scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La obra quirúrgica de Francisco Canivell y Vila (1721-1797)

Olagüe de Ros, Guillermo

Abstract

Olagüe de Ros, Guillermo

Full text

La obra quirúrgica de Francisco Canivell y Vila (1721-1797) GUILLERMO OLAGUE DE ROS" A Pascua1 Parrilla Paricio, amigo y cirujano. En el proceso de recuperación de los saberes quirúrgicos en la Esparia de la segunda mitad del siglo XVIII jugó un papel nuclear el Real Colegio de Cirujanos de la Armada de Cádiz. Se ha señalado reiteradanierite que a partir de la fundación de esta institución docente en 1748, ' se rompió con la decadente tónica de la cirugía española de esa primera rsiitad de la centuria ilustrada, y se inició con él una segunda etapa en la que los saberes quirúrgicos alcanzarán un nivel no menor, cualitativamente, al del período renacentista(1). Más recientemente se ha advertido que este proceso renovador conoció sus primeros amagos en las dccadas iniciales de ese siglo, con el cambio de la dinastía reinante en nuestro país. Así, segúnJuan Riera (2), la creación del Colegio de Profesores Cirujanos de Madrid (1 747) y la nutrida presencia de cirujanos fi-arieestrs cn la Corte a partir de la década de los 30, no serían sino dos muestras de esos deseos de cambio. Estos ensayos reformistas no empañan, sin embargo, los notables logros conseguidos por el Colegio de Cirujanos de: Cádiz. En efecto, la institución gaditana fue la primera de las de su género fundadas en España; por sus aulas se formaron una parte Inuy iniportante de las mentes más sobresalientes de la Medicina espafiola de la Ilustración; puso sus planes de estudio en consonancia con las corrientes más innovadoras de la Medicina de su tiempo y, finalmente, sirvió de modelo a otros centros que se fueron fundando a lo largo de la segurida mitad de dicho siglo en nuestro país (S!. Diego Ferrer, uno de 10s mejores conocedores de la historia del Colegio de Cirujanos de Cádiz, ha fragmentado su curso en tres etapas: :" Dc~~)¿wtatncr~to de Historia de la Medicina. Uriiversidad de Granada. Espafia. (1) RIERA, J. (1976). (2) RIERA, J. (19821, p. 13 y SS. (3) Sobre t:l Colegio de Cádiz vid.: CLAVIJO CLAVIJO, S. (1925); FERRER, D. (1961 y 1963); LOPEZ RODRIGUEZ, A. (1969), especialmente, así como larestante literatura securidriria que, como apéndice, incluímos al final de este estudio. FERRER, D. (1961), piigina 338. DYNAXIIS Acta Hupunrca ad Mrdmae ScuntzcLrumque Hutonam Zllustrandam. Vol. 4, 1984, pp. 151-173 ISSN: 021 1-9536. 152 GUIL1,EKMO OLAGUB IIE ROS una primera de iniciación, que abarcaría desde 1748 a 1758; la segurida, de estabilización (1 7591795), y, finalmente, una de dccadericia, quc. coricluiría en 1836 con la fundacióri del Colegio ATacioncll de ,2ledicirzu J Cimgíá. Razones de índole general -ligadas a los sucesos socioccoriómicos, políticos y culturales de cada momento-, jurito a circurisraricias de matiz personal motivadas por la capacidad de iririovacióri e iriiciariva de la persona elegida en cada mandato para regir los destirios del Colcgio, nos explicarían la razón de la periodización aritcs apuntada. Con el presente estudio pretendemos ofrecer uri arihlisis de la vida Y obras de Francisco Canivell y Vila (1 72 11797), cirujario catalári quc disarrolló prácticamente toda su actividad cieritífica en el serio dcl Colegio de Cirujanos de Cádiz. En efecto, en dos ocasioncs ociipó su dircccii>ri (1 769-1 777 y 1780-1 7891, y durante ambas fases de su maridato logró importantes consecuciones para el centro, siendo, dc csta guisa, urio de los que más contribuyó a ese período de consolidacióri que sefirilál~arnos anteriormente. Por otro lado, Francisco Canivell fiie autor dc dos obras, escritas para los colegiales, que alcarizaron uria gran difusión ciii su tiempo y que la historiografía médica ha valorado rriuy positivamente. Con todo, carecíamos de un estudio monográfico que ahoridara en los aspectos biográficos de este cirujano y que analizara en profiirididad sus escritos. Para cumplir ambos objetivos liernos estructurado nuestro artículo en dos epígrafes: en el primero ofi-cccrrios los datos más interesantes de la vida científica de este cirujano, y eri cl últi~rio (*omentamos los datos más novedosos de sus dos impresos. 1. BIOGRAFIA CZENTZFZCA Francisco Canivell y Vila nació en Barcelona en 17 2 1, eri el serio de una familia de artesanos procedentes de Ripoll, siendo ba~ltiza<lo cri la iglesia de la catedral el 5 de abril de ese año (4). Francisco fue el rricrior de los hijos habidos del matrimonio compuesto por Joseph Canivell, eanoner, y Angela Vila, hija de un panadero. Su herrnano mayor, Igriacio, vio la luz por primera vez el 19 de agosto de 17 19 eri la capital dcl Prin141 Sobre lavida de Francisco Canivell LZ~: ALVAREZ SIERRA, J. ;1961,, p. 145; t\X1F+Id13FR, C. F. ;1798); ARIÑO LAMBEA, M. P. ;198Bj; BXLI,ESTER, R. :19$5i, p 165: RtQlrogrufi ,Medtcal ;1918), p. 92; CALBET 1 CAMARASA, J. M.; CORBELL.4 1 CORHKLLUZ, J. :19811, vol. 1, pp. 110-111; CHINCHILLA PIQUERAS, h. ;1816,, \o1 IV, 137-l3h; CLAVIJO CLAVIJO, S. ;1923;, pp. 187-196; FERRER, D. : 1961 v 19f~3~,pnrst~r~; Reb. Rsp 'Ved. Ctr. Guerra 6/2.aépoca, 784-786 (1944); HERMOSILLA 'MOLINA, ti. :lY70', pp. 159160; HERNANDEZ MOREJON, A. ,18521, \o1 VII, pp. 420-422, PL.AT.4 Y 'Llr\R(gOS, M DE LA ;1882], pp. 132-157, RIERA, J ;1976j,,barszr?~, SANCHEZ GKANJEI,, L il<)bl; 1979t, TORRES AiMAT, F (1836', 1). 144. La obra quirúrgica de Francisco Canivell y Vila (1 721-1 797) 153 cigado de Cataluña, falleciendo a los treinta y cuatro años de edad en Cádiz. Nuestro biografiado pasó su adolescencia en Barcelona. Según Ameller, Herriández Morejón y Diego Ferrer, recibió su primera formacióri científica en Francia, y a su regreso a España cursó oficialmente estudios de Medicina en la recién creada Universidad de Cervera (5). Este ; último punto, sin embargo, no está suficientemente claro, pues su nombrc no consta en el ((Libro de Grados Mayores)), ni en el de ((Reválidas del Protornedicato)) de esa Universidad. En opinión de José Danón, Cariivell sOlo obtuvo el grado de bachiller en Medicina por Cervera, dada la auscncia de su nombre en los libros anteriormente citados (6). A los veirite años de edad, y en calidad de ayudante segundo de cirujano, rriarchó con los ejércitos que preparaban la campaña de Italia, interviniendo eri las batallas de Campo Santo (Bolonia), Arsenal de Piamonte, Castillos de Demon y Coni y Madona del Olmo, así como en el ataque a Montalván, de cuyo hospital de sangre fue nombrado encargado, lo que le valió su ascenso a ayudante primero (7). De regreso a España fue nombrado cirujano mayor del Regimiento de Asturias (8). Desconocernos la actividad de Francisco Canivell en los cinco años siguientes. Sin erribargo, en 1749 era requerido por Pedro Virgili, su protector en adelante, para hacerse cargo de la biblioteca del recién fundado Real Colegio dc Cirugía de Cádiz. El hecho de que Canivell conociera bien las lenguas francesa e italiana y poseyera una amplia experiencia práctica corno cirujano debieron ser motivaciones de peso en la elección de Pedro Virgili. El propio Virgili había señalado, con anterioridad, las condiciories que debía reunir el futuro bibliotecario del Colegio: «... es menester un cirujano que sea aplicado y entienda los más idiomas que sea posible)) (9). El día 3 de noviembre de 1749 recibe Francisco Canivell su nombrarriierito oficial corno bibliotecario: «con el sueldo mensual de cincuenta escudos y goce de una ración diaria de Hospital, con las obligaciones que prescribe la misma Real Orden de que se le dio copia, para su observancia (10). (5) FERRER, D. (1961), p. 122; HERNANDEZ MOREJON, A. (18521, VII, 420. (6) Corriuriicación personal del doctor Danón. (7) ARIÑO LAMBEA, M. P. j1980), fols. 18-19; (8) FERRER, D. (1961), p. 123. (9) FERRER, D. (19611, p. 70. (10) Arctiivo del Dtspartamento de Marina de San Fernando (Cádiz). Libro de Estado iMayw de Audiencia, Hospital Real y Protomedicato de la Armada. Comisaría de Ordenación y Contaduría Principal de Mariria, r1.O 4, 1749. [Cit. por ARINO LAMBEA, M. P. i1980;, folio 421. Al mes siguiente contraía rnatrimonio con Feliciana Bcau, sobriria de Pedro Virgili, fundador del Colegio, cori la que tuvo una aburidante prole, 12 hijos. Motivo de frecuente confusión por parte de algunos historiadores cs el hecho de que, simultáneamerite, Ignacio Cariivell, hcrrriano niqor de nuestro biografiado, fuera requerido por Virgili para regeritar lrt Cátedra de Osteología, lo que ha inducido a algunos a estirriar que Fraricisco impartió la docencia de esa disciplina a partir de 1730 (1 1). E'raricisco siguió exclusivamente al cargo de la biblioteca hasta la rnuerec de su hermano. Tras el óbito, como luego veremos, Francisco fhe asceridido a ayudante de cirujano mayor, heredando la Cátedra dejada vacante por su hermano (29 de septiembre de 1755). Durante catorce años Francisco Cariivell desenipeñó la plaza de profesor de Osteología y Vendajes, hasta que eri 1769 fue norribrado cirujano mayor de la Armada. Pocos sor1 los datos que poseemos de Cariive11 durante esos años. Sabemos que fue coniisionado a Marruccos, operando allí al hermano del emperador de cataratas. Se erribarcó trtrribién en la escuadra de Andrés del Reggis con10 primer facultativo. Atendió como médico a Jorge Juan. Desplegó una niuy activa práctica profesional en Cádiz como cirujano, destacando rriuy c.specialrnerite conio litotomista, como luego veremos. Y, finalmente, sacaba a la luz en Barcelona, en 1763, su primera obra rnédica: el Patado de Vendages 3. Apósitos ( 1 2). En 17 58, Virgili, fundador del Colegio, dejó Cádiz. Coans sucesor al frente de los destinos del Colegio gaditano fue nombrado Fraricisro Nueve-Iglesias, que a partir de ese momento ascendería a cirujario rirayor de la Armada y vice-director del rnencionado Colegio, pies Virgili se reservó la máxima autoridad de dicho centro. Nueve-Iglesias falleció el 13 de febrero de 1768 y, tras un breve paréritesis durarite e1 qucJos6 Nájera ocupó interinamente la dirección del Colegio, t3s riorribrado Francisco Canivell cirujano mayor de la Armada y vice-director dcl Colegio de Cirugía de Cádiz el 8 de febrero de 1769 (1 3). A partir de esa fecha se inicia el primer período de gestión dc Cariive11 al frente de los destinos del Colegio de Cádiz, que abarca hasta 1777. Durante el mismo, Canivell se destacó como uri niagriífico adrriinistrador. Especialmente se preocupó por conseguir un rec=oriocirrrieriro social a los colegiales de la institución gaditana, obteriierido eri este seri- (1 1) SANCHEZ GRANJEL, L. (1963;, p. 27'. (12) CLAVIJO CLAVIJO, S. (1925), pp. 187 y SS. (13) ARI%O LAMBEA, M. P. (1980), fol. 53. La obra quinirgica de Francisco Canivell y Vila (1721-1797) 155 tido uri uniforme distintivo para sus estudiantes el 8 de agosto de 17 7 1. Asimisrrio, logró el 15 de octubre de 1770 un incremento sustancial en el riúrriero de cirujanos de la Armada, que pasaron de 40 a 60 el de cirujanos prirrieros, y de 58 a 80 el de los segundos (14). Pedro Virgili fallece en 1776 y, contra todo pronóstico, es nombrado director del Colegio un antiguo discípulo de Canivell, Manuel Oromí, en octubre de 1776 (1 5). Según Chinchilla, las diferencias y tensiones pcrsonales entre Canivell y Oromí alcanzaron su máxima cota ese mismo afio, pues: ((por una equivocación involuntaria que tuvo (Canivellj en la propuesta de dos Ayudantes fue suspendido de empleo el 27 de diciembre de 1776 hasta e1 4 de octubre de 1779.)) Hasta su reincorporación al Colegio gaditano, Canivell se embarcó como cirujano eri la escuadra de Luis de Córdoba, fletada con el objeto de invadir Inglaterra. Durante la campaña, Canivell reorganizó el hospital de Hrest (1 7). A su regreso, obtuvo respuesta a los escritos remitidos con motivo del nombramiento de Oromí. En efecto, sus demandas fueron escuchadas y e1 4 de enero de 1780 se le restituía en el cargo de cirujano mayor de la Armada y vice-director del Colegio de Cirugía de Cádiz, cargo que desempeñó hasta su jubilación, voluntaria, el 12 de rriayo de 1789 (1 8). Durante esos ocho años al mando de los destinos del centro Canivell se esforzó -en esta su segunda etapa de gestiónpor rcforzar el curriculum de sus estudiantes, procurando ofrecerles una sólida formación médica y quirúrgica. Esta preocupación se plasmará en las Ordenanzas de 1 7 9 1, publicación anónima, pero muy mediatizada por las ideas de Canivell sobre este asunto, que aparecieron en Madrid eri «la imprenta de don Benito Canon ese mismo año. Además, consiguió la creación de un ((Montepío para huérfanos de la Armadm en febrero de 1789 (19). Ese mismo año publicó su segunda obra de tema quirúrgico: Tratado de las heridas de armas de fuego, dispuesto para uso de los alumnos del Real Colegio de Cimgíá de Cádiz (Cádiz, por don Manuel Ximénez Carreño). Desde la fecha de su jubilación hasta la de su muerte (14) CLAVIJO CLAVIJO, S. (19251, p. 184. (15) FERRER, D. (1961), p. 128. (16) CHINCIIILIA PIQUERAS, A. (18461, p. 137. (17) CLAVIJO CIAVIJO, S. j1925j, pp. 191-192. (18) FKRRER, D. ;1961), p. 132. Aunque la jubilación se le concedib en febrero de ese año, ésta no se hizo efectiva hasta tres rneses después, extremo que ha sido puesto de manifiesto recientemente por el repetidamente citado trabajo de M. P. Ariño Lambea (1980). (19) FERRER,B.(1961j,pp. 131-132. 156 GUILLERMO OLAGUB DE ROS -acaecida el 4 de marzo de 1797, como consecuencia de uria broriconeumonía complicadadesconocenios la actividad científica de Canive11 en esos ocho años (20). Sabemos, por ejemplo, que eri 1795 fiie nombrado ((cirujano de cámara de S. M. el Rey, co~i carketer honorífico, petición que había elevado el propio Canivell el 10 de octubre dc 17 7 8. Finalmente, el 10 de junio de 17 90 se le concedió privilegio dc nobleza para él y sus descendientes. Como socio y colaborador, Cariive11 lo fue, que nosotros sepamos, de la Regia Sociedad de Sevilla desde 1784, con carácter de honorífico. Este nombramiento le fue concedido por la institución sevillana como pago por enviar un anatómico -Josk Ramos Baena, de Córdobaque ésta había solicitado fornialrrieritci a1 Colegio de Cádiz. Desde 1775 fue socio de la Sociedad Vascongada de Amigos del País, y, desde fecha indeterminada, de la Academia MCdica Matritense (2 1 j. Anteriormente señalamos que Canivell destacó especialmente corrio litomista en su práctica quirúrgica. Gracias a Manuel Usandizaga poscemos algunos testimonios que hablan favorablenierite de esta pericia de nuestro biografiado. Así, en un manuscrito de José Kivcs fechado cri 180918 10, propiedad del mencionado Usandizaga, se dice textualmente: «D. Francisco Canivell, Director del Colegio de Ckdiz, la ha hecho {la litotomía) a centenares con el mayor acierto, y extrar~jercas de todos 10s países venían a ser operados por él, por lo que se ha hecho célebre eri Eiiropa (22). b Por su parte, Antonio de San-Germán, en su Tratado Elementul de Afic;- tos Externos, loa reiteradarnente la habilidad de Canivell cn este asunat ári cri to (23). El propio San-Germhn recomendaba el cisthotorno dcl c d aquellos casos de piedras enquistadas en el cuello. La irinovacióri tCcnica de Canivell -«llamada vulgarmente lanc4))-- era uno de los eltsmentos integrantes del ((aparato)) lateral para la operación de la talla. Eri su nota biográfica sobre Canivell, Calbet Camarasa y Csrbella Corbella (20) ARIÑO LAMBEA, M. P. 119801, fols. 74 y SS. (21) HERMOSILLA MOLINA, A. j1970>, pp. 159-160; BARRIOLA, 1. M. (1963i, p. 53; HERNANDEZ MOREJON, A. (18521, VII, p. 420. {22) USANDIZAGA, M. (1866-18673, p. 334. La obra de José Rives lleva por titi110 coriipleto el siguiente: Afectos externos y operaciones según la explicacidn del doctor dorz Jose Rives, cutedrdtico del Real Colegio de Cirugíá Médica de San Carlos de Madrid, en los años 1809 y 181 0, por su &a'- pulo Juan Montes. (23) SAN-GERMAN, A. DE (18221, vol. 11, pp. 128-151. (Cap. VI. Enfcrrriedades del vicritre. Art. 20. De las piedras de la vejiga orinaria). La obra quirúrgica de Francisco Canivell y Vila (1 721-1 797) 157 han señalado recientemente que Canivell fue uno de los primeros cirujanos que en España realizaron la sinfisotomía subcutánea (24). 11. LA OBRA QUIRURGICA DE FRANCISCO CANIVELL 1. El (( Patado de Vendages y Apósitos)) (1 7 63). El Tratado de Vendages y Apdsitos, de Francisco Canivell, se imprimió por primera vez en Barcelona en 1763 (25). Consultando los repertorios bibliográficos y catálogos de bibliotecas más accesibles a nuestro alcance hemos podido contabilizar otras nueve ediciones, siendo la ú1tima la de 182 1 (26). Cuatro han sido los problemas fundamentales que nos henios planteado en el curso del análisis de este escrito. En primer lugar, la cuestión editorial, es decir, las razones que movieron a Canive11 a redactar esta obra y a imprimirla, posteriormente, en Barcelona. Eri segundo término, las fuentes utilizadas por el autor para la confec- (24) CALIIET 1 CAMARASA, J. M.; CORBELLA 1 CORBELLA, J. (1981;, p. 110. (25) CANIVELL Y VILA, Francisco (1 763). Tratado de Vendages y Apdsitos para el uso de los Reales Colegiasile Cirugíá, ilustrado con 10 láminas, en que se maniJiestan los apdsitos necesarios a cada operacidn tanto separados, como aplicados con sus correspondientes vendajes, para la más fácil inteligencia de las principiantes. Por don .... ayudante de cirujano mayor de la Real Amada y maestro en el Real Colegio de Cirugíá de Cádiz. Barcelona, imprenta de Teresa Piferrer, viuda, 8 + 144 págirias + 10 lánis., in 4.0. [Bibliopapa Medical de Catalunya (1918), pp. 91-92. Ejemplares en Facultad de Medicina de Barcelona y Biblioteca Universitaria de Granada. Sign.: A141421. (26) (1 785). Madrid, Imp. Doblado, 2 + 144 pp. + 10 láms., in8.0 [Bibliografla Medual (1918), págirias 91-92. Ejemplar en Biblioteca Nacional de Medicina, Bethesdaj; (1 786). 2.a ed., Madrid, B. Cano, 155 pp., in 4.0 [Palau Dulcet, A. (1950), p. 110. Ejemplares en Biblioteca Nacional de Medicina, Bethesda, y Wellcome Institute, Londres]; (1789j. Cádiz. [Palau Dulcet, A. (1950), p. 1101; (1 795). Madrid. [Palau Dulcet, A. (1950), p. 1101; (1 796). Madrid, J. Doblado, 4 + 146 pp. + 11 láms., in 4.0. (Ejemplares en Biblioteca Nacional de Medicina, Bethesda, y Wellcome Institute, Londres); (c. 1800). Cádiz, «Casa de la Misericardim, 4 + 141 pp., in 4.0, 11 láms. [Palau Dulcet, A. (1950), p. 110, la data eri 18061. íEjeniplares, además, en Wellcome Institute, Londres); (1809). Madrid, Joseph Doblado, in 4.O [Palau Dulcet, A. (1950), p. 110); (1809). Barcelona. [Palau Dulcet, A. (1950), p. 1101; (I821j. Madrid, Francisco Martínez Dávila, 3 + 146 pp., 11 láms., ir1 4.0. (Ejenipiares en Wellcome Institute, Londres, y Biblioteca de la Facultad de Medicina de Granada. Sig. D/19/15). Posiblemente sólo sean auténticas las ediciones de 1763, 1785, 1786, 1796, ca. 1800, 1809 y 1821. Con todo, Palau Dulcet, A. (1950), p. 110, afirrna haber poseído ejemplares de las reimpresiones de 1789, 1795, Madrid, 1809, y Barceloria, 1809. En la recientemente aparecida y muy bien elaborada BibliograJa de autores españoles del sigla XVIII, de Fr&ticisco Apilar Piñal (Madrid, vol. 11, C-CH, CSIC, Instituto «Miguel de Cervarites)), p. 142, 1983), se da noticia documentada de las siguientes ediciones: Barcelona, T. Piferrer, 1763; Madrid, Joseph Doblado, 1785; Madrid, Benito Cano, 1786; CPdiz (1798); Madrid, Joseph Doblado, 1809, y Madrid, 1821. 158 GUILLEKMB OLAGUE: BE ROS ción de su Tratado. Tercerarnente, el contenido interno dcl escrito, y, eri último lugar, las razones de su gran difusión y juicios posteriores. La cuestidn editorial Como ya vimos anteriormente, Francisco Canivell fue rionibsudo profesor de Osteología, Enfermedades de las Huesos y Veridajes en 1755, tras el óbito de su hermano Ignacio. Producido este asccnso, Canivel1 dejaba la biblioteca del Colegio gaditruio, que había dirigido desde 17 49, y emprendía su práctica quirúrgica. El 26 de enero de 1 757: «( ...) habiendo propuesto el Sr. D. Pedro Virgili corno a Director dc cstc Colegio a los Sres. Maestros y Ayudantes ... respccto de rio habd hastx ahora ningún tratado de vendajes en particular con sus lártiirias y irripresos, lo que conociendo tan esencial para el adelantamiento dt.1 artc y curación de los enfermos, parecib y convinierori todos los niacstros y Primeros Cirujanos a que se pusiese por obra el irripriniirlo {...)n (27b. Para ello se encargó a Canivell, titular de la Cátedra dc esa niatcria, la confección de una obra de tales caracteristicas. Un rries despues de recibir el mandato, Virgili daba cuenta a los profesores dcl Colegio cpci «nos ha sido presentada por Don Fraricisco Cariivell la idea de dar a la estampa un tratado breve y compendioso de las ligaduras y veridajes cori los aparatos de lienzos y demás utensilios que sirven eri ciertas opcraciones...)) (28). Queda claro, pues, que la idea de realizar esta obra fue un cncargo dado por Virgili a Canivell, cuando éste última llevaba práctieamentc ya dos años impartiendo la docencia de tal materia en el Colegio gaditano. El 16 de octubre de 1762, es decir, cinco años después, Canivell remitía al director del Colegio la obra totalmente termiriada, con sus grabados pertinentes (29). Meses después se editaba en Barceloria, en la iriiprenta de Teresa Piferrer, viuda, la rnisma que diez años antes había dado a luz los Principios de Cirugia, de Francisco Puig. iPor qué esta gran demora en la aparición de la obra de Canivell, de prácticarnente un (27; LIBRO de Actas del Real Colegto de Cimgíú de Cádiz. 1751-1 769, fol. 57 !cit. por hriiio Lanibea, M. P. (1988), fol. 941. (28j Cit. por FERRER, D. (19611, p. 99. (29) CANIVELL Y VILA, F. (1821), p. 3 (sin nunierür). La obra quinirgica de Francisco Canivell y Vila (1 721-1 797) 159 quinquenio, desde que recibió el mandato de sus compañeros de claustro? dPor qué la publicó en Barcelona y no en Cádiz, considerando que c.1 Tratudo de Vendayes tenía por objeto ser el libro de texto de los estudiantes del Colegio gaditano, entre otros, por lo que su impresión fuera dc esa ciudad repercutiría, obviamente, encareciendo los costos? Contestarenios a ambas preguntas con los datos de que disponemos. La intención, manifiestamente expresada por Canivell, de ofrecer un manual escolar que resumiera todo lo publicado hasta la fecha sobre cl usurito, adicionado con su propia experiencia sobre la colocación de vendajes y apósitos, explicaría suficientemente el lustro que se tomó el autor arites de ofrecer su libro a la imprenta. Además, recordemos que el Tratado debía ir acompañado de sus correspondientes láminas explicativas, por lo que se precisaba del concurso de un grabador que acometiera tal empresa. El propio Canivell, cuando recibió el mandato de redactar la obra, se comprometió a: «su inipresión, dibujo y grabadura de laminas» (30). Para resolver este problema, Canivell recurrió a uno de los estudiantes del Colegio, que se encargó de dibujar los distintos tipos de vendaje y, posteriormente, de grabarlos. El propio Canivell nos advierte sobre este purito en la primera edición de la obra: «Me queda uri gran sentimiento que manifestar a V. i., y es que las Estanipas no hayan salido hijas de un fino y delicado buril, y más quando ya en España nos falta muy poco para llegar a la perfección en esta materia; pero bien le consta a V. S. lo desgraciado que he sido en esto; y lo rriucho que ha costado tener, aun este mal buril en el tiempo que se trabajó la obra. Pues como V. S. no ignora me fue preciso valerme de uno de nuestros Colegiales, que en los ratos que sus precisas ocupaciones le permitían, dibujaba los vendajes aplicados, y de el mismo rnodo los fue gravando poco a poco» (3 1). Los condicionantes teóricos y técnicos anteriormente apuntados podrían justificar, en parte, el gran retraso que sufrió la impresión de la obra. Por lo que se refiere a la segunda cuestión arriba formulada -por qué se editó el Tratado en Barcelona, y no en Cádiz-, Canivell nos ofrece tanibién una respuesta a la misma. Pero con todo, nos parece relativamente insatisfactoria, y nos lleva a preguntarnos nuevas cuestiones. Según Cariivell, el Tratado vi6 la luz en Barcelona: (30) Cit. por FEKKER, D. ;1961j, p. 99. (51) CAN1VEI.L Y VILA, F. (1821), p. 2 (sin numerar). 166 GUILLERMO OLAGÜE DE ROS Albert). En la segunda edición de esta obra --la rriarie$~da por riosotrosy en un capítulo introductorio de carácter historiográfico, se evalúa así el escrito del catalán: (L.. obra tomada de las estrangeras y enriquecidas con varias obst*rvaciones particulares. Ofrecía alguna utilidad cuando se iniprirtiió, y tierie el mérito para nosotros de estar escrita por uri compatriota; pero los deseubrimientos modernos la han hecho envejecer: y hace ya rriuchos ~ifios que no llena su objeto de instruir a los principiantesu (53). Igual juicio de valor emitía Gerdy, autor de un Tratado Corrqleto de Vendajes, Apdsitos y Curas, que conoció una traduccióri española en dos volúmenes en 1845. En esta versión se dice 10 que sigue sobre Cariivcll: a... el Tratado de vendajes y upósitos escrito por el cirujario espaiiol D. Iiraricisco Canivell, que aunque útil y bien coordinado para su época, ha raducado ya» (54). Con todo, el libro del profesor gaditano se ha iricluido de forrna sistemática en todas las revisiones historiográficas que coii posterioridad a esas fechas se han hecho sobre el tema. En la voz c(Rarrdagcs», dcl Dictionnaire des Sciences Médicales (18683, por ejemplo, P. T. Tillatix cita eri su bibliografía con carácter de clásico al Tratado dc Cariivell(5.5). A nuestro parecer, el jucio más preciso sobre esta obra lo ha ernitido recieritcmente Juan Riera, uno de los mejores conocedores de la historia de la cirugía española de la Ilustración, quien ha escrito estas palabras refiriéndose a la misma: «es, sin duda, la mejor contribución que se hace en España durante el Setecientos a dicho tema, lo que motivb una aniplia difusión, corno lo prueban las numerosas ediciones del texto que se liicicrorin ~56). 2. El ((Tratado de las Heridas de Armas de Fuego)) (1 789j El segundo impreso de Canivell, que coma especifica éste eri su título, pretendió ser libro de texto para los alurnrios del Colegio gaditario, (53 j NIETO, M.; MENDEZ ALVARO, F. j 1 847). Eletnentos del Arte de los Apdsitos, con la clescipcidn metddica de cuantos, verdaderarnerite útiles, se conocen hasta el díu. Madrid. Iriiprenta tie don Dicente (sic) de Lalama, p. XV. (54) GERDY, M. N. < 1845). Tratarlo Co~rqleto de Vendajes, Apisitos p Curas por.. . iiaducido de la segunda edicidn por don José Rodrigo 1 don Francisco SuntunaJ prafisores de .~fedicinu p CiqPa. hladrid, vol. 1. Librería de los Senores Viuda e Hijos de dori i\ritoriic~ Cdlcja, 1,. 17. (55) TILLAUX, P. T. (18681, Bandages, irt: BECHAMBRE, h. jdir). Uietionnaire EtlgelopMique des Sciences Mldicales. París, tome Iluitikme, Victoi Masson et fils. P. Asheiin, Sr. de Libé, páginas 320-337. (56) [RIERA, J. [1976!, passiml. La obra quirúrgica de Francisco Canivell y Vila (1721-1797) 167 sc cditó por primera y única vez en Cádiz en 1789. Apareció, por tanto, vciritiséis años después que el Tratado de Vendages, cuando su autor se liallaba casi desligado de toda práctica profesional 157). La obra consta de un prólogo, en el que el autor da cuenta de las razones que le han llevado a corifeccioriar este Tratado y de las fuentes en que se ha apoyado para su rcalizacióri, y que está preñado de datos autobiográficos; el tc.xto propiamente dicho, articulado en tres capítulos y 26 apartados (páginas 1-l56j, un Indice y una fe de Erratas. Dos son, a juicio de Canivell, las principales causas que le han incitado a redactar esta obra: por un lado, ofrecer a los colegiales gaditanos uri rriariual práctico y documentado sobre los diferentes tipos de heridas causadas por armas de fuego, a fin de que puedan actuar de la forma más conveniente en cada situación (58). En segundo lugar, agradecer así «la generosa y satisfactoria) jubilación que recientemente le ha concedido la Corona (59). Igual de explícito es Cariivell a la hora de relatar sus fuentes informativas. Primeramente su amplísima experiencia personal en el trataniiento de tales traumatismos, que avala mediante una sucinta relación biográfica en la que da cuenta de las campañas militares en que ha participado. A continuación, el continuo recurso, como ejemplificación de cada uno de los apartados del texto, a la relación de casos en los que Canivel1 intervino -personalmente (60). Tan importante como este componente empírico son las fuentes bibliográficas consultadas. Canivell menciona explícitamente «la coritiriuada lectura de los Autores de rtiás nota en esta Materia, tales son: Daza, Pareo, Ledran, Lecat, Ravaton y otros» (61). Es decir, dos clásicos de la cirugía renacentista y tres significativos miembros de la Académie Royale de Chirurgie de París, autores los tres de (57; (1 789). Tratado de las Heridas de Armas de Fuego, dispuesto para uso de los alumnos del Real Colegio de Cirugíú de Cádiz, por el licenciado.. . cirujano mayor de la Real Armaday vice-presidente de dicl~u Real Colegio, su primer maestro, socio de la Real Academia Mkdica Matritense, honorario de la de Sevilla y de la Real Sociedad Vascongada. En Cádiz, con las licencias necesarias, por don Mariuel Ximériez Carreño, Calle Ancha. 4 hojas + 156 pp., 20 cm. (Biblioteca de la Facultad de Medicina. Universidad Complutense. R. 204-13216 16-00 1-C 18 f.). (58) CANIVELL, F. (17891, Op. cit., p. 4 (sin numerar). (51)) Ibídern. (60) CANIVELL, F. (1789), p. 3 (sin numerar). (61) Ibidem. Eri otro lugar de la obra, Canivell recomienda la técnica de trepanación utilizada por Agiistin Belloste. Este cirujano militar francés fue autor de una muy difundida obra, Le Chirurgien d'HOpita1, que conoció seis ediciones francesas, tres traducciones al alemán, dos al italiano, tres al holandés y dos al inglés, y que se publicó por primera vez en Paris eri 1696. 168 GUI1,LEKMO OLAGUE DE ROS varias obras, publicadas con anterioridad a la de Cariivcll, referentes al mismo tema que éste estudia en su Tratado (62). Luego veremos cómo esa influencia reconocida por Canivell es rnuy sensible, especialmente la de Henri-Frariqois Le Drari (1 685-1 7 70). Sefialábamos anteriormente que el texto propiarxiente dicho sc estructura con arreglo a tres grandes capítulos: eri el primero analiza Iris heridas por arrnas de fuego, en general (pp. 1-30), cn el segundo estudia las contusiones ocasionadas por tales arrrias, dividiéndolo en seis artículos, en los que, siguiendo la clásica ordeaiacióri a capite ad calcerr~~ repasa las contusiones de la cabeza, tronco, abdomen y extrerriidadcs (pp. 3 189). En el último capítulo Canivell aborda las heridas por arrna de fuego propiamente dichas, que sistematiza a lo largo de 20 artículos segúri la misma clasificación utilizada en el capítulo anterior (pp. '30-156). La configuración del Tratado de Canivell sigue, eri sus aspectos geiicrales, al Traité ou Réflexions tirkes de la pratique sur lesplaies d'armes &fez4 de Henri-Francois Le Drm. Esta obra, que gozó de una gran difiisióii eri toda Europa en su época, mereció la atención de Fklix Galisteo y Xiorro, que la tradujo al castellano en 1774. Conoei~, adernhs, otras dos ediciones en nuestro país en 1789 y alrededor de 1804 (63). Francisco Puig p. 1753-1 790), sobre el que luego volveremos, recorrieridó la obra de Le Dran en el Planparaperfeccionar los estudios del Colegio de Cirujanos de Mallorca (1790) (64). Asimismo, fue explicitarrieritr citada boiiio texto para los alumnos en las Ordenanzas del Real Colegio dc Cirugía de Barcelona de 1795. En ellas se sugerían tmbiéri eorrio obras a corisiderar los escritos propios de «... Puig, y (el) que dio a luz últiniarrieritc Canivell, mientras no se publique otro mejor, extractando adeniás lo útil que se halle en Rabaton, Bilguer, Bell, Benrandi, publicado y aurncntado por Penchienati y Brugnono, y otros autores clásicos)) (65). (62) Sobre Le Dran véase la nota siguiente. Acerca de Le Cat y Kavatori cid.: DEZEIA1E:KIS (1837;, vol. 111, 2.a parte, pp. 416-418 y p. 788 del misrno volurrichri. (63) La obra de Le Dran se irnprimiá, por primera vez, en París eri 1737. Otras edicioricss parisirias: 1740, 1742, 1748 y 1759. Amsterdam, 1745. Se tradu,jo d alt:riiAri c:ri Nurc:rrik>t*rg en 1740 y al iriglés en 1743, 1749, 1757 1768. Idas versiories castellariiis f~lcrori irtipresas en Madrid, Iniprenta de P. Marrin, 1174; Madrid, 1789, y Brirccloria. viiidit cit. Pilkrrer, sin año (ca. 1804). Galisteo y Xiorro también tradu,jo las Obs,sen.ntlons de Chirztrgie (1 74 1) de Le Dran (Obsemaciones de cirugía a las cuales se aticzden muchas reJlexiotles 711tLJ Ctiles. Madrid. Imprenta de P. Mariri, 2 vols., 1780) y el Traitédes Operatiotis de Chiricrgie (1742; iTratado de Operaciones de Cir~~gtk. hladrid. Iniprerita de Pedro Mariri, 518 pp., 178.P. I,c' Dran fue, aderriks, rrientor de rriuctios colegiales gaditarios pc~nsicari;idos t3ri Paris [RIERA, J. {1976), passi~n). (64) RIERA, J. (19773, p. 41. (65) ORDEXAXZAS ... (17951, p. 63. -- - - - - - - La obra quinirgica de Francisco Canivell y Vila (1721-1797) 169 Esta influencia de Le Dran en la obra de Canivell es muy evidente, verbigratia, en algunos aspectos muy puntuales. Uno y otro recurren abundantemente a la exposición de casos particulares para ejemplificar doctrinas más generales. Siguiendo a Le Dran, Canivell ofrece un cuadro de la sintomatología de las heridas resultantes de la acción de armas de fuego, en el que distingue: asymptomas y accidentes primitivos)), ~01110 son ((dolor gravitativo, la pérdida de movimiento, síncope ... tremulaciones, convulsiones, fríos, orripilaciones, sudores fríos, postración de fuerzas, vóniitos, etc.» y ((syrnptomas y accidentes consecutivos»: «... fiebre, insomnia, sopor, delirio, hemorragias, las cuales son primitivas o consecutivas ... la gangrena, los senos, aposthemas, anquiloses, diarrea, tenesmo, metastasis, fistulas, atrophia, etc.» (66). Tambikn es un préstamo de Le Dran el sutil matiz que introduce Canivell a la hora de definir lo que entiende por heridas por arma de f~iego. Así, diferencia Canivell dos momentos en estas heridas, según la intensidad del daño que sobre el sujeto causa el proyectil. Una herida contusa sería aquella que cursara con (tuna solución de continuidad baxo el cutis» (67), mientras que una herida propiamente dicha se traducirá en una pérdida de la coritinuidad en la piel. El pronóstico y terapéutica en una y otra circunstancia son totalmente diferentes (69). Canivell admite también una fase previa, de menor gravedad para el sujeto, a la que denomina contusién, y que es de menor cuantía en sus efectos que la herida contusa propiamente dicha(70). Pero muy lejos de la mente del autor del Datado se encuentra el divagar acerca de problemas clasificatorios. Canivel1 explícitamente rechaza abordar nosotáxicamente el problema de las heridas por armas de fuego, lo que considera una ((generalidad escolhsticm, pues guiado por ese pragmatismo del que hace gala en todo su escrito pretende exclusivamente: (66) CANIVELL, F. j1789), p. 10 y pp. 10-1 1. (67) CANIVELL, F. (1789), PP. 10-12. (68) CANIVELL, F. j1789j, p. 31. (69) E\ta distirición la expresó muy claramente Le Dran en su Traitédes Opkatzons de Chirurgie (1742). [Tratado de Operaczones de Czmgzá ... Madrid. Imprenta de P. Marín, pp. 429-432 (1784)l. (70) CANIVELL, F. 617893, p. 2. 170 GUILLERMB OLAGÜE DE ROS . c... enseñar a curar con conocimiento de causa, y así eri lilgar de rcropilar en una definicion symptomas, que aconipañari dc ordinario, jeqiientemente, o alguna vez la Herida de Arma de fuego; deterigariir>rios rrias bieri en lo principal, que es en saber el porque, y corno dc los Phenornerios, y su variación)) (7 1). Si bien, pues, un diagnóstico correcto, uri pronóstico y la terapéutica idónea a cada caso son los tres aspectos que fundarneritdnicnte intercsan a Cariivell, no por ello cae éste en una actitud silriplista y dcsprovista, por tanto, de cualquier elemento teorizante en su acercarriiento al problema. En un intento de esquematizaeión, señdarerrios úriicanicnte alguno de los más interesantes supuestos teóricos de los que parte Cariive11 en su análisis de estas heridas. En primer lugar el vitalismo. Para Canivell uno de los prinicros resultantes de la acción de un proyectil sobre el organisnio es la alteración del principio vital, «Sol de nuestra máquina, su interrupción en su flujo y, por tanto, la desorganización y alterasióri de las f~lncioncs orgt'iriicas. De la mayor o menor intensidad del impacto se ocasioriitrá uria niayos o menor mutación en el principio vital y, por eride, uria difererite siritomatologia (72). Por ello, las medidas terapéuticas eri todas estos tipos de heridas deberán encaminarse al cumplimisnto de estos tres priricipios generales: «Procurar que el sujeto herido tenga sus fluidos bieri eoridicioriadrxs para la reunión; í...) procurar a estos fluidos la libertad drl coriiercio clire los distribuye (y) firialrnente ... dar a la divisióri uria figiira, y situaci0ri rii&~ favorable, para que se establezca dicho corriercio ... )) :i32. Esta actitud cautela pasa por un rechazo de la supuesta toxicidad de estas heridas y una actitud terapéutica en consonancia con esa postura: limpieza, extracción de cuerpos extraños y, finalnierite, vendaje apropiado en cada caso. Un segundo elemento, interesante, que Canivell pone en juego a la hora de establecer el pronóstico de una herida por arma dc f~1c.g-o cs el ((ambiente)), es decir, el ambientalismo hipocratista corno factor dt: rriodelación en el curso de la herida y la presencia o no de cwpideniias reynantes)) (74). (71) CANIVELL, F. j1789), p. 5. (72) CANIVELL, F. (1789), p. 8. 173) CANIVELL, F. <1789), pp. 12-13. (74) CANIVELL, F. j1789), p. 32. La obra quirúrgica de Francisco Canivell y Vila (1721-1797) 171 Señalemos, finalmente, el importante papel que los casos clínicos particulares, que a modo de ejemplificación de los distintos capítulos y artículos incluye Canivell en su escrito, juegan en el conjunto de la obra. De su lectura se desprende una actitud cautelar y expectante por parte de Cariivell, poco dado éste a soluciones quirúrgicas radicales. Pero, y esto es más interesante, de los 43 relatos clínicos, prácticamente todos de su experiencia particular, dos de ellos incluyen un informe necróprico, a fin de dilucidar aposteriori las causas inmediatas de las muei-tes de arribos pacientes. La larga tradición del Colegio gaditano en la realización de sesiones clínicas con una clara intencionalidad anatomoclínica sería la razón de esta actitud mantenida por Canivell(75). A pesar de la riqueza informativa, de la claridad expositiva y del didactisms, ya señalamos que el Tratado de Canivell sólo conoció una impresión, dato más que extraño si recordamos que su otro escrito sobre los vendajes se reimprimió como mínimo en siete ocasiones. El porqué de tan escaso éxito editorial hay que buscarlo, a nuestro entender, en factores ajenos totalmente a la calidad de la obra. Más bien pensamos que la causa estribó en una posible saturación del mercado español de obras de contenido igual a la de Canivell. En efecto, en 1782 Francisco Puig, que ocupaba la vice-presidencia del Colegio de Cirujanos de Barcelona, sacó a luz un Tratado Tedrico-Práctico de las Heridas de Armas de Fuego, muy semejante en todos sus aspectos al de Canivell, pues, al igual que éste, Francisco Puig se apoyó en lo mejor de la literatura de su tiempo -especialmente la francesay en su amplísima experiencia persorial(76). Otras dos obras de igual temática aparecieron antes de finalizar la centuria: la de Pablo Antonio Ibarrola (1796) y la de Agustín Pelácz (1 797) (77). Digamos finalmente que en el Planparapdeccionar los estudios, del Colegio de Mallorca (1790), Puig recomendaba su propio texto para la enseñanza y estudio del curso de las heridas por armas de fuego, sin explícita mención al de Canivell(78). En las Ordenanzas del (75) BUSTOS RODRIGUEZ, M. (1983). La penetración de las ideas y los métodos científicos en la España moderna: el caso del Real Colegio de Cirugía de Cádiz en el siglo XVIII. Actas. II Coloquios de Historia de Andalucíá. Cdrdoba, noviembre de 1980. Córdoba. Publicaciories del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba (Andalucía Moderna, tomo II), págirias 209-226. BUSTOS RODRIGUEZ, M. (1983). Los cirujanos del Real Colegio de Cádiz en la encrucijada de la Ilustracián (1 748-1 7963. Cádiz, Servicio de Publicaciones de la Lniversidad, 191 pp. (76) Barcelona. Imprenta de Carlos Gibert y Tutó, 216 pp. (77) IBARROLA, P. A. (1 796). Memoria en que seprueba que las heridas de armas defiego sonpor sí inocentes, y sencilla su curación. Madrid. Imprenta de Cruzado; PELAEZ, A. (1 797). Disertación acerca del verdadero cardcter y mktodo curativo de las heridas de armas defiego. Madrid, Andrés de Sotos. (78) RIERA, J. (1977), p. 41. Real Colegio de Cirugía de Barcelona (1 795) se cnconliabari arribris (791, mientras que en las del Colegio de San Carlos, de Madrid (17871, sc silenciaban una y otra (80). AGRADECIMIENTOS Mi agradecimiento a los profesores Jesús García Pérez (Universidad de Salamanca) y Antonio Lafuente (Madrid) y al doctor Danóri Bsetós (Barcelona) por la colaboración material prestada en la rcalizacisri del presente trabajo. REFERENCIAS BZBLZOGRAFZCAS ALVAREZ SIERRA, J. (1 961). Htstorta de la nmgíá española. Con dtcctonarto Bto. btbltogri1JiCo de rtrfganos españoles, htspano-ammcanos pfiltptnos. Madrid, Artes Gráficas Diana. A~IELLER, C. F. (1 798). Elogiopóstumo de don Francisco Canzt.ellj da Vil a... que en la Juntu Pzíblicl celebrada el & 5 de marzo de 1 798 pronunczó el doctor don ... Cádi~, blariuel Xiirií.iic/ Cdr i eiío ARI~O LAHBEA, M. P. (1980). BiograPa de don Francisco Canivellj Vila, del Rrul Colegio de Cimgiu de Cádiz, 5 de abril de 1721-4 de marzo de 1797. Barcelona, Tesis de I)o<:torndcp Irit;<iita, 175 fi~ls. (Director: profesor doctor Diego Ferrer y Fernhdez de la Rivaj. BALLESTER, R. (1983). Canivell y Vila, Francisco. En: L~PEZ PI~ERO, J. M. y COIS. (eds.j. Diccio?iario histórico de la Ciencia Moderna en España. Barcelona, vol. 1: eti. Pcriirisula, p. 145. BARRIOW, 1. %l. (1963). Los Amigos del Paísj la Medicina. Sari Sebastiin, Biblioteca de la Socic:dad Vascongada de Amigos del País. BIBLIOCRAF~A med di cal de Catalun~a. Znventari Primer (1918). Barcelona. Irriprc.ritri Elzevirima. CALBET 1 CAMARASA, J. M.; CORBEI.LA I CORBELLA, J. (198l\. Cariivell i Vila, Erariccac. Dtceio?ictn Biográfic de metges catalans. Pnmer vol. A-E. Barcelona. Editorial Rsfüel D,ilrria~~, 1111. 110111. CARDOKER PLANAS, A. (1974). La orientacibn experimental de la cirugía eri Fspniia cli ('1 siglo XWII. Med. e Histona (2.0 época), n.o 41, 8-26. CHIKCHILLA PIQLERAS, A. (1846). Francisco Cariivell. Anales histdrtcos de la .2ieúitinu en gerierrtl) bio-bibltográfico de la española enpartzcular. Valencia, vol. IV. Inipreritn de don Jo@ Mateu Cvrvera, pp. 137-138. CL.~VIJO Y CLAVIJO, S (1925). Htstwia del Cuerpo de Santdad de la Armada (Gétiat~; per~peetzon de AIglos; ruta de bbertad; sus celebridades, San Fernando. Tipografía de E'ern,irido E~piri I>csiid. EI,OY, N. F. J. í 1778;. Disdier (Fraricois-Michelj. Dictionriarie Historique de lc1 .i.It!decine ~Incir?lttr el Moderne. Mons, vol. 11, Chez H. Hoyois, p. 62. DEZEIMERIS (1 834j. Disdier (Fran~ois-Michel). D~cttonnatre Hrstongue de la Mtf~lennc A~ineri~ze et .\loderne. París, tomo 11, Béchet Jeune, pp. 101-102. EERRER, D. (1961). Historia del Real Colegio de Cirugía de Ckdiz. Cádiz. Excrrio. Colegio Oficid de Médicos. (79) ORDELVAIWAS ... (17953, p. 63. (80) REAL CEDULA (1 787). La obra quirúrgica de Francisco Canivell y Vila (1 72 1-1 797) 173 FERRKK, D. (1 969). Pedro Virgili. Barcelona. Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de Barceloria. I'.F,RRER, D. j1966). De la unióri del estudio de la ~ediciriai la Cirugía. Médic. e Historia /1.~ épocaj, ti." XXIV. F~iuciseo CAWIVELL. (1944). Rev. Esp. &fed. Cir. Guerra, 6 (2.a época), 784-786. GALI.EC;C) GALLEGO, A. (1979). Historia del grabado en España. Madrid. Ediciones Cátedra [Cuadernos de Arte Cátedra, ri.0 7). IIERMGISILIA MOLINA, A. (1970). Cien años de Medicina sevillana. Sevilla, G. E. H. A. HERNANDEZ MOREJJÓN, A. (1852). Canivell y Vila, Francisco. Historia bibliográfica de la Medicina española. Madrid, vol. VII. Imprenta de la calle de San Vicente, pp. 420-422. LÓPES. RODRÍG~JEZ, A. ( 1969). El Real Colegio de Cirugíá de Cádiz y su época. Discurso bdo.. . en la apertura del curso académico de 1969-1 9 70 en la Universidad de Sevilla. Sevilla, Universidad. MACNAI:PI, A. :1958). 'She Sües: An illustrious family of French surgeons. Brit. J. Surg., 45, 403413. MART~N CARMNZA, B. (1970). La sanidad de nuestra marina de guerra desde los tiempos más rerriotos hasta fines del siglo XVIII. Don Juan Lacomba, don Pedro Virgili y el Departarri<:rito Marítimo de Cádiz. Med. e Historia (1.a t'pocaj, n.o LXX. PAI.AU DuI.c:E.I., A. (1950). Manual del librero hispano-amhcano. Tomo III. C-COMYR.. BarcelonaMadrid, Aritonio Palau. PIK~'A Y MARCOS, M. DE L& (1 882). Colección bio-bibliográfica de escritores médicos españoles. Madrid. Iniprerita de A. Gómez Fueritenebro, pp. 152-157. POH~ACI~N FEKNANDEZ, A. (1864). Memoria sobre el origen y vicisitudes de la terapéutica que han usado los cirujanos espaiioles en las heridas por arma de fuego. Siglo Méduo, 10/517, 759-761. Puic, Fraricisco (197 7). La enseñanza de la cirugíá en el Colegio de Mallorca. Plan para pe7feccionar los estudtos (1 790). Introducció~l, edición e índzces de J. Riera. Valladolid. Secret. Publicaciones de la Uriiversidad. (Cuadernos Simancas Invest. Histórica. Monografias, 111). RI~;,KA, J. (1 976). Cirugíú española ilustrada y su comunicación con Europa. (Estudio y documentos de un i~$zio ~z~ltural;. Valladolid. Secret. Publicaciones de la Universidad. (Acta Histórico-Médica Vallisoletaria. Serie Monografías, VII). RIF.KA, J. (1982). Anatomía y cirugíú española del siglo XVIII. (Notas y estuúiosj. Valladolid. Secret. Publicaciones de la Universidad. {Acta Histórico-Médica Vallisoletana. ivlonografías, XI 1). SÁNCHEZ GRANJEL, L. (1963). Anatomía española de la Ilustracidn. Salamanca. (Cuadernos de Historia de la Mediciria Española. Monografías, 1). SANCHEZ GKANJEL, L. (1979). Historia general de la Medicina española. IV. La Medicina española del siglo XVZII. Salamarica. Ediciories de Universidad. SAN-GERMÁN, A. (1 822). Tratado elemental de afectos externos y operacwnes de cirugíá, compuesto para la enseñanza de los disnjbulos. 2 vols. Barcelona. Imprenta de Narcisa Dorca. 'SORRES AMAT, F. (1836). Memoriapara ayudar afirmar un diccionario mítico de los escritores catalanes y dar alguna idea de la antigua y moderna literatura de Cataluña. Barcelona. Imprenta de J. VerdaUSANDIZAGA, M. (1966-1967). La práctica de la litotomía por los cirujanos catalanes de los Reales Colegios (1 750-1827). Asclepio, 18/19, 313-339.