La mujer como profesional de la medicina en la España contemporánea : el caso de Andalucía (1898-1981)
Abstract
Ortiz Gómez, Teresa
Full text
La mujer como profesional de la medicina en la Esparsa contemporklea: el caso de Andalucía, 1 8 981 98 1 TERESA ORTIZ GÓMEZ * La pretensión de este trabajo, en la linea del «decalogo no utópico para la renovación de la ciencia» propuesto por María Angeles DURAN (1982) (1), es introducir la consideración de las mujeres como grupo social dentro del discurso histórico-médico espariol. Contribuimos a ello con el estudio de la mujer profesional de la medicina en Andalucía en los últimos cien arios (2). Como es bien sabido, las mujeres siempre han estado vinculadas a tareas sanadoras aunque en la mayoría de casos según unos patrones de no profe- (1) El decãl.ogo forma parte del primer capítulo (pp. 7-34) del libro Liberación y utopia. Madrid, ed. Akal, (1982) a, que la citada dirige. Acerca del estudio de la mujer como protagonista histórico, véase NASH, M. (1984). Nuevas dimensiones en la historia de la mujer. En: NASH, M. (dir.) Presencia y protagonismo. Aspectos de la Historia de la mujer. Barcelona, Ed. del Serbal, pp. 9-50 y KELLY, J. (1984) The Social Relation of the sexes. Methodological Implications of Women's History Women, history and theory, Chicago, University of Chicago Press, 1-18. (2) Los trabajos sobre las profesionales de la medicina en Esparsa son notablemente escasos. En el completo repertorio bibliografico Women in Medicine, de CHAFF et al. (1977) se recogen 4.087 referencias de otros tantos trabajos —libros o artículos— publicados desde el s. XVIII sobre el tema. En ocho de ellos, todos artículos de revista aparecidos entre 1905 y 1975, se hace alguna referencia a la situación cuantitativa o cualitativa de las médicas espariolas en los siglos XIX y XX. En tres casos se trata de trabajos sobre médicas en diversos países, entre ellos el nuestro, en diversos momentos de la presente centuria, mientras otros tinto se centran específicamente en Esparsa. Los tres mas antiguos vieron la luz en revistas extranjeras y su extensión respectiva no sobrepasa las dos p4inas; aunque no hemos tenido acceso a ellos, a través de sus resúmenes recogidos en el mismo repertorio, sabemos que se refieren a finales del XIX y principios del X.X. Los dos mas recientes se publicaron en 1969, en la revista Asclepio, su autora es ÁLVAREZ RICART, C., y tratan sobre las primeras licenciadas en Medicina a finales del s. XIXy las opiniones de los médicos referentes a la inclusión de mujeres en los estudios y en la profesión. * Departamento de Anatomía Patológica e Historia de la Ciencia. Universidad de Granada. DYNAMIS Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque Historiam Illustrandam. Vol. 5-6, 1985-86, pp. 343-366. ISSN: 0211-9536
344 TERESA ORTIZ GÓMEZ sionalización. Cuando los estudios de Medicina se institucionalizan en el s. XIII, las universidades comenzaron a dictar normal prohibiendo el acceso de mujeres a esta formación. Esta situación se mantuvo durante casi seis siglos con puntuales excepciones, la mayoría producidas en las areas germana e italiana en el s. XVIII (parece que la primera mujer titulada en Medicina fue Dorotea Leporin Erxleben, alemana, que estudió gracias a un permiso real y practicó su profesión con éxito) (3). En el siglo XIX la incorporación empezó a ser màs generalizada; a pesar de que en todos los países hubo licenciadas practicando su profesión, en esta centuria fueron inglesas (Elizabeth Blackwell, Elizabeth Barret Anderson, Sophia Jex-Blake principalmente) las que màs trabajaron para conseguir la igualdad de oportunidades en el acceso a la medicina. Para ello utilizaron como plataforma de lanzamiento una sociedad nueva, como la norteamericana, donde tanto el nivel de permisividad social como el estado de los estudios médicos contribuyeron al éxito de su empresa. En España la incorporación se produjo en las dos últimas décadas del s. XIX. Las médicas entraban a formar parte de una profesión fuertemente potenciada social y científicamente tras la unificación de estudios médicoLos artículos de esta autora eran un adelanto de la investigación que culminaría dos arios después en forma de tesis de doctorado, con el título La mujer como profesional de la Medicina (Universidad de Valencia, julio de 1971). Este es, por su parte, el único trabajo sobre el tema que recoge DURAN HERAS, M. a A. (1982)b en La investigación sobre la mujer en la Universidad espafiola contempordnea (Madrid, Ministerio de Cultura, 159 pp.). Se incluyen allí cerca de 600 tesis, tesinas y otros trabajos de investigación sobre la mujer realizados en las Universidades Complutense de Madrid, Autónoma de Madrid, Granada, Sevilla y Valencia. La reciente bibliografia de CAPEL, R.; IGLESIAS DE USSEL (1984) Mujer espailola y sociedad (1900-1984) (Madrid, Ministerio Cultura, 391 pp.) incluye tan sólo tres trabajos sobre el tema que nos ocupa, dos de ellos estudios puntuales sobre una cirujana del siglo XV y dos parteras del XVIII. La búsqueda sistemkica que hemos Ilevado a cabo en índices bibliogrficos médicos e historicomédicos no han ariadido nuevos hallazgos relevantes salvo una serie de entrevistar a médicas que aparecieron en 1966 en la revista Tribuna Médica, firmadas por la escritora Carmen Laforet. En los últimos arios los estudios de Historia de la Mujer, han modificado el panorama general en cuanto a la atención prestada a la mujer como protagonista histórico. En el caso de la profesión Médica, se limita al capítulo que BERNIS, C. y CAMARA, C., dedican a la mujer y la medicina en Liberación y utopia (DURAN HERAS (1982)a op. cit.) y algunas Oginas (123-127) pertenecientes al libro de MIGUEL, J. de (1979) El mito de la Inmaculada Concepción, Barcelona Anagrama, 158 pp. (3) Según se desprende de la bibliografia que incluyen CHAFF et al. (1977). Women in Medicine. A bibliography of the literature on women physicians. London, Scarecrow Press, en las pp. 1-37.
La mujer como profesional de la medicina... 345 quirúrgicos; una profesión que estaba viviendo el proceso de especialización y afianndose en las vías del asociacionismo. En tal marco profesional las médicas desemperiaban en Esparsa un puesto numéricamente insignificante aunque socialliaente muy subrayado. Esto último se manifestaba en la polémica sobre su aptitud o no para estudiar o ejercer medicina (4). En lo relativo a número, nuestro país tenía menos mujeres en medicina que otros vecinos como Francia e Italia e iba muy a la zaga de Estados Unidos, Rusia o Inglaterra (5). Las causas del retraso habían de estar estrechamente relacionadas con la consideración social de la mujer vigente en nuestro país, reflejada en el papel sexista desemperiado por la ciencia, el sistema educativo y la Iglesia Católica, tres grandes pilares de nuestra sociedad. Diversas teorías y experimentos científicos que tuvieron un profundo sesgo ideológico explican la percepción que científicos, médicos y sociedad en general tenían del hecho femenino y qu@, de forma màs o menos evidente, se ha mantenido hasta fechas recientes (6). Así, por ejemplo, las caracterizaciones cerebrales que diferencian a los humanos, y a los de distinto sexo en particular, estudiadas por Broca (1862) (7) encontraron un profundo eco en la opinión espariola hasta principios de siglo. Los estudios de la morfología y fisiología de la sangre no estuvieron faltos de una interpretación peyorativa para las mujeres, lo mismo que la concepción generalizada entre médicos, biólogos y psicólogos de que el órgano directriz de la personalidad femenina era el útero, en tanto que el cerebro lo era en el sexo opuesto. La teoría de la «individuación-génesis» de Spencer (1864) tuvo una notable influencia en la oposición a que la mujer recibiera formación durante la pubertad y adolescencia en igualdad al varón, y la teoría de la bisexualidad de Weininger (1903) encontró en Gregorio Marañón (1887- (4) Véase al respecto: ÁLVAREZ RICART, M. C. (1969)a. Algunas opiniones sobre el estudio de la medicina por la mujer durante el siglo XIX en Esparsa. Asclepio, 21 (1969)b, 4954. (5) CRÓNICA. Las doctoras (1898). El siglo Médico, 51, 48 y 439. (6) Seguimos para justificarlo el hilo conductor del trabajo de Geraldine SCANLON (1976). La polémica feminista en Esparsa. Madrid, siglo XXI (2. a ed., Akal, 1986), pp. 161-194, con la introducción en el discurso de otras referencias que iremos sefialando. Al respecto pue-' den verse también los trabajos referidos a la sociedad norteamericana del s. XIX de SMITH-ROSENBERG, C.; ROSEMBERG, C. (1984) El animal hembra: puntos de vista médicos y biológicos sobre la mujer y su función en la América del s. XIX. En: Nash, M. (dir.) op. cit. o EHRENREICH, J.; ENGLISH, D. (1973) Complaints and disorders of sickness. The sexual politics of sickness. London, Writers and readers publishing cooperative, 95 pp. (7) Véase GOULD, S. J. (1984). La falsa medida del hombre. Barcelona, Antoni Bosch ed., pp. 95-100.
346 TERESA ORTIZ GÓMEZ 1960), eminente maestro de generaciones médicas posteriores, un gran defensor (8). Los planteamientos de la jerarquía edesiastica, de peso en un país eminentemente católico, enfatizaron el lugar de la mujer como sustentadora del hogar familiar (9). Así, el trabajo sólo se entendería por necesidades de caràcter económico, lo que indirectamente justificaba el de las mujeres de clase obrera dedicadas a trabajos no cualificados y excluía el de tipo intelectual, al que tendrían acceso las clases medias, con menor imperativo económico. Ademas, la idea de moralidad al uso, en clara concordancia con las ideas católicas, apoyaba la opción de no acceso de la mujer a la medicina en defensa del pudor. El sistema educativo, por fin, potenció que las mujeres recibieran formación claramente distinta a la de los varones. A nivel de enserianza superior nada mas ilustrativo que el requisito vigente para las mujeres entre 1888 y 1910, de solicitar un permiso especial para poder matricularse en la Universidad (10). En los primeros treinta arios de este siglo la presencia de mujeres dentro del colectivo profesional, espariol o andaluz, fue también bastante reducida. Lo veremos a continuación, para abordar después el estudio del período 1930-1981 atendiendo a la evolución numérica, distribución intraprovincial, grado de especialización y especialidades ejercidas por las médicas andaluzas. La comparación con las conductas profesionales de sus comparieros varones y con la situación en otros marcos geograficos seran constantes, dentro de lo que la literatura que hemos manejado permite. Nuestras fuentes proceden fundamentalmente de los Colegios de Médicos de las provincial andaluzas. De sus Listas de Colegiados, Libros de Actas, Libros de registro y Fichas o Expedientes, hemos obtenido la base de datos que utilizamos. La opinión de los médicos, vertida en la prensa médica del período, desde El Siglo Médico y El Pabellón Médico pasando por La Correspondencia Médica y La Medicina Ibera hasta la actual Tribuna Médica, ademas de las (8) HOFMANN, • C. (1984). Skimme und Konstitution im Werk Gregorio Maraflons. Medizin historisches Journal, 19, 259-266. (9) CAPEZZUOLI, L.; CAPPABIANCA, G. (1973). Historia de la emancipación femenina. Madrid, Castellote, pp. 126-146. (10) Sobre la educación de la mujer a principios de este siglo es basico el libro de CAPEL, R. (1982). El trabajo y la educación de la mujer en España (1900-1930). Madrid, Ministerio de Cultura, 608 pp. Para el período de postguerra es de interés PASTOR, M. I. (1984). La educación femenina en la postguerra (1939-45). El caso de Mallorca. Madrid, Instituto de la mujer, 174 pp.
La mujer como profesional de la medicina... 347 revistas de las organizaciones médicas provinciales, han servido de complemento y contrapunto a los datos. LOS COMIENZOS DE LA ANDADURA PROFESIONAL DE LAS MÉDICAS ANDALUZAS EN LAS TRES PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO Entre 1898 y 1922 no se inscribió ninguna mujer en los Colegios de Médicos de Andalucía, como tampoco acabó sus estudios ninguna mujer en las Facultades de Medicina andaluzas (11). Ambos datos nos hacen pensar que no existían médicas ejerciendo su profesión en nuestra comunidad. Si no lo afirmamos categóricamente es porque no podemos descartar la posibilidad de que alguna, procedente de otra universidad, ejerciera su profesión en esas fechas fuera del control colegial, lo cual podría ser, teniendo en cuenta que, entre 1902 y 1916, la pertenencia de los médicos a los Colegios profesionales tuvo caràcter voluntario. Se trataría, en todo caso, de una posibilidad remota, dado el escaso número de mujeres que estudiaron y ejercieron la Medicina en los arios finales del siglo XIX y principios del XX en nuestro país. En Esparsa la primera médica titulada debió ser Helena Masseras, quien acabó en 1879 los estudios cursados en la Facultad de Medicina de Barcelona; con posterioridad alcanzaría sin embargo menos renombre que sus comparieras de Facultad Dolores Aleu Riera y Martina Castells, licenciadas respectivarnente en 1880 y 1881. Castells fue, ademas, la primera espariola doctora en medicina (12). En los arios inmediatos siguientes un puriado de mujeres concluyeron su formación en las Facultades de Medicina. Así, en la de Madrid en 1885, Adoración García Aranda (13), y en 1886, varias mas en las Facultades de Barcelona (Dolores Lleonart y Casanovas), Valladolid (Luisa Dominga) y Valentia (Concepción Aleixandre y Manuela Solís) (14). De estas dos últimas sabemos que se dedicaron a la Ginecología; Aleixandre fue especialista de (11) Comunicación personal de Esther ROSADO CAMACHO. (12) ALVAREZ RICART, M. C. (1969)b. La mujer en la medicina espariola del s. XIX: Las primeras mujeres que obtuvieron el título de médico. Asclepio, 21, 43-48; CORBELLA: J.; DOMENEZ, E. (1970). Una questió de prioritat: Helena Masseras, Dolors Aleu, Martina Castells. I Congrés Internacional de la Medicina Catalana. Llibre de Actes. BarcelonaMontpellier, vol. 1, pp. 139-142. (13) CAMPO ALANGE, M. (1963). La Mujer en España - 100 a fios de su historia. Madrid, Aguilar, p. 166. (14) ALVAREZ RICART, M. C. (1969) a, op. cit. (n. 4), p. 46 y CAMPO ALANGE, M. (1963), op. cit. (n. 13), p. 166.
348 TERESA ORTIZ GÓMEZ renombre que publicó con regularidad en la prensa médica espariola y fue médica del Hospital de la Princesa de Madrid. Manuela Solis hizo estudios de postgraduado en París y a su regreso se dedicó asimismo a la Ginecología (15); ambas fueron miembros de la Sociedad Ginecológica espariola, y Aleixandre la primera mujer que fue admitida (16). A finales de esta década debió acabar sus estudios en Valladolid la que seria primera oftalmóloga espariola, Trinidad Arroyo, que arios después fue jefa clínica del Asilo de Santa Lucía y del Instituto Rubio (17). No conocemos de la existencia de nuevas licenciadas hasta 1896, fecha en la que, según CAMPO ALANGE (1963) finalizó sus estudios la primera andaluza, Antonia Monreal y Andrés. La presencia de estudiantes de sexo femenino en las aulas universitarias no se limitaba a las Facultades de Medicina, aunque ellas recogían, en 1909, el 57% del total (18). Las opiniones de médicos e intelectuales en general estaban divididas acerca de la conveniencia o no de que se dedicaran a esta profesión, siendo mayoría las contrarias (19), lo que bien pudo determinar la medida tomada en 1888 y vigente hasta 1910, según la cual aquellas que deseasen matricularse precisaban de permiso académico especial para hacerlo (20), requisito que no afectaba a sus comparieros varones. Al comenzar el siglo no sabemos cuantas ejercían, pero probablemente no superaran una docena. Tampoco sabemos si mas mujeres estudiaron en otras Facultades de Medicina espariolas, aunque en las de Andalucía siguió sin haberlas —con la excepción antes serralada— hasta que en Granada se matriculó, en 1912, Eudoxia Píriz. La tardanza de incorporación a las aulas de las andaluzas nos hace pensar tanto en una diferente tolerancia social tomo en un problema de falta de tradición educativa. En 1900, por ejemp1o, las tasas mas elevadas de mujeres estudiantes en niveles medios se daban en Madrid, Barcelona, Valladolid, Alava, Cadiz y Salamanca; en 1930, en Madrid, Barcelona, Valentia, Coruria y Valladolid, y parece cohe- (15) CANALS, D. (1951). Manuela Solis, M. D.: The first woman doctor of Spain. Jourrtal of the American Medical Women's Ass., 6/2. Citado por CHAFF et al. (1977), op. cit. (n. 3). (16) Previamente le había sido negado, igual que le ocurriera a Martina Castells, que nunca Ilegó a ser socia. ALVAREZ RICART, M. C. (1969)b, op. cit., (n. 12) p. 47 y ss. (17) CALATRAVE510 (1902). Médicos ilustres. Doctora Trinidad Arroyo de Marquez. La Correspondencia Médica, 37, 301-302. (18) CAPEL MARTÍNEZ, R. (1982). op. cit. (n. 10), p. 472, a partir de Anuarios Estadtsticos de Esparta del INE (1912). (19) ALVAREZ RICART, M. C. (1969)a. op. cit. (n. 4). (20) DURAN, M. A. (1982), op. cit. (n. 1), p. 23.
La mujer como profesional de la medicina... 349 rente pensar que el salto a la Universidad ocurriese con mas facifidad donde mas nutrida fuese la concurrencia femenina a los estudios previos (21). La presión social exigía mayor capacidad y disposición intelectual en las mujeres que se atrevían a dar ese paro, como resaltaba Margarita NELKEN en 1922, «...una muchacha que hoy se decide a emprender estudios tan serios y tan `fuera de lo acostumbrado' como lo son los de cualquier carrera salvo la del magisterio, ha de hacerlo... impulsada por un deseo muy vehemente de elevarse espiritualmente. Por lo tanto, mientras entre los estudiantes cabe de todo, aplicados e indolentes, entre nuestras estudiantas no caben hoy día mas que aplicadas, muy aplicadas; de aquí que pueda verse con qué brillantez cursan sus aridos y penosos estudios» (22). En fin, pocas facilidades para las mujeres, lo que nos afianza en nuestra convicción de que, en tales condiciones, raro es que hubiera ejercido alguna médica en Andalucía con anterioridad a 1923. En muchos casos la singular disposición intelectual que cita NELKEN, iba acompariada de una clara conciencia de poseerla, de modo que los esfuerzos de las estudiantes y profesionales en general, no se agotaban en su dedicación a los estudios. FAGOAGA (1985) da cuenta de las asociaciones feministas que fueron creandose en España en los arios 10 y 20 de este siglo, una de las cuales fue liderada por la doctora Elisa Soriano. Se trataba de Juventud Universitaria Feminista, creada en 1920 en Madrid, donde tuvo su principal radicación. Contó con grupos de apoyo en otras provincias espariolas como Granada, donde Eudoxia Píriz fue una de sus simpatizantes (23). Fue esta mujer, Eudoxia Píriz, la primera médica del siglo en Andalucía; nacida en Salamanca en 1893, comenzó sus estudios en la Facultad de Granada en 1912, donde fue la primera mujer que pisó sus aulas como alum- (21) CAPEL MARTÍNEZ, R. (1982), p. 417, op. cit. (n. 10). En este sentido Cadiz sería una excepción a la luz de los datos de que disponemos que indican la ausencia de mujeres estudiantes de medicina hasta 1916, y de médicas hasta 1941. (22) NELKEN, M. (1922). La condición social de la mujer en Espaiia. Barcelona, Minerva (Reprint: 1975), p. 54. (23) La presidencia de honor de la asociación recaía en otra médica, Concepción Aleixandre, una de las pioneras espatioias como hemos visto con anterioridad. La promotora granadina fue Milagro Almenara, estudiante de Farmacia y contacto de Elisa Soriano. FAGOAGA, C. (1985). La voz y el voto de las mujeres. El sufragismo en España, 1877-1931. Barcelona, Icaria, pp. 143-152.
350 TERESA ORTIZ GÓMEZ na (24), se licenció en 1920 y se inscribió en el Colegio profesional de esta provincia en 1923 (25). Leonor Gaona Constante, madrilefia, fue la segúnda estudiante en Andalucía y en Granada, acabó la carrera un ano después que Eudoxia, y también esperó tres anos para matricularse en el Colegio (26). Tas primeras médicas colegiadas en Sevilla, Maga y Huelva lo fueron en los anos 1925, 1928 y 1929, respectivamente. (Tabla 1) Almería fue la última provincia en registrar el evento, en 1943. En los anos treinta se colegiaron sendas médicas en Córdoba y Jaén, mientras que la primera médica de según fuentes colegiales, empezó a ejercer en 1941, fecha algo tardía para esta provincia en cuya Facultad de Medicina había mujeres cursando estudios desde el ano 1916. La medicina fue, en la primera decena del siglo, una carrera de elección prioritaria entre las estudiantes de grado superior. En el atio 1909 las de medicina constituían màs del 50% del total de mujeres que cursaban estudios universitarios, aunque esta proporción disminuyó r4idamente hasta los anos cincuenta, para ascender de nuevo a partir de entonces (Tabla 2). En la caída de los primeros treinta anos, CAPEL (1982), p. 472, encuentra una causa en las pocas opciones profesionales que tenían las médicas: «Las perspectivas de trabajo tanto público como privado eran escasas y las de especialización, bastante limitadas». En efecto, sabemos de los problemas que tenían los médicos rurales para cobrar los sueldos que tenían contratados con los ayuntamientos, (10 que no hacía muy atractivos estos puestos a los nuevos licenciados) así como de la «plétora médica» que en ambientes profesionales se consideró que existía a lo largo del siglo pero fundamentalmente en el segundo decenio (27). Precisamente algún autor consideraba (24) ROSADO CAMACHO, E. (1982). Estudio histórico de los estudiantes de la Facultad de Medicina de Granada. 1842-1955. Granada, Tesis de Licenciatura (Mecanografiado), pp. 125. En adelante lo referente a estudiantes andaluzas proviene de esta autora. (25) Según consta en su ficha de colegiada de C. M. Granada, en Registro de personal... y en Libro de Actas de Junta de Gobierno (1906-1925), p. 242 de la misma institución. (26) El ingreso se produjo en 1924 (Libro de Actas de Junta de Gobierno (1906-1925) f. 277), pero causó baja a finales del mismo ano (Registro de personal... (1917). Reingresó en 1942 permaneciendo hasta 1946 fecha en que realizó traslado a las Islas Canarias. (Fichero de Colegiados). (27) Acerca de estos dos aspectos tratamos en nuestra memoria de doctorado. (Médicos en Andalucía, 1898-1981. Cuantificación, distribucio'n, especialismo y participación profesional de la mujer. Granada, Secretariado de . Publicaciones-Microfilm, pp. 656-666).
La mujer como profesional de la medicina... 351 que la incorporación de la mujer a la medicina, «el peligro feminista» que él llamaba, venía a empeorar la situaciónexistente (28). Tanto las dificultades profesionales, como las económicas y sociales en general habían podido favorecer la derivación de estudiantes hacia las escuelas de enfermeras laic-as que a partir de 1896, con la fundación de la de Santa Isabel de Hungría por Federico Rubio y Gali, empezaron a crecer en nuestro país (29). La pertenencia de la mujer a la profesión médica, tan polémica desde finales del s. XVIII en todo occidente, no fue cuestionada sin embargo en el terreno de la enfermería. No debió ser ajeno a ello su consideración como profesión fundamentalmente femenina y explícitamente subordinada a la del médico o cirujano, según el espíritu que le imprimió su rris destacada impulsora en Europa, Florence Nightingale (30). A este respecto se ha sefialado la concomitancia de la disminución de médicas en Estados Unidos a finales del s. XIX y el incremento del número de enfermeras y escuelas para su formación (31). En nuestro país, las futuras médicas no contaron con la opinión unanimemente favorable de los médicos acerca de su elección profesional, no sólo en el siglo pasado sino hasta fechas muy recientes. Jesús de MIGUEL (1979) ha puesto de manifiesto el contenido sexista de los principales libros de texto de Ginecología y Psiquiatría editados entre 1920 y 1970 (32). Tal ideología, en cierta medida reflejo de la que era común entre la sociedad, (28) ÁLVAREZ SIERRA, J. (1924). E1 feminismo en medicina. La Medicina Ibera, 19 abril, pp. 297-299. (29) DOMÍNGUEZ-ALCÓN, C. (1986). Los cuidados y la profesión enfermera en Espafia, Madrid, Pir à mide, 113-114; ESEVERRI CHAVERRI, C. (1984). Historia de la enfermería espariola e hispano-americana. Barcelona, Salvat 294-317. CAPEL MARTÍNEZ (1982), op. cit. (n. 10), pp. 455-458, seriala el incremento de alumnado que tiene lugar al final de los arios veinte. (30) BULLOUGH, V.; BULLOUGH, B. (1978), pp. 100-110; 122-125. Las primeras enfermeras en Estados Unidos, formadas en el Women's Medical College que fundara Elizabeth Blackwell en 1862, fueron bastante autónomas e incluso solaparon el trabajo de médicos y cirujanos. Sin embargo la reforma introducida en los arios 70 del siglo pasado, tomaba ya como modelo el inglés y con él el énfasis en la formación moral de la enfermera, en la obediencia y sacrificio rnâs que en su formación intelectual (op. cit., pp. 106-117).. (31) EHRENREICH, B.; ENGLISH, D. (1981). Brujas, comadronas y enfermeras. Historia de las sanadoras. Cuadernos Inacabados (Ed. Lasal), 1, p. 6-37. (32) DE MIGUEL, J. M. (1979), op. cit. (n. 2). Metodología y conclusiones similares, pero sobre libros de texto norteamericanos publicados entre 1943 y 1973, son las de SCULLY, D.; BART, P. (1978). A funny thing happened on the way to the orifice: Women in Gynaecology text books. in: Ehrenreich, J. (ed.) (1978). The cultural crisis of modern medicine, New York, Monthly Review Press, 212-228.
358 TERESA ORTIZ GÓMEZ menudo del material empleado... (que estan) pidiendo dedos femeninos, algo de manos de hada que, como espumoso encaje, toquen sin lastimar...» (54) A partir de los asos veinte las mujeres fueron asociadas a nuevas tareas, como Laboratorios, mientras pasó a ser discutida la asignación sexual de la Tocoginecología. Respecto a la primera, que nosotros llamamos Anàlisis Clínicos, parece que era conforme a las características femeninas por permitir una vida no muy ajetreada. No requeria «...el esfuerzo de levantarse a altas horas de la noche para la asistencia a cualquier enfermo que lo solicite» (55). Por todo lo contrario algunos dejaron de considerar la pràctica de la Obstetricia y Ginecología como adecuada a la mujer. La especialista, adems, «...sentirà flaquear sus fuerzas y reclamar la energía viril, la decisión ràpida, el auxilio sereno del hombre médico» (56). Todavía en 1964, una encuesta realizada entre médicos barceloneses revelaba que el 18,4% de los mismos era partidario de intentar limitar la actividad profesional de la mujer a «especialidades femeninas», a saber, Pediatría y Anàlisis Clínicos (57). El cambio de opinión de médicos —y médicas— respecto a la idoneidad de la Obstetricia como especialidad médica para mujeres, posiblemente tenga unas raíces mas profundas. Las enfermedades de las mujeres habían sido campo de las mismas desde que tenemos noticia —por supuesto sobre la base de un conocimiento no científico— hasta mediar el s. XIX (58). La mayor atención de los médicos a la Tocoginecología fue resultado de todo (54) CALATRAVE&O (1902), op. cit. (n. 17). El hecho de que Trinidad Arroyo, una de las primeras médicas espailolas, se dedicase a la Oftalmología (actividad que practicó junto a su esposo, Dr. Marquez) y gozase de gran prestigio no puede considerarse ajeno a estas opiniones. (55) ALVAREZ-SIERRA (1924), op. cit. (n. 28); DE LA VILLA (1929). Feminismo Médico. La doctora Antonia Martínez Casado. La Medicina Ibera, 23, n. 0 611, LXIX-LXXI. (56) ALVAREZ-SIERRA (1924), op. cit. (n. 28). No pudo evitar aftadir la advertencia que hace el autor, a continuación de juicio tan sexista, recalcando que «el credo feminista nos cuenta entre sus mas devotos prosélitos». (Ibidem). (57) DEL CAMPO URBANO, S. Problemas de la profesión médica espafiola (Informe preliminar). Madrid, Prensa Grafica, p. 21. (58) En la primera mitad del siglo XIX, mas de la mitad de partos eran atendidos por mujeres. Nadie, hombre o mujer que practicara partos podía pertenecer al College of Physicians, independientemente de la formación que tuviera. REPORT of the Select Committee on Medical Education (1834) I, pp. 16-17.
La mujer como profesional de la medicina... 359 un conjunto de cambios sociales producidos a finales del siglo XIX y principios del XX, entre ellos el que se fue produciendo en la consideración social de la mujer, su incorporación al mundo del trabajo asalariado y la importancia que se le comenzó a dar a su salud y la de sus hijos. Por este motivo incluso se crearon puestos de trabajo para médicos especialistas en partos y ginecología que garantizaran esta asistencia especializada. En nuestro país este proceso viro de la mano del Seguro de Maternidad (1931) y posiblemente contribuyó a consolidar la exclusión de la mujer como profesional de élite en el campo de la salud femenina. Era competencia del médico (varón) la especialidad médica, mientras que la matrona (mujer) tenían un papel subordinado y exclusivamente ceriido a determinadas tareas tocológicas. Es un país de distinta cultura a la occidental, como India, la Obstetricia se halla entre las de màxima preferencia por parte de las médicas (59), lo que orienta sobre el peso socioambiental a la hora de elegir especialidad. La prevalencia de la Pediatría como especialidad femenina y el paulatino descenso de Obstetricia y Ginecología no se limita dentro de la geografia espanola al àrea andaluza. En Esparia, en torno a 1965, el 52% de las médicas se dedicaban a la Pediatría y otro 25% se dedicaba a la Ginecología y Obstetricia, segunda especialidad en sus preferencias (60), sin embargo en 1974, la mitad de las médicas especialistas espariolas se concentraban en tres ramas: Pediatría (30%), Anàlisis (16%) y Anestesia (8,5%) en tanto que Obstetricia cubría un 5,5%. En conjunto, mas de la mitad de médicas (57%) se dedicaban a la practica de la Medicina general y Pediatría (61). Se aprecia un auge de las especialidades que podríamos llaurar de apoyo, que se caracterizan por el escaso contacto con el enfermo, su fuerte relación con la practica pública, y, especialmente, su papel de coadyuvante diagnóstico, alejado de la gestión directa de los pacientes (62). Fuera de nuestras fronteras, desde los arios sesenta la Pediatría es también la especialidad mas elegida por las médicas de Francia, Italia y Suiza y (59) BHARGARA, G. (1983). Sex-steotyping and sex-congruency:components in the role definition of medical specialities in India. Social Science and Medicine, 17, 1.017-1.026. Las mujeres hindúes ejercen mayoritariamente Obstetricia y Ginecología y Anestesia. (60) LAFORET, C. (1966). La mujer médico en España (IV), en la ciudad. Tribuna Médica, 3, n. c. 116, 6-7. (61) Elaboración propia sobre datos de INE (1977). Estadística de profesionales sanitarios, (19741 9 75). (62) BERNIS CARRO; CÃMARA GONZÁLEZ (1982) op. cit. (n. 2), p. 226, también lo
360 TERESA ORTIZ GÓMEZ Estados Unidos. Las austríacas e inglesas, sin embargo preferían la Anestesia (63). Una encuesta entre estudiantes realizada en 1976 en Estados Unidos revela un desajuste entre las especialidades preferidas por los médicos y las elegidas. En el caso de las mujeres, las elegidas eran Medicina interna (50%), Pediatría (22%) y Medicina general (17%). Estas dos últimas no estaban sin embargo entre sus preferencias de partida, en tanto que con Cirugía general, Obstetricia y Ginecología y Psiquiatría se producía el fenómeno contrario, su ejercicio era deseado en mayor medida de lo que, por distintos motivos, acababan eligiendo (64). La masiva concentración de las médicas en pocas y determinadas especialidades écómo repercute sobre el nivel de feminización de las mismas?, éexiste alguna especialidad médica cuya practica esté dominada por las mujeres? El nivel de feminización ha aumentado, efectivamente, aunque hasta los arios setenta ninguna especialidad superaba las diez médicas por cada 100 especialistas. Desde entonces la proporción creció aunque hasta 1983 en ninguna especialidad ha habido mas mujeres que comparieros varones. Hematología con un 49% era la de mayor feminización y Anàlisis clínicos, Medicina Intensiva y Nefrología superaban el 30%. En Madrid, otra especialidad de laboratorio, la Bacteriología, alcanzaba la màxima feminización en 1978 (47% de médicas) (65). En general parece que las especialidades con menor tradición de practica son las que cuentan con mayor porcentaje de médicas; a ellas acceden médicos jóvenes, entre los que hay un importante número de mujeres. Puede pensarse que lo que antes hemos llamado discriminación es mas bien problema de número: las médicas son todavía pocas como para poder tener una conducta profesional igualada a la de la gran mayoría. No estamos muy (63) Algunos trabajos con datos sobre especialistas en otros paises son: PIRAMI, E. (1969) op. cit. (n. 48); BOWERS, F. Z. (1966) op. cit. (n. 48); LOPATE, C. (1968) Women in medicine, Baltimore, John Hopkins Press; BEAUMONT, B. (1979). Changing Working patterns of women doctors in the 1979's. in: Medical Women's Federation (ed.) Careers symposium women in Medicine 1979, what is our futurel, London, s.e., 12-24; STACEY, M. (1985). Women and health: the United States and the United Kingdom compared in: LEWIN, E.; OLOSEN, V. (ed.) Women, health and healing. New York, Tavistock Publications, 270303. (64) MATTESON, M. T.; SMITH, S. V. (1977). Selection of medical specialities: preferences versus choices. J. of Medical Education, 52, (1977), p. 550. Entre los médicos varones también hay un desfase similar, que no es sin embargo tan acentuado como entre las mujeres. (65) BERNIS CARRO; CAMARA GONZALEZ (1982), op. cit. (n. 2), pp. 227.
La mujer como profesional de la medicina... 361 seguros de que así fuera. En Inglaterra, con cerca de un 30% de médicas, mas de la mitad de las que trabajan en el National Health Service se dedican al àrea considerada en el ambito profesional menos científica, de menos status, con pocas posibilidades de promoción y peor pagada (66). O lo que es mas revelador: en la Unión Soviética, donde, como ya hemos comentado, la medicina era, al menos hasta los atios setenta, una profesión de mujeres resulta extraordinariamente llamativo que el elevado grado de feminización no se mantenga en las altas esferas profesionales y que de todos los varones (30% en 1965) sean especialidades el 83%, por un 75% de las mujeres (67). (66) Dicha actividad es la encuadrada en los Community Health Services que comprenden puericultura, planificación familiar, medicina escolar y medicina comunitaria. DOYAL, L. (1985). Women and the National Health Service: the careers and the careless. in: Lewin, E.; Olesen, V. (ed.). op. cit. (n. 63). (67) Los datos proceden de FRY, J. (1969), op. cit. (n. 49) y PARRISH, J. B. (1971) Women in Medicine: What can international comparisons tell us? The Woman Physician, 26/7 , incluido en CHAFF et al. (1977), op. cit. (n. 3) (Ref. 2272).
362 TERESA ORTIZ GÓMEZ TABLA 1 Secuencia de colegiación de la primera médica en cada una de las ocho prouincias andaluzas Afto Prouincia Nombre y fecha de noximiento 1923 Granada Eudoxia Píriz Diego (1893) 1925 Sevilla Calmen Peralta Villar (1899) 1928 Màlaga Francisca Medina Verdejo (—) 1929 Huelva M.a Loreto Tapia Robson (—) 1934 Córdoba Julia Martínez Pérez ( ) 1934 Jaén Juana M. a Nieto Donaire (1906) 1941 Cadiz Araceli Navarro Patino (1907) 1943 Almeria Elena Lázaro Sánchez (—) FUENTES: Libros de Registo de los Colegios de Médicos Provinciales y Libro de Actas de Junta de Gobierno y Junta General (1918-1929) del C. M. de Huelva. TABLA 2 Número de mujeres estudiantes de medicina en Espasa. Varios allos entre 1909 y 1975 A1105 N.° estudiantes % sobre mujeres en todas las carreras % respecto a varones en medicina 1909 21 57,0 1919 61 17,7 0,8 1927 166 9,9 1,3 1932 223 11,0 2,0 1941 238 5,0 2,6 1945 275 5,3 2,5 1950 432 5,6 3,4 1955 639 6,4 4,8 1960 1.328 9,6 9,2 1965 3.441 13,2 15,1 1971 8.775 — 23,9 1975 24.095 18,0 34,3 FUENTES: —Ahos 1909 a 1950: INE. Anuario Estadístico de España (Los de 1909 a 1927 citados por CAPEL MARTÍNEZ, R. M. (1984), p. 472-473). —Desde 1950: INE. Estadística de la Ensefianza en Espaia.
La mujer como profesional de la medicina... 363 TABLA 3 Número de médicas en Andalucía entre 1898 y 1936 Atios N. 0 de médicas por provincia N.0 médicas en Andalucía 1898 a 1922 0 0 1925 1 en Sevilla 1 en Granada 2 1930 4 en Sevilla 2 en Huelva 1 en Granada 8 1 en Mffiaga 1936 3 en Sevilla 3 en Huelva 1 en Granada 1 en Córdoba 10 1 en Jaén 1 en Mãlaga FUENTES: Listas de Colegiados de Médicos y Libros de Registro. CC. MM. de Andalucía. TABLA 4 Grado de feminización. Proporción de médicas que ejercían en Andalucía entre 1930 y 1981. Períodos próximos a décadas Períodos % de médicas estimado (1) Rango de todos los valores Mediana 1930-39 0,0- 1,2 0,2 1940-46 0,0- 1,2 0,2 1950-59 0,1- 1,3 0,4 1960-68 0,23,0 0,8 1970-79 0,9-11,8 4,2 1981 11,7-17,5 15,3 • (1) Hemos procedido a reunir todos los porcentajes de las provincias y ailos de los que teníamos información. Los Rangos son los valores mínimos y mtimo registrados en cada período. El detalle de los datos, por provincias, en Apéndice. FUENTE: Colegios de Médicos de las provincias de Andalucía (Listas de Colegiados, Libros de Registro y Listas de Médicos contribuyentes. Especificado por provincias en Apéndice I).
364 TERESA ORTIZ GÓMEZ TABLA 5 Grado de feminización. Proporción de médicas colegiadas en Andalucía y Espais. Varios anus entre 1955 y 1981 Ailos % de médicas sobre el total de colegiados ANDALUCÍA ESPAÑA 1955 0,5 1,2 1960 0,9 1,5 1964 1,4 2.5 1970 3,6 4,3 1974 9,0 10,6 1981 12,7 18,7 FUENTES: INE. Anuarios Estadísticos de Esparta. Arios 1956, 1961, 1965, 1971, 1977 y 1982. TABLA 6 Porcentajes de médicos en las especialidades rnds practicadas, según sexos. Andalucía, décadas 1940 a 1980 Varones Especialidad % Mujeres Especialidad % Arios 40 Obstetricia y Ginecología 15,9 Obstetricia y Ginecología 50,0 Medicina interna 12,0 Pediatría 33,3 Cirugía General 10,5 Oftalmología 16,7 Pediatría 10,0 Arios 50 Medicina interna 11,3 Pediatría 44,4 Obstetricia y Ginecología 11,2 Obstetricia y Ginecología 33,3 Cirugía general 11,1 Anàlisis Clínicos 5,6 Pediatría 9,5 Cardiología 5,6 Anàlisis Clínicos 6,2 Medicina preventiva 5,6 Altos 60 Pediatría 12,9 Pediatría 39,4 Obstetricia y Ginecología 11,3 Obstetricia y Ginecologia 9,9 Medicina interna 10,9 Anàlisis Clínicos 8,5 Cirugía general 9,4 Oftalmología 8,5 Traumatología 5,3 Anestesia 4,2 Cardiología 5,3
La mujer como profesional de la medicina... 365 TABLA 6 Varönes (Continuación) Mujeres Especialidad % Especialidad % Arios 70 Medicina interna Pediatría Obstetricia y Ginecología Cirugía general Traumatología 13,2 Pediatría 12,7 Anàlisis Clínicos 8,7 Anestesia 7,9 Medicina interna 6,3 Oftalmología 27,0 22,0 9,7 5,7 5,3 Atios 80 Medicina interna Pediatría Cirugía general Traumatología Obstetricia y Ginecología 13,2 Pediatría 9,9 Anàlisis Clínicos 8,3 Medicina interna 7,2 Anestesia 6,8 Obstetricia y Ginecología 18,0 14,8 9,8 7,3 6,9 FUENTES: Colegios de Médicos Provinciales de Andalucía. APENDICE Número de médicas en Andalucía por provincias. Varios ahos entre 1930 y 1981 Provincia Afto N.0 de médicas % sobre total de médicos Almeria 1945 1950 1955 1960 1965 1970 1975 1981 1 1 2 2 3 8 15 63 0,5 0,4 0,8 0,7 1,1 2,8 4,6 11,7 Cadiz 1939 0 0,0 1950 5 1,0 1968 16 2,2 Córdoba 1936 1955 1961 1965 1971 1976 1 2 8 10 18 42 0,2 0,4 1,3 1,5 2,6 5,4 Granada 1930 0,3 1936 0,2 1940 0 0,0 1945 0,2
366 TERESA ORTIZ GOMEZ APÉNDICE (Continuación) Prouincia Afw N.° de médicas % sobre total de médicos 1950 1 0,2 1955 1 0,2 1960 1 0,2 1965 10 1,2 1971 36 3,8 1975 90 7,9 1981 375 17,5 Huelva 1930 2 0,9 1936 3 1,2 1939 2 0,8 1946 3 1,2 1950 2 0,7 1959 4 1,3 1971 6 1,8 1981 104 15,9 Jaén 1930 0 0,0 1936 1 0,2 1940 1 0,2 1945 1 0,2 1950 2 0,4 1955 2 0,4 1961 1 0,2 1965 2 0,3 1970 6 0,9 1975 22 3,0 1981 178 14,6 IVUlaga 1931 1 0,3 1936 1 0,3 1940 0 0,0 1961 4 0,8 1979 148 10,2 Sevilla 1930 4 0,7 1966 41 3,0 1975 285 11,8 FUENTES: Listas de Colegiados de los Colegios de Médicos provinciales. En el caso de Jaén las fuentes son Libro de Registro del Colegio de Médicos de la provincia. Los datos de Granada atios 1930 y 1960 proceden de Listas de Médicos contribuyentes, relaciones de médicos con licencia fiscal para ejercer privadamente su profesión.