Tendencias de la his o iog a ia pedià ica
espa iola
ROSA BALLESTER *
La in ancia ha sido adicionalmen e una de las l eas menos con empla-
das po los his o iado es. Pese a la exis encia de algunos in en os aislados,
puede deci se que ue a pa i de la ob a de F eud cuando es a época de la
ida comenzó a se obje o de es udio de la an opología, la sociología y la
psicología. Ul imamen e ambién ha me ecido se ma e ia de in e és pa a el
his o iado , hecho di ec amen e ligado con la co ien e his o iog i ica que
u o su pun o de pa ida en las o ien aciones iniciadas hace unos cincuen a
allos po el denominado g upo de
Annales.
Uno de sus epígonos puede con-
side a se la «his o ia de las men alidades», iniciada cuando el his o iado
cayó en la cuen a que bajo la se ie de condicionamien os (económicos, éc-
nicos, cien í icos, polí icos, e c.) el conocimien o no abaja con lo que en
igo son «ideas» c í icamen e es ablecidas, conscien emen e acep adas po
aquél que las posee. Si el conocimien o es a en conexión con la sociedad y
és a es siemp e he encia (al menos en buena pa e), quie e deci se que el
conocimien o ecibe de la sociedad una he encia de elabo aciones men ales
que ap ende, que se inco po an y sob e las cuales se apoya pa a desen ol e
su ac i idad c í ica. Es e epe o io, cohe en e desde el pun o de is a his ó-
ico, se ía pa a Ma a all, uno de los mejo es conocedo es del ema, la men-
alidad de un g upo en un momen o dado: im4enes de la ealidad,
sen imien os lAsicos, alo es igen es, aspi aciones y c eencias.
Pues bien, es a «nue a» his o ia al ace ca se a espacios has a en onces no
bien explo ados y al indaga sob e el modo como amplias capas sociales
i encian los acon ecimien os de su ida co idiana (lo cual plan ea di icul a-
des me odológicas po ejemplo en cuan o a la elección de las uen es ade-
cuadas) oma en conside ación g upos sociales has a en onces poco
es imados, con i iéndolos en suje os de in es igación p e e en e. En el caso
conc e o de la in ancia, puede deci se que ue a pa i de las apo aciones de
* Di isión de His o ia de la Medicina. Facul ad de Medicina de Alican e.
DYNAMIS
Ac a Hispanica ad Medicinae Scien ia umque His o iam Illus andam.
Vol. 5-6, 1985-86, pp. 367-380.
ISSN: 0211-9536
368
ROSA BALLESTER
Philippe A iès (1960) y Geo ge Snyde (1965) cuando se inició el despegue
de publicaciones que le hacen hoy en día se uno de los emas de
moda.
La no edad, po o o lado, no eside en el ema en sí sino en la o ma
conc e a de abo da lo. Su anàlisis desde el pun o de is a his ó ico-médico
en Espa sa, puede se i ademas pa a de ec a los múl iples elemen os que
an a in e eni en la e olución de las dis in as endencias his o iog a icas
que han ido apa eciendo.
Pod íamos sub aya , po ejemplo, la in luencia de las ac i udes sociales
hacia el «descubie o» como al po la bu guesía de los sigios XVIII y
XIX gene almen e desde los esquemas oman icos. Pe o ademas qué Buda
cabe que hay que ene en cuen a la si uación especí ica de los conocimien-
os pedia icos e his ó ico-médicos en nues o país, que incidi an di ec a-
men e en que el ema se abo de desde una u o a pe spec i a.
Pues o que nos es indispensable conoce el çon ex o en el que el ci ado
p oceso se o iginó, me e e i é en p ime luga a los es udios ealizados en
es a à ea geog à ica, pa a analiza mas a de los abajos gene ados en nues-
o p opio país.
1.
LOS ESTUDIOS HISTORICOS SOBRE MEDICINA INFANTIL DE AUTO-
RES NO ESPAgOLES
En el campo de la his o ia de la medicina, el in e és po el mundo de la
in ancia p ocede de dos uen es p incipales: la p ime a, iene elación con
aquellos ac o es cien í icos y sociales que die on luga a1 nacimien o de la
especialidad pedia ica en la escuela ana omoclínica de Pa ís, p oceso di un-
dido a o os países eu opeos y a Amé ica. Su esul ado inal ue su au ono-
mía doc inal y su ins i ucionalización como una especialidad médica bien
delimi ada. En segundo luga , hab ía que se iala que la a ención hacia la
medicina in an il ino —como en an os o os campos— como consecuen-
cia de la e olución in elec ual que u o luga en la his o iog a ia eu opea
hacia mediados del siglo pasado, que in en ó aplica a la his o ia de la medi-
cina el igo del mé odo expe imen al, p opio de las ciencias de la na u a-
leza, posi i ando así esquemas ípicos del pe íodo oman ico. El analisis
obje i o y igu oso de las uen es ue la labo emp endida po la gene ación
de De Renzi en I alia, Da embe g en F ancia o Haese en Alemania. En
1850 apa ece la p ime a ob a de in ención cla amen e his ó ica en el e eno
que nos ocupa:
G undlage de Li e a u de Püdia ik, en hal end die Monog aphien
übe kinde k anhei en
(Leipzig, 1850). Su au o , F ied ich Meissne , p o eso
Tendencias de la his o iog a ia pedià ica espa ola
369
de obs e icia en Leipzig, ue uno de aquellos médicos cen oeu opeos p o-
unda nen e in luidos po la medicina ancesa que Wunde lich e leja a en
su
Wien und Pa is
en 1841. T adujo, po ejemplo, un a io después de que
apa ecie a, la ob a undacional de la nue a pedia ía, el
T ai é des maladies des
en ans nou eau-nés e à la mamelle
(Pa ís, 1838). En la ob a an es ci ada, ecogió
imp esos pedik icos en e 1472 y 1849; al ma gen de es a in e esan e (aun-
que ac í ica en ocasiones) ecogida de uen es, se obse a una ac i ud de
con inuidad, de e olución de las dis in es emå icas has a la si uación ac ual.
Como se e, el ace camien o his ó ico que suele pe soni ica se en el g an
isiopa ólogo Wunde lich, la concepción di -Amica de Ia his o ia mani ies a,
po lo demàs, en el pe íodo omån ico, el p esen e como culminación de un
p oceso y el pasado como an eceden e de las ideas ac uales.
A pa i de la ob a de Meissne , en pleno p oceso de consolidación del
especialismo pedik ico, en algunos es ados alemanes y en una se ie de
núcleos pione os en el campo que nos ocupa pe enecien es al Impe io aus-
íaco como Budapes , P aga y Viena, apa ecie on en e 1904 y 1906 a ios
abajos de ipo monog i ico y dos exposiciones sis emkicas. Ludwig Unge
inicia es a ase con la publicación
Das Kinde buch des Ba holomdus Me linge
(145 7-14 76). Ein Bei ag
zu
Geschich e de Kinde heilkunde im Mi elal e .
Leipzig,
1904. En ella da no icia de uno de los p ime os incunables pedik icos en
lengua e icula; el abajo de Unge , que escoge agmen os del ex o y los
ansc ibe mode nizandolos, deja mucho de se igu oso. Po el con a io,
las dos exposiciones sis emkicas comen adas con an e io idad son cla o
e lejo del mo imien o que u o como esul ado la cons i ución de la His o-
ia de la Medicina como disciplina médica au ónoma. Su o mulación inicial
m
a
s lúcida la dio Theodo Puschmann, cabeza indiscu ible de es e mo i-
mien o cuyo obje i o e a la c eación de una disciplina —nacida de las p o-
pias exigencias del especialismo médico— que si ie a de pun o de is a
gene al e in eg ado de odas las demis disciplinas así como de conexión
con los di e en es aspec os de la cul u a y de la ida humana. El p og ama
de Puschmann c is alizó, como es bien sabido, en la gene ación de Ka l
Sudho y Max Neubu ge .
La p ime a exposición sis emkica la encon amos en el capí ulo «Ges-
chich e de Kinde heilkunde» edac ado po el be linés Wol Beche pa a el
conocido
Handbuch de Geschich e de Medizin
iniciado po Puschmann y di i:
gido po M. Neubu ge y J. Pagel (1905). Beche es el au o , en es a misma
ob a, de la his o ia de la p o esión y la ense ianza médicas y de la his o ia de
los hospi ales (es deci , los aspec os mas cla amen e sociales de la medicina).
E1 capí ulo pedik ico comienza con una decla ación p og amanca
«el desa ollo de la pedia ía ha ma chado pa alelo al de la medicina
370
ROSA BALLESTER
in e na. Los mé odos clínicos y de in es igación son los mismos...».
Sin emba go conside a la necesidad de que se e ijan hospi ales p opios y
se con inúen es udiando aspec os an especí icos como la alimen ación y la
higiene co po al, el c ecimien o y el desa ollo. Con un sen ido «u ili a io»,
pasa po al o pe íodos an e io es y comienza la exposición de las dis in as
a eas ema icas en el siglo XIX, emon andose alguna ez a inales del XVIII
como pun o de e e encia y ci ando au o es coe aneos (como Czemy, Kelle ,
Schlossmann) y hallazgos ecien es (como las in es igaciones sob e el me a-
bolismo ma e ial y ene gé ico de Came e , Rubne y Heubne ). Pe o es
jun o
econoce que, jun o a es e sen ido p agma ico, conoce y maneja muy
se iamen e los da os his ó icos que, como en el caso de la meningi is ce e-
b oespinal epidémica, oma p es ados del a ado de A. Hi sch
Handbuch de
epidemischen K anhei en (1860-1864); o de au o es an signi ica i os como H ae-
se o Jagge en o os capí ulos.
De ca ac e ís icas simila es, aunque con un meno olumen de ma e ial,
es el capí ulo esc i o po H. B üning pa a el
Handbuch de Kinde heikunde
de
M. on P aundle y A. Schlossmann (1906).
T as es e empuje inicial, la indagación his ó ica pe maneció ela i a-
men e es ancada has a esu gi en el pe íodo de en egue as. En e ec o, en
1925 apa ecen dos ob as impo an es: la del ame icano John Rü ah, que
publicó dos ex os muy simila es en 1925 y 1930 espec i amen e, y la de
Ab aham Le ihson que es a en la misma línea. Se a a en ambos casos de
semblanzas biog a icas di igidas a pedia as po au o es que son sus colegas
en el campo p o esional, y que inicialmen e es an publicadas a peque ios
e azos, en e is as de la especialidad. Es a ó mula, iniciada en onces,
puede deci se que ha con inuado has a hoy sin solución de
con inuidad.
Un p oyec o mas ambicioso ue el emp endido po el inglés Geo g
F.
S ill en su his o ia de la pedia ía, edi ada en 1931.
«Ningún inglés —dice— ha esc i o una his o ia de la pedia ía. Po ello he
que ido in es iga en a chi os y biblio ecas ob eniendo unos conocimien-
os de p ime a mano de las ob as y sus au o es, an o como los ecu sos
disponibles en Lond es, Ox o d y Camb idge me lo han pe mi ido».
Y con inúa mas a de:
«Hay dos o mas de ace camien o a la his o ia de la medicina. Una puede
se el aza el desa ollo de los conocimien os en elación con ó ganos,
unciones, en e medades, sin en a en la pe sonalidad de los au o es de
dichos a ances. O, po el con a io, se pueden subo dina los de alles del
p og eso es udiando los homb es, sus idas, sus ob as... Es e úl imo
Tendencias de la his o iog a ia pedià ica espailola
371
mé odo es el que mas me ha in e esado ya que muchos de noso os es a-
mos in e esados en conoce como o os Nomb es han esuel o si uaciones
ela i es al mismo campo p o esional en el que abajamos».
Sin
emba go, a di e encia de las an e io es, la his o ia de S ill no es pu a-
men e biog a ica y aunque adolece de una se ie de aspec os nega i os, como
el es a excesi amen e cen ada en el a ea anglosajona y la casi nula in e -
p e ación his ó ica de los da os, no deja de ene in e és en o os aspec os
como la inclusión de los apéndices con dise aciones inaugu ales, olle os y
o os documen os que e elan su pacien e labo de ecopilación en las exce-
len es biblio ecas y a chi os ingleses; muchos de ellos de dí icil localización
po a a se de ejempla es únicos o a os que no habían sido ci ados an e-
io men e.
En una ó bi a o almen e dis in a se si úa el
E slinge de Pddia ischen Li e-
a u
de Ka l Sudho . G an his o iado , en e su ingen e a ea de in es iga-
ción documen al es a p ecisamen e la edición acsímil de es incunables
pedia icos, los de Paolo Bagella do, Ba olomé Me linge y Co nelio Roe-
lans, Sudho no se limi a a ep oduci los ex os, sino que ealiza una edi-
ción c í ica de los mismos da ando los agmen os y au o es e indicando,
po ejemplo, que el lib o de Roelans es undamen almen e la ecopilación
de una
P ac ica pue o um
de au o medie al desconocido basada en uen es
g iegas y a abes. Asimismo llamó la a ención sob e el hecho de que Sebas-
ian Os e iche en 1540 y Nicolas Fon eyn en 1640, la e undie an y anadie-
an comen a ies o iginales, con lo que demos ó lo du ade o de su
in luencia. Como se e un ace camien o iel a los p incipios me odológicos
de la his o iog a ía posi i is a; un g an igo en los plan eamien os aunque
con un alejamien o o al del mundo de la medicina mundial, sin ningún
a isbo «u ili a is a».
T as la úl ima gue a, se obse a un c ecimien o mode ado de la his o-
iog a ía pedia ica con es udios monog a icos ela i os a igu as impo an-
es, a ins i uciones hospi ala ias o bené icas, a asociaciones p o esionales o a
la pedia ia de un país de e minado. No obs an e, los ace camien os en
gene al no han di e ido de las dis in as líneas an es esbozadas. En es ex os
pod íamos pe sonaliza las o ien aciones ac uales: La
His o y o Pedia ics,
de
Ab y Ga ison (1965) ampliación de la que el p opio Ga ison ealizó en
1923; es a o denada c onológicamen e y anade desc ipciones de los p inci-
pales descub imien os, las di e en es escuelas y el a ance de los conocimien-
os en las di e sas a eas, con una especial ele ancia del mundo
no eame icano. Las o as dos pe enecen al a ea ge manica: la p ime a de
ellas, ealizada po A. Peipe , en 1951, es una his o ia de la pedia ia o de-
nada no c onológicamen e sino de o ma sis ema ica a a és de g andes
372
ROSA BALLESTER
capí ulos (alimen ación, en e medades in ecciosas, higiene, e c.); puede
deci se que es la mas comple a que exis e hoy día desde el pun o de is a de
la his o ia de las ideas.
En e ce luga , hay que hace e e encia al p og ama de Edua d Seidle ,
pa cialmen e ealizado po él mismo y algunos de sus discípulos. Dicho
p og ama es a ya con enido en la comunicación p esen ada al XXIII Con-
g eso In e nacional de His o ia de la Medicina celeb ado en Lond es en
1972: «.X z e und kinde: mo i en de neue en Paclia ie»; aunque unos a ios
an es ya había iniciado el ema en un a ículo publicado en 1966 y al que
i uló «Dans Kind im Wandel Wissenscha liche ». Seidle pe enece al g upo
de his o iado es de la medicina cie amen e in luidos po la igu a de Hen y
Sige is , decisi a, como es bien sabido, en la his o iog a ía médica 'de es e
siglo: la supe ación de la me a composición ac ual posi i is a po una
au én ica comp ensión de su sen ido úl imo, jun o a la ape u a del his o ia-
do a los aspec os sociales de la medicina. En di e sos a ículos publicados
po es e au o en e is as especializadas se ocupó de las ca ac e ís icas de la
medicina bajomedie al en Pa ís y abo dó asimismo el iejo ema de Sudho
sob e el signi icado de la
P ac ica pue o um
en la e olución de los conocimien-
os pedia icos. Sin emba go, quiza lo que e is e mayo in e és desde el
angulo que nos in e esa es el hecho de habe sido el p ime o en sub aya
una necesidad:
«un anàlisis his ó ico que quie a aba ca en su pun o de pa ida odos los
posibles aspec os pa ciales de la a ención médica hacia el no debe à
ene sólo en cuen a la pu a c onología de los hechos. Jun o a ella, hab ã
de conside a , la gene al ac i ud an e la in ancia y el modo de en ende lo
que és a es».
Pa a pode ealiza es e
deside a um,
la ealidad del ni io exige la isión
conjun a de los p oblemas que en el cu so de la his o ia se han epa ido la
Pedia ía, la Psicología y la Psiquia ía in an iles; así como la Pedagogía y las
Ciencias de la Conduc a, en una in es igación in eg ado a de es as ealida-
des. Desde su si uación como p o eso de His o ia de la Medicina en F i-
bu go ha di igido di e sos abajos o ien ados en su mayo ía hacia el
analisis his ó ico de la psiquia ía in an il en el a ea ancesa y suizo-
alemana.
Po lo demas, la e e encia a uen es espa iolas en odas las ob as ci adas
con an e io idad es escasísima y limi ada, en gene al, a au o es de la alla de
Me cado y Lobe a de A ila. S ill llega a deci incluso que: «Spain had con i-
bued e y li le o he li e a u e o pedia ics».
Tendencias de la his o iog a ia pedià ica espailola
373
2.
LA HISTORIOGRAFÍA PEDIÀTRICA EN ESPAI
n
TA
P escindiendo de los an eceden es p oceden es de los e udi os ilus ados
—po ejemplo Nicolas An onio se ocupa de a ias igu a
imp
o an es en el
campo que nos ocupa— y de los a adis as de monog a ías
s
ob e medicina
in an il y expósi os que incluyen amplias e e encias his ó icas (po ejemplo
Luis B oche o (1626), F ay Tomas Mon al o (1700), A e a (1802) o He as y
Pandu o en su
His o ia de la ida del nomb e
(1789)); el pun o de pa ida obli-
gado son las ob as de An onio He nandez Mo ejón (1773-1836)
y
Anas asio
Chinchilla (1801-1867). Es as ob as, como ha sido pues o de elie e an as
eces, ienen la ca ac e ís ica común de se epe o ios
biobibli
og a icos mas
p opios en ealidad de la his o iog a ia ilus ada y en cuan o a la ecogida
sis ema ica de ma e iales p opios y ajenos es asun o demasiado conocido
pa a ol e sob e él. En ambas encon amos amplias e e encias in o ma i-
as, mas o menos igu osas, de los au o es espanoles que
u
ie on alguna
ele ancia en la medicina in an il y sin Buda con inúan siendo de indispen-
sable manejo pa a el his o iado .
Al ma gen de o o ipo de conside aciones, Mo ejón y
Ch
inchilla an a
inicia , en la pa cela a la que nos es amos e i iendo, las p ime as con o e -
sias que pueden muy bien encuad a se en lo que se ha enido a llama «la
polémica de la ciencia espa iola», que en es e caso iene como núcleo unda-
men al de e e encia las ob as de los siglos XVI y XVII. De es a o ma,
cuando He nandez Mo ejón se ocupa de Juan de Villa eal y su ob a dice:
«Mue eme a ello [el da la a conoce ] la glo ia de nues a li e a u a, an
poco conocida co o injus amen e desp eciada po los
ex
anje os, siem-
p e dispues os a publica nues as al as y a a ez a hace nos la jus icia a
que po mas de un í ulo somos ac eedo es. La lige eza con que hablan de
nues os conocimien os cien í icos, la igno ancia con que
d
eciden sob e el
o igen de algunos descub imien os que nos pe enecen, el a an incesan e
de hace se supe io es siemp e..., les ha hecho incu i en
e
o es impe do-
i
nables que a noso os nos oca acla a y des anece ».
Pos e io men e, aplica es as ideas a demos a
I
ii
«la exac i ud, p ecisión, mé odo y cla idad con que los médicos espailoles
obse a on es as anginas p ime o que algunos, y desde e
n onces po an o-
i
nomasia se les denominó
el ga o illo de los espa ioles...
con ello se asegu a on
I
un luga muy dis inguido en los anales de la his o ia de la
ci
encia... cuando
los esc i o es le lean, deja an de celeb a al inglés Home cuando Villa eal
11,
le a eba ó la glo ia cien o cincuen a y sie e asos an es»
La igu a de Villa eal, po cie o, ue des acada en es e sen ido, unos
a ios ma s a de, po Iglesias Díaz.
374
ROSA BALLESTER
La ob a de Chinchilla es mucho menos mesu ada que la de He nandez
Mo ejón y en su a an apologé ico cuando esc ibe, po ejemplo, sob e
Da.mian Ca bó y comen a su escasa o iginalidad llega a deci : «los a a-
mien os que o ece es an acomodado a las ideas de Hipóc a es, Galeno o
A icena»; se ap esu a a a iadi que « odo ello no dismunuye el mé i o de
Ca bón po qúe de 'es e e o pa icipa on sin duda los p incipales médicos
de Eu opa». Alejado del dis anciamien o his ó ico y el analisis c i ico, se
adhie e o se en en a con de e minada igu a del pasado. Cuando se e ie e
al lib o de Jaime Bonells:
P ejuicios que ocasionan al Géne o Humano y al Es ado
las mad es que ehusan c ia a sus hijos»
(1 7 8 6) dice:
«la
elocuencia, la ene gía del lenguaje y las muchas obse aciones dan a
es a ob i a un alo ines imable. Ella debe ía cons i ui una de las p incipa-
les a as que había de en ega el esposo a su esposa el día del ma imonio
con la obligación de lee la muchas eces. A buen segu o que ni hab ía
mad es desna u alizadas ni an os p o eso es necios y adulado es que sin
undamen o asien en a las suges iones de aquellas».
El in e és que los au o es a iba ci ados mos a on po de e minadas
igu as espa iolas que habían apo ado conocimien os impo an es sob e
medicina in an il pesó sin duda en el ipo de abajos his ó icos ealizados
du an e el siglo XIX y g an pa e del XX. Es os es udios ienen la ca ac e ís-
ica de se ob as de pedia es, ci cuns ancia lógica si enemos en cuen a que
la his o iog a ia espa iola a dó en inco po a se a las co ien es eu opeas
que an es hemos delineado. En gene al, el ni el de es os abajos es muy
bajo; las escasas, aunque dignísimas igu as, que pudie on se cla es en el
desa ollo de la his o ia de la medicina espa iola (Pese y Vidal, Rod igo Pe -
egas, Comenge), no se ocupa on di ec amen e de es a a ea.
Analizando los es udios exis en es, pueden dis ingui se dos e apas: la
p ime a, coinciden e en líneas gene ales con lo que acabamos de comen a ,
u o su pun o culminan e en lo que a can idad de publicaciones se e ie e,
eh eNuinquenio an e io a la Gue a Ci il, siendo su igu a mas ep esen a-
i a And és Ma ínez Va gas. La segunda e apa, se inicia en la década de los
sesen a en o no al Ins i u o de His o ia de la Medicina de Salamanca.
El ema de la di e ia es e òmado po Pablo Villanue a cuando adujo
la
His o ia de la Medicina
de Renoua d en 1871, a iadiéndole g an can idad de
ano aciones p opias. Exal ando al maximo a Ruizes de Fon echa, Pé ez de
He e a, Pé ez Cascales, Juan de Villa eal y So o dice que
«ello cons i uye una de las conquis as mas digna de ap ecio de la medicina
admi ado es pues nues os médicos de las doc inas de Cos y
de Alejand ía, se pusie on a comen a los esc i os de sus je es (Hipóc a es y
Galeno) y modi ica las en odo aquello que no es aba con o me con las
Tendencias de la his o iog a ia pedià ica espa iola
375
nue as obse aciones. Sin es a i mes bases de la ciencia, poco o nada
hubie an a iadido a lo dicho po aquellos g andes médicos y aho a nos
encon a íamos a la misma al u a de adelan os que en la An ig-üedad».
F en e a es a «pa ió ica» isión que, como e emos, a a con inua
eniendo pa ida ios acé imos, apa ecen o a se ie de igu as que mues an
una ac i ud mucho mas pesimis a. Voy a pe soni ica la en la igu a de un
g an espa iol, F ancisco C iado y Aguila . En el discu so de inaugu ación
del cu so 1908-1909 en la Uni e sidad de Mad id que o ula «Algunas e le-
xiones sob e medicina sociológica» e i iéndose a la pedia ía comen a:
«Las
en usias icas alabanzas de nues as glo ias que en lon ananza se des a-
can como ealidad, aunque p e é i a, al amen e consolado a, no esuel en
las es echeces de la ida nacional»
ya que
«los males que nos aquejan hallanse p o undamen e a aigados en nues a
his o ia, plagada de de iciencias que aún pe sis en y cuya ex inción ni se
islumb a. En elación con la ciencia hay una al a de pa alelismo en e el
cul i o in ensi o de la eo ía y el cul i o menos asiduo de la p ac ica..., y
ademas, ampulosidad en el es ilo, exhube ancia en la exp esión, cul o
excesi o a la palab a, ca ac e ís ico de un in elec ualismo decaden e. La
única salida es la educación: el ni io es el ge men de la egene ación de la
u u a Espa sa».
C iado, no obs an e, ampoco ealiza ningún es ue zo po acla a la ea-
lidad his ó ica que ap io ís icamen e juzga de o ma nega i a.
La igu a mas impo an e de es a p ime a e apa ue, sin duda, And és
Ma ínez Va gas (1861-1948), igu a en la que puede pe sonaliza se la ins i-
ucionalización de la especialidad pedià ica en Espa sa. La mayo pa e de
su ac i idad p o esional se desa olló en G anada y Ba celona como ca ed a-
ico de pedia ía, siendo ademas, una pe sona con g andes inquie udes y
sensibilidad social. Pe o nos in e esa aquí únicamen e su ac i idad
his o iog à ica.
Ma ínez Va gas conocía el mundo de la his o ia de la medicina cen-
oeu opea a a és de sus nume osos con ac os con el ambien e aleman y
su pe enencia a di e sas asociaciones eu opeas de higiene y pedia ía. A.
pa i del p ólogo que esc ibe a la aducción espa iola po Mon ane de la
Poza del capí ulo his ó ico de B üning en el
Handbuch de Kinde heilkunde
di i-
gido po M. P aundle y A. Schlossmann (1910-1912), se inició su in e és
po la his o ia, que a a o ien a en el sen ido de ei indica los au o es
espa ioles ausen es en la bibliog a ia his ó ico-pedià ica cinculan e en
Eu opa. Con él esu ge, una ez mas, la polémica iniciada po Mo ejón y