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Alcoholismo y sociedad en "L'Assommoir" de Emile Zola

Huertas García-Alejo, Rafael

Abstract

Huertas García-Alejo, Rafael

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Alcoholismo v sociedad en L'Assommoir de J Émiie Zola RAFAEL HUERTAS GARCÍA-ALEJO + Aunque ya en el siglo XVIII los médicos tenían una idea clara de que el abuso de bebidas alcohólicas podía ser responsable directo de trastornos mentales importantes, siendo en dicha época cuando parecen tener su origen las campañas antialcohólicas (i), no fue hasta el siglo XIX cuando el alcoholismo entró de lleno en el campo de la psiquiatría. Tal circunstancia fue debida fundamentalmente al gran aumento de individuos alcohólicos pero, sobre todo, a la constatación, en los asilos psiquiátricos, de que un número cada vez más importante de alienaciones mentales se debían al ((exceso alcohólico» (2). Con el comienzo de la época positivista, el alcoholismo se convirtió en un grave problema con el que la sociedad burguesa europea y norteamericana hubo de enfrentarse, toda vez que era capaz de generar no sólo individuos improductivos -los altos índices de absentismo laboral y las crisis hicieron célebre la figura del ((obrero borracho)) que no trabajaba-, sino, incluso, sujetos peligrosos y antisociales como alienados mentales y criminales. El etilismo crónico fue, desde 185 1, año de la publicación del libro de Magnus Huss Alcoholismus Chronicus (3), objeto de numerosos estudios médicos que se ocuparon de la descripción clínica del proceso, de sus causas, tra- -- (1) QUETEL, C. (1983) La marche croissante de l'aliénation alcoholique In: POSTEL, J.; QUETEL, C., (Eds.) Nouuelle Histoire de la Psychiatrie. Toulouse, pp. 383-91, p. 383. (2) Ampliamente demostrado por los estudios estadísticos de LEGRAIN, P. M. (1891) en Dégénéréscence sociale et alcoolisme. Pans. y de MAGNAN, V.; FILLASSIER, A. (1 9 12) Alcoolisme et dégénérescence. Statistiques du Seniice Central d'Admission des Aliénés de la Ville de Paris, et du departament de la Seine de 1867 d 1912. Paris. (3) Esta obra, que llegó a alcanzar un gran prestigio, contiene la primera descripción que con rigor científico y profusión de detalles se hizo del etilismo crónico, proponiendo, también por primera vez el término alcoholismo para designar esta nueva entidad. * Departamento de Historia de la Filosofía y de la Ciencia. Centro de Estudios Históricos. C.S.I.C. Madrid. DYNAMIS Acta Hispanica ad Medicinae Scientiammque Historiam Illustrandam. Vol. 5-6, 1985-86, pp. 215-229. ISSN: 021 1-9536 tamiento y profdaxis (4). Pero no fueron sólo los científicos los que se preocuparon por la enfermedad alcohólica en sus tratados; la especial sensibilidad de la sociedad ante el problema hizo que, desde otros campos, se abordara con decisión el tema del alcoholismo y sus consecuencias. Así, la literatura de la época, interesada en reflejar la realidad que le rodeaba, se hizo eco de él en repetidas ocasiones. Un buen ejemplo de ello, sin duda el más representativo, es L'Assommoir (La Taberna) de Émile Zola. El amplio tratamiento que Zola da al tema del alcoholismo en sus novelas responde a dos de los objetivos que previamente se había impuesto el naturalismo; por un lado, su función de denuncia de las realidades sociales le obliga a describir con detalle lo que considera una lacra social importante; por otro, la consideración científico-médica del problema era ineludible para la ((novela experimental)), muy influida por las teorías de los psiquiatras degeneracionistas para los que el alcoholismo es una causa fundamental de alienación mental y degeneración (5). Estas dos inquietudes del naturalismo literario, la social y la científica, hacen que Zola aborde el problema del alcoholismo desde un punto de vista bio-social o, si se prefiere, sociopatológico, en el doble sentido de ser consecuencia de un sistema social que, basado en la desigualdad, es en sí mismo causa de enfermedad propiciando el alcoholismo y otros tipos de marginación y por tener -el etilismo crónicoconsecuencias sociales importantes como el absentismo laboral, el deterioro de la calidad de vida y, sobre todo, de la salud de los individuos. Tanto un aspecto como otro -el alcoholismo como consecuencia de factores sociales y el alcoholismo como causa directa de enfermedadson tratados ampliamente en L'Assommoir, aunque también en otras novelas de la serie de los Rougon-Macquart. El objeto del presente trabajo es analizar algunos aspectos del alcoholismo en la última mitad del pasado siglo, tomando como fuente casi exclusiva la mencionada novela, fuente poco tradicional sin duda, que nos dará una visión parcial del problema, pero que, en contrapartida, puede ofrecernos una información que, sin partir directamente del mundo médico, quizá interese al historiador de la medicina al menos en lo que pueda tener de (4) Destacan, entre ellos MOREL, B. A. (1857) que en su Trazté des dégénéréscences physiques, intellectuelles et morales de l'espece humaine et des causes quiproduisent ces uarietés maladives. Paris, . dedica vanos capítulos al alcoholismo; MAGNAN, V. (1874) con su De l'alcoolzsme, des diversesfones du délire alcoholique et de leur traitement. Paris, y LEGRAIN (1891), op. cit. en nota 2. (5) Sobre las relaciones entre el naturalismo literario y la ciencia de su época me he ocupado en HUERTAS, R. (1984) La 'novela experimental' y la ciencia positivista. Llull, n.O 13, 29-52. Alcoholísmo y sociedad en LAssornmoir de Émile Zola 217 proposición de utilizar los productos de la creación artística, y en particular las obras literarias, como instrumentos accesorios, pero importantes, que ayuden a completar o matizar estudios historiográfico-médicos más ambiciosos. L'Assommoir, publicada en 1877, es la séptima novela de las veinte que componen el ciclo literario de los Rougon-Macquart. En lo que se refiere a sus contenidos socio-médicos son de destacar dos aspectos fundamentales, por un lado el análisis que su autor hace de las causas sociales del alcoholismo y, por otro, la detallada descripción de unos personajes alcohólicos basada en las obras médicas del momento. En las notas de preparación de L'Assommoir, Émile Zola hace un esbozo de lo que tiene proyectado que sea su obra: ((La novela debe mostrar el medio popular y explicar así las costumbres del pueblo; cómo en Pans, la borrachera, la disgregación familiar, los golpes, la aceptación de todas las vergüenzas y de todas las miserias son condiciones propias de la existencia obrera, trabajos duros, promiscuidad, imprevisión)) (6). Y es que, L'Assommoir es, por encima de todo, una novela obrera o, por mejor decir, una novela del medio obrero donde se describe, con todo detalle, la vida del proletariado de una gran ciudad como París, un proletariado urbano que vive encerrado en un mundo hostil donde la supervivencia se hace cada vez más difícil (7). Es precisamente esta hostilidad del medio la verdadera responsable, según el autor de L'Assommoir, del alcoholismo y la degradación física y moral de sus personajes, de modo que la herencia biológica, tan trascendental en la obra zoliana (8), cede buena parte de su importancia a la influencia del medio y, así, en función del determinismo absoluto de los fenómenos (6) ZOLA, E. (1877) Ebauche de L'Assommozr. Tomado de BECKER, C. (1972) L'Assommozr,projl d'un oeuvre Paris, p. 38. (7) Es de destacar como un buen número de novelas de la serie de los Rougon-Macquart son fiel reflejo de muy diversos aspectos de la vida en la gran urbe parisina, que tantas modificaciones urbanísticas y sociales sufrió durante el segundo Imperio. En este sentido es recomendable la obra de KRANOWSKI, N. (1968) Pans dans les romans d'Emzle Zola. Paris. (8) A este respecto podrá consultarse: HUERTAS, R. (1985) Herencia y degeneración en la obra literaria de E. Zola. Asclepio, 37, 3-37. preconizado por el naturalismo, se da a entender, y ahí radica el intento «moralizador» de Zola, que tanto Gervaise Macquart como su marido Coupeau, aunque sujetos a ciertas predisposiciones hereditarias, no hubieran llegado al alcoholismo crónico si el medio y las circunstancias de su vida les hubieran sido algo más favorables. El mundo de L'Assommoir está poblado por una serie de fuerzas hostiles que actúan de manera inexorable contra sus protagonistas. Zola describe estas «fuerzas hostiles» con todo el detalle del escritor realista pero dando a dicha descripción una dimensión distinta a la puramente estética. El concepto que el novelista tiene de lo que debe ser una descripción naturalista es . claro: «... Estimamos que el hombre no puede ser separado de su medio, que su vestido, su casa, su pueblo, su provincia le completan; según eso no podremos notar un sólo fenómeno de su cerebro o de su corazón sin, buscar las causas o el contragolpe en el medio. De ahí lo que se ha venido en llamar nuestras eternas descripciones)) (9). En suma, la descripción es, para Zola, «un estado del medio que determina y completa al hombre)) (10). Respetando siempre esta idea describe, en el primer capítulo de la novela, el gueto obrero donde se desarrolla la acción: un barrio periférico en el que no por casualidad hay en uno de sus extremos un hospital y en el otro un matadero y donde todos los días, los obreros, cual dócil rebaño, desfilan hacia el trabajo. Asimismo, Zola nos muestra las habitaciones donde viven sus protagonistas, sus actividades cotidianas, etc., haciendo vivir a la mayoría de ellos en un vasto inmueble de la ' calle Goutte-d'Or que constituye un verdadero microcosmos donde tiene lugar una buena parte de las vicisitudes de los personajes. El aspecto de la casa es equiparable al grado de miseria de sus habitantes: «... la fachada no estaba revestida (...) tenía la desnudez interminable de los muros de una prisión (...) eran unas murallas grises comidas por una lepra amarilla, rayadas derebabas por el goteo de los tejados)) (A. 414) (1 1). Cuartel o prisión, la gran casa es, con sus olores, sus ruidos, su mugre, todo un símbolo de la condición obrera; trescientos inquilinos se amontonan en su interior en las peores condiciones de higiene y promiscuidad: (9) ZOLA, E. (1971) Le Roman Expérimental. Paris, Garnier-Flammarion, p. 232. El original es de 1880. (1 0) Ibidem. (1 1) ZOLA, E. (1960) L'Assommoir. In: Les Rougon-Macquart. Hzstoire naturelle et sociale d'une famille sous le second Empire. Paris, Gallimard, La Pléiade, t. 11. En lo sucesivo cita en el texto con la inicial (A) y la página correspondiente. Alcoholismo y sociedad en L'hommoir de Émile Zola 219 «Una habitación y un gabinete, nada más. El actual albergue de los Coupeau era tan ancho como la palma de una mano. Allí debían hacerlo todo: comer, dormir y los demás. La cama de Nana ocupaba completamente el ! gabinete, y la niña tenía que desnudarse y vestirse en la alcoba de sus padres, quienes dejaban la puerta abierta por las noches para que no se asfixiase)) (A. 67 2). Pero esta gran casa-ciudad es también un inmenso laberinto de pasillos estrechos y escaleras interminables, cuya descripción recuerda, según Colette Becker (12), las calles y la encrucijada de los alrededores de la mina de Germinal, y así, como lo estará el minero, el obrero de L'Assommoir se encuentra también encerrado en un sinfín de laberintos sucios y oscuros. Es precisamente de esta sensación de seres atrapados de donde parecen venir todas las desgracias. Gervaise, en el penúltimo capítulo de la novela, se queja de ello amargamente: «A estas horas de la noche, el soportal, anchuroso y deteriorado, parecía una boca abierta. iY pensar que en otros tiempos había ambicionado tener un rincón en aquel inmundo edificio! ... ¡Verdaderamente tuvo que estar sorda para no oír entonces el condenado concierto de desesperación que brotaba de las paredes! Desde el maldito día en que puso los pies en aquel caserón había empezado su decadencia. Si, debía atraer la desgracia eso de hallarse hacinados unos sobre otros en aquellas grandes casas de vecindad; la epidemia de miseria contaminaba a todos» (A. 778). Más aún, Zola hace salir la miseria y la suciedad a la calle, en toda la obra destacan los tonos «sucios»: el azul descolorido, el gris, el negro, etc. .. y la grasa, la mugre, los olores penetrantes y desagradables (l3), el barro, la humedad, ... lo invaden todo y se extienden, como si de una mortal gangrena se tratase, por la paredes, los enseres, las ropas, etc., llegando finalmente a los individuos, a los que envilece y degrada. Estas condiciones de vida obligan a los personajes de L'Assommoir a buscar unos mecanismos de evasión que, lejos de procurarles la liberación, les hundirán, cada vez con más fuerza, en el infortunio. Entre ellos el más (12) BECKER (1972), op. czt., en nota 6, p. 46. (13) Una caractenstica importante de la literatura naturalista es su especial empeño en resaltar la fisiología de las sensaciones y de los sentidos; entre ellos destaca, sin duda, el sentido del olfato, unas veces como un recurso estético cuya finalidad es dar una mayor fuerza descriptiva al relato como, por ejemplo, el «olor a mercado)) en Le ventre de Parzs o el «olor a ropa sucia» en L'Assommozr, y otras de modo simbólico a la hora de definir cualidades o características personales de un determinado personaje, como cuando se refiere al «olor a salud)), «olor a vida» u «olor a libertinaje)). El tema en cuestión fue objeto de los comentarios de NORDAU, M. (1902) Dégénérescence. Paris, pp. 404 y SS., que ataca duramente los métodos estéticos naturalistas y, en términos mucho más ponderados, por CABANES, H., (1895). Un Chapitre de la physiologie littéraire. Le nez dans l'oeuvre de Zola. La Chronzque Médzcal, 2, 680-685. importante, el fundamental, es el alcohol y, más concretamente, el aguardiente. Zola recoge, con este motivo, una idea que comenzaba a generalizarse, la de que las bebidas destiladas tenían efectos mucho más nocivos que las fermentad& (14). Este data tiene su importancia no sólo en cuanto a la diferenciación formal de dos tipos de bebidas, sino en cuanto al valor simbólico que se otorga a la destilación y al instrumento responsable de dicha operación. El alambique de la taberna del p2re Colombe es comparado por Zola con la criatura monstruosa, una auténtica fuerza del mal (1 5). Por otra parte, resulta especialmente sugerente que la acción de la novela esté localizada en el barrio de la Goutte-d'Or, el simbolismo del nombre ayuda a comprender la intención de Zola al hacer de la calle y de todo el barrio obrero una gran taberna donde el alcohol reemplaza la sangre de los que lo beben y hace despertar en ellos el ser irracional que, piensa Zola, duerme en el fondo de todo hombre, acaba por volverle loco y le posee hasta la muerte, de modo que I'eau-de-uie no es más que una paradójica trampa que sólo mediante la muerte proporciona la evasión que el individuo pretende. Este es el argumento fundamental en el que Zola basa su mensaje moralizador, proporcionando un poderoso alegato contra el «pecado» de la borrachera que está en la línea de las campañas antialcohólicas que tanto proliferaron en aquella época y que tenían como objetivo fundamental advertir de los perjudiciales efectos que traía consigo el abuso de alcohol así como, desde la óptica burguesa de sus directores, responsabilizar al obrero de su infortunio (16). Y el alcoholismo pasa a ser considerado como el «vicio» típico de la clase trabajadora y, sobre todo, del proletariado urbano que, desarraigado y miserable, busca en el alcohol un medio de evasión ante ese medio hostil que le rodea; pero, por lo general, la gran mayoría de los autores -médicos o nocayeron en la simplista argumentación de considerar como causa fundamental del susodicho «vicio» la propia imprevisión e incultura de los trabajadores considerándolos como los únicos responsables de su situación. La postura de Zola a este respecto es, sin embargo, equívoca. Algunos (14) Idea corroborada por LUNIER, M. (1877). De la production et la consommation des boissons alcooliques en Frunce et de leur influence sur la santé physique et intellectuelle des populations. Paris. (15) El alambique de L'Assommoir representando el poder maléfico del alcohol es una de las más célebres imágenes de la novela. Zola demuestra su especial talento para dotar de «vida» a determinados objetos o entes inanimados en otras obras, recuérdese la mina de Germina1 como una «bestia maligna devoradora de hombres)) o las características ((humanas» que parece tener la locomotora de Jacques Lantier en La BEte humaine. (16) Sobre las campañas antialcohólicas puede consultarse: BOREL, J. (1968) Du concept de Dégénérescence a la notion d'alcoolisme dans la medicine contemporaine (Les campagnes antialcooliques de 1865 a 1965). Paris. Alwholismo y sociedad en LAssommoir de Émile Zola 221 autores aseguran que L'Assommoir responde a la ideología burguesa imperante que, inspirada en una filosofía social-darwinista, mantiene que el obrero alcohólico es un individuo incapaz de sobrevivir en un medio adverso (17). No obstante, aunque esto puede ser parcialmente cierto, no cabe duda de que el novelista no llega a aceptar plenamente estas tesis. En el prólogo de L'Assommoir asegura que: «... Es una obra de verdad, la primera novela sobre el pueblo que no miente y que lleva el olor del pueblo. De ningún modo se ha de llegar a la conclusión de que todo el pueblo es malo, pues mis personajes no son perversos, sino solamente ignorantes corrompidos por el ambiente de rudo trabajo y miseria en que viven)) (A. 374). Así, aunque en realidad Zola no ataca directamente las estructuras de la sociedad y el sistema de producción capitalista, causa última de las condiciones de vida del proletariado, protesta, y de modo violento, contra una sociedad que tolera el alcoholismo y contribuye a su desarrollo porque fuerza el paro, da salarios insuficientes y empuja a la prostitución y al robo, negando el derecho a la educación o a una vivienda digna y haciendo, en definitiva, a las gentes, desconfiadas, envidiosas, deshonestas, etc. De este modo, aunque Zola exime, en cierto sentido, de responsabilidad al obrero que se encontraría abocado irremediablemente al alcoholismo, su postura con respecto al proletariado es ciertamente crítica y deja traslucir el tono paternalista propio de los intelectuales ((bienintencionados)) que analizan el problema obrero desde posturas pequeño-burguesas. En efecto, además del alcohol, otro intento de evasión de ese mundo hostil de los personajes de L'Assommoir es, según su autor, la necesidad psicológica de escapar de la clase social en la que les ha tocado vivir, esto es, salirse de su condición de proletarios y ascender en -la escala social. Se nos muestran, pues, unos obreros despolitizados, sin conciencia de clase, que aspiran a imitar comportamientos burgueses y hasta intentarían, si ésta se lo permitiese, formar parte de la clase dominante. Los esfuerzos de Gervaise al hacerse propietaria de una lavandería tienen, sin duda, esta secreta intención, al igual que los banquetes que organiza en su casa en los que los comensales comen y beben hasta la saciedad contrastando fuertemente con el hambre y miseria que sufrirán más tarde. Hambre y miseria que llegará sin remedio, quizá, como un velado castigo a los que cometen el «pecado» o tienen el ((atrevimiento)) de querer cambiar de clase social (18). (1 7) Véase NIESS. R. J. (1980). Zola et le capitalisme: le darwinisme social. Cahiers Naturalzstes, 54, 57-67. (18) Los mineros de Gemznal, por el contrario, plantearán sus luchas reivindicativas preten- ESTUDIO PARTICULAR DE DOS ALCOHÓLICOS ZOLIANOS GERVAISE MACQUART.-La protagonista de L'Assommoir pertenece, como es sabido, a los Rougon-Macquart, una familia marcada fatalmente por la degeneración. En sus antecedentes familiares directos destaca el alcoholismo de sus padres, estando desde su infancia sometida a un ambiente familiar primero y social después que le inducirán al alcoholismo. La primera vez que Zola se refiere a Gervaise es en La Fortune des Rougon, primera novela de la saga -publicada en 187 1 -, y lo hace en los siguientes téminos: «La segunda hija, Gervaise, nacida al año siguiente, era coja de nacimiento. Concebida en la embriaguez, sin duda durante una de aquellas noches vergonzosas en que los esposos se apaleaban, tenía el muslo derecho torcido y flaco, extraña reproducción hereditaria de las brutalidades que su madre había tenido que soportar en una hora de lucha y de borrachera 1 furiosa. Gervaise se quedó enclenque, y, Fine, viéndola muy pálida y muy débil, la puso a régimen de anisete, con el pretexto de que necesitaba coger fuerzas. La pobre criatura se resecó aún más» (19). En este texto se nos ofrecen ya tres puntos de reflexión sobre el posible origen del alcoholismo de Gervaise o, al menos, tres posibles causas predisponentes: la genética, la familiar y la cultural. En primer término, Zola especifica que Gervaise fue ((concebida en la embriaguez)) lo cual apunta hacia una posible etiología genética que es expuesta tanto en la primera novela de la serie como en L'Assommozr. Sólo ,posteriormente Zola llegó a conocer los trabajos de Pouchet en los que se indica que la influencia del estado de los padres en el momento de la concepción es nula (20), idea que se ha mantenido hasta nuestros días aceptándose que el futuro alcohólico carece de peculiaridades genéticas (21). Pero Zola, en el momento de escribir estas novelas incorporó conceptos degeneracionistas según los cuales los alcohólicos poseían un determinismo hereditario específico. Así, el proceso de ((blastoforía)), casi equivalente a la diendo una mejora en sus condiciones de vida y trabajo, pero sin intentar nunca cambiar de clase social. Esta importante diferenciación: la ausencia de conciencia de clase en los obreros de L'Assommoir y la existencia de la misma en los de Germina1 nos dan una idea de la evolución ideológica de su autor a la hora de entender y analizar el movimiento obrero. Sobre este aspecto, FREVILLE, J. (1952) Zola, semeur d'orages. Paris y MATTHEWS, J. H. (1959). Zola and the mamists. Symposium, 262-271. (19) ZOLA, E. (1960) La fortune des Rougon In: Les Rougon-Macqua rt... t. 1, p. 124. (20) Me refiero al trabajo de POUCHET, C., titulado L'hérédité, propos d'une piece nouvelle, publicado en Le Siicle el 14-2-1891. (21) SLATER Y COKIE (1974) Genética de los trastornos mentales. Barcelona, pp. 107-112. Alcoholismo y sociedad en LAssommoir de Émile Zola 223 observación popular del precario estado de salud de-los cthijos de los sábados», resultado de un coito realizado en estado de embriaguez es, más o menos, el mismo concepto que Zola utiliza al relatar las condiciones en que Gervaise fue concebida. Con respecto a su cojera, el novelista nos da a entender claramente que se debe a una anomalía congénita adquirida como consecuencia de los malos tratos recibidos por la madre durante el embarazo y no a un efecto directo d-el alcohol como posible elemento teratógeno. Este defecto físico es utilizado por el autor de los Rougon-Macquart no sólo para evidenciar una alteración morfológica derivada de la violencia y los malos hábitos de sus antecesores sino también como signo indicativo de las presiones morales a las que se siente sometida; es de resaltar, en este sentido, que cuanto más acuciantes son sus problemas tanto más se acentúa su cojera. Con todo, a pesar de las influencias comentadas, Gervaise no bebía durante gran parte de su vida; mientras su negocio marcha con prosperidad y es bien considerada por sus vecinos, su único problema fue el alcoholismo de su marido que al principio comprende, después aborrece y finalmente ignora. Pero cuando pierde su negocio, cuando su marido, totalmente alcoholizado, reparte su existencia entre la taberna y el asilo psiquiátrico de Sainte Anne, cuando los vecinos la desprecian e ignoran y su hija Nana la abandona, la soledad y la desesperación se apoderan de ella y busca en el alcohol la posibilidad de evadirse. Cuando, animada por su marido y sus amigos bebe aguardiente por primera vez, Zola nos apunta los razonamientos internos que llevan a esta mujer, moralmente destruida, a intentar encontrar en la bebida lo que la vida y la sociedad le ha negado: «Bibi-la-Grillade se levantó para llevarle una copa de anís, y ella aproximó su silla a la mesa. Mientras paladeaba su copa le asaltó de repente un recuerdo. (...) Bien sabía que no tenía ni pizca de voluntad. Bastaría que le diesen una palmadita o la empujaran un poco, para hacerla caer en el vicio de la bebida. (...) A la segunda copa de aguardiente, no sintió ya Gervaise el hambre que antes la atormentaba. Se había reconciliado con Coupeau (...) en la taberna delpere Colombe no llovía; y si la paga se derretía en aguardiente, al menos se la metían entre pecho y espalda, bebiéndosela como hermoso oro líquido (...) La vida no ofrecía muchos placeres y, por otra parte, siempre era un consuelo participar a medias en la liquidación de la paga del marido)) (A. 705-6). Según el alcohol va haciendo mella en la personalidad de Gervaise, se producen en ella alteraciones psíquicas de cierto interés, se vuelve perezosa e indolente, su capacidad como obrera especializada disminuye y su degra-