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La repercusión de la invasión francesa en la asitencia al niño expósito en Granada : actitudes reformistas y crisis político-social (1808-1814)

Vallecillo Capilla, Manuel; Olagüe de Ros, Guillermo

Abstract

Vallecillo Capilla, Manuel; Olagüe de Ros, Guillermo

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La repercusión de la invasión francesa en la asistencia al niiío expósito en Granada: actitudes reformistas y crisis político-social (1808-1814) GUILLERMO OLAGUE DE ROS* MANUEL VALLECILLO CAPILLA** En los últimos años, la historiografía social ha realizado importantes aportaciones sobre el proceso y las consecuencias inmediatas de la ocupación francesa de Granada durante la Guerra de la Independencia (1). Efectivamente, gracias a los estudios realizados desde estos planteamientos metodológicos sabemos que tal ocupación -que despertó grandes esperanzas de cambio entre la minoría de ciudadanos que colaboró con las tropas napoleónicasterminó con un saldo más bien negativo,.que culminó con la grave crisis de subsistencias de 18 17. El nuevo orden impuesto por las autoridades militares de ocupación pretendió, entre otras cosas, remozar la compleja máquina burocrática granadina. Así, reorganizó el Ayuntamiento y la Chancillería siguiendo los patrones franceses, convirtiéndolos en dos de sus más firmes aliados (2). (1) DÍAZ LOBÓN, E. (1977-78). Granada en la restauración fernandina (1814-1820). An. Hist. Mod. Contemp. (Granada), 4-5, 219-253; DÍAZ LOBÓN, E. (1982). Granada durante la crisis del Antiguo Régimen (1 81 4-1 820). Granada, Diputación Provincial; GALLEGO BUR~N, A. (1922-1923). Granada en la Guerra de la Independencia. Reu. Cent. Est. Hist. Granada y su Reino, 12, 65-128, 182-253 (1922); 13, 1-62 (1923); PALANCO ROMERO, J. (191 2). La Junta Suprema de Gobierno de Granada. 1. Dificultades con que luchó la Junta en el desempeiío de su misión 11. Documentos complementarios. Rev. Cent. Est. Hist. Granada y su Reino, 2, 40-50; 129-144; SECO de LUCENA, F. (1907). Entrada triunfal de «Pepe Botella» en Granada. La Alhambra, 101215, 74-76; MARTÍNEZ RUIZ, A. (1 97 7). El Reino de Granada. Ir La época contemporánea. Siglos XIX y XX, Granada, Edit. Don Quijote. (2) CAPARRÓS Y LORENCIO, J. M. (191 1). La Chancilleria de Granada durante la dominación francesa. Rev. Cent. Est. Hist. Granada y su Reino, 1, 197-207. * Departamento de Anatomía Patológica e Historia de la Ciencia. Universidad de Granada. ** Escuela de Estomatología. Universidad de Granada. DYNAMIS Acta Hzspanzca ad Medtcznae Sctentzarumque Htstonam Illustrandam. Vol. 5-6, 1985-86, pp. 18 7199. ISSN: 021 1-9536 188 GUILLERMO OLAG~ y MANUEL VALLECELO Además, reformó en parte la arquitectura urbana, creando nuevas y amplias avenidas. Este espíritu reformista salpicó también a la Beneficencia, orga- ' Gsmo del que dependía, entre otras instituciones, la encargada de la protección y asistencia del niño expósito. Efectivamente, la nueva política animada por el ejército de ocupación se concretó en una racionalización de los recursos materiales y humanos que tenían a su cargo la asistencia del expósito. En este proceso jugaron un muy i activo papel esas minorías cultas, «aErancesadas», que vieron en la venida de , los galos una inmejorable oportunidad de modernizar las viejas estructuras asistenciales. Pero los problemas derivados de la guerra que mantenían los 1 fianceses con los «rebeldes» españoles, con las continuas exigencias monetarias de aquéllos, impidió que aquí, también, la reforma se cuiminara con el éxito. I La presente nota tiene por objeto el estudio de los avatares experimentados en la asistencia al niño expósito durante el periodo comprendido entre 1808 y 1814. Creemos que estas dos fechas son suficientemente significativas para mostrar el impacto de la invasión francesa y sus efectos inmediatos sobre la atención al niño expósito y abandonado en Granada. Nuestra exposición queda fragmentada en tres apartados: en el primero, analizarnos la estructura jurídica y administrativa de la asistencia al expósito en la Granada previa a la ocupación francesa. En el segundo, estudiamos el proceso de invasión y sus consecuencias en la reestructuración burocrática de la administración local. Y en el tercero y último, abordamos lasL modificaciones implantadas en el régimen de protección y asistencia al niño'expósito tras la ocupación, con sus resultados más inmediatos. 1. LA ASISTENCIA AL NIÑO EXPÓSZTO EN GRANADA (1753-1808) Como hemos señalado en un trabajo anterior (3), el Real Hospicio de Granada se funda en 1753 tras la integración en un único patronato de la compleja red asistencial que hasta la fecha se había encargado del niAo abandonado. Esta fundación respondió a motivaciones sociales muy concre- (3) VALLECILLO CAPILLA, M.; OLAGÜE DE ROS, G. (1982). Política demográfica y realidad en la España del siglo XVIII: la asistencia al niño expósito en Granada (17531808). Dynamzs, 2, 21 1-240. 2 L La repercusión de la invasión francesa en-. 189 tas; especialmente, a la política poblacionista y centralista de la dinastía reinante espaiiola. Con el apoyo expreso del Marqués de la Ensenada -que toma parte activa en la creación del Real Hospicioel 13 de marzo de 1753 se inicia el proceso de integración, que culmina el 24 de octubre de ese mismo año. Tras la fusión, conformarán la institución del Real Hospicio 10s siguientes centros: la Casa de Expósitos, aneja al Hospital Real, la Casa de Amparo, ubicada en la Calle de Elvira y que recogía a las embarazadas a término, la Casa-Cuna, que como su nombre indica acogía a los recién nacidos antes de su traslado a la Casa de Expósitos y que por su peculiar actividad se emplazó aneja a la Casa de Amparo, y varios centros encargados de la edu1 cación de los niños abandonados: los Niños de la Doctrina, los Niños de la Providencia y el Colegio de la Concepción, colindante éste último con el Beaterio de Sta. María Egipcíaca y encargado de la instrucción de las niñas. Además, hay que aiiadir a esta red asistencia1 de la capital un amplio conjunto de orfelinatos ya existentes en pueblos de la provincia y otros de creación nueva. Para el control y administración del Real Hospicio se creó una Junta de Gobierno constituida por las siguientes autoridades: un Presidente, el arzobispo de Granada; dos vocales, el Corregidor y un Ministro de la Chancillería; un Secretario y un Contador General del Hospicio (4). En fechas más tardías se incrementó la Junta con un Contador Mayor, al que se ascribieron ! los contadores segundo y tercero, y un Administrador o Recaudador Gene1 ral. Con el objeto de que el Real Hospicio tuviera la máxima autonomía l financiera, lo que le permitiría una agilización burocrática y administrativa, 11 sus autoridades contaron desde el principio con presupuesto propio. Efectivamente, su capital inicial lo formó la agregación de todos los bienes y rentas particulares de cada uno de los centros que contribuyeron a la fundación 1 ! del Real Hospicio, al que se añadieron algunos de nueva creación. Pero, con todo, en pocas fechas del período ilustrado el balance económico concluyó 1; con superávit. Concretamente, los años 1755, 1756, 1758, 1764, 1765, 177072, 1780 y 1784 permitieron aliviar la mermada economía de la institución 1: al concluir sin pérdidas. Los gastos de mantenimiento y las continuas reformas de los centros dependientes fueron factores notables en la causación de esta situación financiera (5). I '1 A pesar de ese espíritu simplificador que se pretendió implantar en la burocracia administrativa y en la gestión económica, lo cierto es que la redi1 (4) ADG. Real Hospicio. Leg. 14011 (ADG = Archivo Diputación Provincial Granada). (5) SANZ SAMPELAYO, J. (1980). Granada en el siglo XVIII. Granada, Diputación Provincial, pp. 197-215. 190 GUILLERMO OLAy MANUEL VALLECILLO dad socioeconómica del país mermó efectividad en la actuación de las autoridades del Real Hospicio. El traslado de los expósitos desde su lugar de origen hasta la institución siempre estuvo acompañado de graves problemas, especialmente por la dificultosa situación viaria de Granada, que retrasaba en exceso su llegada, y por los continuos roces entre las diversas autoridades que se disputaban la responsabilidad en tales traslados. La consecuencia de estos obstáculos fue la gran mortalidad de expósitos antes incluso de traspasar el umbral del Real Hospicio. Los más afortunados, los que sobrevivían al viaje, debían superar los problemas internos del orfanato, el cual se encontraba a veces con graves faltas de liquidez para pagar el salario de las nodrizas. Obviamente, estos episodios conflictivos redundaban en una peor atención al niño, que asistía impasible a las disputas entre los administradores y las mas que reclamaban su sueldo (6). Por otro lado, la presencia de una crisis epidémica o de subsistencias determinaba un sensible aumento de niños abandonados en el Real Hospicio, con lo que se agudizaba la ya de por sí dramática situación de los acogidos. Finalmente, la picaresca de algunas madres contribuyó a la desconfianza de las autoridades acerca de la honradez de las amas de cría. En efecto, se dieron situaciones de madres que depositaban sus hijos en el torno del hospicio y que después se presentaban anónimamente ante los regentadores de aquél ofreciendo sus servicios como nodriza, con lo que obtenían un sueldo por la crianza de su propio vástago. Incluso se llegaron a dar casos de reincidencia en este sentido (7). Los niños más afortunados, los que sobrevivían a su primera infancia, se encontraban al término de ésta sin apenas posibilidades de realización personal. Su mejor expectativa era la de ser adoptado o prohijado por una familia, cosa no siempre fácil por las dificultades burocráticas y por los problemas de índole social que tal acción entrañaba (8). Otra contingencia consistía en su reclamación por sus verdaderos padres, no siempre realizada pero que cuando se daba era de difícil solución. Las autoridades del Real Hospicio, ante un caso de esta índole, exigían tales pruebas de paternidad a sus presuntos progenitores que les obligaban prácticamente a desistir de su empeño (9). Una tercera opción, a la que tenían acceso muy pocos niños, era la escolarización, que recibían fundamentalmente por medio de los Niños de la Doctrina. El problema más grave surgía cuando se pretendía (6) ADG. Real Hospicio. Leg. 138114. (7) VALLECILLO, M.; OLAGUE, G. (1982). op. d., págs. 225-226. (8) GARCÍA GONZALES, J. (1974). Expósitos, beneficencia y prohijamiento, en: Estudios Junzicos en homenaje al Prof: Santa Cruz Teijeiro. Valencia, Secretariado de Publicaciones-Fac. de Derecho, v. 1, pp. 233-235. (9) VALLECILLO, M.; OLAGÜE, G. (1982), op. cit., pp. 233-235. La repercusión de la invasión francesa en-. IP1 reinsertar estos niños en la sociedad, pues no trabajo remunerado. Por su parte, los Niiios de la mejor suerte, ya que el aprendizaje de un oficio artesd les, y por tanto más estimados, para esa sociedad tan b que respecta a las niñas, sus posibilidades de cara al futuro se rdu-wC camente a dos: el convento o el matrimonio. ~odas estas =;ibas en la integración social del niño expósito o nado contribuyeron poderosamente al aumento de vagos, maleantes O digos (10). Paradójicamente, pues, aunque la fundación del Real Hospicio granadino vino a desarrollar una de las premisa esenciales del período -el aumento de la poblaciónno colmó otra también básica: el aumento de la riqueza nacional al disponer, como resultas de esa pobtica poblacionista expansiva, de más mano de obra. 11. LA OCUPACIÓN DE GRANADA POR LAS TROPAS DE INVASIÓN FRANCESAS (28 DE ENERO DE 1810 A 16 DE SEPTIEMBRE DE 1812) Las investigaciones realizadas por Gallego Burín, Palanco Romero, Seco de Lucena y, más recientemente, por Martínez Ruiz y Díaz Lobón nos permiten reconstruir diariamente la historia de los casi cuatro años de ocupación francesa en Granada. Tras la caída de Godoy y los sucesos madrileños del 2 de Mayo, crea Granada -al estilo de las restantes provincias andaluzassu Junta Suprema de Gobierno. La Junta granadina fue el efecto y la respuesta a la invasión de la península por las tropas francesas. Por tanto, su objetivo prioritario fue similar. En efecto, como consecuencia de la leva decretada por la Junta se formó un cuerpo de ejército de 30.000 hombres, que tan activo papel jugará en la derrota de Dupont en Bailén (11). A pesar de este fracaso militar, el proceso invasivo prosigue su curso. El día 28 de enero de 18 10, disuelta ya la Junta Suprema de Gobierno grana: ' dina, se consuma esta invasión con la capitulación de Granada. El cabildo (10) DÍAZ LOB~N, E. (1982), op. cit., pág. 72. (1 1) GUTIÉRREZ CASTILLO, A. (1975-76). Aproximación cartográfica a 1 Guerra de la independencia. Batalla de Bailén, 19 de julio de 1808. An. Hist. Contemp. (Granada), 2-3, 391-406. 192 GUILLERMO OLAGÜE y MANUEL VALLECKL.0 municipal da la bienvenida al General Horado de Sebastiani, máxima autoridad militar, a quien acompaña José Miguel de Azanza con el objetivo de implantar el nuevo régimen en la capital. Como muy certeramente han señalado Gay Armenteros y %les Millet, «en Granada, la ocupación estará caracterizada por esa dramática dicotomía entre la administración afrancesada y el ejército galo, que en última instancia era el finne soporte de aquella (12). Los funcionarios españoles no pudieron realizar sus proyectos de transformación dada su dependencia del ejército francés, que por su parte, se hallaba más interesado en mantener la ocupación militar. Conforme avanza la guerra, aumentan las necesidades monetarias de Sebastiani y crece la represión. Con la guerra llega también el hambre y la miseria y escasean los artículos de primera necesidad (trigo, aceite ...) que sufren un importante aumento de sus precios en 1811. Los relevos de Sebastiani, Leval y Soult, contribuyen bien poco a aliviar la tensión existente. Si a poco de llegar a la ciudad Sebastiani había exigido cinco millones de reales para mantenimiento de su tropa, Soult, en unas circunstancias más críticas para la ciudad por lo devastador de la guerra y de sus consecuencias, exigió del cabildo un tributo de dos millones de reales (13). A partir de los primeros meses de 18 12 los acontecimientos políticosmilitares se precipitan. Paulatinamente, las tropas francesas abandonan el territorio. Granada ve partir al ejército invasor el 16 de septiembre de ese año. Al día siguiente, entra en la ciudad el Príncipe de Anglona, a quien acompaña Pascual Avilés Talón con el mandato de reorganizar la administración. Una de sus primeras acciones consistirá en la persecución y encarcelamiento de todos aquellos que habían colaborado con las tropas francesas. 111. CONSECUENCIAS DE LA INVASIÓN FRANCESA SOBRE LA ASISTENCIA AL NIÑO EXPÓSITO Y ABANDONADO EN GRANADA (1 808-1 81 4) Apenas Sebastiani entró en Granada, proclamó tres decretos que tendrán gravísimas repercusiones sobre la estructura benéfica y asistencial de la ciudad. En el primero, exigió del cabildo cinco millones de reales para gastos de mantenimiento y salarios de sus tropas; por el segundo, ordenaba la incautación de todos los bienes de los ciudadanos que habían huido de Gra- (12) GAY ARMENTEROS, J.; VIÑES MILLET, C. (1982). Histona de Gmnada. IV. La @oca contemporánea, szglos XIX y XX. Granada, Editorial Don Quijote, pág. 107. (13) GAY ARMENTEROS, J.; VIÑES MILLET, C. (1982), op. cit., pág. 109. l La repercusión de la invasión francesa ea.. 193 nada ante fa inminencia de su entrada en la capital. Con el Utimo neutralizaba a la Iglesia al incautarse de todos sus bienes. De esta fom e privaba a la beneficencia municipal de algunas de sus principales fuentes de ingreso. Es más, la penuria económica de aquella se innementó en V& ocasiones, especialmente cuando la administración francesa se vio en la imposibilidad de suministrar las cantidades monetarias que tradicionalmente se le tenían asignadas a la beneficencia. Así, el 13 de diciembre de 18 1 1, ante la demanda de la Junta de Beneficencia de 1.33 1 fanegas de trigo y 441 de cebada que en justicia y de acuerdo con la tradición le correspondían, el Comisionario de Guerra de la Armée du Midi de 1'Espagne respondió negativamente a la solicitud, que cumplió en parte con las provisiones incautadas a los pueblos de las Alpujarras. La Noble, el Comisario de Guerra, advirtió a la Junta que no toleraría más peticiones en este sentido. Lamentablemente la generosidad de La Noble fue muy relativa pues sólo contribuyó con 12.000 reales, con lo que se satisfacieron 100 fanegas de trigo (1 4). 111.1. La reforma administrativa El 26 de diciembre de 18 10 el Conde de Sebastiani, Jefe del Cuarto Cuerpo del Ejército Imperial, constituye la Junta de Beneficencia de Granada. La Junta la integraban personalidades militares, eclesiásticas y civiles, todas ellas adictas al promotor de la misma. Como máxima autoridad de la Junta se crea la figura del Prefecto, que además desempeñaba el cargo de Administrador y Director del Real Hospicio (15). De esta forma suprimía Sebastiani el antiguo organigrama asistencial y lo sustituía por otro en que ocupaban cargos de máxima responsabilidad personas de su total confianza. La Junta de Beneficencia, por otro lado, se integraba en otra de rango superior que abarcaba la propia beneficencia y la instrucción pública. Además del Prefecto, formaban parte de la Junta una serie de vocales y un secretario. Este último y cuatro de los vocales actuaban como Junta Permanente del Real Hospicio (16). En fecha relativamente tardía se complementó esta Junta de Beneficencia con otra a la que se denominó Junta Provisional de Beneficencia. Los fines de esta segunda institución, creada como sección de la primera, fueron muy (14) ADG. Real Hospzczo Leg. 1451101. (1 5') ADG. Real Hospiczo. Leg. 14511 1 1. (1 6) Ibdem claros: reformar aún más, según las nuevas coordenadas, la administración local. Así, tenia a su cargo aprobar los presupuestos de gastos, formular necesidades, proponer cambios de empleados y de edificios, reagrupar hospitales y centralizar la burocracia de la asistencia sanitaria La Junta Provisional no fue privativa de Granada, pues la orden de fundación procedió del Conde de Montarco, máxima autoridad civil en Andalucía La primera en funcionar fue la de Sevilla, y estaba integrada por dos CanónigosArcedianos, un Canónigo, dos Racioneros, el regidor de Sevilla, un abogado y Alberto Lista, que actuaba de Secretario con voz y voto (12 de enero de 18 12) (1 7). La de Granada se constituyó el 10 de abril de 18 12. Siguiendo el modelo sevillano contó con dos secciones, aunque sus misiones respectivas confluyeran en la vigilancia de las condiciones de los edificios benéficos, su salubridad y mantenimiento. Integraban la misma las siguientes autoridades (18): Julián de Elizarde, Canónigo de la Catedral. Juan de León, ((individuo de la municipalidad)). Jenaro de Oviedo López de Sagredo, Rector de Santa Ana. Mariano de Sicilia, cura de las Angustias. Antonio Covián, cura de San Cecilio. Indudablemente que todos los integrantes de esta Junta, a pesar de que varios de ellos eran clérigos, contaban con elplacet de las autoridades por su carácter de afrancesados. Mariano de Sicilia, por ejemplo, cura de las Angustias, fue importante cabecilla de la conjuración masónica que en 18 17, desde Granada, intentó derrocar al absolutista Fernando VI1 (1 9). Pero con todo, y a pesar de su fidelidad, apenas tuvieron' ocasión de poner en práctica el programa de la Junta. Tanto los miembros de la Junta Provisional como los de la General, precisamente por esa dependencia, no se hallaban en condiciones óptimas para exigir al ejército de ocupación competencias en materia de beneficencia. Con todo, dados los graves perjuicios que ocasionó a los establecimientos benéficos de Granada la confiscación de los bienes eclesiásticos decretada por los franceses, la Real Junta de Beneficencia, agobiada por los graves problemas económicos que tal acción le ocasionó, no tuvo más remedio que quejarse de esas incautaciones, como por ejemplo, cuando se produjo la apropiación de los bienes propios del Hospital de San (17) ADG. Real Hospicio. Leg. 145f122. (18) ADG. Real Hospicio. Leg. 145/65 y 66. (19) DÍAZ LOBÓN, E. (1982), op. cit., p&g. 156. La repercusión de la invasión francesa ea.. 195 Juan de Dios (20). Resulta paradójica en este caso concreto la incomprensión de los franceses, y más aún si consideramos que este nosocomio se había dividido en dos secciones tras la invasión: una civil y otra militar, ocupándose.ésca última de forma especial de la asistencia de los militares franceses (21). Una tercera supraesmictura creada por la nueva administración fue la denominada Junta de Señoras para el cuidado de la Casa Cuna o de los Expósitos (22). Se instaura en 18 1 1, y al igual que las juntas de beneficencia tuvo poca operatividad. Nacida con la intención de contar con firmes aliados entre la aristocracia granadina, el ejército francés no la dotó de suficiente autonomía económica y administrativa para llevar a cabo el desempeño de sus funciones. Presidía esta Junta la Duquesa de Gor y la integraban, entre otras, la Marquesa de Salar, la Condesa de Salva-Florida, y María de los Dolores Mora Zárate. Al igual que al resto de juntas benéficas, la única posibilidad de actuación que le quedó fue la protesta, ante algunas acciones arbitrarias realizadas por sus superiores. Así, bajo el pretexto de traslado de la CasaCuna a un edificio más amplio y soleado, se procedió a desmantelar totalmente su antiguo emplazamiento, llegándose a arrancar los marcos de las ventanas y puertas del mismo. Este traslado, que había sido estimado por la Junta de Damas conveniente y por la de Beneficencia improcedente, motivó la protesta de la primera por la forma de ejecutarse. A pesar de la queja, en 18 14 -dos años después de la partida de las tropas francesasaún no se habían devuelto los materiales expropiados a su antiguo emplazamiento (23). La misión fundamental que se le encomendó a esta Junta fue la de administrar los fondos de la Casa-Cuna y procurarse los bienes necesarios para el mantenimiento de ésta. Tras la partida de los franceses la Junta puso sus cargos y cometidos en manos de las nuevas autoridades, que agradecieron sus esfuerzos, pero que no prometieron sólidamente su integración en la recién electa Junta del Real Hospicio (24). Dependiente de las Juntas de Beneficencia quedaba, pues, el Real Hospicio, integrado a su vez por los siguientes centros: la Casa de Niños Expósi- (20) ADG. Real Hospzczo Leg. 145156. (21) ADG. Real Hospzczo Leg. 145153. (22) ADG. Real Hospzczo Leg. 145157. (23) ADG. Real Hospzczo Leg. 145164. (24) ADG. Real Hospzczo Leg. 14118.