el poeta Jaume Roig, quien en su famoso Espill alude directa y claramente a las amas de cna -dides en lengua catalana-, cuyos salarios absorbían una parte importante del presupuesto, según palabras que pone en boca de la hospitalera: «Perfer les obres e tantes dides no hi bastaJnvides» (20). Ahora bien, fuera de estas noticias superficiales, nada se conoce acerca de esta interesante actividad hospitalaria, prácticamente ignorada hasta hoy en sus detalles. Las páginas que siguen constituyen una primera aproximación monográfica al tema, basada en un análisis de los libros de administración del hospital de En Clapers correspondientes al siglo XIV; ocho volúmenes en total, que abarcan el último cuarto de la centuria -aunque fragmentariamente-, y que tienen la particularidad de ser los más antiguos de todos los inventariados hasta el momento en los archivos valencianos (2 1). 2. LA ASISTENCIA INFANTIL EN EL HOSPITAL DE EN CLAPERS. SUS MODALIDADES El estudio de estos libros de administración pone de manifiesto, ante todo, que la asistencia a niños desvalidos constituía una de las actividades más importantes del hospital en los últimos cinco lustros del trescientos. Todos constan, en efecto, de un capítulo de gastos correspondientes a «soldades de les dides de les cm'atures gitades)) (22), donde se especifica el dinero que el administrador va gastando en cada una de las criaturas asistidas -algo más de veinte, por término medio, al año-, destinado en su mayor parte al pago de las nodrizas. La comparación de este concreto capítulo de gastos con el total de dinero desembolsado por el hospital anualmente, que exponemos a continuación, es el mejor (20) Jaume ROIG, Llibre de les dones, o Spill, edic. de F. ALMELA 1 VIVES (1928), Barcelona, p. 35. Por su parte, R. MIQUEL Y PLANAS (1936-1942), El Espejo de Jaime Roig, poema valenciano del siglo XK Barcelona, p. 21, traduce así el fragmento: «a duras penas puede (el hospital) hacer las obras y pagar a tantas nodrizas)). (21) Se encuentran en el AMV, y corresponden a los siguientes años y signaturas: 1374-75, s. 349 (1) núm. 1; 1375 (incompleto), s. 351 (1) núm. 1; 1382-83, s. 352 (1) núm. 1; 138384, s. 352 (1) núm. 2; 1384-85, s. 352 (1) núm. 3; 1388-89, s. 351 (1) núm. 2; 1394-95, s. 352 (2) núm. 4; y 1396-97, s. 351 (1) núm. 3. Como la administración hospitalaria comenzaba en la fiesta de pascua de Resurrección, los libros de administración abarcaban siempre dos periodos de sendos años consecutivos. En adelante, para simplificar, citaremos sólo las siglas L.A., seguidas del año administrativo correspondiente a cada libro. (22) L.A. 1374-75, fol. 57 r.
164 AGUSTIN RUBIO VELA modo de calibrar la importancia que la asistencia infantil tenía en él. He aquí las cifras: Gastos totales del Gastos por crianza Año hospital (en sueldos) de niños (en sueldos) '% Aunque oscilante, el dispendio hospitalario ppr crianza de niños venía a representar entre el 15 y el 20 por 100 del presupuesto anual, pese a que en dos ocasiones -al parecer excepcionalesse aproximó al 10 y al 25 por 100. Es evidente que se trataba de una actividad importante, no marginal, de la institución, a juzgar por estos porcentajes (23). iQué tipos de asistencia se dispensaba a los niños? Los epígrafes que anteceden al capítulo de gastos por este concepto ofrecen a veces una información bastante completa sobre la cuestión. Veamos una muestra de ello, sacada del libro de administración de 1396-97: (da' són escrites les soldades de les dides qui tenen en comanda les criatures que lancen en l'espital e donen a mamar a.quells, que no sap hom qui és lur pare, e a.lguns pobres que les mares són malaltes o que no un ltyt» (24). Se describe aquí, concisamente, una primera modalidad de asistencia, consistente en encomendar a una nodriza la criatura dejada al hospital, el cual se hace cargo de los gastos derivados de la crianza. Y se especifica también el doble origen de los niños atendidos: los de padres desconocidos (expósitos) y los de padres pobres, sin medios para alimentarlos adecuadamente, y que por incapacidad o enfermedad de la madre necesitaban los servicios de un ama de cría No se mencionan expresa- (23) Hay que tener en cuenta que se trata de porcentajes aproximados, inferiores siempre a los reales, pues había gastos derivados de la crianza de niños insertos en otros apartados -por ejemplo, en el de medicinas-, imposibles de aislar, por lo que no se han contabilizado aquí. (24) L.A. 1396-97, fol. 44 r. Otro epígrafe similar dice: (Giaclsón escrites les soldades de dides qui nodrexen los infants que són gitats en l'espital, que no sub om qui 6s lurpare ne lur mare, he algunes ajudes a.lgunes que no un leyt de lurs mares e non han de que pagar a la dida que.1 t6)) (L.A. 1394-95, fol. 48 r.).
La asistencia hospitalaria infantil 165 mente los niños hueí-fanos, aunque, como veremos, recibían este mismo tipo de asistencia. Pero existía además otra modalidad distinta, que llamaremos nosotros régimen de ayuda, pues consistía en ayudar económicamente a la familia de la criatura durante la lactancia, a fin de que fuese aquélla, y no el hospital, quien corriese con el cargo de la misma. En este caso no es el niño el protagonista directo de la beneficencia hospitalaria, sino sus familiares, como queda reflejado en los epígrafes que, a veces, preceden al capítulo de gastos específico sobre el particular en los libros de administración: djudes jetes per lo administrador del dit espita1 a. lgunes persones pobres, les quals uolien gitar infants en lo dit espita4 per go com no havien ab qui.1~ poguesen nodrir)) (25). Un texto muy significativo, que refleja la resistencia inicial que los administradores de la casa debían de ofrecer antes de aceptar el cargo de la crianza de un niño con familiares, los cuales a veces habían de conformarse con una pequeña subvención temporal ante la negativa del hospital a cualquier otro modo de asistencia más gravoso para su economía De ambas modalidades era la primera, sin duda, la más importante y generalizada Efectivamente, en los ocho libros de administración llegados a nosotros, hemos podido contabilizar un total de 137 criaturas -67 niñas, 61 niños y 5 sin especificación de sexoreceptoras del primer sistema asistencial. Cifra que contrasta con el reducido número de familias -25ayu'dadas por el hospital en el sustento de recién nacidos (segunda modalidad). Otra muestra significativa que confirma lo dicho: en el año administrativo de 1388-89 los gastos por crianza de niños ascendieron a 2.568,3 sueldos, de los que tan sólo un 2,7 por 100 (concretamente 70,3 sueldos) correspondieron a ayudas a las familias, mientras que la casi totalidad, el 97,3 por 100, se destinaron a la crianza de niños por cuenta dell hospital. De los 137 niños cuyo curriculum nos servirá de base en este trabajo, sólo en muy contados ciasos conocemos las circunstancias de su llegada al hospital de En Clapers. No es posible, por lo tanto, saber cuántos de ellos fueron abandonados por sus progenitores -los expósitos propia- (25) L.A. 1388-89, fol. 72 r.
166 AGUSTIN RUBIO VELA mente dichos-, aunque sospechamos que un alto porcentaje, tal vez la mayoría, tuvieron esa condición. Es significativo el hecho de que en los libros de administración, para aludir al conjunto de niños asistidos, se emplee con frecuencia la expresión ((los bastardos del hospital)) (26) de un modo indiscriminado. Expresión de inequívocas connotaciones peyorativas, puesto que la condición de bort implicaba socialmente la marginación, cuando no el desprecio (27). Algunos administradores, prolijos en sus anotaciones, permiten que nos aproximemos a cifras más concretas: de los 24 niños acogidos al hospital en 1394-95, por ejemplo, consta que 7 al menos era expósitos, y de los 21 que recibieron protección durante 1396-97, 10 lo eran con toda seguridad. Presumiblemente serían, en su mayor parte, fruto de relaciones ilícitas, y con su abandono la familia buscaría evitar la condena social que, sobre todo para la madre, un nacimiento así significaba. El abandono clandestino de la criatura junto al hospital, o junto a una iglesia, como era también frecuente en la época, según testimonios literarios (28), podía garantizar en cierta medida su supervivencia. Las circunstancias y lugar de los abandonos se indican a veces en los libros de administración, gracias a lo cual sabemos que muchos niños aparecían junto al hospital mismo: (dlenvenguda uench a lJespital dimecres, X de juny, que fón gitada a la porta de lJespital en I cabacet (...)N (29). En ocasiones consta la hora del hallazgo, que evidencia la clandestinidad de la acción. De un niño, por ejemplo, se dice que llegó al hospital «a XI de juliol, a ora de prim son», y de otro que fue en ((dicmenge, a XXVZZ de agost, per lo matz; ans de la alba» (30). Pero no siempre era aquél el lugar de abandono. Sabemos que en 1 374-75 aparecieron en la catedral (o Seu) de Valencia dos expósitos, que fueron conducidos de inmediato al hospital de En (26) He aquí dos ejemplos: dtem per $abates de II borts de l'espital, I sou» (L.A. 1394-95, fol. 36 r.); dtem lo dit dia costaren de taylar VIII cotetes de roba veyla per a VIII borts de casa, III sous I diner» (L.A. 1396-97, fol. 35 r.). (27) Véase la opinión de Francesc EIXIMENIS sobre el particular, expresada en los capítulos XXIV y XXV de su Regimat de la cosa pública, edic. del P. D. de MOLINS DE RE1 (1927), Barcelona, 137-144. Vid., más adelante, nuestra nota num: 143. (28) Para Alfonso MARTINEZ DE TOLEDO, autor del famoso Arcipreste de Talavera o Corbacho, de las relaciones entre ((onbres de poco juycio e corta manera)) y mujeres que les dispensan trato familiar imprudentemente, ((muchas veses sailen los fijos por eglesias a maytines lancados)). Citamos por la edic. de J. GONZALEZ MUELA (1970), Madrid, p. 82. Por su parte, Francesc EIXIMENIS, en Lo libre de les dones (edic. de F. NACCARATO, Barcelona, 198 1) escribe: «és dit homicida aquel1 qui infantpetitposa en loch públich, asícon aquells quilsposen en qualqueporta con s6n nats, sens tot altre recape de vidan (vol. 11, p. 306). (29) L.A. 1396-97,- fol. 46 v. (30) Ibidem, fols. 47 v. y 48 V.
La asistencia hospitalaria infantil 167 Clapers para que éste se hiciera cargo de los mismos (31). Por tales fechas, en la otra institución benéfica municipal que acogía a menores, el hospital de la Reina, se encontraron cuatro criaturas, dos de las cuales se transfirieron a En Clapers por orden de losjurats de la ciudad (32), quienes, como patronos de ambos, podían disponer en estos casos mediante órdenes oportunas a los respectivos administradores. El abandono de niños era, pues, una realidad relativamente frecuente en la ciudad medieval. Solían traer Consigo, cosido a la ropa o colgado en el cuello, un albarán escrito por mano anónima, en el que se daban escasos detalles acerca de la criatura, tales como su nombre, si estaba o no bautizada ... Lo más frecuente era que los expósitos llegasen al hospital después de haber recibido el bautismo, según se desprende de los datos que nos proporcionan los administradores en sus anotaciones acerca del conteniido de los albaranes: -(dohan aporta albura, queja era batejat)) (33) -«Digous, XV de ochtubre, gitaren a l'espital Ia infanta que vench ab 1 albar6 que dia queja era batejada, e que avia nom Violant (.. .) (34). -«La dita Bruneta vench a l'espital a XZ dejuliol, a ora de prim son, e aporta albar& com ja era bateyada (...) (35). -«Catarina vench a l'espital dicmenge, a XXVII de agost, per lo mate ans de la alba, e aporta albara, queja era batejada (...) (36). -«Clara vench a l'espital dicmengeper lo mate a XVII de setembre, e aporta albara al col, comja era bateyada, e avia nom Clara (...) (37). -«Dimemes, VZII de noembre, gitaren a l'espital I infant que aporta I albara, que avia nom Johan)) (38). Pero podía ocurrir también que la nota de la que el niño era portador dijera que aún no había sido bautizado, en cuyo caso el administrador del hospital se encargaba de su cristianización, apadrinando -no (dtem doni a la dida d'aquella criatura qui. ns aporta Na Balestera, la qual avien gitada en la Seu lo primer dia de maig, XIII sousn. Y más adelante: (dtem gitaren esta nina a la Seu, e.ls jurats tramenteren-1a.n.i (...)» (L.A. 1374-75, fol. 58 r.). Ambas se refieren a casos distintos. ((ftem nos gitaren losjurats, a XV d'abrill, II~~ criatures de l'espital de la Regina, on n'avien gitades IIII» (L.A. 1374-75, fol. 57 r.). Unos diez anos más tarde encontramos otro interesante caso de colaboración entre ambos hospitales: el pago alternativo .del salario de la nodriza asignada a una criatura abandonada por sus padres. He aquí el texto: «Na Maria, qui estd a la rambla delspreiCadds, nodrex lo dit nin, epague-la yoper lo nostre espita1 I mes, e lo de la Reyna per altre)) (L.A. 1384-85, fol. 45 r.). L.A. 1394-95, fol. 58 r. Ibidem, fol. 59 r. L.A. 1396-97, fol. 47 v. Ibidem, fol. 48 v. Ibidem, fol. 49 r. Ibidem, fol. 51 r.
174 AGUSTIN RUBIO VELA puesto de nuevo en sus brazos: (do dit nin fón desmamat e tornat a sa mare)) (74), ((Tornam-lo a su mare)) (75); si era huérfano, se le entregaba a un pariente mas o menos próximo, quien en adelante habría de encargarse de su mantenimiento y tutela: (d;dn acabat de nodrir, e donam-lo a I seuparent de casa dJEn Bernat Escorna)) (76). 5. LA CRIANZA DE LACTANTES. NODRIZAS, MÉDICOS Y CURANDERAS El hospital no era, por lo general, lugar de residencia de las criaturas que recibían alimento a sus expensas. Sólo en raras ocasiones detectamos la presencia excepcional de algunos ex-lactantes junto a los sirvientes y enfermos, únicos inquilinos habituales de la casa (7 7). Pero era siempre una presencia efímera, a veces de unos pocos días, puesto que se trataba de una simple espera hasta la colocación (o afermament) del niño como sirviente de una familia con la que viviría en adelante. Esta'.operación se realizaba inmediatamente después de la lactancia, como veremos, aunque podía demorarse algo, sobre todo cuando el niño padecía de algún defecto físico o mal que provocaba su rechazo (78). El hospital de En Clapers no puede, pues, considerarse como un hospicio (79), ya que tan s610 en esas contadas ocasiones había en él niños con residencia (L.A. 1388-89, fol. 67 r.); Johan sólo recibió atención unos pocos días de octubre, cccom no.1 nod* pus, per tal com lo dit nin f6n lornut a sa mare» (Ibidem, fol. 69 v.); otra nifia, también llamada Ússola, durante diciembre de 1388 y no más: «La dita Ússola fin tornada a sa mare com hac complit lo dit mes» (Ibidem, fol. 69 v.). (74) L.A. 1388-89, fol. 64 V. (75) L.A. 1383-84, fol. 39 v. (76) L.A. 1384-85, fol. 41 r. (77) (dtem nos gitaren, XXI de noembre, Ia nina que ha ben III anys, e tenim-la en casa)) (L.A. 137475, fol. 61 r.); «Item nos en gitaren I nin que ha ben IIII anys, lo qual menja e estd en casa, e gita~en-lo. w hi a IIII de marG» (Ibidem, fol. 6 1 v.). (78) Es el caso de Johanet, que vivía en el hospital tras su destete: ((Complit lo temps damunt dit, tove. 1 en l'espital, e alt menge ejau, e 6s ja bon infant, sino que 6s trencadet, e te.1 I metge que.l guara, ab Dku)) (L.A. 1394-95, fol. 54 v.). Una hernia era la causa de su continuidad en el centro, - efectivamente: «Ítem costaren II braguerets que liféu Ia dona, perqut? era tracat, e tenia la I coy16 tan gros como I ou de oq(u)a, ab I pecadet, III sous VI (diners))) (Ibidem). (79) Según vimos más arriba, Sanchis Sivera atribuía carácter de orfanato al monasteriohospital de Sant Vicent, donde se procuraba «educación» a los expósitos (vid. nuestra nota 16). 2Estat-á relacionada con esto la escola de sent Vicent (Cj. CABANES, Los monasterios valencianos, 11, p. 22) que había en aquél a mediados del siglo XV? Sin embargo, nos consta que también este hospital colocaba de simientes a los nifios inmediatamente después de la lactancia, según pone de manifiesto el documento transcrito en nuestra nota 115.
La asistencia hospitalaria infantil 175 permanente, según pued.e comprobarse con suma facilidad en la lectura de sus libros de cuentas (80). La tarea básica del centro con respecto a la infancia consistía, pues, en procurar alimentación adecuada a los lactantes, condición de la mayor parte de los niños atendidos en él, quienes raravez ingresaban con más de un aiio de edad (8 1). Por ello, la acción más urgente a realizar, cada vez que se producía una ((llegada)), era la de buscar un ama de cría, para lo cual el administrador podía utilizar los servicios de una corredora experta (82). Las nodrizas, tras haber concertado con aquél el salario a percibir, se llevaban las criaturas a su propio domicilio. La lactancia, pues, no se realizaba en el recinto hospitalario -salvo excepciones contadísimas y efímeras (83)-, sino en la vivienda particular de la dida, donde encontraba el niño un primer sustituto del hogar paterno. En efecto, a diferencia de lo que se hacía en el hospital de Sant Vicent, al que acudían mujeres a amamantar in situ a los lactantes acogidos en él (84), en el de En Clapers el procedimiento, bien distinto, se basaba en la dispersión de los niños. El centro seguía siendo responsable de ellos, pero su vida transcurría fuera.. Los libros de administración nos permiten localizar, en bastantes ocasiones, la ubicación de la vivienda de las nodrizas, dándonos a conocer también las profesiones de sus maridos; gracias a lo cual podemos afirmar que, generalmente, se trataba de gente humilde, de oficios muy variados (aunque con un significativo predominio del de labrador) (85), que habitaba en puntos diversos de la ciudad, (80) En el de 1374-75, desde el 24 de julio en adelante, figuran criaturas de casa entre los comensales, a veces hasta en número de tres. En una ocasión se alude a la edad de una de ellas: (L.. a 1'10 criatura que 1 avia, de IIII anys» (fol. 28). Episódicamente se registra también la presencia de bwrts entre los comensales, en el L.A. 1394-95: digous, VIII de abrill, XVI malalts, II borts e V missatges, e són per tots XXIII. Costd companatge a tot dia, IIII sous VIII diners)). (81) En el L.A. 1384-85 suelen figurar las edades de los niños: «... age I any a Tots Sants)), c.. n,qe I any a Pasqua de Resurreccid)), «d IIII meses)), u... aura II anys a sent Joh.an», u... nasqué a ~adal)), «.. . d x meses)), u... nasqué a Nadal)), «... nasqué a sent Johan de juny)), u... nasqué al comanqament de marq)), «... nasqué lo primer d'abrill)), c... nasqué a sent Joh.an», «... que a XI meses)), u... que d I mes», «... que a V meses)) (Ibidem, fols. 41 r.-45 v.). (82) (dtern donam a la corredora qzli la.ns mostrd, I sou» (L.A. 1384-85, fol. 44);'« ... a la corredora 9ui.m mostrd la dita dida, I sou» (Ibidem, -1. 45 v.). (83) Estas excepciones se limitaban a casos extremos en que se tai-daba-varios días en encontrar nodriza para el niño, teniendo que alquilar los servicios eventuales de una mientras tanto: (dtem nos gitaren I nin divendres, a 111 d'agost, e era malalt, e no trobdvem qui.1~ volgués tenir, e costd de mamantar II sous» (L.A. 1374-75, fol. 57 v.). (84) Según se deduce del documento publicado por CABANES, Los monasterios valencianos, 11, p. 22: ctltem per 25 dides qui stan en l'espital, cascuna de las quals (sic) pren de soldada 9 lliures, que munten 4.500 sous ... ». (85) De los 33 casos en que consta la profesión del marido, algo más de la tercera parte
AGUSlTN RUBIO VELA tanto en el interior del recinto como en arrabales extramuros, e incluso en localidades de su entorno rural, algunas de ellas distantes hasta 25 kilómetros del hospital (86). La condición miserable de las mujeres dedicadas a este trabajo se hace evidente en casos concretos de casadas con hombres sin oficio por estar físicámente impedidos (87), oLde esclavas alquiladas por sus amos (88). Los cambios de nodriza a lo largo de la lactancia de una misma criatura eran relativamente frecuentes, aunque no siempre se especificael motivo. Consta que a veces se debía al hecho de haberse quedado sin leche el ama, o no tener la suficiente (89), lo que hace sospechar en algún tipo de control por parte del hospital. También frecuente es el caso contrario -una misma nodriza encargada sucesivamente de diversos niños -, llegando la profesionalización de éstas al extremo de recibir un lactante al día siguiente de haberse producido la muerte del anterior (90). En ocasiones se observa, asimismo, cierto rechazo de la criatura enferma por parte de su dida, debiendo el hospital en estos casos tomar medidas para que el niño no fuese devuelto. Medidas que podían consistir en una pequeña subida del salario convenido (9 l), o en algún regalo extraordi- -concretamente 12resultan ser labradores. El resto eran pescadores, albaililes, arrieros, braceros -oficios éstos que se repiten dos o tres veces-, apareciendo con una sola mención el de cestero, espartero, escudero, zapatero, tintorero, picapedrero, sastre, cuchillero, pelaire, tundidor y carpintero. La profesión de nodriza era a todas luces incompatible con una posición social elevada; en un significativo texto, EIXIMENIS escribía cómo «la mare de sent Benet tots sosfills volia de sa 1etprc)pna ella metexa nodrir, no contrastant que era nobla dona e fort generosa, e.1~ nodna grasserament per entencid que mills seruissen Déu» (Lo libre de les dones; 1, p. 28). (86) Véanse las figuras núm. 1 y 2. ~bsé&eseen la primera la abundancia de nodrizas que viven en el cami de Momedre, esto es, en las proximidades del hospital. Dentro de la muralla, destaca la mayor concentración de amas de cría en el popular barrio de la Xarea, próximo a la Judería. (8 7) «Té. 1 Na Francesca, muler d'En Luis lo espunyat e 09)) (L.A. 1383-84, fol. 4 1 r.). (88) «la cativa d'En Francoi de Luna, a la Jueria)) (L.A. 1394-95, fol. 49 v.). (89) En cierta ocasión, al día siguiente de la entrega del niño a la nodriza, hubo que cambiarlo a una <@mbra altra, com aquella no agués let» (L.A. 1374-75, fol. 61 v.). En otro caso se anota: «Enaprés, ddous, a XXVI d'abril, com no hagués let, tolguí-li la dita criatura, e doni-la a nodrir a la cunyada de la muller de Berbegaln (L.A. 1375, fol. 136 v.). (90) Es el caso de (Na Salvadora, filla d'En Salvador lo il.luminador», a quien se le entregó una niña para que la amamantase. (dquesta nina mori dilluns, a XIIII dies de maig». Y dice a continuación: dtem li doni a nodrir altra nina qui fón gitada al dit spital dimercres, a XV de mig» (L.A. 1375, fol. 136 r.). (91) (Na Catalina, muler d'En Rui Martines)), que cobraba mensualmente 13 sous por ' amamantar a un niño por cuenta del hospital, recibe 14 en su última mensualidad, ccom no.1 nos volgués tenirper menys, e era mal(a)lt» (L.A. 1374-75, fol. 57 r.).'
la asistencia hospitalaria infantil 177 CAMI DE SANT XILIA * \\ O DF MORVEDRE * * HOSPITAL DE ;\: EN CLAPERS l * BARRtO DE LA CATEDRAL XAREA ** ** * * DE WARr \ ..* HOSPITAL D MONASTERIO - HOSFITAL DE 11 SANT VICENT SANT VICENT FIGURA 1.-Localización de los domicilios de las nodrizas a sueldo del Hospital de En Clapers (Valencia). Siglo XIV. nario, compensador del trabajo imprevisto derivado de la enfermedad infantil (92). Un tipo particu1arme:nte interesante de rechazo, indicativo de la actitud popular ante el fenómeno racial, es el que padeció una niña negra, (Bevenguda la neg-ra)), abandonada junto al hospital en una canastilla el 10 (92) (dtem li dont a XV de juliol, per tal que.1 fadB estava mig mort, VI soz~s)); «íta doní a la dzta fembra, com no. 1 nos volia tenir altre mes, per qo com era malalt, per a qabates, I sou VI diners)) (L.A. 1374-75, fol. 57 v.).
178 AGUSTIN RUBIO VELA de junio de 1396, y que por su color -«negra como la olla)), según la gráfica expresión del administradorsólo duraba unos cuantos días en manos de una misma nodriza. El sorprendido responsable máximo del hospital anota al margen de su libro cuando la niña pasa alos brazos de su octava madre de leche: «VIII dides, ab aquesta)) (93). Y reiteradamente insiste en que era el color lo que motivaba tantos cambios en tan poco tiempo (94), dándonos detalles como el de que en una ocasión la nodriza hubo de abandonar a la criatura forzada por el marido, quien no quería tenerla en su casa (95). El 20 de abril de 1397, unos diez meses después de su clandestina llegada al hospital, la niña negra -fruto, probablemente, o S m LLlRlA m BENAGUASIL MONTCADA m VINALESA m FOIOS l BENlFARAlG BURJASSOT. ALM~SSERA* ALBORI\IA* P + HOSPITAL DE EN CLAPERS 2 FIGURA 2.-Intervención de nodrizas campesinas en la crianza de huerfanos y expósitos a cargo del Hospital de En Clapers (Valencia). Siglo XIV: (93) L.A. 1396-97, fol. 46 v. (94) (L.. per tal li mudam tantes dides, perquh era tan negra com la ola e no la volia neguna dida tenir)); dtem li mudam ultra dida perqu2 era tan negra com la olla, que no la uolia tenir ne aletar deguna dona (...);perqub era tan negra, queper co muda tantes dides)) (L.A. 1396-97, fol. 46 v.). (95) c... que la jaqué l'altra dida, que son marit la se'n mena, que no volia que la tenguésn (L.A. 1396-97, fol. 46 v.).
La asistencia hospitalaria infantil 179 de relaciones sexuales ilicitas de un esclavo africanohabía tenido ya hasta diez nodrizas (una media de una por mes), según consigna el administrador: (són X dides ab aquesta, solament d'aquesta Benveguda)) (96). Al terminar el período de lactancia, que generalmente duraba hasta el tercer año (96 bis), era también el ama de cría quien se encargaba de la operación de desmamar al niño, esto es, de iniciarlo en la alimentación a base de sólidos. Dicha operación solía durar un mes, y el hospital había de pagarle por este último servicio un precio estipulado previamente (97), L. aunque en ocasiones, por afecto hacia su hijo de leche, o quizá por caridad, la. buena mujer irenunciaba a su cobro (98). Una vez realizado el destete el nifio volvía al hospital (99), en espera de su destino definitivo hasta la mayoría de edad. Durante el período en que estaba encomendado a la nodriza, los gastos de ropa y medicinas corrían también a cargo de la institución. En efecto, en los libros de cuentas aparecen con frecuencia pagos por cotetes (pequeñas túnicas), gonelletes (sayitas), camisetes (camisitas) y prendas infantiles en general (IOO), así como por medicinas, compradas directamente por el hospital para el niño (((costa I enpastre que liferen, peque no es sd ... »), o bien a través de su nodriza ((di doniper a metgies, qui.1 nin est malalt.. . ))) (1 0 1). Algunos cuadernillos llegados hasta nosotros, con las cuentas del boticario que habitualmente proporcionaba las medicinas al centro, muestran cómo muchas de éstas las retiraban las amas de cría de los lactantes por orden del médico del mismo: «Ítem pres Na Catalina, dida de Peret, dilluns, a VI1 de dembre (sic), 1111 onzes d'exarop de sucre, que li ordonk mestre Jacme Maderes: 11 sous 11 (diners))) (102). (96) L.A. 1396-97, fol. 53 r. (96 bis) Coinciden en este punto las referencias documentales con la información, siempre precisa, de san Vicente Ferrer: c... a tres anys que haja, la mare deu dir aslamorant: Monfillet, veus ací raymet, e panet, o cireretes ofiguetes! ... )) (SANCHIS SIVERA, edit., Sennons, 1, p. 156). (97) (dtem li donam per lo mes de setenbre, dins lo qwll la devia desmamar, XI sous» (L.A. 1383-84, fol. 37 r.). (98) L.A. 1396-97, fol. 49 v. (99) «La dita Paula fón desmamada e esta en l'espital)) (L.A. 1388-89, fol. 62 r.); @A dit Pedruofón desmamat e tornat a lJespita1» (Ibidem, fol. 66 r.). (1 00) uftem costaren de cosir VIII goneletesper a criatures que tenen les dides, a rad de IIII diners per goneleta, II sous)) (L.A. 1374-75, fol. 35 v.); ((Itern fem fer gon(e)lletes e camisetes ter a les &tures qui.s nodrexen dejora, efiren IX gon(e)letes, a ra6 de IIII diner;, e VIII camisetes, a rad de ZI diners, que munten IIII sous IIII (diners))) (Ibidem, fol. 37 v.). dtem costaren ZZ par(e)ls de abates per a II criatures, per aafesta de Nadal, I sou» (Ibidem, fol. 37 r.). Tfid. también nuestra . . anterior nota 26. (101) L.A. 1374-75, fol. 58 v. (102) Tenemos preparada la edición de todos los cuadernillos hallados en los libros de administración del siglo XIV. El texto citado corresponde a uno del año 1395.
180 AGUSTIN RUBIO VELA Se trata del médico que visitaba a diario a los enfermos del hospital, que era también el encargado de atender a los lactantes encomendados a nodrizas. Ahora bien, consta además la intervención de metgessas, curanderas que practicaban una medicina popular (1 03), en el tratamiento de males infantiles concretos, como erupciones (alhorre) (104), o en la cura de hernias e hinchazones, con una eficacia puesta de manifiesto abiertamente por los administradores en sus libros: (dtem donéa la metgesa del bort qui esta en l'espital, que era trencat, per empastres, I pon; de qu2.l guart ab Déu, e.sta bégwlrit (...): XI sous» (105). En cierta ocasión no se dudó en encomendar el caso difícil de un nifio con inflamación de bazo (melsa), en cuya cura había fracasado el médico oficial del hospital, a una experta curandera musulmana -pese a las condenas eclesiásticas sobre el particular, era ésta una práctica frecuente en Valencia (106)-, la cual consiguió sanar a la criatura, ante la indisimulada sorpresa del administrador, que dio fe de ello: (dtemforen dats a Ia mora que la guaride la melsa, que tenia en lo vent gros, que lo metge de l'espital no la podia guarir, e la mora guan'-lla: III sous» (107). 6. FIN DE LA TUTELA HOSPITALARIA: REINSERCIÓN FAMILIAR, SERVIDUMBRE O MUERTE Si la tarea básica del hospital de En Clapers consistía, según hemos visto, en la alimentación y cuidado de lactantes, el objetivo último era la colocación de los mismos, una vez superada esta primera fase, bajo la responsabilidad directa de su familia -si existíay se la conocía-, o, en la mayor parte de los casos, de una familia ajena, a la que servirían hasta la mayoría de edad a cambio de alimento, vestido, cobijo y protección. La (103) En los Furs de Alfonso el Benigno (1329), aunque se prohibía a las curanderas el ejercicio de la medicina, si se les permitía -con limitacionescuidar de nifios y mujeres. Vid. BELDA, M.a A. (1980), Los «metges» y ((apothecaris)), en los Furs de Valencia, Primer Congreso de Historia del País Valenciano, Universidad de Valencia, 11, p. 853. (1 04) (dtem a XXI de juny doné a la dida de Bonanad, per medecines, perquB havia mal de alforo, I sou. Ítem a la metgesa que la tenia en poder, III sous)) (L.A. 1394-95, fol. 36 r.). Se alude a otro caso similar en L.A. 1396-97, fol. 47 v.: (dtem donéper medicines a Na Seva, que 15 guara de alforo, II sous». (105) L.A. 1396-97, fol. 37 v. En otra ocasión se dan 3 sous para medicinas de Periconet, criatura lactante, «a la metgesa qui.1 guan'de cama, que tenia grasa» (Ibdem, fol. 55 r.). (106) Vid., acerca de estas cuestiones, L. GARCIA BALLESTER (1976), Historia social de la medicina en la España de los siglos XIII al XVI, vol. 1, Madrid, pp. 53-55. (107) L.A. 1396-97, fol. 44 r.
La asistencia hospitalaria infantil 181 tutela hospitalaria finalizaba con esta transmisión formal de responsabilidades, que significaba el comienzo de una etapa nueva en la existencia del niño, a quien en ningún caso se le aisla de la sociedad, sino que, por el contrario, vivirá plenamente integrado en ella. Así pues, la vuelta al seno de su familia, la colocación al servicio de un amo, y, por supuesto, la muerte, eran los tres posibles desenlaces de las criaturas asistidas por el hospital en el momento de su salida del mismo (108). Ahora bien, no siempre consta en los libros de administración el final de cada curriculum infantil. De los 137 niños registrados, solamente 66 (es decir, algo menos de la. mitad) figuran con la circunstancia que puso término a la asistencia hospitalaria. El análisis de este grupo arroja unos porcentajes bastante significativos, aunque difícilmente generalizables: 10 niños (el 15,l por 100) fueron devueltos a familiares, 28 (el 42,4 por 100) se colocaron como sirvientes, y otros 28 murieron durante la lactancia. La última cantidad es indicio de una mortalidad muy elevada, aunque todavía por debajo de la cifra real (l09), pues en bastantes biografías infantiles interrumpidas sin aparente motivo, éste debía ser el óbito del niño, no registrado por olvido del administrador. Entre las circunstancias que favorecían la alta mortalidad, aparte de enfermedades propias de recién nacido (1 lo), destacan los brotes de peste bubónica, cuya cronología coincide con el aumento anormal de defunciones entre los lactantes del hospital, así como con la intensificación, también anormal, de criaturas entregadas al mismo para su crianza (1 11). Igualmente significativo es el pequeño porcentaje correspondiente a los niños de origen conocido (cuya devolución a familiares o parientes es la mejor prueba de su condición no espuria), a diferencia de los expósitos, mayoría, que planteaban el problema de la búsqueda de unas familias dispuestas a responsabilizarse de ellos en adelante. Las 28 criaturas transferidas a familias ajenas, supuestamente abandonadas en su mayor parte, figuran en el Apéndice final de este trabajo, donde transcribimos, junto al nombre de cada una, el texto concreto que da cuenta de su entrega a las personas que ejercerán dominio y tutela sobre las mismas. De la lectura de todos estos textos se desprende la (108) Vzd. la figura núm. 3. (109) Bastante superiores son las que ofrece para Chartres C. BILLOT, aruc. cit., pp. 176-177. (1 10) «Morz'a XVII de noembre, per ronya, gue ach tanta gue.l seJnport6» (L.A. 1394-95, fol. 56 v.). (1 11) Obsérvese en la figura núm. 3 el sensible aumento de defunciones infantiles en los meses de mayo y junio de 1384, coincidentes con un aumento también sensible en el ingreso de nihos. Se trata de los meses finales de una epidemia de peste en la ciudad, según RUBIO VELA, Peste negra, crisis y comportamientos ..., pp. 41-43.
Nombre del lactante 1. Catalina 2. Johana 3. Beatriu 4. Gisabel 5. Pere C. ' I -. E -.1. 6 Maria Pi 7 Tecla c. 8. Ferrandet O. 9. Francescha 0' VI e. 10. Genisa p> 11. Johana g g 12. Nicolau 13. Periconet - 14. Beneyta W 2 15. Johanet 00 Pi Y g. 16. Johan E 17. Jacmeta 18. Francesch " e. -m 19. Francesch "Potrós" W w20. Martinet ci, 2 21. Catalina d'en Sayez w 22. Guillarnonet + 2. 23. LO 8ecó d'en Basa r 2 24. Martinet u - 0) 25. Jacrnet Ze. 26. Catalina d'en Belda +s. ' Pi 27. Antonia "E g 28. Catalina d'en Borrell V> 29. Johana 30. Angelina 4. e?. 31. ViGenta 5% 32. Bonaventura 33. Jacneta 2 5. 34. Andreu 35. Catalina &en Saxez .. ....... ...... ...... ...... i)t ijjjij ..... liii" ..... mi::::: ..... ...... ........ ........ ........ COMlwro o FINAL ~PREUM m DITREGA W M* A UN FAMILIAR ........ WR Miam m K CotocAcKm. NlhV AL SEíMCK) DE UN AMO
La asistencia hospitalaria infantil 183 evidencia de que entre el hospital y la persona que se hace cargo del niño había de llegarse a un acuerdo previo, plasmado en una carta o documento notarial, sobre las condiciones de la encomienda. La plasmación de este acuerdo en el escrito es el acto defer carta, según frase frecuente en los libros de administración (1 12), en los que se emplean indistintamente expresiones como afemzar, donar o metre ab senyor (establecer, entregar, poner con un amo), con significados equivalentes en este mismo contexto, para aludir ala transferencia de responsabilidades sobre una criatura del hospital a un individuo determinado (1 13). En ocasiones figura junto al administrador, como cofirmante de la carta d'afemzament, el ya aludido pare dels dfens de la ciudad (1 14), a quien acudirían familias dispuestas a responsabilizarse de criaturas huérfanas menores de edad y proporcionarles medios de subsistencia, a cambio de servirse del trabajo de las mismas hasta su emancipación. El hallazgo de uno de estos contratos, relativo a la entrega a cierto matrimonio de la niña Vicenta, huérfana que fue criada hasta los dieciocho meses en el hospital de Sant Vicent, por el administrador de éste y el procurador delpare dels dfens de Valencia (1 15), nos ha permitido, además de comprobar que se trata de contratos laborales, de servidumbre y aprendizaje (1 16), conocer el contenido de los mismos, descrito muy parcialmente por los administradores en sus anotaciones habituales. Los firmantes de'tales documentos eran padres de familia, no sólo de la ciudad de Valencia, sino de lugares más o menos próximos a la misma, como Alboraia, Llíria o Morvedre (Sagunto) (1 17), pero también mujeres casadas o viudas, que parecen interesadas preferentemente en niñas huérfanas, en las que buscarían, quizá, compañía y ayuda para sus (1 12) Vid. Apéndice, casos núm. 10, 1 1 y 12. (1 13) Sobre su equivalencia, cfi Apéndice, 17 y 23. (1 14) Vd. Apéndice 23, 25 y 27. (1 15) «Matheus Spanyol, procurator curatoris ofanorum, et fiater Dominicus Miquel, administrator ospitalis sancti Vincentii, ajrmamus vobiscum, Sancio Bwga, presente, et more vestre Geralde, presentibus, Vincentiam, ol-fnnam que &ata fuit in supradicto ospitale etatis XVIII mensiumparum plus ve1 minus, hinc ad tempus maritandi, sich quod habeat XVIII annos, in mancipiam vestram, ad facienda vestra omnia mandata iusta, etc.; teneamini providere in comestione, potu, vestitu et cakiatu, tam sana quam injrma, et injne temporis dare sibi XX lliures. Et sicpromittimus, etc., obligamus dictam Vincentiam, etc., ad hec nos, dicti Sancius et Geralda, recipientes, etc., obligamus, ad hec autem, etc. Testes, Berengarius de Brotons et Petrus de Fraella, sniptw Valentien (Archivo del Reino de Valencia, Protocolos, 633, s. fol.; 1380, noviembre, 8). (1 16) Se trata, en efecto, del mismo tipo de contrato que se solía firmar entre los padres del aprendiz y el maetro de un oficio, o entre los de la sirvienta y el jefe de la familia, frecuentes en los protocolos notariales de la época. Elpare dels dfens firmaba muchos en sustitución del progenitor. Publica algunos ROJAS en su ya citado estudio El Padre de Huéfanos de Valencia, donde se les denomina ((afirmamientos)). (1 17) Vd. Apéndice, 1, 16 y 2,7.
190 AGUSTIN RUBIO VELA 9. ~isabe1.-((Ítem aquelldia mateix afermí ab Na Isabell, muler d'En Pere Pujol, Ianina que dien Gisabel; féu la carta lo dit En Domingo; costa 1 sou» (L.A. 1374-75, fol. 38 r.). 10. Jordiet-«E d'aquest nin he feit carta al marit de la fembra que 1'A criat)) (LA. 1374-75, fol. 57 r.). 11. No consta nombre.-«Ítem ne fiu carta a Ia fembra que esta en lo cami que aquella que la nodria (sic), e promis a aquesta fembra que li daria, de 11 meses, V sous per cada mes, e l'i donat del primer mes, V sous)) (L.A. 1374-75, fol. 60 r.). 12. No consta nombre.-((Fem-ne carta a Ia dona» (L.A. 1374-75, fol. 60 v.). 13. Maria.-((Donam-la [en blanco], mercer, qui esta davant En Domingo Corts)) (L.A. 1383-84, fol. 37 r.). 14. Tecla.-((Donam-la a la muler qui fón d'En Miquel Ribera, notari)) (L.A. 1383-84, fol. 37 r.). 15. Genisa (o Angelina).-((Donam-la al garbelador que a nom [en blanco]» (L.A. 1383-84, fol. 37 V.). 16. Penconet-((Afermí.1 ab N'Arnau Todó, de Alboraya, a XX anys; féu la carta En Bernat Costa, notari, a XX de juliol, l'any LXXXIII, ab condicionss (L.A. 1383-84, fol. 38 r.). 17. Johan.-((Aquest infant donam o affermam a [en blanco]» (L.A. 1384-85, fol. 41 v.). 18. Catalina d'En Borrel1.-((Aquesta nina afermam ab En Jacme Pasqual, laurador, a XVII anys, e dóna-li XX lliures)) (L.A. 1384-85, fol. 43 r.). 19. Matheu.-((Lo' dit Matheu fón desmamat e mes ab senyor)) (L.A. 1388-89, fol. 62 v.). - 20. Isabel.-«E enaprés fo mesa la dita Isabel ab senyor)) (L.A. 1388-89, fol. 63 r.). 21. Graci A..- «... lo dit Gracia fo desmamat e mes ab senyor)) (L.A. 1388-89, fol. 63 v.). 22. A1ienor.-((Pres-la Romeu Corts, e no Ii fiu més la mesió; él 1a.s té per fila, que no.n té gens)) (L.A. 1394-95, fol. 49 r.). 23. Beatriu.-«E tornaren-la a casa mia tro per tot lo XIIIIc dia de abril, e trobé-li senyor, en Martí del Vilar, cotoner, e.stA a la placa del li, ab lo pare dels drfens, e promés-li per a marit XXX lliures con agués XX ans, que ja n'avia 111 com l'afermam)) (L.A. 1394-95, fol. 51 v.). 24. Miqual.let.-((Metem-lo ab En Pascal Sancic, a XVI ans; fo a XIII de juny, e promés-li de mostrar ofici. A-n'i carta en poder d'En Bernat Costa» (L.A. 1394-95, fol. 53 v.). 25. Francesch.-((Metem-lo ab senyor, ab lo pare de les drfens, a XVI ans e XX lliures de soldada, ab Johan Torayques, laurador, en lo cami de sent Vicent, e no té fil ni fila. Déus li faca gracia, que li faca molt de bé» (L.A. 1394-95, fol. 54 r.).
La asistencia hospitalaria infantil 191 26. Periconet.-ctEla metexa [alude a la nodriza que lo amamanto1 lo vol tenir per amor de Déu, que no té fils ara, que morts li són» (L.A. 1394-95, fol. 55 r.). 27. Johanac.-((Metem-lo ab senyor, co és, ab N'Antoni Valero, de Líria, ab carta, ab lo pare dels brfens)) (L.A. 1394-95, fol. 59 Y.). 28. A1ienor.-((Pres-la Na Catalina, muyler d'En Domingo Gaylén, a XV ans, e darli a, de XV ans, XV lliures. IJres-la a XXX de abiill, an MCCCXCVII; &-n'i carta en poder d'En Bernat Costa, ñotari)) (L.A. 1396-97, fol. 49 v.).